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¿Qué pasa con la epidemia del VIH/SIDA en los
países andinos?
El Sida es una epidemia con características globales que
hasta la presente fecha ha notificado 40 millones de casos, repartidos
en todas las regiones del mundo; para finales del 2001 se estimaba
según el Programa Conjunto de Naciones Unidas para el SIDA,
ONUSIDA, que 280.600 personas vivían con VIH/SIDA en la
Comunidad Andina de Naciones. El SIDA se presenta como un grave
problema de salud pública con implicaciones en el desarrollo
y los derechos humanos. La pandemia continúa afectando
a los países más pobres, en donde los sistemas de
salud no están en capacidad técnica y económica
para responder adecuadamente. En este escenario se presenta la
epidemia en la Comunidad Andina de Naciones.
El primer caso de SIDA diagnosticado en Bolivia fue descrito
en 1984 en Santa Cruz de la Sierra. Desde esa fecha hasta junio
del 2002, el número de casos registrados por el programa
ITS/SIDA del Ministerio de Salud es de 907 personas. La tasa nacional
de prevalencia es de 25 por 1.000.000 habitantes en el año
2001. Esta tasa de prevalencia del VIH/SIDA es la más baja
de la región, sin embargo es necesario mencionar que existe
un importante subregistro de casos. Para fines del 2001, ONUSIDA
estimaba que el número de personas que viven con el VIH
en el país era de 4.600. La vía de transmisión
del VIH más frecuente en Bolivia es la sexual (95%), luego
está la vía sanguínea a través de
transfusiones de sangre (3%) y la perinatal, de la madre viviendo
con el VIH al niño/a (2%). En la transmisión por
vía sexual, el 61% corresponde a heterosexuales, el 39%
a homosexuales. Del total de la notificación el 32% corresponde
a mujeres y el 68% a hombres.
Conforme al Instituto Nacional de Salud (INS) y el Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el periodo
1983 hasta diciembre de 2002, se notificaron en Colombia un total
de 36.419 casos de VIH/SIDA. Del total de casos el 63,34% provienen
del Distrito Capital de Bogotá, y los Departamentos de
Antioquia y Valle (1). Sin embargo, al relacionar
la cantidad de casos con la cantidad de población, se encuentra
que la propagación de la epidemia se da con mayor impacto
en regiones intermedias como el departamento de Risaralda, o en
el Departamento de San Andrés y Providencia, área
turística del país. Además, la mayor cantidad
de casos se reportan en población joven y adulta (entre
los 20 y 49 años) con un 72,99%. Si bien la mayoría
de los casos reportados son hombres (82.22%), se observa como
la tendencia al aumento de casos de VIH/SIDA en mujeres.
La forma de transmisión del VIH en el Ecuador es predominantemente
sexual. Hasta el 2001 era el 93,7% de los casos notificados. La
distribución porcentual por sexo fue entre 1984-2001, el
76,84% hombres y el 23,15% mujeres. Del total de hombres, el 48%
se reconocieron como heterosexuales y el 45,7% como homo-bisexuales.
El predominio porcentual de los heterosexuales se evidencia desde
1998, pues desde el inicio de la epidemia hasta 1997 predominaron
los homo-bisexuales. En el país la epidemia afecta a la
población económicamente activa y joven, personas
de los 15 a 30 años de edad. ONUSIDA estima que existen
aproximadamente unas 40.000 personas viviendo con el VIH/SIDA.
En Ecuador también existe un subregistro de casos.
Según la Oficina General de Epidemiología, en Perú
el número total de casos de SIDA acumulados desde 1983
hasta septiembre del 2002, ha sido de 13.257 casos. A estas cifras
también se suman aproximadamente 60.000 personas que se
estiman permanecen como portadoras asintomáticas. Se reconoce
oficialmente que existe un subregistro de casos, calculado en
un 40% del total de casos que se han presentado hasta el año
2002. En Perú el 96% de la transmisión del VIH es
por vía sexual, Lima concentra el mayor número de
casos (aproximadamente el 70-75%). Los grupos en edades comprendidas
entre los 20 y 49 años representan el mayor número
de casos notificados de SIDA entre los hombres. Las mujeres entre
los 20 y 39 años, son el 40% de casos de VIH/SIDA notificados.
