Rosa María Torres: "Las instituciones de enseñanza superior están muy alejadas de las realidades de los maestros"



Publicado: 14-12-2015

Por Fernando Andrade C.
Editor del portal

Rosa María Torres es doctora en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es coordinadora del doctorado latinoamericano de políticas educativas y profesión docente que se realiza en coordinación de cuatro universidades de latinoamericanas.

Rosa Maríafue invitada a Ecuador para participar del Encuentro Binacional México-Ecuador “Experiencias y reflexiones sobre la formación docente”, organizado por el Área de Educación de la Universidad Andina Simón Bolívar.

En entrevista con Spondylus, Rosa María Torres rescata la importancia que tiene reconfigurar la profesión docente y comprometerse con el proceso de formación de los niños, las niñas y adolescentes para mejorarla en cuanto a calidad y equidad.  

¿Por qué un encuentro sobre la formación de docentes?
Este encuentro es muy importante. De hecho es parte del doctorado latinoamericano que está abocado a la profesión docente porque es uno de los temas más importantes en este momento. Primero porque los profesores en América Latina son básicos para entender lo que está pasando con todo el proceso de formación de los niños, las niñas y los adolescentes. Pero también porque en este momento se está reconfigurando la profesión. Ha habido una serie de políticas públicas y políticas educativas que arman de manera diferente la práctica docente y la profesión.

En este momento estamos llamados todos a debatir esto, qué está pasando con la profesión docente. Ha habido muchos cambios de política a nivel de América Latina en un periodo muy corto, en casi todos los países. Ecuador no es la excepción y México está involucrado totalmente y eso da cuenta de la importancia que tiene una profesión como ésta. Algunos piensan que esto podría mejorar la calidad y la equidad; otros piensan que tiene que ver con un problema de justicia social y que la profesión docente tiene que ver con una manera diferente de hacer las cosas. En realidad no hay un acuerdo tan claro acerca de qué es la profesión docente en este momento. Entonces estamos llamados a realizar encuentros y discusión en muchas partes de América Latina entre los que nos hemos dedicado a trabajar en esto hace un buen tiempo. La formación es el centro, la columna vertebral del trabajo de los profesores y la profesión.

Para contextualizar, ¿cómo se caracteriza a este entorno educativo actual y a los sistemas educativos en Latinoamérica?
Los sistemas educativos están replanteándose frente a la lógica de la mundialización, por un lado; la incursión de nuevas agencias que son de todo tipo, que van desde agencias internacionales como el Banco Mundial, la OCD y otras; pero también ante la penetración de grupos que antes habían incursionado pero no tan directamente, desde empresarios, organizaciones de la sociedad civil, hasta cierto tipo de empresas que les interesa entrar.

Así va cambiando el mapa de los actores y los procesos. Esto en América Latina ha traído como consecuencia una discusión interesante: si esto se trata de una neo-profesionalización de los docentes y hasta dónde ésta nueva dinámica va a cambiar el tipo de relación entre el estado y los propios profesores. Es decir, ante un cambio de posición del estado nación se pretende entender cómo va a ser la relación entre el estado y los docentes; pero también creo que hay mucha expectativa sobre qué tipo de futuro tiene la profesión, cómo se va a reconfigurar con la entrada de otros personajes, de otras situaciones. Así como en Ecuador trabajan los institutos, en el caso de México están las normales. Y creo que en cada institución se está replanteando qué es lo que pasa con esto.

El contexto, además, es interesante porque, por un lado están las políticas de mundialización, de eficiencia, de satisfacción en términos de eficacia, y por otro lado tenemos grandes tensiones la interior porque nosotros, a diferencia de otros países, tenemos problemas locales muy particulares: la población a la atención indígena, la atención a la población rural, es decir no estamos en las mismas condiciones en las que están otros países. Esto es histórico y evidentemente sigue pesando en el proceso educativo.   Ahí tenemos una dinámica entre las políticas genéricas y las condiciones locales específicas que hacen que las cosas varíen e incluso las condiciones de negociación interna que tiene cada país con los profesores, con los padres de familia y con las diferentes agencias políticas y económicas que tiene cada país.

