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A las 7:30 a.m. Huamanga estaba ya en pleno movimiento.
En la radio del taxi que me conducía al hotel pude escuchar
la polémica por el alto costo del escenario que se estaba
instalando en la Plaza de Armas para recibir el Informe Final
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Y
¿cuánto cuesta? Le pregunté curiosa al taxista.
Este me contestó que 50,000 soles, es decir casi unos 15,000
dólares. No llegué a saber si la cifra era real
o una mentira más para desestabilizar la ceremonia de entrega
del informe de la CVR, lo que sí sé es que el taxista
me respondió molesto: "en este país la gente
se está muriendo de hambre y, no pues señorita,
no podemos gastar así nomás la plata". En todo
caso, quienes pretendieron polarizar los ánimos de la población,
algo lograron.
En la plaza de Huamanga hombres trabajaban instalando un gigantesco
escenario en forma de retablo. Se esperaba una vigilia con cantos
y música al igual que la vigilia limeña, pero el
ánimo era otro. Hombres y mujeres adultos conversaban y
miraban con recelo el espectáculo, otros curioseaban, vendedores
en exceso, jóvenes universitarios que militantemente estaban
desde temprano, familiares y profesionales de organismos de derechos
humanos estaban inamovibles y atentos. La tensión crecía
conforme iban apareciendo más policías y militares
para cuidar la plaza.
El 29 de Agosto, los doce comisionados, con los rostros cansados
y seguramente hartos de las brutalidades dichas por varios personajes
políticos como reacción a la entrega del informe,
llegaron. Todos a la plaza, con un nudo en la garganta escuchando
a Salomón Lerner y José Coronel, responsable por
la CVR de la sede Ayacucho traduciendo al quechua una verdad que
quiso y quiere ser borrada de la historia del Perú.
69.280 víctimas fatales de la violencia, de los cuales
el 79% vivía en zonas rurales, 75% tenía al quechua
y otras lenguas nativas como idioma materno, 4.644 sitios de entierro
clandestinos detectados. El 40% de muertos y desaparecidos se
concentró en Ayacucho. Escuchar y sentir ¿qué
nos pasó? ¿Dónde estuvimos aquellos que por
el azar nacimos en medio de los privilegios de ser parte de la
clase media cuando esto estaba pasando? Pero los campesinos, las
principales víctimas y además protagonistas de la
lucha, tampoco estaban presentes en ese histórico momento.
Las ONGs apoyaron el viaje de delegados campesinos desde diferentes
partes, pero eran pocos. Éramos pocos, varios habíamos
venido desde Lima y tal vez esperábamos una plaza llena
y no a un grupo de militantes apristas que se encargaron de pifiar
y vociferar durante el acto. ¿Dónde estaban todos?,
Debíamos ser más. Las encuestas reflejan que el
52% de la población apoya el trabajo de la CVR, pero ni
el 1% se hicieron presentes.
El problema no pasaba por un tema de mala organización
del acto; simplemente hay que reconocer que las distancias entre
lo que Lerner llamó los excluidos y los integrados existen
y son cada vez más grandes. En Huanta, el día anterior
dirigentes comunales habían llegado de las comunidades
de Uchuraccay, Chaca e Iquicha. Al reconocernos mutuamente les
pregunté si los iba a ver al día siguiente en Huamanga,
y en grupo me contestaron que no. Me contestaron que ellos habían
bajado de sus comunidades a ver los asuntos de la luz y unas becas
para los hijos de su comunidad, pero que rápido se regresaban.
¿Es indiferencia? Creo que no, creo que simplemente ellos
ya no necesitan escuchar una verdad que han vivido en carne propia
y que no creen que el hecho de que más gente la conozca
les significará apoyo en obras, reparaciones y finalmente
que alguien les pida perdón por lo que pasó.