En la distribución de los casos de SIDA por sexo, se observa
al año 2002 una relación 3:1. También, en
el país hasta el año 2000 la epidemia seguía
concentrada en algunos grupos específicos, así la
prevalencia en gestantes señaló el 0,35%, en hombres
gay y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) 11%, en
trabajadoras sexuales 2% y en personas privadas de su libertad
1,1%.
En Venezuela según datos suministrados por el Programa
Nacional de SIDA -PNS-, para noviembre del 2002 se habían
registrado 17.585 casos de VIH/SIDA en el país, esto representa
un acumulado desde el año 82, cuando se diagnóstico
el primer caso. El 90% de los casos notificados se produce por
transmisión sexual, dentro de dicho registro, el grupo
más afectado es la comunidad homosexual y de hombres que
tienen sexo con hombres (HSH), que registra el 80% de los casos
notificados. Igualmente se tiene registrado que el grupo etáreo
más frecuente para la infección por VIH está
entre 15 a 45 años de edad. Según el informe sobre
la Epidemia Mundial de VIH/SIDA, publicado en 2002 por ONUSIDA,
se establece que el número estimado de personas que vivían
con el VIH/SIDA a finales del 2001 en Venezuela, ascendía
a 62.000 infectados/as. Según las autoridades del PNS,
existe un subregistro de casos que se eleva hasta un 80%.
Como pudimos apreciar en estos breves informes epidemiológicos,
el VIH/SIDA tiene un "comportamiento" muy similar en
los países que conforman la subregión, las principales
características de la epidemia son: concentrada en poblaciones
en situación de vulnerabilidad, tales como hombres que
tienen sexo con hombres; principalmente de transmisión
sexual; afecta a población joven y económicamente
activa; geográficamente las áreas mas afectadas
son las ciudades. Resulta preocupante a los fines de las estrategias
de prevención y asistencia del sector gubernamental, que
la epidemia en todos los países de la subregión,
a excepción de Colombia, tiene un importante subregistro
de casos, que van desde un 40% en Perú, hasta un 80% en
Venezuela.
La respuesta del sector gubernamental
Para la aplicación, coordinación y regulación
de los principios orientadores, políticas y regulaciones
con relación al VIH/SIDA, desde los inicios de la epidemia
la respuesta gubernamental se dio a través de los programas
nacionales de VIH/SIDA, ya sea a modo de direcciones, comisiones
y/o coordinaciones. Con los vientos de la modernización
del sector salud, los Programas de SIDA tienden a desaparecer,
para ser trasladados como subprogramas en la intrincada burocracia
de los Ministerios de Salud Pública de la Región.
El Programa Nacional de ITS-SIDA de Bolivia, cuenta con un Plan
Estratégico quinquenal, para el período 2000-2004,
que es parte del Seguro Básico de Salud, del Escudo Epidemiológico,
de la Medicina Familiar y Comunitaria y de los Programas Prioritarios
de Salud, como el Programa de Atención Integral a la Mujer
y la Salud Sexual y Reproductiva. Sus estrategias y líneas
de acción están orientadas a: la concertación
social en el desarrollo de un marco legal relacionado con las
ITS-SIDA; aplicación del "manejo sindrómico"
de ITS-SIDA; gestión de recursos financieros y técnicos;
revisión, adecuación y aplicación de normas
vigentes, sistematización y difusión de proyectos
y fomento de la investigación; fortalecimiento del Comité
Nacional y los Comités Regionales interinstitucionales;
Coordinación con el Ministerio de Educación en el
proceso de elaboración, revisión y aplicación
de los contenidos curriculares transversales sobre educación
para la sexualidad; participación y fortalecimiento de
poblaciones vulnerables y coordinación con ONGs que trabajan
en la temática; desarrollo de mecanismos de educación
alternativa para la prevención y de un sistema solidario
de gestión y canalización de recursos para medicamentos
antirretrovirales.
En la actualidad, en Colombia no existe un Programa Nacional
sobre el SIDA como tal, ya que sus responsabilidades durante el
Gobierno del Presidente Andrés Pastrana, han sido trasladadas
al interior del Instituto Nacional de Salud, y dejó de
fungir con su papel rector; al Programa Nacional le sobrevive
el Consejo Nacional de SIDA.
