Programa Andino
de Derechos Humanos

 

Análisis sobre Movimientos Sociales, Políticas de Seguridad y Democracia


Oferta global de coca/cocaína: las cifras del 'progreso'
Informe como contribución a la Revisión de mitad de período (2003) de UNGASS

Tom Blickman*
Traducido por: Beatriz Martínez

Contenido
La Coca
Tráfico
El costo de la erradicación forzosa
Conclusión


En la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU en 1998, se fijó el año 2008 como fecha límite para "eliminar o reducir significativamente los cultivos ilícitos del arbusto de coca, la planta de cannabis y la adormidera" así como para "eliminar o reducir significativamente la manufactura ilegal, mercadeo y tráfico de substancias psicotrópicas, incluidas las drogas sintéticas y los diversos precursores". (1) La Comisión de Estupefacientes (CE) de la ONU dedicará en Viena, el 16 y 17 de abril de 2003, un segmento ministerial para "evaluar los progresos y obstáculos" de los esfuerzos para el control de drogas en los últimos cinco años. ¿Qué progresos se han hecho en los últimos cinco años en la reducción de la oferta de drogas ilícitas? En su informe para la revisión de mitad de período de UNGASS, el director general de la Oficina contra la Droga y el Delito (ODC/ONU), Antonio Maria Costa, afirma que se han hecho "progresos alentadores hacia objetivos todavía lejanos" (2).

Este informe analiza las tendencias en el cultivo/producción/procesamiento de la coca, utilizando, comparando y contextualizando los datos de fuentes oficiales y de otro tipo. Las conclusiones finales llevan a dudar de cualquier proclamación de progreso mensurable y sostenible. Los indicadores existentes no dan lugar al optimismo y la promesa de un "mundo libre de drogas en 2008" hecha en la UNGASS, resulta tan poco probable ahora como hace cinco años.

La Coca

La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado de Estados Unidos hace un monitoreo anual de la situación global, el cual se publica cada año en el Informe Estrategia Internacional de Control de Narcóticos (INCSR, en inglés). La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) lanzó su propio Programa de Vigilancia del Cultivo Ilícito (PVCI) en 1999, que cubre a los tres países en donde se produce la mayor cantidad de coca. El programa funciona en Colombia desde 1999, y sólo recientemente en Perú y Bolivia. También desde 1999, la ONU está publicando su propio manual sobre Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas. Fuera de eso, la Comisión Interamericana de Control al Abuso de las Drogas (CICAD) de la Organización de Estados Americanos (OEA) produce estadísticas anuales para las Américas. Su Observatorio Interamericano de Drogas publica un Resumen Estadístico de Drogas. La CICAD basa sus cifras sobre las estimaciones nacionales suministradas por los gobiernos. De acuerdo a las cifras del INCSR, en los últimos diez años los cultivos de coca se han mantenido notoriamente constantes en unas 200 mil hectáreas al año (Cuadro 1).

Coca
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
Bolivia
45,500
47,200
48,100
48,600
48,100
45,800
38,000
21,800
14,600
19,900
24,400
Colombia
37,100
39,700
45,000
50,900
67,200
79,500
101,800
122,500
136,200
169,800
144,450
Peru
129,100
108,800
108,600
115,300
94,400
68,800
51,000
38,700
34,200
34,000
36,600
Total
211,700
195,700
201,700
214,800
209,700
194,100
190,800
183,000
185,000
223,700
205,450

Fuente: International Narcotics Control Strategy Report 2002

Las cifras del gobierno colombiano (GC) en cooperación con el Programa de Vigilancia del Cultivo Ilícito de la ODC/ONU difieren bastante de las del Departamento de Estado de EEUU:

Coca en Colombia en ha
2000
2001
2002
Departamento de Estado
136,200
169,800
144,450
GC \ ONU
163,200
144,800
102,000

Para más confusión -debido al surgimiento de otro observador de los cultivos en competencia con el monitoreo hecho por EEUU- los datos sobre cultivos de coca en la región andina comenzaron a diferir significativamente desde 1999, comparando las estadísticas de EEUU, ONU y CICAD:

Cultivo de coca en ha
1999
2000
2001
Departamento de Estado
183,000
185,000
223,700
CICAD
220,600
212,000
194,600
ONU
220,519
221,294
210,939

