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Desde hace más de dos décadas, venimos
estudiando y tratando de difundir, sobre la responsabilidad de
la Deuda Externa de nuestros países, en los procesos de
crisis de sus economías y en el empobrecimiento de sus
pueblos.
Este no es un camino para apurados, decía el mes pasado
en Buenos Aires, Teutonio Dos Santos, brillante intelectual Brasileño.
Los que tratamos de generar conciencia sobre la problemática
de la deuda, como mecanismo de dominación, explotación
y saqueo de nuestros pueblos y naciones; coincidimos con el amigo
brasileño, somos conscientes de la lentitud de la marcha,
y que debemos pasarnos la antorcha de una generación a
otra, sin traicionar principios, valores e ideologías,
si queremos alcanzar finalmente el triunfo, o sea la verdadera
independencia, la verdadera libertad.
En el transitar de los años, hemos escuchado muchas voces,
muchos discursos, que nos afirmaban la necesidad de sacrificados
ajustes estructurales, para poder asegurarnos un futuro con desarrollo,
crecimiento y mayor generación de riqueza. Pero esos mismos
discursos, no planteaban la necesidad de una mejor distribución
de esa riqueza que los pueblos generaban. Ellos garantizaban mayores
rentas y mayor concentración de la riqueza, lo que incrementaba
la pobreza; ellos exigían mayor seguridad jurídica
para los capitales; a la par que imponían políticas
económicas y leyes laborales, que daban como resultado
"mayor in-seguridad jurídica y pobreza para los que
trabajan y crean la riqueza". Para ello, el sistema jurídico
debía garantizar los intereses del gran capital.
Por lo tanto, "el problema de la pobreza, no son los pobres",
sino el proceso de acumulación y concentración de
la riqueza. La Deuda está también relacionada a
la distribución de la riqueza. Como reflexionábamos
hace pocos días con el brillante economista ecuatoriano,
Alberto Acosta; Cristo cuando multiplicó los panes no sólo
generó riqueza, sino que la distribuyó entre los
que tenían hambre. Qué hubiera pasado si Cristo,
en lugar de hacer repartir los panes entre los que tenían
hambre, los hubiera enviado al mercado para vender?, sin dudas
el pueblo hubiera continuado con hambre y otros habrían
acumulado las rentas.
La Deuda es un instrumento de acumulación y concentración
de la riqueza, y del poder que del mismo emana, para un grupo
que detenta el capital, cada día más concentrado,
fundamentalmente en el último cuarto de siglo.
En mí país, Argentina, el Presidente Juan D. Perón
afirmaba, en los años 50, que la única clase que
reconocía es la de los que trabajan. Hoy, en la República
Argentina, luego de haber vivido años de verdadera Justicia
Social, nuevamente hay tres clases: la de los excluidos, la de
los explotados que trabajan por salarios indignos y la de los
que explotan y excluyen; Este retroceso, en gran parte se lo debemos
a la Deuda Externa.
Miradas de la Deuda
La historia de la Deuda podemos abordarla desde distintos ángulos,
con diversas miradas. En general se lo hace desde la Economía,
como si fueran simples cuentas de suma y resta, olvidando que
de esas sumas y de esas restas depende la vida de millones de
seres humanos. Mirada esta impuesta por el neo-liberalismo, y
a la que a veces suscriben con inocencia, nuestros técnicos;
entre otras muchas maneras, podemos hacerlo también desde
la historia de nuestra América Latina y del Caribe; Desde
las Guerras por la Independencia de nuestras naciones, de los
imperios de España y Portugal; Desde las distintas formas
de violencia e intimidación de los acreedores, como los
bombardeos de los puertos de Venezuela y que diera lugar al brillante
y valiente alegato del jurista argentino, Dr. Luis María
Drago, cuya doctrina internacional sostiene que, "la Deuda
Pública no puede dar lugar a intervenciones armadas";
o desde las presiones ejercidas por los diplomáticos de
las grandes potencias, como meros representantes de los intereses
comerciales de los acreedores; también podemos hacerlo
desde la Ecología y la defensa del hábitat; o desde
los Derechos Humanos y su violación por parte de las políticas
impuestas a partir de los compromisos contraídos en las
renegociaciones de líneas de crédito; pero en esta
oportunidad queremos hacerlo desde el Derecho Constitucional.