¿Cuál es su opinión sobre la exigencia a los docentes de convertirse en neo profesionales?
Ahí hay una discusión interesante porque, por un lado es verdad que muchas políticas y muchas situaciones no están dando resultado para que aprendan los niños y las niñas, es decir podemos hablar casuísticamente o anecdóticamente de si yo en una comunidad sé que está pasando esto. Pero la investigación si está logrando brindar cierto nivel de análisis con respecto a qué pasa con la profesión docente. Sin el ánimo de mostrar que no estoy de acuerdo con esas políticas, creo que hay algo que la sociedad en términos generales y las sociedades comparte. Por ejemplo, todos estamos de acuerdo con brindar una educación de calidad y equitativa, después encontramos variantes porque habrá que ver que es lo que dicen las políticas y habrá que ver qué es lo que los sujetos piensan acerca de cómo debe ser esa calidad. Creo que uno de los problemas más graves que tenemos es de conocer realmente cuántos de nuestros estudiantes están logrando hacer carrera académica o poder transitar por el sistema educativo sin las trabas de no saber leer y escribir bien, de no tener un referente cultural muchísimo más claro. Creo que ese problema es un hecho que nos está haciendo pensar. Y ahí es dónde creo que es difícil no compartir algunas cosas en este contexto de lo neo profesional. Pero por otra parte también es cierto que lo neo profesional habla de la eficacia, la mercantilización y habla de la gerencialidad de los procesos, y ahí es donde uno ya no se siente representado y se deslinda de esa posibilidad.

Si bien es cierto que cada gobierno a nivel nacional, cada estado nación, si es que todavía existe porque esto también está en discusión, traduce las políticas globales de manera muy distinta. Cuando hablamos de América Latina uno se hace una idea global de que sí, compartimos problemáticas, temáticas, historias, cifras, hasta números a veces compartimos. Pero las traducciones de las políticas son absolutamente distintas. Yo diría que hay estados nacionales y no estados nación como diríamos en la modernidad que traducen de tal manera que vinculan a la política educativa a la política pública, entonces tienen una política social que hace que no haya tanta oposición de parte de los profesores para éstas políticas mundializadas. En cambio hay otros estados que lo que hacen es seguir exactamente la política globalizada y tratar de golpear a la parte de la política pública en lugar de armonizar y ver una política social. Creo que es ahí donde están las diferencias muchísimo más fuertes y que se van a dejar sentir en muy corto tiempo en la situación tanto laboral como profesional de los profesores.

¿Qué nos puede decir sobre la experiencia mexicana sobre la formación continua de docentes en la educación básica a través de las universidades?
Bueno, creo que hay una parte muy afortunada del trabajo, de la formación continua de los docentes de educación básica por parte de las instituciones de enseñanza superior que no son los institutos. Esa incursión es afortunada porque todo buen trabajo de relación y de conocer otras culturas académicas siempre es bueno. La parte donde todavía no aterrizamos del todo es donde las instituciones de enseñanza superior, sobre todo las universidades, se ubican muy alejadas de las realidades de los maestros.

Entonces son personas con un alto conocimiento de las matemáticas, de la historia, de las ciencias naturales, pero poco conocimiento de lo que implica relacionarse con niños, niñas, adolescentes y jóvenes y eso provoca falta de comunicación entre los que vienen de una cultura de magisterio y quienes vienen de una cultura universitaria. En México ese es un punto que no logramos resarcir y que evidencia a estas dos posiciones: lo que viene de la universidad y lo que viene del magisterio como estructuras contrarias, cuando deberían ser realmente retroalimentadas.

Hay incluso quien cree que nadie de una universidad de prestigio como lo es la Universidad Nacional Autónoma de México o como cualquier otra universidad de prestigio del país, iría a tomar un curso con un maestro de la normal, y eso es un hecho que yo considero fuera de lugar porque son académicos tanto unos como otros.

