La Universidad se mantiene en trabajo semipresencial

Noticias Universidad Andina

ISP | Angélica Ordóñez, ganadora del concurso latinoamericano de ensayo

5 de enero, 2022

La docente Angélica Ordóñez Charpentier, del Área de Estudios Sociales y Globales de la Universidad Simón Bolívar, es una de las ganadoras del concurso latinoamericano de ensayo: iso y Ambiente: Por un planeta y un mundo del trabajo sustentable y sostenible, organizado por Union to Union, Suecia y la organización global: Internacional de Servicios Públicos.

Angélica Ordóñez participó representando a la Asociación de Funcionarios de la Universidad Andina. Su artículo se titula “Justicia Socioambiental: Más allá de la transición energética”.

Los trabajos fueron calificados por un jurado conformado por representantes de cinco países del continente. Los textos ganadores del concurso serán parte de una publicación conjunta.

 

A propósito de este reconocimiento, presentamos una entrevista con la autora.

¿Qué impacto tiene la apropiación del trabajo no remunerado de las mujeres y de la naturaleza en la degradación ambiental?

El impacto es alto, pero no ha sido reconocido por los cálculos de la economía formal. El trabajo no remunerado de las mujeres no se toma en cuenta cuando se calcula el producto interno bruto, ni es recompensado económica o socialmente. La economía feminista ha insistido en ámbitos académicos y de políticas públicas en que se recojan e incorporen los datos sobre el aporte de ese trabajo en la economía formal.

Sin embargo, es aún más importante establecer que el trabajo no remunerado de las mujeres se dedica a los cuidados y es el que permite la vida y la reproducción de la sociedad. Sin ese trabajo de cuidados, la sociedad no podría existir. El hecho de que la sociedad requiera de los cuidados para su existencia, pero no lo remunere o los recompense, se convierte en una explotación laboral o en la apropiación de un trabajo gratuito, sobre el cual se construyen todas las economías.

En la misma línea, la naturaleza está en constante producción de elementos de los cuales se alimenta y se mantiene la sociedad humana. En el proceso de usar, acaparar estos elementos para transformarlos, puede haber una apropiación de ellos. Y para lograr esa apropiación, se produce un despojo en los territorios donde esos elementos se encuentran.

En términos muy generales, afirmo que en su mayoría se trata de territorios donde habitan poblaciones originarias. Nuestra forma de producción actual es contaminante; no toma en cuenta la capacidad regenerativa de los procesos vitales, no piensa en todos los seres que habitan el entorno y son afectados por la depredación; tampoco consideran las necesidades de bienestar de generaciones futuras.

La producción capitalista, a lo largo de su historia, ha extendido su apropiación, explotación y despojo hacia nuevas poblaciones y nuevos territorios. Es lo que Jason W. Moore denomina fronteras. De esta manera, la naturaleza y el trabajo (especialmente el femenino) se convierten en bienes baratos, a ser (ab)usados por la producción capitalista. Pero, la ampliación de fronteras no es infinita. Los territorios para usurpar se van  agotando. Las mujeres (y otros grupos explotados laboralmente) exigen sus derechos y dejan de ofrecer trabajo gratuito. Así, el fin de la naturaleza y el trabajo baratos, plantean a la humanidad la necesidad de un cambio en nuestra forma de vivir y producir.

Usted habla de la relación humana-extrahumana centrada en la vida. ¿En qué consiste?

Las teorías que usé para este artículo se basan en la construcción conceptual que hace Jason W. Moore, quien propone una nueva terminología para dejar de pensar la naturaleza y la sociedad como dos entidades separadas. De ahí que él habla de naturaleza extrahumana, para hacer referencia a todo lo que nos rodea, pero haciendo una relación con los humanos, quienes somos animales y somos parte de la naturaleza. De hecho, Jason W. Moore apostaría por empezar a usar nuevos conceptos sobre la indivisibilidad del humano y su entorno.

Vivir centrados en la vida, significa facilitar y promover su florecimiento. Es decir, que la relación humano-extrahumano no sea una de despojo, explotación, destrucción, acaparamiento o contaminación. Sino que las actividades productivas permitan la vida en todas sus formas. Eso significa considerar la finitud de los elementos producidos por la naturaleza, aprovecharlos de forma sostenible, y que en su proceso de transformación no se produzcan desechos (o, que estos sean reutilizables, reciclables, no contaminantes). Al mismo tiempo, propone el trabajo decente y cooperativo, que beneficie a las personas y no se aproveche de ellas.

Finalmente, toma en cuenta el trabajo de cuidados como indispensable para la vida humana: lo redistribuye, recompensa, reconoce y reconcilia con otras actividades sociales. Este trabajo no puede seguir siendo de entera responsabilidad familiar,  o ser una carga mayor para las mujeres. Al contrario, el trabajo de cuidados realizado por las mujeres debe ser reducido y asumido por otros actores de la sociedad.

¿De qué manera se puede potenciar los servicios públicos como derecho universal en este contexto?

La idea central es que recibir cuidados, generar relaciones entre cuidadores y cuidados, es un derecho humano. Para proveer cuidados dignos, de calidad, universales y gratuitos, estos deben ser provistos por los servicios públicos.

Si los trabajos de cuidados se delegan en empresas privadas, estas buscarán el lucro, incentivarán la explotación laboral para obtener mayores ganancias y/o establecerán tarifas accesibles para un grupo reducido de familias.

Los servicios públicos, en cambio, se dedicarían a atender a todas las personas por igual. La idea de servicios públicos de calidad se relaciona con el trabajo decente de quienes lo hacen de manera remunerada. Al mismo tiempo, permiten la reducción del trabajo que realizan las mujeres de forma no remunerada.

Los servicios públicos de calidad nos benefician a todos y todas: permiten la continuidad y defensa de la vida; constituyen un trabajo digno, permiten que las mujeres tengan mayor tiempo libre para su desarrollo personal, profesional o, para su descanso. Estos servicios pueden ser proporcionados por el gobierno central o local. Es por eso, que los servicios públicos deben ser defendidos.

STR

Descubre más

Docente Angélica Ordóñez Charpentier