Marco Romero, director del Área de Estudios Sociales y Globales, es el tercer invitado en el especial "El futuro de la CAN". Con él analizamos el proceso de integración andino desde el plano económico, sus objetivos, los logros conseguidos y las perspectivas.">

"La CAN enfrentaría un desafío existencial con la salida de Bolivia": Romero



Publicado: 25-02-2013
Por Fernando Andrade C.
Editor del Portal
 
 
 
Marco Romero, director del Área de Estudios Sociales y Globales, es el tercer invitado en el especial "El futuro de la CAN". Con él analizamos el proceso de integración andino desde el plano económico, sus objetivos, los logros conseguidos y las perspectivas.
 
Él es Economista por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y Máster en Economía y Política Internacional por el Centro de Investigación y Docencia Económica de México. Además es candidato a doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Uno de los objetivos en lo económico del Pacto Andino, ahora Comunidad Andina, era reducir las asimetrías entre los países miembros y los déficits comerciales de los países más vulnerables, en este caso Bolivia y Ecuador. ¿Se ha logrado cumplir con este objetivo?

Definitivamente no. Es indudable que el proceso de integración andina nació con objetivos muy ambiciosos que planteaban la construcción de no solo una zona de libre comercio o de la unión aduanera sino de un mercado común y de avanzar a un proceso de integración plena. En ese caso el objetivo de reducir las asimetrías y de estimular una dinámica productiva regional mucho más sólida se habría logrado, pero como conocemos el proceso se estancó en la fase de unión aduanera y no ha avanzado posteriormente.

Han existido otros factores que han estado actuando en la región y que mantienen las asimetrías existentes y que difícilmente pueden ser superados solamente con la integración. Es decir se esperaba que el proceso de convergencia de las economías latinoamericanas debería llevar a una aproximación de los modelos de desarrollo, lo cual no se ha producido.

¿Por qué se ha estancado el objetivo del mercado común andino? ¿Qué ha impedido llegar al punto de la cesión de soberanía aduanera que ha funcionado en la Unión Europea?
Básicamente por efecto del impacto de las crisis económicas en la región en las últimas tres décadas, por las distintas opciones de modelos de desarrollo adoptadas, con esquemas de política económica y de alineamiento internacional diferenciados; y también el desmembramiento generado por la salida de Venezuela que ha llevado a una debilidad creciente del proceso.

¿En qué medida, el desarrollo del comercio intrarregional ha permitido una dinamización del sector productivo de los países miembros de la CAN, especialmente de los más vulnerables?
Es indudable que ese es uno de los logros del proceso de integración andina. En la actualidad tenemos un flujo de comercio intrarregional que se aproxima a los 10.000 millones de dólares que si bien constituye alrededor del 9 o 10% del comercio total, está lejos de los porcentajes alcanzados en otros procesos de integración como el europeo donde tenemos el 66% o el centroamericano donde estamos cerca del 30%; pero constituye, no obstante, un avance y se han generado mercados para varios productos en la región que fundamentalmente se comercian desde Colombia y desde Perú, como los socios más grandes del proceso, pero también ha beneficiado al resto de países.

En este contexto, ¿cómo entender la decisión de Bolivia de integrar el Mercosur, lo que podría alejarlo de la Comunidad Andina?
El hecho es que Bolivia, por su situación geográfica, por las características de sus comunicaciones y nexos en términos de carreteras, de transporte aéreo y por su mediterraneidad, no tiene grandes posibilidades de expandir sus flujos comerciales hacia miembros de la CAN como Colombia o Venezuela, anteriormente, e incluso el transporte resulta bastante caro hacia el Ecuador. En consecuencia la dinámica comercial boliviana ha estado centrada, por un lado, en su comercio bilateral con Perú y por su proximidad con los países del Mercosur, fundamentalmente, Argentina y Brasil. Es claro, esa bipolaridad boliviana en términos comerciales y su carácter de "bisagra" le lleva a tratar de aproximarse al Mercosur.

¿Cuánto ha afectado al proceso de integración andina la polarización de modelos económicos y políticos entre países miembros?
Es indudable que esa polarización, esa diversidad de modelos económicos, de alianzas internacionales y de opciones de política económica apostando a un esquema más abierto, más liberal, más vinculado al proceso de globalización como es el caso de los gobiernos de Colombia y de Perú ha significado que, en la práctica, se socaven algunos avances regionales en términos, por ejemplo, de la negociación conjunta con otros bloques como la Unión Europea y el propio MERCOSUR. Ha significado también que se socave la posibilidad de lograr la unión aduanera por cuanto el arancel externo común, que nunca llegó a efectivizarse completamente, chocaba con esos objetivos de una apertura unilateral en el caso de Perú y más negociada en el caso de Colombia con otras contrapartes comerciales importantes como Estados Unidos y la Unión Europea. Eso impidió establecer el arancel externo común. Y también ha minado algunos de los avances, por ejemplo, en temas de propiedad intelectual, en la negociación conjunta de temas ambientales, de la biodiversidad, etc.

Esta polarización de los modelos de política económica lleva a que existan varios esquemas que dificultan la homogenización y la generación de una política exterior común, y también una política económica conjunta.

