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Acatamiento y financiamiento: dos precondiciones para mejorar la protección de los Derechos Humanos en las Américas

Intervención ante el XXXI período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA. Junio, 2001

Roberto Cuellar M., Director Ejecutivo del IIDH


Hace 32 años San José fue sede de la Conferencia Especializada de la OEA y, por medio de un prodigioso consenso, los Estados Americanos aceptaron la Convención Americana sobre Derechos Humanos como el pacto fundamental de derechos humanos del hemisferio. Hoy, del 3 al 5 de junio, nuevamente en San José, los Cancilleres de 34 Estados Americanos se reunirán en la XXXI período de sesiones de la OEA para fortalecer y mejorar el sistema de protección de derechos humanos y, eventualmente, darle contenido a la cláusula democrática que esos 34 estados incluyeron en la reciente cumbre de Quebec.

El Pacto de San José, de hace 32 años, alentó un audaz movimiento civil hacia una mayor solidaridad interamericana y puso las bases de la protección regional de la dignidad de la persona humana. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, creada en Santiago de Chile en 1959, con sede en Washington DC., amplió sus capacidades y expandió los medios de protección en países de alto riesgo: defendió los derechos humanos en medio de las guerras y de la violencia insurgente, supervisó la conducta oficial por informes acerca de violaciones sistemáticas y condenó las dictaduras del Hemisferio. Luego, en 1969, los Estados crearon la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se estableció en San José, diez años más tarde e inició sus funciones a partir de 1980. Casi simultáneamente, la Corte, con apoyo de la Comisión y por medio del convenio de sede en la República de Costa Rica, fundó el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, como entidad auxiliar de promoción del respeto a los derechos humanos consagrados en el Pacto de San José, por medio de la acción educativa.

Muy pronto, la Corte Interamericana produjo una provechosa acción jurisprudencial en la atención de casos paradigmáticos: pena de muerte, desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones arbitrarias, violencia contra los niños de la calle, migraciones forzadas y éxodos masivos, extensión de la protección consular humanitaria y protección de la libertad de expresión.

Hoy, de nuevo, como en la Conferencia Especializada de Derechos Humanos de 1969, en San José, a partir del 3 junio, los Cancilleres del Hemisferio tendrán en la mesa principal de la Asamblea las iniciativas y los esfuerzos para mejorar y expandir la protección interamericana en favor de 200 millones de habitantes de las Américas.

En el aspecto de la protección legal se trata de que los Estados acaten rigurosamente y respeten ejemplarmente las resoluciones, las opiniones consultivas y las sentencias de la Corte y de la Comisión que los mismos Estados han configurado; en el aspecto del mejoramiento del sistema de protección, se trata de que los Estados le den el respaldo financiero, pronto y efectivo, a los proyectos de reformas que plantea la agenda del XXXI periodo de sesiones de la OEA. No hay derechos humanos sin la voluntad política de respeto a la legalidad interamericana, ni hay mejoramiento sin financiamiento oportuno y extendido a la Corte y a la Comisión interamericanas.

La expansión de la protección regional de los derechos humanos debe discutirse ampliamente con la sociedad civil y los Estados democráticos deben escuchar la opinión de las organizaciones locales que, en definitiva, son los primeros litigantes que ponen en movimiento a los órganos de protección de la Convención Americana. El gobierno de Costa Rica ha ofrecido, en actitud pionera y dentro de las reglas de la XXXI Asamblea General de la OEA, facilitar ese diálogo con las organizaciones civiles del país y de la región, y acercar el debate de la agenda oficial al público, por medio de sistemas interactivos de comunicación y por medio de los comentarios especializados del consejo académico del Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

Estas organizaciones civiles conforman el audaz movimiento de derechos humanos que ayer promovieron el advenimiento de la democracia en las Américas y que hoy representan a las víctimas individuales y a los sindicatos, a las poblaciones de refugiados y a las comunidades afectadas por las guerras, a los pueblos indígenas y aquellas colectividades que ponen ante la Comisión y luego ante la Corte los casos recurrentes de violencia contra las mujeres y la niñez.

Convencida de que no puede discutirse seriamente la protección interamericana a espaldas de las entidades de la sociedad civil, esa iniciativa del gobierno y, en particular del Sr. Roberto Rojas, Canciller de Costa Rica, muestra la vocación y la voluntad democrática del pueblo costarricense ante el desarrollo del XXXI período de sesiones de la OEA.

A poco más de medio siglo de la creación del sistema interamericano de derechos humanos, la Corte y la Comisión pasan por uno de sus momentos claves: se trata de dar seguimiento a la evolución progresiva y alentadora de las legislaciones aceptadas para la protección humanitaria y en beneficio de la dignidad de la persona humana.

Fuente: Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IIDH, Costa Rica
http://www.iidh.ed.cr/aplicaciones/sitio_web/comunicados/comiidh010601.htm


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