Programa Andino
de Derechos Humanos

 

1. Introducción

Mi objetivo es abordar dentro de un contexto general aspectos relacionados con las migraciones, la globalización y los derechos humanos en la región latinoamericana.

En ese sentido, se pretende destacar que las migraciones son positivas tanto en los países de destino como de origen. En los países receptores se constituyen en un componente importante para los procesos de desarrollo económico, según la sectorización y dinámica de sus economías y de conformidad con el proceso de globalización que se está viviendo, como en los países de origen, en razón del envío de remesas que significa un aporte importante para sus familias que viven en condiciones de pobreza.

2. La emigración viene en crecimiento

Según el último informe publicado en Ginebra por la Organización Internacional de las Migraciones (10 de junio del 2003), existían 175 millones de seres humanos que habían emigrado de sus países de origen. En otras palabras, una de cada 35 personas es un emigrante, lo que equivale a aproximadamente el 3% de la población mundial (ver Anexo 1).

Los principales stock migratorios, de conformidad con datos de la ONU (1) del año 2002, son Estados Unidos con 35 millones de inmigrantes (15 millones de latinoamericanos) y la Federación Rusa con 13.3 millones de inmigrantes.


Según Pedro de Vasconcelos, (2) la emigración latinoamericana se puede clasificar en olas: en primer lugar la ola de emigración de centroamericanos iniciada hace 15 años, posteriormente se encuentra la ola de emigrantes del Caribe y la ola de emigrantes de los países andinos, que data de cinco años aproximadamente y por último, la ola más reciente son los emigrantes del Cono Sur.

Después del atentado del 11 de setiembre del 2001, los Estados Unidos a nivel migratorio tomó mayores controles, fundamentado en la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo, lo que de hecho ha provocado un menor ingreso de extranjeros en condiciones regulares. Esto supone que los emigrantes latinoamericanos diversifiquen su abanico de opciones, donde cobra mayor importancia los países europeos como España e Italia, entre otros, así como Japón en Asia y Australia y la migración intra regional.

A nivel intraregional los países tradicionalmente considerados como atractores de población como eran Argentina y Venezuela, son actualmente países poco atractivos y más bien se están constituyendo en países expulsores de población. El otrora boom del petróleo venezolano y el esplendor argentino han decaído y por lo tanto, el panorama migratorio ha variado.

Chile se vislumbra como un eventual país atractor de población, en razón de sus salarios, la oferta de trabajos temporales, en especial en el campo de la agricultura y su estabilidad política y económica.

3. El rol de las remesas en América Latina

América Latina se ha constituido en el destino más importante de los envíos de remesas a nivel mundial. Se calcula en más de 32 mil millones de dólares anuales las divisas que por concepto de remesas ingresaron en los países latinoamericanos en el año 2002, ingreso muy por encima de la asistencia internacional que los países de América Latina reciben. (3)

Los principales repectores, producto del envío de remesas, son México y Brasil, El Salvador es el principal destino de remesas sobre una base per cápita (Washington, 27 EP/AF).

El país que está a la cabeza desde donde se envía más dinero es Estados Unidos, seguido por Japón, España y resto de Europa y Canadá (Cuadro 1).

Cuadro 1
Remesas enviadas hacia América Latina

País de origen
Nacionalidad de los emigrantes

Monto millones $

Estados Unidos

Mexicanos, salvadoreños, dominicanos, nicaraguenses, guatemaltecos, cubanos, peruanos, otros
25.000
Japón
Brasileños, peruanos, otros
3.000
Europa
Ecuatorianos, colombianos, dominicanos, peruanos, argentinos, otros
2.000
Canadá
Jamaiquinos, haitianos, otros
1.500
Intraregional
Haitianos desde República Dominicana, centroamericanos desde México, bolivianos desde Argentina, otros
1.000


Fuente: Fondo Multilateral de Inversiones, BID

A nivel intraregional, los envíos de dinero remitido por haitianos desde República Dominicana, por guatemaltecos desde México y por nicaragüenses desde Costa Rica, donde hay 296.461 personas (ver anexos 2 y 3), han venido cobrando mayor importancia, en razón del crecimiento de inmigrantes en estos países desde donde emanan las remesas.

Según datos del FOMIN, se estima que alrededor de tres millones de latinoamericanos viven en otros países de la región latinoamericana diferente al de su destino y envían anualmente un aproximado de 1.5 mil millones de dólares a sus países de origen.

