Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

En una revista dominical se publicó una humorada en la cual se ve al presidente Toledo con la camiseta de la selección nacional saltando y escapando de las arteras arremetidas de sus rivales y cuando está por definir se detiene frente al arco y nota que recién lo están construyendo. Abajo, una leyenda dice "cuidado con la improvisación". Y es que la improvisación es la marca de este gobierno, así como de los que lo antecedieron. Cuando parecía que el presidente repuntaba en las encuestas, las mismas que lo señalan como uno de los presidentes más impopulares de Latinoamérica, una serie de nuevos escándalos lo vuelven a sumergir en un 16% de aprobación.

Escándalos que giran alrededor de denuncias de abuso del poder, nepotismo y corrupción en todos los niveles, nos impiden recuperarnos del impacto que han dejado las secuelas de la corrupción del Gobierno de Alberto Fujimori. Uno de los escándalos mayores se suscito a principios de noviembre con las denuncias contra Raúl Diez Canseco, Vicepresidente de la República y Ministro de Relaciones Exteriores, denuncia que lo llevaría a renunciar a su Ministerio, estando por definirse en estos días la vacancia de la primera vicepresidencia.

Raúl Diez Canseco es acusado de haber favorecido al padre de su actual pareja sentimental mediante la firma de un Decreto Supremo, que liberaba al futuro suegro del pago de una deuda con el estado y lo exoneraba a futuro del pago de impuestos. Además de contratar a su novia y a dos primos de la misma en altos puestos del Ministerio que él comandaba. Si bien ya se había cuestionado su decisión unilateral de retirar al Perú del G21 para negociar directamente con EEUU un tratado de libre comercio y firmar un acuerdo sobre cielos abiertos con Chile, que a todas luces parece perjudicial para el país, siempre contó con el apoyo del Presidente, pero éste ya no pudo salvarlo de esta crisis.

El Presidente del Jurado Nacional de Elecciones ha señalado que le corresponde al Congreso de la República declarar la vacancia del Vicepresidente y ya las denuncias constitucionales no se han hecho esperar. Esto no por la diligencia de nuestros padres de la patria sino por que ello permite desviar la atención pública de situaciones de grave riesgo para el país como la posible renuncia de la Premier Beatriz Merino, quien es la cabeza visible de los esfuerzos en materia de reforma del estado.

El cuarto poder: el papel de los medios de comunicación

Si bien la asunción de Beatriz Merino al premierato aportó aire fresco y fue la responsable del leve repunte en la opinión pública del Presidente Toledo, hoy se encuentra en una posición mas que compleja. El boicot que está tratando de capear proviene del mismo Presidente, el partido oficialista, el partido aliado del actual gobierno. Curiosamente, son los partidos de oposición y un 60% de la opinión pública los que están protegiendo a Merino.

Algunos periodistas de opinión no encuentran razones "políticas" para entender tal boicot y creo que la resistencia mayor es la de negarnos a creer que las razones son absurdamente mezquinas y tienen que ver con la ambición del poder y el temor de que Merino acumule popularidad que la impulse a las elecciones del 2006, no olvidemos que a diferencia del Presidente cuenta con un 68% de aprobación en su gestión.

Pero en la primera semana de diciembre, una denuncia contra la primera ministra ha sido levantada desde los medios de comunicación, específicamente por uno de los periodistas más reconocidos en el Perú, el Sr. Cesar Hildebrandt. El mismo que ha sacado a la luz pública la contratación de una socia de Beatriz Merino como asesora durante su gestión en la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria. La Primera ministra ha denunciado que personajes "oscuros", están recorriendo los medios de prensa con denuncias en su contra para lograr destituirla de su cargo e impedir que sigan los esfuerzo de reforma, principalmente en materia tributaria que se están llevando a cabo.

Aún no sabemos el desenlace, pero lo preocupante es que el país está desconcertado ante los hechos que se vienen desarrollando, más cuando Merino encarna para la opinión pública la representación de la honestidad en la política, la seriedad en los compromisos y la oportunidad del cambio. Si bien nadie debe estar libre de ser investigado y de rendir cuentas, aún en el Perú no existe un panorama claro del papel que algunos medios de comunicación tienen. Después de que Vladimiro Montesinos compro el apoyo de casi todos los medios de comunicación, la sombra de las mafias y la corrupción en los medios son una amenaza. Pero las posibilidades de transformar esta situación se ve bloqueada por intereses que bajo el lema del libre mercado han rechazado propuestas ciudadanas para regular el rol de los medios de comunicación (1).

