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Buenos días a todos
Saludo especialmente la iniciativa de la Cancillería de
Costa Rica de abrir un diálogo con las organizaciones de
la Sociedad Civil, a los interesados en el tema de la Carta Democrática
Interamericana, y agradezco la oportunidad de compartir con ustedes
unas reflexiones al respecto del proyecto que hoy estamos considerando.
Permítanme si en algunos casos podemos incurrir en una
reiteración ya que en algunos de los conceptos que don
Rodolfo compartió con ustedes vamos a estar indudablemente
de acuerdo. En primer lugar, yo señalaría la importancia
de esta iniciativa: yo creo que hay gente que ha querido ver en
lo que sucedió en la Asamblea General de la OEA, simplemente
una dinámica de no resultados cuando conociendo como se
maneja la vida interna de la Organización de Estados Americanos
esta Asamblea que pasó, fue una Asamblea productiva que
precisamente nos va a llevar a la consideración, a más
tardar a fines de setiembre, de una carta Democrática Interamericana,
y que evidentemente tuvo que entrar a discutir temas importantísimos
respecto al tema del fortalecimiento del Sistema Interamericano
de Derechos Humanos.
Se ha querido hacer aparecer como que la falta de resoluciones
concretas en la Asamblea General implicó un fracaso de
esta actividad, y eso no es cierto. La Asamblea General de la
OEA no es el único momento en que se adoptan decisiones
ni tiene que serlo por la propia forma de la Organización;
de hecho yo les diría de la experiencia que algunos hemos
tenido con la Organización de Estados Americanos que esta
fue una Asamblea particularmente rica en los debates y que exigió
la toma de decisiones, por lo menos a corto plazo en el tema de
la Carta Democrática. También es muy importante
señalar la vigencia del debate sobre el tema de la Democracia,
mucha gente que ya daba por sentado que todos estábamos
de acuerdo en lo que significaba la democracia, cuáles
eran sus elementos constitutivos. Los que hablaron del fin de
la historia y dijeron que ahí se había acabado la
discusión sobre qué significaba democracia, ahora
nos encontramos que este tema, es un tema vital no solo en el
contexto de la OEA, sino en el debate internacional de los países,
y ustedes han estado bastante al tanto de lo que significa el
debate entre democracia representativa y democracia participativa.
Por cierto, déjenme compartir con ustedes que, a propósito
de una reflexión que hicimos en CAPEL y en el Instituto
Interamericano de Derechos Humanos, nosotros este año,
que es el año de la participación política
dentro de las actividades del Instituto Interamericano de Derechos
Humanos, marcamos que una democracia para ser entendida como completa
en el contexto de nuestro continente, tenía que entenderse
como representativa pero también participativa y, agregamos
un tercer adjetivo, dijimos que la democracia en América
Latina, en nuestro continente, fuera además inclusiva,
incluyente, porque así como nos acostumbramos a crecer
con un concepto de desarrollo con exclusión social, también
nos hemos acostumbrado a un concepto de instalación democrática
con exclusión de grandes sectores, y si no que lo digan
nuestros pueblos indígenas, los pueblos afroamericanos,
el reducido acceso de la mujer a puestos públicos, etc,
etc, etc. Yo creo que las sociedades latinoamericanas tienen,
y no solo las latinoamericanas, creo que también las del
Caribe y las Norteamericanas, tienen que reconocerse como sociedades
diversas y plurales, para reflejar, entonces, en su democracia
y su sistema político esa diversidad y no negarla. Una
amiga compartía el otro día con nosotros la anécdota,
de que un país del caribe hicieron una encuesta acerca
de la pertenencia de la gente a los diferentes grupos étnicos,
y ese país del caribe, resultó con una composición
étnica, a juzgar por los resultados de esta encuesta, igual
a la de Suiza. Entonces, o nos aceptamos como quienes somos y
nos reconocemos como diversos o no vamos a poder avanzar en un
concepto de democracia que realmente nos represente a todos.
Sobre la Carta Democrática, yo quiero insistir en que
considero importante el debate; que me parece valiente que se
trate de incluir primero una cláusula democrática
en los procesos de integración políticos o económicos,
y por ahí empezó buena parte del debate. A veces
se pregunta uno si los procesos de integración están
listos para esta inclusión de la cláusula democrática.