Pero el área cultivada no es suficiente para medir la producción potencial del producto final cocaína. Para estimar la producción de cocaína hay que tener en cuenta el rendimiento de la hoja de coca por hectárea. Esta variable -rendimiento en kilogramos por hectárea- se determina de acuerdo a varios factores como fertilidad del suelo, tipo de planta, clima, cantidad de cosechas (tres a seis al año según la variedad de coca), fertilizantes en uso, métodos de producción, y técnicas químicas de procesamiento. Aunque el número de hectáreas cultivadas se ha mantenido constante en los últimos diez años, según la CICAD, la producción potencial se incrementó en 23% durante el mismo período (cifras de 2001) debido al incremento en el rendimiento (Cuadro 2).

El rendimiento promedio medido en kilogramos de cocaína que se puede procesar de una hectárea de coca en un año fluctuó en la región entre 3,6 y 4,5 de 1992 a 1999. No obstante, posteriormente aumentó a 5,3 kg/ha en el 2001, debido a un incremento en Colombia, el principal productor.(3) El incremento en el rendimiento condujo a un nivel de producción potencial de 1.027 toneladas métricas en el 2001, por encima de las 825 toneladas métricas de 1998, según CICAD. Las 1.027 toneladas métricas de producción potencial de cocaína en el hemisferio se basan en las 194.600 hectáreas plantadas y el promedio de rendimiento por hectárea en kilogramos.

Cocaína
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
Bolivia
225
240
255
240
215
200
150
70
43
42
Colombia
60
65
70
80
300
350
435
612
947
839
Perú
550
410
435
460
435
325
240
175
145
146
Total
835
715
760
780
950
875
825
857
1135
1027

Fuente: Resumen Estadístico sobre Drogas, Borrador del Análisis, 2002, CICAD

Es difícil medir los rendimientos. Todas las agencias involucradas ofrecen estimaciones diferentes y hay bastante confusión al respecto. De acuerdo a la CIA, "según el país en donde se cultive, las hojas de coca de una hectárea se pueden transformar en 4,0 a 7,4 kilos de cocaína" (4). La ODC renunció a especificar una estimación del rendimiento en su 'Inspección sobre la Coca en Colombia en 2002' y usa ahora las estimaciones de EEUU que actualmente son de 4,7 kg/ha (5). En su informe de 2001, la ONU todavía usaba su propio promedio de 6,4 kg/ha (926 toneladas métricas a partir de 144.807 hectáreas) (6). Es muy curioso que las estimaciones de la ONU de la producción potencial de cocaína en Colombia en el 2001 (926 toneladas métricas) no se consideran en las Tendencias Globales de las Drogas Ilícitas de la ONU (2002), que ofrece una estimación global de 827 toneladas métricas para el 2001 y 617 toneladas métricas para Colombia solamente (306 toneladas métricas menos) (7).

En Tendencias Globales de las Drogas Ilícitas, la ONU ofrece cifras diferentes desde 1999 en comparación con las cifras de la CICAD y las de EEUU, produciéndose una brecha importante de 200 toneladas métricas en el 2001.

Cocaína en TM
1999
2000
2001
Departamento de Estado
765
777
930
CICAD
857
1135
1027
ONU
925
879
827

Con menos hectáreas cultivadas, la CICAD calcula un potencial más alto de producción de cocaína. En Tendencias Globales de las Drogas Ilícitas, la ONU estima aparentemente el rendimiento promedio por hectárea en 3,9 kg/ha (827 toneladas métricas a partir de 210.939 hectáreas), mientras que la CICAD usa 5,3 kg/ha. Pero si se usara la estimación de 926 toneladas métricas de la inspección de la ONU en Colombia en el 2001 (309 toneladas métricas de más) las cifras de la ONU darían 1.136 toneladas métricas. Si se quisiera calcular las cifras de las más altas estimaciones de áreas cultivadas (la cifra de EEUU de 223.700 ha) con la estimación de rendimiento de la CICAD, el total de la producción potencial sería de 1.186 toneladas métricas. A la inversa (las estimaciones más bajas de la CICAD de 194.600 hectáreas con 3,9 kg/ha de rendimiento) darían 759 toneladas métricas.

