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Colombia es el epicentro de una situación humanitaria
y de derechos humanos crítica como consecuencia de un conflicto
armado anacrónico que persiste sin solución militar
posible, pero que continúa sin salida política y
negociada a la vista.
Las migraciones forzadas, que se expresan en desplazados internos,
refugiados y formas de movilidad asociadas a la crisis económica,
van más allá de las fronteras y representan una
expansión de las consecuencias de una guerra irregular
en territorios de países vecinos.
Esta presentación se limita a describir los cambios políticos
que siguieron a la ruptura del proceso de paz, a ofrecer otra
lectura del Plan Colombia y sus consecuencias específicas
en el campo humanitario, a visibilizar las migraciones forzadas
y el refugio y a proponer alternativa de acción conjunta
y concertada en la región.
1. El conflicto armado y la política de seguridad democrática
Tras la ruptura de los diálogos entre el gobierno del
presidente Pastrana y los grupos guerrilleros FARC y ELN se generó
un ambiente colectivo de decepción y de agotamiento de
la solución política y negociada (el gobierno quería
dialogar sin ceder y la guerrilla quería negociar sin parar
la guerra). Esta circunstancia, asociada a los cambios geopolíticos
que siguieron a los atentados del 11 de septiembre, fue capitalizada
por el candidato Álvaro Uribe Vélez, elegido en
primera vuelta electoral con una propuesta de "mano firme
y corazón grande" que se manifiesta en su política
de seguridad democrática.
En estas circunstancias, el país asiste a una trasformación
del régimen político que, si bien se promueve constitucional
y legalmente, se encamina a cerrar espacios democráticos
y a definir un "enemigo nacional", tal y como operó
en las dictaduras militares del cono sur o como sucedió
con el modelo antiterrorista que derivó en populismo autoritario
de Fujimori en el Perú de los años 90.
Para implementar esta política de seguridad, que está
en el centro del programa de gobierno, se requiere de una contrarreforma
constitucional que elimine el concepto garantista y de derechos
de la Carta de 1991 (concebida como un tratado de paz) y permita
la institucionalización de la guerra.
Esto significa que se limita la acción de los órganos
de control del ejercicio gubernamental (Corte Constitucional,
Defensoría del Pueblo, Personerías municipales)
y se restringen los mecanismos de reivindicación de derechos
civiles, políticos, económicos y sociales como la
acción de tutela.
También implica una resolución del conflicto de
intereses que plantea la existencia de grupos paramilitares a
través de un proceso de diálogo con las "Autodefensas
Unidas de Colombia" para su desarme y reincoproración
a la vida civil, de tal manera que se garantice una sola política
de seguridad y el monopolio estatal del uso de la fuerza.
En forma paralela se establece una suerte de militarización
de la sociedad y el territorio bajo la premisa de que sólo
un estado fuerte desde el punto de vista militar, con un incremento
importante del pie de fuerza, con la incorporación de población
civil al conflicto (vía "soldados campesinos"
y "Red Nacional de Cooperantes") y con una legislación
permanente de orden público (funciones judiciales a la
Fuerza Pública para allanar, detener e interceptar comunicaciones)
puede derrotar el terrorismo y el narcotráfico.
Para realizar esta política el gobierno asume una nueva
interpretación del conflicto armado interno a partir de
su negación: En Colombia no hay un conflicto armado interno,
lo que hay es una lucha del estado legítimo contra un grupo
de terroristas que mantienen sus acciones porque se financian
del narcotráfico.
Esta simplificación de un conflicto armado que se prolonga
por cuatro décadas es muy grave, ofrece múltiples
equívocos, desconoce el derecho internacional humanitario,
profundiza la crisis de derechos humanos y aleja las posibilidades
de una solución política y negociada.
Grave, porque impone una sola verdad desde un unanimismo que
tiende a polarizar la sociedad y a convertir en sospechosa cualquier
expresión disidente, opinión crítica u oposición
política.
Equívoca, porque desconoce las causas estructurales y
la complejidad del conflicto, niega la interlocución política
entre las partes y limita toda la acción del estado a la
guerra contra el terrorismo.
Ignora el derecho internacional humanitario porque parte de la
base de que en Colombia no hay un conflicto armado interno sino
una lucha contra "bandidos y terroristas" en la que
toda la población debe estar del lado de una de las partes,
es decir, elimina el principio básico de distinción
entre combatientes y no combatientes que protege a la población
civil.
Profundiza la crisis de derechos humanos en la medida en que
desconoce convenios, tratados y recomendaciones internacionales
en esta materia, como ocurre con el proyecto de estatuto antiterrorista
presentando ante el Congreso de la República que limita
drásticamente las libertades fundamentales y otorga funciones
judiciales a las fuerzas militares cuyo record de derechos humanos
está en entredicho por instancias como Naciones Unidas
y el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Aleja la posibilidad de una paz negociada porque se sustenta
en un modelo de rendición individual o colectiva de la
guerrilla, al tiempo que niega su condición de actor político
en el marco del conflicto armado interno.