Pero si hay una especie de prejuicio que tiene que ver con este largo camino donde los profesores han sido puestos en cuestionamiento frente a la opinión pública, no necesariamente por sus resultados, sino fundamentalmente porque les ha pegado a ellos por parte de los medios, que además han contribuido mucho en este sentido, a pegarles en su identidad, a decir que la culpa de que la educación esté mal es de los maestros. Y por supuesto que gran parte de la responsabilidad recae sobre ellos, pero no es la única. Aquí hay una responsabilidad compartida entre ministerios, sujetos intermedios, es decir, todos comparten y yo creo que eso ha traído como consecuencia que no sea tan aprovechable la interrelación. Creo que las universidades deberían de proponerse tener mucha más claridad y más interrelación con los profesores. Sin embargo también creo que algunas universidades de menor rango académico aprovechan esto porque se crea un mercado.

Los profesores de educación básica son millones y están dispuestos a muchas cosas con tal de pasar las evaluaciones, con tal de seguir en su formación e incluso son capaces de pagar cantidades considerables. Y creo que de esto también se debería hablar porque creo que se ha aprovechado por parte de algunas instituciones que están creando una oferta que no es adecuada para los profesores. Las universidades deben seguir incursionando sin duda con los profesores. Las universidades son parte esencial del sistema educativo y por lo tanto tienen que incursionar en la formación de los profesores siempre, porque somos culturas hermanas que hemos estado separadas bajo ésta estratificación y jerarquización que se ha hecho en el sistema educativo y que es totalmente incorrecta.  Si hay algo importante en cualquier país es el trabajo de la educación con los niños y las niñas como principio básico de todos los que estamos en la acción académica.

Finalmente. ¿Qué resultados espera usted de éste encuentro de formación docente?
Este campo de la formación de maestros de la educación básica está descuidada por la información educativa, sabemos poco en términos de investigación dura y fuerte que nos diga lo que está sucediendo. Hecho que lo han demostrado las organizaciones y las agencias internacionales con la información fuerte y clara que tienen. Y creo que a nosotros eso nos está faltando, un tipo de investigación mucho más sistemática, un tipo de trabajo donde pongamos posición y digamos “esto es lo que nosotros creemos sobre la formación y sobre la práctica docente”, pero desde otros lugares distintos, desde otras investigaciones distintas, y para eso si se necesita unir fuerzas académicas. Es por eso que éste encuentro es importante porque no solamente es la conjunción de las personas, sino que confluyen los intereses, hacen como sinergia el tipo de trabajo que podemos hacer en investigación, y hay varios intereses de ver qué pasa con la reconfiguración. Tratando no de comparar sino más bien de hacer como referente para entender qué está pasando con Ecuador y qué está pasando con los otros. Qué está pasando con Colombia y qué está pasando con los otros, para entender más a fondo si nosotros tenemos algún tipo de propuesta más latinoamericana que podría permitir otro tipo de pensamiento.

Creo que éste pensamiento del neo profesionalismo, éste pensamiento más gerencial nos avasalla por momentos, no podemos ni siquiera pensar, y para eso necesitamos este tipo de encuentros para que cada uno vaya viendo qué es el otro, y no solamente por la convivencia sino por la producción de conocimiento. Contra todo lo predicho nosotros conocemos muy bien la producción anglosajona, pero la producción latinoamericana es algo que no conocemos del todo. Por ejemplo nos enteramos ahora en una de las conversaciones que hay maestro de Ecuador que ha publicado un libro que se llama Formación de los docentes en el Ecuador. Nosotros no sabemos eso y es lamentable, porque seguramente también hay algo así en Brasil, en Colombia, en Argentina y en Honduras. Creo que ha llegado el momento de plantearnos seriamente esta situación y yo espero que en este foro lo que se perfile fuera la posibilidad de tener una mirada más latinoamericana, como lo han hecho otros grupos. Entonces creo en la mirada de lo que es la formación de un grupo así donde puede formularse procesos de investigación, procesos de intervención y que permita compartir experiencias en este campo. 

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