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Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones aún iniciales
para profundizar el debate sobre género y migración
a través de las conexiones entre globalización y
la feminización de la mano de obra trasnacional.
Para ello voy a dividir esta ponencia en cuatro puntos:
1. Conexión entre globalización y feminización
de las migraciones
2. El impacto de la feminización de la migración
en los derechos de las mujeres
3. El aporte del enfoque de género como herramienta para
el estudio de las migraciones
4. algunos pendientes y desafíos
Pero antes es necesario reconocer que el hecho de que las peruanas,
ecuatorianas, dominicanas y otras mujeres de otras partes del
mundo se decidan a salir a buscar los sueños inalcanzables
en sus países de origen son actos de valor que no todas
y todos podemos asumir, es justo reconocer por tanto este protagonismo.
Pero a la vez es necesario denunciar que tras los avances del
movimiento feminista y de mujeres, el mercado global nos va ganando
algunas batallas al profundizar las desigualdades económicas,
sociales, de género y étnicas, al favorecer la violencia
de género y formas específicas de discriminación
contra la mujer, factores que como veremos son algunos de los
que empujan a más mujeres a salir de sus países
de origen.
1. Globalización y feminización de las migraciones:
del espacio reproductivo nacional a lo reproductivo internacional
Es un consenso reconocer que el fenómeno migratorio no
es nuevo. Las migraciones han ocurrido desde siempre y sus patrones
han variado de acuerdo a los diferentes períodos históricos
de los últimos siglos. Una primera gran diferencia con
las anteriores es que hoy existe un creciente control sobre la
circulación de las personas por medio de mayores restricciones
a los extranjeros, lo que se contradice con el proceso cada vez
más acelerado de la internacionalización del capital
(Maquiera D'Angelo:2000).
Las nuevas migraciones según diversos autores tienen estas
características:
l Cruza a todos los países
del mundo. De los 209 estados del mundo, 43 son países
de recepción, 32 países de salida y 23 que son de
recepción y salida.
l Está diversificada.
Hoy encontramos refugiados de guerra, emigrantes económicos,
desplazados, exiliados políticos, trabajadores altamente
calificados que salen, emigrantes ambientales, etc. Todos estos
divididos entre movimientos temporales, circulares, o permanentes.
l Cada día se aceleran
más los volúmenes de emigrantes.
l La feminización
de las migraciones. Las mujeres siempre han estado presentes en
los movimientos migratorios, pero hoy se las encuentra en casi
todas las regiones, en todos los tipos de flujos y cada vez más
salen de manera autónoma, a diferencia de otros siglos
donde el patrón era asociativo.
Para las mujeres de América Latina y el Perú, las
dos últimas décadas han sido las décadas
de las "feminizaciones": feminización de la pobreza
(1), feminización del sector terciario y ahora la feminización
de las migraciones ¿qué ha sucedido en los países
del tercer mundo para que las mujeres asuman este dramático
protagonismo?
En Latinoamérica, las consecuencias de la aplicación
de las políticas de ajuste estructural en las mujeres se
denominó feminización de la pobreza. Esto significó
la incorporación de la mujer a empleos precarios y a subempleos
de diverso tipo para complementar la caída de los ingresos
así como la extensión del esfuerzo de las mujeres
para llenar los vacíos que trajo consigo la reducción
del gasto social, aumentando significativamente la carga de trabajo
de las mujeres (Acosta:1998).
La ahora llamada "feminización de la mano de obra
transnacional", se entiende como la generación de
un mercado trasnacional de mano de obra compuesto por redes de
mujeres que desempeñan servicios de trabajos domésticos,
cuidados personales, venta callejera, personal de bares o restaurantes,
etc (Reyes; 2003).
El examen de los índices de masculinidad advierte que
entre 1970 en las migraciones internas y en la década de
1990 se vive un proceso de acelerada feminización de la
migración intrarregional, a diferencia de la migración
hacia los Estados Unidos, donde son más hombres, especialmente
mexicanos, los que se van. Sin embargo, la tendencia internacional
nos muestra que las mujeres alcanzan en la migración internacional
el 48% del total 20 millones de latino y centroamericanos aproximadamente
que se encuentran fuera de sus países de origen.