Todo esto para doblegar militarmente a una guerrilla cuyo espectro
político se redujo considerablemente luego del fracaso
de los diálogos y cuyo comportamiento con la población
civil da cuenta de sistemáticas infracciones al derecho
internacional humanitario con acciones como el secuestro (toma
de rehenes con fines económicos o políticos), el
reclutamiento forzado o voluntario de niños, niñas
y adolescentes, la eliminación de militares en estado de
indefensión o rendición, el uso de armas de efectos
indiscriminados (cilindros de gas), las masacres contra civiles
indefensos y los ataques contra objetivos civiles.
Una guerrilla que se mantiene luego de 40 años de confrontación
armada sin posibilidades de un triunfo militar y que carga a cuestas
reivindicaciones sociales y políticas que se alejan en
medio de la prolongación indefinida del conflicto.
La guerrilla no representa a todo el pueblo colombiano, no toda
la gente acepta ni, mucho menos, respalda su lucha armada, así
considere que son actores políticos y sociales que deben
hacer parte de la solución del conflicto.
Tal vez hoy en Colombia es más revolucionario hacer la
paz que hacer la guerra y se requiere de un compromiso político
de la insurgencia que devuelva la confianza en la solución
negociada que el país requiere.
Vale entonces preguntar a quienes insisten desde ambos bandos
en la confrontación armada: ¿Cuánto vale
la guerra?, ¿Contra quien es su guerra? y ¿Para
que seguir en esta guerra?
Sólo en el aspecto económico que es cuantificable
(nunca se puede calcular el costo en vidas humanas, destrucción
del tejido social, democracia, etc.), el país gasta en
promedio cada día 10 millones 400 mil dólares para
mantener este conflicto armado:
Tomando como referencia datos de Planeación Nacional,
el Ministerio de Defensa y el reciente informe de Desarrollo Humano
de Naciones Unidas, seis millones de dólares diarios salen
del presupuesto general de la nación para sostener la tropa,
comprar armas y municiones, garantizar la logística, hacer
inteligencia, comprar el combustible de las aeronaves y vehículo
de combate, etc.
Con base en la ley de apropiaciones del Congreso de los Estados
Unidos, el país recibe en promedio un millón 400
mil dólares diarios de ayuda militar de este país
para adquisición de armas, helicópteros, sostenimiento
de cerca de 400 asesores militares y civiles en terreno, cuidar
oleoductos y desarrollar el programa de fumigaciones por aspersión
aérea de cultivos de uso ilícito, todo dentro del
Plan Colombia.
Según cálculos de especialistas, el sostenimiento
de los grupos armados ilegales FARC-ELN y AUC (más de 30
mil hombres, mujeres y niños), la compra de armas y municiones
y demás requerimientos propios de su acción armada
requiere en promedio una inversión diaria de 3 millones
de dólares.
No incluyen estos datos las pérdidas económicas
que producen los atentados contra la infraestructura energética,
hidroeléctrica o vial, ni las pérdidas de acciones
armadas contra objetivos civiles en las zonas del conflicto, ni
los costos que destina el gobierno para atender a las víctimas
del conflicto.
Según la Comisión Colombiana de Juristas, en Colombia
cada día mueren por acciones relacionadas con el conflicto
armado interno un promedio de 20 personas, de las cuales 14 son
asesinadas en la casa, en el sitio de trabajo o en la calle en
estado de indefensión y seis mueren en acciones bélicas.
De acuerdo con la Consultoría para los Derechos Humanos
y el Desplazamiento CODHES, en el año 2002 un promedio
de 1000 personas cada día son obligadas a huir de las zonas
de conflicto y desde 1985 se han desplazado internamente cerca
de tres millones de personas, en su mayoría mujeres, niños
y niñas.
Hay más de tres mil personas secuestradas (entre civiles
y militares) en poder de grupos armados ilegales reporta la Fundación
País Libre, mientras que la Asociación de Familiares
de Detenidos-Desaparecidos ha dicho que cada día en promedio
es desaparecida una persona en un incremento de esta modalidad
de violación de los derechos humanos.
Desde luego que frente al desafío de grupos armados ilegales
el gobierno debe establecer una política de seguridad y
fortalecimiento de su Fuerzas Pública, pero en el marco
del respeto a los derechos humanos y sin descartar la opción
de la solución política del conflicto.
Nuestra tragedia es un conflicto que gira en contravía
de la historia, que no evoluciona hacia un triunfo o una negociación,
que se degrada sin acuerdos humanitarios y que se prolonga sin
sentido.
Colombia se quedó en el mundo de la guerra de guerrillas
de los años 60 y en política de seguridad nacional
de los años 70 con un conflicto anacrónico, una
democracia precaria, una gobernabilidad con tintes de autoritarismo
y una crisis social y económica que se funda en la profunda
inequidad en la redistribución de su inmensa riqueza nacional.
2. Plan Colombia e internacionalización del conflicto
El Plan Colombia fue concebido como un acuerdo bilateral entre
los gobiernos de Estados Unidos y Colombia para encausar la sociedad
y el Estado, fortalecer la democracia, combatir el narcotráfico,
aportar al desarrollo, contribuir a la paz y a los derechos humanos.
Tres años y medio después quedan muchos interrogantes
sobre el éxito de este Plan. Hoy Colombia enfrenta un conflicto
sin salida, con una crisis humanitaria creciente, con menos democracia
real y con una expansión de los cultivos de uso ilícito
que responde a la demanda de drogas en los países consumidores.
