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La vida del refugiado, sin importar la edad, nunca es fácil.
Sin embargo, por muchas razones el exilio es particularmente duro
en los jóvenes. Además de las usuales tensiones
emocionales asociadas con la edad, a menudo los jóvenes
refugiados deben enfrentar los tormentos de la guerra, la violencia,
los desconsuelos, el abuso sexual y el servicio militar forzado.
Este tercer Día Mundial de los Refugiados está
dedicado a los millones de jóvenes cuyo futuro ha estado
en riesgo por la guerra, el odio y el exilio. En una edad en la
que deberían estar soñando con las posibilidades
ilimitadas de la vida y fortaleciendo sus habilidades para la
adultez, los jóvenes refugiados están, en cambio,
atados a la dura realidad de la pobreza y el desplazamiento, y
condenados a lo que, con frecuencia, parece ser una vida sin esperanza.
Muchos jóvenes refugiados también se encuentran
privados del escudo protector de la familia, lo que los hace especialmente
vulnerables a las diversas formas de abuso. En algunas partes
del mundo, se reclutan forzadamente a niños, desde los
15 años, para luchar en conflictos de otras personas, normalmente
por razones que posiblemente no pueden comprender. Ellos están
entre los más de 300,000 jóvenes entre los 15 y
17 años de edad que luchan en alguna de las guerras más
violentas del mundo. Aunque escapen a la muerte ó a las
heridas, quedan traumatizados de por vida por la brutalidad de
esa experiencia. Mientras los niños pueden morir en combate,
las jóvenes refugiadas resultan ser, frecuentemente, los
principales blancos de abuso, especialmente en áreas donde
la posición social de las mujeres y niñas es débil.
Todos nosotros queremos un futuro más brillante para nuestros
niños y queremos luchar para brindarles los medios para
construir vidas felices y exitosas. Desgraciadamente, los jóvenes
refugiados no disfrutan de esas oportunidades por igual. Solamente
visitemos cualquier escuela en un campamento de refugiados y veremos
su sorprendente determinación para aprender y sobresalir.
Enfrentados a las enormes incertidumbres, los jóvenes refugiados
saben que la educación es la forma más segura de
salir adelante.
Los jóvenes refugiados necesitan nuestra ayuda. Una gran
parte la está haciendo ya la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados y otros organismos
de la ONU, mediante programas educativos y otros relacionados
con los jóvenes, a fin de hacer sus vidas más completas,
más seguras y más significativas. Pero, a pesar
de que la asistencia humanitaria ayuda a aliviar la difícil
situación de los jóvenes refugiados, ésta
no sustituye el importante y continuo esfuerzo por encontrar soluciones
a los problemas que en primer lugar causan el desplazamiento.
En el Día Mundial del Refugiado, reafirmemos nuestro compromiso
de salvar a las generaciones futuras de crecer sin esperanza.
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