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Por la humanidad y contra
el neoliberalismo fue el llamado zapatista que convocó
al mundo entero a reunirse en la selva Lacandona en 1996, para
compartir esperanzas y utopías, análisis y experiencias,
preocupaciones y voluntades. Las resistencias al modelo único
de dominación y pensamiento, que se remontan a más
de 500 años en la historia de nuestros pueblos, se han
multiplicado desde entonces. La rebelión contra el imperio,
contra el empobrecimiento de nuestros pueblos en tierras de gran
riqueza, contra la desaparición de nuestras culturas y
capacidad de autodeterminación, ha enfurecido a los grandes
poderes. Militarización general es su respuesta a nuestra
rebeldía; organización, resistencia y lucha es la
nuestra.
Por la desmilitarización de las Américas es el grito
que hoy nos convoca a estas generosas tierras chiapanecas. Hemos
venido desde 28 distintos países para reiterar la voluntad
de autodeterminación y defensa de nuestros territorios
y recursos, la decisión de construir una paz justa y digna
para todos los pueblos, para compartir y celebrar las experiencias
de resistencia en América Latina y el Caribe, como la salida
de la Marina estadounidense de Vieques, y para reiterar el compromiso
de seguir luchando hasta lograr la desmilitarización del
Continente.
Nosotros y nosotras, los 929 participantes al I Encuentro Hemisférico
frente a la Militarización [1][1], realizado en San Cristóbal
de las Casas del 6 al 9 de mayo del 2003, representantes de organizaciones
y movimientos sociales comprometidos con la construcción
de sociedades igualitarias, solidarias, pacíficas y amantes
de la diversidad, hemos conjuntado ideas y voluntades para delinear
alternativas de paz frente a los renovados afanes bélicos
estadounidenses, que marcan las características del escenario
con el que se inicia el siglo XXI:
-
La guerra infinita y la militarización
son la otra cara de la competencia y la economía de mercado.
Sus medios de expresión más elocuentes son los ejércitos
y las instituciones financieras internacionales, como el FMI y
el Banco Mundial. Las políticas de ajuste, privatización
generalizada y endeudamiento creciente de los países latinoamericanos
y caribeños; los bloqueos como el impuesto a Cuba, embargos
y crisis inducidas, así como la colaboración y sometimiento
de los ejércitos regionales a las disposiciones e intereses
de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos, son las principales
herramientas con las que el sistema de poder intenta doblegar
la resistencia de los pueblos y saquear sus riquezas, generalmente
con la complicidad entusiasta de los gobiernos locales.
- La militarización conlleva
graves violaciones de los derechos humanos, donde las mujeres
suelen llevar la peor parte; destruye comunidades tradicionales
de los pueblos indígenas; incrementa la migración
forzada de millones de personas; la destrucción del medio
ambiente; y la represión de los movimientos populares y
los procesos democráticos y soberanos. Los pueblos luchamos
por la vida, la militarización siembra muerte.
- El proceso de militarización
regido por las fuerzas de seguridad estadounidenses vulnera la
soberanía de los pueblos, propiciando intervenciones, ejercicios
y patrullajes, entrenamiento de efectivos nacionales, instalación
de radares, sistemas de vigilancia e inteligencia satelitales
y terrestres, cuando no instalación directa de bases militares
en todo el continente.
-
El poderío militar de Estados Unidos apunta al control
y saqueo de recursos naturales como petróleo, agua, biodiversidad
y otros, en los que América Latina guarda invaluables riquezas.
Mediante ese saqueo se devasta comunidades humanas y naturales,
se depreda el medio ambiente y se cancelan posibilidades de futuro
a nuestros pueblos.
- La
invasión a Irak es la barbarie más reciente de esta
estrategia. Es un crimen contra el pueblo iraquí, contra
el pueblo y la ancestral cultura árabe y contra la humanidad.
Los yacimientos de petróleo y la voluntad de permanecer
insumiso, condenó a ese pueblo a la destrucción
más salvaje. La arremetida contra los países colocados
en el llamado "eje del mal" tiene un claro perfil de
guerra neocolonial. Todos somos carne para el imperio, todos somos
iraquíes.
- Con
explícitos intereses de imponer su dominación, Estados
Unidos ha desatado una verdadera cruzada contra los pueblos, países
y movimientos que luchan por autodeterminación. Las ocupaciones
e intervenciones económicas y militares, como el Plan Colombia,
Plan Puebla Panamá, Plan Dignidad, TLCAN, ALCA e Iniciativa
Andina buscan doblegar la insurgencia, mantener el dominio de
las grandes corporaciones sobre los recursos naturales y regir
los destinos de la región.
Con el convencimiento de que "un mundo de paz es posible"
nosotros y nosotras hacemos un llamado urgente a los pueblos y
gobiernos de la región a asumir conjuntamente el compromiso
de:
- Exigir
el retiro inmediato de todas las bases y efectivos militares (de
operación e inteligencia) de Estados Unidos que se encuentran
actualmente en territorio latinoamericano y caribeño.
- Exigir
la cancelación de todos los ejercicios y entrenamientos
militares supervisados por las fuerzas armadas de Estados Unidos
en América Latina y el Caribe.
- Impedir
la creación de cuerpos de seguridad privados, militares,
paramilitares y policiacos en nuestros países. Exigir que
los ejercitos nacionales respeten los derechos humanos, actuen
con transparencia y en el marco de las constituciones nacionales.
- Rechazar,
y exigir lo mismo de los gobiernos de la región, el argumento
de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico como justificación
para la intervención de los Estados Unidos en las políticas
y territorios de nuestros países.
- Impulsar
el desarme inmediato y la reorientación de los recursos
multimillonarios que se invierten en armas hacia las necesidades
de los pueblos, tales como educación, salud, y el fomento
de la diversidad y la igualdad entre los géneros.
- Defender
los principios de soberanía, cultura de paz y justicia
económica y social, como ejes centrales para el delineamiento
de todo proyecto nacional e internacional.
- Restablecer
la comunidad de Naciones como organismo promotor de la paz mundial
y el desarrollo, regida por principios de igualdad entre los Estados
y de respeto integral a los derechos humanos.
-
Desarrollar acuerdos de solidaridad e intercambio que atiendan
a los intereses y necesidades de los pueblos de la región
y no al interés de un solo país. Tal es el caso
del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas -ALCA-, que
no sólo vulnera los intereses de los pueblos sino también
los derechos humanos.
-
Cuestionar el deplorable papel que juegan los medios de comunicación
masiva al servir como instrumento de propaganda bélica
solapando el atropello que se perpetra en Irak, Palestina y tantas
otras partes. Exigirles prácticas éticas y transmisión
de información responsable, basada en fuentes múltiples
y fidedignas y fortalecer los medios de comunicación democráticos
y alternativos.
Nosotros y nosotras, representantes de 28 países [2][2]
presentes en este I Encuentro Hemisférico frente a la Militarización
nos comprometemos a continuar luchando por un mundo de paz impulsando
la Campaña por la desmilitarización de las Américas
y la construcción de una paz a la altura de la dignidad
de nuestros pueblos.
Para callar las armas, hablemos los pueblos!
Una América desmilitarizada es posible
Fuente: http://www.movsoc.org/htm/cart_13_.htm
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