De acuerdo a dos inspecciones del 2002, una del Departamento de Estado de EEUU y otra del gobierno colombiano en cooperación con la ODC/ONU, los cultivos de coca disminuyeron significativamente en el 2002. El Departamento de Estado registró una disminución del 15%, de 169.800 hectáreas en el 2001 a 144.450 en el 2002. La Oficina estadounidense de Política para el Control Nacional de Drogas (ONDCP) aludió con entusiasmo a la caída reportada -que se produjo después de incrementos sucesivos todos los años desde comienzos de la década de los 90- como un momento decisivo en los esfuerzos para detener el flujo de cocaína de Colombia. En el 2002, la inspeción nacional de la ONU/GC (8) reportó una disminución significativa de casi 30%. En diciembre de 2002 había 102.000 hectáreas de coca cultivadas comparado con el 2001 cuando la superficie era de 144.807 hectáreas, e incluso más desde el 2000, cuando había 163.200 hectáreas cultivadas. La intensificación de una agresiva campaña de fumigación con herbicidas químicos causó la disminución de los cultivos de coca en Colombia. En el 2002, la policía antinarcótica colombiana (DIRAN) fumigó 126.933 hectáreas, con un incremento de 45% (9).

La disminución en Colombia fue aclamada por la ODC/ONU como un éxito importante. "Por primera vez en más de una década los cultivos de coca en la región andina, el principal productor mundial, se redujeron a 173.000 hectáreas. Este es un logro importante en la lucha internacional contra las drogas ilícitas y delitos afines", dijo el señor Antonio Maria Costa, director ejecutivo de la ODC/ONU. "La producción mundial de coca se ha mantenido por encima de las 200 mil hectáreas: esta reducción sustraerá más de cien toneladas de cocaína de los mercados mundiales", añadió el señor Costa (10). Pero este anuncio entusiasta del señor Costa necesita algunas correcciones. Primero que todo, las cifras del Departamento de Estado de EEUU reportan que la totalidad de cultivos ilícitos en la región andina era de 205.450 hectáreas en 2002. Segundo, el éxito inicial puede ensombrecerse por el llamado efecto balón: las restricciones locales simplemente desplazan la industria a otra parte, extendiendo con ella la violencia y la corrupción, no sólo en Colombia sino también en los países vecinos.

Klaus Nyholm, jefe del Programa de la ONU para la Fiscalización de Drogas, dijo que la coca se cultiva hoy en 23 de las 32 regiones, en comparación con diez regiones hace cinco años. "La tendencia general es hacia un decrecimiento de la coca, pero ésta se está extendiendo a áreas en donde no existía antes", dijo, y añadió que mientras más se extienda la coca más difícil es combatirla (11). Los campesinos han reaccionado a las fumigaciones plantando diferentes variedades de coca de más rendimiento, incluyendo la peruana 'Tingo María' y la boliviana 'La Dulce' (12). Nyholm señaló que otro factor que pudo haber contribuido a la reducción de la superficie plantada con coca fue la caída de los precios, especialmente porque los precios de productos agrícolas como el grano de cacao y el azúcar subieron al mismo tiempo, haciendo a la coca menos atractiva (13). Según la ODC/ONU los precios reportados para la pasta de coca en Colombia bajaron de 900-850 dólares el kilo a unos 750 dólares.

Los gobernadores de los departamentos colombianos de Nariño y Cauca, Parmenio Cuéllar y Floro Tunubalá, respectivamente, han expresado dudas sobre las cifras estadounidenses. Según Cuéllar, está claro que los cultivos de coca han disminuido en el Putumayo debido a las intensas fumigaciones, pero eso no significa necesariamente que la producción se haya suspendido, puesto que los cultivos de coca se han trasladado a Nariño. De las 64 municipalidades que hay en Nariño, 50 tienen campos de coca. Esto muestra que las fumigaciones han desplazado el problema del Putumayo a Nariño, y que la estrategia de la fumigación no es la solución al problema(14). Otros informes indican también, que los cultivos de coca están aumentando otra vez en Perú y Bolivia, y podrían alcanzar a Venezuela, y Ecuador, países que no han conocido cultivos de coca hasta el momento (15).

