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A finales del Siglo XX la globalización desde
abajo, el cosmopolitismo, empezó a moverse en diferentes
partes del mundo. Desde la Primera Internacional no se daba una
confluencia de grupos, organizaciones, intelectuales, movimientos
y partidos tan heterogéneos alrededor de una misma causa.
Por las redes virtuales y reales se fueron trenzando acciones
colectivas destinadas a enfrentar el tipo de globalización
dominante, con manifestaciones, foros, coloquios, artículos,
libros, actos simbólicos o protestas multitudinarias. Ante
la sorpresa de los promotores del pensamiento único y del
fin de la historia, un movimiento social con proyecciones globales
empezó a cuestionar a las instituciones económicas
y políticas transnacionales. En el imperio del mercado
y el capital surgieron voces para reclamar mayor justicia social,
la democratización de las relaciones de poder o la redistribución
de la riqueza, dentro y fuera de las fronteras nacionales. De
la reflexión inicial se pasó a la resistencia activa
y a la construcción de propuestas para construir otro mundo
posible. El sentido común impuesto por los globalofílicos
fue perdiendo consistencia y el bloque homogéneo que lo
defendía se fue fragmentando. En el presente artículo
se realiza un análisis descriptivo de esos nuevos topos
que intentan socavar los fundamentos de un mundo cada vez más
ancho y ajeno, para la mayor parte de la población que
lo habita.
1. Breve cronología
A mediados de 1995, en un seminario sobre el nuevo orden global,
organizado en Bogotá por la Universidad Nacional de Colombia
y la Universidad Católica de Lovaina, comenzaba de la siguiente
manera una ponencia sobre la globalización y los movimientos
sociales:
"El primero de enero de 1994 el mundo amaneció
en la selva Lacandona
"En los primeros años de esta última década
del Siglo XX, la globalización surgió como un
sino inevitable para los habitantes del mundo. Sus promotores
la presentaron bajo la forma de una lógica societal destinada
a extenderse por todo el planeta, sin encontrar más resistencia
que la opuesta por actores sociales dispersos, aferrados al
pasado y a la tradición comunitaria. En menos de un lustro
pasó a ser un sinónimo de desarrollo económico
y de modernidad o de post-modernidad, que para el caso era lo
mismo, y representó el viejo anhelo liberal de romper
las barreras impuestas por los Estados Nacionales. El Capital
parecía haber alcanzado la meta del internacionalismo
proletario, pero en la dirección opuesta: la competencia
despiadada que reinaba en los mercados financieros había
triunfado donde la solidaridad socialista había fracasado.
La tierra era presentada como una inmensa red de circulación
de mercancías, saberes tecnológicos y capitales
que ignoraban las fronteras y las distancias que antes nos separaban.
Sin embargo, la globalización no sólo reflejaba
una realidad económica; las comunicaciones inmediatas
entre los diversos continentes, el medio ambiente planetario,
la tendencia hacia un gobierno mundial y el culto por valores
proclamados como universales eran las manifestaciones más
visibles de un proceso destinado a transformar nuestra percepción
del tiempo y del espacio. Desde la perspectiva de nuestra relación
con la naturaleza y con los otros seres humanos daba la impresión
de que el mundo estuviera pasando de la fragmentación
a la unidad espacio-temporal y que una cultura global enmarcada
por el Capital estuviera invadiendo el planeta sin encontrar
mayores obstáculos. En este horizonte los movimientos
sociales no parecían tener cabida. A pesar de ello, los
conflictos sociales seguían animando la vida política
nacional y la resistencia a los poderes globales era tejida
en los ambientes donde discurría la vida cotidiana.
"El año nuevo de 1994 fue recibido con la noticia
sobre las acciones armadas de un nuevo grupo político
en Chiapas, estado de México. Las informaciones iniciales
hicieron pensar en el nacimiento a destiempo de una guerrilla
sin futuro. No obstante, poco a poco el Ejercito Zapatista se
dio a conocer por sus comunicados que circulaban por los correos
electrónicos del mundo y se perfiló como el arquetipo
de los movimientos sociales que podían inaugurar una
nueva era de la acción colectiva popular. De pronto,
el análisis de lo que pasaba en Chiapas resultó
indispensable para entender lo que pasaba en el resto del planeta,
sobre todo cuando el dólar empezó a caer en los
mercados internacionales." (1)
Los zapatistas fueron analizados entonces como un arquetipo de
los movimientos sociales que empezaban a surgir frente a la globalización.
En ese mismo sentido, Manuel Castells los consideraría
unos años más tarde la primera guerrilla informacional
(2), e Ignacio Ramonet interpretaría su praxis colectiva
como el comienzo simbólico de la segunda fase del movimiento
frente a la globalización, la de protesta e insurrección,
precedida por la de reflexión y comprensión y continuada
por la proactiva o propositiva (3).
Vistos con la perspectiva que da el tiempo, el discurso y las
acciones de EZLN (Ejército Zapatista de Liberación
Nacional) reflejaban un movimiento articulado alrededor de tres
espacios, en círculos sucesivos y ascendentes que se intersecaban
entre ellos: partía de lo local (Chiapas), pasaba por lo
nacional (México) y llegaba a lo global (el capital entendido
como imperio). En palabras del Subcomandante Marcos:
"Suponga que usted gira a la izquierda y toma el camino
de Chiapas. Kilómetros más adelante dejará
usted Oaxaca y encontrará un letrero que reza: 'Bienvenido
a Chiapas'. ¿Lo encontró? Bien, suponga que sí.
