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Antecedentes
El desarrollo de la sociedad moderna impuesta en los últimos
tres siglos a nivel mundial está llegando a su propio agotamiento
en términos económicos, sociales, ambientales, políticos,
del conocimiento, de la interpretación del mundo y del
sentido último del acontecer histórico. Más
que en ninguna época de la humanidad, se han acentuado
las desigualdades sociales, se ha producido un agotamiento de
los recursos naturales, la tierra (la pacha mama, en la denominación
quichua) y la biosfera. Más que en ninguna otra época,
en las ¿últimas décadas, las formas de organización
impuestas basadas en la homogenización social, política,
cultural, han perdido su eficacia y, lo que es más importante
han perdido el sentido histórico que funda y anima el mundo
de la vida social.
La sociedad capitalista liberal de fines del mileno ha entrado
en una fase de descomposición no solamente material sino
de la falta de sentido ético. No en vano, a las puertas
del 2.000, a la crisis económica, social y política
manifiesta en todas partes, se une una crisis más profunda.
Esta crisis de carácter ético, unida a crisis en
otros ámbitos ha generado un incremento de la opresión,
dominación y explotación. Sobre todo, de la violencia,
de la cual la guerra es su expresión más siniestra.
Tanto una como otra se han convertido en las últimas décadas,
en las formas de sostenimiento de un sistema que en todos los
países demuestra su propia imposibilidad histórica,
tal el caso de Chiapas en México, o de Colombia en América
del Sur.
Ante el esfuerzo homogenizador a nivel planetario sostenido por
la violencia y la guerra y ya no solo por el mercado, se han desatado
las voces que claman por la diferencia, la multiplicidad, la diversidad.
Se han desatado las voces y las luchas de los múltiples
sujetos de la sociedad civil, de los "otros" que conforman
la diversidad social en los distintos países y lugares
del planeta. Y, ante el intento de construir una identidad basada
en los valores de una sociedad capitalista caduca, han emergido
las luchas por otras identidades, por ratificar identidades negadas
pospuestas o desconocidas. Finalmente, frente al intento de generar
y mantener un sentido único de la sociedad capitalista,
se han desatado otros sentidos que surgen del mundo de la vida,
los cuales están fundando nuevos referentes éticos
en cada uno de los distintos órdenes.
Las voces de las víctimas de la sociedad capitalista liberal
de América Latina que luchan por la paz y la justicia,
referentes básicos del sentido ético-social de nuestros
países, se han reunido en Quito entre los días 15,
16 y 17 de Diciembre de 1999, para conversar, discutir, intercambiar
experiencias y fundar utopías. Luego de tres días
de intensa actividad en reuniones generales y mesas de trabajo,
declaran, finalmente:
Declaración
1. La racionalidad destructora y arrasadora del Neoliberalismo,
que ha empujado al planeta y a la humanidad hacia el abismo de
una crisis sin precedentes, hacia una verdadera crisis civilizacional,
es la expresión obscena de la crisis de los límites
económicos, de la pobreza, de la desigualdad social, de
la desesperanza humana, de los desequilibrios ecológicos
y de la propia sustentabilidad de planeta. Es la crisis de un
modelo de vida y pensamiento, del pensamiento occidental, que
ha sido el soporte de la hegemonía irracional y antiética
del capitalismo, que implantó una forma de dominación
destructora sobre todas las formas de vida, sobre todas las culturas,
aniquilando su diversidad y los ecosistemas naturales.
2. Nuestra definitiva y militante oposición a los principios
del Modelo Neoliberal sostenido en la magia omnipresente y ciega
del mercado, en la prevalencia de la mutilante visión economicista
e instrumental y en la ceguera de un racionalismo descarnado que
generó la fragmentación de la realidad y del mundo,
la insolidaridad de un individualismo sin sentido, la subordinación
de los saberes populares a una concepción homogenizadora
que destruye la diversidad e ignora la construcción histórica
de todas las etnias y culturas.
3. La falacia del totalitarismo imperante se ha convertido en
escombros ante los nuevos sentidos de una humanidad y un mundo
que luchan por emanciparse fortalecidos con los afluentes amorosos
del diálogo de saberes, del imperio fraternal de lo ético,
de la repoetización creativa de la solidaridad humana y
de una entrañable relación respetuosa entre sociedad,
naturaleza y conocimiento.
4. La paz es el ámbito de la sociedad civil libre, la
violencia y la guerra son las formas de dominación impuestas
desde la política y el Estado. La irrenunciable y obstinada
búsqueda de la paz, como lo ha demostrado el Primer Encuentro
de Movimientos Alternativos de América Latina, es el campo
fértil donde florece el templo de la dignidad humana, fecundada
en los territorios de la pluralidad de identidades y en las caudalosas
corrientes de todas las creencias espirituales.
