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Fernando Iwasaki e Iván Égüez fueron designados Profesores Honorarios de la Universidad Andina Simón Bolívar

21 de mayo, 2026

Acompañados por el claustro académico de la Universidad, por amigos y familiares, Fernando Iwasaki, de Perú, e Iván Égüez, de Ecuador, recibieron este reconocimiento en el Salón de Honor, en el contexto de la II Feria del Libro Académico.

El rector César Montaño Galarza resaltó su trayectoria y se refirió a ambos como “personas excepcionales y ejemplares. Fernando Iwasaki, un escritor, un historiador, un ensayista peruano, un docente universitario muy relevante, quien desarrolla una importante labor cultural y académica. Iván Egüez, en cambio, un novelista, un poeta y un ensayista ecuatoriano, quien ha realizado importantes aportes a la literatura y a la cultura del Ecuador. Él también ha desempeñado relevantes funciones culturales y diplomáticas en el país y en el exterior”.

En su discurso, el rector Montaño destacó que “ambos gozan de alta valoración y estima en nuestra comunidad universitaria y, en general, en la sociedad ecuatoriana”.

Con el título “La ética del homo docens”, Fernando Iwasaki desarrolló su conferencia, en la que compartió su experiencia descubriendo a los profesores literarios, esos personajes que se construyeron en las páginas de las grandes obras de literatura, y también del cine y del cómic.

“Gracias a Julio Verne descubrí al profesor Aronnax. El biólogo narrador de 20.000 leguas de viaje submarino retenido en el Nautilus por el capitán Nemo; al profesor Lidenbrock, eminente catedrático de mineralogía que organizó la memorable expedición científica en Viaje al centro de la Tierra; y el profesor Ferguson, protagonista de la aventura africana de Cinco semanas en globo. Aunque, por encima de todos, al profesor Cyrus Smith, el brillante ingeniero de la isla misteriosa, ancestro literario de otras criaturas novelescas, como el profesor Challenger, catedrático de zoología y descubridor de una extinguida megafauna en el mundo perdido de Conan Doyle. Y, sobre todo, del profesor Alan Grant, catedrático de paleontología en Parque Jurásico de Michael Crichton”.

Su recorrido pasó por los autores del siglo XIX, a los consagrados autores anglosajones, hasta el boom latinoamericano. También señaló que “la literatura ecuatoriana no es la excepción a esta regla, porque en la obra de Pablo Palacio, los profesores ejemplares son imposibles, ya que el saber mismo es fragmentario, irónico y patológico. En Huasipungo de Jorge Icaza, las figuras docentes son secuaces del poder y por eso la sabiduría no reside en quienes enseñan, sino en quienes resisten los oprimidos y los indígenas.

En Los Sangurimas, de José De la Cuadra existe el conocimiento, aunque no forma parte del sistema institucional y, por lo tanto, lo transmiten los patriarcas y otros narradores de autoridad oral. Y en la narrativa de Jorge Enrique Adoum, tampoco encontramos un personaje que encarne al homo docens, porque los escritores e intelectuales que desfilan por las páginas de Entre Marx y una mujer desnuda son criaturas en crisis, incompletas y anegadas de contradicciones”.

Con ingenio narrativo cautivó a los presentes con este recorrido por las lecturas que han sido referentes en su caminar como escritor, lector y profesor. Y su relato fue, sobre todo, un homenaje, un agradecimiento y un reconocimiento emotivo a su abuela guayaquileña Manuela: “el verdadero regalo de la Mamáma fue instarme a leer, descubrir y conservar una memoria que hoy adquiere todo su sentido: tratar de ser digno de la distinción que me concede la Universidad Andina Simón Bolívar”.

Fernando Balseca tomó la palabra, para construir un retrato del estilo literario de Iwasaki. Balseca señaló “la irradiación de energía sensible y lucidez intelectual que despliegan cada una de las páginas de sus obras, que, como sabrán muchos aquí, comprende el cuento, la novela, la crónica y la investigación histórica”.

También dijo que “en sus obras se nota, de buenas a primeras, una infinita curiosidad por el mundo y especialmente por entender cabalmente cuál es el lugar de cada uno de nosotros en ese recorrido. Más aún, en mucha de su obra es él mismo, a la vez el sujeto y el objeto de indagación”.

Y se detuvo en ejemplos del humor en la escritura de Iwasaki, para quien “la finalidad del humorismo no es hacer reír, sino hacer pensar”. Para Balseca, el humor “es una seña de identidad de su trabajo como escritor”. La lectura de estos ejemplos arrancó más de una risa en los presentes.

STR

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