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El año 2003, los bolivianos y bolivianas, del campo y la
ciudad, hemos escrito una gloriosa página de nuestra historia
que es un ejemplo de dignidad a nivel nacional e internacional.
Los partidos tradicionales como el MNR, MIR, UCS, ADN y NFR -por
imposición del gobierno de los Estados Unidos- nos acusaron
de terroristas, narcotraficantes, subversivos, anarcosindicalistas
y guerrilleros, pero no pudieron con nosotros. El pueblo sigue
luchando.
El Movimiento Al Socialismo (MAS) -expresión política
de las naciones originarias como aymaras, quechuas, guaraníes
y otros pueblos pero también de otros sectores sociales-
después de la insurrección electoral de 2002 cuando
obtuvimos 35 parlamentarios, planteamos pasar de las protestas
a las propuestas.
Al iniciar este año, mediante el Estado Mayor del Pueblo
propusimos al gobierno abrir el diálogo en base a siete
mesas de trabajo para debatir problemas coyunturales pero también
estructurales como el futuro del gas y los hidrocarburos, el proceso
de capitalización, la problemática de la tierra
y el territorio, la coca y el desarrollo alternativo, el Presupuesto
General de la Nación (PGN), el rechazo a la adhesión
del país al Área de Libre Comercio para las Américas
(ALCA) y una comisión de coyuntura.
El Estado Mayor del Pueblo es una entidad de dirección
horizontal, conformada por organizaciones con poder de convocatoria
y por dirigentes incorruptibles.
Incapacidad neoliberal
El pueblo no fue escuchado. La incapacidad del gobierno fue respondida
con bala y represión: 20 bolivianos fueron asesinados,
más de 50 resultaron heridos y se detuvieron a más
de mil bolivianos y bolivianas. Antes, en la guerra de la tierra,
tres campesinos fueron asesinados.
A sólo cinco meses de gestión, el gobierno cambió
su discurso de concertación por acciones de soberbia, insulto
y hasta desprecio a las mayorías nacionales.
La denominada "clase política" no tomó
en cuenta que esta nación es pobre, pero sobretodo es digna,
soberana y combativa.
En un paso importante para defender la democracia entendida como
el gobierno del pueblo, para y por el pueblo, continuamos el diálogo
sin resultados positivos.
Mas bien el gobierno, en su afán de obedecer las imposiciones
del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)
dictó en febrero el "impuestazo" para tratar
de cargar más responsabilidades sobre la espalda del pueblo
y el pueblo no lo aceptó.
Ante la sublevación popular el gobierno respondió
una vez más con bala: 32 muertos: 17 civiles y 15 uniformados;
sin embargo, la acción popular logró quebrar la
política neoliberal.
¿ Algún día el BM y el FMI pagarán
los daños causados al país ?.
Refundar el Estado
Esa es parte de la política gonista que se trató
de imponer este año. Fracasó.
Está claro que no sólo fracasó el gobierno
si no que es el sistema neoliberal que ha fracasado en el país
y en varias partes del mundo.
Ante esa crisis, las organizaciones populares planteamos como
única alternativa "Refundar el Estado".
La refundación necesariamente implica cambios profundos
a nivel económico, político y social. Tampoco fuimos
escuchados.
En agosto, el gobierno neoliberal, dicen que fortalecido con
el ingreso de la Nueva Fuerza Republicana (NFR) del ex paramilitar
y ex edecán del dictador Luis García Meza, el capitán
Manfred Reyes Villa, continuó actuando de espaldas a las
demandas populares.
Es más, se acrecentó de manera sustancial el cuoteo
descarado, las pegas, el nepotismo, la corrupción, el déficit
fiscal y, sobretodo, el intento de exportar el gas boliviano a
mercados de Estados Unidos por puertos chilenos.
Una vez más, el gobierno quiso imponer la fuerza a la
voluntad popular, pero las organizaciones populares dijimos: basta!
y salimos a las calles, a las plazas, a las sendas y a las carreteras
no sólo para evitar la venta del gas sino para expulsar
al presidente del gobierno.
Después de casi un mes de bloqueos, paros y movilizaciones
en la denominada "guerra del gas" donde 82 bolivianos
fueron asesinados sin contemplación alguna, el pueblo boliviano
logró echar del palacio de gobierno al mejor símbolo
de la política neoliberal: Gonzalo Sánchez de Lozada
(MNR).
