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El profesor mexicano Jorge Fernández Ruíz fue nombrado Consejero Honorario de la Universidad Andina Simón Bolívar



“El amor por la familia, la empatía por las personas a nuestro alrededor y el trabajo que realizamos cada día, son las grandes bisagras en torno a las que gira la vida y todas las emociones humanas, lo que hacemos por nosotros mismos muere con nosotros, lo que hacemos por otros vive eternamente; lo que ha hecho Jorge Fernández Ruíz por la comunidad académica de la Universidad Andina Simón Bolívar, vivirá siempre en nuestra alma andina, diversa, pero unida por la amistad”.

Con estas palabras, la profesora Eddy De la Guerra, condensó el vínculo de la Universidad con el catedrático mexicano Jorge Fernández Ruíz, quien el pasado 26 de junio fue designado Consejero Honorario de la Universidad Andina Simón Bolívar.

En un acto especial en el paraninfo de la Universidad, se rindió homenaje al actual profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana y de las facultades de Derecho y de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

Esta ceremonia se inscribió en el marco de las VI Jornadas Internacionales de Derecho Administrativo, que se desarrollaron en la Universidad Andina.

 

El acto de investidura

Personal administrativo ultimaba detalles para la ceremonia de Investidura de Consejero Honorario a Jorge Fernández Ruíz.

Las autoridades de la Universidad se preparaban ceremoniosamente, colocándose el traje académico para el homenaje, en una sala de la Casa Andina, contigua al paraninfo. A las 18:41, el claustro académico estaba listo para el ingreso. Con las primeras notas del Te Deum de Händel,  entraron los docentes, colocándose en la primera fila reservada a ellos. Después,  ingresaron las autoridades para ocupar la mesa principal.

Luego de que el rector César Montaño Galarza instalara la ceremonia, Carlos Benalcázar, vicepresidente para Sudamérica de la Asociación Internacional de Derecho Administrativo, Aida, hizo la primera intervención, en la cual resaltó la sencillez y generosidad de Jorge Fernández Ruíz: “las virtudes humanas hacen que esta ciencia llegue a la mayor cantidad de gente”.

El rector César Montaño Galarza, luego de destacar el intercambio académico que ha tenido la Universidad Andina Simón Bolívar con la Asociación Internacional de Derecho Administrativo y el Instituto Ecuatoriano de Derecho Administrativo y Social, Ideas, recordó que él estuvo en el acto en que Jorge Fernández Ruíz recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Guadalajara.

Entonces, señaló que “el profesor Fernández ha sido una persona profundamente comprometida con el apostolado académico” y se refirió a lo valioso de tenerlo en las aulas de la Universidad Andina. El rector Montaño también se refirió al lado humano del profesor Fernández, destacando la sencillez y alegría que lo caracterizan.

“Dedicación, compromiso y pasión” fueron las palabras con que José Suing Nagua, docente del Área de Derecho, describió a Jorge Fernández Ruíz. “Esta noche, para el instituto Ideas, es de especial importancia y celebra la posibilidad que tiene de acompañar al homenaje que brinda a la Andina. Se cumple con la oportunidad de reconocer la desinteresada labor sobre derecho administrativo en la región y en el Ecuador, donde cuenta con numerosos adeptos y amigos”.

En su intervención, Eddy De la Guerra, profesora del Área de Derecho, destacó tanto la trayectoria académica como humana de Jorge Fernández Ruíz. Advirtió que su discurso de homenaje sería corto “no por falta de méritos de nuestro homenajeado, quién los tiene de sobra, sino más bien porque el homenajeado es hombre sencillo”. Relató que escribió al profesor solicitándole información detallada de sus logros, “sin embargo sus repuestas eran amables, eran de agradecimiento pero breves y con información muy concreta”.

Ello la llevó a acudir a sus colegas y exestudiantes de la Universidad Autónoma de México y a relatos de sus colegas ecuatorianos. “Sus exalumnos en México afirman que ha dejado huella, sobre cómo ser un estudiante destacado y para quienes también aspiraban a ser docentes, sobre cómo trabajar con los alumnos y estimular para que entreguen lo mejor de sí en el aula y dejen también su propia huella”, resaltó De la Guerra.

Como investigador, Jorge Fernández Ruíz tiene en su haber 267 publicaciones, 67 libros, más de 100 capítulos en libros colectivos, 54 artículos en revistas y 43 prólogos y presentaciones. “De modo particular -señaló Eddy De la Guerra- aunque no exclusivo, el Dr. Jorge Fernández Ruíz derrocha generosidad y honestidad, como es propio de quien con justicia se llama maestro. Las bondades y singulares características del homenajeado han permitido que muchos ecuatorianos se beneficien de conocimientos profundos y bien cimentados, además de una valiosa amistad”.

Con el auditorio de pie, no solo por un formalismo protocolario, sino con la mirada y los aplausos de admiración, el rector César Montaño Galarza realizó la colocación de los símbolos al profesor Jorge Fernández Ruíz, luego de la lectura de la resolución en la que se le nombra Consejero Honorario.

Una beca verde y el birrete, junto que la toga que estaba puesto, conformaron el traje académico correspondiente. El rector le entregó la designación, además de un busto de Simón Bolívar, con una placa con su nombre inscrito.

Fue entonces el momento de escuchar la conferencia Ciudad, Urbanismo y Derecho, del Consejero Honorario Jorge Fernández Ruíz. Con imágenes, tal como se relata un cuento, describió el surgimiento de las ciudades.

Hace miles de años, la humanidad era nómada. Se organizaba en hordas y clanes. En un esquema matriarcal en el que la prole seguía a la madre. Tiempo después, según vislumbra Juan Jacobo Rousseau, en su discurso sobre la desigualdad de los hombres, un sujeto cercó un predio de terreno, y luego manifestó: ‘esta tierra es mía’.

Había nacido la propiedad. Y es ese predio, edificó su casa. Llevó mujer, y tuvo hijos. Había nacido la familia. Según narra Numa Denys Fustel del Coulanges, en su clásico libro La ciudad antigua, varias familias integraron una fratría.

Cada familia tenía sus propios dioses que eran sus antepasados. Al culto familiar no se aceptaban personas que no fueran miembros de la familia. Y para ese culto tenía cada familia un altar, un fuego sacro. Reunidas varias familias, en una liga sociopolítica formaron una fratría. En la fratría se repitió esta escena. Culto a los dioses, a los antepasados de toda la fratría, sin omitir el culto particular de cada familia a sus propios antepasados.

La fratría tuvo, pues, un altar con un fuego sacro, un culto para sus antepasados, sus dioses comunes. Y posteriormente, en una nueva etapa, varias fratrías integraron una tribu. Se repite en los episodios anteriores. Culto para los antepasados de la tribu, culto para los antepasados de la fratría, culto para los antepasados de la familia. Y un altar y un fuego sacro para toda la tribu.

Así nació la ciudad, cuando varias tribus se unieron. Ahí aparece entonces la polis en Grecia, la civitas, en Roma.

A partir de esta explicación, el profesor Jorge Fernández Ruíz desarrolló su conferencia, en la cual planteó a la urbe como escenario de derecho al acceso de los servicios públicos. Por lo cual, se necesita “desarrollar el derecho urbanístico que establezca valores, normas y principios, y para regular los asentamientos humanos. Es, pues, deseable que esta disciplina tenga muchos adeptos para que la ciudad sea un hábitat digno para la población”.

Con aplausos, se clausuró la ceremonia.

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