El Programa Nacional SIDA/ITS del Ministerio de Salud Pública
del Ecuador, se encuentra bajo la dependencia de la Dirección
Nacional de Epidemiología y tiene entre sus funciones,
la coordinación de las políticas y la gestión
tanto pública como privada con relación a la epidemia
del SIDA en el país. El Programa Nacional SIDA/ITS, fue
creado bajo el Acuerdo Ministerial del Ministerio de Salud Pública
en 1985 y desde entonces, ha enfocado sus esfuerzos principalmente
hacia la vigilancia epidemiológica del VIH, al control
de calidad de la sangre y productos derivados de la misma, con
un fuerte déficit en acciones dirigidas a la prevención.
En al año 2001 coordina la formulación del Plan
Estratégico Nacional para el 2001-2004, el mismo que se
concibe como una herramienta conceptual y para organizar la respuesta
nacional coordinada de manera estratégica frente al SIDA.
Este plan define cuatro líneas de acción: la atención,
que incluye el establecimiento de servicios de atención
para las PVVs (personas que viven con SIDA); educación;
reforzamiento de laboratorios y bancos de sangre y la vigilancia
epidemiológica.
Similar a lo sucedido con el Programa Nacional de SIDA de Colombia,
en Perú el Programa de Control de Enfermedades de Transmisión
Sexual y SIDA -PROCETSS-, fue desactivado siendo trasladado a
la Dirección de daños y riesgo del Ministerio de
Salud Pública. PROCETSS durante su existencia como ente
coordinador de la respuesta nacional frente al SIDA, tuvo como
objetivos principales: el reconocimiento de la prevención
como propósito prioritario y objetivo básico para
el control de las ITS/VIH/SIDA; dar prioridad a la labor en escenarios
con mayor riesgo e intervenciones de mayor impacto y mejor rendimiento
costo-beneficio; control de las ITS como estrategia básica
para la prevención del VIH/SIDA.
En Venezuela el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS),
cuenta actualmente con el Programa Nacional de ITS/VIH/SIDA, el
cual es la evolución de la Comisión Nacional creada
por ese Ministerio en 1982 y la Oficina de Prevención y
Lucha contra el SIDA en 1990. El MSDS cuenta con una política
de salud y desarrollo social orientada a la respuesta frente al
SIDA, cuyo objetivo es facilitar el manejo de los recursos humanos
y financieros, el cual es denominado Plan Estratégico Nacional
VIH/SIDA, con el cual el Ministerio "asume el compromiso
ético de colocar la lucha contra el VIH/SIDA, como una
prioridad de la Agenda Nacional por la Salud y la Vida, y por
tanto como un asunto de interés público". El
Plan Estratégico tiene trazadas varias metas fijadas a
largo plazo como: eliminar la discriminación y el estigma;
reducir la mortalidad infantil producto de la transmisión
vertical del VIH; acceso universal a la información sin
ningún tipo de discrimen; acceso a la adecuada atención
para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, así
como de la salud de las mismas.
Podríamos concluir este segmento referente a la respuesta
del sector gubernamental, afirmando que si bien se han creado
las dependencias para llevar adelante las estrategias de prevención
y asistencia, encontramos que las mismas continúan muy
débiles ante los desafíos que impone la epidemia.
Así, el subregistro; políticas erradas que no atienden
las reales necesidades de la gente afectada o vulnerable a una
epidemia concentrada; los prejuicios y estigma con los cuales
responden los gobiernos andinos; la escasa asignación de
recursos; el desfase entre prevención y asistencia; la
corrupción; y la desorganización reinante en el
sector público, concurren para diagnosticar como ineficaz
y obsoleta la respuesta a la epidemia en la subregión.
Hacia la integración subregional
Políticas de integración regional que buscan
favorecer los esfuerzos en prevención y asistencia en VIH/SIDA
y derechos humanos en el ámbito país.
Los cinco países de la Comunidad Andina de Naciones, participan
conjuntamente en dos convenios que son, el Convenio Andrés
Bello, referido a Educación y el Convenio Hipólito
Unanue, referido a aspectos de salud. El convenio Hipólito
Unanue, convertido actualmente en el Organismo Andino de Salud
en cuanto al VIH/SIDA, ha estado trabajando en aspectos relacionados
a la vigilancia epidemiológica, y más recientemente
en la negociación de medicamentos antirretrovirales para
las PVVs.
