La integración europea, en vilo


Publicado: 31-10-2017

Por Michel Leví Coral

Me complace presentar a Paulina Astroza, directora del Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción en Chile. Paulina participa en nuestro evento Coloquio del Módulo de Estudios Europeos Jean Monnet, que este año se refiere a la trascendencia de los 60 años del Tratado de Roma, suscrito en 1957 y que dio paso a la conformación de la Unión Europea. 

Paulina Bienvenida. Qué grato tenerte aquí, en Quito, contar con tu presencia y sobre todo que compartas con nosotros tus ideas sobre la trascendencia que tienen los 60 años del Tratado de Roma en la actualidad, en nuestro medio y en el medio europeo. Nos motiva a preguntarte y a intercambiar ideas sobre este tema importante en el campo de los estudios europeos.

Muchas gracias y un gusto, también, para mí. Feliz de estar aquí compartiendo ideas que nos son comunes y que, también, tienen mucha importancia para la formación de nuestros propios estudiantes y para la comunidad en general. 

Tú estuviste hace poco en Roma, justamente en la conmemoración oficial de los 60 años de la suscripción del Tratado de Roma. ¿Cuáles fueron tus principales experiencias? ¿Cómo has visto que ha trascendido este evento de orden global en el medio europeo, en primera instancia?

Esta celebración fue muy importante porque, efectivamente, el contexto europeo está complicado. Hoy en día, algunas bases del proceso de integración están siendo cuestionadas, hay mucha crisis; la propia Unión Europea se está viendo afectada desde diferentes puntos de vista. Entonces, era un momento especial, era una conmemoración, una celebración de estos 60 años que se daba en un ambiente bastante particular.

Esos días, yo estuve, efectivamente, en Roma. En primer lugar, en una conferencia con politólogos, con especialistas en temas europeos desde distintos ámbitos organizados por la Comisión Europea donde, justamente, se analizaron estos 60 años y al otro día, también, pude ver en las calles de Roma el ambiente que se vivió cuando se hizo la conmemoración oficial con los jefes de Estado de 27 países que conforman esta Unión (no asistió el Reino Unido, por razones obvias) y en el cual se vinieron, después, todos los análisis de lo que se vivió y todo el antes y después de esta celebración. 

¿Qué representa el Brexit -ya que mencionaste la inasistencia del Reino Unido- en este contexto de los 60 años del Tratado de Roma? ¿Qué significa la salida del Reino Unido del bloque europeo?

Es muy importante porque se trata de un terremoto político. Es la primera vez -desde que inicia este proceso de construcción- que los europeos celebran sus 60 años. Pero, la verdad es que las ideas venían, incluso, antes de estos tratados de Roma. Es la primera vez que un Estado, voluntariamente, vía referéndum, decide salirse del bloque. Hasta el momento, se había observado que el bloque se iba ampliando. De hecho, hay países que todavía están tocando las puertas y quieren ingresar a la Unión Europea. El avance había sido paulatino que partió con seis Estados miembros -en el año 51, en el año 57-: Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Italia y el núcleo central que son Alemania y Francia. Después, poco a poco, a través de las décadas, se fue ampliando hasta llegar a los 28 Estados y hoy en día se encontraban justamente conmemorando estos 60 años. Pero con una situación particular: la ausencia de un Estado grande, que es la tercera economía de la Unión Europea, un país importante desde distintos puntos de vista, como es el Reino Unido que decidieron, vía referéndum por el 52 por ciento de los votos, salirse de la Unión. Entonces, por un lado es un terremoto político y era una situación incómoda porque, efectivamente, estaban solo 27 Estados en la firma de la declaración de Roma del 25 de marzo y, evidentemente, planeaba en el ambiente lo que estaba ocurriendo con el Brexit y, además, existían preocupaciones por otras elecciones que se venían. Yo creo que todo esto generó un ambiente de preocupación que yo, personalmente, percibí tanto en los colegas que estaban presentes analizando estos 60 años, como en las autoridades. 

Y, desde esa perspectiva ¿cuál crees tú que será el futuro de la Unión Europea?, ¿habrá más países que quieran hacer un exit de alguna forma o habrá más países que quieran vincularse con el proceso?, ¿el proceso tenderá a profundizarse y ser más ligero en su estructura funcional y normativa? ¿Qué opinas tú al respecto?

