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1. Globalización y movilidad humana
Es necesario ubicar algunas aristas que presenta la globalización
para contextualizar el tratamiento de la discriminación,
el racismo y la xenofobia en procesos migratorios.
Vivimos la imposición hegemónica de un modelo de
economía neoliberal con una tendencia creciente a la apertura
de mercados, y libre circulación de capitales. Las fronteras
se han roto para el cruce de capital mientras cada vez se cierran
más a la movilidad humana. El control, la restricción
y hasta la represión enmarcadas en políticas de
seguridad y lucha contra el terrorismo son elementos ligados a
la migración y el refugio mientras que la apertura, la
liberalización, la no-intervención son los elementos
que sostienen el flujo de capitales.
Presenciamos la consolidación de un enorme poder de las
empresas transnacionales en desmedro del poder de los Estados,
una creciente inequidad en la distribución de las riquezas
tanto en la relación norte-sur como al interior de los
países de nuestra región y la implantación
de la flexibilidad laboral en contra de los más elementales
derechos de los trabajadores.
Constatamos un incremento de la movilidad humana que se manifiesta
en el desplazamiento forzado masivo de poblaciones al interior
de sus propios países, así como, el traspaso de
fronteras en busca de refugio frente a la amenaza del derecho
a la vida, la integridad, la seguridad y la libertad como consecuencia
de la persecución, la violencia generalizada y las masivas
violaciones de derechos humanos por el recrudecimiento de conflictos
particularmente de carácter interno. Así también
el aumento de la migración de carácter internacional
principalmente de sur a norte, o la intraregional hacia países
percibidos como más ricos.
2. Diversidad y discriminación (1)
La especie humana tiene como una característica y riqueza
innegable la diversidad. Toda persona es titular de derechos humanos,
sin que sus diferencias o características propias puedan
excluirla del ejercicio de los mismos. En suma somos diferentes
pero iguales en derechos.
Se trata de afianzar "un nuevo paradigma cultural que parte
de la revalorización de dos principios: diversidad humana
y paridad de los diferentes (Lagarde 1996:51) ". (2)
Lastimosamente, en la práctica, la diversidad ha sido
vista como sinónimo de desigualdad, exclusión y
discriminación.
Pachano afirma que la relación identidad/diferencia implica
reconocer que existe un "otro" diferente pero que tiene
los mismos derechos mientras que "Si la relación que
se establece entre el "uno" y el "otro" no
está asociada directamente a la tensión Identidad/diferencia,
entonces se origina en otro nivel, en otro universo material y
simbólico y este no es otro que el de la desigualdad".
(3)
Es aquí donde se enraíza la idea de que el "otro"
diferente sea asumido como inferior frente a la identidad dominante.
(4)
Evidentemente la discriminación dice relación con
la desvalorización del otro, Esa negación o falta
de reconocimiento del otro tiene su base en prejuicios, estereotipos
sobre esa persona o grupo de personas, los mismos que se trasmiten
culturalmente dentro de una lógica de mantenimiento del
poder entendido como dominación.
Son manifestaciones de discriminación el sexismo, racismo,
xenofobia, homofobia, etc.
3. La discriminación empuja a emigrar
La migración internacional ha sido históricamente
una opción presente en el afán de mejorar las condiciones
de vida de las personas. Esta opción se torna más
atractiva en la medida que promete posibilidades de cambio y esperanza
de que éste puede concretarse efectivamente.
Ahora bien, tal como señala Martha Cecilia Ruiz "la
relación entre exclusión social y migración
internacional ha sido muy poco explorada. Se ha analizado el tema
de la exclusión social como una de las consecuencias negativas
que enfrentan las personas migrantes en los países de destino,
pero no se ha analizado este factor como una causa que puede empujar
a ciertos individuos y grupos sociales a dejar su país
de origen." (5)
Ciertamente, la exclusión social está íntimamente
vinculada a la noción de discriminación, la misma
que comprende los siguientes elementos:
a. Toda distinción, exclusión, restricción
o preferencia
b. Basada en motivos de raza, color, etnia, sexo, religión,
edad, nacionalidad, opiniones políticas o de otra índole,
idioma, opción sexual, discapacidad visible, condición
económica, social y en general por otras causas o condiciones
c. Que tengan por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento,
goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos humanos
y libertades fundamentales, en las esferas política, económica,
social, cultural, civil, familiar, o en cualquier otra esfera".
(6)
Siguiendo a Ruiz, la discriminación por razones étnicas
(racismo), por opción sexual (homofobia), de género,
vinculada especialmente a la violencia sobre todo en el ámbito
familiar, aparece con fuerza en las causas para dejar el país
de origen. Está presente entonces el imaginario de la migración
como posibilidad de cambio que permita dejar de lado experiencias
de exclusión y discriminación.
Es fundamental el explorar hasta donde este imaginario logra
concretarse en la realidad y como incide la migración en
la liberación o reedición de formas de dominación
y discriminación.
De otra parte es innegable que en el caso de la migración
que tiene como motivación principal la económica,
nos encontramos de cara a realidades de Estados que no garantizan
los derechos económicos, sociales y culturales de sus habitantes.
Pero hay que resaltar que las violaciones de estos derechos afectan
más a ciertos grupos como mujeres, indígenas, afrodescendientes,
niños y niñas que una vez más reciben un
trato discriminatorio.
Entonces debemos profundizar más en el estudio de las
diversas formas de discriminación como uno más de
los factores que motivan la emigración.
4. Racismo y migración
El racismo es entendido como "toda teoría que invoque
una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales
o étnicos que dé a unos el derecho de dominar o
eliminar a los demás, presuntos inferiores..." (7)
José Almeida al tratar el racismo puntualiza:
"Primero el racismo como discurso es una elaboración
ideológica excluyente que mantiene su núcleo en
la supuesta superioridad biológica y cultural de una determinada
"raza". Segundo como tal, incide poderosamente en la
construcción de la subjetividad individual y colectiva
de una población, proporcionando ante todo conceptos que
propician la intolerancia entre grupos que exhiben diferencias
físicas. Tercero, como doctrina de exclusión social,
no solo empuja un sistema clasificatorio que organiza y jerarquiza
a los grupos humanos desde una escala etnocéntrica, sino
que además involucra un conjunto de "técnicas"
emotivas e inconscientes que tienen por fin negar el acceso a
determinados espacios, bienes o servicios a aquellos que son percibidos
y sentidos como racialmente diferentes" (8)
Así el racismo actúa como referente de exclusión
en el ejercicio de derechos de aquellas personas identificadas
con cierto color y rasgos físicos asociados a grupos que
desde la cultura dominante son vistas como inferiores. El racismo
parte fundamentalmente de la negación de la diversidad
cultural.
Mármora nos plantea el reto de garantizar este derecho
al afirmar:
"El derecho del inmigrante a mantener sus diferencias culturales
solo podrá ser posible cuando las sociedades receptoras
renuncien a la ideología de la asimilación pura
y simple de las comunidades extranjeras, para consentir la cohabitación
de comunidades diferentes. Solo de esa manera la inmigración
dejará de ser vista como un peligro para la identidad cultural
para pasar a ser concebida como una posibilidad de enriquecimiento
de esa cultura." (9)
No podemos dejar de resaltar que a contrapeso de actitudes discriminatorias,
racistas y xenofóbicas, existen también experiencias
de apertura, acercamiento, involucramiento que genera redes de
solidaridad y espacios de intercambio, aprendizajes que construyen
la interculturalidad.
Ahora bien, la inequidad en la distribución de la riqueza
mundial en la relación norte- sur y al interior de los
países de la región andina y América Latina,
hace que quienes sufran la pobreza sean generalmente poblaciones
pertenecientes a grupos étnicos indígenas, negros
y mestizos no blanqueados. Las mujeres, niños, niñas
y jóvenes pertenecientes a estos grupos sufren sin duda
una discriminación agravada.
El racismo en el contexto de globalización y movilidad
humana se manifiesta en los tiempos actuales con características
específicas, "...esa actitud racista de rechazo a
la diferencia o miedo a "la otra" cultura no es sintomática
y universal, tiene ubicados a cierto tipo de seres humanos, casi
siempre migrantes de países pobres; situación que
nos dice mucho sobre la persistencia de ciertos imaginarios sociales
que contraponen una cultura progresista, modernizadora y universalista
contra una particularista y supuestamente primitiva". (10)
En este análisis la ubicación de ciertos rasgos
físicos vinculados a lo indígena, afro, mestizo,
y su desvalorización, marcan la consolidación del
racismo y las violaciones de derechos humanos de esos "otros"
"intrusos" que invaden y contaminan el espacio de los
países del norte, o los países más ricos
al interior de nuestra propia región.
Según Wieviorka existirían al menos dos tipos de
racismo, el racismo "excluyente" o diferenciador que
ve como única actitud frente al diferente la segregación
y hasta el exterminio y el racismo "dominador" que apunta
a la adaptación del "extraño" en forma
subordinada y funcional al interés del dominador".