5. Una de las formas de violencia y opresión son las cadenas
impuestas a nuestras sociedades a través del pago de la
deuda externa, que agudiza el empobrecimiento material de nuestros
pueblos y atenta a la seguridad social. Este Encuentro apoya todas
las acciones encaminadas a lograr que el dogal de la deuda externa
sea roto y que, desde la sociedad civil, se puedan ir configurando
nuevas formas de seguridad social en los ámbitos de la
economía, la educación, la salud.
6. La diversidad cultural en América Latina es una riqueza
social de nuestros pueblos. Es una herencia que atraviesa las
vivencias, sabidurías, conocimientos ancestrales, expresada
en las distintas lenguas, en las formas de vida, en las formas
de vestir y alimentarse, en el arte, en la música, en las
maneras de cultivar la tierra. La diversidad es la única
forma en donde pueden caber todos los mundos.
7. La tierra no es el mero soporte para la producción
y la acumulación de la riqueza como sostén de flagrantes
iniquidades e injusticias, sino que es la casa común en
la que la humanidad, sin exclusiones, deberá realizar los
sueños irrenunciables de su destino, de sus luchas por
la justicia, de sus búsquedas de la felicidad y el bien
común. La tierra no es propiedad de nadie, es un bien común.
Es el referente de nuestros pueblos. Luchar por la tierra y todos
los recursos naturales es luchar por la justicia, por nuestra
cultura, por nuestra vida.
8. Los participantes rechazamos de manera frontal y decidida
la propuesta neoliberal de flexibilizar el mercado laboral que
únicamente ha servido para desplazar y dejar en la miseria
a millones de trabajadores de América Latina. Condenamos
el desmantelamiento y privatización de los servicios públicos
que afectan especialmente a la población más pobre
de los países del continente. Denunciamos que se trata
de una iniciativa contra los sistemas más elementales de
seguridad y protección social.
9. La educación debe convertirse en el espacio de construcción
de nuevos sentidos e impugnación al modelo occidental de
conocimiento, ciencia y tecnología caracterizados por la
producción de modelos simplificadores de la realidad, con
propósitos de aplicación fragmentaria y reduccionista,
incapaces de comprender la compleja realidad de la vida, de la
naturaleza, de la cultura y del ser humano. Postulamos la necesidad
de avanzar en un nuevo proyecto educativo fundado en la racionalidad
ética, en la construcción colectiva del saber por
intermedio del diálogo de saberes en una pedagogía
que movilice democráticamente a los actores sociales para
la reconstrucción y reapropiación del mundo, con
el objetivo de hacer posible que la Tierra pueda convertirse en
la casa de todos y la humanidad en Humanidad.
10. La lucha es la única forma de alcanzar la paz y lograr
la justicia. Este Encuentro apoya la lucha de la sociedad civil
internacional en contra del neoliberalismo y la Organización
Mundial de Comercio, y apoya las acciones que concluyeron con
el fracaso de la Ronda del Milenio, iniciando los albores, a partir
de Seattle, de la búsqueda de nuevos caminos solidarios
para la Humanidad.
11. Este Encuentro apoya también las luchas liberadoras
que se expanden esperanzadoras en América Latina desde
la Selva Lacandona hasta los territorios del Cono Sur, en tierra
de los Mapuches. Especialmente apoya la lucha que realizan los
pueblos indígenas de la Amazonía, para que esta
región sea considerada patrimonio natural y cultural imprescriptible
de los pueblos de la región y no el coto destructivo de
la racionalidad economicista y tecnológica del mercado.
12. Cuba es el único país soberano del continente.
Su dignidad debe merecer la solidaridad de los movimientos sociales
latinoamericanos. Condenamos enérgicamente el bloqueo económico
y las agresiones emprendidas por el gobierno norteamericano contra
Cuba que son uno de los símbolos más degradantes
de la política estadounidense de dominación del
continente.
13. Los movimientos sociales del continente reunidos en Quito
rechazamos categóricamente la intervención militar
extranjera hacia el territorio de Colombia y nos solidarizamos
con su pueblo que combate frontalmente el neoliberalismo y ratificamos
que son los colombianos los únicos que tienen el derecho
incuestionable de decidir, por sí mismos, su destino.
14. Los participantes a la reunión condenamos la política
genocida de la guerra de baja intensidad y paramilitarización,
pues son el instrumento encubierto para asesinar y dividir las
comunidades y desplazar a poblaciones enteras de sus territorios.
Denunciamos estas estrategias como mecanismos de los poderes del
mercado y los gobiernos para ejercer un estado de guerra permanente
contra los pueblos, en particular, Colombia y México.