Los países de la Comunidad Andina de Naciones, en sus
convenios comunitarios han incorporado en materia de Derechos
Humanos su propia Carta, conocida como la Carta Andina para la
Promoción y Protección de los Derechos Humanos,
firmada por los 5 Presidentes de la Comunidad en julio del 2002,
en la cual ratifican su compromiso de respetar y aplicar la Carta
de Naciones Unidas, la Carta de la Organización de los
Estados Americanos, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos -Pacto de San José-, el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Protocolo
Adicional de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
-Protocolo de San Salvador-, la Carta Democrática Interamericana
y demás instrumentos internacionales de derechos humanos
de los cuales los países andinos son Parte.
No obstante estos instrumentos importantes de la integración
andina, de acuerdo al informe de la Secretaría Protempore
de la Comunidad Andina (junio 2000-2001), señala: "a
pesar de que los avances en materia económica y comercial
han tenido un desempeño continuo e irreversible y que el
acento de la integración hasta ahora se ha centrado en
aspectos económicos, se han descuidado aspectos sociales
fundamentales en la consolidación del proceso de integración."
Cabe apuntar que la primera negociación andina, celebrada
en Perú en junio de 2003 para la compra de antirretrovirales,
en su primera ronda de negociaciones no logró los acuerdos
esperados para un precio regional de referencia, ello en parte
por privilegiar los intereses particulares de gobiernos y empresas
farmacéuticas, dejando a un lado las urgentes necesidades
de las PVVs. El acuerdo perseguía reducir los precios de
los medicamentos en el ámbito subregional.
Recientemente en Venezuela se celebró la XXV reunión
de Ministros de Salud del Área Andina, con participación
de representantes de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS),
a fin de debatir la posibilidad de producir medicamentos genéricos
dentro de la región, con el objeto de abaratar costos a
los sistemas públicos de salud y facilitar el acceso a
fármacos esenciales. Llama la atención que siendo
las PVVs las principales beneficiarias y afectadas de estas decisiones,
no fueron convocadas a las deliberaciones, lo que demuestra la
poca apertura gubernamental para la participación de la
sociedad civil en la toma de decisiones en materia de salud, contraviniendo
acuerdos adoptados en ese sentido en la Declaración de
Compromiso en la Lucha Contra el SIDA, producto de la Asamblea
General Especial de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (25-27 de
junio de 2001). Se desconocen los resultados de estas negociaciones.
La situación de las Personas que Viven con VIH/SIDA
Derechos humanos más frecuentemente vulnerados
A pesar de que en los 5 países comunitarios andinos se
dispone de normativas y regulaciones, que en principio se orientan
hacia la protección de los derechos humanos y de aplicación
muy especial a los de las PVVs, la situación de las personas
que viven con el VIH/SIDA y poblaciones en situación de
vulnerabilidad en la Comunidad Andina de Naciones, es muy precaria
en cuanto a sus derechos humanos. Los derechos fundamentales más
frecuentemente vulnerados son: vida, igualdad, salud, privacidad,
reputación, honor, intimidad, propia imagen, libertad y
seguridad personales (tratos crueles, inhumanos y degradantes),
trabajo y educación.
Pasando de la descripción anecdótica de los casos
de violación a los derechos humanos de las personas que
viven con el VIH/SIDA, ahora en la región se encuentran
descritas muchas denuncias y procesos de mediación a través
de las diferentes defensorías del pueblo, ante cortes constitucionales
y la utilización de mecanismos como la Tutela para el reconocimiento
de los derechos afectados por acción u omisión,
en la mayoría de los casos con relación al derecho
a la vida, salud y trabajo.
En Bolivia, el SIDA ha desatado una serie de prejuicios, señalamientos
y discriminaciones hacia personas que viven con el VIH y de grupos
sociales denominados "de riesgo" como homosexuales,
trabajadoras comerciales del sexo, adolescentes que viven en calle
y extranjeros, que han conducido al ostracismo y la estigmatización.