Es necesario destacar en esta rebelión popular, el rol
protagónico que jugaron los hombres y mujeres del valeroso
pueblo de El Alto, así como del resto del territorio nacional.
Junto a Goni huyeron como ratas hacia Estados Unidos, los ministros
de la muerte: Carlos Sánchez Berzaín y Yerko Kukok
llevando el mensaje de que el pueblo boliviano no sólo
se movilizó en contra de la venta de sus recursos naturales
ni derrotó a un tirano sino rechazó la política
neoliberal y las imposiciones imperialistas.
La razón del pueblo se impuso al cañón del
imperio.
En sólo 14 meses de gobierno de Goni, 155 patriotas fueron
asesinados y más de 800 resultaron heridos de bala. Una
masacre en plena democracia que no tiene comparación ni
con lo sucedido en la dictadura del extinto presidente Hugo Banzer
Suárez (1971-1978) donde se tienen registrados 84 asesinatos
políticos y 69 desapariciones forzadas.
Ante el cambio de gobierno, el nuevo presidente Carlos Mesa prometió:
un referéndum inclusivo en el tema del gas, asamblea constituyente,
conformación de un gobierno transitorio e independiente
sin participación de partidos políticos y luchar
contra la corrupción.
A dos meses de este gobierno nada ha cambiado.
El aparato gonista sigue intacto al igual que su estructura partidaria
e incluso existen amenazas de un Golpe de Estado con características
fascistas.
Las detenciones ilegales de dirigentes y productores de coca
en el Trópico de Cochabamba, avaladas por fiscales, policías
y militares, son una muestra de que en el país el actual
presidente puede decir una cosa, pero se hacen otras por el poder
dual que impone la mayor potencia del mundo.
Nuestras propuestas
Entre el 13 al 15 de noviembre, en Santa Cruz se realizó
la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado así
como la Cumbre Social Alternativa. En ese evento, el movimiento
popular boliviano junto a amigos presidentes de otras naciones
que quieren un cambio social en el continente, planteamos soluciones
estructurales contra la política actual.
A principios de diciembre y con el único objetivo de fortalecer
el sistema democrático, el MAS ha planteado al nuevo gobierno,
seis puntos centrales para el futuro del país.
El referéndum vinculante que será una consulta
al pueblo no sobre la exportación del gas a nuevos mercados
sino sobre la recuperación del derecho de propiedad y la
disposición sobre los recursos hidrocarburíferos;una
nueva Ley de Hidrocarburos que contemple la refundación
de YPFB, el control y la fiscalización de todo el proceso,
un nuevo régimen de regalías y la recuperación
y propiedad de los hidrocarburos; la realización de una
amplia y transparente auditoría técnica y financiera
sobre las empresas capitalizadas; la convocatoria a la Asamblea
Constituyente Popular como máxima expresión de la
soberanía del pueblo e ilimitada en sus atribuciones; la
reversión de grandes cantidades de tierra para que sean
redistribuidas entre los campesinos, colonizadores e indígenas;
la modificación del artículo 19 de la Ley 1008 del
Régimen de la Coca y Sustancias Controladas para establecer
y garantizar la producción de coca legal y continúa
en el Trópico de Cochabamba, así como en Los Yungas
de La Paz.
Asimismo, para garantizar que en Bolivia -la nación que
es el centro de nuestro continente- ya no exista más impunidad
y por respeto a la dignidad del pueblo, se debe llevar adelante
el juicio de responsabilidades contra Sánchez de Lozada
y todos sus ministros. Los culpables deben ir a la cárcel.
Al culminar este año y a la hora de hacer evaluaciones
creo que es importante destacar las decisiones colectivas, el
rol que cada boliviano y boliviana tanto en el campo como en la
ciudad, demostraron contra el actual sistema.
"Volveré y seré millones", dijo Tupaj
Katari cuando era descuartizado y los pobres, marginados, despreciados
y excluidos del país hemos vuelto no sólo para llegar
al gobierno sino para tomar el poder...
*Evo Morales. Presidente del Movimiento
Al Socialismo (MAS). Cochabamba-Bolivia.
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