En el Perú, de acuerdo a la ONU, los precios de la hoja de coca y sus derivados se han estado recuperando desde 1999. Esta situación, combinada con una caída paralela de los precios de productos legales como el café, ha estado estimulando la rehabilitación de las plantaciones de coca que habían sido abandonadas, así como el uso de fertilizantes químicos para ampliar el rendimiento. Los resultados de la inspección de los cultivos de coca de la ONU en el 2001, muestran que los cultivos de coca cubrieron 46.232 hectáreas en el 2001 (34.000, según el Departamento de Estado), contra 43.405 hectáreas en el 2000 (34.200). Esto representa un incremento de 2.827 hectáreas, o 6,5%. La ONU no ha producido todavía cifras para el 2002. Existen serias dudas sobre las cifras de la ONU y de EEUU. Hugo Cabieses, investigador peruano experto en coca, estima que hay más cultivos de coca de lo que indican los datos suministrados por la ONU y EEUU. Cabieses cree que de 51.000 hectáreas en 1998, se ha pasado a 60.000 en 1999, y a 65.000 en el 2000. El número de hectáreas se ha mantenido en ese nivel en los años consecutivos 2001 y 2002 (16). Cabieses afirma que las imágenes satelitales de que se sirve la embajada de EEUU para medir la extensión de los campos de coca no son exactas porque éstas cubren solamente algunos valles de coca y no logran captar la complejidad y la dinámica de cambio rápido de los cultivos, y en consecuencia, dijo, las cifras fueron más 'políticas' que técnicas (17).

Entre 1997 y 2001, el gobierno boliviano erradicó 40 mil hectáreas de coca. En los dos últimos años, se han hecho nuevas plantaciones que han excedido esa erradicación. Cantidades cada vez más grandes de base de cocaína peruana semi procesada están pasando ahora de contrabando por Bolivia hacia Brasil y luego Europa. Cobija, una localidad norteña muy pobre, se ha enriquecido súbitamente. Según informan los habitantes del lugar, hay un flujo de mochileros peruanos armados transportando carga pesada por los senderos boscosos de la región (18). De acuerdo al INCSR (2002), "El previo éxito boliviano en la erradicación de enormes franjas de coca cultivada en el Chapare está siendo cuestionado por el incremento de un 23% en los cultivos de coca para junio del 2002". En el informe, el Departamento de Estado calcula que a mediados del 2002 había 5.400 hectáreas en el Chapare, es decir, 1.200 hectáreas más desde el 2001. No hay claridad sobre la exactitud de estas cifras, y los expertos no gubernamentales aseguran que hay probablemente cerca de 10 mil hectáreas ocultas en los montes del Chapare (19).

Tráfico

Las tendencias en las incautaciones de cocaína son más bien estables también. De acuerdo a Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas (2002) de la ONU, de 1990 al 2000, las incautaciones oscilaron entre 300 y 350 toneladas métricas al año (20). Las incautaciones mundiales llegaron a su máximo en 1998 con 382 toneladas métricas, y ha declinado en los años siguientes a 359 toneladas métricas en 1999 (una baja de 6%) y 335 toneladas métricas en 2000 (baja de 6,6%), de las cuales, en este último año, se interceptó el 38% de la producción global de cocaína (o 33% si se compara con las cifras de la CICAD de la producción potencial de cocaína). El informe de la ONU advierte que hay que manejar estas figuras con cuidado, porque la pureza de la cocaína incautada no se controla sistemáticamente. Esto significa que la cantidad total de cocaína pura incautada es posiblemente bastante inferior a las cifras de las estadísticas. Más del 90% de toda la cocaína incautada en el mundo en 2000 tuvo lugar en las Américas, y el 8% en Europa occidental. De acuerdo a la CICAD, en las Américas fueron incautadas más de 302 toneladas métricas de cocaína, lo que representa una baja de 8,7% respecto a 1999 y de 8,5% respecto al 2000.