Ha habido otros sistemas en donde la integración económica
parece haber precedido a la integración política
pero evidentemente el esfuerzo es importante, es atinente, es
vigente y es valiente y es oportuno, ahora, como se está
haciendo.
Yo ahí tengo que concordar con don Rodolfo Cerdas, en
que encuentro una cantidad de deficiencias, de vaguedades, de
ambigüedades y de vacíos en el proyecto que estamos
considerando hoy: ¿ A qué se refiere el proyecto
sintéticamente? A cuatro grandes cosas:
1. La Democracia como concepto y en el Sistema Interamericano
2. La relación entre Democracia y Derechos Humanos
3. Los mecanismos para la defensa de la Democracia
4. Digamos actividades relacionadas con lo que es promoción
y vigilancia del desarrollo de la Democracia.
Esos son básicamente los apartados en que uno puede resumir
el contenido de este proyecto de Carta Democrática, pero
empecemos por lo primero: Democracia, concepto de Democracia y
sistema Interamericano. En primer lugar, concuerdo con don Rodolfo,
los elementos constitutivos de la Democracia. Aquí nos
hablan del tema de las elecciones, evidentemente las elecciones
son un elemento necesario pero no suficiente para poder calificar
un régimen como democrático; tienen que ser además
ciertas elecciones, y según el proyecto de la carta ha
escogido la terminología de que sean libres y justas, y
esta terminología es ambigua, no repite la que se acostumbra
en el Sistema Interamericano. Fíjense ustedes que en Sistema
Interamericano hay una mejor definición en el artículo
23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
donde se requiere que sean periódicas, auténticas,
con sufragio universal y por voto secreto; cuatro condiciones
que son más precisas que las que están en la carta,
de modo que no haya que inventar nada. Bastaba con trasladar las
características de un instrumento del mismo Sistema Interamericano,
además en doctrina crecientemente se habla del concepto
de elecciones competidas para salir de la relativa ambigüedad
del término auténticas y, este es un concepto que
debería de alguna manera integrarse en la carta.
Sobre la relación de la democracia con los derechos humanos
dentro del Sistema Interamericano, una cosa que yo quisiera marcar
acá, es que de alguna manera la Carta trata de exigir que
la democracia sea el sistema político de los países
que pertenezcan a la Organización de Estados Americanos.
Ustedes saben que este es un debate que ya existió en alguna
oportunidad en el seno de la OEA, a propósito de lo que
algunos han llamado expulsión de Cuba, otros han llamado
la exclusión de Cuba del Sistema Interamericano y en aquel
momento se dijo que la democracia representativa era el sistema
político de la Organización de Estados Americanos,
de tal manera que ahora el traer este debate tiene que representar
también definir con mayor precisión lo que uno entiende
por democracia. Como decía don Rodolfo, totalmente de acuerdo
con él, no solamente estamos hablando de un concepto de
elecciones, estamos hablando también de cuáles son
los conceptos respecto a la institucionalidad que debe existir
en un país ara que se considere que hay una verdadera democracia
y cuáles son las características de esa democracia
en función de respetar efectivamente la voluntad del pueblo.
En cuanto a la relación entre democracia y derechos humanos,
conceptualmente la democracia y los derechos humanos están
íntimamente vinculados no solo, y esto a mucha gente se
le olvida, porque el voto y la capacidad de ser elegidos son derechos
humanos, son derechos políticos que están consagrados
en los instrumentos internacionales de derechos humanos, -ya yo
les cité el artículo 23 de la Convención
Americana, les puedo citar el artículo 25 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos,- o sea, estos son derechos
humanos, sino porque ciertos mecanismos, para que funcione la
democracia tienen relación con los derechos humanos. Hay
una vinculación íntima entre lo que es ejercicio
de los derechos humanos y vigencia real de la democracia, pero
también la vigencia de la democracia exige el respeto de
muchos derechos humanos. Es más, la primera idea que le
viene a uno a la mente es la libertad de expresión que
la Corte Interamericana de Derechos Humanos calificó como
la piedra angular de la democracia en su opinión consultiva,
en donde definió porqué este derecho tenía
una entidad distinta dentro del Sistema Interamericano. