|
En la Sesión Especial de la Asamblea General
de la ONU en 1998, se fijó el año 2008 como fecha
límite para "eliminar o reducir significativamente
los cultivos ilícitos del arbusto de coca, la planta de
cannabis y la adormidera" así como para "eliminar
o reducir significativamente la manufactura ilegal, mercadeo y
tráfico de substancias psicotrópicas, incluidas
las drogas sintéticas y los diversos precursores".
(1) La Comisión de Estupefacientes (CE) de la ONU dedicará
en Viena, el 16 y 17 de abril de 2003, un segmento ministerial
para "evaluar los progresos y obstáculos" de
los esfuerzos para el control de drogas en los últimos
cinco años. ¿Qué progresos se han hecho en
los últimos cinco años en la reducción de
la oferta de drogas ilícitas? En su informe para la revisión
de mitad de período de UNGASS, el director general de la
Oficina contra la Droga y el Delito (ODC/ONU), Antonio Maria Costa,
afirma que se han hecho "progresos alentadores hacia objetivos
todavía lejanos" (2).
Este informe analiza las tendencias en el cultivo/producción/procesamiento
de la coca, utilizando, comparando y contextualizando los datos
de fuentes oficiales y de otro tipo. Las conclusiones finales
llevan a dudar de cualquier proclamación de progreso mensurable
y sostenible. Los indicadores existentes no dan lugar al optimismo
y la promesa de un "mundo libre de drogas en 2008" hecha
en la UNGASS, resulta tan poco probable ahora como hace cinco
años.
La Coca
La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y
Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado de
Estados Unidos hace un monitoreo anual de la situación
global, el cual se publica cada año en el Informe Estrategia
Internacional de Control de Narcóticos (INCSR, en inglés).
La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) lanzó
su propio Programa de Vigilancia del Cultivo Ilícito (PVCI)
en 1999, que cubre a los tres países en donde se produce
la mayor cantidad de coca. El programa funciona en Colombia desde
1999, y sólo recientemente en Perú y Bolivia. También
desde 1999, la ONU está publicando su propio manual sobre
Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas. Fuera de eso,
la Comisión Interamericana de Control al Abuso de las Drogas
(CICAD) de la Organización de Estados Americanos (OEA)
produce estadísticas anuales para las Américas.
Su Observatorio Interamericano de Drogas publica un Resumen Estadístico
de Drogas. La CICAD basa sus cifras sobre las estimaciones nacionales
suministradas por los gobiernos. De acuerdo a las cifras del INCSR,
en los últimos diez años los cultivos de coca se
han mantenido notoriamente constantes en unas 200 mil hectáreas
al año (Cuadro 1).
|
Coca
|
1992
|
1993
|
1994
|
1995
|
1996
|
1997
|
1998
|
1999
|
2000
|
2001
|
2002
|
|
Bolivia
|
45,500
|
47,200
|
48,100
|
48,600
|
48,100
|
45,800
|
38,000
|
21,800
|
14,600
|
19,900
|
24,400
|
|
Colombia
|
37,100
|
39,700
|
45,000
|
50,900
|
67,200
|
79,500
|
101,800
|
122,500
|
136,200
|
169,800
|
144,450
|
|
Peru
|
129,100
|
108,800
|
108,600
|
115,300
|
94,400
|
68,800
|
51,000
|
38,700
|
34,200
|
34,000
|
36,600
|
|
Total
|
211,700
|
195,700
|
201,700
|
214,800
|
209,700
|
194,100
|
190,800
|
183,000
|
185,000
|
223,700
|
205,450
|
Fuente: International Narcotics
Control Strategy Report 2002
Las cifras del gobierno colombiano (GC) en cooperación
con el Programa de Vigilancia del Cultivo Ilícito de la
ODC/ONU difieren bastante de las del Departamento de Estado de
EEUU:
|
Coca
en Colombia en ha
|
2000
|
2001
|
2002
|
|
Departamento
de Estado
|
136,200
|
169,800
|
144,450
|
|
GC
\ ONU
|
163,200
|
144,800
|
102,000
|
Para más confusión -debido al surgimiento de otro
observador de los cultivos en competencia con el monitoreo hecho
por EEUU- los datos sobre cultivos de coca en la región
andina comenzaron a diferir significativamente desde 1999, comparando
las estadísticas de EEUU, ONU y CICAD:
|
Cultivo de coca en ha
|
1999
|
2000
|
2001
|
|
Departamento
de Estado
|
183,000
|
185,000
|
223,700
|
| CICAD |
220,600
|
212,000
|
194,600
|
|
ONU
|
220,519
|
221,294
|
210,939
|
Pero el área cultivada no es suficiente para medir la
producción potencial del producto final cocaína.
