Gentrificación urbana: una mirada a La Floresta



Por Julia Lozada
Participante

Para poner en práctica las herramientas y conocimientos adquiridos durante el taller de fotoperiodismo y fotografía documental con Josep Vecino, se realizó una salida de campo durante dos días para abarcar el tema de la gentrificación en el barrio de La Floresta, considerado un entorno urbano en transformación y revalorización.

La palabra gentrificación define al fenómeno por el cual una población de una zona urbana que tiene proyección turística, es desplazada por otra con mayor poder adquisitivo. Esta se identifica por posicionar a la zona como una postal turística de galería de arte, con tiendas de diseño, cafeterías y librerías, caracterizándola de bohemia pero que esconde intereses económicos de especulación inmobiliaria, recalificaciones del suelo urbano, modificación del tejido comercial, imposición de nuevas pautas de consumo y sobre todo, marginación e historias de desplazamiento.

Para poder materializar este fenómeno en La Floresta a través de un fotoreportaje, durante la dinámica de trabajo se realizó una búsqueda de situaciones, donde se priorice el elemento humano, y que revelen el impacto de un proceso de gentrificación de forma positiva y negativa. Desde lo positivo, se focalizó la transformación de las personas como parte de una nueva propuesta de ocio para La Floresta con modernas edificaciones y mejoras al barrio. Desde lo negativo, se buscó dar una visión del barrio original que mantiene su esencia durante décadas y que de cierta forma, se ha visto afectada por la modernización del sector.

Durante el primer día, se realizó una observación de campo dividida en grupos para registrar la gentrificación positiva y negativa, respectivamente. Hubo un acercamiento a las personas del barrio, a sus negocios y viviendas para que, a través del diálogo y ganándonos su empatía, se pueda acceder a su espacio de trabajo y nos compartan su testimonio. Existieron personas muy abiertas que colaboraron con esta búsqueda pero también en algunos sectores del barrio, fue difícil que la gente nos abra sus puertas. Sin embargo, esto motivó al grupo para cambiar de estrategias al entrar en contacto con los moradores.

A partir de las conversaciones con las personas que viven y tienen sus negocios en La Floresta, se pudo recoger material testimonial y gráfico respecto a lo que opinan del barrio. En La Floresta vive gente que heredó las viviendas y muchos de ellos piensan en venderlas porque el valor de la plusvalía del inmueble aumentó considerablemente. Los arriendos subieron su precio, sobre todo los dos últimos años, debido a la gran llegada de extranjeros al barrio, lo cual ha perjudicado a otras personas, como son los estudiantes, que buscan arrendar un cuarto o un departamento en el sector. Algunos consideran que la seguridad del barrio mejoró con la presencia de patrullas que rodean el área universitaria. No obstante, las denuncias por robos a casas y transeúntes se mantienen, sobre todo en sectores que están más alejados de la zona comercial. Quienes pusieron su negocio de ocio afirman que la venta ha sido productiva, a pesar de que la competencia va en aumento. Muchos testimonios se oponen a una posible “mariscalización” de La Floresta, por considerarse parte de un barrio tranquilo, residencial y libre de ruido.

Durante el segundo día, nos dedicamos a buscar fotografías que prioricen la conexión de los sujetos con el tema de la gentrificación. El acercamiento del día anterior ayudó a que la gente nos permita la entrada de cámaras fotográficas. Fue importante hacer una recopilación gráfica que denote una opinión sobre la situación y que permita armar una línea narrativa del reportaje. Fue un trabajo difícil, pues la búsqueda del componente humano en las fotografías y que ésta se articule a la historia se convirtió en todo un reto. Con la visualización general de todas las imágenes obtenidas por cada grupo, la discusión giró en torno a qué historia y en base a qué sujetos se evidenciaría el tipo de gentrificación asignado. El punto de vista de cada participante y las imágenes seleccionadas dieron como resultado la realización de un trabajo colectivo.

Es necesario que los procesos de gentrificación en entornos urbanos se sigan registrando fotográficamente y que la discusión de este tema sea amplia para el enriquecimiento tanto de los protagonistas como de los fotoperiodistas que buscamos contar historias. 

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