Entre palos y piedras

Todas estos conflictos se dan en medio de un panorama de convulsión social provocados por diversos sectores. Tenemos así la huelga del Poder Judicial, 18 universidades públicas paralizadas, ex empleados públicos acampan a las puertas del Ministerio de Trabajo desde hace un mes, el sector salud sigue en huelga poniendo en grave peligro la salud de los peruanos más pobres. El proceso de descentralización está estancado y no es capaz de resolver los problemas sociales que están provocando enfrentamientos entre pobladores de Moquegua y Arequipa. Lo mismo ocurre en el norte, entre pobladores de Piura y La Libertad. Para completar el cuadro, no menos de cuatro presidentes regionales tienen denuncias de corrupción en su contra a menos de un año de haber ocupado sus funciones.

El descrédito de la población sobre la clase política se sigue ahondando y las opciones autoritarias como las que representa Fujimori, parecen volver a ganar terreno. Ello porque la gente aún a sabiendas de la brutal corrupción recuerda al suyo como un gobierno donde primaba un orden que aparentemente hoy no existe. El otro actor que crece silenciosamente es el denominado Movimiento Etnocacerista (con un 20% de aprobación en las encuestas) que plantea el fusilamiento de todos lo corruptos. Su discurso nacionalista y antichileno han preocupado a la cancillería del vecino país. En la actual coyuntura, los discursos más radicales ganan aprobación y se hace frecuente escuchar apelaciones a un gobierno de mano dura.

La democracia peruana se ve debilitada por estas continuas crisis que son finalmente la expresión de la debilidad de las instituciones y que nos muestran que la corrupción no es sólo patrimonio de fujimoristas y montesinistas, sino que tiene raíces más profundas en nuestra historia. Aparentemente las expectativas que trajo aparejado la caída de la dictadura no se han visto cumplidas, la suerte del gobierno corre peligro y tal cual le pasó a Belaúnde Terry y Alan García en los ochenta al final de su mandato, el actual partido de gobierno terminará reducido a su mínima expresión.

La necesidad de la reconciliación y la justicia

En medio de todo este ruido político, Toledo hizo un alto y expresó su opinión sobre el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, presentado el 28 de agosto último. El presidente comenzó diciendo que quería "rendir tributo al trabajo de la comisión, cuyo informe ha sido debatido, apoyado y criticado". Inmediatamente después pidió perdón, como jefe de estado, a todas las víctimas del período más sangriento de nuestra historia, cuyo principal responsable fue Sendero Luminoso, punto en el cual hay un consenso general.

Dos eran los temas más complejos de abordar, por un lado el tema de las indemnizaciones a los deudos y por otro la judicialización de las responsabilidades de los militares. Una de las polémicas que ha generado la presentación del Informe gira en torno a cómo calificar las violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas del estado. La CVR ha dicho y fundamentado, en su extenso trabajo, que durante el período de guerra interna las FF. AA. han incurrido en prácticas generalizadas y sistemáticas de violación de los derechos humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad así como transgresiones de normas del Derecho Internacional Humanitario. Los partidos políticos mayoritarios han criticado con mucha dureza estas apreciaciones y, a lo sumo, admiten que algunos militares pueden haber cometido excesos. Finalmente, Toledo se ha afiliado a esta última tesis diciendo que: "En un conflicto de esta naturaleza, algunos miembros de las fuerzas del orden incurrieron en excesos. Corresponderá al Ministerio Público y el Poder Judicial dictar justicia sobre estos casos, sin amparar ni la impunidad ni el abuso".

La posición del presidente al respecto nos indica que ha querido evitar las críticas de la derecha en un momento sumamente complejo de su gestión. Asimismo, se ha ahorrado un conflicto con los militares que han estrechado filas en su defensa, con el beneplácito de casi todos los partidos y hasta de los empresarios, para quiénes a los vencedores de la guerra no se les debe pedir explicaciones. La postura asumida por Toledo en este delicado tema, hace que su pedido de perdón a las víctimas suene un tanto vacío.

Anunció también la aplicación de una política de estado para la reconciliación y la ejecución de un Plan de Paz y Desarrollo en las zonas más afectadas por la violencia y el terrorismo, para lo cual se ha destinado una inversión que ronda los 800 millones de dólares. Toledo precisó que los recursos serán invertidos por el Gobierno Central, los gobiernos regionales y las municipalidades a favor de Ayacucho, Apurimac, Huancavelica y las provincias de Satipo (Junín) y La Convención (Cuzco. Este será un plan que involucrará a los próximos gobiernos y que indudablemente requerirá de un seguimiento por parte de la sociedad civil para que se cumplan los objetivos del mismo.