En Colombia, la situación de la mayoría de las
personas que viven con el VIH y con SIDA, sistemáticamente
recurre a las acciones de Tutela, para que alguno de los sistemas
de seguridad social, y otros, faciliten el acceso a los servicios
de salud y la provisión de medicamentos. En el país
la Corte Constitucional ha emitido resoluciones donde recuerda
que: "El Estado, la sociedad y la familia conjuntamente participan
en el cuidado de la salud de las personas asintomáticas
y enfermos de SIDA... en el mismo sentido recuerda, sobre la obligación
por parte de las autoridades "están en la obligación
de darle a estas personas protección especial como miras
a garantizar sus derechos humanos".
Pese a los avances en legislación vigente en el Ecuador,
con relación a la defensa y protección de los derechos
humanos en su integridad, en el país la persistencia de
violación de los derechos de las personas que viven con
el VIH y con SIDA, se ve expresada principalmente en los ámbitos
de lo laboral (donde se aplican las pruebas de VIH como pre-requisito
o permanencia del empleo), la educación, la atención
médico-clínica (serias limitaciones en los servicios,
diagnóstico y acceso a tratamiento) y en el ámbito
de la estructura familiar, a la cual se le suman el estigma y
la discriminación en la mayoría de los casos.
La situación de las personas que viven con el VIH/SIDA
en el Perú, está plagada de una serie de situaciones
que en la mayoría de los casos atenta contra sus derechos
individuales, protegidos y garantizados por las normas nacionales,
así como por diversos pactos y convenciones de derechos
humanos, ante los cuales no se acciona por lo difícil que
resulta embarcarse en procesos administrativos y/o judiciales
destinados a que se reconozcan los derechos humanos. Al igual
que en el Ecuador, la solicitud de pruebas para el VIH en el inicio
del empleo y/o se le condiciona hacerse la prueba para continuar
en el trabajo, para seguir una carrera en las Fuerzas Armadas
o para ingresar a la universidad. Así también las
transgresiones se dan al no orientar a las personas con la consejería
debida; pre y post examen. Igualmente, existe violación
de derechos, al no respetarse la autonomía de la voluntad
cuando para la realización de la prueba. Las constantes
violaciones a la confidencialidad de exámenes y sus resultados,
las dificultades para acceder a servicios de salud, conforman
este cuadro de irrespeto, desconocimiento, abuso y violación
a los derechos humanos de las PVVS, los que han sido presentados
en los tribunales de justicia. Adicionalmente se han presentado
solicitudes de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH).
En el escenario venezolano la situación de las PVVS, si
bien por el lado de acceso a tratamiento perfila mejores condiciones
que el resto de sus países hermanos, las personas en general
se ven expuestas a violaciones a sus derechos humanos en ámbitos
fuera del contexto de la atención de salud. Ante los tribunales
venezolanos se han presentado una serie de denuncias y acciones
de amparo con la finalidad de lograr el reconocimiento y la reparación
de la vulneración de los derechos a la salud, vida privada,
intimidad, honor, reputación, trabajo y educación.
En este sentido, existen en Venezuela importantes sentencias del
Tribunal Supremo de Justicia y tribunales de instancia, entre
las cuales destacan las acciones de Amparo Constitucional emprendidas
por las organizaciones no gubernamentales.
Igual a lo que sucede en el resto de países de la región
andina, en Venezuela también un derecho especialmente vulnerado
es la divulgación del diagnóstico y otras informaciones
confidenciales, así como la práctica generalizada
por parte de los empleadores de efectuar diversos exámenes
médicos a las personas que laboran o aspiran a obtener
un puesto de trabajo. Entre esas pruebas se encuentra la de anticuerpos
contra el VIH, la cual se efectúa sin previo consentimiento
e información. Cómplices de esta práctica
son los médicos y laboratorios privados que informan a
las empresas, específicamente a las gerencias de Recursos
Humanos, los resultados arrojados por exámenes practicados,
difundiendo de esta forma antitética, información
confidencial acerca de la condición de salud de sus pacientes,
lo que está en franca contravención con la ley y
la deontología. Recientemente el Tribunal Supremo de Justicia
(enero 2004), dio a conocer un anteproyecto de reforma penal,
que incluye prisión y multas para quienes transmitan el
VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
Un asunto vinculado a la vida y la salud
El acceso a la atención integral con tratamientos antirretrovirales
(ARVs)
Cuando en 1996 fueron presentados por vez primera los resultados
clínicos de los llamados cócteles de antirretrovirales,
la historia del VIH/SIDA dio un vuelco tremendo, pasando de ser
una enfermedad con una tasa de mortalidad de más del 50%,
a una condición crónica de salud. Los elevados costos,
las patentes y la indiferencia gubernamental trajeron al mundo
la inequidad en cuanto al acceso a los ARVs, permitiendo que los
afectados en el mundo desarrollado (1.615.000 personas) tuvieran
una mejor calidad de vida, contra 38.170.000 personas, que en
el mundo en desarrollo continúan sufriendo debido a las
complicaciones clínicas del SIDA. El acceso a los medicamentos
ARV se transformó en el mundo en desarrollo, en el asunto
más importante a reivindicar. En Latinoamérica el
reclamo se orientó por los derechos humanos.