Usted entró por una de las tres carreteras que hay para
llegar al estado, por la costa del Pacífico y por esta
carretera que usted supone haber tomado, se llega a este rincón
del sureste desde el resto del país. Y la riqueza sale
de estas tierras no sólo por las tres carreteras. Por
miles de caminos se desangra Chiapas: por oleoductos y gasoductos,
por tendidos eléctricos, por vagones de ferrocarril,
por cuentas bancarias, por barcos y aviones, por veredas clandestinas,
caminos de terracería, brechas y picadas: esta tierra
sigue pagando tributos a los imperios: petróleo, energía,
ganado, dinero, café, plátano, miel, maíz,
cacao, tabaco, azúcar, soya, sorgo, melda, mango, tamarindo,
aguacate, y sangre chiapaneca fluye por mil y un colmillos del
saqueo clavados en la garganta del sureste mexicano. Materias
primas, miles de millones de toneladas que fluyen a los puertos
mexicanos, a las centrales ferroviarias, aéreas y camioneras,
con caminos diversos: Estados Unidos, Canadá, Holanda,
Alemania, Italia, Japón, pero con todos el mismo destino:
el imperio. La cuota que impone el capitalismo al sureste de
este país rezuma, como desde su nacimiento, sangre y
lodo". (4)
En el lustro siguiente se fue formando un movimiento que, por
el contrario, empezó a articularse desde lo global e intentó
proyectarse hacia lo regional, lo nacional y lo local. Un rápida
cronología de las expresiones de este movimiento entre
1999 y comienzos del año 2002, nos permite observar su
vitalidad, si tomamos como referencia algunas manifestaciones
o foros a los que asistieron más de cinco mil personas:
Seattle (Noviembre-Diciembre de 1999, más de 40.000
manifestantes contra la OMC ?Organización Mundial del Comercio-);
Washington (Abril de 2000, contra el Comité Monetario
y Financiero del FMI -Fondo Monetario Internacional?); Buenos
Aires (Mayo de 2000, contra la delegación del FMI que
visitaba Argentina); Praga (Septiembre de 2000, contra
la reunión del FMI y del BM -Banco Mundial?); Porto Alegre
(Enero del 2001, Foro Social Mundial frente a la reunión
en Davos del Foro Económico Mundial, más de 10.000
participantes); Nápoles (Marzo del 2001, más
de 15.000 manifestantes contra el Foro Global de Información);
Gotemburgo (Junio de 2001, contra la reunión del
grupo de los quince); Génova (Julio de 2001, 150.000 manifestantes
contra la cumbre del G-8); Porto Alegre (Enero-Febrero
de 2002, Segundo Foro Social Mundial, más de 50.000 asistentes
de todos los continentes); Barcelona (Marzo de 2002, 200.000
manifestantes con ocasión de la Cumbre de la Unión
Europea marcharon bajo la consigna: "Contra la Europa del
Capital y la Guerra, otro mundo es posible"). Sin mencionar
las manifestaciones en Melbourne, Niza o Quebec
durante esos años.
Aunque las razones de la protesta saltan a la vista y son ampliamente
difundidas por los diferentes actores que conforman el movimiento,
los denominados globalofílicos siguen sin comprender las
causas de un movimiento que a veces toma características
violentas, como en Gotemburgo y Génova, con frecuencia
alimentadas por provocadores de la policía, y lo tachan
de marginal, poco representativo o fascista. A modo de ejemplo,
en marzo de 2001, Eduardo Aninat, exministro socialista chileno
y subdirector general del FMI, durante una Asamblea del BID ?Banco
Interamericano de Desarrollo? en Santiago de Chile se preguntaba
"¿Cuál es la representatividad de quienes protestan?,
Qué mandato traen?" (5) como si la acción directa
se rigiera por la leyes de la representación); o ante los
abusos de la policía italiana contra los manifestantes
en Génova, el Secretario español de Estado para
la Unión Europea, Ramón de Miguel, en lo que El
País calificó de una "extravagante inversión
de los términos", equiparó a los movimientos
frente a la globalización con un "triste espectáculo
de fascismo". (6).
Es evidente, como lo sostienen los defensores de la globalización
inspirada en prácticas y principios neoliberales, que ésta
ha incrementado la competencia entre empresas a nivel mundial,
sobre todo entre oligopolios, y la tasa de ganancia del capital;
ha permitido flexibilizar el mercado de la fuerza de trabajo en
el norte y en el sur; ha fomentado la desregulación de
la actividad económica, siguiendo el sueño del grupo
de Mont-Pelerin, y el flujo de capitales, particularmente los
especulativos; ha incentivado el crecimiento económico
en los países más ricos del globo y ampliado los
mercados para todos los que puedan llegar a ellos.
Según sus críticos y los promotores de movimiento,
debido a esos logros el tipo de globalización dominante
continua agrandando las diferencias sociales: "La fortuna
de los 358 individuos millonarios en dólares que hay en
el planeta es superior a las entradas anuales sumadas del 45%
de los habitantes más pobres del planeta" (7), 45%
que corresponde aproximadamente a 2.700 millones de personas,
y "la fortuna de las 15 personas más ricas es superior
al PIB total del conjunto de África Subsahariana"
(8); incrementando la pobreza: "Entre 1970 y 1985, el PNB
mundial ciertamente aumento en un 40%, pero el número de
pobres se acrecentó en un 17%. Unos 200 millones de personas
vieron entonces disminuir sus entradas entre 1965 y 1980. Entre
1980 y 1993 la caída afectó a más de mil
millones de individuos" (9) y "entre 1987 y 1993 el
número de personas que disponía de una entrada inferior
a un dólar aumentó en más de 100 millones"
(10); fomentando la concentración de la riqueza: "Mientras
en 1960, el 20% de la población mundial, que vivía
en los países más ricos, tenía un ingreso
30 veces superior al 20% de los países más pobres,
en 1995 ese ingreso era 82 veces superior" (11); alimentando
el desempleo: los países de la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico "tenían oficialmente
en 1996 treinta y siete millones de desempleados, es decir, tres
veces más que al principio de los años sesenta,
para una población total de crecimiento casi nulo"
(12); favoreciendo a unos pocos: "Si nos atenemos a los indicadores
de comercio e inversiones, este conjunto de países (los
más desarrollados) realiza el 70% del comercio mundial
y dispone de más del 90% del stock de inversión
directa extranjera. Sin embargo, en términos poblacionales
estos países representan poco más del 15% del total
de habitantes del planeta. En estas condiciones , ¿Cómo
se vive y percibe la globalización en el 85% restante?
