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Concierto | La Orquesta Joven del Ecuador emocionó con música de Vivaldi y América Latina


Publicado: 06-12-2018

Una campana de papel crepé, con los colores de Quito colgaba en la entrada del paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar. El público empezaba a entrar. En el centro, Diego Carneiro y 11 de los integrantes de la Orquesta Joven del Ecuador están ya preparados para ofrecer el concierto de apertura de las celebraciones por las fiestas de Quito en la Universidad.

Diego Carneiro, músico brasileño y director la orquesta, limpiaba el arco de su violonchelo. Mientras la gente encontraba asiento, los jóvenes músicos alistaban sus instrumentos y partituras.

En el auditorio, adornada con globos azules y rojos, Germán Granda dio la bienvenida a la Orquesta. A él le siguen palabras de Isabel Rodríguez, quien presentó a la Orquesta, y del rector César Montaño Galarza, quien habló brevemente y recalcó que “la universidad no solamente es para debatir críticamente, sino también para acoger las manifestaciones culturales”.

Vestido con camisa de puños y terno negro, Diego Carneiro agradeció y presentó el programa: Las Cuatro Estaciones de Vivaldi fue la primera obra escogida. Aunque pareciera música sería, dijo, se trata de una composición que se la interpretaba en ocasiones de fiesta. “La diferencia es que estamos a 3000 metros de altura y 300 años de distancia”.

Para cada movimiento hubo un solista distinto, resaltando el trabajo de los músicos, mayoritariamente adolescentes y jóvenes. Cada uno de ellos, presentaba el pasaje que iría a interpretar: sensaciones y atmósfera de la melodía. La representación de los instrumentos y su expresividad.

Carneiro dirigía también con los ojos y la expresividad de su rostro, llevándoles a los músicos seguramente a las indicaciones trabajadas durante horas de ensayos. En los pasajes en que los instrumentos entablan un diálogo, el solista se acercaba a su compañero. Incluso el contacto visual les permitía compenetrarse en la música, la intensidad o los matices delicados tocados en pianísimos o estacatos.

Una orquesta de cuerdas: 11 músicos, de los 45 integrantes que tiene la Orquesta Joven del Ecuador, nacida en 2016. Tiene la particularidad de reunir en su seno a músicos de distintas provincias como Esmeraldas, Manabí, El Oro, Tungurahua, Loja y Azuay, pero también de otros países: Colombia, Brasil, Venezuela y Cuba.

La segunda parte del concierto fue dedicada a obras latinoamericanas. Piazzolla tuvo su espacio con dos obras, y Diego Carneiro al violonchelo. Sentado frente al público, dirigía de espaladas a la orquesta. Su respiración llevaba el compás y la emotividad de la música, que dedicó a Mama Zoila, en recuerdo a su viaje a El Chota.

Y luego fue el momento para la música ecuatoriana. Que despertó aplausos y vivas del público. En Carneiro adelantó que irían a tocar una canción que es como un himno para los ecuatorianos. Tuvo dificultad con alguna palabra en español, y bromeó: “mi acento de Loja no me sale muy bien”. Las risas animaron además de los aplausos.

En concierto terminó con el paraninfo completo cantando El Aguacate, también bajo la dirección del brasileño Diego Carneiro.

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