El Plan Colombia derivó en un plan antiterrorista con
licencia para actuar contra los grupos guerrilleros y en la perspectiva
de internacionalizar el conflicto. De hecho el gobierno insiste
en atraer una intervención multilateral a través
de una modificación del Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca que permita a los Ejércitos del continente
actuar para defender un país cuya democracia este en riesgo
por el terrorismo y el narcotráfico.
Veamos algunos datos:
- Desde el año 2000 la ayuda militar y económica
a Colombia es 2.360 millones de dólares, de los cuales
1.860 millones, casi el 80% se destinan a las Fuerzas Armadas
y a la Policía colombiana. En 2003 son 600 millones de
dólares en ayuda para las fuerzas militares y policivas
(A. Isacson)
- En el 2002 se registró una reducción por efecto
de las fumigaciones, pero la cifra sigue siendo más elevada
que cualquier año desde 1995, con excepción del
2001. El único cambio es que ha habido más coca
sembrada en Colombia que en Perú y Bolivia, aunque en
estos países la tendencia también es al aumento
de los cultivos.
- Desde 1996 se han fumigado alrededor de 500 mil hectáreas
de cultivos ilícitos en Colombia. A diciembre de 2001
se habían fumigado 101.207 hectáreas, a diciembre
de 2002 esta cifra ascendió a 137.068 y según
el último reporte del Sistema de Información de
Drogas de Colombia, se han fumigado aproximadamente 65 mil hectáreas
a julio del 2003, lo que significa que se están fumigando
aproximadamente 9 mil hectáreas por mes.
- Durante el año 1999 había 166 mil hectáreas
sembradas de coca, en el 2002 había 102 mil hectáreas
de coca, la primera reducción en mucho tiempo. Sin embargo,
hay departamentos en donde se registra un incremento de los
cultivos, comprobando que estos se trasladan. En 1999 se fumigaron
43 mil hectáreas y quedó un censo final de 160
mil, en el 2000 se fumigaron 58 mil hectáreas y el censo
final fue de 163 mil, en el 2001 se fumigaron 94 mil y el censo
final fue de 145 mil y en el 2002 se fumigaron 130 mil y el
censo final fue de 102 mil hectáreas sembradas. Efectivamente
ha habido una reducción pero con un costo muy alto para
la vida y dignidad de las personas en estos territorios.
- La reducción de los cultivos de uso ilícito
registrada para el 2002 por la Dirección Nacional de
Estupefacientes respecto a 1999 en regiones como Putumayo, Guaviare,
Caquetá, Norte de Santander, Meta y Cauca; ocurre paralela
a la aparición y crecimiento de cultivos en departamentos
vecinos como Amazonas, Vichada, Guainía, Nariño
y Arauca principalmente. Esto pone en alerta a estos departamentos
respecto del traslado del conflicto a estas zonas, si se tiene
en cuenta lo que ha venido ocurriendo en Nariño.
Las fumigaciones afectan el Derecho a la vida, el principio de
solidaridad con los pueblos indígenas. Se ha fumigado en
zonas de parques naturales y reservas y resguardos indígenas,
aunque el Plan de Manejo Ambiental establece que no se puede fumigar
en estas zonas aunque se está haciendo (esto intenta legalizarlo
el Estado mediante el decreto 013). La Defensoría ha pedido
suspender las fumigaciones y que se descriminalice al pequeño
cultivador. No se están atendiendo las quejas de los afectados
por fumigaciones (de 2 mil se han indemnizado sólo 2 casos,
de empresarios de Palma de Aceite en Nariño y Norte de
Santander pero no pequeños propietarios). De estas 2 mil,
994 han sido archivadas por la Policía Nacional porque
no son competentes (errores al llenar el formato en fechas u otros
detalles). La EPA (agencia ambiental de Estados Unidos) en un
reporte reciente afirmó que las fumigaciones si afectan
irritación en ojos y vías respiratoria, pero mucho
tiempo después de que el daño estaba hecho.
El desplazamiento de los cultivos hacia zonas vecinas a las áreas
donde se han concentrado las fumigaciones, muestra que el conflicto
también se traslada y esto se expresa en la utilización
de estrategias que deben ser más efectivas para el control
de territorios aptos para el cultivo (amenazas y despojo forzado
y violento). Esto resulta en altos niveles de degradación
del conflicto, específicamente una crisis humanitaria ya
que la población civil enfrenta graves violaciones a los
derechos humanos e infracciones al DIH que son parte de estas
estrategias (asesinatos selectivos, intimidación mediante
amenazas, desplazamiento forzado, masacres, torturas). Ejemplo:
Nariño en la zona de Llorente y Barbacoas, desplazamientos
intramunicipales en Tumaco desde Bocas de Satinga, El Charco y
principalmente de los ríos Chagüí, Chontal,
Cabo Manglares, Milagros y Congal al casco urbano. Tumaco pasó
a ser en el último trimestre del 2002 el principal municipio
expulsor del departamento y el tercero en recepción (población
proveniente de las zonas rurales) después de Pasto y Taminango
(reporte RSS oficina regional dic 2002).
