|
1. Introducción
Mi objetivo es abordar dentro de un contexto general aspectos
relacionados con las migraciones, la globalización y los
derechos humanos en la región latinoamericana.
En ese sentido, se pretende destacar que las migraciones son
positivas tanto en los países de destino como de origen.
En los países receptores se constituyen en un componente
importante para los procesos de desarrollo económico, según
la sectorización y dinámica de sus economías
y de conformidad con el proceso de globalización que se
está viviendo, como en los países de origen, en
razón del envío de remesas que significa un aporte
importante para sus familias que viven en condiciones de pobreza.
2. La emigración viene en crecimiento
Según el último informe publicado en Ginebra por
la Organización Internacional de las Migraciones (10 de
junio del 2003), existían 175 millones de seres humanos
que habían emigrado de sus países de origen. En
otras palabras, una de cada 35 personas es un emigrante, lo que
equivale a aproximadamente el 3% de la población mundial
(ver Anexo 1).
Los principales stock migratorios, de conformidad con datos
de la ONU (1) del año 2002, son Estados Unidos con 35 millones
de inmigrantes (15 millones de latinoamericanos) y la Federación
Rusa con 13.3 millones de inmigrantes.
Según Pedro de Vasconcelos, (2) la emigración latinoamericana
se puede clasificar en olas: en primer lugar la ola de emigración
de centroamericanos iniciada hace 15 años, posteriormente
se encuentra la ola de emigrantes del Caribe y la ola de emigrantes
de los países andinos, que data de cinco años aproximadamente
y por último, la ola más reciente son los emigrantes
del Cono Sur.
Después del atentado del 11 de setiembre del 2001, los
Estados Unidos a nivel migratorio tomó mayores controles,
fundamentado en la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo,
lo que de hecho ha provocado un menor ingreso de extranjeros en
condiciones regulares. Esto supone que los emigrantes latinoamericanos
diversifiquen su abanico de opciones, donde cobra mayor importancia
los países europeos como España e Italia, entre
otros, así como Japón en Asia y Australia y la migración
intra regional.
A nivel intraregional los países tradicionalmente considerados
como atractores de población como eran Argentina y Venezuela,
son actualmente países poco atractivos y más bien
se están constituyendo en países expulsores de población.
El otrora boom del petróleo venezolano y el esplendor argentino
han decaído y por lo tanto, el panorama migratorio ha variado.
Chile se vislumbra como un eventual país atractor de población,
en razón de sus salarios, la oferta de trabajos temporales,
en especial en el campo de la agricultura y su estabilidad política
y económica.
3. El rol de las remesas en América Latina
América Latina se ha constituido en el destino más
importante de los envíos de remesas a nivel mundial. Se
calcula en más de 32 mil millones de dólares anuales
las divisas que por concepto de remesas ingresaron en los países
latinoamericanos en el año 2002, ingreso muy por encima
de la asistencia internacional que los países de América
Latina reciben. (3)
Los principales repectores, producto del envío de remesas,
son México y Brasil, El Salvador es el principal destino
de remesas sobre una base per cápita (Washington, 27 EP/AF).
El país que está a la cabeza desde donde se envía
más dinero es Estados Unidos, seguido por Japón,
España y resto de Europa y Canadá (Cuadro 1).
Cuadro 1
Remesas enviadas hacia América Latina
|
País de origen
|
Nacionalidad de los emigrantes
|
Monto millones $
|
|
Estados Unidos
|
Mexicanos, salvadoreños, dominicanos,
nicaraguenses, guatemaltecos, cubanos, peruanos, otros
|
25.000
|
| Japón |
Brasileños, peruanos, otros
|
3.000
|
| Europa |
Ecuatorianos, colombianos, dominicanos,
peruanos, argentinos, otros
|
2.000
|
| Canadá |
Jamaiquinos, haitianos, otros
|
1.500
|
| Intraregional |
Haitianos desde República Dominicana,
centroamericanos desde México, bolivianos desde
Argentina, otros
|
1.000
|
Fuente: Fondo Multilateral de Inversiones, BID
A nivel intraregional, los envíos de dinero remitido por
haitianos desde República Dominicana, por guatemaltecos
desde México y por nicaragüenses desde Costa Rica,
donde hay 296.461 personas (ver anexos 2 y 3), han venido cobrando
mayor importancia, en razón del crecimiento de inmigrantes
en estos países desde donde emanan las remesas.
Según datos del FOMIN, se estima que alrededor de tres
millones de latinoamericanos viven en otros países de la
región latinoamericana diferente al de su destino y envían
anualmente un aproximado de 1.5 mil millones de dólares
a sus países de origen.
Cuadro 2
América Latina y El Caribe: Principales Países
de destino de las remesas
|
País
|
US$ millones
|
| TOTAL |
32.044
|
| México |
10.502
|
| Brasil |
4.600
|
| Colombia |
2.431
|
| El Salvador |
2.206
|
| República Dominicana |
2.111
|
| Guatemala |
1.689
|
| Ecuador |
1.575
|
| Jamaica |
1.288
|
| Perú |
1.265
|
| Cuba |
1.138
|
| Haití |
931
|
| Honduras |
770
|
| Nicaragua |
759
|
| Venezuela |
235
|
| Argentina |
184
|
| Costa Rica |
134
|
| Guyana |
119
|
| Bolivia |
104
|
| Trinidad y Tobago |
59
|
Fuente: FOMIN, Banco Interamericano de Desarrollo
Gráfico 1
Crecimiento de las Remesas entre los años 2000-2001

Fuente: FOMIN, BID.
Desde España, donde viven más de 600
mil latinoamericanos, para el año 2002, enviaron remesas
a sus países de origen por más de 800 millones de
dólares USA (4), donde sobresalen los ecuatorianos, quienes
lo hicieron mayoritariamente (20%), seguido de los colombianos,
peruanos y dominicanos.
En el caso de las remesas originadas desde Japón por inmigrantes
latinoamericanos, estas provienen principalmente de países
suramericanos, donde destaca Brasil, Perú, Colombia, Argentina,
Paraguay y Bolivia.
Uno de los mayores problemas que enfrenta el envío de
remesas, por ejemplo desde los Estados Unidos a los países
latinoamericanos, es el elevado costo financiero que tienen que
pagar por concepto de comisiones, el cual llega hasta un 20% del
monto que envían. Así, empresas remeseras internacionales
como Western Union y Money Gram, entre otras, y/o empresas nacionales,
según cada país de origen, están lucrando
a costa de los trabajadores emigrantes que envían remesas
a sus familiares en sus países de origen.
Por tal razón, es importante que dentro de toda formulación
de una política migratoria y su legislación, el
tema de las remesas sea abordado, donde entre otros elementos,
se consideren los siguientes:
1. En el país receptor de población
1. Que se registren las empresas que se dedican al envío
de remesas para que sean supervisadas.
2. Que se instruya a quienes contraten a personas extranjeras
para que realicen convenios tripartitos (contratante, empresas
que se dedican al envío de remesas y trabajadores), con
el fin de establecer mecanismos directos en el envío de
sus remesas. Lo anterior permitirá la identificación
de estas empresas, su registro y los montos que se están
enviando.
3. Que las empresas que se dedican al envío de remesas
estén obligadas a hacer un depósito de garantía,
de tal manera que no representen un riesgo para el usuario.
4. Que se establezca un máximo de pago de comisión
para las personas que hacen uso de los servicios de envío
de remesas que ofrecen estas empresas.
5. Que sobre el pago de esas comisiones se establezca un porcentaje
para el Estado, pagadero por la empresa y no por el usuario.
6. Que ese porcentaje se utilice para fortalecer programas que
den cobertura a la población migrante y nacional (salud,
vivienda, educación y capacitación).
2. En el país expulsor de población
1. Que se brinden las facilidades necesarias para la recepción
de las remesas, donde entidades bancarias públicas y/o
privadas puedan formalizar convenios bilaterales a través
del Estado para este propósito.
2. Que se brinden estímulos a los familiares receptores
de remesas para que inviertan parte de su dinero en inversión
de desarrollo comunal a nivel micro empresarial, dinamizando así
ciertos sectores de la economía nacional.
3. Que se impulsen programas de capacitación a estos grupos
familiares para su desarrollo micro empresarial.
4. El caso de la población refugiada
Seres humanos en todo el mundo, tanto a nivel individual como
en masa, se han visto obligados a salir de sus países de
origen por motivos bélicos, raciales, étnicos, religiosos,
ideológicos y políticos. Según el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados, existían al
20 de junio del 2003 20 millones de personas bajo su protección,
de las cuales el 35% son jóvenes, cuyas edades están
comprendidas entre los 12 y 24 años de edad. (5)
Las soluciones que pretende brindar el ACNUR a los refugiados
no son fáciles, en razón de que empiezan por la
imposibilidad de regresar a sus países de origen por las
condiciones de inestabilidad sociopolítica y la inseguridad
existente. Así, en primer lugar se requiere iniciar un
proceso de redemocratización y/o pacificación de
las zonas en conflicto, lo cual no se constituye en soluciones
corto placistas. Por lo tanto, la integración en su país
de destino y/o reasentamiento en un tercer país, se constituyen
en las alternativas más viables que maneja el ACNUR, siempre
y cuando exista una apertura por los países receptores
de población refugiada y un apoyo de la comunidad internacional,
sin distingos de raza, credo, religión, etnia y nivel de
desarrollo.