¿Cuáles son los parámetros de la globalización
para la mayor parte de la población mundial?" (13);
o empeñando la hacienda pública a los mercados financieros:
"La deuda total del Tercer Mundo (sin incluir los países
del Este) se eleva alrededor de 1 billón 950.000 millones
de dólares en 1997. El Tercer Mundo reembolsa cada año
más de 200.000 millones de dólares. El conjunto
de todas las ayudas públicas al desarrollo (incluidos los
prestamos reembolsables a una tasa inferior a la del mercado)
no supera los 45.000 millones anuales en estos últimos
años. El África Subsahariana gasta cuatro veces
más para reembolsar su deuda que todo lo que gasta en salud
y educación juntos." (14) La conclusión del
informe del PNUD para 1997 parece lapidaria: "El crecimiento
es un fracaso para la mayor parte de la humanidad". (15)
2. El movimiento, los actores y su articulación.
"La articulación de acciones y actores, colectivos
e individuales, constituye el elemento que caracteriza a los movimientos
sociales y los diferencia de otras formas de acción colectiva.
En virtud de ella, los componentes de un movimiento pueden integrarse
entre sí, separarse temporal y parcialmente, o reintegrase
en una dinámica que coloca las acciones colectivas en un
devenir y una transformación constante, debido a las relaciones
internas entre los diferentes actores. Por consiguiente, dicha
articulación debe ser comprendida como un proceso social
y no como un simple hecho institucional. La permanencia en el
tiempo de los movimientos sociales depende de la integración
cambiante de actores con intereses, símbolos y orientaciones
de sentido heterogéneos. Obedece a la constante puesta
en común de objetivos entre una pluralidad de actores y
no a la realización continua de un objetivo predeterminado,
como sucede en las organizaciones sociales. Las movilizaciones
colectivas, la simbiosis entre diferentes organizaciones o movimientos,
o la construcción de estructuras organizativas unificadas,
son sólo un aspecto de este permanente discurrir. Con frecuencia,
los actores y las acciones siguen diversas trayectorias que no
siempre desembocan en una misma forma organizativa, en un mismo
acto o en las mismas reivindicaciones, pues la permanencia de
los movimientos sociales viene dada por la continuidad de la dinámica
de integración que define su articulación y no por
la organización ininterrumpida de una acción colectiva
común a todos sus miembros. En tal sentido, los movimientos
sociales no representan el encuentro constante de actores colectivos
e individuales, sino los diferentes cauces comunes seguidos por
dichos actores. Estos cauces a veces confluyen en uno sólo
y a veces siguen rutas divergentes para juntarse en ciertas coyunturas
y volverse a separar. La dinámica de integración
define también la espacialidad de la articulación."
(16)
Con respecto a los actores, como sucede en la mayoría
de los movimientos sociales, el que se ha ido estructurando frente
a la globalización es muy heterogéneo. Más
aún, si tenemos en consideración que el elemento
que permite su articulación es el sentido de las acciones
colectivas y no la posición estructural (de clase, etnia
o género) de los actores, como sucede en movimientos como
el sindical, el campesino, el indígena o el feminista.
El análisis de las diferentes manifestaciones y expresiones
colectivas que mencionamos en el punto anterior, permite entender
que el movimiento frente a la globalización está
conformado en primer lugar por un núcleo de enlace, de
generación e intercambio de información, de reflexión
y de circulación de propuestas que funciona como una red
virtual construida en INTERNET (17) y reforzada por redes más
tradicionales de organizaciones, movimientos y partidos. Así,
por ejemplo, existen redes permanentes como la ATTAC (Asociación
por la tasa Tobin -gravamen a las transacciones financieras especulativas
con destinación específica- de ayuda a los ciudadanos),
creada en Francia y con capítulos en diferentes países,
o la AGP (Asociación Global de los Pueblos) creada en Ginebra
en 1998 para contrarrestar los efectos sociales de las políticas
de la OMC y del libre comercio. Entre las organizaciones se destacan
ONGs como Intermón-OXFAM, Greenpeace, Amnistía Internacional
o Médicos Sin Frontera (18). Entre los movimientos podemos
mencionar a Vía Campesina, Marcha Mundial de la Mujeres,
o la Cumbre de las Américas. Entre los partidos se destacan
los de la izquierda tradicional, como Refundación Comunista
en Italia, los de la nueva izquierda, como el PT en Brasil, los
radicales y los ecologistas. Las redes son apoyadas por intelectuales
y activistas reconocidos internacionalmente como Susan George,
Samir Amin, Noam Chomsky, François Houtart, Vandana Shiva,
Bernard Cassen, Ricardo Petrella o Ignacio Ramonet.