Es en nuestras Constituciones, donde se reflejan los pactos sociales
de nuestros pueblos, sus derechos y entre otras, las funciones
indelegables de sus poderes, que son reiteradamente violentadas,
mediante interpretaciones por parte de quienes tienen el mandato
de respetarlas y hacerlas respetar, con el objeto servil de inclinarse
ante el supuesto acreedor y los organismos que lo representan.
Y es desde aquí, desde donde pondremos de manifiesto el
origen de la Crisis y su relación con la Deuda, tomando
como ejemplo la experiencia Argentina. Pero si nos detenemos por
un instante, en analizar la relación entre Deuda y Crisis
desde el orden establecido por la constitución, no podemos
dejar de señalar que la única solución al
problema de la Deuda de nuestros países es "Política".
Por lo tanto, dentro de ese marco y con esa visión, desarrollaré
este trabajo.
En Argentina, no se respetó la Constitución Nacional.
Ni antes, ni ahora. Ni durante los gobiernos democráticos,
y mucho menos durante las dictaduras. Desde el 55 hasta la fecha.
La Constitución Argentina de 1949, fue abolida por un bando
militar.
Desde nuestro punto de vista, se trata de una cuestión
muy descuidada por los que entienden, como nosotros, que uno de
los ejes principales de "los males argentinos" y de
la crisis que hoy nos arrastra al peor de los mundos es la deuda
externa (o Eterna, como se la ha dado en llamar). Pensamos, sin
embargo, que hay que comenzar por el principio; y en esta materia
como en muchas otras, el principio está dado por la Constitución
Nacional, base y sustento de todo el ordenamiento jurídico.
Recordaremos el texto vigente:
Constitución Nacional - Capítulo Cuarto - Atribuciones
del Congreso.
Art. 75 - Corresponde al Congreso:
Inc. 4. (Empréstitos) Contraer empréstitos sobre
el crédito de la nación.
Inc. 7. (Deudas) Arreglar el pago de la deuda interior y exterior
de la Nación.
Inc.8. (Presupuesto y Cuenta de Inversión) Fijar anualmente,
conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo
del Inc. 2 de este artículo, el presupuesto general de
gastos y cálculo de recursos de la Administración
nacional, en base al programa general de gobierno y al plan
de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta
de inversión.
La Constitución tiene entre sus fines el de asignar competencias
a los distintos poderes que instituye. De esta manera cuando asigna
determinadas competencias y funciones a un determinado poder,
éste no puede modificarlo o delegarlo, sino ejercerlo en
la medida y dentro de los límites que la propia constitución
le asignó. La única manera de modificarlo, en nuestro
ordenamiento jurídico institucional, es mediante una reforma
constitucional y de la forma que lo prevé la propia Constitución.
Entre las funciones que están firmemente definidas y separadas
en nuestra Constitución Nacional figuran aquellas a las
que se refiere el Art. 75 Inc. 4 "Contraer empréstitos
sobre el crédito de la Nación", Inc. 7 "Arreglar
el pago de la deuda interior y exterior de la Nación",
Inc. 8 "....aprobar o desechar la cuenta de inversión",
que son de "exclusiva" competencia del Congreso de la
Nación y no se encuentran en ningún caso entre las
funciones atribuidas a los otros poderes del estado, ni puede
surgir de interpretación alguna del texto constitucional.
En cuanto al Inc. 4, queda por demás claro que sólo
el Congreso de la Nación puede contraer empréstitos,
y nadie más. Mientras que el Inc. 7 cuando dice "arreglar
el pago..." se está refiriendo al arreglo, a poner
en orden, a las deudas interiores o exteriores no contraídas
de acuerdo a lo que manda la constitución, o sea por el
Congreso de la Nación.