Cuadro 2
América Latina y El Caribe: Principales Países
de destino de las remesas

País
US$ millones
TOTAL
32.044
México
10.502
Brasil
4.600
Colombia
2.431
El Salvador
2.206
República Dominicana
2.111
Guatemala
1.689
Ecuador
1.575
Jamaica
1.288
Perú
1.265
Cuba
1.138
Haití
931
Honduras
770
Nicaragua
759
Venezuela
235
Argentina
184
Costa Rica
134
Guyana
119
Bolivia
104
Trinidad y Tobago
59

Fuente: FOMIN, Banco Interamericano de Desarrollo

Gráfico 1
Crecimiento de las Remesas entre los años 2000-2001


Fuente: FOMIN, BID.

Desde España, donde viven más de 600 mil latinoamericanos, para el año 2002, enviaron remesas a sus países de origen por más de 800 millones de dólares USA (4), donde sobresalen los ecuatorianos, quienes lo hicieron mayoritariamente (20%), seguido de los colombianos, peruanos y dominicanos.

En el caso de las remesas originadas desde Japón por inmigrantes latinoamericanos, estas provienen principalmente de países suramericanos, donde destaca Brasil, Perú, Colombia, Argentina, Paraguay y Bolivia.

Uno de los mayores problemas que enfrenta el envío de remesas, por ejemplo desde los Estados Unidos a los países latinoamericanos, es el elevado costo financiero que tienen que pagar por concepto de comisiones, el cual llega hasta un 20% del monto que envían. Así, empresas remeseras internacionales como Western Union y Money Gram, entre otras, y/o empresas nacionales, según cada país de origen, están lucrando a costa de los trabajadores emigrantes que envían remesas a sus familiares en sus países de origen.

Por tal razón, es importante que dentro de toda formulación de una política migratoria y su legislación, el tema de las remesas sea abordado, donde entre otros elementos, se consideren los siguientes:

1. En el país receptor de población

1. Que se registren las empresas que se dedican al envío de remesas para que sean supervisadas.

2. Que se instruya a quienes contraten a personas extranjeras para que realicen convenios tripartitos (contratante, empresas que se dedican al envío de remesas y trabajadores), con el fin de establecer mecanismos directos en el envío de sus remesas. Lo anterior permitirá la identificación de estas empresas, su registro y los montos que se están enviando.

3. Que las empresas que se dedican al envío de remesas estén obligadas a hacer un depósito de garantía, de tal manera que no representen un riesgo para el usuario.

4. Que se establezca un máximo de pago de comisión para las personas que hacen uso de los servicios de envío de remesas que ofrecen estas empresas.

5. Que sobre el pago de esas comisiones se establezca un porcentaje para el Estado, pagadero por la empresa y no por el usuario.

6. Que ese porcentaje se utilice para fortalecer programas que den cobertura a la población migrante y nacional (salud, vivienda, educación y capacitación).

2. En el país expulsor de población

1. Que se brinden las facilidades necesarias para la recepción de las remesas, donde entidades bancarias públicas y/o privadas puedan formalizar convenios bilaterales a través del Estado para este propósito.

2. Que se brinden estímulos a los familiares receptores de remesas para que inviertan parte de su dinero en inversión de desarrollo comunal a nivel micro empresarial, dinamizando así ciertos sectores de la economía nacional.

3. Que se impulsen programas de capacitación a estos grupos familiares para su desarrollo micro empresarial.

4. El caso de la población refugiada

Seres humanos en todo el mundo, tanto a nivel individual como en masa, se han visto obligados a salir de sus países de origen por motivos bélicos, raciales, étnicos, religiosos, ideológicos y políticos. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, existían al 20 de junio del 2003 20 millones de personas bajo su protección, de las cuales el 35% son jóvenes, cuyas edades están comprendidas entre los 12 y 24 años de edad. (5)

Las soluciones que pretende brindar el ACNUR a los refugiados no son fáciles, en razón de que empiezan por la imposibilidad de regresar a sus países de origen por las condiciones de inestabilidad sociopolítica y la inseguridad existente. Así, en primer lugar se requiere iniciar un proceso de redemocratización y/o pacificación de las zonas en conflicto, lo cual no se constituye en soluciones corto placistas. Por lo tanto, la integración en su país de destino y/o reasentamiento en un tercer país, se constituyen en las alternativas más viables que maneja el ACNUR, siempre y cuando exista una apertura por los países receptores de población refugiada y un apoyo de la comunidad internacional, sin distingos de raza, credo, religión, etnia y nivel de desarrollo.

Debe existir un ambiente de apertura, tolerancia y compromiso para brindarles las oportunidades de desarrollo e integración a los refugiados en sus países de acogida, tanto en el aspecto laboral, protección de sus derechos, seguridad ciudadana, educación, vivienda, salud e integración familiar, de tal manera que en el momento de regresar a su país de origen no sean más parte del conflicto existente, sino de su solución.

La sociedad civil conjuntamente con el ACNUR y los Estados receptores de población deben establecer redes de apoyo y atención a los refugiados. La academia tiene un compromiso fundamental en la generación de actividades de capacitación, inserción, sensibilización y de denuncia y protección de sus derechos, de tal manera que el refugiado sea una persona productiva y positiva, donde pueda no sólo desarrollarse integralmente, sino cultivar sus costumbres, tradiciones y cultura en general.

En América Latina, el país que está expulsando población en condición de refugiado es Colombia. El resto de los países latinoamericanos son receptores de población colombiana. Por ejemplo, en Costa Rica existen más de 13.000 refugiados, de los cuales 8.000 son colombianos.

Pero de la cifra total de desplazados en el mundo (20 millones), sólo el 10% ha encontrado protección en países desarrollados, el 90% restante ha sido acogido en países del tercer mundo.(6)

En América Latina y el Caribe, al 2002, eran más de 380 mil personas quienes gozaban del estatus de refugiados, donde gran parte de ellos están en condiciones de gran vulnerabilidad y cada día "es más común que los Estados de la región implementen políticas y legislaciones restrictivas en contra de los solicitantes de la condición de refugiados". (7)

En este sentido, se debe reforzar sobre el derecho fundamental que tiene todo ser humano para solicitar asilo y/o obtener el estatus de refugiado. Este derecho reconocido por la normativa internacional genera obligaciones para los Estados, tanto expulsores como receptores. "Los estándares y los mecanismos de protección del sistema Interamericano de Derechos Humanos complementan el derecho internacional de los refugiados y fortalecen la protección internacional de los solicitantes de asilo y las personas refugiadas". (8)

5. Los derechos de la población migrante

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, la legislación internacional en este campo (pactos, convenciones, protocolos y declaraciones) es significativa, por lo que puede decirse que desde el punto de vista de la defensa y protección de los derechos de los migrantes existe suficiente legislación, en especial para quienes tienen un estatus migratorio regular y donde el inmigrante indocumentado no debe ser discriminado de sus derechos básicos fundamentales como son el trabajo, la educación y la salud (ver Anexo 4). Al contrario, deben darse amnistías migratorias para regularizar su estatus migratorio.

Es cierto que existen normativas globalizadas que definen los derechos y deberes de los migrantes, pero ¿se podría asegurar que esto se cumple?, que las normativas internas en cada país de destino se guían en esta materia por la normativa internacional de la cual los países que se han adherido y/o ratificado han sido garantes al firmarse los tratados y convenios internacionales.

Los países deben impulsar una serie de acciones que: "deben tomar en cuenta el carácter estructural de este fenómeno migratorio, tomar en cuenta las tendencias internacionales en el campo laboral, así como el carácter binacional del fenómeno para poder avanzar en una solución" (9), a lo cual debe sumarse el contexto político, social, cultural y psicológico de los países expulsores y receptores, así como de sus protagonistas.

El análisis del fenómeno migratorio y la coordinación de esfuerzos para alcanzar un tratamiento integral de esta temática deben enmarcase dentro de los postulados de los distintos tratados relativos a los derechos humanos de la población migrante. Es importante también tomar como referencia la Declaración de las Américas, la Conferencia Regional en Santiago de Chile en diciembre del 2002, así como la Conferencia Mundial contra el racismo, discriminación racial, la xenofobia y formas conexas de intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica, donde se suscribió la Declaración y el Programa de Acción de dicha conferencia y donde los Estados participantes reconocieron principios a favor del respeto de los derechos de los migrantes (por ejemplo ver los puntos 47 y 51).

6. La vulnerabilidad de los migrantes

Las y los migrantes empiezan a ser vulnerables desde antes de ser migrantes. La estructura social y económica en que se desarrolla un ser humano, le impone una serie de condiciones de subsistencia, pobreza, desempleo, salarios bajos, violencia política, inseguridad ciudadana, desastres naturales y deseos de superación que su país no le ofrece, por lo que se ve forzado a emigrar en búsqueda de mejorar su condición de vida y calidad humana.

Así, una persona o grupo de personas que se desplacen de un lugar a otro, en procura de satisfacer sus necesidades insatisfechas, ya es una persona vulnerable, cuya vulnerabilidad se acrecienta en el país de destino, dado que empieza por aceptar una serie de condiciones sociales y económicas obligados para poder insertarse en el rol socio-laboral de la comunidad receptora.

