|
El fenómeno migratorio en Bolivia, sea la interna o la
externa, está rodeada de niveles intolerables de discriminación
y exclusión. La migración interna, como fenómeno
de masas es el resultado de la Revolución de 1952, cuando
las masas alzadas en armas terminaron sin el poder, pero imponiendo
la Nacionalización de Minas, el Voto Universal y en especial
la Reforma Agraria. Miles de "indios" (2), quechuas
o aymaras como consecuencia de ese extraordinario momento histórico
se hacen presentes en las ciudades de manera notoria y gradual.
La apertura hacia el agro del oriente y la construcción
de un Estado Nacional en medio de las mas grandes diversidades,
hace presente en las urbes, a una población que el 1950
se concentraba en un 74 % en el área rural.
La migración campo-ciudad, pese a los beneficios que reporta
para la población urbana, en tanto mano de obra barata,
servidumbre, productos agrícolas diversos y a bajos precios,
es un fenómeno tolerable pero discriminatorio en extremo,
tal cual, antes en gran parte de las ciudades capitales, se prohibía
que los "indios" ingresen a la Plaza Principal. Los
"indios", campesinos modernamente, eran vistos como
animales de carga, de trabajo, de servidumbre. Esta mentalidad,
si bien ha cambiado en algo, subsiste en amplios sectores de la
población, una mentalidad neocolonial, un colonialismo
interno, que incluso demanda comprensión y entendimiento
de los indios-campesinos que "no quieren entender las políticas
de su incorporación a la Nación Boliviana en la
que se esfuerzan los gobiernos y el Estado".
La emigración de bolivianos hacia países con mejores
condiciones laborales, encontró en la Argentina una plaza
para la mano de obra barata, la sumisión y la sobreexplotación,
alcanzando según se calcula, los 2 millones de bolivianos
en dicho país. Los "bolitas" o "cabecitas
negras" son algo así como hombres de trabajo de más
de 8 hrs. diarias, que no reclaman, no protestan y pueden acomodarse
a cualquier condición laboral, en especial aquellas duras,
de alta resistencia física. Los niveles de humillación
y discriminación de "los bolitas" no tiene parangón
en esta parte de Sudamérica. Mirando hacia otras latitudes,
el estigma del narcotráfico también ha hecho presa
a los bolivianos que buscan salir de la extrema pobreza o que
simplemente desean un mejor futuro que el país no puede
proporcionar.
En suma, estimamos que un 30 a 35% de la población boliviana
vive en el exterior.
1. Migración interna
Este hecho sólo aparece como fenómeno social, efecto
de las transformaciones de 1952, pues antes las masas campesinas
excluidas de todos los derechos y beneficios, apenas contaba con
el 5% de las tierras, constituyendo el 80% de la población.
Una dinámica productiva minera y emprendimientos industriales
estimuló la migración campo-ciudad, a la que debemos
sumar los provocados por los desastres naturales en un país
con escasa infraestructura.
Pero el acontecimiento que ha provocado un flujo interno que
está transformando el país actual, deviene de la
implementación de la política neoliberal en 1985.
Por ello se dirá que existe una migración antes
y otra después del 21060 (número del decreto supremo
que dio inicio al neoliberalismo y como se la conoce corrientemente).
El neoliberalismo en Bolivia tiene peculiaridades propias, por
su absoluta sumisión, su extrema y vergonzante prescindencia
del respeto de los intereses nacionales.
A tono con de la nueva política económica de 1985
y los sucesivos ajustes estructurales, se produjo un proceso de
despido masivo de trabajadores que eufemísticamente la
denominaron "relocalización". Hemos sistematizado
la información de los trabajadores mineros, fabriles y
empleados públicos despedidos hasta 1990 y ellos alcanzaban
a los 160.000, lo que significa que unas 800.00 mil personas (5
miembros por familia) quedaron en el más absolutos abandono.
Los sucesivos ajustes económicos acarrearon la agudización
de los problemas sociales en desmedro de los derechos económicos,
sociales y culturales.