En segundo lugar, el movimiento se manifiesta en las redes específicas
que impulsan acciones particulares como el FSG (Foro Social de
Génova) o el Foro Social Mundial de Porto Alegre. En el
primer caso uno de sus principales promotores fue Vittorio Agnoletto,
dirigente de la Liga Italiana Antisida; en el segundo, el Movimiento
Sin Tierra y el Partido de los Trabajadores del Brasil han sido
protagonistas importantes. La diversidad de los grupos, organizaciones
o movimientos que constituyen el núcleo de estas redes
específicas, demuestran la imposibilidad de imponerles
una organización homogénea y vertical que las desvirtúe.
En tercer lugar, en las movilizaciones propiamente dichas, la
participación de grupos, asociaciones, organizaciones,
movimientos, partidos políticos o individuos de origen
local, nacional o internacional es totalmente diversa, en medios
y fines, y muy activa. Sindicatos, organizaciones de mujeres,
grupos contra la privatización, organizaciones campesinas
con objetivos diversos, movimientos indígenas o étnicos,
grupos juveniles, grupos que se proclaman anarquistas como el
Bloque Negro, organizaciones contra los despidos masivos por causas
financieras o contra la privatización, movimientos ambientales
o ecologistas, grupos católicos (como los italianos y los
brasileños) u hombres y mujeres que se unen a las manifestaciones.
Las descripciones de la prensa, desde luego con cargas valorativas,
son muy ilustrativas: En Gotemburgo "desde las ocho de la
mañana unas 20.000 persona caminaron hacia las inmediaciones
de la estación central, a unos quinientos metros de donde
se celebraba la cumbre. Aunque el presidente estadounidense, George
Bush, ya se había marchado a Polonia, los eslóganes
no difirieron mucho de los de la manifestación, más
tranquila, de la víspera: "Menos beneficios y más
pueblo", "Salvad la tierra" e improperios contra
el euro. El público tampoco era distinto. Junto a sindicalistas
maduros, mujeres con niños e inmigrantes, dominaban los
adolescentes de todos los estilos: punke, grunge, surfistas de
pantalones caídos, vampiros engominados y unos cuantos
guerrilleros urbanos con sus capuchas y antifaces negros. Fueron
estos los que, sobre las once de la mañana, se enfrentaron
con los agentes que cerraron el paso a la cumbre". (19) Los
analistas también describen la riqueza de este tercer nivel
de articulación, Barbara Epstein, por ejemplo, anota que
"Para la izquierda estadounidense, la semana de manifestaciones
alrededor del la cumbre de la OMC en Seattle, noviembre-diciembre
de 1999, representó uno de los momentos más estimulantes
después de décadas. Si la coalición que apareció
en esta ocasión entre sindicatos, jóvenes radicalizados
y organizaciones de defensa del medio ambiente y de los derechos
humanos se consolida, la izquierda estadounidense podrá,
después de un largo reflujo, afirmar su existencia dentro
de un movimiento más amplio de defensa de la democracia
contra los ataques de las empresas multinacionales. Pero, para
que tal perspectiva se concretice, es necesario que el grupo de
Seattle se amplíe a los hispanos y a los afroamericanos
que fueron mantenidos al margen." (20)
La existencia de estos tres niveles de articulación de
actores y acciones le han permitido al movimiento romper los límites
nacionales que habían caracterizado en el pasado a los
movimientos antisistémicos y pasar coyunturalmente de lo
global a lo local y lo nacional (21). No obstante, sigue siendo
la dimensión global la que facilita la articulación
y se constituye en el núcleo de la praxis colectiva que
caracteriza al movimiento frente a la globalización.
Las formas de articulación, como lo demuestra Susan George
en el caso de Seattle, implican una planeación coordinada
en diferentes partes del planeta; una preparación minuciosa
de las acciones colectivas centrales, con la realización
de actos previos como manifestaciones, seminarios, constitución
de redes ad hoc, recopilación, procesamiento y distribución
de la información; y finalmente, la colectivización
del sentido del movimiento. Este trabajo implica altos niveles
de coordinación, con responsables diversos y heterogéneos
en cada sitio (22). Debido a la diversidad de los actores y a
su naturaleza social irreductible a una sola categoría
o grupo (clase, etnia, género o partido), el tipo de articulación
que se ha ido generando es de clara raigambre libertaria; así
lo entiende Carlos Taibo en El País de Madrid:
"Trazar un perfil de lo que al cabo son realidades muy
dispares es tarea delicada, en la que resulta fácil confundir
hechos y deseos. Aún así, y a manera de cautelosa
aproximación, lo primero que se impone es subrayar que
si los movimientos contra la globalización beben de alguna
tradición, ésa es, sin duda, la libertaria. En
ellos se aprecia una inclinación por la asamblea, la
horizontalidad y la descentralización, acompañada
de un rechazo expreso de los tributos que profesionales de la
política, burócrata y santones han obligado a
pagar a tantas organizaciones de inclinación emancipadora.
Los movimientos se hallan más cerca de lo que pasa por
ser lo marginal -okupas, insumisos, comunas rurales o radios
alternativas, para entendernos- que de los cenáculos
de la izquierda oficializada, tanto partidaria como sindical.
