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Introducción
Colombia vive una preocupante situación en materia de
Derechos Humanos. La política de "Seguridad Democrática",
impulsada y aplicada por el gobierno del Presidente Álvaro
Uribe, amenaza con debilitar el Estado de Derecho y los Derechos
Humanos de la población colombiana.
A esto se suma el recrudecimiento del conflicto armado interno,
las infracciones al Derecho Internacional Humanitario por parte
de los actores armados, los efectos en la población civil
y el desplazamiento forzado, el desconocimiento de los derechos
de los refugiados en los países fronterizos, gravedad que
se ha calificado como de verdadera crisis humanitaria.
A nivel económico y social, las condiciones son bastante
difíciles para una mayoría de colombianos, que según
las estadísticas son el 67%, que viven en pobreza y no
logran satisfacer sus necesidades básicas.
La política de "Seguridad Democrática"
Es claro que los gobiernos tienen el derecho y el deber de garantizar
la seguridad ciudadana. Sin embargo, muchas de las medidas adoptadas
dentro de la política de "Seguridad Democrática"
son expresión del abuso de poder y la arbitrariedad y van
dirigidas a recortar o desconocer los derechos de la población
colombiana.
Una de estas expresiones es la de las detenciones masivas, adelantadas
a lo largo y ancho del país, detenciones que, en la mayoría
de los casos, no son efectivas y las personas retenidas son liberadas
por falta de pruebas. Aunque quedan en libertad, han sido reseñadas,
presentadas a través de los medios de comunicación
como "terroristas", término polarizante que pretende
calificar a las personas como verdaderos monstruos, que atentan
contra el Estado y la sociedad y que no merecen el reconocimiento
de ningún derecho.
Lo anterior hace parte de la campaña ideológica
que pretende justificar las acciones, en nombre de la seguridad
del país. A esto se suma el programa de redes de informantes
y soldados campesinos, propuesta que rompe el tejido social en
la medida en que genera desconfianza entre las comunidades y una
actitud de señalamiento por parte de quienes se sienten
colaboradores del Estado.
Las detenciones masivas van en contravía de los instrumentos
de protección de los Derechos Humanos: el artículo
9º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
contempla la protección de las personas ante la detención
arbitraria; igualmente el párrafo 1º del Artículo
9º del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos
contiene la misma protección y la exigencia del debido
proceso. El Artículo 7º de la Convención Americana
establece las garantías de los Estados parte en el respeto
y garantía en materia de libertad personal. De la misma
manera los artículos 28 y 29 de la Constitución
Política establecen el derecho a la libertad y el debido
proceso.
Pronunciamiento de las Naciones Unidas
Es tan grave la situación que el 13 de Abril del presente
año, la Comisión de Derechos Humanos de Naciones
Unidas, en su 60° período de sesiones, demostró
un particular interés por la situación de derechos
humanos en Colombia y una profunda preocupación de la comunidad
internacional por este tema, la cual se hizo explícita
en las intervenciones de Irlanda en representación de la
Unión Europea, Estados Unidos, Suiza (en representación
del grupo de 24 países que hacen seguimiento a la declaración
de Londres), Noruega y Canadá.
Participaron también 15 organizaciones no gubernamentales
de derechos humanos y el debate duró casi dos horas, tiempo
que normalmente se utiliza para situaciones tan graves como la
de Palestina.
El señor Bertrand Ramcharan, Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (encargado), hizo un serio reclamo
al Estado Colombiano afirmando que la política de "seguridad
democrática" aplicada por el Gobierno, ha llevado
a la toma de medidas que no acatan las obligaciones internacionales
relativas a la promoción y protección de los derechos
humanos. El Alto Comisionado señaló además
que el estatuto antiterrorista, actualmente en debate en el Congreso
y que pretende dar facultades de Policía Judicial a las
Fuerzas Militares, es incompatible con los instrumentos internacionales
de derechos humanos.
La delegada de la Unión Europea, Señora Mary Whelan
(Irlanda), subrayó que la Unión Europea continúa
profundamente preocupada por la persistencia de graves violaciones
a los derechos humanos e infracciones al derecho humanitario en
Colombia, enfatizando en la importancia de fortalecer, en este
contexto, el Estado de derecho y los instrumentos internacionales
ratificados.
La reacción del Gobierno colombiano fue de no aceptación
a estas críticas, señalando que algunos de los discursos
faltaban a la verdad y descalificando algunos de los hechos expuestos
en el debate como calumnias. El Gobierno no expresó en
la réplica su voluntad de tomar medidas para dar cumplimiento
a las recomendaciones internacionales en materia de derechos humanos.
Por su parte el señor Kofi Annan, en reunión sostenida
a finales de marzo con el Señor Michael Frülihng,
expresó su preocupación por las continuas violaciones
a los derechos humanos de la población y solicitó
al gobierno colombiano se tomen las medidas urgentes para aplicar
las 24 recomendaciones que la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, ha
propuesto.