La migración interna, básicamente se da desde los
distintos departamentos (9) hacia el llamado "eje central",
es decir hacia las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.
La migración interdepartamental de toda la vida, nos muestran
hasta el censo 1992 -pues no se conoce aún la del 2.001
en esta materia- tasas de migración neta negativas del
29.50% y 22.95 para las ciudades de Potosí y Oruro respectivamente.
La migración reciente, ratifica estas tendencias negativas
y similar fenómeno ocurre con la migración interprovincial
de toda la vida y reciente.
Nuestra investigación nos dice que desde 1.985 adelante,
se está dando una migración interna de unos 100.000
habitantes/año, sea interdepartamental o interprovincial
en un país de 8.5 millones de habitantes, cien mil que
abandonan sus seculares lugares de vida y subsistencia para buscar
desesperadamente nuevas formas de sobrevivencia.
El perfil migratorio actual, ha sido definido entonces por la
"relocalización" de la fuerza de trabajo a partir
de 1985 y que se sigue implementando con la "libre contratación"
permitiendo a los empresarios y gobierno echar de su fuente de
trabajo a los trabajadores y empleados para reducir sus costos,
sin que exista autoridad que imponga la ley; por la extremada
pobreza, histórica y crónica de las masas campesinas;
por los desastres naturales; la tenencia desigual de la tierra;
el atraso del agro; la crisis de la minería de la cual
siempre vivió Bolivia; el desempleo alarmante y una subyugación
de la población por la sociedad de consumo y la cobertura
de la inmundicia de los medios de comunicación.
Las secuelas de este proceso masivo para los derechos humanos,
económicos, sociales y culturales en Bolivia, se reflejan
en las relaciones políticas, religiosas, ambientales, laborales,
familiares, económicas y culturales. La pérdida
de identidad cultural es uno de ellos, pese al proceso de recuperación
generada por los pueblos quechua y aymara; una urbanización
desordenada y creciente en todas las ciudades y específicamente
en las del eje con restricciones en salud, educación, vivienda,
etc.; modificación regresiva del aparato productivo en
dirección a las formas informales de generar riqueza; crecimiento
de la inseguridad ciudadana como efecto de la ausencia de alternativas
económicas y sociales para sectores sin futuro social o
moral y, mayor desempleo y agudización de la pobreza real.
Es decir, el modelo económico constituye una de las fábricas
prósperas en la generación pobreza , exclusión
y violación a los derechos humanos, en especial a los DESC;
el modelo, es el mayor impulsor de la migración interna
y liquidador en este caso, de cosmovisiones ancestrales que son
moralmente superiores a la trae la decantada globalización.
2. Migración intraregional
La situación de los inmigrantes bolivianos, sea en países
de la Región Andina u otros de Norteamérica y Europa,
es resultado del extremo atraso, dependencia, pobreza y miseria
en la que se debate la gran mayoría del pueblo boliviano
y de una política económica globalizada que, habiendo
subsumido el discurso de los derechos humanos, crea y genera para
su bienestar, ejércitos de desocupados que elevan sus utilidades.
La ausencia de normas, políticas, mecanismos e instrumentos
para la protección de los recursos humanos - con documentos
o sin ellos - están en sintonía con la manera de
percibir y reproducir la economía y la generación
de excedentes. Esto por supuesto deviene de la correlación
de fuerzas, las mismas que luego de casi 2 décadas del
modelo neoliberal en nuestro continente, ha entrado en una fase
de quiebre que hace posible la interpelación y la recomposición
del movimiento social en resguardo de los DESC de los más
desamparados.
a. Los flujos migratorios recientes
La débil información y sistematización de
estadísticas migratorias en Bolivia, dan lugar a especulaciones
con sesgos pronunciados. El Servicio Nacional de Migración
de Bolivia, luego de haber publicado bajo la iniciativa y colaboración
de la OIM en 1997 un Anuario Estadístico, no ha dado continuidad
al mismo. Con estas limitaciones, recurrimos a datos provisionales
no sistematizados de la Unidad de Informática y Estadística
del Servicio Nacional de Migración que son de todas maneras
elocuentes.
Las prioridades de salidas en relación a los países
latinoamericanos tienen que ver con motivos muy diferentes como
comerciales, familiares, turísticos, empresariales y de
trabajo. La salida hacia otros continentes y EE.UU. se debe esencialmente
a razones de trabajo y de salud.
Lo destacable es la cantidad de bolivianos que entraron y salieron
durante los últimos años, en relación al
flujo de 1997. Para verlo gráficamente:
Cuadro 1
Entradas y salidas de bolivianos por año
|
Movimientos
|
1997
|
1999
|
2000
|
2001*
|
| Salidas |
143.322
|
103.836
|
76.969
|
62.170
|
| Entradas |
120.813
|
76.942
|
55.637
|
51.541
|
| Saldos |
-22.509
|
-26.332
|
-21.332
|
-10.628
|
Fuente: Unidad Informática y Estadística
del Servicio Nacional de Migración de Bolivia.
* Datos de enero a octubre 2001
Elaboración propia.
A vista se puede apreciar una reducción del flujo en general
en comparación con 1997. Puede atribuirse a la información
provisional de migraciones, sin embargo se destacan los saldos
de 1999 e incluso del 2000 que nos dan a entender, de más
de 20 mil bolivianos que no retornaron por año. Sin embargo
queda pendiente una investigación más minuciosa
sobre las circunstancias de esta información y su evaluación
respectiva, para entender por ejemplo cómo el 2000 el flujo
boliviano prácticamente se redujo a la mitad del 97.
Con relación a los totales del movimiento migratorio,
para ilustración podemos apreciar también el siguiente
cuadro.
Cuadro 2
Entradas y salidas totales por año
|
Movimientos
|
1997
|
1999
|
2000
|
2001*
|
| Salidas |
414.339 |
307.341 |
240.991 |
206.585 |
| Entradas |
375.939 |
266.357 |
217.988 |
149.961 |
| Saldos |
38.400 |
40.984 |
23.503 |
56.624 |
Fuente: Unidad Informática y estadística
del Servicio Nacional de Migración de Bolivia.
* Datos de enero a septiembre 2001
Lo que nos quiere decir, que el flujo hacia Bolivia también
ha estado reduciéndose, sobre el cual, puede desarrollarse
varias hipótesis que no las tocaremos por el momento.
Ahora bien, con relación a los países vecinos y
hacia aquellos que despiertan expectativas en miras a lograr fuentes
de trabajo, un indicador importante serán los saldos por
año que se desprenden de la información estadística.
Cuadro 3
Saldos por países latinoamericanos y año
|
Nacionalidad
|
1997
|
1999
|
2000
|
2001*
|
| Peruana |
+6.996
|
+6.423
|
+5.272
|
+20.463
|
| Argentina |
-5.008
|
+5.625
|
+1.614
|
+276
|
| Brasil |
-2.253
|
+4.460
|
+2.238
|
+2.211
|
| Chile |
-2.442
|
+5.780
|
+3.200
|
+4.388
|
| Ecuador |
+158
|
+895
|
+983
|
+1.234
|
| Paraguay |
-406
|
+276
|
+90
|
+88
|
| Uruguay |
-146
|
+537
|
+293
|
+110
|
| Venezuela |
+14
|
+182
|
+165
|
+416
|
Fuente: Unidad Informática y Estadística
del Servicio Nacional de Migración de Bolivia.
Elaboración propia.
* Datos de enero a septiembre 2001
Los saldos positivos en su generalidad nos dicen de los ciudadanos
de Sur América que habiendo ingresado a Bolivia, permanecerán
en el país en una constante que es prematuro interpretar.
Si algo llama la atención sin embargo, en el período
2001, es la permanencia en Bolivia de más de 20 mil peruanos,
que nos parece comprensible por la cotidianidad de verlos en Bolivia
en actividades que van desde el comercio informal, hasta las actividades
profesionales y otras.
A decir verdad, esta información estadística sorprende
por el proceso de contracción del mercado laboral en Bolivia
y las enormes dificultades por las que atraviesa el turismo boliviano,
en virtud a las movilizaciones sociales cada vez más radicales
que paralizan y cercan el territorio nacional con bloqueos de
caminos. Luego de la toma física de las carreteras del
país por los campesinos en septiembre del 2000, se han
reproducido de manera consecutiva varios bloqueos y conflictos
de trabajadores que están poniendo en jaque al turismo
y a la producción nacional.
b. Xenofobia y discriminación. Una llaga permanente
El Acuerdo Institucional de los Defensores del Pueblo de Bolivia,
Argentina y Perú firmado en agosto del 99, ha tenido productos
positivos en la interpelación a las instancias gubernamentales
sobre xenofobia y discriminación en lo que hace por lo
menos a Bolivia. La disposición de los Defensores del Pueblo
de varias provincias argentinas y la actitud contundente y solidaria
de Alcira Olivera, Defensora del Pueblo de Buenos Aires, ha permitido
sacar de la oscuridad un sinnúmero de hechos que en el
pasado terminaban en el olvido.
Sin embargo, la realidad de violación de derechos humanos
de los inmigrantes bolivianos no ha mermado substancialmente.
Los abusos y agresiones a la comunidad boliviana en la República
Argentina de antigua data, como el desprecio, el insulto, el rechazo
y la discriminación, ha adquirido matices criminales en
el transcurso de los dos últimos años. Es la intolerancia
hecha tortura y la agresión hecha muerte.
Abundan los casos y hechos crueles sucedidos en estos últimos
años que desgraciadamente se van convirtiendo en cotidianos
y que sería largo detallarlos.
Pasar del desprecio y la intolerancia a acciones criminales contra
los inmigrantes, sea de donde sea, es entrar en un terreno minado
que no podemos permitir y debemos evitar.
c. El correlato boliviano
La política peruana respecto a los grupos opositores que
sufrieron persecución y exilio en relación al modelo
económico, no ha cambiado substancialmente, pese a la fuga
de Fujimori y la constitución de un nuevo gobierno.
La crisis general y los altos índices de subocupación
peruana provocan un flujo migratorio hacia Bolivia que esta relacionado
con razones económicas y con desplazamientos culturales
tradicionales como puede observarse en el flujo de entradas del
presente año. Bolivia no solo es un territorio inmediato,
sino, es el apto para generar recursos para una población
peruana emigrante que por supuesto tiene una mayor capacidad en
el comercio informal y en servicios.
Una de las agresiones permanentes a los ciudadanos peruanos en
tránsito o inmigrantes establecidos, es el relacionado
a la estigmatización torpe y sutilmente expresada por las
autoridades gubernamentales encargadas del control de la seguridad
nacional, así como por algunos medios de prensa, con un
peligroso crecimiento de la percepción ciudadana que tiende
a reproducir dichas justificaciones.
Los índices de atracos, robos y asesinatos definitivamente
se han multiplicado en Bolivia y las políticas estatales
al respecto han fracasado rotundamente. Los responsables de la
administración del modelo generador de desocupación,
ante la incomprensión de las causas del acelerado crecimiento
de la inseguridad ciudadana, recurren para justificar su incapacidad,
a medidas básicamente policíacas y punitivas y a
explicaciones discriminadoras.
La ola delincuencial se ha multiplicado cuantitativa y cualitativamente
como efecto de los niveles de desocupación y pobreza y
la explicación más fácil es recurrir al argumento
de la presencia de "súbditos peruanos". Prácticamente
se ha hecho una costumbre para la prensa y la policía boliviana
afirmar que los asaltantes que perpetraron un golpe o robo cualquiera,
sean "elementos de origen peruano".
