Programa Andino
de Derechos Humanos

 

Foro Social Mundial Temático
Democracia, Derechos Humanos, Guerra y Narcotráfico


Presentación

Cartagena de Indias, junio 16-20 de 2003

Tópicos como el narcotráfico, las guerras, los terrorismos y la paz, los Derechos Humanos y la construcción de sociedades y Estados democráticos son elementos de la agenda global y corresponden no sólo a temas de los diversos continentes, sino también a realidades nacionales concretas.

El tráfico de drogas ilícitas, el lavado de activos, la venta de precursores químicos, los efectos nocivos en la salud pública, la violencia asociada a este negocio, la corrupción generada en el sector estatal y privado y la penetración de estos dineros en las actividades legales, son razones suficientes para colocar este tema como uno de los puntos centrales del Foro Social Mundial Temático. En la Conferencia de Viena de 1961, en el marco de las Naciones Unidas, se adoptó como política el prohibicionismo, y por ende, la penalización del procesamiento, el tráfico y el consumo de ciertas sustancias psicotrópicas, que hoy parece haber fracasado.

El conjunto de la humanidad identifica como una problemática de gran importancia lo que tiene que ver con los cultivos de uso ilícito, la creciente producción, comercialización y consumo de drogas de origen sintético, los asuntos agrarios aplazados, o simplemente olvidados en aras de la persecución de los campesinos cultivadores, ya sea en Birmania, en Afganistán o en los países andinos, entre otros. Por ello, es urgente develar el carácter de la circulación en los circuitos financieros internacionales de las grandes cantidades de dinero producto del narcotráfico, las cadenas de corrupción asociadas a ese fenómeno tanto en el ámbito público como en el privado. Además, abordar discusiones en torno al prohibicionismo, la despenalización, la legalización y los graves problemas que dichas posturas acarrean para la salud humana, es necesario en aras de encontrar salidas y alternativas en el contexto mundial.

En segundo lugar, las multitudinarias movilizaciones, realizadas el 15 de febrero, de ciudadanos y ciudadanas en Washington, Madrid, París, Barcelona, Roma, Río de Janeiro y a lo largo y ancho de la Tierra para decirle no a la guerra, para señalar desde la fuerza que da la solidaridad humana que se quiere construir una sociedad en que la sinrazón de la fuerza militar no sea la razón que algunos esgriman para imponer su punto de vista sobre el derecho de los pueblos a su autodeterminación, mostraron el rechazo global a la pretensión de los gobiernos de los Estados Unidos, España e Inglaterra a determinar qué es bueno para la humanidad. Pusieron de presente los distintos procesos sociales en busca de resistir, de buscar la paz, de construir unas relaciones fundadas sobre la equidad en las relaciones entre las naciones.

Además, el tema de la seguridad global y de la seguridad democrática ha cobrado mucha importancia en la agenda mundial y por supuesto en la del país anfitrión, Colombia. Los acontecimientos del 11 de septiembre en los Estados Unidos y la política antiterrorista adoptada por el gobierno del presidente Bush y por otros gobiernos aliados de los Estados Unidos, la adopción de los Estatutos Antiterroristas y la constante preocupación de la ONU por lo que ha dado en llamar Seguridad Humana, han puesto en el centro del debate mundial la cuestión de la democracia, los terrorismos y la seguridad individual y colectiva.

En tercer lugar, la crisis de la democracia y la crisis de la política van de la mano. Preguntas acerca de la representatividad de las organizaciones políticas y por consiguiente, de los mecanismos para incluir a los grupos tradicionalmente excluidos de las decisiones políticas, como por ejemplo, las y los jóvenes, las mujeres, etc. se encuentran al orden del día. De la misma manera, se plantean preguntas acerca de la viabilidad de la democracia política en condiciones de alta exclusión social o las tensiones entre la soberanía nacional y las organizaciones multilaterales, y la pregunta clave: ¿será posible construir un gobierno mundial democrático?. Finalmente, habrá necesidad de abundar sobre la misma experiencia del Foro Social Mundial en tanto que camino para la construcción de una ciudadanía planetaria.

Por último, se hace necesario avanzar en la caracterización de una filosofía de los Derechos Humanos que garantice la vida digna y que por lo tanto se refiera de manera especial a una comprensión amplia de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Deberán abordarse de forma sistemática, las causas y las condiciones en las cuales se producen los fenómenos de desplazamiento forzado, migraciones y población refugiada y desde allí las diferentes alternativas para enfrentar estos fenómenos desde la sociedad civil. Hay que reclamar la responsabilidad de los Estados en el cumplimiento de sus obligaciones y la garantía del ejercicio de los derechos y libertades fundamentales. Se requiere avanzar en el análisis de las consecuencias que tanto para la democracia como para el pleno ejercicio de los derechos y libertades tienen las políticas de seguridad y las caracterizaciones de las acciones terroristas después del 11 de septiembre.

El Foro Social Mundial Temático de Cartagena se ocupará de analizar estos temas y de proponer alternativas en la dirección de fortalecer la democracia, hacer prevalecer los Derechos Humanos, reducir las violencias y promover la paz y la convivencia y buscar salidas democráticas y sustentables al negocio del narcotráfico.