Guardan también las distancias, por cierto, con respecto
a otro mundo de gestación reciente, el de las organizaciones
no gubernamentales, que a los ojos de muchos ha experimentado
una general degradación y ha dilapidado parte del potencial
de contestación que se le atribuía un decenio
atrás. Nada de lo anterior quiere decir, sin embargo,
que en los movimientos hostiles a la globalización falte
esa dimensión militante que tan caduca y antiestética
se antoja a algunos intelectuales biempensantes. No hay en esos
movimientos desprecio alguno hacia quienes de dejan la piel
en el trabajo colectivo. Despuntan en ellos eso sí, una
general apuesta por la vida cotidiana -a buen seguro, algo debe
a la notable presencia de las mujeres?, una dimensión
lúdica claramente ausente en la conducta de las fuerzas
políticas al uso y un empleo sagaz de estrategias de
comunicación que aspiran a erosionar los cimientos del
pensamiento único que se impone por doquier." (23)
En el movimiento frente a la globalización, al contrario
de lo que afirman sus detractores para estigmatizarlo, los grupos
nacionalistas se articulan sólo esporádicamente
y los grupos chovinistas y racistas (como los mencionados en forma
desafortunada por Manuel Castells al hablar de los movimientos
contra el nuevo orden global -las milicias estadounidenses que
proclaman la superioridad blanca o Aum Shinkiryo en Japón
que se resiste a la globalización invocando la recuperación
de la espiritualidad japonesa- (24) no participan en el movimiento
y su carácter segregacionista los mantiene por fuera de
él. Las expresiones violentas en las manifestaciones corresponde
a grupos como el Bloque Negro que aunque participa en las movilizaciones,
se margina de las instancias de articulación del movimiento.
Susan George resume la posición que los otros actores asumen
frente a ellos, la cual adquiere más relevancia después
de los hechos del 11 de septiembre:
"- Hacen inevitable el juego del adversario, incluso
cuando la policía es responsable del inicio de las hostilidades;
los medios de comunicación y los políticos no
hablan más que de la violencia; las ideas, las razones,
las propuestas quedan escondidas.
"-Cualquiera que piense que rompiendo escaparates
y atacando a la policía 'amenaza al capitalismo no tiene
pensamiento político. Es un necio.
"-No se puede construir un movimiento amplio y popular
sobre la base de la violencia; la gente no vendrá a las
manifestaciones ni seminarios de estudio.
"-No es democrático. Hay grupos que nunca
están en el trabajo preparatorio, que no hacen nada en
la política de cada día, pero que aparecen en
la manifestaciones como flores venenosas para romper cualquier
acuerdo que haya sido negociado con los demás.
"-Se insulta a los que condenan y rechazan la violencia,
tratándolos de reformistas; pero no es nada revolucionario
dividir el movimiento social y rechazar aliados potenciales,
no es nada revolucionario generar la simpatía de la población
hacia los adversarios; no es revolucionario oponerse a las medidas
parciales (tasa Tobin, renta básica de ciudadanía)
esperando el gran día del asalto al Palacio de Invierno."
(25)
3. El sentido, la racionalidad instrumental y los símbolos
de las acciones colectivas.
"Las acciones colectivas ?connaturales a los movimientos
sociales? tienen tres dimensiones que (...) se manifiestan de
la siguiente manera: la racionalidad instrumental permite un cálculo
de costos y beneficios propio a las prácticas sociales,
lo simbólico?afectivo le otorga significado a la acción
por lo que ella representa para los actores y el sentido de acuerdo
con valores orienta la praxis del movimiento. Las dos últimas
dimensiones determinan la primera; pues el cálculo de costos
y beneficios depende del universo de sentido (simbólico
afectivo y de acuerdo con valores) en el que se coloquen los actores."
(26) En el movimiento frente a la globalización, el sentido
explícito e implícito de las acciones colectivas
que lo van animando conlleva la crítica al tipo de globalización
dominante en el mundo, mientras los símbolos ponen en evidencia
el poder de ocultación del discurso que lo sustenta y la
racionalidad instrumental parece desmentir su carácter
ineluctable
3.A. El sentido explícito del movimiento frente
a la globalización es señalado con claridad por
los actores que participan en él:
- Configura la lucha contra un cierto tipo de globalización:
la impuesta por el neoliberalismo, como práctica y como
ideología, con su carga de privatizaciones, desregulaciones,
desempleo funcional, fomento de las desigualdades, deterioro
del gasto social, apertura total de las economías más
débiles y parcial de las más fuertes...; por los
mercados financieros y la especulación que le es natural,
y por el capital global; por tecnologías de la información
que benefician al menos de 15% de la población mundial;
y por la localización globalizada y el localismo globalizado
impulsados desde diferentes centros de ejercicio del poder nacionales
o transnacionales (27). Susan George dice con respecto a este
tipo de globalización: "Llamemos la globalización
por su nombre; es una corporación de grandes empresas
e industrias cuya voluntad domina el planeta." (28) Sólo
con relación a este aspecto del sentido se podría
decir que el movimiento es contra, en los términos que
sostiene Touraine en su conversación virtual con los
lectores de El País, del 13 de julio de 2001.
- Es un movimiento por la erradicación de la pobreza
en el mundo y por una mejor distribución de la riqueza.
Al respecto afirma Carlos Taibo: "Otro elemento descuella
en el discurso que, en casi todos los lugares, postulan los
movimientos antiglobalización: la conciencia de que es
preciso buscar fórmulas que rompan la miseria general
que ha cobrado cuerpo al amparo del reparto de papeles asumido
por neoliberales y socialdemócratas vergonzantes. Nadie
vuelve la vista, entretanto, hacia unos sistemas, los del socialismo
real de otrora, que aparecen preñados de represión,
jerarquías y furibundo desarrollismo, lejos del apetito
de muchas gentes que, siquiera sólo sea por razones de
edad, se han instalado en un universo mental distinto. En un
terreno afín, los movimientos que nos ocupan iluminan
una inédita síntesis entro lo que con alguna ligereza
llamaremos el espíritu contestatario del mayo francés,
por un lado, y la herencia más llevadera del obrerismo
de antaño, por el otro." (29)
- Constituye una crítica general al modelo de producción
y consumo que lleva a la depredación de la naturaleza
y a la degradación del ser humano. Dentro de este horizonte
se encuentran desde quienes proponen reformas al actual sistema
para llegar a un capitalismo más humano, hasta los anticapitalistas
que ven necesaria una nueva revolución de tipo global.