Para estimar la producción de cocaína hay que tener
en cuenta el rendimiento de la hoja de coca por hectárea.
Esta variable -rendimiento en kilogramos por hectárea-
se determina de acuerdo a varios factores como fertilidad del
suelo, tipo de planta, clima, cantidad de cosechas (tres a seis
al año según la variedad de coca), fertilizantes
en uso, métodos de producción, y técnicas
químicas de procesamiento. Aunque el número de hectáreas
cultivadas se ha mantenido constante en los últimos diez
años, según la CICAD, la producción potencial
se incrementó en 23% durante el mismo período (cifras
de 2001) debido al incremento en el rendimiento (Cuadro 2).
El rendimiento promedio medido en kilogramos de cocaína
que se puede procesar de una hectárea de coca en un año
fluctuó en la región entre 3,6 y 4,5 de 1992 a 1999.
No obstante, posteriormente aumentó a 5,3 kg/ha en el 2001,
debido a un incremento en Colombia, el principal productor.(3)
El incremento en el rendimiento condujo a un nivel de producción
potencial de 1.027 toneladas métricas en el 2001, por encima
de las 825 toneladas métricas de 1998, según CICAD.
Las 1.027 toneladas métricas de producción potencial
de cocaína en el hemisferio se basan en las 194.600 hectáreas
plantadas y el promedio de rendimiento por hectárea en
kilogramos.

|
Cocaína
|
1992
|
1993
|
1994
|
1995
|
1996
|
1997
|
1998
|
1999
|
2000
|
2001
|
|
Bolivia
|
225
|
240
|
255
|
240
|
215
|
200
|
150
|
70
|
43
|
42
|
|
Colombia
|
60
|
65
|
70
|
80
|
300
|
350
|
435
|
612
|
947
|
839
|
|
Perú
|
550
|
410
|
435
|
460
|
435
|
325
|
240
|
175
|
145
|
146
|
|
Total
|
835
|
715
|
760
|
780
|
950
|
875
|
825
|
857
|
1135
|
1027
|
Fuente: Resumen Estadístico
sobre Drogas, Borrador del Análisis, 2002, CICAD
Es difícil medir los rendimientos. Todas las agencias
involucradas ofrecen estimaciones diferentes y hay bastante confusión
al respecto. De acuerdo a la CIA, "según el país
en donde se cultive, las hojas de coca de una hectárea
se pueden transformar en 4,0 a 7,4 kilos de cocaína"
(4). La ODC renunció a especificar una estimación
del rendimiento en su 'Inspección sobre la Coca en Colombia
en 2002' y usa ahora las estimaciones de EEUU que actualmente
son de 4,7 kg/ha (5). En su informe de 2001, la ONU todavía
usaba su propio promedio de 6,4 kg/ha (926 toneladas métricas
a partir de 144.807 hectáreas) (6). Es muy curioso que
las estimaciones de la ONU de la producción potencial de
cocaína en Colombia en el 2001 (926 toneladas métricas)
no se consideran en las Tendencias Globales de las Drogas Ilícitas
de la ONU (2002), que ofrece una estimación global de 827
toneladas métricas para el 2001 y 617 toneladas métricas
para Colombia solamente (306 toneladas métricas menos)
(7).
En Tendencias Globales de las Drogas Ilícitas, la ONU
ofrece cifras diferentes desde 1999 en comparación con
las cifras de la CICAD y las de EEUU, produciéndose una
brecha importante de 200 toneladas métricas en el 2001.
|
Cocaína en TM
|
1999
|
2000
|
2001
|
|
Departamento
de Estado
|
765
|
777
|
930
|
| CICAD |
857
|
1135
|
1027
|
|
ONU
|
925
|
879
|
827
|
Con menos hectáreas cultivadas, la CICAD calcula un potencial
más alto de producción de cocaína. En Tendencias
Globales de las Drogas Ilícitas, la ONU estima aparentemente
el rendimiento promedio por hectárea en 3,9 kg/ha (827
toneladas métricas a partir de 210.939 hectáreas),
mientras que la CICAD usa 5,3 kg/ha. Pero si se usara la estimación
de 926 toneladas métricas de la inspección de la
ONU en Colombia en el 2001 (309 toneladas métricas de más)
las cifras de la ONU darían 1.136 toneladas métricas.
Si se quisiera calcular las cifras de las más altas estimaciones
de áreas cultivadas (la cifra de EEUU de 223.700 ha) con
la estimación de rendimiento de la CICAD, el total de la
producción potencial sería de 1.186 toneladas métricas.
A la inversa (las estimaciones más bajas de la CICAD de
194.600 hectáreas con 3,9 kg/ha de rendimiento) darían
759 toneladas métricas.
De acuerdo a dos inspecciones del 2002, una del Departamento
de Estado de EEUU y otra del gobierno colombiano en cooperación
con la ODC/ONU, los cultivos de coca disminuyeron significativamente
en el 2002. El Departamento de Estado registró una disminución
del 15%, de 169.800 hectáreas en el 2001 a 144.450 en el
2002. La Oficina estadounidense de Política para el Control
Nacional de Drogas (ONDCP) aludió con entusiasmo a la caída
reportada -que se produjo después de incrementos sucesivos
todos los años desde comienzos de la década de los
90- como un momento decisivo en los esfuerzos para detener el
flujo de cocaína de Colombia. En el 2002, la inspeción
nacional de la ONU/GC (8) reportó una disminución
significativa de casi 30%. En diciembre de 2002 había 102.000
hectáreas de coca cultivadas comparado con el 2001 cuando
la superficie era de 144.807 hectáreas, e incluso más
desde el 2000, cuando había 163.200 hectáreas cultivadas.
La intensificación de una agresiva campaña de fumigación
con herbicidas químicos causó la disminución
de los cultivos de coca en Colombia. En el 2002, la policía
antinarcótica colombiana (DIRAN) fumigó 126.933
hectáreas, con un incremento de 45% (9).
La disminución en Colombia fue aclamada por la ODC/ONU
como un éxito importante. "Por primera vez en más
de una década los cultivos de coca en la región
andina, el principal productor mundial, se redujeron a 173.000
hectáreas. Este es un logro importante en la lucha internacional
contra las drogas ilícitas y delitos afines", dijo
el señor Antonio Maria Costa, director ejecutivo de la
ODC/ONU. "La producción mundial de coca se ha mantenido
por encima de las 200 mil hectáreas: esta reducción
sustraerá más de cien toneladas de cocaína
de los mercados mundiales", añadió el señor
Costa (10). Pero este anuncio entusiasta del señor Costa
necesita algunas correcciones. Primero que todo, las cifras del
Departamento de Estado de EEUU reportan que la totalidad de cultivos
ilícitos en la región andina era de 205.450 hectáreas
en 2002. Segundo, el éxito inicial puede ensombrecerse
por el llamado efecto balón: las restricciones locales
simplemente desplazan la industria a otra parte, extendiendo con
ella la violencia y la corrupción, no sólo en Colombia
sino también en los países vecinos.
Klaus Nyholm, jefe del Programa de la ONU para la Fiscalización
de Drogas, dijo que la coca se cultiva hoy en 23 de las 32 regiones,
en comparación con diez regiones hace cinco años.
"La tendencia general es hacia un decrecimiento de la coca,
pero ésta se está extendiendo a áreas en
donde no existía antes", dijo, y añadió
que mientras más se extienda la coca más difícil
es combatirla (11). Los campesinos han reaccionado a las fumigaciones
plantando diferentes variedades de coca de más rendimiento,
incluyendo la peruana 'Tingo María' y la boliviana 'La
Dulce' (12). Nyholm señaló que otro factor que pudo
haber contribuido a la reducción de la superficie plantada
con coca fue la caída de los precios, especialmente porque
los precios de productos agrícolas como el grano de cacao
y el azúcar subieron al mismo tiempo, haciendo a la coca
menos atractiva (13). Según la ODC/ONU los precios reportados
para la pasta de coca en Colombia bajaron de 900-850 dólares
el kilo a unos 750 dólares.
Los gobernadores de los departamentos colombianos de Nariño
y Cauca, Parmenio Cuéllar y Floro Tunubalá, respectivamente,
han expresado dudas sobre las cifras estadounidenses. Según
Cuéllar, está claro que los cultivos de coca han
disminuido en el Putumayo debido a las intensas fumigaciones,
pero eso no significa necesariamente que la producción
se haya suspendido, puesto que los cultivos de coca se han trasladado
a Nariño. De las 64 municipalidades que hay en Nariño,
50 tienen campos de coca. Esto muestra que las fumigaciones han
desplazado el problema del Putumayo a Nariño, y que la
estrategia de la fumigación no es la solución al
problema(14). Otros informes indican también, que los cultivos
de coca están aumentando otra vez en Perú y Bolivia,
y podrían alcanzar a Venezuela, y Ecuador, países
que no han conocido cultivos de coca hasta el momento (15).
En el Perú, de acuerdo a la ONU, los precios de la hoja
de coca y sus derivados se han estado recuperando desde 1999.
Esta situación, combinada con una caída paralela
de los precios de productos legales como el café, ha estado
estimulando la rehabilitación de las plantaciones de coca
que habían sido abandonadas, así como el uso de
fertilizantes químicos para ampliar el rendimiento. Los
resultados de la inspección de los cultivos de coca de
la ONU en el 2001, muestran que los cultivos de coca cubrieron
46.232 hectáreas en el 2001 (34.000, según el Departamento
de Estado), contra 43.405 hectáreas en el 2000 (34.200).
Esto representa un incremento de 2.827 hectáreas, o 6,5%.
La ONU no ha producido todavía cifras para el 2002. Existen
serias dudas sobre las cifras de la ONU y de EEUU. Hugo Cabieses,
investigador peruano experto en coca, estima que hay más
cultivos de coca de lo que indican los datos suministrados por
la ONU y EEUU. Cabieses cree que de 51.000 hectáreas en
1998, se ha pasado a 60.000 en 1999, y a 65.000 en el 2000. El
número de hectáreas se ha mantenido en ese nivel
en los años consecutivos 2001 y 2002 (16). Cabieses afirma
que las imágenes satelitales de que se sirve la embajada
de EEUU para medir la extensión de los campos de coca no
son exactas porque éstas cubren solamente algunos valles
de coca y no logran captar la complejidad y la dinámica
de cambio rápido de los cultivos, y en consecuencia, dijo,
las cifras fueron más 'políticas' que técnicas
(17).
Entre 1997 y 2001, el gobierno boliviano erradicó 40 mil
hectáreas de coca. En los dos últimos años,
se han hecho nuevas plantaciones que han excedido esa erradicación.
Cantidades cada vez más grandes de base de cocaína
peruana semi procesada están pasando ahora de contrabando
por Bolivia hacia Brasil y luego Europa. Cobija, una localidad
norteña muy pobre, se ha enriquecido súbitamente.
Según informan los habitantes del lugar, hay un flujo de
mochileros peruanos armados transportando carga pesada por los
senderos boscosos de la región (18). De acuerdo al INCSR
(2002), "El previo éxito boliviano en la erradicación
de enormes franjas de coca cultivada en el Chapare está
siendo cuestionado por el incremento de un 23% en los cultivos
de coca para junio del 2002". En el informe, el Departamento
de Estado calcula que a mediados del 2002 había 5.400 hectáreas
en el Chapare, es decir, 1.200 hectáreas más desde
el 2001. No hay claridad sobre la exactitud de estas cifras, y
los expertos no gubernamentales aseguran que hay probablemente
cerca de 10 mil hectáreas ocultas en los montes del Chapare
(19).
Tráfico
Las tendencias en las incautaciones de cocaína son más
bien estables también. De acuerdo a Tendencias Mundiales
de las Drogas Ilícitas (2002) de la ONU, de 1990 al 2000,
las incautaciones oscilaron entre 300 y 350 toneladas métricas
al año (20). Las incautaciones mundiales llegaron a su
máximo en 1998 con 382 toneladas métricas, y ha
declinado en los años siguientes a 359 toneladas métricas
en 1999 (una baja de 6%) y 335 toneladas métricas en 2000
(baja de 6,6%), de las cuales, en este último año,
se interceptó el 38% de la producción global de
cocaína (o 33% si se compara con las cifras de la CICAD
de la producción potencial de cocaína). El informe
de la ONU advierte que hay que manejar estas figuras con cuidado,
porque la pureza de la cocaína incautada no se controla
sistemáticamente. Esto significa que la cantidad total
de cocaína pura incautada es posiblemente bastante inferior
a las cifras de las estadísticas. Más del 90% de
toda la cocaína incautada en el mundo en 2000 tuvo lugar
en las Américas, y el 8% en Europa occidental. De acuerdo
a la CICAD, en las Américas fueron incautadas más
de 302 toneladas métricas de cocaína, lo que representa
una baja de 8,7% respecto a 1999 y de 8,5% respecto al 2000.
El costo de la erradicación forzosa
Algo que preocupa más que las un poco prematuras reivindicaciones
de éxito del director de la ODC/ONU, Sr. Costa, es el hecho
de que él parece apoyar sin reservas la agresiva campaña
de fumigación en Colombia. Cuando el presidente Uribe se
posesionó en agosto de 2002, lanzó una nueva fase
del Plan Colombia, intensificando las fumigaciones y, recientemente,
incrementando la concentración de glifosato, un herbicida
químico producido por la Firma Monsanto con sede en EEUU.
La nueva fase del Plan Colombia ha implicado una ampliación
de las fumigaciones aéreas con glifosato, incluso en fincas
de coca de menos de tres hectáreas, las cuales habían
sido por ley previamente excluidas de las fumigaciones. En su
lugar se les iba a dar a los pequeños cultivadores incentivos
de desarrollo para ayudarlos a pasarse a medios de subsistencia
alternativos. La última variante de estos esquemas, los
llamados pactos de erradicación manual voluntaria en el
Sur de Colombia habían sido tal fracaso, que EEUU - que
subvencionaba los pactos - y el nuevo gobierno colombiano decidieron
simplemente eliminar la distinción entre pequeños
y grandes cultivadores, olvidarse de los enfoques de desarrollo,
y fumigarlos a todos (21).
Los gobernadores Floro Tunubalá, del Cauca, y Parmenio
Cuéllar, de Nariño, han protestado por el uso de
un glifosato de mayor concentración, señalando que
habían recibido ya muchas quejas sobre afecciones de la
piel y respiratorias de gente que vive en áreas fumigadas
con una solución más diluida. Desde que se comenzó
a fumigar la coca en 1994, ha habido muchas quejas de que este
herbicida destruye también cultivos de pancoger, afecta
a los animales domésticos, contamina las fuentes de agua,
y perjudica la flora y fauna colombiana, rica por su biodiversidad.
Las oficinas del defensor del pueblo en el país han reportado
cientos de quejas de campesinos con problemas respiratorios, oculares,
de piel, y digestivos, además de quejas relacionadas con
perjuicios a cultivos lícitos, animales y fuentes de agua.
Las fumigaciones no sólo desplazan los cultivos sino que
también le añaden más gente a los dos millones
de desplazados que existen ya en Colombia. El zar antidrogas de
EEUU, John Walter, presentó orgullosamente como una prueba
de éxito el hecho de que cerca del diez por ciento de la
población de Putumayo ha abandonado el área debido
a que, después de la campaña de fumigación
masiva de 2002, la economía de la coca ya no daba para
mantenerlos (22). El Putumayo es una zona de control de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y los comentarios de
Walter sirvieron para alimentar las sospechas de que las fumigaciones
tuvieron también un propósito adicional contra la
insurgencia.
Las fumigaciones aéreas ponen en marcha un círculo
vicioso de destrucción humana, social y medioambiental.
Las fumigaciones causan polución que afecta a los humanos,
a los animales y a la vegetación, y destruye los medios
de subsistencia de los campesinos y comunidades indígenas,
forzando a estos grupos a emigrar más adentro en la selva.
Este desplazamiento acelera el paso de la deforestación,
porque los campesinos queman o talan parcelas para plantar nuevos
cultivos ilícitos de coca o de adormidera para reemplazar
los que habían sido fumigados. Las nuevas parcelas son
eventualmente también fumigadas, comenzando de nuevo el
ciclo, exacerbando el actual conflicto armado. En el curso del
ciclo se violan los derechos humanos, se degrada la legitimidad
del estado, fracasan los programas de desarrollo alternativo que
pretenden sustituir los cultivos ilícitos, aumenta el apoyo
campesino a la guerrilla, se extiende aún más la
guerra, y la 'guerra a las drogas' se enreda con los objetivos
contra insurgentes.
En Perú y Bolivia, la erradicación forzada de la
coca ha causado también conflictos civiles. En 1998, Bolivia
anunció que eliminaría los cultivos de coca para
el 2002. El gobierno no ha cumplido esta promesa, y en cambio
la región cocalera del Chapare ha sido testigo de numerosos
bloqueos de vías, y de enfrentamientos violentos de los
cocaleros contra la policía y las fuerzas militares especiales.
Las quejas de violaciones a los derechos humanos han aumentado.
Este año, el fuerte movimiento cocalero boliviano le ha
propinado un duro golpe al débil gobierno boliviano. El
líder del movimiento, Evo Morales, obtuvo 21% de la votación
de las pasadas elecciones presidenciales, quedando en segundo
lugar. En enero de 2003, perecieron en los enfrentamientos entre
cocaleros y las autoridades bolivianas, nueve civiles, un policía
y un soldado. Atrapado entre el ultimátum de los cocaleros
para una legislación parcial de la coca y la insistencia
de EEUU de continuar con la erradicación, el gobierno parece
estar buscando una salida. Hace poco las autoridades insinuaron
que estarían dispuestas a acceder a las demandas de los
cocaleros del Chapare de continuar cultivando una cantidad limitada
de coca y a regular su producción. Los funcionarios estadounidenses
han dicho que el plan podría causar una explosión
de la producción de cocaína, y han dejado entrever
que Bolivia -el país más pobre de Suramérica-
podría perder por esto parte de los 50 millones de dólares
que recibe como ayuda.
La erradicación forzada de la coca ha degenerado en conflictos
violentos también en el Perú. Preocupados por los
efectos del Plan Colombia, EEUU ha aumentado la ayuda al Perú,
presionando a la vez por una política más dura.
El septiembre de 2002, el gobierno anunció que comenzaría
erradicaciones forzadas en áreas cocaleras importantes,
una política que había sido desechada en el Perú
a finales de los años 80, después de que Sendero
Luminoso aprovechara el descontento campesino por estas medidas.
La respuesta fue una oleada de malestar violento en áreas
tradicionalmente cocaleras. Más de 70 personas resultaron
heridas durante una huelga de once días en febrero de 2003.