A pesar de que logren esa inserción, existirán distinciones entre el nacional y el inmigrante, que los hará ver como un extranjero desde el punto legal, ello a pesar del compromiso del país para respetar los derechos humanos de los migrantes. Es por esa razón, que el inmigrante enfrenta una serie de problemas y dificultades en su país de destino que se puede resumir en:

1. El solo hecho de ser extranjero genera reacciones de hostilidad por parte de cierto sector de la población, fundamentadas en la xenefobia.

2. El inmigrante, en especial el irregular o indocumentado, es objeto y sujeto de discriminación laboral: horarios extensos, labores intensas, bajos salarios y sin garantías sociales y maltratos.

3. Se estereotipa al migrante como una persona que viene a realizar labores complementarias (trabajo de segunda categoría) que ya los nacionales no desean realizar (servicios, construcción, agricultura).

4. Por la forma de su inmigración y su situación en el país: viviendo en condiciones precarias, su inserción laboral sin las garantías sociales requeridas, son seres humanos que difícilmente logran realizarse a plenitud y por lo tanto su ciclo de pobreza no se rompe.

5. El inmigrante está expuesto o sometido a todo tipo de impedimentos, trabas, en especial los irregulares que buscan su invisibilidad, por lo que se le dificulta más su acceso a los servicios sociales.

6. La distancia de sus familiares y la lejanía de su tierra natal, además de sus temores a la deportación, les condicionan a vivir en soledad, con temores, a escondidas y por lo tanto, vedados de ejercer el reclamo de sus derechos cuando le son violados.

7. Esa misma situación en muchas ocasiones les inhibe para celebrar sus tradiciones, por lo que se exponen a perder con el tiempo su identidad cultural.

8. Los inmigrantes, y en especial las mujeres, están expuestas a sufrir maltrato físico y verbal, así como a ser abusadas sexualmente. La amenaza de despido y deportación, son acciones cotidianas en el inmigrante, en especial los indocumentados.

9. En muchas ocasiones la policía migratoria abusa de su poder, se dan maltratos físicos y verbales y detenciones arbitrarias, en condiciones infrahumanas.

10. Normalmente el inmigrante se ve forzado a emigrar de su país de origen, sin tener la mínima información sobre la situación real de su país de destino y sus posibilidades reales de insertarse laboralmente.

Existe una tendencia de estigmatizar al inmigrante según su país de procedencia y perfil socioeconómico.

7. Hacia una política migratoria integral e integradora

De conformidad con la normativa internacional es importante que cada país formule una política migratoria integral que contemple tanto la emigración como la inmigración y la migración de tránsito y los desplazamientos internos, puntualizando en las características particulares de su propia sociedad y las características de las corrientes migratorias que ingresan a sus países, estableciendo un perfil migratorio que cuantifique y cualifique su aporte al desarrollo socioeconómico de cada país, según su edad, nivel educativo, inserción laboral, sexo y condición económica.

A su vez, esta política migratoria debe ser integradora, en el sentido de que debe estar sustentada en la realidad del país, con una visión prospectiva dentro de un enfoque de los derechos humanos, de tal manera que se establezcan condiciones de igualdad entre nacionales y extranjeros y de conformidad con las condiciones particulares de las regiones existentes en cada país.

Desde este punto de vista no se puede establecer una política migratoria general sin definir las particularidades de cada región según la movilidad población definida en tiempo (duración) e inserción laboral. Se puede hablar de una política migratoria de carácter fronterizo para trabajadores migratorios temporales que se inserten en actividades agrícolas por períodos de cosecha.

En los países receptores de población una política migratoria debe impulsar actividades de educación, sensibilización humana, tolerancia y respeto de la dignidad por intermedio de talleres, seminarios y conferencias con diversos grupos poblacionales que ejercen una influencia directa en la población para que asuma una posición de aceptación y tolerancia. Dentro de estos grupos están los políticos, los educadores y los periodistas, porque son quienes generan posiciones ideológicas, están formando a las nuevas generaciones y se constituyen en grupos de opinión a lo interno de cada sociedad.

No se puede tolerar que los inmigrantes sigan siendo vedados de sus derechos al trabajo, del envío de remesas a sus familias sin mayores erogaciones, del ejercicio de sus derechos, del debido proceso para legalizar su estatus migratorio y no sean sujetos de los rigurosos procedimientos de deportación y rechazo y a los maltratos por parte de la policía migratoria (10) y también de sus empleadores.