En el desarrollo de propuestas alternativas, François
Houtart, por ejemplo propone desde una perspectiva socialista,
que supone la transformación de la relación entre
capital y trabajo asalariado, el ecodesarrollo alternativo:
"Se trata de crear nuevas relaciones de producción
que respondan, al mismo tiempo al callejón sin salida
de la destrucción de recursos naturales no renovables,
de la contaminación y de la desreglamentación
ecológica." (30)
- La reagrupación del pensamiento y la acción
críticas sobre nuevas bases que eviten los errores del
pasado: Según Houtart, alrededor del movimiento frente
a la globalización "Un análisis crítico
del pensamiento y la práctica marxista se desarrolla.
Hay también una reflexión de la izquierda política.
Es así que Foro de Sao Paulo, en América Latina,
ha pasado de la crítica la neoliberalismo y de la autocrítica
de la izquierda latinoamericana, a la formulación progresiva
de alternativas y lo hizo el tema central de la reunión
de Porto Alegre en 1997. En Asia también, el People's
Power for the 21st Century (PP XXI) que reúne a organismos
de acción social y movimientos populares de toda Asia,
ha experimentado una evolución parecida. "Se asiste,
un poco por todos lados, a presiones sociales para exigir la
democracia, que, cada vez más, es percibida como una
exigencia metodológica, mas allá del simple proceso
electoral. Esta es una de las enseñanzas importantes
de los zapatistas en México. Existen también intentos
de globalización de las resistencias, en el terreno del
pensamiento: creación del Foro Mundial de Alternativas,
con sede provisional en Dakar, pero también iniciativas
nuevas en el terreno de la acción: huelgas a escala europea
en Renault, por ejemplo, en solidaridad con los obreros de la
sede Vilvorde, en Bélgica y contra el cierre de ésta."
(31)
3.B. Aparte de este sentido explícito, también
podemos identificar uno implícito que está comprendido
en el análisis de un grupo importante de intelectuales
y trasciende muchas acciones:
- La búsqueda de otros tipos de globalización
que pueden ser agrupados bajo la concepción del cosmopolitismo,
es decir, del encuentro enriquecedor de las diferencias no jerarquizadas
en un espacio común que sería el mundo, para procurar
el bienestar del conjunto de la humanidad. Susan George habla
de los "ciudadanos del mundo"; Alberto Melucci propone
la transformación de la sociedad planetaria desde una
perspectiva sistémica: "Sabemos ahora ?y las constantes
referencias a una catástrofe que puede ocurrir en cualquier
momento contribuyen a ese conocimiento? que no existe otro tiempo
que no sea el interior del sistema, y que no hay una sociedad
ahí afuera, esperándonos, que no sea la que nosotros
seamos capaces o incapaces de construir, que no sea la que nosotros
seamos capaces o incapaces de crear ahora mismo, dentro de los
límites del equilibrio sistémico" (32). Toni
Negri y Michael Hardt hablan de la multitud contra el imperio:
"El poder imperial ya no puede resolver el conflicto de
las fuerzas sociales mediante esquemas que desplacen los términos
del conflicto. Los conflictos sociales que constituyen la política
se confrontan entre ellos directamente, sin ningún tipo
de mediación. Esta es la novedad esencial de la situación
imperial. El imperio crea un potencial para la revolución
mucho mayor que el de los regímenes modernos de poder,
porque nos presenta, a lo largo de la máquina de comando,
frente a una alternativa: el conjunto de todos los explotados
y subyugados, una multitud directamente opuesta al Imperio,
sin mediación entre ellos. En este punto, entonces, como
dice San Agustín, nuestra tarea es discutir, con lo mejor
de nuestros poderes, 'el ascenso, el desarrollo y el fin destinado
de las dos ciudades...que hallamos...entretejidas...y mezcladas
entre sí'" (33). Finalmente Boaventura de Sousa
conceptualiza la noción de csomopolitismo: "Contra
el universalismo, debemos proponer diálogos interculturales
sobre preocupaciones isomórficas. Contra el relativismo,
debemos desarrollar criterios procedimentales interculturales
para distinguir las políticas progresistas de las reaccionarias,
el apoderamiento del desapoderamiento, la emancipación
de la regulación. No se debe defender ni el universalismo
ni el relativismo, sino más bien el cosmopolitismo, es
decir la globalización de las preocupaciones morales
y políticas y las luchas contra la opresión y
el sufrimiento humanos" (34) (...) "El cosmopolitismo
y la herencia común de la humanidad son globalizaciones
desde abajo" (35).
- La democratización de las relaciones de poder a nivel
global (sociales y políticas) o con más precisión
la creación de una dimensión pública global:
"La dirección del cambio debería ir en sentido
opuesto a lo que plantea el neoliberal. Requerimos más
democracia. Pero que quede claro, lo anterior no significa una
supuesta simplificación del sistema electoral, aboliendo
el sistema proporcional a favor de mecanismos mayoritarios.
