“Brasil, hoy en día tiene una actuación global mucho más reducida”



Publicado: 09-04-2019

Por: Michel Levi

Transcripción: Sofía Tinajero Romero

 

Oliver Stuenkel es profesor asociado de la Fundación Getulio Vargas, con sede en Sao Paulo, Brasil  Es máster en administración pública por la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard y, además, tiene un doctorado de ciencia política por la Universidad de Duisburg-Essen en Alemania.

Visitó la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador para presentar dos conferencias. La primera, sobre la actualidad y coyuntura que vive Brasil: Bolsonaro; su política exterior y su relación con América Latina. La segunda conferencia trató sobre su tema de investigación acerca del mundo posoccidental, del cual ha escrito un libro que está publicado en inglés y en portugués por importantes casas editoriales.

Su presencia en Quito también fue para hacer una investigación sobre un programa de historia oral, en el que entrevistó a expresidentes y excancilleres de nuestro país, para recoger su testimonio sobre aspectos clave de la historia ecuatoriana que tienen relación directa con Brasil.

El profesor Michel Levi, coordinador del Centro Andino de Estudios Internacionales, aprovechó su visita para entrevistarle acerca de su investigación sobre la estrategia regional de Brasil.

¿Cuál es el alcance de tu proyecto de investigación actual?

El proyecto es sobre la estrategia regional de Brasil en las últimas décadas sobre la ambición brasileña de articular un proyecto de liderazgo regional. A partir del 95, Brasil superó muchos de sus desafíos económicos internos: la hiperinflación. Y a partir de este momento, vemos tentativas sistemáticas de ejercer un papel más importante en la región. Entonces, el proyecto es sobre esas tentativas, en cuáles momentos Brasil fue capaz de mediar en una crisis.

 

 

Por ejemplo, en el caso de Ecuador y Perú en 1995. Pero en otros casos, Brasil no fue capaz de tener un papel decisivo o productivo. En el caso de Venezuela, por ejemplo, vemos que Brasil no es un actor influyente. En el fondo Brasil no tiene de ninguna manera un papel de líder regional. En todas nuestras entrevistas que hemos hecho -y en la fundación Getulio Vargas tenemos un archivo grande de entrevistas de historia oral con actores brasileños- nuestra visión de la región es profundamente brasilcéntrica.

Brasil conoce muy poco a sus vecinos. Lo que obviamente también ha complicado a su plan de liderazgo regional. O sea, un conocimiento muy limitado de las dinámicas internas de los otros países. Entonces, durante mi visita he entrevistado a una serie de expolíticos, expresidentes, excancilleres ecuatorianos, para saber cuál es su visión de Brasil y de las tentativas brasileñas de articular el proyecto regional.

Es un proyecto muy interesante en función de que todos pensamos que, como Brasil es una potencia regional, todos conocemos a Brasil y su alcance. Y pensamos que Brasil nos conoce. ¿Qué opinas tú? ¿Cuál es la realidad de este tema y de este postulado? ¿Brasil nos conoce y nosotros conocemos a Brasil?

Mi impresión en esta semana aquí ha sido que el conocimiento de los políticos y de estudiosos en Ecuador sobre Brasil  es mucho más profundo que el conocimiento que se tiene en Brasil sobre Ecuador. En Brasil a veces, la gente dice que Brasil debe ser reconocido como gran actor no por lo que hace, pero por lo que es. A veces en Brasil el papel del líder se asume con naturalidad, pero obviamente hay que trabajar para de hecho tener y hacer una contribución útil. Y en muchos casos, nosotros vemos que había otros observadores que tenían más informaciones que los actores brasileños. Y en otros casos, que Brasil no tuvo, de hecho, una influencia decisiva.

En el caso del conflicto interno en Colombia, por ejemplo, Brasil está completamente ausente. Hubo tensiones en 2005 entre Uruguay y Argentina. Brasil no tuvo ningún papel relevante. Entonces, mucho de eso también se explica por la tensión por la cual Brasil pasó en los últimos años, que quiere no solo ser un líder regional, pero también ser un actor relevante globalmente.