Por otro lado, algunos medios de comunicación, principalmente
los de señal abierta, invitaban a "polemizar"
sobre el tema de la CVR. Los más insignes defensores de
las Fuerzas Armadas salieron a denunciar el ataque a los heroicos
militares, que la cifra de víctimas era inventada, y uno
se atrevió a señalar que en el Perú el racismo
no existe, que basta que tengas dinero para eliminar cualquier
forma de desigualdad. En otras palabras, hay que seguir creyendo
el mito de que para dejar de ser indio en esta país hay
que convertirnos en cholos con plata.
La razón de fondo, señalaron, es que los comisionados
eran marxistas comunistas, a los que llamaron pro-senderistas.
Había que entender que los militares sólo cumplían
con su deber, y como "excesos" justificaron las acciones
más brutales y cuestionadas de las fuerzas de seguridad
contra la subversión. Matanzas como las de Accomarca, Cayara,
Chilcahuayco, Barrios Altos, Huánuco y las desapariciones
de La Cantuta son parte de esos errores
Pero la preocupación que siento no se debe a que estos
congresistas o ex generales de la Patria vociferen, lo terrible
es la cobertura de los medios de comunicación y su capacidad
para protegerse y obtener protección en un gobierno democrático.
Hace pocos días uno de los empresarios más reconocidos
del país, que ha ocupado cargos como ser el Zar Antidrogas
y director de Proinversión durante el gobierno de Alejandro
Toledo, lanzó la noticia de que los empresarios peruanos
estaban formando una organización de ciudadanos - dígase
empresarios- para respaldar política, moral y económicamente
a oficiales y subalternos de las Fuerzas Armadas y Policiales
que enfrenten juicios por violaciones a derechos humanos en virtud
de las recomendaciones de la CVR.
A esta organización se suma la formada por ex generales
y altos oficiales quienes días antes de la entrega del
informe también se habían reagrupado para protegerse
de esta comisión llena de comunistas que querían
atacarlos.
Por otro lado, los congresistas y representantes de los partidos
políticos salieron también al frente: Acción
Popular, el APRA y los seguidores de Fujimori confluyeron en el
ataque a la CVR, tratando de debilitar la fuerza de lo revelado
en la conclusión 73: " la CVR ha recogido amplía
evidencia de cómo en el combate a los grupos subversivos
se cometieron gravísimas y masivas violaciones a los derechos
humanos, lo que afecta en primer lugar a los gobiernos que eran
responsables del conjunto de la acción del Poder Ejecutivo
del cual dependen las fuerzas del orden. Además de ello,
los gobiernos civiles electos incurrieron en la más grave
responsabilidad al desatender las denuncias de violaciones de
derechos humanos o, en muchos casos, al garantizar la impunidad
para los responsables de las mismas"
Sin el apoyo de los partidos tradicionales, el silencio del gobierno
de Toledo para apoyar a la CVR, la debilidad de las organizaciones
sindicales y de base y la débil presencia de las organizaciones
de familiares y víctimas de la Violencia Política
en la escena pública, no podíamos esperar movilizaciones
masivas de ciudadanos y ciudadanas apoyando a la CVR, pero tampoco
tantos absurdos y grosero ataques.
El paso de la verdad a la reconciliación es la justicia
¿Qué reconciliación? dice la gente, y es
que como dice Luis Jaime Cisneros, el término reconciliación
se ha depreciado. Sectores conservadores desconfían por
creer que se trata de una amnistía a los grupos alzados
en armas y en la otra orilla se repiten las suspicacias al creer
que se pretende encubrir a los militares. De otro lado los familiares
y víctimas de la violencia no creen en el perdón
a un enemigo que para muchos aún no desaparece (el mismo
día que se recibía el informe se prorrogaba el estado
de emergencia en provincias de los departamentos de Apurímac,
Ayacucho, Huancavelica, Cusco y Junín por la existencia
de columnas de Sendero Luminoso). No podemos olvidar tampoco que
en muchas comunidades campesinas y nativas conviven senderistas
arrepentidos y ex ronderos, asesinos y víctimas. Esta guerra,
como alguna vez dijo Carlos Iván Degregori, ha sido una
guerra entre campesinos.