Debe existir un ambiente de apertura, tolerancia y compromiso
para brindarles las oportunidades de desarrollo e integración
a los refugiados en sus países de acogida, tanto en el
aspecto laboral, protección de sus derechos, seguridad
ciudadana, educación, vivienda, salud e integración
familiar, de tal manera que en el momento de regresar a su país
de origen no sean más parte del conflicto existente, sino
de su solución.
La sociedad civil conjuntamente con el ACNUR y los Estados receptores
de población deben establecer redes de apoyo y atención
a los refugiados. La academia tiene un compromiso fundamental
en la generación de actividades de capacitación,
inserción, sensibilización y de denuncia y protección
de sus derechos, de tal manera que el refugiado sea una persona
productiva y positiva, donde pueda no sólo desarrollarse
integralmente, sino cultivar sus costumbres, tradiciones y cultura
en general.
En América Latina, el país que está expulsando
población en condición de refugiado es Colombia.
El resto de los países latinoamericanos son receptores
de población colombiana. Por ejemplo, en Costa Rica existen
más de 13.000 refugiados, de los cuales 8.000 son colombianos.
Pero de la cifra total de desplazados en el mundo (20 millones),
sólo el 10% ha encontrado protección en países
desarrollados, el 90% restante ha sido acogido en países
del tercer mundo.(6)
En América Latina y el Caribe, al 2002, eran más
de 380 mil personas quienes gozaban del estatus de refugiados,
donde gran parte de ellos están en condiciones de gran
vulnerabilidad y cada día "es más común
que los Estados de la región implementen políticas
y legislaciones restrictivas en contra de los solicitantes de
la condición de refugiados". (7)
En este sentido, se debe reforzar sobre el derecho fundamental
que tiene todo ser humano para solicitar asilo y/o obtener el
estatus de refugiado. Este derecho reconocido por la normativa
internacional genera obligaciones para los Estados, tanto expulsores
como receptores. "Los estándares y los mecanismos
de protección del sistema Interamericano de Derechos Humanos
complementan el derecho internacional de los refugiados y fortalecen
la protección internacional de los solicitantes de asilo
y las personas refugiadas". (8)
5. Los derechos de la población migrante
Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
adoptada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre
de 1948, la legislación internacional en este campo (pactos,
convenciones, protocolos y declaraciones) es significativa, por
lo que puede decirse que desde el punto de vista de la defensa
y protección de los derechos de los migrantes existe suficiente
legislación, en especial para quienes tienen un estatus
migratorio regular y donde el inmigrante indocumentado no debe
ser discriminado de sus derechos básicos fundamentales
como son el trabajo, la educación y la salud (ver Anexo
4). Al contrario, deben darse amnistías migratorias para
regularizar su estatus migratorio.
Es cierto que existen normativas globalizadas que definen los
derechos y deberes de los migrantes, pero ¿se podría
asegurar que esto se cumple?, que las normativas internas en cada
país de destino se guían en esta materia por la
normativa internacional de la cual los países que se han
adherido y/o ratificado han sido garantes al firmarse los tratados
y convenios internacionales.
Los países deben impulsar una serie de acciones que:
"deben tomar en cuenta el carácter estructural de
este fenómeno migratorio, tomar en cuenta las tendencias
internacionales en el campo laboral, así como el carácter
binacional del fenómeno para poder avanzar en una solución"
(9), a lo cual debe sumarse el contexto político, social,
cultural y psicológico de los países expulsores
y receptores, así como de sus protagonistas.
El análisis del fenómeno migratorio y la coordinación
de esfuerzos para alcanzar un tratamiento integral de esta temática
deben enmarcase dentro de los postulados de los distintos tratados
relativos a los derechos humanos de la población migrante.
Es importante también tomar como referencia la Declaración
de las Américas, la Conferencia Regional en Santiago de
Chile en diciembre del 2002, así como la Conferencia Mundial
contra el racismo, discriminación racial, la xenofobia
y formas conexas de intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica,
donde se suscribió la Declaración y el Programa
de Acción de dicha conferencia y donde los Estados participantes
reconocieron principios a favor del respeto de los derechos de
los migrantes (por ejemplo ver los puntos 47 y 51).
6. La vulnerabilidad de los migrantes
Las y los migrantes empiezan a ser vulnerables desde antes de
ser migrantes. La estructura social y económica en que
se desarrolla un ser humano, le impone una serie de condiciones
de subsistencia, pobreza, desempleo, salarios bajos, violencia
política, inseguridad ciudadana, desastres naturales y
deseos de superación que su país no le ofrece, por
lo que se ve forzado a emigrar en búsqueda de mejorar su
condición de vida y calidad humana.
Así, una persona o grupo de personas que se desplacen
de un lugar a otro, en procura de satisfacer sus necesidades insatisfechas,
ya es una persona vulnerable, cuya vulnerabilidad se acrecienta
en el país de destino, dado que empieza por aceptar una
serie de condiciones sociales y económicas obligados para
poder insertarse en el rol socio-laboral de la comunidad receptora.
A pesar de que logren esa inserción, existirán
distinciones entre el nacional y el inmigrante, que los hará
ver como un extranjero desde el punto legal, ello a pesar del
compromiso del país para respetar los derechos humanos
de los migrantes. Es por esa razón, que el inmigrante enfrenta
una serie de problemas y dificultades en su país de destino
que se puede resumir en:
1. El solo hecho de ser extranjero genera reacciones de hostilidad
por parte de cierto sector de la población, fundamentadas
en la xenefobia.
2. El inmigrante, en especial el irregular o indocumentado, es
objeto y sujeto de discriminación laboral: horarios extensos,
labores intensas, bajos salarios y sin garantías sociales
y maltratos.
3. Se estereotipa al migrante como una persona que viene a realizar
labores complementarias (trabajo de segunda categoría)
que ya los nacionales no desean realizar (servicios, construcción,
agricultura).
4. Por la forma de su inmigración y su situación
en el país: viviendo en condiciones precarias, su inserción
laboral sin las garantías sociales requeridas, son seres
humanos que difícilmente logran realizarse a plenitud y
por lo tanto su ciclo de pobreza no se rompe.
5. El inmigrante está expuesto o sometido a todo tipo
de impedimentos, trabas, en especial los irregulares que buscan
su invisibilidad, por lo que se le dificulta más su acceso
a los servicios sociales.
6. La distancia de sus familiares y la lejanía de su tierra
natal, además de sus temores a la deportación, les
condicionan a vivir en soledad, con temores, a escondidas y por
lo tanto, vedados de ejercer el reclamo de sus derechos cuando
le son violados.
7. Esa misma situación en muchas ocasiones les inhibe
para celebrar sus tradiciones, por lo que se exponen a perder
con el tiempo su identidad cultural.
8. Los inmigrantes, y en especial las mujeres, están expuestas
a sufrir maltrato físico y verbal, así como a ser
abusadas sexualmente. La amenaza de despido y deportación,
son acciones cotidianas en el inmigrante, en especial los indocumentados.
9. En muchas ocasiones la policía migratoria abusa de
su poder, se dan maltratos físicos y verbales y detenciones
arbitrarias, en condiciones infrahumanas.
10. Normalmente el inmigrante se ve forzado a emigrar de su país
de origen, sin tener la mínima información sobre
la situación real de su país de destino y sus posibilidades
reales de insertarse laboralmente.
Existe una tendencia de estigmatizar al inmigrante según
su país de procedencia y perfil socioeconómico.
7. Hacia una política migratoria integral e integradora
De conformidad con la normativa internacional es importante
que cada país formule una política migratoria integral
que contemple tanto la emigración como la inmigración
y la migración de tránsito y los desplazamientos
internos, puntualizando en las características particulares
de su propia sociedad y las características de las corrientes
migratorias que ingresan a sus países, estableciendo un
perfil migratorio que cuantifique y cualifique su aporte al desarrollo
socioeconómico de cada país, según su edad,
nivel educativo, inserción laboral, sexo y condición
económica.
A su vez, esta política migratoria debe ser integradora,
en el sentido de que debe estar sustentada en la realidad del
país, con una visión prospectiva dentro de un enfoque
de los derechos humanos, de tal manera que se establezcan condiciones
de igualdad entre nacionales y extranjeros y de conformidad con
las condiciones particulares de las regiones existentes en cada
país.
Desde este punto de vista no se puede establecer una política
migratoria general sin definir las particularidades de cada región
según la movilidad población definida en tiempo
(duración) e inserción laboral. Se puede hablar
de una política migratoria de carácter fronterizo
para trabajadores migratorios temporales que se inserten en actividades
agrícolas por períodos de cosecha.
En los países receptores de población una política
migratoria debe impulsar actividades de educación, sensibilización
humana, tolerancia y respeto de la dignidad por intermedio de
talleres, seminarios y conferencias con diversos grupos poblacionales
que ejercen una influencia directa en la población para
que asuma una posición de aceptación y tolerancia.
Dentro de estos grupos están los políticos, los
educadores y los periodistas, porque son quienes generan posiciones
ideológicas, están formando a las nuevas generaciones
y se constituyen en grupos de opinión a lo interno de cada
sociedad.