3. Migraciones, Desplazamiento y Refugio en la región
andina
A pesar de que los países vecinos de Colombia han suscrito
todos los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos
y Derecho Internacional de los Refugiados, tienen distintas formas
de interpretarlos. La ayuda militar para los países vecinos
mediante lo que se ha llamado la Iniciativa Regional Andina muestra
como el incremento de efectivos militares para contener la expansión
del conflicto es una constante que está afectando las condiciones
de protección para población que huye del conflicto:
en el año 2003 en más del 100% para el caso de Perú
(176%) y Panamá (147%), y en el 214% para Brasil comparado
con el promedio 2000-2001 (Center for Internacional Politics,
2003).
La mayoría de los refugiados oficialmente reconocidos
se encuentran en Estados Unidos, seguido de Costa Rica y en los
países vecinos a Colombia, en Ecuador. Este país
presenta el flujo más dinámico de colombianos, seguido
de Venezuela a pesar de que este Estado aún no ha hecho
efectiva la Comisión para el estudio de las solicitudes.
Número de Refugiados Colombianos (Acumulativo)
|
País
|
2000
|
2001
|
2002
|
Al 31 de Marzo de 2003
|
|
Ecuador
|
362
|
1.614
|
3.304
|
4.003
|
| Panama |
711
|
881
|
989
|
989
|
| Venezuela |
50
|
21
|
21
|
21
|
| Costa Rica |
515
|
3.093
|
7.326
|
7.783
|
| Estados Unidos |
2.614
|
6.663
|
11.135
|
n/a
|
| Total |
4.252
|
12.272
|
22.775
|
12.796
|
Fuente: ACNUR, oficina de Colombia, agosto 2003.
Ecuador
La dinámica de desplazamiento transfronterizo en la frontera
con Ecuador está marcada por las fumigaciones y la militarización
como parte del componente del Plan Colombia denominado "Empuje
al sur de Colombia"que tiene como propósito desalojar
a los grupos guerrilleros de esa región y debilitar la
producción de cocaína en Putumayo, principal productor
de cocaína en Colombia. Esto ha generado distintas polémicas
entre los gobiernos ecuatoriano y colombiano, ya que, según
denuncias del primero, no se están cumpliendo los acuerdos
de realizar aspersión aérea respetando 10 kilómetros
de frontera entre los dos países. La reunión programada
para discutir estos asuntos con el Ministerio de Relaciones Exteriores
de Colombia en Bogotá fue cancelada. Adicionalmente, el
nuevo gobierno de Lucio Gutiérrez ha mantenido medidas
para controlar el flujo de colombianos hacia el Ecuador, básicamente
en San Lorenzo/Tumaco de la costa Pacífica; Ipiales/Tulcán
en la región andina y Putumayo/Sucumbíos en la región
amazónica. La mayoría de la población que
sale de estos lugares, evitan solicitar directamente el status
de refugiados.
Solicitudes oficiales de refugio de colombianos al gobierno
Ecuatoriano
|
|
2000
|
2001
|
2002
|
Mayo de 2003
|
|
Solicitudes aceptadas
|
283
|
448
|
1701
|
882
|
| Nuevos solicitantes |
323
|
1.770
|
6.244
|
6.099
|
Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de
Ecuador, datos de Consejería en Proyectos "Report
on boundaries humanitarian situation", Colombia, julio 2003.
La mayoría de las personas que salen en busca de protección
se asientan en Tulcán e Ibarra, Quito, Cuenca y San Lorenzo,
estos dos últimos en la provincia de Esmeraldas.
- Las principales características de las dinámicas
migratorias en esta zona son:
Rechazo y estigmatización de los colombianos que llegan
en busca de protección por parte de la comunidad receptora,
sobre todo en Ibarra y Tulcán. Relaciones de parentesco
y mayor solidaridad en la zona de la costa nariñense
(grandes familias afros).
- Disminución en la proporción de solicitudes
aceptadas de refugio respecto de las nuevas solicitudes, ya
que aproximadamente 1 de cada 6 solicitudes es aceptada.
- Incremento en las solicitudes de refugio en más del
200%, particularmente a partir del 2003 esta tendencia se ha
acentuado.
- Se estima que 1 de cada 3 personas que salen de Colombia hacia
ese país, solicita refugio oficial.
- Se utiliza el desplazamiento transfronterizo como medida de
protección temporal, flujo constante de personas, actividad
comercial permanente.
- Traslado de cultivos de uso ilícito al otro lado de
la frontera, presencia de grupos armados a la zona de Tulcán.
- No se están aplicando los principios de la declaración
de Cartagena, según la cual, todos aquellos que huyen
de la violencia generalizada y no sólo persecución
individual, son sujetos del derecho de protección a través
del status de refugiado. Esta declaración suscrita por
el Estado Ecuatoriano ha sido incorporada a su legislación
en materia migratoria.
- Insuficiente capacidad de respuesta a las solicitudes de refugio
por parte de la Cancillería Ecuatoriana: 5081 solicitudes
de refugio sin resolver. Se reúnen sólo 2 veces
por mes, algunas fuentes afirman que son 7 mil las solicitudes
pendientes.
- Avances en materia de documentación (4 tipos: certificados
provisionales de solicitantes de refugio, certificados de identificación
de refugiado, certificado de refugio prima facie o de grupo
comunitario, de refugiado bajo protección temporal).