Hijos de campesinos fueron los que se levantaron siguiendo un
movimiento fundamentalista y tirano, e hijos de campesinos fueron
también sus víctimas. Sin embargo, fueron también
los campesinos, los que organizados en los llamados Comités
de Autodefensa, se levantaron y se enfrentaron con éstos
hasta derrotarlos. La militarización en la vida cotidiana
y los rencores que se guardan son heridas abiertas que sólo
un proceso de largo plazo podrá ir dejando atrás.
El perdón no puede significar impunidad para los integrantes
del Partido Comunista Peruano-Sendero Luminoso (PCP-SL) y el Movimiento
Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), para militares, policías,
ronderos y autoridades que abusaron de su poder para cometer las
peores violaciones y crímenes a los derechos humanos vistos
en la historia republicana del Perú.
La CVR ha señalado de manera contundente que el PCP-SL
fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones
a los derechos humanos, tomando como medida de ello la cantidad
de personas muertas y desaparecidas. Fue responsable del 54% de
la víctimas fatales; el aniquilamiento y genocidio de la
población civil inocente fue parte de su estrategia de
guerra.
Las fuerzas del orden, señala la CVR, son también
responsables de crímenes de lesa humanidad por la sistemática
violación a los derechos humanos. La conclusión
55 señala: " la CVR afirma que en ciertos lugares
y momentos del conflicto la actuación de miembros de las
FF.AA .no sólo involucró algunos excesos individuales
de oficiales o personal de tropa, sino también practicas
generalizadas y/o sistemáticas de violaciones a los derechos
humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad así
como transgresiones de normas del Derecho Internacional Humanitario"
Las violaciones más graves por parte de los agentes militares
fueron: ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada
de personas, torturas, tratos crueles e inhumanos o degradantes
y la violencia sexual como una práctica extendida de tortura
contra las mujeres. Muchos de los militares responsables fueron
declarados inocentes al ser juzgados por tribunales militares,
otros huyeron y varios fueron amnistiados por el Gobierno de Alberto
Fujimori. La responsabilidad de las fuerzas del orden por otro
lado resultan graves por su deber de proteger la vida de los ciudadanos
y ciudadanas en nombre de un estado que ellos representan.
Reconocer quienes son responsables de acción u omisión
es el primer paso, el comienzo del proceso de reconciliación.
La CVR ha entregado al Ministerio Público 50 informes con
denuncias individualizadas de violaciones a los derechos humanos
y por lo tanto, le corresponde al sistema de administración
de justicia garantizar una trasparente y justa investigación
de los crímenes de lesa humanidad que la CVR ha puesto
en sus manos.
Finalmente, la reconciliación significa rehacer los pactos
de convivencia entre peruanos y peruanas, pactos que no se rompieron
con la violencia, pero que fueron aprovechadas por ésta
para polarizar las desigualdades sociales en una lucha absurda
y extremadamente cruel. Pues, como señala la CVR, todos
tenemos una cuota de responsabilidad al haber sido por mucho tiempo
mudos testigos de una guerra que mientras no nos tocaba seguía
siendo parte de un mundo ajeno al nuestro.
Este es sólo el comienzo: Los compromisos a futuro
con la verdad, la justicia y la reconciliación
¿Qué haremos ahora con la verdad?, ¿Qué
haremos para que no quede en el olvido? Al parecer, para muchos
la entrega del informe final significa el compromiso cumplido
y por tanto un hasta aquí llegamos. El Presidente Alejandro
Toledo prometió revisar las 8.000 páginas del informe
con su equipo presidencial para pronunciarse pero hasta el momento
sólo tenemos su silencio. Sólo las organizaciones
de derechos humanos, de mujeres y organizaciones de familiares
siguen esperando una respuesta. Somos los convencidos de siempre
los que una vez pasado el vendaval aún creemos que la tarea
es inmensa. Reparar el terrible daño causado es el primer
reto, y si bien la Defensoría del Pueblo ha tomado la posta,
no podemos olvidar la fragilidad de esta institución, que
hace más de dos años tiene una cabeza provisional,
al no elegir el Congreso de la República al nuevo Defensor.
