Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Documentos internacionales y andinos sobre Desplazamiento forzado y refugio


Millones de Jóvenes Refugiados necesitan nuestra ayuda

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en el Día Mundial del Refugiado

20 de junio de 2003


 

La vida del refugiado, sin importar la edad, nunca es fácil. Sin embargo, por muchas razones el exilio es particularmente duro en los jóvenes. Además de las usuales tensiones emocionales asociadas con la edad, a menudo los jóvenes refugiados deben enfrentar los tormentos de la guerra, la violencia, los desconsuelos, el abuso sexual y el servicio militar forzado.

Este tercer Día Mundial de los Refugiados está dedicado a los millones de jóvenes cuyo futuro ha estado en riesgo por la guerra, el odio y el exilio. En una edad en la que deberían estar soñando con las posibilidades ilimitadas de la vida y fortaleciendo sus habilidades para la adultez, los jóvenes refugiados están, en cambio, atados a la dura realidad de la pobreza y el desplazamiento, y condenados a lo que, con frecuencia, parece ser una vida sin esperanza.

Muchos jóvenes refugiados también se encuentran privados del escudo protector de la familia, lo que los hace especialmente vulnerables a las diversas formas de abuso. En algunas partes del mundo, se reclutan forzadamente a niños, desde los 15 años, para luchar en conflictos de otras personas, normalmente por razones que posiblemente no pueden comprender. Ellos están entre los más de 300,000 jóvenes entre los 15 y 17 años de edad que luchan en alguna de las guerras más violentas del mundo. Aunque escapen a la muerte ó a las heridas, quedan traumatizados de por vida por la brutalidad de esa experiencia. Mientras los niños pueden morir en combate, las jóvenes refugiadas resultan ser, frecuentemente, los principales blancos de abuso, especialmente en áreas donde la posición social de las mujeres y niñas es débil.

Todos nosotros queremos un futuro más brillante para nuestros niños y queremos luchar para brindarles los medios para construir vidas felices y exitosas. Desgraciadamente, los jóvenes refugiados no disfrutan de esas oportunidades por igual. Solamente visitemos cualquier escuela en un campamento de refugiados y veremos su sorprendente determinación para aprender y sobresalir. Enfrentados a las enormes incertidumbres, los jóvenes refugiados saben que la educación es la forma más segura de salir adelante.

Los jóvenes refugiados necesitan nuestra ayuda. Una gran parte la está haciendo ya la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y otros organismos de la ONU, mediante programas educativos y otros relacionados con los jóvenes, a fin de hacer sus vidas más completas, más seguras y más significativas. Pero, a pesar de que la asistencia humanitaria ayuda a aliviar la difícil situación de los jóvenes refugiados, ésta no sustituye el importante y continuo esfuerzo por encontrar soluciones a los problemas que en primer lugar causan el desplazamiento.

En el Día Mundial del Refugiado, reafirmemos nuestro compromiso de salvar a las generaciones futuras de crecer sin esperanza.



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