No se puede tolerar que los inmigrantes sigan siendo vedados
de sus derechos al trabajo, del envío de remesas a sus
familias sin mayores erogaciones, del ejercicio de sus derechos,
del debido proceso para legalizar su estatus migratorio y no sean
sujetos de los rigurosos procedimientos de deportación
y rechazo y a los maltratos por parte de la policía migratoria
(10) y también de sus empleadores.
Así mismo, los inmigrantes, y en especial los fronterizos,
se ven en muchas ocasiones en medio del narcotráfico y
la violencia política entre países, donde las fuerzas
de seguridad no siempre logran hacer la distinción entre
las migraciones y la recepción del delito.
Una política migratoria debe derivar en programas, proyectos
y acciones según la dinámica migratoria en cada
país y las tendencias y políticas internacionales.
Para impulsar una política migratoria, la misma debe derivarse
a su vez de una etapa de diagnosis y una propuesta de desarrollo
nacional (11), de donde se derivan los objetivos y programas de
acciones en materia migratoria, como:
* Retención de población potencialmente emigrante
* Fomento emigratorio
* Retorno y/o vinculación
*Promoción a la inmigración calificada y/o con capital
* Regularización de la inmigración (amnistías
migratorias)
*Integración migratoria.
* Una política, un programa o un proyecto según
cada realidad
George Martiné (12), frente a la realidad inmigratoria
en países de destino, como es el caso de Costa Rica y donde
no se visualiza un comportamiento inmigratorio diferente, en especial
de la inmigración de nicaragüenses, señala
que "Costa Rica debe facilitar la integración de los
migrantes por medio de programas concretos de información
previa, de facilitación al transporte de bienes, de reconocimiento
de prestaciones y títulos, de ayuda de emergencia y de
inserción laboral".
Por otra parte, se debe ser severo con el tráfico ilegal
de migrantes que opera a nivel latinoamericano mediante el sistema
de redes y coyotaje, así como en la trata de personas,
dado que esto significa lucrar con seres humanos y vidas humanas,
frente a una necesidad de sobrevivencia que tienen los migrantes
y en razón de las políticas migratorias restrictivas
y controlistas que existen en los países receptores y no
receptores de población.
Es necesario que los sistemas de información sobre los
migrantes establezcan cruce de información para fines políticos
y académicos; pero para ello, se debe empezar por homologar
los sistemas de información estadística para que
sean comparables, así como la fecha de realización
censal y los registros de entradas y salidas.
Es necesario contar con la voluntad política para que
conjuntamente con la participación de la sociedad civil,
unan esfuerzos en el abordaje integral del fenómeno migratorio.
Se hace necesario que el componente migratorio requiera de un
abordaje integral según la realidad de cada país,
donde se fortalezca el respeto de los derechos humanos, dando
particular importancia al enfoque de género, etnia, edad,
ideología, religión, entre otros. Se debe superar
la visión tradicional restringida a criterios de seguridad
y controles migratorios.
8. Globalización y migraciones
Silvina Ribotta indica que: "En el Siglo XX, entre la consolidación
del modelo económico capitalista neoliberal, las dos guerras
mundiales, la polarización política del mundo, el
crecimiento sin precedentes de las diferencias entre ricos y pobres
-norte y sur, primer mundo y tercer mundo- la inestable y cambiante
depresión de los países pobres, entre tantos otros
conflictos, ven la luz las declaraciones de derechos humanos positivizados
en el panorama internacional". (13)
Continúa señalando Silvina Ribotta que: "Así,
con los paradigmas de la modernidad en crisis, con la post modernidad
golpeando a la puerta, con un orden económico asfixiantemente
capitalista y un sistema político neoliberal, el globo
se globaliza desde el occidente rico".
Pareciera que el fenómeno de la globalización
nos tomó por sorpresa, se extendió a todas las naciones
del mundo y estableció y profundizó las diferencias
socieconómicas entre ricos y pobres, entre países
desarrollados y países menos desarrollados y entre países
menos desarrollados y países pobres.
Se está frente a un proceso de globalización de
todo lo que implique beneficios económicos, ganancias exorbitantes,
pero sin importar el actor principal de la globalización,
el ser humano, y por lo tanto, el deterioro de su calidad de vida
va en crecimiento, con lo que las desigualdades sociales, económicas
y culturales se profundizan, la pobreza se incrementa y por lo
tanto la movilidad poblacional aumenta en su volumen y dimensión
y asume nuevos roles o tendencias migratorias según su
ubicación geográfica y realidades nacionales y/o
regionales, porque en cada ser humano está latente su sueño
de dignificarse y mejorar su calidad de vida.
Como resultado de la globalización se ha venido dando
un proceso de transformación que pasa por lo económico,
lo tecnológico y lo social, donde los fundamentos del Estado
benefactor dan paso a un Estado neoliberal, las políticas
sociales son relegadas y las acciones de bienestar social empiezan
a colapsar.