En su noveno tomo la CVR ha planteado un programa integral de
reparaciones (PIR), además de recomendaciones de Reformas
institucionales, el Plan Nacional de Investigaciones Antropológicas-
Forenses y mecanismos de seguimiento de sus propias sugerencias.
La CVR pide que el Presidente de la República pida disculpas
públicas a las víctimas del conflicto en discursos
pronunciados en castellano, quechua, aymara y asháninka.
Se señala la importancia de las reparaciones simbólicas
que incluyan actos de reconocimiento, como declarar el 28 de agosto
como el "día de homenaje a las víctimas de
la violencia", publicar en medios de prensa la lista de quienes
fueron injustamente detenidos, y reconocer públicamente
el papel de los líderes y autoridades locales y los miembros
de las fuerzas del orden que se enfrentaron al terror. También
establecer espacios de recuerdo de las víctimas, con placas
conmemorativas en la Plaza de Armas, las entradas de palacio de
gobierno, el congreso y el palacio de justicia, y la construcción
de un monumento especial en algún lugar de Lima. La devolución
de las bases contrasubversivas abandonadas a las comunidades locales,
el cierre del penal de Challapalca y la progresiva desactivación
del penal de la base naval del Callao.
El informe final recomienda otorgar indemnizaciones a familias
que perdieron a sus seres queridos a causa de la violencia, pensiones
para las viudas de más de 50 años y para los hijos
menores de 18, pensiones vitalicias para los discapacitados, indemnizaciones
para los indultados, para las víctimas de violación
sexual y pensiones hasta los 18 años para los hijos nacidos
a causa de estas violaciones. Las reparaciones también
pueden ser otorgadas en forma de servicios. Por ejemplo, las víctimas
de la guerra podrían tener un puntaje adicional para calificar
en los bonos Techo Propio, en los programas A Trabajar Urbano
y Rural, Projoven y otros.
Además, se sugiere incorporar al Seguro Integral de Salud
a los que quedaron heridos física y psicológicamente,
capacitar a profesionales de salud en zonas afectadas y establecer
allí clínicas que atiendan gratuitamente consultas
relativas a la salud mental. También exonerar de pagos
de matrícula y pensiones a quienes truncaron sus estudios
debido al terror, establecer un programa de becas y programas
de primaria y secundaria para adultos.
La CVR recomienda la difusión masiva del informe, alentar
para que en un plazo no mayor a 30 días el ministerio público
abra las investigaciones correspondientes contra los presuntos
responsables de los crímenes investigados por la CVR, recomendando
a la defensoría del pueblo que si el ministerio público
no actúa en ese plazo, haga públicos los nombres
de los presuntos criminales. Asimismo, exhorta a los poderes del
estado a no utilizar indiscriminadamente amnistías u otras
gracias presidenciales porque no se puede subordinar la búsqueda
de la justicia a razones de estado.
Como hemos visto, la lista de lo pendiente es inmensa, pero es
una responsabilidad y una deuda con las víctimas que no
podemos evadir. Pero para avanzar y cumplir se requiere del compromiso
político del gobierno, de la clase dirigente de este país,
de las organizaciones sociales, de los gremios sindicales, de
las universidades, de cada uno de los y las peruanas y de los
que no siéndolo nos tienden una mano.
Salomón Lerner señaló que ésta es
una oportunidad que nos da la historia, como nos la dio con la
guerra con Chile, de resignificar nuestro sentido de nación
y la posibilidad de construir una sociedad menos excluyente. No
podemos por tanto renunciar a esta posibilidad, ahora sólo
podemos avanzar tratando de darle voz a los que nunca la tuvieron.
* Patricia Balbuena. Coordinadora
Nacional del Programa Andino de Derechos Humanos, PADH, Perú.
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