En estos casos es necesario que el Congreso "arregle el
pago" de esas deudas, interiores o exteriores, lo que no
significa la obligación de reconocerlas, sino, por el contrario,
que puede denunciarlas, como hubiera correspondido que lo hiciera
el Poder Legislativo de Nación en el año 1983, con
la plena vigencia de la Carta Magna y la vuelta de la democracia.
Nuestra Constitución, a lo largo de su articulado, establece
ciertos requisitos para "individualizar" a quienes deben
legislar, a quienes deben administrar y a quienes deben juzgar.
Además determina de qué modo se dictan los actos
que emanan del ejercicio de esas funciones; por lo tanto, todo
acto dictado por alguien distinto a los órganos que la
Constitución prevé, o por un procedimiento distinto,
es nulo.
Un gobierno de facto, no puede tener más facultades que
un gobierno de derecho, y los derechos sólo se adquieren
a través de actos dictados conforme al sistema jurídico
constitucional. Los otros, en el mejor de los casos, podrían
llegar a ser, derechos u obligaciones naturales.
En lo que se refiere al Inc. 8 del Art. 75 que estamos viendo,
cuando dice "Fijar anualmente.....el presupuesto general
de gastos y cálculo de recursos de la Administración
nacional.........y aprobar o desechar la cuenta de inversión".
Se ha sostenido al respecto, para darle validez legal al endeudamiento
que no contrajo el Poder Legislativo, ni fue arreglado por él,
que mediante la aprobación anual de la ley de presupuesto
y la aprobación de la cuenta de inversión, se estaba
arreglando el pago de la deuda de acuerdo a lo establecido por
la Constitución Nacional.
Consideramos que en absoluto es así. Porque cuando se
aprueba el presupuesto, lo que se hace es asignar partidas generales,
destinadas en este caso al pago de servicios de la deuda, que
no son previamente acompañadas de un minucioso y detallado
estudio sobre los orígenes de los créditos, destino
de los mismos, condiciones y otros antecedentes necesarios, para
poder auditar en forma efectiva y certera, las deudas contraídas
por un órgano o poder distinto al Congreso de la Nación.
Sólo con esos antecedentes, podría éste,
proceder al arreglo de la deuda, pero además, mediante
un procedimiento y en oportunidad distinta, a la del tratamiento
de la ley de Presupuesto de la Nación.
En cuanto a la cuenta de inversión, debemos destacar también
que la gestión financiera del gobierno de la dictadura
en el período 1976/1983, fue rechazada expresamente por
el Congreso de la Nación, mediante la ley 23.854 en cuyo
Art. 1° prescribe "recházanse las cuentas de inversión
presentadas por el Poder Ejecutivo Nacional, correspondientes
a los ejercicios de los años 1976/77/78/79/80/81/82 y 1983..."
y agrega "lo dispuesto en el presente artículo, no
tendrá por sí efecto alguno sobre actos, hechos
o vinculaciones jurídicas de ninguna especie..."
Por su parte en el Art. 4 la Constitución Nacional al
referirse a los Recursos del Tesoro Nacional, en la modalidad
del empréstito como una expresión del estado soberano,
dice "......y de los empréstitos y operaciones de
crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias de
la Nación, o para empresa de utilidad nacional." Por
lo tanto es el Congreso de la Nación el único competente
para autorizar al Estado Nacional a contraer obligaciones de dinero
a cuenta del crédito de la Nación, como así
también a arreglar su Deuda interna y externa.
Ahora veamos el Art. 40 Const.1949:
"La organización de la riqueza y su explotación
tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico
conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante
una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar
determinada actividad en salvaguarda de los intereses generales
y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales
asegurados por esta Constitución. Salvo la importación
y exportación, que estarán a cargo del Estado de
acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine
por ley, toda actividad económica se organizará
conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por
fin, ostensible o encubierto, dominar los mercados nacionales,
eliminar las competencias o aumentar usurariamente los beneficios.
Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de
petróleo, de carbón y de gas, y las demás
fuentes naturales de energía, con excepción de los
vegetales, son propiedades imprescriptibles e inalienables de
la Nación, con la correspondiente participación
en su producto, que se convendrá con las provincias.
Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado,
y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos
para su explotación. Los que se hallaren en poder de particulares
serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación
con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.
El precio por la expropiación de empresas concesionarias
de servicios públicos será el del costo de origen
de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas
que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el
otorgamiento de la concesión, y los excedentes sobre una
ganancia razonable, que serán considerados también
como reintegración del capital invertido".
Analicemos ahora, la Constitución de 1949, no tanto en
el estudio del texto de esa Carta, sino más bien para detenernos
por un instante en cómo fue anulada, abolida, suspendida
por un gobierno de facto y como incidió este acto al margen
del derecho en el futuro político y económico de
la Nación. Según el Dr. Arturo Sampay (autor del
proyecto de esa constitución), el gobierno militar se vio
obligado a anular la constitución por el Plan Prebisch.
Plan que había sido aprobado como "plan económico"
de la autodenominada Revolución Libertadora y que a su
vez lo obligaba a aprobar los acuerdos de Bretton Woods, que incorporaban,
como uno de sus puntos, la carta orgánica del F.M.I.
La proclama del gobierno provisional del 27 de abril de 1956,
luego de algunos considerándoos decía:
"Por ello, el gobierno provisional de la Nación Argentina,
en ejercicio de sus poderes revolucionarios, proclama con fuerza
obligatoria:
Art. 1° - Declarar vigente la Constitución Nacional
sancionada en 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898 y exclusión
de la de 1949, sin perjuicio de los actos y procedimientos que
hubiesen quedado definitivamente concluidos con anterioridad al
16 de septiembre de 1955.
Art. 2° - El Gobierno provisional de la Nación ajustará
su acción a la Constitución que se declara vigente
por el Art. 1° en tanto y en cuanto no se oponga a los fines
de la Revolución, enunciados en las directivas básicas
del 7 de diciembre de 1955, y a las necesidades de la organización
y conservación del gobierno provisional"
Podríamos casi sostener que a partir de ese momento dejamos
de tener una constitución real, o mejor dicho, que la nueva
Constitución Argentina real pasó a ser la Carta
Orgánica del FMI, manteniéndose como Constitución
formal a la de 1853 y sus reformas.
Raúl Scalabrini Ortiz coincidía con esta interpretación
sobre que la Carta Orgánica del FMI pasaba a ser la nueva
Constitución Argentina. Mientras que por su parte Arturo
Jaureche, sostenía que la Constitución reimplantada
era una gran farsa, que había que ir a la realidad y la
realidad aquí era que el plan económico del Dr.
Previsch fue dictado por el FMI y el Banco Mundial, mientras que
el Gobierno de la autodenominada Revolución Libertadora
lo puso en funcionamiento "y de ahora en más no vamos
a tener ni constitución, ni gobierno, ni nada, vamos a
ser dirigidos por teléfono por el FMI".
Así fue, aunque Arturo Jaureche no esté para comprobarlo
no se equivocó. Sólo han existido cambios de orden
tecnológico: ahora somos dirigidos por fax o correo electrónico.
Esta es la forma en que nos gobiernan desde hace cincuenta años.
Forma que se ha profundizado en los últimos veinticinco.
La Constitución de 1949 rigió desde el 11-3-49
hasta el 27-4-56, el golpe de estado fue dado el 16-9-55. Pero
sólo meses más tarde del golpe militar del 55, la
proclama del 27 de abril del 56, repone la Constitución
de 1953 con las reformas señaladas y excluye a la de 1949.