Venezuela
Esta frontera es una de las más complejas, diferentes
situaciones se presentan en tres áreas. Según el
informe sobre la situación humanitaria en zonas de frontera
elaborado por Consejería en Proyectos (PCS, julio de 2003),
estas son:
1. La Guajira y Cesar, donde la presencia estatal es mínima
y las bandas de contrabando de armas, mercancía y droga
mantienen disputas y enfrentamientos constantes.
2. El área del Catatumbo, Norte de Santander que también
es una zona importante de producción de coca, control paramilitar
a lo largo de toda la frontera con retenes permanentes que afectan
a la población de Tibú, Ocaña, La Gabarra,
Convención, entre otros. Desplazamientos principalmente
a Bucaramanga y Cúcuta, pero al menos 600 personas se han
visto obligadas a cruzar la frontera por la región de Río
de Oro. Zona de disputa territorial entre la guerrilla (FARC y
ELN) y AUC por zonas de producción de coca.
3. Cúcuta (Norte de Santander)-San Cristóbal (Táchira).
Se registran secuestros y asesinaos en el otro lado de la frontera
por parte de grupos armados. Varios miles de colombianos viviendo
en Ureña y San Antonio (Táchira).
4. Arauca. A pesar de las medidas del gobierno de Uribe por recuperar
el control en la zona, se vive una situación de crisis
humanitaria en TAME y Arauca, a raíz de las incursiones
de grupos paramilitares en estas poblaciones así como en
territorio venezolano en El Guarico, atacando a refugiados colombianos.
Cerca de 200 indígenas desplazados.
Las principales factores que influyen de la dinámica de
desplazamiento transfonterizo en estas zonas son:
- No ha comenzado a operar la Comisión que debe poner
en aplicación la Ley orgánica de refugiados y
refugiadas, asilados y asiladas de octubre 2001.
- Acción de amparo interpuesta por PROVEA ante el Tribunal
Supremo por la situación de 1.200 solicitantes de refugio.
Además, esta Comisión está compuesta por
Ministerio Relaciones Exteriores, Ministerio de Asuntos Interiores,
Ministerio de Defensa, Parlamento, y Juez, Defensoría
y ACNUR, estos dos sin derecho a voto. Probablemente el que
preside sería un miembro de la Guardia Nacional. La regulación
sigue siendo discutida por los dos gobiernos.
- Los colombianos en territorio vecino no tienen documentos
legales y a menudo son amenazados de ser deportados a Colombia.
- Señalamiento y estigmatización"Todo colombiano
que ingrese es sospechoso de pertenecer a un grupo armado"
SJR. Difícil situación de derechos humanos.
- Presencia de grupos armados: AUC en Norte de Santander, Cesar
y Arauca. ELN y FARC con campamentos en territorio vecino (más
de 15 según denuncias de alcaldes venezolanos), Fuerza
Pública. Autodefensas de Venezuela y guerrilla bolivariana.
En consecuencia, más de 1.200 colombianos refugiados
y un número similar de solicitantes, se encuentran en
situación de riesgo. Persecución a asentamientos
de refugiados e incursiones en territorios vecinos.
- La ayuda humanitaria ha sido delegada en manos de la Guardia
Nacional venezolana, sin control por parte de autoridades civiles.
Teatro de operaciones 1 en Guasdualito (Apure) y 2 en La Fría
(Táchira).
- Asentamiento de colombianos en el cordón fronterizo:
1,5 millones aproximadamente (según PROVEA).
- Flujo constante de colombianos: los que residen en todo el
interior del territorio venezolano están estimados en
3 millones.
- Crisis política y económica: 20.000 venezolanos
cruzaron la frontera este año.
- Memorando de entendimiento sobre el desplazamiento firmado
en abril del 2003 entre los dos gobiernos, mantienen intercambio
de información de inteligencia.
La mayoría de personas que salen hacia Venezuela en busca
de protección están en San Cristóbal, La
Grita y La Fría (Táchira), Guasdualito (Apure),
Machiques y Jesús María Semprún (Zulia),
Caracas, Alto Apure, San Antonio (Táchira).
|
|
2000
|
2001
|
2002
|
Marzo de 2003
|
|
Solicitudes aceptadas
|
50
|
21
|
21
|
21
|
| Nuevos solicitantes |
95
|
205
|
803
|
253
|
Fuente: ACNUR, datos de Consejería en Proyectos "Report
on boundaries humanitarian situation", Colombia, julio 2003.
Panamá
Esta frontera enfrenta una de las situaciones más graves
en materia de derechos humanos y DIH. El gobierno panameño
no reconoce en su legislación el status de refugiado, en
su lugar aparece el de "protegido humanitario". Sin
embargo, el organismo encargado de estudiar los casos y otorgar
la protección temporal, ONPAR, no cuenta con presencia
del ACNUR y no ha establecido criterios claros para este reconocimiento,
haciendo más difícil el control y la veeduría
internacional sobre las decisiones con el fin de verificar si
están actuando de conformidad con los principios del DIH.
Los principales factores que influyen en el desplazamiento transfronterizo
en esta zona son:
- Difícil acceso a la zona del Darién por condiciones
geográficas y por ausencia de garantías para la
presencia estatal, por militarización (1.500 hombres
de la Guardia Panameña, por presencia de actores armados
en la frontera (AUCC, FARC y ELN).
- Incursiones en territorio panameño: Paya y Púcuru.