En Bolivia desde que se inició la epidemia en 1984 hasta
la fecha, las personas que viven con el VIH/SIDA no contaron,
ni cuentan hoy día, con programas de apoyo por parte del
Estado para el tratamiento de las enfermedades oportunistas, ni
tampoco para realizar la profilaxis. En cuanto a medicamentos
ARVs, no existió ni existe una voluntad política
del gobierno para ofrecer un acceso real y sostenible a los ARVs.
A fines del 2000, el gobierno de Brasil, decidió donar
a Bolivia dos tipos de medicamentos ARVs, con el compromiso de
que el gobierno boliviano otorgue el tercero para completar el
esquema de triterapia. Actualmente en Bolivia menos del 2% de
las personas, tienen acceso a la triterapia. De éstos,
una parte es comprada por los mismos pacientes o familiares, y
algunos reciben donaciones de organizaciones internacionales.
La Caja Nacional de Seguro (CNS), ha incluido en su vademécum
cinco medicamentos antirretrovirales que están destinados
exclusivamente a pacientes asegurados, sin embargo existen frecuentes
interrupciones del tratamiento, debido a la falta de existencia
de los mismos en los inventarios de la CNS.
En Colombia se evidencian también severas dificultades
en cuanto al acceso a medicamentos y a exámenes relacionados.
El 90,90% de las quejas presentadas ante la Defensoría
del Pueblo, están relacionadas con el derecho a la salud,
constituyéndose en el principal factor violatorio de las
personas que viven con el VIH/SIDA. Adicionalmente para el año
2001, interpusieron 140 acciones de tutela para solicitar tratamientos
antirretrovirales. El 91% de las tutelas han fallado a favor del
demandante. En la mayoría de las Entidades Prestadoras
de Salud y otras, los médicos tienen la orden de recetar
los medicamentos aprobados en el Plan Obligatorio de Salud o aquellos
que tengan existencias en las farmacias de las instituciones,
por lo que el tratamiento es condicionado a otros factores y no
por las necesidades médicas de los usuarios.
Caso similar al boliviano, en el Ecuador el acceso a medicamentos
en general, incluyendo los antirretrovirales no llega para más
del 98,5% de las personas que viven con el VIH/SIDA, en el 1,5%
que reciben en la actualidad ARVs, se incluyen parte de las personas
que demandaron al gobierno ecuatoriano y que por las medidas cautelares
reciben parte del tratamiento. En la actualidad, en el Ecuador,
el Ministerio de Salud Pública ha establecido 5 clínicas
de atención a pacientes VIH o con SIDA en tres ciudades
del país, a través de las cuales hace entrega de
ARVs a un pequeño grupo, no mayor de 100 personas de todo
el país, y brinda atención médica de especialidad,
programa que, según asegura el Ministerio de Salud, crecerá
gradualmente incorporando a nuevas personas. Los sistemas de seguridad
social tanto el de las Fuerzas Armadas como para el régimen
laboral (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS), destinan
recursos para sus afiliados, pero las personas que son atendidas
bajo el sistema del IESS, sufren de interrupciones sistemáticas
del tratamiento con ARVs a causa de la lentitud en los procesos
de licitación y facturación que maneja este sistema
de seguridad social.
