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Entrevista con la autora | María Fernanda Solíz: “La basura es un espejo del modelo de desarrollo”

8 de mayo, 2021

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Con cerca de 200 páginas, Cartografía de la basura es una publicación que describe y analiza la situación de la basura y los desechos sólido en el país. María Fernanda Solíz, junto con otros investigadores, busca la comprensión del problema, que permite verlo como consecuencia de una crisis civilizatoria.

A propósito de esta publicación, presentamos una entrevista con la autora.

¿Cuál es la importancia de contar con una cartografía socioambiental?

La cartografía de los residuos sólidos responde a la necesidad de contar con información actualizada sobre la situación nacional de Gestión de Residuos Sólidos en el Ecuador. Para ello, ha promovido el trabajo coordinado con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la Asociación de Municipalidades del Ecuador y el Ministerio del Ambiente.

Sin embargo, a diferencia de la estadística descriptiva generalmente planteada en indicadores ambientales, la cartografía que presentamos propone un modelo analítico que evidencia las bases estructurales de lo que hemos llamado una crisis civilizatoria de la basura y, además, mediante modelos multicriterio determina los efectos de contaminación ambiental en zonas que han sido convertidas en territorios en sacrificio por la ubicación de sistemas de disposición final de residuos.

El libro se construye en la dialéctica teoría-práctica-teoría, por lo que parte de unas tesis y postulados desde la ecología político popular de la basura y la geografía crítica que son puestos en discusión con información primaria obtenida mediante un censo aplicado en todas las municipalidades, y finalmente propone una serie de análisis, reflexiones y recomendaciones para la política pública local y nacional.

En el libro, usted, junto con el resto de autores, señala como premisas de la crisis civilizatoria la decampesinización, la densidad poblacional; el modelo productivo territorial y la ubicación de vertederos y diferenciación clasista del impacto. ¿Cómo pensar y actuar frente a este contexto desde el territorio?

Desde hace varias décadas, Ecuador enfrenta una profunda crisis en la Gestión Integral de Residuos Sólidos (GIRS) caracterizada por un incremento masivo en la generación de residuos, por la ausencia de políticas de reducción, responsabilidad extendida al productor, clasificación en fuente y unas muy precarias condiciones en la disposición final con los consecuentes impactos sociales, ecológicos y de salud.
Es así que el movimiento ecologista, las comunidades afectadas por sistemas de disposición final de residuos, las redes de recicladores, la sociedad civil y la academia, hemos venido exigiendo al Estado una declaratoria de emergencia que demande un cambio estructural en el modelo GIRS como una de las prioridades en la agenda de la política ambiental del país.
La crisis doble de la basura -cuantitativa por su crecimiento exponencial y cualitativa por su nocividad creciente- es el resultado de unos metabolismos sociales lineales que apuestan por la intensificación del extractivismo, por el hiperproductivismo, el sobreconsumo, la desigual distribución y la excreción ilimitada. Frente a ello, decimos que la basura es un espejo del modelo de desarrollo, de las relaciones de poder, de las inequidades sociales y ambientales en un territorio.

En efecto, los fenómenos de decampesinización y urbanización creciente, el incremento de la densidad poblacional son algunos de los elementos que permiten comprender la crisis civilizatoria de la basura. En Ecuador, por ejemplo, solo 10 ciudades las más densamente pobladas; son responsables de la generación del 70% de los Residuos Sólidos Urbanos Totales.

Sin embargo, existen otras variables que también son fundamentales como el modelo productivo territorial. En este sentido, cantones con poblaciones muy pequeñas pero de actividad agroindustrial, o de crianza intensiva de animales o actividad petrolera son también grandes generadores de residuos como Lago Agrio, Pedro Moncayo, Paute, Ventanas, General Antonio de Elizalde, etc.

Finalmente, tenemos la situación de la importación de desechos plásticos. En el último año, en Ecuador, 30 empresas privadas importaron la cantidad de plásticos equivalente a la producción de 40 cantones del país, con 266.688 habitantes.

¿Cómo se caracteriza la generación urbana de residuos sólidos?

A 2018, en Ecuador se generaban aproximadamente 12 900 toneladas de residuos sólidos diarios, de las cuales el 35 % se entierra en rellenos sanitarios; el 23.3 %, en vertederos controlados y celdas emergentes; y el 41.7 %, en botaderos a cielo abierto, ríos y quebradas. De los residuos generados, el 57 % corresponde a residuos orgánicos y el porcentaje restante a residuos inorgánicos. A 2020, y en el marco de la emergencia sociosanitaria derivada de la pandemia de la COVID–19, la mayoría de municipios reportó un incremento de al menos un 25 % en la generación de los residuos.

¿Cuánta es la producción per cápita de residuos sólidos en la ciudad y de qué manera afecta a la salud ambiental de las ciudades?

En Ecuador, la Producción Per Cápita se ha determinado en un rango de 0.22 a 1.8 kg/hab/día, con un promedio de 0.597 kg/hab/día a nivel país. Los 10 cantones de mayor producción de residuos sólidos per cápita en relación a la densidad poblacional (Guayaquil, Quito, Santo Domingo, Cuenca, Portoviejo, Ambato, Manta, Esmeraldas, Durán y Quevedo) son los responsables del 70 % del total de generación de residuos sólidos a nivel nacional. El índice de residuos per cápita promedio en estos 10 cantones es de 1.07 kg/hab/día.

Pero así también en Ecuador existen cantones de actividad agroindustrial o extractiva, que, pese a su baja densidad poblacional, tienen sistemas de disposición final colapsados e índices de producción de residuos per cápita muy elevados.