Entonces, algo muy interesante en las entrevistas es que Celso Morín, por ejemplo, que fue canciller del presidente Lula, muchas veces encargó la región a otros actores, porque él se ocupó encima de todo con temas de alcance global, porque Brasil también quería ser parte de los BRICS, quería tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Quería cada vez más, ser un actor relevante en grandes temas geopolíticos globales. Pero al mismo tiempo, sus vecinos no reconocían a Brasil como actor relevante regional. Entonces, la pregunta también es: ¿es necesario primero consolidar un proyecto real de liderazgo regional y ofrecer algo que sea útil para los vecinos?, porque el liderazgo es algo que solo se crea cuando hay otros países que reconocen la utilidad de este proyecto. Y en este caso creo que Brasil acabó dedicando más tiempo a su proyecto global que al proyecto regional.

Es decir que Brasil está en Sudamérica, pero no es parte de Sudamérica, porque su visión más allá de las fronteras, está realmente más hacia afuera, en el contexto global regional, que en el contexto de su vecindad con los países sudamericanos.

Yo creo que había sí pasos importantes. Brasil invirtió y tuvo en varios momentos una actuación relevante, en momentos de crisis, durante el golpe de Estado en 2012 en Venezuela, por ejemplo, Brasil priorizó la relación. También después para ayudar al país para superar la polarización. Y en este caso, sí hubo una tentativa real de proyectar estabilidad, pero yo estoy de acuerdo. Yo creo que en el fondo, uno de los grandes desafíos es que la sociedad brasileña no conoce muy bien a su entorno, al resto de la región. Y creo que esto no es solamente el desafío del gobierno.

También es para las universidades, ONG, empresas que necesitan hacer más para construir relaciones, para que las futuras élites de la sociedad brasileña tengan un conocimiento más profundo de la región para que puedan también tener un papel más relevante. Pero claramente, en la época de la ascensión de Brasil hubo un cierto encanto con la idea de que Brasil pudiera ser comparado con grandes potencias en ascensión, como China, India. Y por tanto, la participación en el grupo BRICS fue crucial durante esa época.

Como coordinador del programa de Estudios Internacional de la Fundación Getulio Vargas en la ciudad de Sao Paulo, tú tienes un rol muy interesante en función de tu análisis, de tu investigación del mundo posoccidental. Tú señalabas que Brasil es un actor regional, o fue un actor regional, en un momento en que buscó tener más peso en el contexto global. En ese contexto, buscó también generar unas relaciones fuertes con otros actores tal vez emergentes o clave dentro de la estructura global, como Irak, Corea del Norte, Afganistán. En ese sentido, tú tuviste una experiencia en Corea del Norte. Nos puedes contar brevemente, ¿cómo fue eso, cómo llegaste a ese esquema?

Había un momento en que Brasil se creía muy cerca de entrar en el club exclusivo de las grandes potencias. Y una de las cosas que hizo de verdad, y ese fue un trabajo sistemático, fue abrir embajadas en todos los países del mundo. Brasil hoy, con poquísimas excepciones, tiene relaciones diplomáticas, una presencia diplomática física en todos los países del mundo, y tiene el séptimo mayor número de representaciones diplomáticas en el mundo.

En este caso, esto comenzó en 2004, en 2005. Hubo una tentativa del G4: Brasil, India, Japón y Alemania de entrar en el Consejo de Seguridad como miembros permanentes. Y una de las maneras como Brasil quería mostrar que de hecho era un país que merecería ser parte de este club, era que Brasil quería demostrar que Brasil está dispuesto a resolver, o a ayudar a resolver grandes problemas. Entonces, mandó tropas para Haití, para la misión de paz. Comenzó a negociar un acuerdo nuclear con Irán que causó gran tensión con Estados Unidos. Y también comenzó a tener embajadas, por ejemplo, en países como Corea del Norte.

En mi caso, fue la oportunidad de visitar Corea del Norte, para identificar posibles proyectos de cooperación entre universidades. Porque Brasil encaraba el mundo de una manera muy optimista en ese momento, creyendo que como en Brasil no había enemigos, tenía una cierta credibilidad para poder influenciar positivamente a muchos conflictos, muchos problemas en el mundo, entre ellos, era visto como importante tener también una embajada en Corea del Norte, porque en el fondo sabían que solo podía hablar con autoridad y credibilidad sobre todos los conflictos, si tenía de hecho una presencia en todos estos lugares. Entonces, la última decisión de Lula antes de dejar la presidencia, fue abrir una embajada en Kabul, por ejemplo.