En el Perú, la situación es similar a Bolivia y
Ecuador, por cuanto pese a que cuentan con normas específicas
en la materia, no existe acceso a los tratamientos en el sistema
público para las personas viviendo con el VIH/SIDA en general,
sólo para madres gestantes para ayudar a disminuir la transmisión
vertical y para los niños recién nacidos con lactancia
artificial. Además, cabe señalar que en los Hospitales
del Sistema de Seguridad Social (ESSALUD), tienen acceso a provisión
de medicamentos alrededor de 1.200 PVVS, que correspondería
aproximadamente al 10% del total de PVVS del país, y el
Ministerio de Salud provee profilaxis gratuita para la prevención
de infecciones oportunistas, aunque el programa sufre de interrupciones
sistemáticas. Las personas que viven con el VIH/SIDA en
el Perú que actualmente quieran acceder a tratamientos
ARVs, deben por sí mismas asumir los costos económicos,
los cuales bordean aproximadamente entre 500 y 800 dólares
mensuales. En el Perú el sueldo promedio que gana un empleado
y que recibe el salario mínimo, es de aproximadamente de
130 dólares mensuales.
De los países de la región, Venezuela muestra el
mejor escenario en cuanto a acceso a ARVs, pues el Programa Nacional
de SIDA contempla una cobertura para 5.200 personas ya ingresadas
en este plan, que no incluye gastos referentes a fármacos
para enfermedades oportunistas y reactivos. El plan venezolano
incluye también el acceso a ARVs para casos de accidentes
de exposición (laboral y abuso sexual) y prevención
vertical. También cuenta con un programa de medicamentos
para Enfermedades Oportunistas. Por su parte, el Instituto Venezolano
de los Seguros Sociales (IVSS), no solamente atiende a personas
afiliadas a la seguridad social, esto es a los trabajadores que
cumplan con las cotizaciones requeridas, sino que también
este servicio atiende a PVVS no afiliadas a la Seguridad Social,
por lo que provee ARVs a 2.970 personas. Su programa incluye la
provisión de equipos de emergencia, mediante los cuales
se otorgan ARVs para casos de PVVS en situación de emergencia.
Sin embargo, todo este beneficioso programa ha entrado en riesgosos
incumplimientos para la vida de las PVVS, provocado por negligencia
y complicaciones burocráticas de la Seguridad Social y
el Ministerio de la Salud, produciendo constantes desabastecimientos
en ARVs, con la consecuente interrupción de medicamentos
a las PVVS. Con relación al acceso a exámenes de
diagnóstico y especialidad, como Carga Viral y CD4, si
bien están incluidos en la atención, se incurre
también en desabastecimiento de los reactivos necesarios.
Esta situación originó que las PVVS pidieran la
intervención judicial, a través de la Corte Primera
de lo Contencioso Administrativo en fecha 22 de julio de 2003,
pero hasta la presente fecha no hay pronunciamiento de este tribunal.
Recomendaciones
La necesidad de fortalecer los mecanismos de participación
ciudadana, y muy especialmente, los relacionados con los de control
de la gestión pública y auditoria social a las acciones
de las entidades gubernamentales y privadas de prestación
en servicios de salud.
Es importante la creación de un observatorio de derechos
humanos y VIH/SIDA, que permita medir de manera permanente y sistemática
los casos que se presentan, con el fin de apuntar a la construcción
de una política pública en la materia, la cual en
la actualidad es altamente deficiente.
Los Estados deben fortalecer una serie de mecanismos prácticos,
enfocados al cumplimiento y aplicación de la visión
de los derechos humanos descritos en sus Constituciones y normativa
vigente, así como en sus respectivos planes y programas,
además de reiterar, no solamente en la obligatoriedad de
la observancia de los mismos, sino también de sanciones
por su incumplimiento tanto en los ámbitos de gobierno
como privado y personas responsables.
En el orden normativo, difundir todas las Resoluciones, leyes,
acuerdos y compromisos internacionales, a todos los servicios
públicos y privados para su conocimiento, a través
de actividades de capacitación, formación y en los
currículos de formación de los funcionarios públicos
tanto del sector salud, migración, sistema jurídico,
trabajo, educación, universidades, federaciones, sindicatos
y otras instituciones, de tal manera que esto se refleje en programas
institucionales en VIH/SIDA y de protección de los derechos
humanos de las PVVS y de los grupos en mayores condiciones de
vulnerabilidad social, principalmente minorías sexuales,
trabajadores/as sexuales y usuarios/as de drogas.