Así mismo, los inmigrantes, y en especial los fronterizos, se ven en muchas ocasiones en medio del narcotráfico y la violencia política entre países, donde las fuerzas de seguridad no siempre logran hacer la distinción entre las migraciones y la recepción del delito.

Una política migratoria debe derivar en programas, proyectos y acciones según la dinámica migratoria en cada país y las tendencias y políticas internacionales. Para impulsar una política migratoria, la misma debe derivarse a su vez de una etapa de diagnosis y una propuesta de desarrollo nacional (11), de donde se derivan los objetivos y programas de acciones en materia migratoria, como:

* Retención de población potencialmente emigrante
* Fomento emigratorio
* Retorno y/o vinculación
*Promoción a la inmigración calificada y/o con capital
* Regularización de la inmigración (amnistías migratorias)
*Integración migratoria.
* Una política, un programa o un proyecto según cada realidad

George Martiné (12), frente a la realidad inmigratoria en países de destino, como es el caso de Costa Rica y donde no se visualiza un comportamiento inmigratorio diferente, en especial de la inmigración de nicaragüenses, señala que "Costa Rica debe facilitar la integración de los migrantes por medio de programas concretos de información previa, de facilitación al transporte de bienes, de reconocimiento de prestaciones y títulos, de ayuda de emergencia y de inserción laboral".

Por otra parte, se debe ser severo con el tráfico ilegal de migrantes que opera a nivel latinoamericano mediante el sistema de redes y coyotaje, así como en la trata de personas, dado que esto significa lucrar con seres humanos y vidas humanas, frente a una necesidad de sobrevivencia que tienen los migrantes y en razón de las políticas migratorias restrictivas y controlistas que existen en los países receptores y no receptores de población.

Es necesario que los sistemas de información sobre los migrantes establezcan cruce de información para fines políticos y académicos; pero para ello, se debe empezar por homologar los sistemas de información estadística para que sean comparables, así como la fecha de realización censal y los registros de entradas y salidas.

Es necesario contar con la voluntad política para que conjuntamente con la participación de la sociedad civil, unan esfuerzos en el abordaje integral del fenómeno migratorio.

Se hace necesario que el componente migratorio requiera de un abordaje integral según la realidad de cada país, donde se fortalezca el respeto de los derechos humanos, dando particular importancia al enfoque de género, etnia, edad, ideología, religión, entre otros. Se debe superar la visión tradicional restringida a criterios de seguridad y controles migratorios.

8. Globalización y migraciones

Silvina Ribotta indica que: "En el Siglo XX, entre la consolidación del modelo económico capitalista neoliberal, las dos guerras mundiales, la polarización política del mundo, el crecimiento sin precedentes de las diferencias entre ricos y pobres -norte y sur, primer mundo y tercer mundo- la inestable y cambiante depresión de los países pobres, entre tantos otros conflictos, ven la luz las declaraciones de derechos humanos positivizados en el panorama internacional". (13)

Continúa señalando Silvina Ribotta que: "Así, con los paradigmas de la modernidad en crisis, con la post modernidad golpeando a la puerta, con un orden económico asfixiantemente capitalista y un sistema político neoliberal, el globo se globaliza desde el occidente rico".

Pareciera que el fenómeno de la globalización nos tomó por sorpresa, se extendió a todas las naciones del mundo y estableció y profundizó las diferencias socieconómicas entre ricos y pobres, entre países desarrollados y países menos desarrollados y entre países menos desarrollados y países pobres.

Se está frente a un proceso de globalización de todo lo que implique beneficios económicos, ganancias exorbitantes, pero sin importar el actor principal de la globalización, el ser humano, y por lo tanto, el deterioro de su calidad de vida va en crecimiento, con lo que las desigualdades sociales, económicas y culturales se profundizan, la pobreza se incrementa y por lo tanto la movilidad poblacional aumenta en su volumen y dimensión y asume nuevos roles o tendencias migratorias según su ubicación geográfica y realidades nacionales y/o regionales, porque en cada ser humano está latente su sueño de dignificarse y mejorar su calidad de vida.

Como resultado de la globalización se ha venido dando un proceso de transformación que pasa por lo económico, lo tecnológico y lo social, donde los fundamentos del Estado benefactor dan paso a un Estado neoliberal, las políticas sociales son relegadas y las acciones de bienestar social empiezan a colapsar.