Cifras gubernamentales
El Vicepresidente de la República, Dr. Francisco Santos
afirmó en el Congreso que las violaciones a los Derechos
Humanos han disminuido, presentando las siguientes cifras:
Disminución de cifras por violación a los Derechos
Humanos:
l Homicidios: 20%
l Desapariciones forzadas:
52%
l Masacres: 33%
l Secuestro: 26%
l Ataque a poblaciones:
84%
l Asesinato sindicalistas:
57%
l Atentados contra torres
de energía: 32%
l Atentados contra torres
de comunicaciones: 69%
l Atentados contra acueductos:
84%
l Atentados contra puentes:
67%
El Vicepresidente expresó que en Colombia no hay un conflicto
social y armado, ni grupos de oposición armada, por lo
que llamó a replantear la caracterización de quienes
amenazan a la sociedad. "Cuando se recurre al terrorismo
como principal accionar se es terrorista", afirmó.
Además planteó que el acceso al poder es abierto,
que ésta es una democracia consolidada y que la ayuda militar
extranjera está bien dirigida en la medida en que va hacia
el fortalecimiento estatal.
Carlos Gaviria, senador del Frente Social y Político,
llamó violentas iniciativas legislativas de contrarreforma
como el recorte a la tutela que para él buscan establecer
una Constitución autoritaria y represiva. Calificó
de equivocada la pretensión de repetir la fórmula
"fracasada y ensayada" de darles facultades judiciales
a las Fuerzas Militares.
También comentó que "es absurdo" pretender
que el ciudadano demande del Estado lo mismo que a la guerrilla,
que por definición están por fuera de la ley. Y
defendió la caracterización del conflicto como algo
más complejo que simple terrorismo, por más que
él mismo esté en desacuerdo con la lucha armada.
El senador del Polo Democrático Independiente, Antonio
Navarro Wolff, estuvo de acuerdo con el Senador Gaviria y afirmó
que hay un "retroceso enorme" en materia de derechos
humanos.
Por su parte Piedad Córdoba, del Partido Liberal, señaló
que si esta fuera una democracia consolidada, el ministro del
Interior, Sabas Pretelt, no habría llamado terroristas
a quienes se opusieron al Referendo, ni el Presidente Álvaro
Uribe ofendería de la manera en que lo hace, a los defensores
de derechos humanos. Manifestó que hay un desprecio hacia
los Derechos Humanos y los defensores de estas causas. "Ambos
son un obstáculo para este Gobierno en el desarrollo de
su política de Seguridad Democrática".
El desplazamiento forzado interno
Según un estudio adelantado conjuntamente por la Consultoría
de Derechos Humanos y Desplazamiento y el DANE, por primera vez
la guerrilla ocupa el primer lugar como desplazadores. El estudio
sobre el desplazamiento en el año 2003 arrojó las
siguientes cifras:
Desplazadores
l Guerrilla 49%
l Paramilitares 38%
l Fuerza Pública
4%
l Delincuencia 1%
l No se conoce 8%
Negociaciones de Paz con el paramilitarismo
a. La Ley de Alternatividad Penal
Como parte de las negociaciones de paz con los paramilitares,
el Comisionado de Paz, Dr. Luis Carlos Restrepo, presentó
al Congreso el proyecto de ley de Alternatividad Penal, la cual
ha sido muy cuestionada por congresistas, demócratas, defensores
de Derechos Humanos y hasta por la Comisión de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas.
El señor Michael Frühling, jefe de la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
en Colombia señaló que no es posible el perdón
a los autores de crímenes atroces, como lo propone la Ley
de Alternatividad Penal; esta ley debería ceñirse
a los principios y normas sobre los derechos de las víctimas
de crímenes internacionales a la Verdad, a la Justicia
y a la Reparación.
La ley de Alternatividad Penal contempló, en una primera
propuesta, penas diferentes a la prisión para los paramilitares
y penas de 5 a 10 años de prisión, en una segunda
propuesta en la que, además, plantea la creación
de un Tribunal de la Verdad y un artículo en el que se
propone la suspensión de penas a los guerrilleros de las
FARC detenidos, para facilitar el canje por los secuestrados,
como parte de un Acuerdo Humanitario.
Frente a esta última propuesta, los líderes paramilitares
manifestaron su desacuerdo y propusieron que, mediante plebiscito,
se pregunte a los colombianos si los paramilitares desmovilizados
deben pagar penas de prisión y cómo sería
el reconocimiento porcentual, por parte del Estado y por parte
de los paramilitares, para la reparación de los familiares
de las víctimas. Además expresaron su absoluto rechazo
a la extradición de los líderes que están
siendo solicitados por los Estados Unidos, sindicados de narcotráfico
y a la propuesta de intercambio humanitario.