El costo de la erradicación forzosa

Algo que preocupa más que las un poco prematuras reivindicaciones de éxito del director de la ODC/ONU, Sr. Costa, es el hecho de que él parece apoyar sin reservas la agresiva campaña de fumigación en Colombia. Cuando el presidente Uribe se posesionó en agosto de 2002, lanzó una nueva fase del Plan Colombia, intensificando las fumigaciones y, recientemente, incrementando la concentración de glifosato, un herbicida químico producido por la Firma Monsanto con sede en EEUU. La nueva fase del Plan Colombia ha implicado una ampliación de las fumigaciones aéreas con glifosato, incluso en fincas de coca de menos de tres hectáreas, las cuales habían sido por ley previamente excluidas de las fumigaciones. En su lugar se les iba a dar a los pequeños cultivadores incentivos de desarrollo para ayudarlos a pasarse a medios de subsistencia alternativos. La última variante de estos esquemas, los llamados pactos de erradicación manual voluntaria en el Sur de Colombia habían sido tal fracaso, que EEUU - que subvencionaba los pactos - y el nuevo gobierno colombiano decidieron simplemente eliminar la distinción entre pequeños y grandes cultivadores, olvidarse de los enfoques de desarrollo, y fumigarlos a todos (21).

Los gobernadores Floro Tunubalá, del Cauca, y Parmenio Cuéllar, de Nariño, han protestado por el uso de un glifosato de mayor concentración, señalando que habían recibido ya muchas quejas sobre afecciones de la piel y respiratorias de gente que vive en áreas fumigadas con una solución más diluida. Desde que se comenzó a fumigar la coca en 1994, ha habido muchas quejas de que este herbicida destruye también cultivos de pancoger, afecta a los animales domésticos, contamina las fuentes de agua, y perjudica la flora y fauna colombiana, rica por su biodiversidad. Las oficinas del defensor del pueblo en el país han reportado cientos de quejas de campesinos con problemas respiratorios, oculares, de piel, y digestivos, además de quejas relacionadas con perjuicios a cultivos lícitos, animales y fuentes de agua. Las fumigaciones no sólo desplazan los cultivos sino que también le añaden más gente a los dos millones de desplazados que existen ya en Colombia. El zar antidrogas de EEUU, John Walter, presentó orgullosamente como una prueba de éxito el hecho de que cerca del diez por ciento de la población de Putumayo ha abandonado el área debido a que, después de la campaña de fumigación masiva de 2002, la economía de la coca ya no daba para mantenerlos (22). El Putumayo es una zona de control de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y los comentarios de Walter sirvieron para alimentar las sospechas de que las fumigaciones tuvieron también un propósito adicional contra la insurgencia.

Las fumigaciones aéreas ponen en marcha un círculo vicioso de destrucción humana, social y medioambiental. Las fumigaciones causan polución que afecta a los humanos, a los animales y a la vegetación, y destruye los medios de subsistencia de los campesinos y comunidades indígenas, forzando a estos grupos a emigrar más adentro en la selva. Este desplazamiento acelera el paso de la deforestación, porque los campesinos queman o talan parcelas para plantar nuevos cultivos ilícitos de coca o de adormidera para reemplazar los que habían sido fumigados. Las nuevas parcelas son eventualmente también fumigadas, comenzando de nuevo el ciclo, exacerbando el actual conflicto armado. En el curso del ciclo se violan los derechos humanos, se degrada la legitimidad del estado, fracasan los programas de desarrollo alternativo que pretenden sustituir los cultivos ilícitos, aumenta el apoyo campesino a la guerrilla, se extiende aún más la guerra, y la 'guerra a las drogas' se enreda con los objetivos contra insurgentes.

En Perú y Bolivia, la erradicación forzada de la coca ha causado también conflictos civiles. En 1998, Bolivia anunció que eliminaría los cultivos de coca para el 2002. El gobierno no ha cumplido esta promesa, y en cambio la región cocalera del Chapare ha sido testigo de numerosos bloqueos de vías, y de enfrentamientos violentos de los cocaleros contra la policía y las fuerzas militares especiales. Las quejas de violaciones a los derechos humanos han aumentado. Este año, el fuerte movimiento cocalero boliviano le ha propinado un duro golpe al débil gobierno boliviano. El líder del movimiento, Evo Morales, obtuvo 21% de la votación de las pasadas elecciones presidenciales, quedando en segundo lugar. En enero de 2003, perecieron en los enfrentamientos entre cocaleros y las autoridades bolivianas, nueve civiles, un policía y un soldado. Atrapado entre el ultimátum de los cocaleros para una legislación parcial de la coca y la insistencia de EEUU de continuar con la erradicación, el gobierno parece estar buscando una salida. Hace poco las autoridades insinuaron que estarían dispuestas a acceder a las demandas de los cocaleros del Chapare de continuar cultivando una cantidad limitada de coca y a regular su producción. Los funcionarios estadounidenses han dicho que el plan podría causar una explosión de la producción de cocaína, y han dejado entrever que Bolivia -el país más pobre de Suramérica- podría perder por esto parte de los 50 millones de dólares que recibe como ayuda.