Las consecuencias para la salud ambiental de las ciudades se expresa en la instalación de sistemas de disposición final: basurales a cielo abierto, botaderos controlados, rellenos sanitarios, plantas de coprocesamiento que externalizan los impactos sociales y ecológicos a comunidades empobrecidas, indígenas en zonas rurales. Estos impactos no solo afectan a las comunidades convertidas en territorios de sacrificio, sino a los ecosistemas, a las cuencas hidrográficas, mantos freáticos, a la atmósfera, a los suelos, los animales y los cultivos. Y la contaminación no es estática, sino que por un lado es acumulativa, y por otro lado, se dispersa extendiendo los procesos de contaminación.

¿Cuál es el papel que cumplen las mujeres recicladoras?

En América Latina y El Caribe la basura es un valor de uso vital para alrededor de cuatro millones de familias recicladoras. A esto se suma que la gran mayoría de las recicladoras en el mundo, son mujeres. Mujeres que sufren múltiples inequidades históricas: las de clase social, las de género y las de etnia, además de otras diversidades que agudizan su vulnerabilidad: las orientaciones sexo–género diversas, la edad, las capacidades especiales y la pérdida de salud. Se trata de mujeres que, por un lado, enfrentan el peso del trabajo reproductivo de la procreación, la crianza y el trabajo doméstico no remunerado; y por otro lado, el de la producción social precarizada. Pero sobre todo se trata de mujeres que luchan desde el comunitarismo y la organización y que en la práctica construyen, en el vertedero a cielo abierto y en el reciclaje a pie de vereda, la utopía del “bien común”.

En Ecuador se entierra entre el 94% y el 96% de los residuos. Del porcentaje recuperado, el 85% es recuperado por recicladores y recicladoras de base. Del total de recicladores de base, en Ecuador se estima que el 60% son mujeres.

¿Qué políticas se podrían generar para contrarrestar la situación precaria de estas mujeres?

Se deberían cumplir con las cuatro demandas de los y las recicladores para revertir las condiciones de acumulación originaria del capital:
• Derecho al territorio: sea este el vertedero o la ciudad, dependiendo de si se realiza reciclaje a cielo abierto o reciclaje a pie de vereda.
• Derecho a los medios de producción: a condiciones materiales que posibiliten el ejercicio del reciclaje en condiciones de dignidad: medios de transporte, centros de acopio, maquinaria para la transformación de los residuos su clasificación, compactación y empaquetamiento.
• Acceso cierto y seguro a la basura como naturaleza y bien común: La basura como bien inalienable al gremio reciclador.
• Pago por el servicio prestado: remuneración por el servicio prestado, no desde una lógica de reconocimiento de una producción social precarizada, sino desde la necesidad de garantizar la reproducción de los metabolismos sociales circulares.

¿Cuáles son las tareas pendientes en la gestión municipal?

Implementar modelos Basura Cero. Dejar de seguir haciendo más de lo mismo. Dejar de enterrar los residuos o peor aún de enviarlos a plantas de coprocesamiento y aplicar los principios fundamentales de un modelo de ecología político popular de la basura:

  • La aplicación del principio de reducción progresiva de la disposición final de los RSU en basurales y rellenos sanitarios con plazos y metas concretas, por medio de la adopción de un conjunto de medidas orientadas a la disminución en la generación de residuos, la reducción progresiva de materiales no retornables, reutilizables o reciclables, la separación en fuente, el compostaje, la recuperación y el reciclaje.
  • Normativas para el desincentivo del uso de materiales no reciclables, tóxicos o peligrosos. Normativas para el reemplazo gradual de envases descartables por retornables y la separación de los embalajes y envases para ser recolectados por separado, a cuenta y cargo de las empresas.
    • Introducir el criterio de responsabilidad social corporativa, responsabilidad extendida al productor (quien contamina paga) y tasas de cobro y aseo diferenciadas por inserción socioeconómica y clase social.
  • Aplicación del principio de la cuna a la cuna (eliminar la tumba), así como sistemas de garantías participativas en la producción limpia y sustentable social y ecológicamente.
  • Tasas diferenciales sectorizadas en función de ingresos y producción de residuos. Este tema no es nuevo y se ha aplicado en diferentes tipos de políticas públicas y actividades relacionadas en diversos países con diferentes niveles de éxito, ej. la responsabilidad extendida al productor (OCDE 2019). Aún la brecha de estas políticas y sus aplicaciones entre países industrializados y países del Sur es bastante considerable. El país más avanzado de América Latina en este tipo de avances es Colombia y, sin embargo, se encuentra muy rezagada.
  • Aprovechamiento de residuos orgánicos a escala familiar, comunitaria, barrial y asociativa. En países de ingresos medios, como Ecuador, es recomendable empezar con el aprovechamiento de los residuos orgánicos mediante compostaje para mejorar los procesos de soberanía alimentaria Es rescatable el ejemplo del cantón de Nabón que ha logrado un alto nivel de compostaje de sus desechos y un manejo que ha aumentado el tiempo de vida útil del relleno sanitario. En este sentido, estos cantones pequeños por su número poblacional pueden asesorar a otros para que implementen similares políticas públicas en el manejo de la GIRS.
  • Garantía de las demandas del movimiento reciclador: reconocimiento legal y material, inclusión activa, acceso cierto y seguro al material de reciclaje, condiciones materiales que posibiliten el oficio (medios de transporte, centros verdes para el acopio, maquinaria para el procesamiento), regulaciones en los precios y las cadenas de intermediación.
  • Establecer como política pública la formación obligatoria en Ecología Política desde los primeros años de educación, para lograr crear una conciencia en este tema en el largo plazo.

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Docente María Fernanda Solíz Torres