En tercer lugar, la crisis de la democracia y la crisis de la política van de la mano. Preguntas acerca de la representatividad de las organizaciones políticas y por consiguiente, de los mecanismos para incluir a los grupos tradicionalmente excluidos de las decisiones políticas, como por ejemplo, las y los jóvenes, las mujeres, etc. se encuentran al orden del día. De la misma manera, se plantean preguntas acerca de la viabilidad de la democracia política en condiciones de alta exclusión social o las tensiones entre la soberanía nacional y las organizaciones multilaterales, y la pregunta clave: ¿será posible construir un gobierno mundial democrático?. Finalmente, habrá necesidad de abundar sobre la misma experiencia del Foro Social Mundial en tanto que camino para la construcción de una ciudadanía global, una ciudadanía planetaria.

Por último, se hace necesario avanzar en la caracterización de una filosofía de los Derechos Humanos que garantice la vida digna y que por lo tanto se refiera de manera especial a una comprensión amplia de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Deberán abordarse de forma sistemática, las causas y las condiciones en las cuales se producen los fenómenos de desplazamiento forzado, migraciones y población refugiada y desde allí las diferentes alternativas para enfrentar estos fenómenos desde la sociedad civil. Hay que reclamar la responsabilidad de los Estados en el cumplimiento de sus obligaciones y la garantía del ejercicio de los derechos y libertades fundamentales. Se requiere avanzar en el análisis de las consecuencias que tanto para la democracia como para el pleno ejercicio de los derechos y libertades tienen las políticas de seguridad y las caracterizaciones de las acciones terroristas después del 11 de septiembre.

El Foro Social Mundial Temático de Cartagena se ocupará de analizar estos temas y de proponer alternativas en la dirección de fortalecer la democracia, hacer prevalecer los derechos humanos, reducir las violencias y promover la paz y la convivencia y buscar salidas democráticas y sustentables al negocio del narcotráfico.


El contexto colombiano: una breve nota

Si bien, el Foro Social Mundial Temático sobre Democracia, Derechos Humanos, Guerra y Narcotráfico no se ocupará centralmente del caso colombiano, no debemos olvidar que en este país se aplican una serie de políticas decididas, las más de las veces, en escenarios internacionales que vienen evidenciando serias limitaciones y, en algunos casos, totalmente ajenas a la realidad del país, y que muchas veces se muestran como políticas equivocadas. Por tanto, este escenario resulta sumamente rico para evaluar políticas que tienen decenas de años de aplicación con nefastas consecuencias sociales, económicas, ambientales y éticas. Lo paradójico de esta situación es que no hay espacios para evaluar dichas políticas y mucho menos para intentar cambiarlas, tales son los casos, por ejemplo, del prohibicionismo o de las fumigaciones aéreas, por mencionar sólo dos casos.

Además, podemos anotar que en el país la democracia está amenazada por el autoritarismo (de derecha y de izquierda), por la violencia y por la profundización del modelo neoliberal. Desde la expedición de la nueva Constitución Política (1991) se han registrado 270.000 muertes violentas en el país. Esto supone una de las tasas de homicidios más altas del mundo; 3,4 veces la de Brasil, 3 veces la de México, 1,4 veces la de El Salvador. El desplazamiento forzado interno supera ya los dos millones de personas -en su mayoría mujeres, niños y niñas- y el costo económico de la guerra y de la violencia equivale a tres puntos del producto interno bruto, con una tendencia creciente hasta llegar a más del 12%.

El tipo de desarrollo económico implementado hasta ahora en Colombia no solamente ha impedido un aprovechamiento adecuado y sostenible de la rica biodiversidad de los ecosistemas de nuestro territorio, sino que ha conducido a su creciente deterioro, al punto que sólo van quedando el 27% de los bosques andinos, el 30% de las sabanas del Caribe y el 50% de los manglares. La cobertura de bosques tropicales, si bien es aún considerable (67% de la extensión original), se ve amenazada por los cultivos de uso ilícito y la ganadería extensiva, en particular en el piedemonte amazónico.

Estas cifras ponen de relieve la profundidad de la crisis económica, social, ambiental, y política de la sociedad colombiana. Es, como lo anota el investigador Luis Jorge Garay, “un proceso de destrucción social, caracterizado por la creciente supeditación de lo público, la desintegración institucional del Estado y la pérdida de la convivencia ciudadana, que tienen como raíz central la preeminencia de lo privado sobre lo público, o el bien común, que conduce al relajamiento del fin rector y último de un ordenamiento político, cual es, el logro de una sociedad organizada en legítimo cumplimiento de un orden jurídico y político democrático y societal”. La salida a esta profunda crisis es promover más democracia en lo económico, más democracia en lo social y más democracia en lo político. Esta es la única alternativa para mejorar de manera razonable y sostenible la realidad colombiana, y posiblemente la de muchos otros países en el mundo que padecen crisis de diversos ordenes.

Para lograrlo se requiere de la participación activa y de la confluencia de todas las fuerzas sociales y políticas del país, del continente y del mundo interesadas en este proyecto. Por eso es urgente buscar y concretar la solidaridad tanto de Estados, como de organizaciones de la sociedad civil y en general de la ciudadanía planetaria para avanzar en este propósito.

Objetivo General

Propiciar un escenario para el encuentro de múltiples y diversos sectores de la sociedad civil mundial con el fin de analizar, debatir, buscar alternativas y coordinar esfuerzos y acciones sobre temas concretos de impacto global como el Tráfico de Drogas, los Derechos Humanos, la Democracia y Las Guerras y La Paz, para así dar continuidad y fortalecer el carácter de movilizador social del Foro Social Mundial, en la construcción de otro mundo posible.

Fuente: http://www.fsmt.org.co/democracia.htm


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