El relato de viajes de Julien Mellet: un testimonio francés sobre la Audiencia de Quito hacia 1815



Publicado: 17-09-2019

Por: Matteo Manfredi

Transcripción: Sofía Tinajero Romero

Isabelle Tauzin Castellanos es catedrática en la Universidad de Burdeos, en Francia. Hispanista dedicada a estudiar la cultura e historia de Los Andes, estuvo en la Universidad Andina Simón Bolívar, en donde ofreció la conferencia “El relato de viajes de Julien Mellet: un testimonio francés sobre la Audiencia de Quito hacia 1815”. Matteo Manfredi, profesor del Área de Historia y experto en archivística, la entrevistó acerca de su investigación y su experiencia en los archivos ecuatorianos.

¿Nos quieres contar algo sobre la charla acerca del relato de Julien Mellet?

Por supuesto. Primero quiere agradecer la invitación de la directora del Área de Historia de la Universidad Andina Simón Bolívar, Rocío Rueda Novoa. También agradecerte a ti, Matteo, esa invitación, por nuestros temas comunes de investigación, que son sobre la historia de las migraciones europeas a América Latina. Tú has trabajado sobre la migración vasca a Uruguay. La Universidad donde soy profesora, es la Universidad Bordeaux Montaigne, muy cercana al País Vasco. Por eso trabajamos juntos entre la región Nueva Aquitania y el País Vasco sobre ese tema de, primero los viajeros, y luego los migrantes a América Latina, que en algunos países fueron un poco numerosos, pero que han llegado a formar comunidades con todo un pasado histórico que es interesante analizar.

Hace como ocho años descubrí ese relato que voy a presentar, de Julien Mellet, Natural del suroeste de Francia. El punto de partida fue ese, que es de un pueblo muy cercano a Burdeos. Y ese francés salió del puerto de Bayona, País Vasco, en 1808, como emisario del Emperador Napoleón, que quería en realidad conquistar el Imperio Español; que el Imperio Español pasara a ser una colonia francesa.

Y por eso salió Mellet primero a Montevideo. Le fue mal. Es decir, tanto la autoridad en Montevideo, como el virrey de Buenos Aires, que era un francés, no se sometieron a la voluntad de Napoleón. Y entonces, Jullien Mellet prosiguió su camino desde 1808 hasta 1820, que es el momento en que regresa a Francia. Y pasó por Argentina, por Chile, por el Perú. Y varios años estuvo en la Audiencia de Quito. Y da muchísima información. Luego siguió por Nueva Granada, y se embarcó desde Cuba. Más bien fue embarcado a la fuerza para regresar a Europa.

El relato es interesante, porque no es el de un sabio. A diferencia de Humboldt tan conocido o de otros, es de un hombre del pueblo. Según trasciende, no tiene un conocimiento de los topónimos. Es un testimonio que estriba mucho en la oralidad, y lo que le interesa es escribir para posibles migrantes franceses. Qué negocios, qué actividades profesionales podrían llevar a cabo en Guayaquil, por ejemplo, o en Quito. Y le impresiona mucho todo lo que ve. Informa desde una mirada extranjera. Es decir, probablemente no lo enciende todo.

Sin embargo, cuando llega a la Audiencia de Quito, ya hace siete años que ha salido de Europa. Tiene un buen manejo del idioma evidentemente, aunque todo el relato está en francés. Y conoce las relaciones sociales, más o menos.

O sea, nos presentarás una historia que se fundamente en un documento único, especial

Sí, es decir, que Mellet publicó dos veces su relato de viajes. Hubo una primera edición en la ciudad de Provincias, que se llama Agen, por donde nació, en 1823. Probablemente tuvo éxito la publicación, y en el 24 publica ese mismo relato de viajes o esa guía de viajes en París. Y la publica de forma anónima, en realidad. Es decir, el nombre no está en la portada. El nombre se lo descubre conforme vamos avanzando en el relato. En un momento dice “yo me llamo Julien Mellet”, y luego, al final,  escribe que ese es su nombre.

Sabemos que estás aquí en Los Andes también para investigar. Nos quieres contar algo sobre tus investigaciones recientes, que estás llevando a cabo aquí, en Quito.

Me da pena no haber llegado a buscar los pasaportes de Julien Mellet –si están aquí. Es algo que queda pendiente. Lo que sí, he estado en el Archivo General de la Nación por el relato de un cura quiteño, que se llamaba José María Blanco que acompañó a un presidente peruano, el presidente liberal Orbegoso en 1833-1834, en una gira por el sur del Perú. Y hace como 50 años se publicó en Lima el instituto Riva-Agüero publicó una parte de ese relato, de ese manuscrito. Pero faltaba la segunda parte. Y la segunda parte la he conseguido el viernes, apenas he llegado. Son como 300 páginas de manuscrito que falta transcribir.

¿Tienes una preferencia hacia este tipo de fuentes narrativas?, ¿cuál es tu relación con este tipo de fuentes?; ¿cómo las vas interrogando para tus investigaciones?

Mi formación, primero es la de una hispanista francesa. Es decir, por la filología. Y es una formación pluridisciplinar, al mismo tiempo la que les damos a los estudiantes. Les ensañamos tanto lingüística, como literatura e historia; análisis del discurso, análisis de todo documento, también de la iconografía. Esa es mi formación.

Vas integrando diferentes tipos de fuentes

Claro, sí, cotejo las fuentes. Es un poco lo que me ha faltado ahora para Mellet aquí, el proyecto que tenía. Me he dado cuenta de que hay muchas más fuentes que podrían ser cotejadas. He tenido acceso a algunas cosas. He ido a las bibliotecas.

¿Qué te pareció el Archivo Nacional de Ecuador?

Me han acogido muy bien. Acababa de ir al de Lima, y en Lima no había tenido esa buena impresión. Gracias a un joven investigador franco ecuatoriano he conseguido el dato y he podido ir de frente al Archivo y me han dado la documentación. Me han permitido sacar fotos, mientras que en otros países es muy complicado

Quito te dio la bienvenida. Unas palabras sobre esta ciudad.

Me encanta. Quito me encanta tanto más que –bueno, conozco muchas otras ciudades de América Latina: México, Buenos Aires, Santiago, Lima, Cuzco-. Y veo a la gente muy amable. Y la ciudad, hermosísima. Es una maravilla. Ya lo decía Mellet, pero eso se ha mantenido, se ha recuperado.

Muchas gracias, Isabelle. Otra vez, bienvenida a Quito.

Muchísimas gracias Matteo, muchísimas gracias al equipo, y espero satisfacer sus demandas.

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