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Propone que el Congreso anule "cuanto antes" el
convenio de la Base de Manta
para desmontar involucramiento ecuatoriano y regionalización
del conflicto
Una vez conocida la puesta en marcha del "Plan Patriota"
en la vecina Colombia para "aniquilar la guerrilla"
y dados los irreversibles efectos que tendrá en los siguientes
3 años en Ecuador, el Gral. (r) René Vargas Pazzos
y el defensor de DDHH, Alexis Ponce, en representación
del Grupo de Monitoreo de los Impactos del Plan Colombia, expresan
y proponen:
1. La ejecución del "Plan Patriota" en zonas
de Colombia cercanas a la frontera ecuatoriana, confirma la alerta
que desde el 2000 el Grupo de Monitoreo emitiera públicamente:
Que el eje Washington-Bogotá y los tres sucesivos gobiernos,
cancillerías y altos mandos militares del Ecuador, buscaron
siempre (a través de todos los medios y a lo largo de los
últimos 5 años) el activo involucramiento ecuatoriano
en un "desenlace regional" del conflicto interno de
Colombia, asumiendo el país oficial el papel de "Yunque"
del "Martillo Estratégico" estadounidense-colombiano
contra la insurgencia del país vecino.
2. Desde 1999 Ecuador y los otros países fronterizos de
Colombia, fueron "preparados" política, militar,
logística, mediática y sicológicamente para
que asumieran tan grave co-responsabilidad. Venezuela y Brasil
no aceptaron involucrarse debido a la enérgica defensa
de su soberanía y la no injerencia militar manifestada
por los presidentes Hugo Chávez y "Lula" Da Silva;
y en el caso del Perú de Toledo y el Ecuador de Mahuad,
Noboa y Gutiérrez, tal injerencia fue admitida de manera
progresiva, asimétrica y soterrada.
3. En el caso ecuatoriano, la preparación de nuestro territorio
en calidad de "Yunque" o "Pinza quirúrgica
contrainsurgente", como se conoce a este tipo de operaciones
en los manuales de los ejércitos del mundo, empezó
con la entrega de la Base de Manta al Comando Sur de los EEUU
y el desplazamiento del llamado "Centro de Gravedad Estratégico"
de la FFAA nacional que, de la frontera sur -Perú- reorientó
su prioridad futura a la frontera norte -Colombia- en el período
1999-2004, luego de la firma de paz con el sureño país
vecino.
4. El involucramiento prosiguió a través de la configuración
programada y paulatina de la Estrategia Militar de Líneas
Exteriores en la frontera con Colombia, y se complementó
a lo largo de los últimos 5 años con la innegable
presión simultánea de Washington y Bogotá
(al alentar una matriz de opinión adversa a las FFAA del
Ecuador por su supuesta "falta de cooperación con
la lucha antiterrorista" y hasta su presunto "apoyo
a las FARC").
5. A la vez, el Comando Sur otorgaba asistencia logística
y operativa al Alto Mando nacional, "cooperación"
que -no por ser mínima e indigna como lo confirman los
17 mil uniformes usados, donados por el Southern Command al Ejército
ecuatoriano- debe dejar lugar a dudas de su objetivo, el mismo
que hoy se aclara con la entrada en escena del "Plan Patriota",
cuya nomenclatura es fiel reproducción de las matrices
operativas y semánticas del Comando Sur.
6. Ese objetivo no es otro que comprometer al país en las
tesis belicistas y desestabilizadoras de los gobiernos de EEUU
y Colombia en la región andina, y la configuración
del Ecuador como un "Yunque" en la retaguardia fronteriza
de Colombia. Es decir, cumplir el rol que un día jugaron
Camboya con Vietnam y Honduras con los conflictos de El Salvador
y Nicaragua. Ningún plan de guerra es espontáneo
ni inmediatista, el Plan Colombia y su nuevo rostro, el Plan Patriota,
no se materializa de la noche a la mañana, sino con anticipación
programada en la que participan los mandos políticos, diplomáticos
y militares de toda la "zona objetivo".
