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COMUNICADO | Asociación de Docentes de la Universidad Andina Simón Bolívar – ADUASB sobre la situación nacional

30 de junio, 2022

Quito, 30 de junio de 2022

La Asociación de Docentes de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, se pronunció el 20 de junio sobre la situación nacional, en respaldo de las demandas de los movimientos sociales, por la paz, la defensa de los derechos humanos y el diálogo. Ahora, sea cual sea el resultado de las mesas de negociación entre el Gobierno y las organizaciones indígenas y populares, llamamos a reflexionar sobre el país que estamos construyendo. La presente rebelión popular es la expresión de la lucha y la indignación social ante una situación económica desesperada y una acción gubernamental marcada por la imposición del neoliberalismo, la indolencia y la indiferencia. La convocatoria al paro estuvo precedida por una ola de violencia delincuencial sin precedentes. La generalización de la violencia, su infiltración en la protesta social, y las cotas de violencia estatal represiva no pueden normalizarse. La violación de la autonomía de la Casa de la Cultura Ecuatoriana o de la Universidad Central del Ecuador es un hecho insólito que no puede aceptarse. El desalojo del Ágora mientras se realizaba una Asamblea Popular pudo llevar a una tragedia como las peores de la historia nacional. Jamás debe repetirse.

Frente a la realidad prevaleciente, no podemos callar ante la violencia, el racismo y la discriminación redoblados que se han manifestado abiertamente en las calles, los campos y las redes sociales. El racismo es una forma de dominación que se ha evidenciado, por desgracia, ante las movilizaciones indígenas y de sectores populares mestizos, urbanos y rurales que la apoyan. El país tiene que enfrentar con decisión y urgencia el racismo estructural y sus manifestaciones, que son intolerables herencias coloniales que se reproducen y reinventan de formas sutiles y brutales todos los días. Al mismo tiempo, debe rechazar la represión y la violencia, especialmente la promovida por el caudillismo corrupto que arremetió hace algunos años contra la Universidad Andina, que entonces supo resistir y triunfar con el amplio apoyo de la sociedad ecuatoriana y la comunidad internacional.

Nuestra Asociación de Docentes, en forma colectiva, y sus integrantes, en forma individual, hemos respaldado de diversas maneras las demandas sociales y los llamados al respeto de los derechos, al diálogo y a la radical búsqueda de la justicia. También hemos participado en las acciones de apoyo humanitario que la Universidad Andina ha llevado adelante en estos días, como la instalación en el campus universitario del “Centro de atención de emergencias en salud y apoyo a la lactancia”, destinado a personas con complicaciones de salud y a madres de familia que demandan condiciones adecuadas para la lactancia. El Centro ha atendido en estos días a centenas de personas, especialmente las más vulnerables, y ha enviado brigadas médicas y apoyo a los lugares donde se los requería con mayor urgencia. La Universidad Andina y toda su comunidad han tenido una activa participación en el ejercicio del derecho legítimo a la protesta y en el apoyo humanitario a los más pobres del Ecuador. Y, ciertamente, como lo hemos hecho siempre desde hace treinta años en que nuestra casa de estudios fue fundada, mantendremos nuestra postura crítica y de apoyo a la organización y capacitación de las organizaciones del Ecuador.

El país de justicia que imaginamos no surgirá espontáneamente de las estructuras sociales, económicas y culturales vigentes. Hay que transformarlas. Las universidades tienen tareas que cumplir en esa transformación, aportar para conocernos, para debatir alternativas, para levantar la voz de solidaridad y denuncia al lado de los movimientos sociales y populares. No siempre hemos honrado esas obligaciones con el país. También tenemos que cambiar. Esta rebelión popular nos llama a construir un país distinto, que requiere valentía y decisión. Necesita también un acopio enorme de voluntad e inteligencia colectiva para promover algo esencialmente nuevo. Pongámonos a la obra.