La erradicación forzada de la coca ha degenerado en conflictos violentos también en el Perú. Preocupados por los efectos del Plan Colombia, EEUU ha aumentado la ayuda al Perú, presionando a la vez por una política más dura. El septiembre de 2002, el gobierno anunció que comenzaría erradicaciones forzadas en áreas cocaleras importantes, una política que había sido desechada en el Perú a finales de los años 80, después de que Sendero Luminoso aprovechara el descontento campesino por estas medidas. La respuesta fue una oleada de malestar violento en áreas tradicionalmente cocaleras. Más de 70 personas resultaron heridas durante una huelga de once días en febrero de 2003. En Aguaytía, los manifestantes destruyeron la oficina antidrogas del gobierno y quemaron el equipo. Por primera vez parece que los cocaleros tienen un líder político, Nelson Palomino, aunque no tenga la influencia de Evo Morales en Bolivia. Palomino fue detenido recientemente bajo el cargo, negado por él, de estar apoyando a Sendero Luminoso, grupo que ha resurgido últimamente. Miles de cocaleros de Ayacucho -región en la que surgió Sendero Luminoso- protestaron por esta detención, en un gesto que fue completamente novedoso en el país. Los campesinos han hecho ahora un llamado a una 'tregua': quieren que el gobierno acepte terminar con las erradicaciones forzadas e invierta más dinero en esquemas de desarrollo alternativo.

Conclusión

De acuerdo al Informe de la Revisión de mitad de período de la ODC/ONU, los cultivos de coca están disminuyendo, reduciéndose así la cantidad del producto final. ¿Es cierto esto? Este estudio estima que no se puede sustentar todavía el argumento de que, a pesar de la confusión en las cifras, hay una tendencia decreciente en los cultivos de coca y en la oferta de cocaína. La intensificación de las fumigaciones en Colombia van a tener un impacto (EEUU y el GC planean fumigar 200 mil hectáreas en el 2003) pero no hay señales de escasez de la oferta en el mercado global. La industria cocalera ha mostrado una adaptabilidad impresionante durante la última década. No es la primera vez que se producen cambios, tanto en Colombia como en toda la región, respecto a la concentración de la producción en determinadas zonas. Quizás tengamos que presenciar cambios similares en el mercado, y se necesitará algún tiempo para restablecer el balance.

Los márgenes de error de las cifras son enormes. En particular la poca claridad respecto a las estimaciones del rendimiento es un punto que debería y podría ser abordado de manera más científica. En este campo nunca existirán hechos precisos, y tenemos que aceptar que en realidad estamos ante 'buenas aproximaciones". No obstante, discrepancias como la que hay entre la estimación del ICMP/ONU de la producción potencial de cocaína colombiana en 2001 de 926 toneladas métricas, y la cifra que ofrece Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas (2002), que estiman para el mismo año 617 toneladas métricas -una discrepancia notoria de 300 toneladas métricas- sería mejor que se evitaran o al menos que se explicaran.

Finalmente, el progreso no se puede medir solamente en términos de la cantidad de hectáreas. Hay que tener en cuenta también las consecuencias sociales y daños colaterales de los medios aplicados en las tentativas para reducir la oferta. Las erradicaciones forzadas de coca han resultado en un serio incremento de los conflictos sociales en los últimos tres años, en los tres países andinos. El Plan de Acción de UNGASS es explícito sobre los riesgos contraproductivos de tales medidas en áreas en donde no se han garantizado medios alternativos de supervivencia. En el caso particular de Colombia, con su controvertido programa de fumigaciones, incluso algunas agencias gubernamentales colombianas han denunciado los costos sociales y medioambientales de este programa. La ONU, dada su alta posición, debería ser más cuidadosa antes de elogiar una reducción de las hectáreas, cuando ésta se produce a costa de la destrucción de medios de vida -algunos de los cuales hacen parte incluso de esfuerzos de desarrollo alternativo de la ODC/ONU- y generan desplazamientos internos, degradación medioambiental, violación a los derechos humanos y riesgos para la salud de la población.