7. No de otra manera se explica la sucesiva aparición,
filtrada a la opinión pública a cuentagotas, de
varios documentos relacionados a Colombia: el Convenio No. 2 del
2000 que convirtió a la base de Manta en una "FOL"
(Puesto Delantero de Operaciones) del Comando Sur; el Registro
Oficial "Secreto" No. 358 emitido en abril de 2003 por
el actual Gobierno ("Delimitación de los Espacios
Geográficos Actuales"); y la suscripción del
documento "Matriz de Entendimiento" entre el Comando
Sur y el Alto Mando ecuatoriano.
8. Recordamos que a poco de asumir la Presidencia el Sr. Lucio
Gutiérrez, el 27 de marzo de 2003 el Grupo de Monitoreo
pidió al Congreso Nacional que el entonces Jefe del Comando
Conjunto de las FFAA, Gral. Oswaldo Jarrín, fuese convocado
para transparentar el contenido y alcances de los compromisos
derivados de las reservadas y continuas citas militares convocadas
en Miami el 25 de marzo y en fechas posteriores por el Comando
Sur de los EEUU
con los jefes militares de Ecuador y Colombia, citas en las que,
según la escasa información dada por los mandos
militares de los tres países, trataron el tema de "la
seguridad regional".
9. En el período 2003-2004 otras iniciativas precedieron
y siguieron a esa cita del Comando Sur: En febrero de 2003 en
Bogotá hubo una cita de cancilleres y militares de países
vecinos con la presencia de EEUU; en Quito se efectuó una
cumbre policial alentada por Washington que resolvió un
"compromiso policial regional antiterrorista", asumiendo
la policía ecuatoriana una alianza frontal con la agenda
estadounidense, razón por la que es la institución
que más "ayuda" ha recibido en materia de "seguridad";
y luego llegó al país el jefe del Comando Sur, Gral.
James Hill, quien desde la primera visita refirió su intención:
"EEUU busca regionalizar el Plan Colombia".
10. Esa ocasión sostuvimos que "ninguna autoridad
del Estado, civil o militar, está exenta de su responsabilidad
de rendir cuentas sobre el contenido de los compromisos a los
que llegase en nombre del país, más aún cuando
se trata de herméticas reuniones de autoridades políticas,
diplomáticas y militares de EEUU, Colombia y Ecuador, a
cuyos contenidos la población no tiene acceso informativo;
todo eso en el marco de un peligroso contexto regional de intervención
atizado por la "Guerra Preventiva" de la Administración
Bush en el planeta.
11. En noviembre de 2003 el experto ecuatoriano Alexei Páez
anunció una tesis que la hacemos nuestra: "Si Ecuador
es el "yunque", deberá ser más duro y
resistente que el "martillo" que golpeará desde
el lado colombiano; y evidentemente Ecuador es un Yunque de aluminio
que tendrá que portarse brutalmente eficaz. Por eso los
"derechos humanos" y el "derecho internacional
humanitario" serán papel mojado ante una exigencia
radical de la Seguridad, producto del involucramiento del país
en un diagnóstico emitido por el eje Washington-Bogotá
que no es conciliable con el diagnóstico de seguridad que
tiene la sociedad ecuatoriana".
12. El escenario buscado por EEUU y Bogotá acarreará
consecuencias y malestar en nuestro pueblo y en apreciables sectores
de nuestras FFAA, dado que esa estrategia artificialmente asumida
por presión del Comando Sur y Bogotá no se sustenta
en un "sentimiento de defensa patria". Por eso será
difícil que los soldados ecuatorianos participen "a
gusto" en un conflicto agudizado por un tercer país
que no expone la vida de uno solo de sus hombres, y cuyo objetivo
geoestratégico es asegurarse la presencia permanente en
la región andino-amazónica, que social y políticamente
presenta un cuadro convulso inédito y que posee inmensos
recursos (especialmente agua dulce, biodiversidad, oxígeno
y petróleo) que EEUU requiere controlar hasta la próxima
década. El puente de entrada geoestratégica a la
amazonía es Bogotá, y Quito y Lima se prestan a
facilitar ese acceso.