Yo creo que si hay una palabra que en estos momentos representa el ambiente y lo que va a ser el presente y el futuro inmediato de la Unión Europea es la incertidumbre. Hay hechos que, efectivamente, han golpeado a la Unión y que hoy la tienen en un estado profundo de reflexión que ya había empezado antes porque, efectivamente, las crisis no son de hoy día, son crisis que se han ido acumulando, que ahora son varias y están en un mismo momento, pero que se habían creado con anterioridad a una reflexión por parte de las autoridades, de los europeos en general, de la ciudadanía, de los actores civiles, de las universidades, sobre hacia dónde quieren ir en este proceso. Algunos están planteando salirse y así vemos, en muchos países, los movimientos eurófobos o euroescépticos que quieren salirse de la Unión Europea o quieren que la Unión Europea se acabe: esos ya son los movimientos más eurófobos que quieren terminar con la Unión. Pero, por otro lado, tú también te encuentras con otro sector de la población, de actores civiles que quieren que se profundice este proceso de integración, que encuentran que todavía faltan algunos aspectos que es importante que entre todos los puedan solucionar. Por ejemplo, quieren que se ahonde en los temas de la coerción social, de la protección de los ciudadanos. Entonces, tú te encuentras con distintas voces respecto a lo que quieren de la Unión Europea y ahí, finalmente, van a ser, primero los jefes de Estado, de Gobierno, los propios Estados y dentro de ellos, la ciudadanía, quienes -en este proceso de reflexión, que no es fácil- van a tener que optar por cuál es la mejor estrategia. El Presidente de la Comisión Europea entregó un libro blanco con cinco opciones, cinco caminos, cinco escenarios. Bueno, lo que las distintas instancias van a tener que hacer es reflexionar para ver cuál de ellos van a seguir: si va a ser una Europa más profunda, pensando en la idea de los padres fundadores de llegar hasta una Federación o Estados Unidos de Europa, como se ha pensado por algunos, o seguir como están, o profundizar algunas áreas o lo que, también, otros señalan y dice la declaración de Roma del 25 de marzo: una Europa a varias velocidades, según los ritmos de cada uno, según las capacidades de cada uno, según la voluntad de cada uno. Finalmente, lo más importante es que se avance en este proceso de integración. Pero, la puerta está abierta, la reflexión y el ambiente de incertidumbre ante eventos que no son propiamente europeos –también, hay eventos internacionales que afectan esta reflexión- y vamos a ver hacia donde, finalmente, van los europeos a decidir qué es su futuro. 

¿Qué trascendencia tiene este contexto europeo, esta lógica del tratado que crea las comunidades europeas para nuestra región? ¿Tú crees que ha tenido una influencia, ha modificado algo, ha cambiado algo a nivel, no solo global, sino específicamente en nuestra región en América del Sur?

Yo creo que influye. Nosotros, siempre, hemos tenido como referente, como modelo, como inspiración el proceso de construcción europeo. Lamentablemente, nuestra región -hablemos de América del Sur, América Latina y el Caribe- no hemos vivido un mismo proceso, con la misma intensidad, con la misma profundización y con la misma unidad que han tenido los europeos. Nosotros hemos tenido otra realidad y nuestras dinámicas han sido diferentes, pero es indudable que nosotros hemos tomado como modelo a lo que ha sido Europa. Y por otro lado, nosotros estamos vinculados con la Unión Europea y con sus países miembros, también a distintas velocidades o a distintos ritmos: algunos con tratados de asociación; otros, con acuerdos multilaterales o acuerdos multisectoriales en materia de comercio en distintos ámbitos; otros, se han mantenido solo en acuerdos de cooperación; hay algunos que nos encontramos negociando una modernización de los acuerdos que ya teníamos con Europa. Entonces, tenemos una vinculación con el Continente y evidentemente que para nosotros es muy importante qué es lo que pasa con ellos: uno, respecto a su propio proceso de integración porque eso, también, implica un impacto con nosotros que somos sus socios en distintos niveles y lo segundo es el Brexit porque, evidentemente, nosotros hoy día si tenemos una vinculación con Europa a través de acuerdos firmados con Europa y el Reino Unido a partir de suponemos el 2019 se sale de la Unión Europea, ¿Cuál va a ser nuestra vinculación con el Reino Unido en particular? y esa vinculación va a depender del acuerdo al cual lleguen los 27 Estados miembros con el Reino Unido. Por tanto, nosotros todavía no podemos avanzar; tenemos que observar, tenemos que analizar los escenarios. Yo creo que entre ellos, las negociaciones van a ser muy duras, ya lo están siendo: se habla del Brexit duro o incluso Theresa May, primera ministra del Reino Unido, está planteando que ella prefiere un “no acuerdo” a un “mal acuerdo” y eso significaría que una vez que el Reino Unido concrete el Brexit (porque hasta el momento, el Brexit no se ha efectuado; lo único que ha habido es un referéndum) ese país tendría una relación, de un día para otro, sin acuerdos pactados, se tendrían que regir por las normas del derecho internacional, por las normas de la Organización Mundial de Comercio y el impacto que eso implicaría en todos los niveles para Europa y para el mundo, y por supuesto para nosotros, va a ser enorme. Entonces, tenemos que observar. Nosotros, no estamos lejos, no estamos fuera del impacto que puede tener grandes cambios en la Unión Europea y tenemos que ir planteando y viendo qué ventajas, qué riesgos, qué oportunidades, cómo es nuestra vinculación con ellos post-Brexit, cómo va a ser esta vinculación con el Reino Unido. Y para eso, tenemos todavía dos años para ir preparando. 

En un mundo que tiende hacia los acuerdos bilaterales ¿Cuál es el orden en un proceso de interacción como el europeo a nivel global?

El rol, también, lo estamos viendo. La Unión Europea ha planteado en sus relaciones con el exterior, justamente con terceros Estados, una vinculación de distinto tipo (por eso está su acuerdo de asociación, su acuerdo de comercio, sus acuerdos con diálogo político) que implica continuar con ese modelo. Evidentemente, el escenario internacional cambia cuando nos encontramos con un país como Estados Unidos que está hoy en día, en una etapa -al menos en el discurso- de repliegue, de volver hacia adentro, de establecer fronteras, barreras, no celebrar acuerdos que ya se venían negociando como el TPP o el mismo tratado que estaba negociando el propio Estados Unidos con la Unión Europea, no se sabe qué va a pasar con ese acuerdo. Entonces, ante ese proteccionismo, ante esas tentaciones de proteccionismo de cierre y de repliegue, la Unión Europea, hoy día, está dando signos de que lo que quiere es estrechar más los lazos con terceros Estados. En ese sentido, se nos han enviado varios mensajes. Por ejemplo, respecto del acuerdo de modernización que se está negociando entre la Unión Europea y México, la voz oficial de la Unión Europea ha sido que ellos quieren avanzar en ese acuerdo y, ojalá, este año cerrarlo; lo mismo pasa en el acuerdo con Chile: todavía se está negociando su modernización y hace muy poco que han dado fechas para concretar estas negociaciones. Por otro lado, también, el propio Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España, cuando vino a América Latina -ante las dudas y los miedos que tenían algunos sobre qué iba a pasar con las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur que vienen desde el año 1999 y ha sido muy compleja (incluso estuvieron suspendidas por un tiempo)- dio un mensaje: hay que seguir en esa vía y hay que llegar, pronto, a un acuerdo de asociación, también, con el Mercosur. O sea, yo creo que, efectivamente, el escenario que se ve complejo desde algunos sectores por las tentaciones de proteccionismo, justamente, pueden ser una oportunidad y una ventaja para aquellos que consideran estrechar las relaciones de comercio, de cooperación, de diálogo y de apertura con el exterior. Este diálogo multilateral, evidentemente, es un signo, son símbolos y la Unión Europea es un actor principal en esto. 

Paulina: te agradezco por tu participación en el coloquio del Módulo de Estudios Jean Monnet 2017. Ha sido muy grato que nos visites en Quito, que nos des tus conceptos, que compartas con nosotros todas tus experiencias que son muy gratas. A la vez, quiero felicitar al Programa de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción por cumplir 15 años de mucho trabajo, de buen trabajo, y desearles muchos años más de éxitos y logros. Además, decirles que cuenten con nosotros aquí en Quito, en el Programa de Estudios Europeos Jean Monnet de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador.

Gracias a ti. Solo continuar con nuestro trabajo conjunto: tenemos muchos vínculos en común y, por su puesto, tanto para el Programa de Estudios Europeos como para mí en lo personal es un gusto trabajar contigo y con tu Centro.

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