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Ana Laura Valazza: &#34En microfinanzas la rentabilidad no es eficiencia&#34

22 de julio, 2015

Jairo Rivera
Investigador del Observatorio de la PyME
 

Ana Laura Valazza es una especialista en economía del desarrollo y microfinanzas. Durante los últimos 11 años, trabajó en más de 20 países de África Subsahariana, Asia, Europa del Este, América Latina y el Caribe, asesorando a instituciones de microfinanzas en planeamiento estratégico y desarrollo de productos, generando investigaciones aplicadas, asesorando a donantes y realizando tareas de capacitación.

Esta académica argentina obtuvo una Maestría en Desarrollo Económico y Administración Pública en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y una Licenciatura en Ciencia Política, en la Universidad de San Andrés (Argentina). Junto a Bernd Balkenhol editó el libro Microfinanzas y políticas públicas. Objetivos de eficiencia para un sector responsable, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Plaza y Valdés Editores.

Valazza visitó el Ecuador, en octubre de 2011, para presentar este libro en el que participaron dos docentes de la Universidad Andina. Spondylus aprovechó su presencia para conocer más a fondo sobre esta publicación.

¿Cuáles son los antecedentes del libro “Microfinanzas y políticas públicas”?
El libro tiene una historia que se remonta al 2001. Cuando Bernd Balkenhol, que en ese momento era director de finanzas sociales de la OIT a nivel mundial, empezó a testear la idea investigar un poco más qué era la eficiencia, cómo se puede medir la eficiencia en la instituciones de microfinanzas. A través de una serie de reuniones surgió la idea de hacer una investigación con la información de instituciones de microfinanzas de todo el mundo. Un estudio cuantitativo en la que intervinieron la Universidad de Ginebra, el Estudio de Investigaciones de Desarrollo de Ginebra, la Universidad de Oxford y la OIT.
 
Ese estudio empezó a destilar ciertas cosas que tenían que ver con que la eficiencia es un concepto que en general está mal entendido, mal medido y no se usa en la práctica. Y, curiosamente, cuando estaba trabajando en Argentina compré ese libro y así surgió el interés. El libro que era muy valioso estaba en inglés y no tenía casi referencias a América Latina. Entonces la idea fue hacer una versión para América Latina y ahí vino el trabajo que no fue traducirlo, sino que fue tomar los capítulos más importantes en lo teórico, porque era un libro excesivamente teórico que no lo iban a leer las personas que hacen microfinanzas que son las que toman en definitiva las decisiones. Entonces de unos ocho capítulos teóricos elegimos cuatro que condensaban el argumento principal y fuimos a buscar al campo a persona que nos interesase que escribieran y que fuera una mezcla de académicos y personas que estuvieran trabajando en las microfinanzas.
 
Eso se refleja, por ejemplo, en el capítulo de Ecuador que escribió Wilson Araque, que es un profesor, y Xavier Vaca, que es el Director Ejecutivo de la Red Financiera Rural. Y así los diferentes países tienen duplas o tríos. El espíritu del libro es avanzar en llevar una buena medición de la eficiencia y el uso de la eficiencia para el diseño de las políticas públicas.
 
En América Latina, que es un entorno tan competitivo, la rentabilidad está tomando tanta preponderancia y hay tanta preocupación porque las microfinanzas se erigen de los pobres, y estamos convencidos, a través de lo que hemos descubierto y de lo que estamos empezando a explicar, que la eficiencia puede rescatar el vínculo de las microfinanzas con los más pobres.
 
¿Cuál es la relación entre las microfinanzas y las políticas públicas que plantea el libro?
Nosotros le pusimos el mismo nombre que tenía la versión en inglés. Pero, ¿por qué se llama microfinanzas y políticas públicas? No porque sea un compendio de políticas públicas, sino porque se trata de llamar la atención de los hacedores de políticas públicas sobre cómo puede ser la eficiencia para una nueva rueda de fomento porque hay también una idea en el sector de las microfinanzas de que ya se acabó la promoción de las microfinanzas, que ahora es el momento de que los gobiernos den un paso atrás y se dedique solo a su supervisar y a regular. Aunque también por otro lado, especialmente en América Latina, hay gobiernos que quieren tener un rol activo, pero cuando quieren tener un rol activo sucede que, a veces, van a hacer provisión directa de microfinanzas o quiere hacerlo y no está claro cómo hacerlo. Y muchos de los operadores muchas veces les dicen: “déjennos solos que ya estamos en un proceso de consolidación del sector y el sector ya es rentable”. Pero como vemos muchas veces hay rentabilidad y también alejamiento de los pobres, entonces los gobiernos dicen: “no, pero acá hay un problema”. Entonces hay confusión y este libro quería aportar algo en concreto para las políticas públicas. Por eso ese título.

En la portada del libro hay una frase impactante: “Objetivos de eficiencia para un sector responsable”…
Ese es el ancla del libro. Objetivo de eficiencia es lo que queremos desde las políticas públicas para que cada dólar, cada peso que se da desde un donante, desde el gobierno, desde un fondo de inversión social se exprima lo máximo para llevar la mayor cantidad de servicios a las personas con mayores niveles de pobreza y con mayor diversidad de productos. Y por eso queremos que sea responsable, que no sea un sector que gana dinero nada más, que no sea un sector que se contenta con niveles de penetración de mercado del 20%, un sector que no se conforme con dar de vez en cuando un producto que no sea crédito porque hay mucha evidencia de las buenas de las evaluaciones de impacto que el microcrédito empresarial no es el único producto que la gente de bajos recursos necesita. Entonces hay todavía muchísimo por hacer y la responsabilidad del hacedor es que no solamente se generen instituciones rentables, sino ir a los productos que generan desarrollo socioeconómico.
 
