Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Revista
Aportes Andinos
Enero 2004

Desplazamiento forzado y refugio

Presentación
Editorial
Análisis
Documentos
Bibliografía
Publicaciones recomendadas
   

Actualidad

   

 

 

EDITORIAL

Sobre las marchas de puertas cerradas

 

Entre el 13 de abril de 1999 y el 26 de noviembre de 2001, la Consultoría de los Derechos Humanos y Desplazamiento, CODHES, publicó dos tomos de un libro que lleva un título notable, escueto, atroz. Se denomina Un país que huye. En este libro se recogen una serie de análisis sobre la situación de los desplazados en Colombia sea a nivel nacional, como de municipio y departamento.

Aún reconociendo los méritos de este esfuerzo, el título dice más que su contenido. La metáfora sugiere (y los estudios lo confirman) masas de gentes movilizándose de un lugar a otro, forzadas por circunstancias ajenas, distantes, incomprensibles. Personas, familias, poblados, obligados a emprender una marcha de en la que el sufrimiento va definiendo, oscuramente, a donde ir, aunque esta última ilusión no encierre en donde quedarse. Es una marcha lenta, agónica. Encierra el dolor del desplazamiento, la certeza de que el desarraigo implica pérdidas irreparables en vidas, bienes, expectativas, las cuales, en la conciencia de desplazados y refugiados, aparecen como injustas, innecesarias. Se trata de marchas silenciosas que, aunque masivas, se resuelven individualmente en el extrañamiento. Son marchas que están marcadas por la impronta de la guerra y, por esta razón, los que huyen son mirados con sospecha por los que todavía no han sido afectados por el conflicto. No en vano, a su paso, a los desplazados les resulta difícil encontrar una mano amiga, un lugar de hospedaje, un sitio de acampada, una alternativa para vivir. Son marchas sin destino, sin punto fijo de llegada, sin horizontes. Son marchas en las que a cada paso se van cerrando las puertas y acentuando el resentimiento de los inmigrantes forzados ante la comprobación de que el estado y la sociedad tratan de invisibilizarlos, de manera de restar importancia a una situación que, al menos en Colombia, se ha generalizado a cerca de treinta departamentos.

Pero, la metáfora del libro encierra un señalamiento aún más complejo y brutal, si bien éste aparece como tachado en el mismo título, quizás porque las realidades son más difíciles de aceptar cuando implícitamente cuestionan el orden social constituido. El título del informe de CODHES enuncia, sin proponérselo, que el país huye del país, que el país se va a otro lado, que está en otro lado, y que este lugar físico, geográfico, definido espacial y culturalmente del que se parte se ha tornado inexistente. Que Colombia, el viejo país de Santander, únicamente existe para los que se quedan, tal vez porque son los dueños de un referente real y simbólico que la guerra, las armas, las movilizaciones militares y las marchas de los civiles afectados injustamente, lo han revocado. Quizás porque elípticamente denuncia que los que se quedan se niegan a mirar y aceptar un país superado porque, tradicionalmente, han sido los únicos beneficiarios de una situación de conflicto permanente. Quizás, porque los que se quedan son portadores de un proyecto de país fracasado que solamente puede ser mantenido desde la violencia estatal, institucional, que tiene como soporte una ideología que ha desdibujado los límites entre lo civil y lo militar, entre lo público y lo privado, entre la paz y la guerra y, por este camino, ha terminado revocando al estado y la democracia.

Debido a esta paradoja esta marcha masiva y silenciosa a la que alude el título de esta publicación subraya, entre líneas, que los que se van, se dirigen hacia otro país que no es Ecuador, Venezuela, Bolivia, Guatemala, sino un país que está por construir. Y que este irse forzado, esta marcha silenciosa y atroz de desplazados y refugiados, representa una suerte de sacrificio para que se vayan consolidando otras salidas a una situación que aparece sin salida para los beneficiarios del conflicto que, con el apoyo internacional, pretenden acentuar aún más la guerra. Porque esta marcha oculta y ocultada de refugiados y desplazados colombianos hacia otras regiones y países representa una ofrenda heroica que deberá ser interpretada por el conjunto de la sociedad y de los pueblos hermanos, como una metáfora de un camino que deberá ser recorrido por todos los que intentan hacer de Colombia un nuevo país.

Roque Espinosa
Coordinador Regional PADH - UASB
Quito, enero 2004.

 

Unión Europea
Programa Andino de Derechos Humanos y Democracia
2002-2005
 
Derechos reservados PADH-UASB