Dulce Fariñas, comentado por Ribotta indica que: "Estos procesos de transformación, lejos de interpretaciones positivas de expectativas hacia sus efectos, implican que mientras más se globalizan las relaciones jurídicas y económicas, más se localizan o se fragmentan las manifestaciones sociales, laborales y culturales en las cuales aquellos han de desarrollarse, produciendo además una relación desigual entre aquellos y estos". (14)

Se entiende así la globalización como la permisividad para el tránsito libre de capital, mercancías y tecnología, que implica una redefinición de los estilos, apostando para la celebración de tratados y convenios multilaterales y bilaterales para garantizar las condiciones requeridas en la libre apertura a la inversión extranjera, aceptando así la imposición de un modelo de desarrollo neoliberal, donde los máximos establecidos son el "libre comercio, de regularización y eficiencia de los mercados financieros". (15)

Lo paradójico de la globalización es su pugna por el libre tránsito por las fronteras desde un contexto universal, pero para la movilidad poblacional, dueños del capital humano, no opera de igual manera, donde la legislación migratoria se vuelve más controlista, severa, selectiva, apelando a una política de seguridad nacional, se da así la contradicción que encierra la globalización, porque cuando se trata de personas, de seres humanos, quienes también buscan crecer en lo personal, social y económico, la eliminación de las barreras y la apertura de fronteras no opera y son más rígidas e inhumanas.

Como consecuencia de la globalización en los países del sur en su relación norte-sur se da un proceso de ajustes económicos, tendientes a la privatización de las instituciones públicas y/a su disminución operativa, así como a la reducción del Estado benefactor, con lo cual el triángulo de la exclusión social se arraiga, donde cada día son menos los incluidos y más los vulnerables que pasan a ser excluidos. Indudablemente ello impulsa la movilidad humana, que puede ser de carácter regular o irregular, sellado por una deshumanización en su trato, tanto en los países expulsores como de atracción.

"El movimiento de capitales genera tanto focos de expulsión de personas por falta de trabajo y oportunidades, como focos de atracción de mano de obra a través de nuevas inversiones. La fluidez con que se muevan los capitales de inversión ha dinamizado de una manera extraordinaria los movimientos de personas y las políticas públicas se han quedado muy rezagadas, tanto en términos de medidas para evitar la salida y el desarraigo, como medidas para permitir el flujo y entrada ordenada de personas para llenar necesidades del mercado de trabajo". (16)

Es así como la globalización económica ha implicado "un cambio en los modelos de producción que contribuye al surgimiento de una nueva división internacional del trabajo, al desarrollo de los mercados de capitales establecidos más allá de las naciones y de sus fronteras, a una creciente expansión de las multinacionales con poder negocial a escala planetaria y a la importancia creciente de los acuerdos comerciales entre naciones que permitan la formación de grandes bloques económicos regionales que terminen imponiéndose a los derechos racionales basados en un derecho internacional del comercio" (17).

Los países del sur en sus negociaciones con los países del norte negocian con desventajas que se traducen a la clase trabajadora de sus nacionales, al verse disminuido el Estado benefactor a la pérdida de la seguridad social y laboral, a percibir salarios mínimos, al establecimiento de impuestos progresivos, a la privatización de servicios en salud, educación, banca y elevación de las tarifas en agua, luz, electricidad y telefonía, entre otros.

Uno de los sectores más golpeados en los países del sur es el sector agrícola, donde los costos de producción se ven encarecidos y deben competir en desventaja con productos agrícolas importados a menor costo para el usuario. El agricultor debe competir en términos de desigualdad con respecto a los productores, por ejemplo de los Estados Unidos en productos de la leche y sus derivados, productos hortículas, de legumbres, granos básicos y de la papa, entre otros.

Por esa razón, es que las propuestas de integración solidaria y complementaria, impulsada por los países sudamericanos, que conllevan a la formación de bloques regionales como la Comunidad Andina, se constituyen en acciones alternativas que deben constituirse en modelos de integración y negociación frente a los países del norte y entre sí, en condiciones de igualdad, equidad y justicia económica.

Es preciso llamar la atención que dentro de estas nuevas formas de negociación a la que nos impulsa principalmente Estados Unidos, mediante la celebración de tratados de libre comercio, no se vislumbran las negociaciones en el campo migratorio. Pareciera que los Estados Unidos mediante la internacionalización de sus transnacionales puede reorientar la tendencia migratoria a otros países, como los latinoamericanos.

De esta forma, la globalización está sustentada en un modelo económico de carácter neoliberal, donde el Estado benefactor no tiene cabida, donde la venta de sus activos está pasando a las empresas privadas y donde la asistencia social en salud, educación y vivienda, entre otros, está siendo reducida y donde la protección a la agricultura está siendo socavada para dar paso a importaciones según las condiciones establecidas por los sectores exportadores.

9. La globalización de los derechos humanos

Se está frente a un modelo de globalización principalmente de carácter económico y jurídico, pero que no satisface el cumplimiento de las necesidades básicas de los seres humanos. Por esa razón, no es de extrañar ver como la pobreza en Latinoamérica como en el resto del mundo no cede, así en el 2002 95 millones son indigentes. El 43.4% de los habitantes en América Latina vive debajo de los niveles de pobreza, cifra que superó en nueve décimas referente al 2001(18) indudablemente ello genera desplazamiento de sus poblaciones.

Pareciera que los derechos humanos dentro de la lógica normativista está llamada, dentro de un contexto de legitimación del poder, a brindar la protección social de las naciones y los migrantes, apelando a la normativa interna e internacional para su cumplimiento.

El problema es que los derechos humanos están debilitados frente a la normativa de cada Estado y frente al proceso de globalización que sólo ve a los derechos humanos como una instancia para reclamar libertades individuales y universales inherentes al ser humano, pero que se contraponen en el contexto económico, laboral y cultural de libertad de movilización y respeto a la dignidad humana.

Existe un discurso de doble sentido frente a los derechos humanos, dado que por un lado se aceptan y se firman convenios y/o tratados internacionales para su cumplimiento, pero por otra parte las violaciones de los derechos humanos y las medidas jurídicas restrictivas, como por ejemplo la movilidad humana, son permanentes y crecientes. Señala Ribotta que: "El ejemplo más claro de esta paradoja lo podemos encontrar en la política de los Estados Unidos, el estado que se arroga el deber-derecho de proteger al mundo de las violaciones de los derechos humanos, pero desde el cual se vetan resoluciones del Consejo de Seguridad y se vota en contra de resoluciones de la Asamblea General cuando son condenados ellos o sus aliados". (19)

Frente a esta realidad discordante con la calidad humana y los derechos humanos, la sociedad civil organizada debe asumir roles de mayor participación, acción y presión, asumiendo una actitud de denuncia y divulgación de las violaciones de los derechos humanos, concertando redes nacionales e internacionales que fortalezcan sus acciones, o sea, es necesario la globalización de la sociedad civil organizada en procura de defender sus legítimos derechos en el campo social, económico, cultural y político.

Las organizaciones no gubernamentales deben emprender acciones no sólo en la defensa y cumplimiento de los derechos de sus ciudadanos, sean éstos nacionales y/o migrantes, debe ir más allá, propiciando acciones emancipadoras en el campo laboral empresarial a nivel micro y de pequeña empresa para paliar en alguna medida la pobreza en sus países.

No basta con la denuncia y protección o el análisis, debe trabajarse en la capacitación, formación e inserción laboral de los más necesitados. Mientras esto no se haga, difícilmente el cumplimiento de los derechos humanos se abrirá espacios y la movilidad humana, tanto interna como internacional, seguirá en crecimiento, tanto de carácter regular como irregular, con su consabida deshumanización.

Los derechos humanos deben ser emancipadores de las desigualdades socioeconómicas, deben ser un instrumento de denuncia de los Estados que violentan la dignidad humana, deben estar fundamentados en la valoración del ser humano y la aplicación de la justicia.

Cierto es que: "... existe un recrudecimiento inquietante de la intolerancia, la discriminación, el racismo y la xenofobia, expresada en franca violencia contra los migrantes, que se dan prácticamente en todas las regiones del mundo". (20)

La estigmatización de los inmigrantes se da en todo lugar, en especial en países atractores de población, tal es el caso de Costa Rica en Centroamérica con respecto a la inmigración de nicaragüenses. En España, el Ministerio del Interior ha atribuido el crecimiento de la criminalidad a la creciente inmigración. (21)

Se está dando una tendencia a relacionar el delito con inmigrantes, en especial quienes están en condición de irregulares. No es de extrañar que este tipo de estereotipos de ver a los inmigrantes como potenciales criminales es una de las razones para que los países receptores como Costa Rica pretendan formular leyes migratorias más severas, donde se pretende ver al inmigrante irregular como un delincuente.(22)

No se debe permitir que existan legislaciones que discriminen en el campo migratorio según el país de origen y/o volumen de las migraciones, y perfil migratorio

Uno de los grandes pasos que en este sentido se ha dado fue la creación de la Relatoría Especial para los Derechos Humanos de los Migrantes por parte de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Resolución E/CN.4/1999/44), que tiene entre sus funciones: "Formular recomendaciones para impedir violaciones de los derechos humanos de los migrantes y para remediarlos donde quieran que se produzcan, así como promover la aplicación efectiva de las normas internacionales pertinentes".