Notas:
1. Declaración Política, Asamblea General, 20° Sesión Especial, 9 Reunión Plenaria, 10 de junio, 1998 (A/RES/S-20/2), par. 19 y par 14.
2. Encouraging Progress towards still distant goals, Informe de Progresos, por el Director Ejecutivo como una contribución a la Revisión de mitad de período (2003) de UNGASS, 8 de abril, 2003 (UNODC/ED/2)
3. Resumen Estadístico sobre Drogas, Borrador del análisis 2002, CICDAT-OEA.
4. Coca Fact Paper: A Primer, website de la CIA: http://www.cia.gov/saynotodrugs/cocaine.html
5. Inspección de la coca en Colombia en 2002 - Informe Preliminar, ODC/ONU, marzo, 2003
6. Colombia: Inspección anual de los cultivos de coca 2001, PNUFID, marzo 2002
7. Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2002, OFDPD, Nueva York, 2002.
8. La inspección de coca en Colombia es producida anualmente por el Sistema Integrado de Monitoreo de los Cultivos Ilícitos (SIMCI), una instancia conjunta creada en 1999 por el gobierno colombiano y la ODC/ONU
9. Inspección de la coca en Colombia en 2002, ODC/ONU Informe Preliminar, marzo 2003.
10. Cultivos colombianos de coca se reducen en un 30 por ciento, Servicio de Información de la ONU, marzo 17, 2003.
11. Colombia's New Coca Assault Hits Crops, Peasants, Reuters, 26 de febrero, 2003.
12. Resumen Estadístico sobre Drogas, Borrador del análisis, 2002, CICDAT (CICAD-OEA).
13. Aerial Spraying Remains Bone of Contention, Iner Press Service, 24 de marzo, 2003.
14. Debate por informe de E.U. El Tiempo (Bogotá, Colombia), 1 de marzo, 2003.
15. En Venezuela se han cultivado cantidades desconocidas de coca y de adormidera en la Serranía de Perijá, una cadena montañosa a lo largo de la frontera con Colombia. No hubo misiones de erradicación en el 2002 que confirmaran su localización y cantidas exactas. Pero en el 2001, se descubrieron en la región, por primera vez en Venezuela, tres laboratorios de base de cocaína, indicando lo que podría ser una nueva tendencia en el territorio venezolano colindante con Colombia. En el 2001 se reportaron también cultivos de coca por primera vez, con una extensión de hasta ocho hectáreas. En Ecuador se destruyeron unas 20 hectáreas de coca en zonas esparcidas cerca de la frontera norte (INCSR 2002).
16. Cocales crecieron durante la dictadura de Fujimori", La República (Lima, Perú) 21 de febrero, 2003. Otros estiman 60.000 hectáreas, véase: The Push for Zero Coca: Democratic Transition and Counternarcotics Policy in Peru, Drug War Monitor, Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, WOLA, Washington, Febrero 2003.
17. Hugo Cabieses, Perú: cultivos de coca, éxito virtual y mesa de donantes. Lima, enero, 2000.
18. The Andean Drug Industry: The Balloon Goes Up, The Economist, 6 de marzo, 2003
19. Growers Pressure Government to Discuss Offer for Legal Coca - US Critiques Increase in Coca Production, Red de Información Andina, 13 de marzo, 2003.
20. Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2002, ODCCP, Nueva York, 2002
21. Actualmente Acción Andina Colombia y el TNI, junto con autoridades y comunidades del Sur de Colombia están terminando una evaluación sobre el fracaso de los pactos. Para nuestra crítica sobre los términos de los acuerdos, véase: Desarrollo alternativo y erradicación: un enfoque desequilibrado, Drogas y Conflicto Nº 4, TNI, marzo, 2002.
22. Overview of U.S. Policy Toward the Western Hemisphere, Testimonio de John P. Walter, director de la Oficina de Control Nacional de Drogas ante el Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, febrero 27, 2003.

 

*Tom Blickman. Investigador del Trasnational Institute. Especialista en Políticas internacionales de drogas y crimen organizado. Este artículo ha sido tomado del Informe sobre Políticas de drogas. Nº 6, Abril de 2003, elaborado por Trasnational Institute.

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