(11)
La concreción de estos dos tipos de racismo, es claramente
identificable en el mundo contemporáneo, tanto con la presencia
de grupos de extrema derecha que propugnan la exclusión
y eliminación de los inmigrantes que se encuentran en los
territorios de sus países, así como ese racismo
más velado que acepta la presencia del inmigrante, "el
extraño", en tanto en cuanto se integra - léase
se asimila y mimetiza - en la cultura dominante y aporta como
mano de obra barata a la economía del país.
Frente al racismo excluyente, las violaciones de derechos humanos
más frecuentes dicen relación con las detenciones
ilegales, la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes,
la persecución, las ejecuciones extrajudiciales y hasta
el genocidio.
Con relación al racismo dominador las violaciones de derechos
humanos más frecuentes particularmente en el caso de inmigrantes
irregulares se manifiestan en, restricciones y violaciones al
derecho al trabajo, la seguridad social, la educación,
la vivienda, la salud, la diversidad cultural, la reunificación
familiar y la falta de acceso a la justicia, pues su condición
"clandestina" amordaza la posibilidad de exigir los
derechos por temor a ser expulsados.
Precisamente el ser irregular, "sin papeles" coloca
a inmigrantes en condiciones de extrema vulnerabilidad respecto
de sus derechos. Es en gran medida la clandestinidad forzada que
asumen la que los ratifica como no-ciudadanos.
Hay que señalar que la condición de irregular del
inmigrante propicia condiciones de trabajo violatorias de los
más elementales derechos laborales, que resultan funcionales
a la economía de los países receptores que logran
una ventaja competitiva frente otras economías por la utilización
de mano de obra barata que disminuye los costos de producción.
A pesar de todos los avances que constatamos en las últimas
décadas en materia de reconocimiento normativo de los derechos
humanos a nivel internacional y el amplio consenso que se ha generado
alrededor de su universalidad e integralidad , entendiendo estas
característica en el sentido que plantea Helio Gallardo
"los derechos humanos deben ser universales e integrales
(incluyen a todos y comprometen a la economía, la política
y la cultura)", existe un abismo creciente entre los compromisos
que asumen los Estados en materia de derechos humanos en el ámbito
internacional y sus políticas económicas, sociales
y sin duda migratorias.
Los Estados en ejercicio de su soberanía tienen la potestad
de regular el ingreso y salida de personas de su territorio, no
obstante, tales regulaciones, no deberían atentar a la
Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su Art.
13 reconoce que "Toda persona tiene derecho a circular libremente
y a elegir su residencia en el territorio de un Estado"
Tal como señala Mármona "Quizás el
derecho a la libre movilidad sea considerado el más utópico
en las actuales circunstancias en las que viven las naciones del
mundo; es probable que su planteo irrite tanto a los que no dejan
salir como aquellos que no dejan entrar a las personas a través
de sus fronteras; pero es innegable que este "derecho perdido"
es algo que resta recuperar a la humanidad, si su proceso de desarrollo
incluye un respeto auténtico por las libertades individuales."
(12)
Cabe resaltar adicionalmente que la tendencia restrictiva en
las políticas migratorias no consigue sino fortalecer las
alternativas ilegales que se enriquecen a costa del tráfico
de personas, colocando en mayor vulnerabilidad a los potenciales
inmigrantes que pueden sufrir formas de esclavitud, prostitución
forzada, esclavitud sexual, especialmente en el caso de mujeres,
niños y niñas y que adicionalmente son criminalizados
por los Estados de origen, de tránsito y receptores.
5. El "extraño", perfecto chivo expiatorio
Ya sea que se trate de refugiados (13) o inmigrantes sobre todo
irregulares (14) en los países de recepción se mantiene
la visión de los "extraños", los intrusos
que invaden el espacio de los nacionales "los propios".
Estos "extraños" se convierten en el perfecto
chivo expiatorio de muchas problemáticas que vive el país
o ciudad de destino. En efecto, estos "son relacionados a
determinadas problemáticas como la delincuencia, la inseguridad,
la falta de integración a la cultura "nacional",
a la reducción de fuentes de trabajo para la ciudadanía
local, etc." (15)
La estigmatización de los extranjeros constituye ya una
manifestación de xenofobia entendida como el rechazo, la
hostilidad y el odio al extranjero. En sus manifestaciones más
graves pueden llegar a violaciones al derecho a la libertad, seguridad,
integridad y la vida.