En Aguaytía, los manifestantes destruyeron la oficina antidrogas
del gobierno y quemaron el equipo. Por primera vez parece que
los cocaleros tienen un líder político, Nelson Palomino,
aunque no tenga la influencia de Evo Morales en Bolivia. Palomino
fue detenido recientemente bajo el cargo, negado por él,
de estar apoyando a Sendero Luminoso, grupo que ha resurgido últimamente.
Miles de cocaleros de Ayacucho -región en la que surgió
Sendero Luminoso- protestaron por esta detención, en un
gesto que fue completamente novedoso en el país. Los campesinos
han hecho ahora un llamado a una 'tregua': quieren que el gobierno
acepte terminar con las erradicaciones forzadas e invierta más
dinero en esquemas de desarrollo alternativo.
Conclusión
De acuerdo al Informe de la Revisión de mitad de período
de la ODC/ONU, los cultivos de coca están disminuyendo,
reduciéndose así la cantidad del producto final.
¿Es cierto esto? Este estudio estima que no se puede sustentar
todavía el argumento de que, a pesar de la confusión
en las cifras, hay una tendencia decreciente en los cultivos de
coca y en la oferta de cocaína. La intensificación
de las fumigaciones en Colombia van a tener un impacto (EEUU y
el GC planean fumigar 200 mil hectáreas en el 2003) pero
no hay señales de escasez de la oferta en el mercado global.
La industria cocalera ha mostrado una adaptabilidad impresionante
durante la última década. No es la primera vez que
se producen cambios, tanto en Colombia como en toda la región,
respecto a la concentración de la producción en
determinadas zonas. Quizás tengamos que presenciar cambios
similares en el mercado, y se necesitará algún tiempo
para restablecer el balance.
Los márgenes de error de las cifras son enormes. En particular
la poca claridad respecto a las estimaciones del rendimiento es
un punto que debería y podría ser abordado de manera
más científica. En este campo nunca existirán
hechos precisos, y tenemos que aceptar que en realidad estamos
ante 'buenas aproximaciones". No obstante, discrepancias
como la que hay entre la estimación del ICMP/ONU de la
producción potencial de cocaína colombiana en 2001
de 926 toneladas métricas, y la cifra que ofrece Tendencias
Mundiales de las Drogas Ilícitas (2002), que estiman para
el mismo año 617 toneladas métricas -una discrepancia
notoria de 300 toneladas métricas- sería mejor que
se evitaran o al menos que se explicaran.
Finalmente, el progreso no se puede medir solamente en términos
de la cantidad de hectáreas. Hay que tener en cuenta también
las consecuencias sociales y daños colaterales de los medios
aplicados en las tentativas para reducir la oferta. Las erradicaciones
forzadas de coca han resultado en un serio incremento de los conflictos
sociales en los últimos tres años, en los tres países
andinos. El Plan de Acción de UNGASS es explícito
sobre los riesgos contraproductivos de tales medidas en áreas
en donde no se han garantizado medios alternativos de supervivencia.
En el caso particular de Colombia, con su controvertido programa
de fumigaciones, incluso algunas agencias gubernamentales colombianas
han denunciado los costos sociales y medioambientales de este
programa. La ONU, dada su alta posición, debería
ser más cuidadosa antes de elogiar una reducción
de las hectáreas, cuando ésta se produce a costa
de la destrucción de medios de vida -algunos de los cuales
hacen parte incluso de esfuerzos de desarrollo alternativo de
la ODC/ONU- y generan desplazamientos internos, degradación
medioambiental, violación a los derechos humanos y riesgos
para la salud de la población.
Notas:
1. Declaración Política, Asamblea General, 20°
Sesión Especial, 9 Reunión Plenaria, 10 de junio,
1998 (A/RES/S-20/2), par. 19 y par 14.