Pero cabe preguntarse ¿porqué no la derogaron en
el mismo momento de la toma del poder?. La respuesta es una sola:
porque se trató de una exigencia del FMI. La letra de la
constitución del 49 era contraria a su programa para la
Argentina. Había que salvar el obstáculo.
El pasado 11 de abril del 2002 en la República Bolivariana
de Venezuela se produjo un golpe de estado para derrocar al Presidente,
elegido democráticamente por el pueblo, Hugo Chávez
Frías. En este caso, en que felizmente el Presidente Chávez
se negó a renunciar y el pueblo lo repuso en su cargo,
los golpistas, apenas tomado el Palacio de Miraflores, sede del
Gobierno Nacional, anunciaron la derogación de la Constitución
de 1999, que había sido una constitución no sólo
para la cuál el pueblo votó a los constituyentes,
sino que ratificó con su voto una vez sancionada; además
de participar activamente en su redacción, enviando cientos
de miles de ideas y proyectos para ser incorporados al texto de
la carta magna durante su elaboración.
El objetivo era claro: sacar del medio un impedimento mayor para
poder llevar adelante las reformas estructurales de la economía
que ordenan las instituciones de Bretton Woods. Eliminar toda
ley soberana que lo impida y de esta manera poder continuar aplicando
políticas económicas que tienen por objeto el vaciamiento
de las riquezas del país, y como resultantes más
hambre y mayor explotación para el pueblo. En este caso,
el pueblo hermano de Venezuela.
Algo parecido sucedió con la Constitución de 1949
y el golpe militar de 1955 (salvando las diferencias de tiempo
y lugar, no en vano han transcurrido más de 50 años).
En ambos casos, como en casi todos los golpes de estado que se
han dado en América Latina, existen relaciones con el gobierno
de corte imperial del norte y con los organismos multilaterales
de crédito que le son funcionales; teniendo estos golpes
cívico-militares, entre sus primeros objetivos, en los
casos mencionados de Argentina y Venezuela, derogar las constituciones
vigentes. Debemos asumir que si la Constitución de 1949
se hubiera encontrado vigente, no hubieran sido posibles todo
el proceso de extranjerización y privatización del
patrimonio nacional, ni de las empresas de servicio públicos
del estado, que no podían ser enajenadas ni concedidas
en explotación; y mucho menos, las reservas y fuentes naturales
de energía, que eran según ese texto, propiedad
imprescriptible e inalienable de la Nación. Tampoco hubiera
permitido esta constitución, avanzar sobre la "flexibilización"
de la legislación laboral y tantas otras políticas
aplicadas, fundamentalmente durante los últimos veinticinco
años, por gobiernos que ejercieron el poder por la fuerza
de las armas, o que llegaron por el voto de los ciudadanos, tras
promesas electorales, más tarde incumplidas o traicionadas.
Luego de varios intentos frustrados de reformas constitucionales,
la República Argentina, siguió viviendo su desorden
constitucional, con un texto de 150 años con algunos parches
que no reflejaba la realidad del país. Nunca se encontraron
tan alejadas, en el último cuarto de siglo, la Constitución
formal, de la Constitución real de la Nación Argentina.
Así llegamos a la última reforma, la de 1994 que
resultó una nueva frustración para los argentinos;
pero eso es parte de otra historia; que además en la materia
que nos ocupa, tampoco se la respeta.
Impunidad y Deuda
Pero si es cierto de la existencia de la deuda por no respetarse
los mecanismos establecidos por la Constitución; no es
menos cierto que además de respetar el ordenamiento jurídico,
deben modificarse las políticas económicas y financieras
que la generan. Y por último, la Deuda existe hoy, porque
existió impunidad en nuestras Repúblicas, para los
delincuentes económicos que la contrajeron a lo largo de
la historia. Especialmente, en el caso argentino, de aquellos
que durante la genocida dictadura militar de 1976/83, generaron
la llamada Deuda Vieja, y de los "renegociadores" posteriores
de las democracias comprometidas, que posibilitaron desde la complicidad
y el silencio, la multiplicación de la hipoteca y el saqueo.