El caso del ciudadano Cayo detenido por INTERPOL y luego misteriosamente
quemado en su celda, estuvo en el misterio durante años,
pretendiendo sea extraviado el caso, en el laberinto de la impunidad,
más la vigilancia de las organizaciones de derechos humanos
como la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB)
esta permitiendo un esclarecimiento de semejante atropello y acto
criminal; es este un caso más de la xenofobia antiperuana
que se anida en el seno de la policía. Precisamente el
organismo más corrupto de la institucionalidad boliviana
como es la Policía Boliviana es la encargada entre otras
cosas del seguimiento de la legalidad de inmigrantes peruanos
sin documentos. Lo evidente es que los ciudadanos peruanos son
víctimas de permanentes atropellos en el tránsito,
en la regularización de su estadía y en el control
policíaco de rutina.
Debe reconocerse que en Bolivia no existe el discurso xenófobo
por razones de trabajo, es decir por la presencia de extranjeros
que nos estarían quitando las fuentes de empleo, pero si
por razones de seguridad ciudadana.
Los trámites que realizan refugiados peruanos para lograr
el carnet de extranjero, que no debe durar más de un mes,
tienen un promedio de 1 a 2 años, trámite que las
autoridades de migración deben dar cumplimiento siguiendo
normas como el Protocolo y la Convención sobre el Estatuto
de los Refugiados del cual Bolivia es signatario. Supuestas investigaciones
congelan trámites en franca violación de los derechos
de los refugiados, imposibilitándolos a estudiar, trabajar
y a integrarse plenamente al país.
Pensando en políticas inmediatas, la necesidad de una
amnistía migratoria, acompañada de nuevas reglas
de circulación de ciudadanía en la región
andina, especialmente para el intenso flujo migratorio de peruanos,
sigue siendo una de las prioridades de articulación y convivencia
continental.
En relación a la inmigrantes bolivianos en Chile, el flujo
de salidas hacia ese país son positivas, es decir salieron
más de los que entraron en el transcurso de los años
99, 2000 y 2001, esto en comparación al año 97.
Por supuesto que estos datos se refieren a los registrados, donde
no aparece el flujo permanente de campesinos agricultores o mano
de obra barata, especialmente del sudoeste potosino que "pasa
la frontera" o "pasa al frente" de manera clandestina
y normal.
El tráfico de adolescentes a ese país para trabajos
en la agricultura es otra realidad denunciada en el transcurso
de la presente gestión. La prosperidad chilena de años
pasados y su relativa estabilidad económica, conquistó
y conquista a muchos campesinos que de manera periódica
o definitiva ofrecen su fuerza de trabajo en condiciones desfavorables,
ante la extrema pobreza en la que viven en el altiplano de las
ciudades de Potosí y Oruro.
Si la explotación es una expresión singular de
la discriminación económica, esta tiene que ver
con
la lógica capitalista, que ha decir verdad, no es precisamente
contra los bolivianos en Chile.
d. Sobre la normativa boliviana
La norma vigente en la actualidad, es nada más que un
Decreto Supremo, el 24423 firmada por Gonzalo Sánchez de
Lozada en noviembre de 1996. Los vacíos de este instrumento
en las condiciones actuales, llevó a la elaboración
del Proyecto de Ley de Migración 124/ 98-99 que habiendo
ya pasado por la Cámara de Diputados ha vuelto a manos
de sus proyectistas, el Servicio Nacional de Migración,
para su revisión, dilatando de esta manera la urgencia
de una norma que esté a la altura de las necesidades.
Si bien el Proyecto de Ley recupera en el lenguaje principios
de tolerancia y amplitud y está en la línea moderna
del rol socioeconómico de las migraciones, no logra escapar
a la mentalidad punitiva y policíaca. El control severo
de las fronteras como mecanismo de protección del fenómeno
del narcotráfico y del terrorismo, son dos objetivos que
obnubilan los reales problemas que tiene la entrada, la salida
y radicatoria de ciudadanos.
Espacios de análisis (3) desde la problemática
de los refugiados, arrojaron conclusiones en sentido de que el
proyecto es un retroceso conceptual y cercena los derechos de
los refugiados, en relación a la liquidación de
disposiciones de real beneficio para este sector (art.112); establece
la posibilidad de renunciar al status de refugiado, derecho irrenunciable
(art.51); es restrictivo y discriminatorio, por pretender otorgar
residencia temporal a ciudadanos cuya estadía en Bolivia
es indefinida (art.49); es atentatorio también a los derechos
fundamentales de libertad de expresión de tránsito,
de asociación consagrados por la DUDH (arts. 50, 52,53,
54, 55, 58); etc.
