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Tópicos como el narcotráfico, las
guerras, los terrorismos y la paz, los Derechos Humanos y la construcción
de sociedades y Estados democráticos son elementos de la
agenda global y corresponden no sólo a temas de los diversos
continentes, sino también a realidades nacionales concretas.
El tráfico de drogas ilícitas, el lavado de activos,
la venta de precursores químicos, los efectos nocivos en
la salud pública, la violencia asociada a este negocio,
la corrupción generada en el sector estatal y privado y
la penetración de estos dineros en las actividades legales,
son razones suficientes para colocar este tema como uno de los
puntos centrales del Foro Social Mundial Temático. En la
Conferencia de Viena de 1961, en el marco de las Naciones Unidas,
se adoptó como política el prohibicionismo, y por
ende, la penalización del procesamiento, el tráfico
y el consumo de ciertas sustancias psicotrópicas, que hoy
parece haber fracasado.
El conjunto de la humanidad identifica como una problemática
de gran importancia lo que tiene que ver con los cultivos de uso
ilícito, la creciente producción, comercialización
y consumo de drogas de origen sintético, los asuntos agrarios
aplazados, o simplemente olvidados en aras de la persecución
de los campesinos cultivadores, ya sea en Birmania, en Afganistán
o en los países andinos, entre otros. Por ello, es urgente
develar el carácter de la circulación en los circuitos
financieros internacionales de las grandes cantidades de dinero
producto del narcotráfico, las cadenas de corrupción
asociadas a ese fenómeno tanto en el ámbito público
como en el privado. Además, abordar discusiones en torno
al prohibicionismo, la despenalización, la legalización
y los graves problemas que dichas posturas acarrean para la salud
humana, es necesario en aras de encontrar salidas y alternativas
en el contexto mundial.
En segundo lugar, las multitudinarias movilizaciones, realizadas
el 15 de febrero, de ciudadanos y ciudadanas en Washington, Madrid,
París, Barcelona, Roma, Río de Janeiro y a lo largo
y ancho de la Tierra para decirle no a la guerra, para señalar
desde la fuerza que da la solidaridad humana que se quiere construir
una sociedad en que la sinrazón de la fuerza militar no
sea la razón que algunos esgriman para imponer su punto
de vista sobre el derecho de los pueblos a su autodeterminación,
mostraron el rechazo global a la pretensión de los gobiernos
de los Estados Unidos, España e Inglaterra a determinar
qué es bueno para la humanidad. Pusieron de presente los
distintos procesos sociales en busca de resistir, de buscar la
paz, de construir unas relaciones fundadas sobre la equidad en
las relaciones entre las naciones.
Además, el tema de la seguridad global y de la seguridad
democrática ha cobrado mucha importancia en la agenda mundial
y por supuesto en la del país anfitrión, Colombia.
Los acontecimientos del 11 de septiembre en los Estados Unidos
y la política antiterrorista adoptada por el gobierno del
presidente Bush y por otros gobiernos aliados de los Estados Unidos,
la adopción de los Estatutos Antiterroristas y la constante
preocupación de la ONU por lo que ha dado en llamar Seguridad
Humana, han puesto en el centro del debate mundial la cuestión
de la democracia, los terrorismos y la seguridad individual y
colectiva.
En tercer lugar, la crisis de la democracia y la crisis de la
política van de la mano. Preguntas acerca de la representatividad
de las organizaciones políticas y por consiguiente, de
los mecanismos para incluir a los grupos tradicionalmente excluidos
de las decisiones políticas, como por ejemplo, las y los
jóvenes, las mujeres, etc. se encuentran al orden del día.
De la misma manera, se plantean preguntas acerca de la viabilidad
de la democracia política en condiciones de alta exclusión
social o las tensiones entre la soberanía nacional y las
organizaciones multilaterales, y la pregunta clave: ¿será
posible construir un gobierno mundial democrático?. Finalmente,
habrá necesidad de abundar sobre la misma experiencia del
Foro Social Mundial en tanto que camino para la construcción
de una ciudadanía planetaria.
Por último, se hace necesario avanzar en la caracterización
de una filosofía de los Derechos Humanos que garantice
la vida digna y que por lo tanto se refiera de manera especial
a una comprensión amplia de los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales. Deberán abordarse de forma sistemática,
las causas y las condiciones en las cuales se producen los fenómenos
de desplazamiento forzado, migraciones y población refugiada
y desde allí las diferentes alternativas para enfrentar
estos fenómenos desde la sociedad civil. Hay que reclamar
la responsabilidad de los Estados en el cumplimiento de sus obligaciones
y la garantía del ejercicio de los derechos y libertades
fundamentales. Se requiere avanzar en el análisis de las
consecuencias que tanto para la democracia como para el pleno
ejercicio de los derechos y libertades tienen las políticas
de seguridad y las caracterizaciones de las acciones terroristas
después del 11 de septiembre.
El Foro Social Mundial Temático de Cartagena se ocupará
de analizar estos temas y de proponer alternativas en la dirección
de fortalecer la democracia, hacer prevalecer los Derechos Humanos,
reducir las violencias y promover la paz y la convivencia y buscar
salidas democráticas y sustentables al negocio del narcotráfico.
En tercer lugar, la crisis de la democracia y la crisis de la
política van de la mano. Preguntas acerca de la representatividad
de las organizaciones políticas y por consiguiente, de
los mecanismos para incluir a los grupos tradicionalmente excluidos
de las decisiones políticas, como por ejemplo, las y los
jóvenes, las mujeres, etc. se encuentran al orden del día.