De la misma manera más democracia no significa conservar
o renovar el presidencialismo. Una democracia más honda
exige revisión en campos diversos de su práctica
directa y semidirecta. Exige una democratización de los
medios de comunicación porque su concentración
en manos de grupos de capitalistas muy poderosos resulta incompatible
con cualquier justicia electoral o con una soberanía
democrática real. En otras palabras, esos tres temas
se pueden traducir en un vocabulario clásico. Son las
tres formas necesarias modernas de la libertad, la igualdad
y, en vez de fraternidad, termino de connotación sexista,
pongamos solidaridad. Para concretar esas opciones necesitamos
una actitud segura, agresiva, digamos menos alegremente feroz
que fue el neoliberalismo en su origen. Quizás un día
aquello se llame neosocialismo" (36)
3.C. En lo simbólico-afectivo el movimiento tenía
un objetivo claro, hacer visible el lado oculto de la globalización
dominante. Al respecto, la descripción de Ana Párraga,
de la CGT española es muy elocuente: "Esto es lo que
pretendemos desde nuestro movimiento de resistencia, seguimos
a las grandes instituciones financieras internacionales en sus
congresos para denunciar sus verdaderas intenciones, sabemos que
con eso no acabamos con el sistema, pero sí que damos un
primer paso, crear debate en la sociedad y que la gente empiece
a preguntarse por qué cada vez las brechas sociales son
más grandes, quién genera la deuda externa de los
países pobres, cada vez más pobres, por qué
la precariedad (en todos los terrenos de la sociedad) cada vez
es mayor, quien fomenta la desregulación del mercado de
trabajo y los contratos basura y la destrucción del ecosistema...
Queremos que el televidente que asiste pasivamente al espectáculo
de la pobreza y la precariedad, se conciencie y salga de su casa
a manifestar su rechazo al sistema que potencia las desigualdades,
la injusticia y la destrucción del planeta." (37)
Este efecto simbólico ha producido consecuencias prácticas
importantes que han servido para menguar el poder simbólico
de la globalización anotado por Hugo Fazio: la desnaturalizaron
(la globalización era presentada por sus promotores como
"un orden espontáneo y natural" que por consiguiente
sería "ajeno a cualquier tipo de crítica, a
no ser las que se sustentan en una anticuada nostalgia por el
pasado" (38)); recobraron la noción de su historicidad
("las interpretaciones más usuales de la globalización
se basan en un discurso que tiende a desgarrar el presente del
pasado, subsumiendo los anhelos de futuro en el presente, con
lo cual se desvanecen los referentes habituales de los individuos.
Esto trae consigo dos consecuencias principales: de una parte,
el pasado pareciera que no cuenta por cuanto todos somos o podemos
convertirnos en potenciales global players de la globalización
en la medida en que asumamos los retos y desafíos que nos
depara el presente. De la otro, ninguna importancia tiene de donde
se viene o cual es el nivel de desarrollo que tenga una determinada
sociedad, por cuanto todos los actores disponen de análogas
condiciones para asumir la modernidad globalizadora" (39));
han ido recuperando el valor de la esfera política como
instancia reguladora frente a las leyes del mercado ("Como
se asevera generalmente que la fuerza que comanda este proceso
la asume el mercado, entonces se supone que ahora todas las relaciones
públicas o privadas, incluidas las internacionales, se
confunden con la economía o la economía internacional.
Incluso los ámbitos no económicos, como la política,
el tejido social y la cultural asumen un acelerado proceso de
mercantilización"(40)); finalmente, rompieron el
imaginario según el cual la única manera de garantizar
el futuro es adaptándonos al presente de la globalización
dominante (Con la globalización "se consolida
la idea de que si nos apropiamos positivamente del presente, mediante
la interiorización de todas las variables que permiten
un acoplamiento con las tendencias globalizadoras, el futuro puede
pertenecernos" (41)).
3.D. En cuanto a la racionalidad instrumental el movimiento
ha sido un excelente medio para alcanzar fines concretos.
Entre ellos podemos mencionar los siguiente: impidió la
aprobación de proyecto AMI (Acuerdo multilateral sobre
las inversiones) que alienaba cualquier tipo de soberanía
en los mercados financieros; suspendió la puesta en marcha
de la ronda del milenio por la OMC en Seatlle; impulsó
un foro mundial alternativo como el de Porto Alegre que consolida
el movimiento; obligó a los estados y a los gobiernos a
ralentizar el ritmo de la integración ciega al proceso
de globalización (incluso en la última reunión
del Foro Económico Mundial en Davos varios gobiernos del
tercer mundo reconocieron la pertinencia del movimiento y apoyaron
algunas de sus reivindicaciones); rompió el bloque dogmático
que le daba justificación ideológica a la globalización
dominante, así esta ruptura implique un nuevo alineamiento
de las posiciones, este es mucho más favorable para el
movimiento (son bastantes conocidos los ataques de Joseph Stiglitz,
exvicepresidente del Banco Mundial al FMI por su manejo de la
crisis asiática y por las consecuencias sociales de los
programas de ajuste estructural, o la de Ravi Kanbur, responsable
del informe anual sobre desarrollo en el mundo del mismo B.M.
que renunció después de la presión estadounidense,
o las declaraciones del maganate Georges Soros en Porto Alegre)
4. Peligros y desafíos.
Después de la articulación inicial el movimiento
frente a la globalización presenta los siguientes peligros
y desafíos:
La heterogeneidad de los actores y del sentido de su praxis presenta
serios problemas al momento de pasar de las manifestaciones contra
la globalización a la construcción de un cosmopolitismo
que pueda presentarse como una alternativa a nivel global.
El campo social en conflicto sigue demasiado centrado en los
escenarios globalizantes y no ha logrado proyectarse a los escenarios
regionales (con excepción de Europa), nacionales y locales.
Por consiguiente, su proyección sigue siendo marginal y
su legitimidad está muy atada al pequeño porcentaje
que en el planeta tiene acceso a las redes de información
virtual. Esto hace que mayorías importantes de la población
en continentes como el asiático, el americano o el africano
estén por fuera del movimiento y que minorías, también
importantes, como los afro-americanos y los hispanos en los Estados
Unidos, no logren articularse al mismo.