Los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York, están
sirviendo de caldo de cultivo para engendrar nuevos mecanismos,
estrictos controles y seguramente restricciones a los derechos,
es el caso de las conclusiones de una Conferencia realizada en
Bolivia sobre "Seguridad Nacional y Amenaza Terrorista"
(29/11/01), que recomienda la creación de un Instituto
contra el terrorismo, como entidad multidisciplinaria especializada
en el control fronterizo para evitar este fenómeno. Bajo
este pretexto nos espera una dura lucha contra la xenofobia, endurecimiento
de la legislación, perdida de libertades y la lógica
del castigo.
e. Un futuro incierto
La crisis boliviana soporta hoy impactos internos y externos
que nos están poniendo en límites intolerables.
Hay un mayor empobrecimiento de la población; la crisis
económica ha tocado las puertas también de las clases
medias, de los sectores empresariales que vienen asimilando el
estilo de lucha popular de presión y enfrentamiento con
su Estado en franca contradicción con un modelo del que
usufructúan, pero demandan políticas de apoyo e
incluso subvención estatal.
Los niveles de desocupación y subocupación se han
ido ampliando gradualmente. La desocupación bordea 12%
según fuente oficial y el de subocupación amenaza
al 70% de la población económicamente activa. (4)
Para el presente año, se estima una desocupación
abierta de 13.5%.
Bolivia no alcanzará llegar al 2% de crecimiento económico.
Cuenta con una mora bancaria que se acerca al 20% según
fuentes respetables; el déficit subió al 8.5% del
PIB y amenaza llegar a los 2 dígitos a fines de año;
las exportaciones bajaron prácticamente en los últimos
años al mismo nivel de hace 20 años; las recaudaciones
aduaneras e impositivas de igual forma sufrirán caídas
alarmantes, lo mismo que la demanda agregada que tiene efectos
multiplicadores.
Para verlo desde otro punto de vista, la quinta parte de los
hogares más ricos, recibe ingresos 50 veces superiores
al de la quinta parte más pobre (5), cuando en América
Latina las diferencias llegan a solo 23 veces. La décima
parte de la población más acaudalada tiene un conjunto,
más ingresos que el 70% de los bolivianos. Finalmente 70.4%
de nuestra población tiene un ingreso percápita
que está por debajo del promedio nacional, estimado en
950 dólares al año; por si fuera poco, el 45.5%
de los bolivianos tiene un ingreso tan bajo que ni siquiera alcanza
a la mitad del promedio nacional.
Según los propugnadores y defensores del actual modelo
como son los empresario privados, la situación económica
se precipita hacia un colapso del aparato productivo y del sistema
financiero. La crisis que la consideran la más grave de
la historia, tiene estos indicadores (6):
l Dramática caída
de 30 a 50% de las ventas desde hace 3 años.
l Deflación de
precios por la recesión.
l Alta capacidad productiva
ociosa, de 45 a 55%
l Persistente reducción
del empleo que afecta a 600 mil personas.
l Constante cierre de
empresas.
l Substancial caída
de la demanda agregada.
l Disminución de
la inversión privada doméstica.
l Drástica contracción
del crédito, etc.
Algo mas, según el estudio realizado en el "Diálogo
Nacional" promovido por el gobierno anterior (Banzer), en
dirección a desarrollar propuestas alternativas, establece
que para disminuir la pobreza (70% de la población en general
y 95% de la rural) en un 10%, se requiere un crecimiento sostenido
de 7% durante 131 años.
La recesión peligrosamente tiende a transformarse en depresión.
El colapso económico tiene derivaciones en la pérdida
de confianza y credibilidad de la ciudadanía, pérdida
de la autoestima, frente a la imposibilidad de encontrar soluciones,
descreimiento en el sistema democrático y desilusión
en el país mismo. Pero esta crisis no solo es económica,
es también moral, política, y social.