Las acciones concretas del plan incluyen la reconstrucción de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, la entrega de títulos de propiedad, el mejoramiento de carreteras, la instalación de televisión y telefonía rural, creación de reservas de vicuñas y ampliación de puestos de salud. Ante tal abanico de acciones, cabe preguntarse si éstas no corresponden a todo gobierno que procure el desarrollo del país. El presidente parece confundir lo que son las obligaciones naturales del buen gobierno con lo que son las justas reparaciones que las víctimas del conflicto reclaman.

Cerrando su exposición, y como gesto simbólico, indicó que el 10 de diciembre será el Día de la Reconciliación Nacional, que una comisión de alto nivel - presidida por su ex secretario general Guillermo Gonzáles Arica (2), hará el seguimiento de las acciones, se iniciarán gestiones con la finalidad de obtener recursos en el exterior para fortalecer la labor de las fiscalías, la elaboración de un registro nacional de víctimas y que el Ministerio de Educación promoverá que los textos escolares recojan el informe de la CVR.

El trabajo de la CVR llevó poco más de dos años, y a pesar de los errores que pueda tener, es el intento más serio por saber qué nos pasó en las últimas dos décadas. En un país que no se conoce (ni reconoce) a sí mismo, no debe extrañar que hasta la fecha en que se publicó el informe las cifras oficiales de víctimas ascendía a 25.000, bastó que se mirara un poco más de cerca el drama vivido para que esa cifra se triplicara. El país oficial tiene dificultades para aceptar estas verdades y es que estas dos décadas de conflicto interno "no habrían sido posibles sin el profundo desprecio a la población más desposeída del país, evidenciado por miembros del PCP-Sendero Luminoso y agentes del estado por igual, desprecio que se encuentra entretejido en cada momento de la vida cotidiana de los peruanos", dice la CVR.

En el tiempo que lleva publicado el informe es poco lo que se ha debatido sobre el mismo, las organizaciones de mujeres son las que más iniciativas están desarrollando por ampliar la discusión y visibilizar el impacto de la violencia política en las mujeres. Violencia que, como se ha denunciado a propósito del 25 de noviembre, no ha concluido con la guerra sino que existía antes, durante y después de ella. Nueve violaciones sexuales por día registradas oficialmente sólo en la ciudad de Lima son una muestra de la guerra perpetua que viven las mujeres en el Perú y el mundo.

Sin perder la perspectiva: la responsabilidad de la sociedad civil en este escenario

Pero los escándalos y la coyuntura política dejan de lado lo que debieran ser temas centrales, existiendo cierto peligro que tras el discurso presidencial se considere que ya está cerrada la página más trágica de la historia republicana del Perú. Ojala los peruanos y peruanas no perdamos una vez más la posibilidad de repensar nuestro pasado reciente y sacar las lecciones que nos permitan construir una sociedad más justa y solidaria que nuestra realidad reclama a gritos.

Esto implica por tanto asumir con responsabilidad nuestro rol en el debate público, levantar desde nuestras esquinas, agendas trascendentes para el país, buscando consensos y concertando. El proceso de descentralización, a pesar de los errores, nos ofrece amplias posibilidades de democratizar el país y romper con la centralidad de la capital; no olvidemos las puertas que se abren para la participación de la sociedad civil. De igual manera el compromiso de los principales actores políticos traducido en el Acuerdo Nacional sigue en pie y la Reforma del Poder Judicial está en marcha.

Finalmente iniciativas para promover una Ley de igualdad de oportunidades con equidad de género, promovidas por organizaciones de mujeres de todo el país, entre otras iniciativas son señales de que aún en crisis como esta, la sociedad civil, aún débil y frágil esta abriendo posibilidades concretas para debatir el modelo de democracia que queremos después de Fujimori.

 

Notas

1. Nos referimos al proyecto de Ley presentado por el Consorcio de Veeduría ciudadana, la misma que fue calificada de "estatista", "marxista", etc. por los voceros de los principales medios de comunicación
2. Personaje funesto del régimen que fue obligado a renunciar por la presión de la propia bancada de gobierno que lo acusaba de sembrar odios en el Presidente de la República.

 

*Patricia Balbuena. Coordinadora Nacional del Programa Andino de Derechos Humanos, PADH, Perú. Abogada, con estudios de post grado en género y políticas sociales. Responsable de la línea Feminismo y Sociedad Civil del Programa de Estudios y Debates Feministas del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán.

 

 

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