13. Ya que se intentará concluir la estrategia militar
de líneas exteriores que Ecuador viene montando en la frontera
con Colombia, a pesar de que en público se dice "no
intervenir en la guerra colombiana", advertimos que no hace
falta que el Ejército ecuatoriano "atraviese"
territorio de Colombia para involucrarnos en el conflicto. El
Yunque puede ser perfectamente asumido desde nuestro propio territorio,
con las consecuencias que Camboya y Honduras están obligados
a recordar las actuales autoridades políticas, diplomáticas
y militares del país.
14. Frente a este complejo cuadro, se hace impostergable desmontar
los dispositivos que permitieron el involucramiento ecuatoriano
en esta estrategia regional, y uno de ellos, el principal, tiene
que asumirlo el Congreso Nacional: la responsabilidad moral de
anular lo más pronto el acuerdo que permitió entregar
la Base de Manta al Comando Sur de los EEUU, pues fue ese acuerdo
el que abrió la Caja de Pandora en Ecuador alentando la
escalada progresiva de participación, hasta convertirnos
en un Yunque de aluminio, cuyos impactos humanos, ambientales,
militares y sociales, serán irreversibles para el país
entero y la región.
15. Dado que el justificativo para entregar la base de Manta al
Comando Sur fue la presunta "lucha antidrogas" (que
-dicho sea de paso- ha fracasado estruendosamente); y en vista
de que Washington ha modificado radicalmente ese argumento que
motivaba la existencia del eje de "cooperación"
ecuatoriana, por el de la "guerra al terrorismo", el
Parlamento y el Gobierno tienen -en el desplazamiento de objetivos
de la Casa Blanca- la justificación política, diplomática
y legal para desmontar el principal componente del irresponsable
involucramiento del Ecuador en la vorágine bélica
de una regionalización programada.
16. En efecto, si ya no es la lucha contra las drogas el objetivo
que arrastraba a Ecuador en un convenio que la mayoría
ciudadana siempre consideró inaceptable y errático,
sino que hoy se menciona que "la derrota del terrorismo"
es el objetivo del Comando Sur y Bogotá, nuestra nación
tiene ahí el argumento preciso para responder como ya otros
países del mundo están respondiéndole a la
equivocada estrategia belicista de EEUU en varios puntos del planeta:
deshaciendo acuerdos equívocos, asumiendo primero la vida
y seguridad de sus pueblos, promoviendo salidas de paz que Washington
no puede asumir debido a la ceguera de sus actuales líderes.
17. Si hoy es el terrorismo el objetivo central de la presencia
estadounidense en la región, devuelvan la base de Manta
al país, que por nuestros propios métodos seguiremos
luchando contra las drogas, sin que por ello debamos incorporar
irresponsablemente a la nación entera en estrategias que
modifican los objetivos según el capricho coyuntural de
una de las partes. Si mañana se le ocurre a la administración
Bush que el objetivo prioritario será "la conquista
de Marte", la base de Manta no puede cambiar la razón
de ser del convenio suscrito y servir como emplazamiento espacial
en búsqueda de "nuevas amenazas" en otros planetas
del sistema solar. El objetivo de esa base fue único, aunque
sabemos que jamás debió firmárselo.
18. El mecanismo propuesto, debe discutir y resolver el Congreso
Nacional con patriotismo y sentido común, pues está
en deuda con la nación al haberse 'lavado las manos' en
1999 cuando dejó pasar la aprobación del convenio
de la base de Manta mientras mantenía una mayoría
similar a la actual: socialcristiana. El país y el Congreso
deben exigir al Presidente, al Canciller y al Alto Mando militar
que transparenten públicamente los documentos reservados
de todos los acuerdos llegados con EEUU y Colombia en el tema,
para analizarlos a la luz de la Constitución de la República
y, después, proceder en correspondencia.
19. Repetimos la alerta pública que hiciéramos al
Presidente de la República a un mes de posesionado en su
cargo: "Del escenario de líneas exteriores (preparación
del Yunque) en la frontera con Colombia, al teatro de operaciones
(participación real en el conflicto) hay apenas un paso,
y eso está obligado a saberlo un militar como Lucio Gutiérrez".
Gral. René Vargas Pazzos
Alexis Ponce
Grupo de Monitoreo de los Impactos del Plan Colombia
Quito, mayo 5 de 2004
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