De la misma manera, se plantean preguntas acerca de la viabilidad
de la democracia política en condiciones de alta exclusión
social o las tensiones entre la soberanía nacional y las
organizaciones multilaterales, y la pregunta clave: ¿será
posible construir un gobierno mundial democrático?. Finalmente,
habrá necesidad de abundar sobre la misma experiencia del
Foro Social Mundial en tanto que camino para la construcción
de una ciudadanía global, una ciudadanía planetaria.
Por último, se hace necesario avanzar en la caracterización
de una filosofía de los Derechos Humanos que garantice
la vida digna y que por lo tanto se refiera de manera especial
a una comprensión amplia de los Derechos Económicos,
Sociales y Culturales. Deberán abordarse de forma sistemática,
las causas y las condiciones en las cuales se producen los fenómenos
de desplazamiento forzado, migraciones y población refugiada
y desde allí las diferentes alternativas para enfrentar
estos fenómenos desde la sociedad civil. Hay que reclamar
la responsabilidad de los Estados en el cumplimiento de sus obligaciones
y la garantía del ejercicio de los derechos y libertades
fundamentales. Se requiere avanzar en el análisis de las
consecuencias que tanto para la democracia como para el pleno
ejercicio de los derechos y libertades tienen las políticas
de seguridad y las caracterizaciones de las acciones terroristas
después del 11 de septiembre.
El Foro Social Mundial Temático de Cartagena se ocupará
de analizar estos temas y de proponer alternativas en la dirección
de fortalecer la democracia, hacer prevalecer los derechos humanos,
reducir las violencias y promover la paz y la convivencia y buscar
salidas democráticas y sustentables al negocio del narcotráfico.
El contexto colombiano: una breve nota
Si bien, el Foro Social Mundial Temático sobre Democracia,
Derechos Humanos, Guerra y Narcotráfico no se ocupará
centralmente del caso colombiano, no debemos olvidar que en este
país se aplican una serie de políticas decididas,
las más de las veces, en escenarios internacionales que
vienen evidenciando serias limitaciones y, en algunos casos, totalmente
ajenas a la realidad del país, y que muchas veces se muestran
como políticas equivocadas. Por tanto, este escenario resulta
sumamente rico para evaluar políticas que tienen decenas
de años de aplicación con nefastas consecuencias
sociales, económicas, ambientales y éticas. Lo paradójico
de esta situación es que no hay espacios para evaluar dichas
políticas y mucho menos para intentar cambiarlas, tales
son los casos, por ejemplo, del prohibicionismo o de las fumigaciones
aéreas, por mencionar sólo dos casos.
Además, podemos anotar que en el país la democracia
está amenazada por el autoritarismo (de derecha y de izquierda),
por la violencia y por la profundización del modelo neoliberal.
Desde la expedición de la nueva Constitución Política
(1991) se han registrado 270.000 muertes violentas en el país.
Esto supone una de las tasas de homicidios más altas del
mundo; 3,4 veces la de Brasil, 3 veces la de México, 1,4
veces la de El Salvador. El desplazamiento forzado interno supera
ya los dos millones de personas -en su mayoría mujeres,
niños y niñas- y el costo económico de la
guerra y de la violencia equivale a tres puntos del producto interno
bruto, con una tendencia creciente hasta llegar a más del
12%.
El tipo de desarrollo económico implementado hasta ahora
en Colombia no solamente ha impedido un aprovechamiento adecuado
y sostenible de la rica biodiversidad de los ecosistemas de nuestro
territorio, sino que ha conducido a su creciente deterioro, al
punto que sólo van quedando el 27% de los bosques andinos,
el 30% de las sabanas del Caribe y el 50% de los manglares. La
cobertura de bosques tropicales, si bien es aún considerable
(67% de la extensión original), se ve amenazada por los
cultivos de uso ilícito y la ganadería extensiva,
en particular en el piedemonte amazónico.
Estas cifras ponen de relieve la profundidad de la crisis económica,
social, ambiental, y política de la sociedad colombiana.
Es, como lo anota el investigador Luis Jorge Garay, un proceso
de destrucción social, caracterizado por la creciente supeditación
de lo público, la desintegración institucional del
Estado y la pérdida de la convivencia ciudadana, que tienen
como raíz central la preeminencia de lo privado sobre lo
público, o el bien común, que conduce al relajamiento
del fin rector y último de un ordenamiento político,
cual es, el logro de una sociedad organizada en legítimo
cumplimiento de un orden jurídico y político democrático
y societal. La salida a esta profunda crisis es promover
más democracia en lo económico, más democracia
en lo social y más democracia en lo político. Esta
es la única alternativa para mejorar de manera razonable
y sostenible la realidad colombiana, y posiblemente la de muchos
otros países en el mundo que padecen crisis de diversos
ordenes.
Para lograrlo se requiere de la participación activa y
de la confluencia de todas las fuerzas sociales y políticas
del país, del continente y del mundo interesadas en este
proyecto. Por eso es urgente buscar y concretar la solidaridad
tanto de Estados, como de organizaciones de la sociedad civil
y en general de la ciudadanía planetaria para avanzar en
este propósito.
Objetivo General
Propiciar un escenario para el encuentro de múltiples
y diversos sectores de la sociedad civil mundial con el fin de
analizar, debatir, buscar alternativas y coordinar esfuerzos y
acciones sobre temas concretos de impacto global como el Tráfico
de Drogas, los Derechos Humanos, la Democracia y Las Guerras y
La Paz, para así dar continuidad y fortalecer el carácter
de movilizador social del Foro Social Mundial, en la construcción
de otro mundo posible.
Fuente: http://www.fsmt.org.co/democracia.htm

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