Entrevista | Ariruma Kowii: “La ritualidad del Inti Raymi permite activar matrices como la solidaridad y la reciprocidad”
17 de junio, 2026
La celebración del Inti Raymi retorna este 19 de junio al campus de la Universidad Andina. Se cumplen 18 años de que esta casa de estudios y la Cátedra UNESCO sobre Pueblos Indígenas de América Latina se propusieran revitalizar esta ritualidad en Quito, invitando a otras universidades a unirse.
Durante estos años, se desarrolló esta celebración recorriendo las calles de Quito, llegando a congregar alrededor de 8.000 personas, zapateando para agradecer a la madre tierra por los alimentos, en el cambio de solsticio. Este año, la celebración vuelve a ocupar la Universidad Andina, y convoca a la comunidad universitaria a participar.
Como parte sustancial de la celebración, se han realizado las Jornadas Académicas, con el propósito de que estudiantes y docentes investiguen sobre distintos aspectos de esta tradición.
A continuación, una entrevista con Ariruma Kowii, coordinador de la Cátedra UNESCO sobre Pueblos Indígenas de América Latina, quien reflexiona sobre la revitalización de esta tradición, el papel de la academia, y su vigencia en el pueblo mestizo.
¿Cómo las Jornadas Académicas y la investigación han aportado a este proceso?
¿Cómo contrarrestamos eso que se trabajó en la Colonia de minimizar, desconocer y prohibir todo esto, de satanizar, de que esto es idolatría y la barbarie?
Estudiando, reflexionando y haciendo las contribuciones respectivas con esta motivación que se hace a los docentes, a los estudiantes, de que investiguemos y tratemos de comprender la importancia de todo esto.
¿Cómo miras el proceso que hemos tenido los mestizos, apropiándonos también del Inti Raymi?
En la perspectiva de la diversidad, la interculturalidad y la identidad, es fundamental que la población mestiza lo viva, lo sienta, lo interiorice, lo haga suyo. Porque es también parte de todo esto.
La riqueza de las jornadas del Inti Raymi es que todos aprendamos a valorar lo que tenemos en el país: lo negro, lo mestizo, lo indio, todo. Incluidos los extranjeros, también los migrantes.
Esa es una propuesta que, como institución, debería ser el eslogan. De que aquí fomentamos una conciencia que reafirma la identidad, pero nos movemos en el mundo globalizado, seguros de lo que nosotros somos. O sea, lo importante es tener esa seguridad. No tener ese trauma de pensar de que por ser mestizo, ser indio, ser negro, somos menos.
¿Qué hallazgos han surgido en las Jornadas Académicas?
Es importante reflexionar que el Inti Raymi dinamiza mucho la economía. En estas celebraciones, hay todo el tiempo movimiento, incluso hasta la noche. Y todo el mundo se beneficia: restaurantes, hoteles, taxis, camionetas, buses...
Entonces el tema económico está ligado, es clave. Vienen turistas. Se está generando una situación que la academia debería percibirla, y empezar a trabajar sobre el tema de la industria del turismo y la cultura.
¿No hay peligro de caer en actos de folclorización por el turismo?
Claro, nosotros siempre hemos resaltado eso. De que hay que evitar la folclorización y que se convierta en un espectáculo. Hay que evitar la esencialización. Hay que evitar la politización.
Hemos pensado en todo eso, precisamente porque estamos conscientes de que sí hay ese riesgo. Y para eso es importante que la academia esté clara y reflexione sobre eso.
¿Qué bailamos cuando bailamos el Inti Raymi? ¿Qué zapateamos?
En todas las culturas del mundo, los equinoccios y solsticios han tenido mucho significado. Y esos fenómenos naturales ha servido para organizar el tiempo y también entender los procesos genéticos de la Tierra.
Tenemos invierno, verano, otoño, primavera. Es importante conocer todos esos tiempos para planificar la siembra, y en función de eso, expresar el agradecimiento de recibir buenos frutos, y de congraciarse con la madre tierra por todos los frutos recibidos. Entonces, le rendimos homenaje.
Y ese es el zapateo, el contacto con la tierra.
Claro, porque hay varias cosas. Por decirte, antiguamente, se ayunaba para llegar al solsticio, y celebrar.
Antes había el altar en las casas. Mi abuelo, por ejemplo, tenía el santo San Juan; en la base, unas piedras; y en la parte superior, el castillo. Entonces, venía la gente y bailaba ahí en ese cuarto grande que había. Ahí está lo católico y lo andino.
Entonces, eso también es importante: cómo eran las comunidades.
De alguna manera, es no negar que haya esta dualidad también.
Es el sincretismo. O sea, de parte y parte lo aprovecharon, porque los españoles cuando le cambian el nombre de Inti Raymi a San Juan, es para que la gente lo adopte y decir, bueno ya les hemos evangelizado.
Pero a la larga sí llegamos a la ritualidad propia.
Digamos, ahí es un autoengaño. Pero han coexistido, y el entender eso es clave, de que hay distintos momentos.
Por ejemplo, el 21 y 22 de junio, las comunidades van al baño ritual en la noche, en esta idea de purificación y de vitalización. Para el mundo occidental es súper complejo. Es decir: “¿cómo irse a bañar en el frío?” Cuando en la gente, antiguamente había una devoción de ir a hacer eso.
Eso se ha ido debilitando. Y para eso debería estar el sistema educativo. Y por eso es que se promueven las jornadas académicas. Entonces, está la parte espiritual.