- Deportaciones forzadas por parte de autoridades militares
Panameñas, al parecer, en acuerdo con autoridades militares
colombianas: 109 colombianos de Punuza en territorio Panameño
por parte de fuerzas militares el 18 de abril a Zapzurro, Colombia.
Algunos de los deportados han regresado a Punuza y han sido
perseguidos por la Policía Nacional. Continúan
amenazas de autoridades panameñas acerca de futuras repatriaciones
a Colombia desde Jaqué, Alto Tuira en Panamá.
- Reunión en Cartagena de los dos gobiernos después
de la cual acordaron incrementar las fuerzas militares y policiales
en ambos lados de la frontera, aceptación de la expulsión
de refugiados, apoyo y confidencialidad entre la policía,
el Ejército y las autoridades de inteligencia.
- Medidas de seguridad que han originado dificultades a la población
civil que vive en el Darién: restricciones a la movilización,
amenazas de ser arrestados, incremento en el número de
puestos de la Guardia Nacional.
La mayoría de las personas que salen de Colombia a Panamá
llegan a Jaqué, Punuza, Paya, Púcuru y Boca de Cupe.
Número de colombianos refugiados / solicitantes
de refugio
|
|
Puerto Piña
|
Jaqué
|
Tuira
|
El Real
|
Yape
|
Puerto Obaldía
|
Total Panamá
|
|
ACNUR
|
0
|
380
|
700 (1)
|
|
|
360 (2)
|
1.440
|
| ALAP |
12
|
436
|
700
|
1
|
83
|
155
|
1.387
|
Situación de refugio en Panamá
|
|
2000
|
2001
|
2002
|
Marzo de 2003
|
|
Solicitudes aceptadas
|
711
|
881
|
989
|
989
|
| Nuevos solicitantes |
75
|
74
|
29
|
18
|
Fuente: ACNUR, datos de Consejería en Proyectos
"Report on boundaries humanitarian situation", Colombia,
julio 2003.
Fronteras: desplazamiento interno
Chocó
Es cada vez más crítica la situación humanitaria
en el departamento. Las continuas amenazas, la disputa territorial
de los grupos armados con sus consecuentes enfrentamientos, el
bloqueo de vías fluviales, el confinamiento de poblaciones
y el desplazamiento individual y masivo de población continúan
siendo los principales factores que evidencian el riesgo en el
que se encuentra en general la población en el departamento.Uno
de los principales problemas que enfrenta la población
son los bloqueos y confinamientos por parte de múltiples
actores armados.
Retornos: En la zona del Alto Baudó se han presentado
dos retornos, en el mes de septiembre de 2001 y en el mes de julio
de 2003 (este último de 47 familias hacia Chachajo, Santa
Rita, Pie de Pato, chigorodó, Apartadó, Puerto Oscar
y Villa Cecilia). Aún permanecen 195 familias en Quibdo,
capital del departamento.
De acuerdo con la OPS más de 800 personas colombianas
viven en el Darién. Según migración hasta
abril del 2003 fueron deportadas 169 personas de nacionalidad
colombiana (59 por no tener solvencia económica) y se otorgaron
24 naturalizaciones en la zona. Las principales rutas de la población
que busca refugio en Panamá son: Valle del Cauca, Juradó,
Acandí, Capurganá, y Zapzurro.
El agravamiento de la crisis humanitaria en la zona de frontera
con Panamá tiene que ver con factores específicos
que afectan principalmente a los municipios de esta región.
Entre estos:
a.) La escasa presencia de instituciones del Estado responsables
de velar por la protección y seguridad de los ciudadanos
(hay más de 10 municipios en Alerta Temprana según
la Defensoría) (3) y los bajos niveles de cobertura en
materia de servicios públicos, salud y educación.
(4)
b.) La decisión del Bloque Elmer Cárdenas que opera
en la región de Urabá, de retirarse de las conversaciones
entre gobierno y AUC y la posibilidad enunciada de establecer
la zona de reubicación de las AUC en el Urabá antioqueño
en caso de avanzar las negociaciones, frente a lo cual no se han
pronunciado las autoridades locales.
c.) La militarización de la frontera en Panamá (el
gobierno mantiene 1.500 hombres) y la preocupación de E.U
por la presencia de actores armados, acentuada a raíz de
la incursión paramilitar en Paya y del secuestro de los
tres ciudadanos norteamericanos por parte de las AUC, el 13 de
enero del 2003. Así como la instalación de 15 bases
de policía a lo largo de la frontera a partir del mes de
Abril.
d.) Las políticas migratorias del gobierno panameño
específicamente el no reconocimiento oficial del status
de refugiado, lo cual se refleja en la grave situación
de Derechos Humanos de los ciudadanos colombianos en el vecino
país.
e.) El comercio ilegal de armas visibilizado tras la entrega de
3000 fusiles a los grupos paramilitares que operan en Urabá.
f.) El tráfico permanente de sustancias ilícitas
por vía marítima. Como las 2,7 toneladas de cocaína
que eran transportadas en una lancha rápida en aguas internacionales
frente a las costas del pacífico panameño.
g.) La presencia de megaproyectos que posicionan estratégicamente
a la zona frente a grupos económicos nacionales e internacionales
y frente a los actores armados que se disputan el control territorial
(proyecto de interconexión eléctrica y la intención
de consolidar el sistema Ferry de transporte, canal seco de Panamá)
h.) Propuesta de soldados campesinos en el marco de la seguridad
democrática del gobierno Uribe (5).
i.) Bloqueos: Alto Baudó y Atrato.