No podemos dejar de resaltar que curiosamente los extranjeros
estigmatizados, rechazados y discriminados, resultan funcionales
a autoridades nacionales y locales que encuentran el blanco perfecto
para endilgar a los "extraños"las falencias atribuibles
a sus omisiones o acciones en materia de políticas públicas.
Ciertamente muchos medios de comunicación hacen el juego
a grupos de poder en este sentido.
6. Romper el círculo perverso migración-racismo-xenofobia
(16)
Resulta triste por decir lo menos que en los inicios del tercer
milenio todavía sigamos hablando de discriminación,
racismo y xenofobia, más grave aún es que la discriminación,
el racismo y la xenofobia sean parte de la vivencia cotidiana
de millones de seres humanos en el mundo actual.
Las historias de esta realidad están escritas en cuerpos
de mujeres y hombres que ya sean refugiados, desplazados o migrantes
generalmente irregulares huyen de situaciones de violencia, discriminación
y exclusión y muchas veces se encuentran con la discriminación,
la xenofobia, el racismo y la exclusión en el ejercicio
de sus derechos en los países en los que buscaban cambiar
sus historias.
Restan muchos desafíos pendientes en el intento de romper
el círculo perverso migración-racismo-xenofobia.
Ciertamente el respeto de la diversidad y la promoción
de relaciones interculturales aparece como una alternativa a la
xenofobia y el racismo y a las diversas manifestaciones de discriminación.
Contamos con el marco referencial de la Declaración y
Programa de Acción de Durban fruto de la Conferencia Mundial
contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia
y las formas conexas de Intolerancia. Es una tarea necesaria el
realizar el seguimiento del cumplimiento de compromisos.
Considero fundamental resaltar el rol de los centros educativos
y los medios de comunicación en la construcción
de una cultura de los derechos humanos que valorice la diversidad
en toda su riqueza y propicie espacios de convivencia con la diferencia
y construcción de equidad.
Es una tarea urgente el promover el mayor número de ratificaciones
de la Convención Internacional sobre la protección
de los derechos humanos de todos los trabajadores migratorios
y sus familias, particularmente de los países receptores
de migrantes.
Estoy convencida que la labor esencial es reubicar la discusión
de las políticas migratorias de los Estados en el marco
de los derechos humanos. Parafraseando a Mármona recuperar
el "derecho perdido" y exigir el cumplimiento por parte
de los Estados de la protección universal de los derechos
humanos a todo ser humano sin discriminación de ningún
tipo en cualquier país en que se encuentre.
Este giro radical hacia una perspectiva de derechos humanos requiere
sin duda de trabajo conjunto entre la sociedad civil y los Estados.
Las universidades deberían jugar un rol fundamental en
facilitar esos procesos.
Resulta más que nunca urgente apuntalar procesos de integración
regional en América Latina que marquen un contrapeso en
las relaciones de poder inequitativas entre países del
norte y el sur hasta hoy vigentes en el orden internacional.
Al mismo tiempo debemos fortalecer el trabajo organizativo que
construya ciudadanía, que consolide la noción de
sujetos de derechos, que aporte a la democratización y
vigencia de los derechos humanos, que incida en políticas
públicas en los países expulsores como receptores
de migrantes.
Creo que los derechos humanos se encarnan en la cotidianidad cuando
son conocidos, re-conocidos, exigidos, conquistados y reconquistados
permanentemente.
Finalmente y dado que la discriminación en sus diversas
manifestaciones es lo contrario al reconocimiento, respeto y valoración
del otro u otra quisiera terminar citando a Octavio Paz quien
nos plantea literalmente lo vital de esta relación. "La
vida no es de nadie, todos damos la vida-pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos-, soy otro cuando soy, los
actos míos son más míos si son también
de todos, para que pueda ser he de ser otro, salir de mí,
buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia"
Bibliografía
RIVERA, Freddy. Migrantes y Racismo en América Latina:
dimensiones ocultas de realidades complejas, versión final
de investigación encomendada por el Instituto Interamericano
de Derechos Humanos y el BID, Quito, febrero, 2001.
HERRERA, Gioconda (coordinadora). Las fisuras del patriarcado.
Reflexiones sobre Feminismo y Derechos, FLACSO-CONAMU, Quito,
2000.
IIDH. Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación
racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia, San
José, Costa Rica, IIDH, 2001.
LEÓN, Irene. Mtetwa, Phumi, editoras. Globalización:
alternativas GLBT, Quito, enero, 2003.