2. Encouraging Progress towards still distant goals, Informe de
Progresos, por el Director Ejecutivo como una contribución
a la Revisión de mitad de período (2003) de UNGASS,
8 de abril, 2003 (UNODC/ED/2)
3. Resumen Estadístico sobre Drogas, Borrador del análisis
2002, CICDAT-OEA.
4. Coca Fact Paper: A Primer, website de la CIA: http://www.cia.gov/saynotodrugs/cocaine.html
5. Inspección de la coca en Colombia en 2002 - Informe
Preliminar, ODC/ONU, marzo, 2003
6. Colombia: Inspección anual de los cultivos de coca 2001,
PNUFID, marzo 2002
7. Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2002, OFDPD,
Nueva York, 2002.
8. La inspección de coca en Colombia es producida anualmente
por el Sistema Integrado de Monitoreo de los Cultivos Ilícitos
(SIMCI), una instancia conjunta creada en 1999 por el gobierno
colombiano y la ODC/ONU
9. Inspección de la coca en Colombia en 2002, ODC/ONU Informe
Preliminar, marzo 2003.
10. Cultivos colombianos de coca se reducen en un 30 por ciento,
Servicio de Información de la ONU, marzo 17, 2003.
11. Colombia's New Coca Assault Hits Crops, Peasants, Reuters,
26 de febrero, 2003.
12. Resumen Estadístico sobre Drogas, Borrador del análisis,
2002, CICDAT (CICAD-OEA).
13. Aerial Spraying Remains Bone of Contention, Iner Press Service,
24 de marzo, 2003.
14. Debate por informe de E.U. El Tiempo (Bogotá, Colombia),
1 de marzo, 2003.
15. En Venezuela se han cultivado cantidades desconocidas de coca
y de adormidera en la Serranía de Perijá, una cadena
montañosa a lo largo de la frontera con Colombia. No hubo
misiones de erradicación en el 2002 que confirmaran su
localización y cantidas exactas. Pero en el 2001, se descubrieron
en la región, por primera vez en Venezuela, tres laboratorios
de base de cocaína, indicando lo que podría ser
una nueva tendencia en el territorio venezolano colindante con
Colombia. En el 2001 se reportaron también cultivos de
coca por primera vez, con una extensión de hasta ocho hectáreas.
En Ecuador se destruyeron unas 20 hectáreas de coca en
zonas esparcidas cerca de la frontera norte (INCSR 2002).
16. Cocales crecieron durante la dictadura de Fujimori",
La República (Lima, Perú) 21 de febrero, 2003. Otros
estiman 60.000 hectáreas, véase: The Push for Zero
Coca: Democratic Transition and Counternarcotics Policy in Peru,
Drug War Monitor, Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos,
WOLA, Washington, Febrero 2003.
17. Hugo Cabieses, Perú: cultivos de coca, éxito
virtual y mesa de donantes. Lima, enero, 2000.
18. The Andean Drug Industry: The Balloon Goes Up, The Economist,
6 de marzo, 2003
19. Growers Pressure Government to Discuss Offer for Legal Coca
- US Critiques Increase in Coca Production, Red de Información
Andina, 13 de marzo, 2003.
20. Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2002, ODCCP,
Nueva York, 2002
21. Actualmente Acción Andina Colombia y el TNI, junto
con autoridades y comunidades del Sur de Colombia están
terminando una evaluación sobre el fracaso de los pactos.
Para nuestra crítica sobre los términos de los acuerdos,
véase: Desarrollo alternativo y erradicación: un
enfoque desequilibrado, Drogas y Conflicto Nº 4, TNI, marzo,
2002.
22. Overview of U.S. Policy Toward the Western Hemisphere, Testimonio
de John P. Walter, director de la Oficina de Control Nacional
de Drogas ante el Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental
del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara
de Representantes, febrero 27, 2003.
*Tom Blickman.
Investigador del Trasnational Institute. Especialista en Políticas
internacionales de drogas y crimen organizado. Este artículo
ha sido tomado del Informe sobre Políticas de drogas. Nº
6, Abril de 2003, elaborado por Trasnational Institute.
|