El movimiento ha logrado construir un espacio global para desarrollar
el conflicto, pero ha dejado relegados a un segundo lugar otros
espacios donde las repercusiones de la globalización se
manifiesta con igual intensidad y en forma diferenciada. Las acciones
globales contra las entidades multinacionales, transnacionales
o nacionales son efectivas y congregan al movimiento, pero no
sucede lo mismo con las que tienen una característica más
local o nacional. Tal situación puede conducir a un dualismo
que sea funcional al replanteamiento de los globalofílicos
En una coyuntura, que probablemente va a cubrir el próximo
decenio, donde los sucesos del 11 de septiembre favorecieron el
desarrollo de una política global policiva y militar en
nombre del combate al terrorismo, las manifestaciones violentas
y la acción de los provocadores puede llevar fácilmente
al traste al movimiento.
La dependencia de las redes virtuales y la debilidad de las redes
reales amenazan con convertir al movimiento en una realidad aparente
que se desgaste en acciones puntuales y no logre desarrollar su
horizonte de sentido. La participación de los intelectuales
y los académicos en la consolidación del movimiento
no ha permitido una necesaria reflexión de segundo grado
y su actividad dual, como activistas y analistas, puede restarle
profundidad a sus aportes teóricos y prácticos.
Sin embargo, la consigna de Ramonet, tras la senda de Marx, parece
cobrar cada día más vigencia:
"Protestatarios del mundo uníos"
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NOTAS
1. MÚNERA RUIZ Leopoldo (1996), p.79-80.
2. CASTELLS Manuel (1999), Capítulo II, pp. 91-103.
3. RAMONET Ignacio (2001).
4. Subcomandante insurgente Marcos (1994), p. 9.
5. Ver: El País, 20 de marzo de 2001.
6. Ver: El País, 29 de julio de 2001.
7. POLET François (2001), p. 8.
8. RAMONET Ignacio (2001).
9. POLET François (2001), p. 8.
10. Ibíd., p. 9.
11.Ibíd., p. 8.
12. Ibíd., p. 10.
13. FAZIO VENGOA Hugo (2002), p. 22.
14. TOUSSAINT Eric (2001), p. 67.
15. POLET François (2001), p. 9.
16. MÚNERA RUIZ Leopoldo (1998) pp. 61-62
17. Según El Mercurio de Chile del 14 de agosto de 2001,
sólo en español, en ese momento se encontraban más
de 300 enlaces de Internet que promovían de una u otra
manera el movimiento.
18. Al primer Foro Social Mundial de Porto Alegre asistieron más
de 900 ONGs de todo el mundo.
19. El País, 16 de junio de 2001.
20. EPSTEIN Barbara (2000), p. 21.
21. Ver: ARRIGHI G., HOPKINS T.K y WALLERSTEIN I. (1999).
22. GEORGE Susan (2000).
23. TAIBO Carlos (2001).
24. CASTELLS Manuel (1999), Capítulo II, pp. 104-158.
25. Ver: ESTEFANÍA Joaquín (2001).
26. MÚNERA RUIZ Leopoldo (1998) pp. 64.
27. En términos de Boaventura de Souza Santos el localismo
globalizado "Es el proceso por medio del cual un fenómeno
local dado se globaliza exitosamente; verbigracia la operación
mundial de las corporaciones transnacionales, la transformación
del inglés en una lingua franca, la globalización
de la comida rápida o la música popular americana,
o la adopción en todo el mundo de las leyes de derechos
de autor para el software de computador"; el globalismo localizado
"consiste en el impacto específico de las prácticas
e imperativos transnacionales sobre las condiciones locales que
por tanto son desestructuradas y reestructuradas para responder
a los imperativos transnacionales. Estos globalismos locales incluyen:
enclaves de libre comercio; la deforestación y la destrucción
masiva de recursos naturales para pagar la deuda externa; el uso
turístico de tesoros históricos, sitios y creencias
religiosas, artes y artesanías y la vida natural; el dumping
ecológico; la conversión de una agricultura de subsistencia
en una orientada hacia la exportación como parte del 'ajuste
estructural'; la etnicización del lugar de trabajo."
De SOUSA SANTOS Boaventura (1998), p. 350.
28. Ver: CORTES J.M. y VLINITZKY M. (2001).
29.TAIBO Carlos (2001).
30. HOUTART François (2001), p. 83.
3 . Ibíd., p. 81.
32.MELUCCI Alberto (1998), p. 364.
33.NEGRI Toni y HARDT Michael (2001), p. 369.
34.De SOUSA SANTOS Boaventura (1998ª), p.198.
35.De SOUSA SANTOS Boaventura (1998), P. 352. Este cosmopolitismo
de tipo social y cultural contrasta con el cosmopolitismo legal
que, bajo la inspiración de Kant, busca un gobierno mundial.
El debate al respecto puede ser ilustrado por la lectura cruzada
de los libros de HELD David (1997) y ZOLO Danilo (2000).
36. ANDERSON Perry (2001), pp. 100-101.
37.Conversaciones virtuales de El País, 11 de julio de
2001.
38. FAZIO VENGOA Hugo (2002), pp. 16
39. Ibíd., p. 17.
40. Ibídem.
41. Ibídem.
*Leopoldo Múnera Ruiz.
Profesor Asociado de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas
y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. El presente
artículo hace parte del libro Mitos y realidades de la
Globalización, de próxima publicación por
parte de la Universidad Nacional de Colombia.
La
primera versión de este documento fue presentada en Santa
Clara, Cuba, el 8 de enero de 2002, en el VIII Simposio Internacional
sobre Filosofía Latinoamericana, organizado por la Universidad
Central de la Villas.
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