Como vemos, este proceso de feminización de las migraciones
no es homogéneo, la diferente composición de las
corrientes migratorias varía dependiendo principalmente
de la complementariedad entre los mercados de trabajo de los países
emisores y receptores, el papel de las redes y comunidades de
emigrantes, así como de las expectativas de reagrupación
familiar. Así por ejemplo, en la corriente de mexicanos
a EEUU y de bolivianos a Argentina se aprecia un predominio masculino.
En cambio hay más mujeres colombianas en Venezuela y paraguayas
en Argentina, dominicanas, ecuatorianas y colombianas en España.
Pero para entender cabalmente esta salida masiva de mujeres debemos
revisar el proceso de modernización vivido por América
latina y las migraciones internas vividas en nuestros países.
En la segunda mitad del siglo XX, Latinoamérica pasó
de tener sociedades rurales a grandes concentraciones urbanas.
Se calcula que sólo entre 1930 y 1990 la migración
del campo a la ciudad movilizó a cerca de 100 millones
de personas dentro de América Latina y el Caribe. Hoy casi
el 70% de su población reside en zonas urbanas.
Según Luis Mora, los datos de los censos nacionales en
la región mostraban que las mujeres emigrantes representaban
cerca de la mitad del total de eemigrantes en el ámbito
rural-urbano, creciendo esta proporción al 53% entre los
años 1970- 1980.
2. Impacto de la feminización de las migraciones en
los derechos de las mujeres
Hoy la migración interna continua, así el desplazamiento
por las guerras internas como el caso colombiano no ha cesado;
pero a la vez aumenta la salida masiva de nacionales al exterior
¿cómo afecta este nuevo fenómeno los derechos
de las mujeres?, un caso que muestra el grado de vulnerabilización
de los derechos de las mujeres es el caso de las mujeres indígenas
ecuatorianas que llegan a Guayaquil , donde los coyotes les cambian
su ropa, les ensortijan el pelo, las maquillan y les dan pastillas
anticonceptivas, sin que ellas sepan exactamente que son y que
en todo caso son la señal de que en el camino que han de
cruzar su cuerpo puede pagar el precio del tránsito.
Por tanto esta feminización de las migraciones, al igual
que la feminización de otros fenómenos, no ha significado,
contrario a los avances en el ámbito de los derechos humanos,
mejoras para las mujeres más allá de beneficios
individuales a algunas mujeres. Las mujeres siguen siendo consideradas
dependientes económicamente, y por lo tanto, sujetas a
un varón proveedor, los gobiernos y organismos responsables
no tienen en cuenta los cambios en las identidades femeninas y
las transformaciones en los modelos económicos, perpetuando
así la invisibilización de las mujeres a la hora
de elaborar políticas migratorias por parte de los estados.
Maher y Stab plantea que el hecho de que sean inmigrantes mujeres
quienes realizan las labores de reproducción social está
estableciendo una cadena transnacional de "cuidadoras",
en la que el trabajo reproductivo es trasmitido de mujeres privilegiadas
a mujeres cada vez menos privilegiadas. Son las mujeres que se
quedan las que terminan asumiendo el costo del desarrollo personal
de otras familias en otros países del mundo.
La feminización de las corrientes migratorias prácticamente
ha pasado a ser sinónimo de la creciente precarización
de la situación de las trabajadoras emigrantes. Un ámbito
donde la vulnerabilidad de las emigrantes salta a la vista es
la trata de personas a escala internacional. Allí el "cargamento
humano" destinado a la prostitución u otras formas
de explotación laboral está constituido principalmente
por mujeres y niñas (2). El Fondo de Población de
Naciones Unidas en su informe del 2000 señala que 4'000,000
de mujeres son vendidas cada año con tres fines: prostitución,
esclavitud o matrimonio. La Organización Internacional
de Migraciones calcula que 500,000 mujeres entran cada año
a Europa como consecuencia del tráfico con fines de explotación
sexual. Este negocio mueve anualmente una cifra de entre 5 y 7
billones de dólares.
Así, tenemos que estas desigualdades de género
a nivel global están haciendo que lo ganado por las mujeres
en el ámbito de los derechos humanos, sea en las Conferencias
Internacionales, en los tratados o normas nacionales, se diluyan
al segmentar la oferta laboral en base a las identidades de género
y de etnia. No importa la calificación profesional de la
emigrantes, estas tienen una formación natural producto
de la construcción de su género que les permite
desempeñarse como trabajadoras domésticas o trabajadoras
sexuales en el nuevo contexto de la división internacional
del trabajo.