Dulce Fariñas, comentado por Ribotta indica que: "Estos
procesos de transformación, lejos de interpretaciones positivas
de expectativas hacia sus efectos, implican que mientras más
se globalizan las relaciones jurídicas y económicas,
más se localizan o se fragmentan las manifestaciones sociales,
laborales y culturales en las cuales aquellos han de desarrollarse,
produciendo además una relación desigual entre aquellos
y estos". (14)
Se entiende así la globalización como la permisividad
para el tránsito libre de capital, mercancías y
tecnología, que implica una redefinición de los
estilos, apostando para la celebración de tratados y convenios
multilaterales y bilaterales para garantizar las condiciones requeridas
en la libre apertura a la inversión extranjera, aceptando
así la imposición de un modelo de desarrollo neoliberal,
donde los máximos establecidos son el "libre comercio,
de regularización y eficiencia de los mercados financieros".
(15)
Lo paradójico de la globalización es su pugna
por el libre tránsito por las fronteras desde un contexto
universal, pero para la movilidad poblacional, dueños del
capital humano, no opera de igual manera, donde la legislación
migratoria se vuelve más controlista, severa, selectiva,
apelando a una política de seguridad nacional, se da así
la contradicción que encierra la globalización,
porque cuando se trata de personas, de seres humanos, quienes
también buscan crecer en lo personal, social y económico,
la eliminación de las barreras y la apertura de fronteras
no opera y son más rígidas e inhumanas.
Como consecuencia de la globalización en los países
del sur en su relación norte-sur se da un proceso de ajustes
económicos, tendientes a la privatización de las
instituciones públicas y/a su disminución operativa,
así como a la reducción del Estado benefactor, con
lo cual el triángulo de la exclusión social se arraiga,
donde cada día son menos los incluidos y más los
vulnerables que pasan a ser excluidos. Indudablemente ello impulsa
la movilidad humana, que puede ser de carácter regular
o irregular, sellado por una deshumanización en su trato,
tanto en los países expulsores como de atracción.
"El movimiento de capitales genera tanto focos de expulsión
de personas por falta de trabajo y oportunidades, como focos de
atracción de mano de obra a través de nuevas inversiones.
La fluidez con que se muevan los capitales de inversión
ha dinamizado de una manera extraordinaria los movimientos de
personas y las políticas públicas se han quedado
muy rezagadas, tanto en términos de medidas para evitar
la salida y el desarraigo, como medidas para permitir el flujo
y entrada ordenada de personas para llenar necesidades del mercado
de trabajo". (16)
Es así como la globalización económica
ha implicado "un cambio en los modelos de producción
que contribuye al surgimiento de una nueva división internacional
del trabajo, al desarrollo de los mercados de capitales establecidos
más allá de las naciones y de sus fronteras, a una
creciente expansión de las multinacionales con poder negocial
a escala planetaria y a la importancia creciente de los acuerdos
comerciales entre naciones que permitan la formación de
grandes bloques económicos regionales que terminen imponiéndose
a los derechos racionales basados en un derecho internacional
del comercio" (17).
Los países del sur en sus negociaciones con los países
del norte negocian con desventajas que se traducen a la clase
trabajadora de sus nacionales, al verse disminuido el Estado benefactor
a la pérdida de la seguridad social y laboral, a percibir
salarios mínimos, al establecimiento de impuestos progresivos,
a la privatización de servicios en salud, educación,
banca y elevación de las tarifas en agua, luz, electricidad
y telefonía, entre otros.
Uno de los sectores más golpeados en los países
del sur es el sector agrícola, donde los costos de producción
se ven encarecidos y deben competir en desventaja con productos
agrícolas importados a menor costo para el usuario. El
agricultor debe competir en términos de desigualdad con
respecto a los productores, por ejemplo de los Estados Unidos
en productos de la leche y sus derivados, productos hortículas,
de legumbres, granos básicos y de la papa, entre otros.
Por esa razón, es que las propuestas de integración
solidaria y complementaria, impulsada por los países sudamericanos,
que conllevan a la formación de bloques regionales como
la Comunidad Andina, se constituyen en acciones alternativas que
deben constituirse en modelos de integración y negociación
frente a los países del norte y entre sí, en condiciones
de igualdad, equidad y justicia económica.
Es preciso llamar la atención que dentro de estas nuevas
formas de negociación a la que nos impulsa principalmente
Estados Unidos, mediante la celebración de tratados de
libre comercio, no se vislumbran las negociaciones en el campo
migratorio. Pareciera que los Estados Unidos mediante la internacionalización
de sus transnacionales puede reorientar la tendencia migratoria
a otros países, como los latinoamericanos.