ALMEIDA, José (compilador). El Racismo en Las Américas
y el Caribe, Primera edición, Ediciones ABYA YALA, Quito,
1999.
SALGADO, Judith (compiladora). Diversidad ¿Sinónimo
de Discriminación?, INREDH, Quito, 2001.
MARMORA, Lelio. Derechos Humanos y políticas migratorias,
www.celam.org
PACHANO, Simón. Imagen, Identidad, Desigualdad, EN: Los
Indios y el Estado País, ediciones ABYA YALA, Quito, 1993.
Declaración y Programa de Acción de Durban
Convención Internacional sobre la protección de
los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familias
Convención sobre el Estatuto de los Refugiados
Notas
1. Este punto ha sido tomado de un trabajo anterior. Judith Salgado,
La Discriminación desde un enfoque de derechos humanos,
EN: INREDH, Diversidad ¿Sinónimo de Discriminación?,
Quito, 2001.
2. Citado por Lorena Fríes , "Los derechos humanos
de las mujeres: aportes y desafíos, EN: Gioconda Herrera
(coordinadora), Las fisuras del patriarcado Reflexiones sobre
Feminismo y Derechos, FLACSO-CONAMU, Quito, 200, p-45.
3. Simón Pachano, Imagen, Identidad, Desigualdad, EN: Los
Indios y el Estado País, ediciones ABYA YALA, Quito, 1993,
ps. 180-185.
4. Ibid, p.178.
5. Martha Cecilia Ruiz, La migración vista desde la exclusión
social, EN: Irene León y Phumi Mtetwa, editoras, Globalización:
alternativas GLBT, Quito, enero, 2003, p. 83.
6. Para ubicar estos elementos constitutivos de la discriminación
he tomado como referencia varios elementos de los siguientes instrumentos
internacionales de derechos humanos: Convención Internacional
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
racial, la Convención Internacional sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer,
Convenio 11 de la Organización Internacional del Trabajo
relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación,
Declaración sobre la eliminación de todas las formas
de intolerancia y discriminación fundadas en la religión
o las convicciones, entre otras.
7. IIDH, Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación
racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia, San
José, Costa Rica, IIDH, 2001, p. 238.
8. Ibid. p. 197
9. Lelio Marmota, Derechos Humanos y políticas migratorias,
EN: http://www.celam.org/sepmov/derechos_humanos_migraciones.htm
10. Freddy Rivera, Migrantes y Racismo en América Latina:
dimensiones ocultas de realidades complejas, versión final
de investigación encomendada por el Instituto Interamericano
de Derechos Humanos y el BID, Quito, febrero, 2001, p. 5.
11. Citado por José Almeida, Racismo, construcción
nacional y mestizaje, EN: José Almeida (compilador), El
Racismo en Las Américas y el Caribe, Primera edición,
Ediciones ABYA YALA, Quito, 1999.p. 192.
12. Lelio Marmona, Ibid.
13. Según la Convención sobre el estatuto de los
refugiados un refugiado es una persona que debido a un temor de
persecución bien fundado por motivos de raza, religión,
nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social o una
opinión política, se encuentra fuera del país
de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no
quiera acogerse a la protección de tal país. La
Declaración de Cartagena amplia la definición de
refugiados también a aquellas personas que han huido de
sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido
amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera,
los conflictos internos, la violación masiva de los derechos
humanos, u otras circunstancia que hayan perturbado gravemente
el orden público.
14. Al hablar de migrantes irregulares me refiero a aquellas personas
que se trasladan a un país distinto al de su nacionalidad
teniendo el ánimo de establecerse sea por un tiempo o permanentemente
sin contar con el permiso de entrada, estadía o de trabajo
que exija la legislación del país de destino.
15. Freddy Rivera, Ibid, p. 9.
16. La Relatora Especial sobre los derechos humanos de los migrantes,
Gabriela Rodríguez Pizarro, habla de este círculo
perverso.
* Judith Salgado.
Coordinadora Nacional Ecuador del Programa Andino de Derechos
Humanos, PADH, de la Universidad Andina Simón Bolívar.
Doctora en Jurisprudencia. Posee un diplomado en Ciencias Sociales,
mención en Derechos Humanos y Seguridad Democrática
por la FLACSO. Socia activa de la Fundación Regional de
Asesoría en Derechos Humanos, INREDH. Ponencia
presentada en la Conferencia regional "Globalización,
migración y derechos humanos", organizada por el Programa
Andino de Derechos Humanos, PADH. Quito - Ecuador. Septiembre
16, 17 y 18 de 2003.
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