¿Cómo podemos entender las dinámicas de comercio entre los países miembros de la CAN con los del MERCOSUR? ¿Es posible pensar en un mercado común sudamericano? ¿Existe complementariedad entre ambos?
Es evidente que sí existen ámbitos en los que puede existir complementariedad, pero también es muy claro que hay algunos sectores de la producción de nuestros países que se verían afectados por una negociación inadecuada con el MERCOSUR. Los limitados esfuerzos de desarrollo industrial en algunos sectores en nuestros países sufrirían muy duramente en el caso de una negociación mal hecha con MERCOSUR y con la potencia que significa la producción manufacturera brasileña y en menor medida argentina, amenazaría a esos sectores.

No obstante, desde luego que hay espacios importantes de convergencias y ese es el desafío principal: encontrar los núcleos de convergencia económica y sectorial. El modelo de sustitución competitiva de importaciones que impulsaba Brasil y que no termina de cuajar -que en parte se lo ha aplicado con Bolivia- generalizado al conjunto de la región podría ser un factor dinamizador de intercambio entre los dos bloques y que incorporaría no solamente flujos de inversión y de comercio, sino también de complementariedades tecnológicas y de aproximaciones inexistentes al momento y que muy difícilmente se las ve hoy.

La base de ese desarrollo serían inversiones de empresas brasileñas en los países andinos para generar exportaciones hacia el mercado brasileño que en este momento se están importando de otras regiones del mundo, de Estados Unidos y del Asia, y que muy claramente pueden ofrecer los países latinoamericanos. Pero claro, se necesitan los procesos de inversión y la negociación que asegure el acceso a ese mercado, a ese inmenso mercado brasileño.
 
¿El desarrollo de otras iniciativas de integración en el ámbito sudamericano, como la UNASUR, MERCOSUR o CELA, menoscaba de alguna manera los logros económicos alcanzados por la CAN?
En términos económicos no directamente, pero sí demuestran insatisfacción con los esquemas existentes. Es decir la CAN o el MERCOSUR presentan, como efectivamente es la situación actual, problemas económicos, problemas de convergencia y dificultades por la diferencia de modelos y de aproximación en la política económica, si no hay avances y una profundización significativa en el proceso de integración. Es claro que los países buscan generar nuevas iniciativas y aquí deben situarse las propuestas de la Unasur y el de la CELAC. El Alba considero que no es proceso de integración, es una alianza política regional que incorpora algunos elementos de carácter comercial y de inversiones en forma marginal, su eje fundamental es una alianza política y un posicionamiento internacional claro en temas de política exterior.

En ese sentido, el surgimiento de la CELAC y UNASUR más que mostrar un fortalecimiento de los procesos de integración en la región muestra cierta insatisfacción con los esquemas existentes. Ahora bien, en ambas opciones no se han planteado hasta el presente iniciativas nuevas en el plano económico y comercial, salvo el tema de la nueva arquitectura financiera regional donde está el SUCRE, el Banco del Sur, que son propuestas eminentemente integradoras, necesarias en el contexto de la inestabilidad financiera generalizada en el mundo; pero que requieren un elevado grado de confianza y de voluntad política que al momento todavía no ha cuajado y por eso esas instituciones, esas iniciativas no se han concretado.

Entonces, ¿cuál sería el futuro de la CAN?
La CAN enfrenta un desafío existencial en la medida en que, en caso de concretarse la salida de Bolivia que al parecer no se daría en forma catastrófica, en forma caótica, amenazaría al conjunto porque un proceso con tres países, dos de los cuales estarían poniendo buena parte de sus esfuerzos en la Alianza del Pacífico como Colombia y Perú, efectivamente no tendría mayor sentido.

Lo que me parece crucial de señalar, como algún político planteó hace algún tiempo, la integración andina no es una opción sino un destino porque físicamente estamos contiguos y así lo vamos a estar siempre. Los desafíos geopolíticos globales en temas como el cambio climático, las amenazas de las redes internacionales de narcotráfico, delincuencia, de tráfico de armas, son amenazas para el conjunto de los países y generan amplios espacios de cooperación y de interacción conjunta.

Las mismas repercusiones de los procesos de crisis económica en la región y la dinámica reciente de los flujos comerciales intrarregionales que muestran una tasa de crecimiento más alta que, por ejemplo, los flujos de comercio hacia el resto del mundo abren expectativas de que si hay posibilidades de profundización de las interdependencias, si hay posibilidades de dinamización de la regionalización, si hay posibilidades plantear proyectos conjuntos en sectores dinámicos como el turismo, el de biotecnología, las respuestas frente al cambio climático; pero básicamente esos desafíos, esas posibilidades de consolidación del proceso regional andino van a pasar por la exigencia de un liderazgo político, básicamente, que tenga una visión de más largo plazo que pueda entender la necesidad de consolidar el único aspecto que nos permite superar las debilidades que individualmente tenemos mediante la cooperación conjunta.
 
Marco Romero, director del Área de Estudios Sociales y Globales, es el tercer invitado en el especial "El futuro de la CAN". Con él analizamos el proceso de integración andino desde el plano económico, sus objetivos, los logros conseguidos y las perspectivas." addthis:media="https://www.uasb.edu.ec/image/image_gallery?img_id=0">
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