Los efectos de estas dinámicas se reflejan en sistemáticas
violaciones a los derechos humanos e infracciones al DIH asociadas
a las migraciones forzadas:
1. Ataques a la población civil y destrucción de
sus bienes: * Incursión de las AUC (6) en el río
Jiguamiandó (Medio Atrato) durante la primera semana de
enero (desde Bajirá, otras a la cuenca del río Curvaradó).
* Incursión de AUC en Paya, Panamá el 13 de enero
2003. * Quema de asentamiento de desplazados en Buenavista (Curvaradó).
* Los actores armados toman las lanchas y animales de las comunidades
indígenas y afros.
2. Amenazas a líderes indígenas y vigilancia permanente
por parte de los actores armados, impidiendo específicamente
el trabajo organizativo.
3. Violaciones a mujeres de comunidades indígenas.
4. Desapariciones: * Durante la incursión de Paya 18 indígenas
fueron desaparecidos (entre ellos 3 niños) según
declaraciones de la Organización Indígena de Antioquia.
5. Homicidios colectivos: * 4 indígenas fueron asesinados
en la incursión de Paya.
6. Bloqueos: * control en el río Atrato de la entrada
de alimentos y dinero por parte de Ejército y paramilitares
bajo el argumento de posible abastecimiento a las guerrillas.
Desabastecimiento y paralización del comercio en el río.
Por ejemplo, en la zona de Riosucio, no se permite la entrada
de enlatados y máximo pueden poseer 20 mil pesos por familia
para 1 semana (7 dólares). * A la acción humanitaria:
Médicos sin Fronteras tuvo que salir por amenazas de los
grupos armados, sacerdotes de Pastoral Social de Riosucio expulsados
del Jiguamiandó, Curvaradó y Domingodó por
las FARC. +Destrucción de la ayuda alimentaria entregada
a la comunidad de Puerto Lleras en el 2002. *Restricciones a la
ayuda humanitaria en el Atrato por parte de la Fuerza Pública.
*Se les impide sembrar y cultivar en las tierras de titulación
colectiva a miembros de la comunidad de la cuenca del Curvaradó.
7. Restricciones a la movilización. *Confinamiento y comunidades
sitiadas por los actores armados (guerrillas y paramilitares)
en las comunidades de los ríos Domingodó, Salaquí,
Truandó, Jiguamiandó, Curvaradó.
8. Homicidios. *En la incursión de AUC en Jiguamiandó,
fueron asesinados en Puerto Lleras 1 niño de 11 años
y su padre.* Según Camizba, (7) 22 indígenas han
sido asesinados en el Bajo Atrato.
9. Acciones que convierten a la población civil en objetivo
militar: *Combates en Salaquí, Jiguamiandó y Truandó.*
Grupos armados viviendo en las comunidades indígenas y
afrodescendientes.*Los grupos armados disparan durante los combates
camuflándose en las comunidades, convirtiéndolos
así en escudos humanos.
10. Desplazamiento forzado y refugio en Panamá: * Hay
452 familias desplazadas en la cuenca del Curvaradó) Como
consecuencia de lo de Paya, 174 colombianos refugiados llegaron
a Punuza y no han recibido ayuda humanitaria según la defensoría
del pueblo panameña. Actualmente hay 475 refugiados en
Boca de Cupe, según la contraloría de ese país.
* Actualmente hay 480 personas desplazadas de toda la comunidad
de Domingodó a Riosucio y Montaño (bajo Atrato).
* Desplazamientos de las comunidades de Puerto Lleras y Pueblo
Nuevo en Jiguamiandó a Murindó, Apartadó
y Turbo (departamento de Antioquia). * Las poblaciones más
vulnerables son las comunidades de paz ***** en las zonas de los
ríos Truandó (han salido al río Opogadó),
Salaquí (algunas comunidades han salido hacia Docordó,
desembocadura del río Atrato y otras a comunidades indígenas.
En Carmen del Darién se teme posible desplazamiento masivo
a Riosucio) y corredor Juradó-Golfo de Urabá (se
habla de cultivos de coca y palma africana). * Desplazamientos
en diciembre del 2002 de Taparal (Truandó) a Riosucio,
zona rural (más de 800 personas según Pastoral Social),
otras 38 familias están en límites con Bojayá.
* Desplazamientos de Salaquí, por combates, a Riosucio
(3 familias que están en la escuela según Pastoral
Social), la mayoría salieron a Panamá. * Desplazamientos
de la cuenca del río Curvaradó hacia el Atrato Medio.
*Miembros de la etnia Tule·(33%) en Ungía (resguardo
que cubre Arquía y Provincia de Kuna Yala en Panamá)
están pensando en desplazarse al resguardo indígena
Tule Caimán Nuevo en Necoclí, departamento de Antioquia
y hacia Panamá. * Asesinatos, amenazas y desplazamientos
forzosos que han llevado a nueve comunidades del Consejo Comunitario
del Curvaradó a refugiarse en el Territorio Colectivo del
Jiguamiandó y a más de 20 comunidades afrodescendientes
a internarse en la selva.