Para superar el inconveniente de la extradición, la congresista
Rocio Arías presentó una propuesta de modificación
del Artículo 35 de la Constitución, de no aplicación
de la extradición a las personas que se acojan a procesos
de paz, tema polémico que no fue aprobado.
b. La desmovilización
Los líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia -AUC,
han expresado que por ahora no se darán más casos
de desmovilización de sus 13.000 miembros. El 25 de noviembre
del año anterior se desmovilizaron 895 paramilitares en
Antioquia.
Por su parte la Iglesia Católica continúa haciendo
el papel de facilitador del proceso y el 16 de abril pasado, junto
con el delegado de la Organización de Estados Americanos,
Sergio Caramagna, se reunieron con todos los delegados de las
AUC, hecho registrado como el primero en el que hay representación
de todo el país. Abordaron el tema de determinación
de sitios de concentración
El conflicto armado interno
Se han intensificado los combates entre ejército y guerrilla,
ejército y paramilitares, guerrilla y paramilitares (Sierra
Nevada de Santa Martha) y entre bandos distintos del paramilitarismo
(Casanare), estos últimos por el control territorial de
los negocios de cultivos ilícitos y los laboratorios de
producción de alcaloides.
El conflicto armado ha generado desplazamientos masivos, en algunos
casos de campesinos, en otros de afrodescendientes y de indígenas.
Errores de las Fuerzas Armadas
La presión gubernamental por la entrega de resultados
en los operativos militares ha ocasionado la comisión de
diversos errores, los cuales han sido analizados con preocupación
por los familiares de los afectados, por la opinión pública
y por las organizaciones de Derechos Humanos. A continuación
se presentan los hechos a los que se hace referencia, de las dos
últimas semanas:
l Caso Guaitarilla (Nariño).
Enfrentamiento Ejército - Policía - 7 personas perdieron
la vida.
l Puerto Gaitán
(Meta). Enfrentamiento entre dos sectores del Ejército
- 3 personas fallecidas.
l Cajamarca (Tolima). Ataque
a una familia que llevaba un bebé grave al hospital - 4
menores de edad y un adulto muertos.
Preocupa que las Fuerzas Militares tengan facultades judiciales
para realizar allanamientos y detenciones sin orden de autoridad
competente, no sólo por la intensidad de los operativos
que adelantan sino por la difícil situación en materia
de Derechos Humanos.
Escándalos de las Fuerzas Militares
Las Fuerzas Militares han estado en las noticias de primera página
además por los escándalos por su posible vinculación
con el narcotráfico. El más grave de ellos es el
del cargamento de 26 kilos de heroína y cocaína,
hallados en el buque insignia de la Armada Nacional, "Gloria".
La Justicia Penal Militar suspendió a sus 75 tripulantes
mientras se adelanta la investigación.
El jefe narcotraficante Jaime Londoño García, responsable,
según las autoridades de más de 140 crímenes,
fue detenido en las instalaciones del Club de Suboficiales de
las Fuerzas Militares, junto con otro oficial retirado que le
facilitó el ingreso a dicho Club.
Por su parte el General Uscátegui, detenido por responsabilidad
en la masacre de Mapiripán, ocurrida en julio de 1997 y
adelantada por paramilitares, responsabilizó a otros oficiales
de los hechos.
La reelección del presidente
Con el argumento de poder dar continuidad al programa de Seguridad
Democrática y no correr el riesgo de contar con un próximo
presidente de mano blanda, un sector de congresistas y el propio
gobierno, colocaron en la agenda del Congreso el tema de la reelección
presidencial, aplazando otros proyectos legislativos como la ley
antitrámites, la ley de contratación con el Estado,
la reforma de la justicia, la reforma del sistema tributario,
entre otros y la reglamentación del Estatuto Antiterrorista
y la Ley de Alternatividad Penal.
Miembros del partido Liberal, demócratas y académicos,
han expresado su rechazo a dicho proyecto por los siguientes motivos:
lNo es aceptable que un
gobierno esté en campaña electoral, descuidando
problemas serios del país que ameritan dedicación
total.
l El tema es contraproducente
y desgastador y podría llevar a un fracaso parecido al
del Referendo.
l La reelección
polariza políticamente a los partidarios y adversarios.
l La agenda legislativa
tiene otras urgencias que han sido aplazadas por este proyecto.
l El gobierno podría
verse afectado en su imagen por las componendas políticas
clientelistas que buscan la aprobación de la reelección.
*Flor Alba Romero. Coordinadora
Nacional PADH, Colombia. Antropóloga. Coordinadora del
Área de Derechos Humanos, de la Escuela Superior de Administración
Pública, ESAP.
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