De esta forma, la globalización está sustentada
en un modelo económico de carácter neoliberal, donde
el Estado benefactor no tiene cabida, donde la venta de sus activos
está pasando a las empresas privadas y donde la asistencia
social en salud, educación y vivienda, entre otros, está
siendo reducida y donde la protección a la agricultura
está siendo socavada para dar paso a importaciones según
las condiciones establecidas por los sectores exportadores.
9. La globalización de los derechos humanos
Se está frente a un modelo de globalización principalmente
de carácter económico y jurídico, pero que
no satisface el cumplimiento de las necesidades básicas
de los seres humanos. Por esa razón, no es de extrañar
ver como la pobreza en Latinoamérica como en el resto del
mundo no cede, así en el 2002 95 millones son indigentes.
El 43.4% de los habitantes en América Latina vive debajo
de los niveles de pobreza, cifra que superó en nueve décimas
referente al 2001(18) indudablemente ello genera desplazamiento
de sus poblaciones.
Pareciera que los derechos humanos dentro de la lógica
normativista está llamada, dentro de un contexto de legitimación
del poder, a brindar la protección social de las naciones
y los migrantes, apelando a la normativa interna e internacional
para su cumplimiento.
El problema es que los derechos humanos están debilitados
frente a la normativa de cada Estado y frente al proceso de globalización
que sólo ve a los derechos humanos como una instancia para
reclamar libertades individuales y universales inherentes al ser
humano, pero que se contraponen en el contexto económico,
laboral y cultural de libertad de movilización y respeto
a la dignidad humana.
Existe un discurso de doble sentido frente a los derechos humanos,
dado que por un lado se aceptan y se firman convenios y/o tratados
internacionales para su cumplimiento, pero por otra parte las
violaciones de los derechos humanos y las medidas jurídicas
restrictivas, como por ejemplo la movilidad humana, son permanentes
y crecientes. Señala Ribotta que: "El ejemplo más
claro de esta paradoja lo podemos encontrar en la política
de los Estados Unidos, el estado que se arroga el deber-derecho
de proteger al mundo de las violaciones de los derechos humanos,
pero desde el cual se vetan resoluciones del Consejo de Seguridad
y se vota en contra de resoluciones de la Asamblea General cuando
son condenados ellos o sus aliados". (19)
Frente a esta realidad discordante con la calidad humana y los
derechos humanos, la sociedad civil organizada debe asumir roles
de mayor participación, acción y presión,
asumiendo una actitud de denuncia y divulgación de las
violaciones de los derechos humanos, concertando redes nacionales
e internacionales que fortalezcan sus acciones, o sea, es necesario
la globalización de la sociedad civil organizada en procura
de defender sus legítimos derechos en el campo social,
económico, cultural y político.
Las organizaciones no gubernamentales deben emprender acciones
no sólo en la defensa y cumplimiento de los derechos de
sus ciudadanos, sean éstos nacionales y/o migrantes, debe
ir más allá, propiciando acciones emancipadoras
en el campo laboral empresarial a nivel micro y de pequeña
empresa para paliar en alguna medida la pobreza en sus países.
No basta con la denuncia y protección o el análisis,
debe trabajarse en la capacitación, formación e
inserción laboral de los más necesitados. Mientras
esto no se haga, difícilmente el cumplimiento de los derechos
humanos se abrirá espacios y la movilidad humana, tanto
interna como internacional, seguirá en crecimiento, tanto
de carácter regular como irregular, con su consabida deshumanización.
Los derechos humanos deben ser emancipadores de las desigualdades
socioeconómicas, deben ser un instrumento de denuncia de
los Estados que violentan la dignidad humana, deben estar fundamentados
en la valoración del ser humano y la aplicación
de la justicia.
Cierto es que: "... existe un recrudecimiento inquietante
de la intolerancia, la discriminación, el racismo y la
xenofobia, expresada en franca violencia contra los migrantes,
que se dan prácticamente en todas las regiones del mundo".
(20)
La estigmatización de los inmigrantes se da en todo lugar,
en especial en países atractores de población, tal
es el caso de Costa Rica en Centroamérica con respecto
a la inmigración de nicaragüenses. En España,
el Ministerio del Interior ha atribuido el crecimiento de la criminalidad
a la creciente inmigración. (21)
Se está dando una tendencia a relacionar el delito con
inmigrantes, en especial quienes están en condición
de irregulares. No es de extrañar que este tipo de estereotipos
de ver a los inmigrantes como potenciales criminales es una de
las razones para que los países receptores como Costa Rica
pretendan formular leyes migratorias más severas, donde
se pretende ver al inmigrante irregular como un delincuente.(22)
No se debe permitir que existan legislaciones que discriminen
en el campo migratorio según el país de origen y/o
volumen de las migraciones, y perfil migratorio
Uno de los grandes pasos que en este sentido se ha dado fue la
creación de la Relatoría Especial para los Derechos
Humanos de los Migrantes por parte de la Comisión de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas (Resolución E/CN.4/1999/44),
que tiene entre sus funciones: "Formular recomendaciones
para impedir violaciones de los derechos humanos de los migrantes
y para remediarlos donde quieran que se produzcan, así
como promover la aplicación efectiva de las normas internacionales
pertinentes".