Por eso eficiencia, ¿para qué? No para tener más rentabilidad y distribuir dividendos, sino mayor eficiencia para hacer responsable uso de los recursos y para ir por más.

Con respecto a los artículos en los que tú participas, ¿cuál es la relación entre eficiencia y sostenibilidad financiera dentro de las instituciones de microfinanzas?
Primero hay una aclaración términos. Históricamente se usa mucho la palabra sostenibilidad para hablar de la autosuficiencia financiera. Es un tema de terminología. Pero el libro muestra que la sostenibilidad es la capacidad de sostenerte en el tiempo, y la autosuficiencia financiera es la capacidad que tienes de operar con tus ingresos operativos y con tu fondeo a costo de mercado más o menos lógico, no con una tasa muy subsidiada.
 
Yo hablo de las tres cosas: una cosa es el desempeño financiero, otra cosa es sostenibilidad en el tiempo de la organización y otra cosa es la eficiencia. La sostenibilidad en el tiempo la pueden tener organizaciones que sean rentables en lo financiero o no porque hay muchas organizaciones que no son autosuficientes en lo financiero, es decir que no cubren todos sus gastos financieros con sus ingresos operativos, pero hacen tan bien lo que hacen, llegan a los pobres y son eficientes que tienen donantes y gobiernos dispuestos a cubrir eses déficit. Esa es una cosa.
 
Y después, rentabilidad no es eficiencia y eso se ve mucho en el libro. Hay organizaciones que son eficientes y que no son autosuficientes en lo financiero, y que hay muchas organizaciones que son muy rentables que son nada eficientes. Entonces, desde la política pública yo tengo que entender e identificar la que es rentable y no es eficiente, esa no me necesita, yo no tengo que gastar el dinero de los impuestos dándole a una institución que si es un poco más eficiente va a tener más dinero para hacer cosas nuevas. Pero sí puedo darle dinero a una institución que, si bien es rentable, es muy eficiente y esta es probablemente la mejor posicionada para llegar a segmentos más bajos. ¿En qué sentido? Hay bancos hoy en microfinanzas que están presionados por la rentabilidad desde los fondeadores, pero son muy ineficientes, no derrochan un peso. Bueno, yo quizás quiero que esa institución ponga corresponsales bancarios en zonas muy deprimidas. Por su estructura de fondeo no lo va a hacer sola, pero si yo le doy un subsidio para abrir y para encontrar su manera de operar ahí, lo va a hacer. Eso es lo que están haciendo en Colombia.
 
Entonces son tres cosas distintas y si puedo entender que rentabilidad no es eficiencia y puedo descubrir cuáles son las rentables y eficientes o las eficientes y no rentables puedo hacer excelentes políticas públicas. Esa es la relación.
 
Finalmente, ¿cuál crees que es el principal aporte del artículo realizado por los investigadores ecuatorianos, Wilson Araque y Xavier Vaca, acerca de las microfinanzas con vocación solidaria?
El principal aporte es tomar todo lo que el libro traía como teórico y aplicarlo muy bien a la coyuntura. Con la Ley de Economía Popular y Solidaria y con el sector financiero popular y solidario, ellos entendieron muy bien que muchísimos de los logros de las microfinanzas en el Ecuador se iban a ver desafiados.
 
Desde las microfinanzas por ejemplo, el sector financiero popular y solidario quizás puede quedar aislado y pueden proliferar muchas organizaciones pequeñas que no puedan ser sostenibles en el tiempo porque su bajísimo nivel de eficiencia va a hacer que, con cualquier problema, desaparezcan. Y, por otro lado, las instituciones grandes, sólidas, un banco FINCA hasta una Cooperativa Jardín Azuayo van a ver quizás reducidas sus márgenes y se van a ver muy desconectadas de las organizaciones que llegan a los más pobres. Los clientes son todos los mismos. La ley con buenas intenciones está discriminando las instituciones financieras y populares y las de capital privado cuando en realidad sirven a la misma clientela.
 
Wilson y Xavier miraron eso y dan propuestas para volver a conectar esos dos sectores para impedir que las más chiquitas se queden tan rezagadas o no puedan cumplir con la legislación, y para repensar cómo se pueden cumplir los topes de tasa para que no suceda que aplicados uniformemente el sector se aleje de los pobres y se terminen prestando montos más altos a personas menos pobres. Y haya un mayor control de riesgo simplemente para compensar la pérdida ingresos que el tope de tasa impone y suceda lo que desafortunadamente los números muestran que es que las microfinanzas en el Ecuador hay un corrimiento un poquito más lejos de los pobres. Y la solución no es que las organizaciones financieras muy chicas lo vayan a resolver porque es una carga muy, muy pesada para ellas.
 
Entonces los dos miran muy bien ese tema y dan propuestas concretas sobre cómo el gobierno y las instituciones pueden retomar ese vínculo aún dentro de la estructura de la ley actual.