Desde los procesos de migración interna vividos en América
Latina, la segmentación de los mercados ha terminado de
recluir a las mujeres en los espacios domésticos, los mismos
que sólo contribuyen a mantener la subordinación
de las mujeres. En la migración rural - urbana a las capitales
más importantes de América Latina, las mujeres que
provenían del campo asumían trabajos en las ocupaciones
reservadas sólo al sexo femenino -empleadas domésticas,
enfermeras, maestras, etc- lo cual se ha agudizado con el empobrecimiento
urbano, obligando a más mujeres a salir al sector informal.
Lo que no ha variado es que son las mujeres más pobres
las que reciben los peores salarios en condiciones inhumanas de
trabajo, sin respaldo sindical y sin beneficios sociales.
Los países expulsores y receptores se benefician perpetuando
la ideología patriarcal en la que las mujeres son proveedoras
de servicios vinculados a la maternidad, limitando así
sus posibilidades de insertarse y desarrollarse en actividades
productivas. Para países como Perú, Ecuador, Republica
Dominicana y Filipinas, exportar mujeres es una fuente cada vez
mayor de divisas. Las mujeres son más constantes en enviar
las remesas a sus países de origen que los hombres, su
trabajo termina beneficiando las alicaídas economías
de nuestros países y mitigando las crecientes demandas
sociales.
Una de nuestras primeras conclusiones por tanto es que las políticas
de los países de origen y receptores deben partir de reconocer
la posición estructural de las mujeres que se derivan de
las relaciones de desigualdad sobre la base de diferencias de
género, clase, país, la posición que ocupa
en el orden mundial y la construcción de diferencias culturales
y fenotípicas en el acceso al mercado y a los recursos
jurídicos y políticos.
3. El enfoque de género y sus aportes a los estudios
sobre migración
La mayoría de los estudios sobre los movimientos migratorios
lo han contextualizado en el marco de los cambios económicos
y políticos pero no se ha tenido en cuenta que la globalización
de la economía no actúa separada de los sistemas
de creación de desigualdades de género. En palabras
de Luis Mora, se invisibilizó por mucho tiempo el análisis
de la migración como un proceso con consecuencias desiguales
para hombres y mujeres, dificultando de esta forma una visión
más amplia del papel que unos y otras tienen en la dinámica
de los desplazamientos. La mirada desde el género busca
entonces examinar las relaciones desiguales de la migración
entre hombres y mujeres y el peso que tienen al interior de las
redes y unidades domésticas a la hora de decidir la salida
al exterior de sus integrantes, así como indagar sobre
las vivencias de la migración desde la especificidad de
las mujeres.
La incorporación del enfoque de género en el estudio
de las migraciones es reciente, pero ha servido invalorablemente
para avanzar en su real compresión. Así, se han
elaborado diferentes propuestas de tipologías para entender
el fenómeno de la feminización de la migración,
entre las principales podemos destacar las siguientes:
l El estudio de las migración
femenina a partir de las unidades domésticas de pertenencia,
asumiendo a estas unidades como manifestaciones de la organización
familiar del trabajo,
l Clasificación
a partir del estado civil, la autonomía o dependencia familiar
en la toma de decisión para emigrar, las motivaciones de
la migración: laborales, mejores salarios, razones matrimoniales,
reencuentro de familias, etc,
l División en base
a factores tales como educación y las estrategias de crecimiento
industrial en las zonas receptoras ( fundamentalmente en las corrientes
migratorias internas)
l Migración autónoma
de mujeres y migración familiar o con fines matrimoniales
Todas estas propuestas nos revelan como es necesario rescatar
las relaciones entre la construcción social del género
femenino y el funcionamiento de los mercados de trabajo.
4. Pendientes y desafíos
1. Analizar las otras dimensiones de la emigración,
profundizar en las subjetividades e imaginarios. Es necesario
empezar a entender otras razones más allá de las
razones económicas y el análisis costo-beneficio
de lo que se gana y pierde ¿qué otras razones empujan
a las mujeres a salir fuera de sus lugares de origen? La teoría
ha reconocido que las mujeres se movilizan con mayor autonomía
que en décadas pasadas, se movilizan de acuerdo a los vaivenes
del mercado y donde consideran puedan encontrar mejores posibilidades
económicas que les garanticen la mejora de su estatus social
y económico. A cambio de ello se aceptan las pérdidas,
pero es un sacrificio asumido voluntariamente, queda por explorar
las subjetividades que se movilizan alrededor de la decisión
de emigrar.