Se debe exigir el cumplimiento de la Convención Internacional
sobre Protección de los Derechos de todos los Trabajadores
Migratorios y de sus Familias, que entró en vigor el primero
de Julio del 2003.
Pero, ¿de dónde debe provenir este compromiso universal
para la protección de los derechos humanos de los migrantes?.
Es la academia junto con la sociedad civil organizada quien debe
asumir este papel protagónico, de lo contrario, el fenómeno
de la globalización económica y deshumanizante será
cada día más hegemónica y los espacios para
defender esos derechos cada día tendrán menos asidero
y protagonismo.
Debe emanar de esta Conferencia una propuesta, para que la sociedad
civil establezca un foro o mesa permanente para la protección
de los derechos humanos de los migrantes. Se debe trabajar en
las áreas de incidencia política, análisis
y acción y protección de los derechos humanos de
los migrantes.
Se debe ayudar a los migrantes a organizarse colectivamente,
de tal manera que influyan positivamente en sus países
de destino como en sus países de destino de origen.
En sus países de destino en su lucha por incorporarse y
mejorar su condición de vida, y en los países de
origen a mantener su vínculo vivo, dinámico y significativo.
La realidad es compleja, pero es nuestro reto comprenderla mejor,
educar y ayudar a la población tanto migrante como no migrante,
sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan.
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emancipadora en el actual contexto de globalización neoliberal?
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Notas
1. División de Población, Departamento Económico
y Social. Migraciones internacionales 2002.
2. Especialista en remesas del Fondo Multilateral de Inversiones
(FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo.
3. Informe Pulso Latinoamericano. www.pulsolatino.net
4. Datos aportados por el Banco de España, según
Pedro Vasconcelos, especialsita en remesas del FOMIN.
5. Mensaje del Alto Comisionado de la Organización de las
Naciones Unidas para los Refugiados, Ruud Lubbers, 20 de junio
del 2003, Día Mundial del Refugiado.
6. Informe Oficina Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR), 2002.
7. Centro de Investigación y Promoción de los Derechos
Humanos (CEJIL), Junio 2003.
8. Informe CEJIL, 2003.
9. Valverde, José Manuel. Ponencia "Globalización,
desarrollo local e integración de la población migrante".
10. Informe de la Relatoría Especial sobre trabajadores
migratorios y sus familias de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, Santiago de Chile, 19-20 de junio del 2000.
11. Ver Marmora, Lelio. Los programas de políticas migratorias,
1992.
12. Martiné, George. Los movimientos migratorios entre
Nicaragua y Costa Rica. La migración internacional en el
contexto de la globalización.
13. Docente de la Universidad de Córdoba, Argentina, en
su artículo "Globalización vrs. derechos humanos.
¿Pueden configurarse los derechos humanos como una estrategia
emancipadora en el actual contexto de globalización neoliberal".
14. Fariñas, Dulce M.J. Globalización, ciudadanía
y derechos humanos. Dykinson, Madrid, 2000, Ribotta, España,
pág. 7.
15. Ribotta. Op.cit., pág. 3.
16. Relatoría Especial sobre trabajadores migratorios y
sus familias. Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
Santiago de Chile, 19-20 de junio del 2000.
17. Arnaud y Fariñas, 1996, 272, citado por Ribotta.
18. Informe de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe. CEPAL, 2003.
19. Ribotta, Silvine. Globalización vrs. derechos humanos.
20. Informe de la Relatoría Especial para los Derechos
Humanos de los Migrantes, pág. 44.
21. El país, 3 de enero del 2002, citado por Wagman. D.,
en: Estadística, delito e inmigrantes.
22. El proyecto sustituto de la Ley General de Migración
y Extranjería pretende sancionar a quienes alojen a extranjeros
(Capítulo II del Título IX).
* Julio Varela.
Catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica. Experto
y Consultor en el área de Migración y Derechos Humanos.
Miembro del Foro permanente sobre población migrante en
Costa Rica. Fue Director del Instituto de Estudios Sociales y
Población de la Universidad Nacional de Cosa Rica. IDESPO.
Autor de varios estudios y publicaciones en este campo. Ponencia
presentada en la Conferencia regional "Globalización,
migración y derechos humanos", organizada por el Programa
Andino de Derechos Humanos, PADH. Quito - Ecuador. Septiembre
16, 17 y 18 de 2003.
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