Esos son los funcionarios y representantes que supimos conseguir,
y que en su gran mayoría, transitan libres por nuestras
calles, continúan ocupando cargos públicos, mientras
las consecuencias de sus actos, son causa de hambre, desnutrición
y muerte.
Cuando de la "Deuda" se trata, hoy por hoy no podemos
dejar de hablar, más aun, tenemos la obligación
por todo el daño ocasionado, de hablar de restitución
y reparación a nuestros pueblos.
El proceso de la deuda está inserto en un modelo social,
político y cultural mucho más amplio, que debemos
cambiar. No alcanza con ser buenos administradores, y pedir sacrificios
para pagar una deuda que no debemos.
No podemos conformarnos con Quitas, que hasta nos fueron ya ofrecidas
en los 70 y nuestros representantes afirmaron que no hacía
falta, hasta no hace muy poco tiempo el actual Presidente del
Banco Central de la República Argentina, Adolfo Prat Gay
lo sostenía; Con Prórrogas de deudas que no debemos;
o que la deuda la paguen los grandes grupos nacionales concentrados
o los que depositaron dinero en el exterior, lo que resulta casi
imposible, y de serlo, esos capitales merecerían mejor
destino, como la alimentación, la salud y educación
del 60% de argentinos que viven en la pobreza y la exclusión.
Son mentiras y falacias que debemos desenmascarar.
Mientras nuestros supuestos acreedores, nos presionan mediante
diversas formas, para que paguemos dudosas deudas, a las empresas
privadas que recibieron efectivamente los préstamos, les
reconocen quitas y firman acuerdos con importantes descuentos.
Así Telecom de Argentina recomprará sus bonos al
43,5/ 50% de su valor nominal. La empresa discográfica
Musimundo, efectuó una propuesta de pago con quita del
60%. Aguas Argentinas, destina gran parte de la suba de tarifas
a pagar deudas de la empresa, autorizada por el gobierno.
Mientras el Banco Mundial, le ofrece créditos a la Argentina
por 2200 millones, pero hay que pagarle 1300 millones; cuando
aún nos deben reintegrar alrededor de 4200 millones, que
no lo hacen efectivo, para poder presionar a la administración
que recién asumió.
Por otra parte, no sólo es imposible pagar la deuda, sino
que además resultaría absurdo hacerlo.
Si se tuvieran las divisas para pagar, convendría no hacerlo.
Ej. Un bien vale 20% en el mercado y debemos mucho más,
para qué vamos a seguir pagando, sí lo conseguimos
en ese mercado por mucho menos. Algo parecido sucede sí
hablamos de montos de Deuda en valores nominales, cuando sabemos
que en los mercados secundarios su valor es mucho menor.
No queremos más trampas y mentiras con la Deuda
Como lo fueron los planes para los Países altamente endeudados
-HIPC- ( Que festejaban cuando calificaban como pobres) y no pudieron
encontrar soluciones a los problemas de endeudamiento.
O cuando se culpa a los países Árabes por el incremento
del precio del petróleo, trasladando a ellos una responsabilidad
que tiene su origen en la gran Banca Internacional, el verdadero
Poder Mundial y sus personeros como Henry Kissinguer, David Mulfort
y otros.(guerra de Ion Kipur) David Mulford (Megacanje)
Trampa cuando se habla y reclama seguridad jurídica para
las inversiones y se violan las constituciones y todo el ordenamiento
jurídico. El F.M.I. obligó a la Argentina a derogar
la ley de Subversión económica, y a dictar muchas
otras.
O cuando se nos muestra como único responsable del endeudamiento
al último gobierno militar, a quién no liberamos
de su responsabilidad, como ya lo señalamos, pero con la
intención de instalar en el inconsciente colectivo, que
el problema de la Deuda ya no existe, porque no habrá más
golpes militares.
Para poder rehacer a la Argentina y esto es válido para
casi todos los países hermanos de América Latina,
es necesario recuperar la renta, reindustrializar el país
y no pagar una deuda que no debemos.