Laura Agustín señala, por ejemplo, que "es
notable que [en] el año 2001 se siga considerando a las
mujeres como empujadas, obligadas, coaccionadas o forzadas, cuando
salen de sus países por la misma razón que los hombres:
para progresar mediante el trabajo. Pero tan arraigada está
la idea de la mujer como parte esencial de la casa, y hasta como
la encarnación misma de la casa, que se les niega sistemáticamente
el protagonismo que implica la decisión de emigrar. Se
considera que los problemas dañarán irreparablemente
a las mujeres que son evaluadas, junto a los niños, mientras
que se espera que los hombres enfrenten y superen los problemas
de manera rutinaria".
(Agustín; 2002 )
2. Desarrollar una mirada más amplia que supere la
visión reduccionista y estereotipada de las mujeres inmigrantes
como un bloque homogéneo y carente de iniciativas como
agentes de transformación de sus propias vidas y de las
condiciones que las rodean. Para muchas mujeres (3), la salida
del país de origen es la única posibilidad de encontrar
la libertad que buscan. Su salida muchas veces es sólo
enfocada desde el lado de la victimización, se les presenta
en su marginalidad contribuyendo a su estigmatización por
la opinión pública, olvidando la exclusión
y la violencia que viven en su país de origen. No olvidemos
que son principalmente las mujeres quienes huyen de parejas violentas
y de estereotipos machistas que les impiden el pleno desarrollo
de sus derechos.
Otro gran tema es el factor del ascenso social. En países
como los nuestros la discriminación es un rezago colonial
que sigue marcando las jerarquías y desigualdades ¿Cuántas
posibilidades de "blanquearte" te da la migración
hacia EEUU y Europa? Las mujeres usualmente expresan que allá
son más libres, más autónomas y los hombres
no son tan machistas como los latinoamericanos.
3. Estudiar los impactos en las mujeres que se quedan, en
los hijos y los cambios en el modelo de familia. Teniendo
en cuenta también que el modelo de familia está
en crisis en América latina por factores ajenos a la emigración,
lo cual nos permitiría por ejemplo evitar caer en estereotipos
que estigmaticen a los hijos e hijas de emigrante. Identificar
los discursos sobre los roles dentro de la familia y los cambios
en los discursos, Gioconda Herrera señala por ejemplo que
existen dos imágenes de las mujeres que se van: la mujer
sacrificada o el de la mujer que abandona, ¿qué
implica ello en la redefinición de roles y relaciones de
género?.
Es un pendiente por tanto seguir explorarando en los imaginarios
de las mujeres que se van, en sus mundos interiores para encontrar
entre la razón y las subjetividades las causas que las
movilizan a cruzar las fronteras.
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Notas
1. En el Perú al año 2000 se calculaba que del total
de mujeres el 54% viven en condiciones de pobreza y el 15% en
pobreza extrema , sólo en Lima en 1985 el 49.35% de las
mujeres eran pobres, para 1994 la pobreza alcanza al 52% de ellas,
esto junto al crecimiento del número de jefas de hogar
que al 2002 era del 20.4% de los hogares (INEI:2002)
2. La Conferencia Episcopal de Española señalaba
que el 70% de las víctimas de la trata de mujeres proviene
de América Latina.
3. Un proceso similar viven los homosexuales que huyen a ciudades
más abiertas, como el caso de los homosexuales ecuatorianos
en Ámsterdam.
* Patricia Balbuena.
Coordinadora Nacional Perú del Programa Andino de Derechos
Humanos, PADH. Abogada, con estudios de post grado en género
y políticas sociales. Responsable de la línea Feminismo
y Sociedad Civil del Programa de Estudios y Debates Feministas
del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Ponencia
presentada en la Conferencia regional "Globalización,
migración y derechos humanos", organizada por el Programa
Andino de Derechos Humanos, PADH. Quito - Ecuador. Septiembre
16, 17 y 18 de 2003.
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