Se debe exigir el cumplimiento de la Convención Internacional sobre Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familias, que entró en vigor el primero de Julio del 2003.

Pero, ¿de dónde debe provenir este compromiso universal para la protección de los derechos humanos de los migrantes?. Es la academia junto con la sociedad civil organizada quien debe asumir este papel protagónico, de lo contrario, el fenómeno de la globalización económica y deshumanizante será cada día más hegemónica y los espacios para defender esos derechos cada día tendrán menos asidero y protagonismo.

Debe emanar de esta Conferencia una propuesta, para que la sociedad civil establezca un foro o mesa permanente para la protección de los derechos humanos de los migrantes. Se debe trabajar en las áreas de incidencia política, análisis y acción y protección de los derechos humanos de los migrantes.

Se debe ayudar a los migrantes a organizarse colectivamente, de tal manera que influyan positivamente en sus países de destino como en sus países de destino de origen.
En sus países de destino en su lucha por incorporarse y mejorar su condición de vida, y en los países de origen a mantener su vínculo vivo, dinámico y significativo.

La realidad es compleja, pero es nuestro reto comprenderla mejor, educar y ayudar a la población tanto migrante como no migrante, sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan.

Bibliografía
-CEJIL. Informe. San José, Costa Rica, Junio 2003.
-CEPAL. Informe. Santiago de Chile, 2003.
-CIDE. Derechos Humanos de los Migrantes en Centroamérica. Prevención del Tráfico de Migrantes y la Trata de Personas.
-DEFENSORÍA DE LOS HABITANTES. Informe Anual 2002-2003. Segmento de Población Migrante, San José, Costa Rica, 203.
-FARIÑAS, Dulce M.J. Globalización, ciudadanía y derechos humanos. Dykinson, Madrid, España, 2000. Citado por Ribotta. En: Globalización vrs. derechos humanos (IIG), Barcelona, España, 2003.
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Notas
1. División de Población, Departamento Económico y Social. Migraciones internacionales 2002.
2. Especialista en remesas del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo.
3. Informe Pulso Latinoamericano. www.pulsolatino.net
4. Datos aportados por el Banco de España, según Pedro Vasconcelos, especialsita en remesas del FOMIN.
5. Mensaje del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, Ruud Lubbers, 20 de junio del 2003, Día Mundial del Refugiado.
6. Informe Oficina Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), 2002.
7. Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CEJIL), Junio 2003.
8. Informe CEJIL, 2003.
9. Valverde, José Manuel. Ponencia "Globalización, desarrollo local e integración de la población migrante".
10. Informe de la Relatoría Especial sobre trabajadores migratorios y sus familias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Santiago de Chile, 19-20 de junio del 2000.
11. Ver Marmora, Lelio. Los programas de políticas migratorias, 1992.
12. Martiné, George. Los movimientos migratorios entre Nicaragua y Costa Rica. La migración internacional en el contexto de la globalización.
13. Docente de la Universidad de Córdoba, Argentina, en su artículo "Globalización vrs. derechos humanos. ¿Pueden configurarse los derechos humanos como una estrategia emancipadora en el actual contexto de globalización neoliberal".
14. Fariñas, Dulce M.J. Globalización, ciudadanía y derechos humanos. Dykinson, Madrid, 2000, Ribotta, España, pág. 7.
15. Ribotta. Op.cit., pág. 3.
16. Relatoría Especial sobre trabajadores migratorios y sus familias. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Santiago de Chile, 19-20 de junio del 2000.
17. Arnaud y Fariñas, 1996, 272, citado por Ribotta.
18. Informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL, 2003.
19. Ribotta, Silvine. Globalización vrs. derechos humanos.
20. Informe de la Relatoría Especial para los Derechos Humanos de los Migrantes, pág. 44.
21. El país, 3 de enero del 2002, citado por Wagman. D., en: Estadística, delito e inmigrantes.
22. El proyecto sustituto de la Ley General de Migración y Extranjería pretende sancionar a quienes alojen a extranjeros (Capítulo II del Título IX).

 

* Julio Varela. Catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica. Experto y Consultor en el área de Migración y Derechos Humanos. Miembro del Foro permanente sobre población migrante en Costa Rica. Fue Director del Instituto de Estudios Sociales y Población de la Universidad Nacional de Cosa Rica. IDESPO. Autor de varios estudios y publicaciones en este campo. Ponencia presentada en la Conferencia regional "Globalización, migración y derechos humanos", organizada por el Programa Andino de Derechos Humanos, PADH. Quito - Ecuador. Septiembre 16, 17 y 18 de 2003.

 

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