Está también el tema de la globalización; de todas las fiestas que tenemos en el Ecuador, la que resuena en varias partes del mundo es el Inti Raymi.
¿En qué países se ha celebrado?
Por ejemplo, en Estados Unidos. Tú entras al Internet y vas a encontrar en Chicago, en Nueva York y en distintos estados, que celebran el Inti Raymi. Y cada vez lo han ido perfeccionando, lo hacen de distinta manera, pero lo importante es que lo hacen.
Y ese nivel de gestión que han ido desarrollando también es interesante, porque yo creo que de alguna manera nosotros incidimos. Seguramente, ellos ven en nuestras páginas las conferencias sobre el Inti Raymi. Entonces, ya les da una idea de que pueden aliarse con las universidades de allá.
Creo que, desde el punto de vista académico, de alguna manera lo que hemos venido haciendo aquí en el Ecuador, ha servido de referencia. Lo de Quito, sobre todo.
¿Cómo aportan entonces las Jornadas Académicas?
Reflexionando sobre la importancia de que no es solamente un programa, sino que detrás de eso hay un objetivo cultural de reafirmarnos en esas matrices culturales andinas.
Eso lo podemos lograr en la medida en que fortalezcamos la parte académica. Entonces, eso nos ayudará a que en lo posible no se folclorice. Para eso es importante que escribamos, que orientemos y estemos presentes en esas dinámicas.
Tanto en las Jornadas Académicas como en la celebración, siendo aquí el núcleo, comenzamos a tener poco a poco una incidencia y orientación.
Estamos siguiendo los pasos de Hobsbawm, sobre la tradición. O sea, es algo que le estamos dando continuidad. Y que estamos, simbólicamente, retornando al territorio original.
Porque una cosa es que lo celebremos a lo interno de las universidades, pero cuando hemos desarrollado los recorridos por las principales avenidas de Quito, estamos copando el territorio, y simbólicamente estamos posicionando.
¿Cuál es la significación de la mesa ritual que se dispone en círculos?
Para los pueblos del Norte, el círculo siempre ha sido importante. Entonces, nosotros como Andina, por ejemplo, hemos resaltado más el círculo. Porque la chakana está más presente en Perú o en Bolivia. O sea, ese símbolo tú lo ves en las cerámicas, en las textiles, en todo. Acá, en cambio, no. Es muy difícil que tú encuentres alguna cerámica donde esté la chakana. Muy excepcionalmente está; pero el círculo, sí.
¿A qué nos lleva el círculo?
El círculo es el principio y el fin de la vida. La boa simboliza el círculo, porque la boa siempre se enrolla. Y ahí está precisamente el tema de esa figura, esa imagen.
Bueno, esas son cosas que todavía hace falta ir trabajando. Creo que de alguna manera no estamos tan equivocados pensando que la misión que deben cumplir las instituciones educativas es orientar, definiendo determinadas pautas.
Hemos motivado para que cada vez aparezcan más personas que hablan del tema. Antes eran contadísimas las personas que daban conferencias. Pero las jornadas académicas han servido para eso también.
¿Cuánto han podido influir las nuevas tecnologías en todos estos procesos?
Yo creo que la tecnología ha sido clave. Por ejemplo, si tú entras a ver reels o en el Facebook, en el internet, en Chicago, en Nueva York, en Europa, se nombran priostes. Ha servido para que se visibilice la pareja que hacen de priostes. Entonces, nosotros hemos usado la figura de priostes, pero no para exhibirnos, sino para promover la propuesta.
Así como se han rescatado composiciones originarias, ¿han surgido nuevas canciones?
No todavía. Hay que trabajar con los estudiantes de las universidades, sobre todo de pregrado. Como parte del currículum pueden trabajar la melodía del Inti Raymi. Tenemos que ser el soporte para las otras universidades y bailar como se hace en las comunidades: hay grupos propios que hacen música y los demás danzan.
Pero lo importante de todo esto también es que la creatividad es fuerte. En las comunidades, desde el mes de abril ya comienzan a reunirse. Y dedican tiempo para practicar, recordar temas y crear temas también. El espíritu artístico es muy fuerte en esta época.
¿Cómo esa práctica que está en las comunidades la aprovechamos en el sistema educativo? Si las universidades lo asumieran, y también los institutos de música, de arte, el tema de participar ya le daría otra dimensión.
¿Cuál es el significado asociado de los alimentos en el Inti Raymi, asociado a la ritualidad?
Está el tema de la ritualidad, porque cuando se hace una pambamesa, pues tienes que hacer una plegaria. Eso permite activar matrices como la solidaridad y la reciprocidad. Y también la autogestión, porque si todo el mundo colabora, no necesitas un presupuesto.
Eso es un punto clave de la autogestión, de cómo la ciudadanía, teniendo esa conciencia, activa esa tradición y sirve para darle vigencia a la celebración.
Eso nos ha permitido, de alguna manera, hermanarnos más. Si logramos visibilizar esto, creo que podemos algún rato lograr que se institucionalice. En universidades como la UNACH, en Chimborazo, desde el año que ellos se unieron, que ya debe ser unos cuatro o cinco años, en reunión de consejo universitario resolvieron que cada año se van a turnar las facultades como priostes.
Es una resolución del consejo superior que hasta ahora la mantienen vigente. Si eso se logró en una universidad, se puede constatar la incidencia que se tiene. Además, poco a poco han empezado a hacer tesis. Ya hay tesis sobre el Inti Raymi de las universidades.
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