Hay que recuperar las fuentes de Energía y sus rentas;
la renta agraria; la renta de las empresas de servicios; y la
renta financiera.
Siguiendo con el ejemplo de mí país ¿Qué
activos le quedan hoy a la Argentina?
* Tierras
* Propiedades en el exterior, (Embajadas).
* Banca Pública.
¿Qué nos exigen hoy los acreedores y los organismos
multilaterales de crédito? Más o menos lo mismo.
Tampoco debemos olvidar cómo fue saqueada América
Latina, en los últimos treinta años?
Mediante la Deuda a partir de la década del 70.
Con las Privatizaciones durante la década del 80.
La Deuda dio lugar a la crisis económica, social y política.
Lo que posibilitó los condicionamientos de las políticas
y la aplicación de planes de Ajuste Estructural.
Y ahora se pretende continuar el saqueo a partir de la firma del
ALCA, que viene estrechamente ligado a la militarización
de América Latina y el Caribe.
No debemos dejar de recordar que somos acreedores no sólo
ecológicos, históricos, sino también "morales".
Mientras no tengamos dirigentes intachables, insobornables, acordes
con nuestra condición de acreedores, no podremos iniciar
la ejecución de nuestros créditos ante el mundo
de las potencias desarrolladas, que nos oprimen, explotan y saquean.
Cuando decimos no pagar la deuda, no significa, que podemos olvidar
las responsabilidades por los procesos de endeudamiento, que los
estamos perdonando, olvidando sus responsabilidades, los perjuicios
que ocasionaron. Existen víctimas específicas de
ese proceso y responsables específicos. No debemos apoyar
la impunidad de los delincuentes.
Siempre hemos pedido que se analicen las deudas y se distingan
por su carácter de Legítimas o Ilegítimas.
Pero si se las analiza desde otra visión, no hay deudas
legítimas e ilegítimas. Todas carecen de legitimidad,
porque todas han nacido a partir de un sistema que en la realidad,
permite la Usura, por más que los códigos la condenen.
(Ej. El Código Civil Mexicano. Prohíbe expresamente
prestar para pagar. Lo identifica con la usura, con la esclavitud,
de alguna forma. Pero no se lo reconoce a nivel país.)
Por lo tanto no sólo es necesaria la anulación
de la deuda, sino de los mecanismos que la generan.
No sólo es un problema de corrupción, es mucho
más.
En definitiva qué diferencia existe entre un banquero y
un ladrón común? Sólo que a uno lo ampara
la ley y al otro lo persigue. Pensemos que también en otra
época, la esclavitud fue legal.
La transferencia del valor producido localmente se efectúa
a través de la deuda ilegítima y de las tarifas
superiores al valor real de las mismas por las empresas trasnacionales.
Son dos formas de fuga de la riqueza. La Deuda y la irracionalidad
de las estructuras tarifarías, en beneficio de los grandes
grupos económicos, sirven para quitarle a los pueblos,
las riquezas que producen.
El debate está dado, en cómo se construye la riqueza,
cómo se la apropia, en beneficio de quién?
José Saramago afirma que: "No hay peor engañado
que aquel que se engaña"
El verdadero Ministro de Economía, Presidente de la Corte
Suprema y de Ambas Cámaras legislativas en Argentina, y
en muchas de nuestras naciones, es Anoop Singh.
El F.M.I. ahora está en forma permanente y directa en
Buenos Aires; y lo hace a través de un delegado del Señor
Singh, ya que el personalmente lo hace desde que asumió
Lula, en Brasil. Además, vienen "hermanos latinoamericanos"
Rioplatenses ellos, cómo el Señor Enrique Iglesias
Presidente del BID, como vocero, a imponer condiciones, como lo
hiciera oportunamente con los Presidentes Fernando de La Rua,
Eduardo L. Duhalde y ahora con Néstor Kirchner.