Corea del Norte fue una experiencia muy interesante, un país obviamente muy cerrado. Y lo que para mí fue una sorpresa, fue que el embajador del Brasil tuvo un excelente acceso a miembros del gobierno norcoreano. Entonces, pude pasar una semana en el país conociendo universidades, asociaciones de industria, representantes de los ministerios para hablar sobre posibilidades de cooperación.

En esta lógica global, ¿cuál es tu visión sobre el rol actual de Brasil -digamos en este momento si sacamos la foto de Brasil- frente a una estructura de BRICS que tal vez ya no tiene el peso que pudo tener antes, y que tal vez ya no tenga la trascendencia que pudo tener en algún momento?

De los países BRICS, en el fondo son dos países que han continuado su trayectoria de ascensión. Y si comparamos hoy el número actual de las economías BRICS con las previsiones más optimistas hace 20 años, el tamaño actual hoy es más grande, ¿por qué? Porque India y China crecieron casi sin interrupción durante las últimas dos décadas. Los tres otros países: Rusia, Brasil y África del Sur, de hecho, dejaron de tener la importancia de antes, porque entraron en crisis económicas profundas. Entonces, no se puede llamarles hoy en día de potencias emergentes.

En consecuencia de eso, Brasil dejó de tener la actuación muy activa y, de nuevo, en esa época, Brasil comentaba muchas cosas. Se envolvía sobre los debates sobre la intervención humanitaria en Libia. Había un mundo que Brasil podía comentar. Y hoy en día tiene una actuación mucho más reducida. Entonces, la grande trasformación que tenemos es una concentración de poder en India, y China, en Asia como un todo que por mucho tiempo la historia ha sido el centro económico y político en el mundo. Y ahora vuelve a ser el gran centro. Para Brasil es un desafío enorme, porque tiene poquísimo conocimiento sobre el Asia. Está lejos geográficamente, Latinoamérica es la región más lejana de Asia, de todos, y eso nos da la falsa impresión de que nosotros podemos protegernos de eso, o eso no es tan importante. Pero en el fondo, hoy no se puede entender ningún tema doméstico económico en Latinoamérica sin tener una compresión de Asia que es la principal, la región más importante desde el punto de vista económico para Latinoamérica.

Para concluir la entrevista, has pasado una semana en Ecuador, en Quito, en nuestra Universidad. ¿Cuál ha sido tu impresión de todo lo que has visto y lo que has vivido en este período en que nos has acompañado, y que te agradecemos realmente por estar aquí?

Ha sido una semana espectacular porque tuve la posibilidad de hablar, no solo con muchos académicos aquí, con estudiantes, durante las charlas sobre Brasil, pero también con expolíticos. Y aquí sí tienen otra visión sobre Latinoamérica y el mundo también. Con debates sobre crisis en Venezuela, sobre cuál es la percepción en Ecuador sobre Brasil. Es riquísimo. Nos ayuda un poco a salir de nuestra perspectiva.

Y lo que me ha impresionado en esta semana, es que no solo he hablado con investigadores ecuatorianos, pero con gente de muchos otros países también, de Argentina, etc. Entonces, es mucho más globalizado, en este sentido, que el debate brasileño, que en el fondo se limita a actores brasileños que hablan con otros actores brasileños. Y aquí, de manera casi casual, he hablado con gente también de otros países de la región, entonces es un debate muy rico aquí.

Oliver, realmente hemos disfrutado mucho de tenerte esta semana con nosotros. Ha sido muy enriquecedor, todas tus experiencias porque nos has contado lo que has compartido. Esperamos tenerte pronto nuevamente aquí en la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Esta es tu casa. El Centro Andino de Estudios Internacionales es tu lugar de trabajo. Y estamos muy contentos de que nos hayas acompañado y que vuelvas pronto.

Muchas gracias

Gracias a todos por mirar este video, y esperamos que sea muy instructivo para sus vidas.

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