En este escenario, huelgan palabras para comprender la presión
migratoria en busca de fuentes de trabajo allá donde se
pueda o se crea obtener. La ilusión o desesperación
para más de 170 mil personas que perdieron su fuente de
trabajo desde 1997, los 70 mil despedidos estimados (7) para el
presente año y las nuevas incorporaciones, pueden mostrar
la profunda recesión de la economía boliviana y
el calvario para las familias de los trabajadores.
Las alternativas estatales -perciba el lector- se han concentrado
en un plan llamado "obras con empleo", como si pudiese
haber obras sin trabajo. Dicho plan promueve empleo eventual y
precario para obreros, con un salario de $us. 71 y para profesionales
con $us. 235 mes.
En realidad esta vendría ser una expresión clara
de la mano visible de Adam Smith, la mano visible del modelo neoliberal
que está provocando mayor desarraigo, discriminación
y pobreza a nombre de la globalización que algunos sostienen
que es inevitable.
La migración hoy en Bolivia, muestra uno de los rostros
del neoliberalismo, que tiene como sinónimo a la extrema
pobreza, la exclusión y la pérdida de la dignidad
humana.
f. Una acción diluida
Los esfuerzos esporádicos de los organismos de DD.HH en
Bolivia, son el rasgo fundamental de la acción contra la
discriminación, cuando se hace necesario un seguimiento
e involucramiento más sistemático que ejerza en
los hechos la exigibilidad de los derechos económicos,
sociales y culturales que hemos estado reclamando.
En materia de investigación, estamos cortos ante los desafíos
que la realidad migratoria demanda, más aún, cuando
el proyecto neocolonial del ALCA se nos viene encima y pretende
globalizar a ultranza la dominación y el saqueo salvaje.
g. Desafíos
Si la población es sujeto y objeto del desarrollo, esta
no puede ser abordada si no es desde un a óptica multicategorial,
pues la migración es un fenómeno económico,
también es social, cultural, generacional, político,
familiar, regional, etc. Por ello, la migración en Bolivia
y en la Comunidad Andina, debe ser tratada y relacionada:
l En permanente investigación
y análisis, sea nacional, departamental y/o regional y
municipal.
l En estrecho vínculo
con los recursos naturales.
l Como políticas
públicas.
l En atención al
ordenamiento y distribución territorial, cuando vivimos
procesos de descentralización.
l En los marcos legales,
dentro el contexto democrático que permanentemente autoreclama
el respeto de los derechos humanos y ciudadanos.
l Ante la ausencia y sistematización
de información estadística.
l Fortaleciendo la institucional
con participación social.
l Con el desarrollo económico
y las estrategias necesarias frente al fracaso del neoliberalismo.
l En relación a
los derechos humanos.
Notas
1. Vacaflores V. "La situación de los inmigrantes
bolivianos en Argentina y Chile y de peruanos en Bolivia",
en : Los Derechos Humanos de los Migrantes, CBDHDD-PIDHDD, La
Paz, pág. 17.
2. Adjetivo despectivo usado por las élites y clases medias
citadinas.
3. Capítulo Boliviano DHDD. Análisis preliminar
de Proyecto de Ley Nº 124/98-99 y Memoria: Taller sobre el
Régimen
legal de migración en torno a la problemática del
refugio en Bolivia. 2001
4. Informe presentado por el Ministerio de Trabajo Boliviano en
la reunión regional de Ministros del Ramo, realizado en
la ciudad de La Paz el 5 de diciembre del presente.
5. CEPAL. Panorama Social 2000 - 2001
6. Confederación de Empresarios privados de Bolivia. Resoluciones
Congreso Nal.(Nov.2001)
7. CEDLA
* Víctor Vacaflores.
Licenciado en Economía. Docente universitario. Actualmente
se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales
de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, APDHB.
Ponencia presentada en la Conferencia
regional "Globalización, migración y derechos
humanos", organizada por el Programa Andino de Derechos Humanos,
PADH. Quito - Ecuador. Septiembre 16, 17 y 18 de 2003.
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