11. *Los principales municipios receptores son Apartadó,
Turbo y Riosucio. (8)
Medidas cautelares:
- 11 de enero 2002 la CIDH otorgó medidas cautelares
a favor de 110 miembros de la comunidad Vida y Trabajo de la
balsita, Dabeiba, departamento de Chocó.
- El 22 de mayo de 2000 la Comisión otorgó medidas
cautelares a miembros del Comité Central de desplazados
y voceros de las comunidades en situación de desplazamiento
interno asentados en la ciudad de Quibdó. (víctimas
de señalamientos y acusaciones por parte de la Policía
Departamental).
- El 7 de noviembre de 2002 la CIDH dictó medidas cautelares
para proteger la vida e integridad física de 515 familias
afrodescendientes (2125 personas del Consejo Comunitario de
la Cuenca de Jiguamiandó y del Curvaradó en el
municipio del Carmen del Darién) en territorio colectivo
titulado por el gobierno el 21 de mayo de 2001.
- En abril del 2003 en ciudad de Panamá se solicitan
medidas de protección para todas las personas de nacionalidad
colombiana que se encuentran en territorio panameño para
que no sean devueltas de manera forzada y sean investigados
los hechos de la deportación hacia Zapzurro.
4. Un Plan de acción humanitaria para la región
andina
La prolongación del conflicto armado en Colombia y sus
efectos sobre la región andina y otros países, exige
una acción concertada desde una perspectiva humanitaria,
con énfasis en las poblaciones desplazadas, refugiadas
y migrantes.
No es sólo la militarización de las fronteras la
respuesta que Colombia espera de los países vecinos que,
con todo derecho buscan proteger su territorio de una expansión
del conflicto. Es necesario desarrollar un plan de acción
humanitaria concertado con los gobiernos de la región,
con el auspicio de las sociedades locales de cada país,
las Iglesias y la cooperación internacional, con la facilitación
del sistema de Naciones Unidas y la participación de los
gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y organismos
del Sistema Interamericano. Un plan para prevenir, atender y proteger
a las poblaciones afectadas en las zonas de frontera.
Un Foro Humanitario podría ser el escenario de discusión
de una propuesta de esta naturaleza, que permita otra visión
del conflicto desde los seres humanos que lo padecen y que requieren
apoyo y protección.
Un Foro que no interfiere en el carácter del conflicto
y no se inmiscuye en los temas de la paz o la guerra, pero que
se convoca desde la crisis humanitaria y la urgencia y necesidad
de actuar para atender a las víctimas civiles.
Un Foro que convoque a las partes enfrentadas a respetar la normatividad
internacional humanitaria y de derechos humanos, a suscribir acuerdos
que excluyan a la población civil del conflicto y crear
los caminos de confianza que se requieren para una eventual negociación
de paz.
Es urgente actuar y no contemplar pasivamente el desarrollo de
una guerra que afecta principalmente a los civiles.
El mensaje que esperamos de los gobiernos y los pueblos de la
región es de contribuir a la solución pacífica,
de apoyar los esfuerzos de la sociedad colombiana por el diálogo
y la negociación, de articular esfuerzos humanitarios mientras
construimos democráticamente la paz y renovamos nuestra
esperanza como país y nación.
Notas
1. Para los propósitos de ésta tabla ACNUR definió
El Tuira como la gran zona que comprende El Tuira propiamente
dicho, más las zonas de Yape y El Real.
2. Entre las 360 personas de la información de ACNUR están
incluidos los 155 refugiados / solicitantes de refugio, más
otros grupos de población de importancia para esta organización
intergubernamental.
3. Del total de 31 alcaldes en el departamento, actualmente hay
20 (más de la mitad) que están despachando desde
Quibdó, la capital, por razones de seguridad.
4. Esto se refleja en las precarias condiciones de vida del departamento,
ya que Chocó presenta el índice de desarrollo más
bajo del país después del Guaviare (sobre todo los
municipios de Acandí y Unguía. Departamento Nacional
de Planeación, Dirección de Desarrollo Territorial
(2001), Documento Territorial No. 44. Modelo de jerarquización
y categorización de los departamentos y municipios, DNP,
Bogotá.
5. Ya hay 70 jóvenes en entrenamiento militar durante tres
meses en la Brigada XVII de Carepa, Dpto. de Antioquia.
6. Autodefensas Unidas de Colombia.
7. Cabildo Mayor Indígena Zonal del Bajo Atrato.
8. Según el secretario de educación de Riosucio
hay 9000 estudiantes matriculados en jurisdicciones del municipio,
80% son desplazados.
* Jorge Rojas.
Comunicador social. Licenciado en Ciencias Sociales. Autor de
numerosos artículos y ensayos sobre conflicto armado, proceso
de paz, Plan Colombia y derechos humanos. Consultor de UNICEF.
Asesor de la Comisión de Relaciones Internacionales del
Congreso de la República de Colombia. Presidente de la
Consultoría para Derechos Humanos y el Desplazamientos,
CODHES. Ponencia presentada en la
Conferencia regional "Globalización, migración
y derechos humanos", organizada por el Programa Andino de
Derechos Humanos, PADH. Quito - Ecuador. Septiembre 16, 17 y 18
de 2003.
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