En función del cumplimiento de sus obligaciones internacionales,
es necesaria la creación de instancias de monitoreo y evaluación
del cumplimiento de las mismas, incluyendo una amplia participación
ciudadana, además de la activación del respectivo
mecanismo de coordinación intersectorial sobre el VIH/SIDA.
En este mismo sentido es clave la creación de veedurías
ciudadanas en los países donde existirá financiación
del Fondo Global (FG), que los gobiernos no reemplacen su inversión
por los montos del presupuesto asignado para la propuesta país
del FG.
Convocar la participación ciudadana en general, instituciones
públicas y privadas, ONGs, PVVS, para que en forma conjunta
se pueda fortalecer la respuesta frente al VIH/SIDA, incluyendo
en la respuesta nacional, otras instancias como el ONUSIDA y las
agencias de cooperación técnico-financiera de carácter
supranacional.
Reconocer que en cumplimiento de sus obligaciones con relación
a los derechos humanos de acuerdo a los estándares internacionales
y nacionales ostentan un saldo negativo, ya que persiste la discriminación,
las dificultades para el acceso a la justicia, la impunidad, la
corrupción gubernamental, la impunidad como elementos que
impiden la promoción y justiciabilidad de los derechos
fundamentales.
Es necesario la despolitización y desburocratización
de las instituciones del Estado llamadas a la protección
y promoción de los derechos humanos, tales como la Defensoría
del Pueblo y el Ministerio Público, pues impiden que la
ciudadanía encuentre respuestas adecuadas a las violaciones
de sus derechos humanos.
Asegurar el acceso a servicios de atención a las personas
que viven con el VIH/SIDA, incluyendo los de diagnóstico
y tratamiento con ARVs en los países con mayor deficiencia
como Bolivia, Perú, Ecuador, y observar la calidad de la
atención, aseguramiento y sostenibilidad de los mismos
en Venezuela y Colombia, tanto por parte de las instituciones
de la seguridad social como las entidades prestadoras de servicios
en salud privadas.
Aumentar la inversión en recursos técnico-financieros
para ampliar la respuesta nacional frente al VIH/SIDA y la ejecución
de los respectivos planes estratégicos y el fortalecimiento
político-financiero de los correspondientes Programas Nacionales
sobre el SIDA/ITS.
La Declaración de Compromiso en la Lucha Contra el SIDA
(UNGASS) debe redituar en la exigencia a los países con
relación a sus cuentas nacionales sobre el VIH/SIDA, de
tal manera que esto permita asegurar a las políticas existentes
su eficaz aplicación y cumplimiento.
Fortalecer los mecanismos que en el ámbito país
ha desarrollado el sistema de Naciones Unidas, tales como: Equipo
País, Grupo Temático y Grupo Técnico, asegurando
la participación de la sociedad y en especial de las PVVs.
Nota
1. Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE SALUD. Subdirección
de Epidemiología y Laboratorio Nacional de Referencia -
Centro de Control de Enfermedades, 2003.
*El presente artículo es un resumen del "Informe
Comparado sobre la Situación del VIH/SIDA y los Derechos
Humanos en la Comunidad Andina de Naciones" y los Informes
Nacionales. Ver informes completos en: www.laccaso.org; www.equidadecuador.org;
www.vialibre.org.pe. Los informes fueron elaborados por: El Instituto
para el Desarrollo Humano IDH-Bolivia, Fundación Vivir
Mejor-Colombia; Vía Libre-Perú; Fundación
Ecuatoriana Equidad-Ecuador; Acción Ciudadana de Lucha
Contra el SIDA-ACCSI.
**Edgar Carrasco.
Coordinador General de Acción Ciudadana Contra el SIDA
en Caracas, Venezuela. Secretario Regional del Consejo Latinoamericano
y del Caribe de Organizaciones con Servicio en VIH/SIDA/LACCASO.
Miembro del Grupo de Referencia en DDHH de ONUSIDA.
Orlando Montoya. Presidente Ejecutivo de la Fundación
Ecuatoriana Equidad en Quito, Ecuador. Coordinador General de
la Asociación para la Salud Integral y Ciudadanía
en América Latina, ASICAL.
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