15. El Ecuador atraviesa la peor crisis de su historia. Desde
la encrucijada de esta crisis seguramente se va a refundar el
nuevo Estado democrático sostenido en las identidades plurales
y vigorosas de la sociedad civil. Este Encuentro apoya la lucha
de los movimientos sociales ecuatorianos, sus iniciativas, sus
propuestas, sus utopías. Especialmente, la lucha de los
pueblos indígenas y el pueblo negro por sus derechos culturales
y colectivos. Apoya, igualmente, las nuevas alianzas entre los
distintos actores y, sobre todo, con el emergente y dinámico
movimiento sindical.
Propuestas
1. Crear un frente de lucha de carácter internacional
que coordine las alianzas y acciones conjuntas de los movimientos
sociales del continente y que de continuidad al resto de acciones
propuestas en Quito.
2. Crear redes de movimientos sociales: indígenas, campesinos,
sindicales, ecologistas, mujeres, etc... que actúen coordinadamente,
organizándose, solidarizándose, intercambiando experiencias
de lucha.
3. Organizar encuentros, mesas redondas, en diferentes países
de América Latina, que nos permitan conocer las problemáticas
de la diversidad nacional y de los pueblos.
4. Organizar el Primer Encuentro Intercultural de los Pueblos
Indígenas de la Amazonía sobre diversidad cultural
a realizarse en Ecuador, como parte de la Agenda del 2.001.
5. Tejer una red de culturas de América Latina para realizar
un encuentro cultural continental.
6. Buscar la generación de un fondo económico y
un ente internacional que difunda por todos los medios las propuestas
de integración latinoamericana de la sociedad civil.
7. Crear comités que difundan las experiencias de economía
solidaria generadas en el continente y que se encarguen de capacitar
a las personas, mejorar los niveles de calidad de los productos
de las empresas alternativas y propicie la redistribución
de las diferentes formas de capital económico, social,
cultural.
8. Apoyar la marcha sobre la deuda externa declarada en la ciudad
de Belén, en el Segundo Encuentro Americano por la Humanidad
y contra el Neoliberalismo.
9. Apoyar las acciones de la Coordinadora de Comunidades Mapuches
Arauco-Mayeco y propiciar un encuentro de movimientos sociales
en Chile como parte de la Agenda del 2.001.
10. Apoyar activamente la primera Huelga Continental declarada
como parte de las acciones de la Agenda 2.001.
11. Apoyar las acciones de la Carpa Blanca y del Movimiento de
Educadores del Cono Sur, como parte de la Agenda del 2.001.
12. Apoyar y difundir en todos los espacios las acciones del
movimiento zapatista de México y coordinar acciones internacionales
de solidaridad en los distintos ámbitos. Exigirle al gobierno
mexicano el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés
firmados el 16 de febrero de 1996, tal como quedaron planteados
en la propuesta de reformas de la Cocopa, que fue rechazada por
el gobierno en diciembre del mismo año. Además,
exigirle el cumplimiento de las condiciones planteadas por el
EZLN para la reanudación del diálogo:
- Liberación de todos los presuntos zapatistas presos
- Un interlocutor gubernamental con capacidad de decisión
- Impulso a la Comisión de Seguimiento y Verificación
- Propuestas serias y concretas para la mesa 2 sobre Democracia
y Justicia y compromiso de llegar a acuerdos
- Fin al hostigamiento militar y paramilitar contra los pueblos
y comunidades indígenas
13. Apoyar las acciones que se están realizando en las
diversas partes del mundo contra el neoliberalismo y la globalización,
así como las acciones emprendidas por la Alianza por un
Mundo Solidario y Responsable.
14. Apoyar las acciones del Movimiento Brasil: 500 Años
de Resistencia Indígena, Negra y Popular y realizar esfuerzos
para darle dimensión continental y promover un definitivo
rechazo al legado colonial.
15. Saludamos la devolución del Canal de Panamá
a la República de Panamá y denunciamos la creciente
presencia miliar de Estados Unidos en América Latina, como
particularmente lo demuestran las bases militares instaladas recientemente
en Bolivia y Ecuador con la seria amenaza que ello significa para
la paz, la libertad, la justicia y la democracia en la región.
16. Estamos decididos a poner fin a los actos de barbarie, donde
se presenten, para lo cual nos proponemos tejer una red de luchas
y resistencias a fin de construir un mundo donde quepan todos
los mundos, un mundo en el que la paz con justicia y dignidad
permita a todos y cada uno de los seres humanos, nacidos o por
nacer, acceder a los niveles mínimos de bienestar y felicidad,
pues de lo contrario más y más pueblos se levantarán
en armas para derrocar la tiranía y la opresión
de la que actualmente son objeto.
Fuente:
Movimientos Sociales Alternativos de América Latina: Primer
Encuentro. Coedición Corporación de Estudios y Promoción
Social Integral, CEPSI; Fundación para el Progreso del
Hombre, FPH; Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales,
ILDIS. Quito, 2000

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