No nos engañemos, el Departamento de Estado y los Organismos
Multilaterales de Crédito fijan los lineamientos de la
política Económica en Argentina.
No hay una visión de economía nacional. Cada 4/5
años vienen nuevos gobiernos y hacen lo mejor que pueden
con el FMI. El mejor ejemplo es Brasil hoy. Donde el Presidente
Lula se ha convertido en el modelo a seguir, para los organismos
multilaterales de crédito, los funcionarios del norte y
la banca internacional. Al presidente electo de nuestro país
le aconsejaron seguir el ejemplo de Lula, no el de Chávez.
El Plan económico Global es para 2500 millones de personas.
Sobran 3500 millones. Esto nos ubica entre el Holocausto y la
Esclavitud.
Se está implementando un genocidio silencioso. La muerte
por hambre y desnutrición. Al territorio lo quieren libre
de ocupantes y los que queden, dominados y esclavos.
No existen muchos caminos, sólo dos. Como decía
Alejandro Olmos, o se está favor de la Deuda y contra el
País, o se está a favor del País y en contra
de la Deuda.
Depende de nuestras ganas de vivir y luchar, del camino que se
elija. El mismo camino que hemos recorrido hasta ahora, está
demostrado que nos conduce a la muerte. Nosotros elegimos otro
camino, para volver a vivir, para renacer, proponemos como primer
paso impulsar una Auditoria de la Deuda Externa, con suspensión
de los pagos por todo concepto que tenga relación con la
Deuda y con los Organismos Multilaterales de Crédito. Para
saber sí debemos, a Quién?, Cuanto? y Por qué?
Luego hablaremos. Cómo podemos renegociar algo que nos
impusieron?. Y si es necesario hacerlo, quién lo hace?
los mismos que nos endeudaron desde las dictaduras hasta hoy?
No es hora de hablar de incompatibilidades para ejercer los cargos
públicos? No es hora de transparencia y participación
de otros sectores, en negociaciones que se juega la vida de generaciones
y el futuro de la Nación?
Por eso creemos que, luego de tantos saqueos y entrega de nuestras
riquezas, nuestros pueblos llegarán a ser felices, nuestras
naciones prósperas y con futuro; pero eso será posible,
tan sólo a partir de posiciones firmes, soberanas, independientes.
Las posiciones tibias no sirven para crisis profundas, para catástrofes
como la que hoy vivimos, donde las decisiones deben ser extremas.
Como se lo expresáramos a Anoop Singh, -FMI-, no les pedimos
ni necesitamos que nos den una mano, sólo que nos saquen
el pié de encima. Y si no lo hacen ellos, nos lo tendremos
que sacar nosotros de encima, junto con los pueblos hermanos de
América Latina.
Como afirma el líder del Movimiento Sin Tierra, Jao Pedro
Stidile, no nos engañemos, los gringos no se van a ir solos,
algún día los tendremos que echar.
Llegó la hora de optar, entre el camino que propone el
modelo a través de sus voceros y gerentes que vienen ocupando
el gobierno Nacional, de acuerdos con el FMI, renegociaciones
de deuda, en definitiva de muerte lenta. O el de una propuesta
con esperanza, de lucha por la Vida. Nosotros seguimos y seguiremos
por siempre apostando a la Vida.
Martí decía: "Los derechos
se toman, no se mendigan".
Hoy es necesario, por lo menos, decir que "NO es NO".
De nosotros depende. Ser Libres o Esclavos.
Buenos Aires, Argentina - Mayo de 2003
* Carlos H. Juliá.
Argentino. Doctor en Derecho. Fundador
de la Red Jubileo Sur de América, miembro de Diálogo
2000 de la Argentina, miembro de la Asociación Americana
de Juristas. Ponencia presentada en la Conferencia regional "Movimientos
sociales, políticas de seguridad y democracia", organizada
por el Programa Andino de Derechos Humanos, PADH. La Paz-Bolivia,
mayo 27 y 28 de 2003.
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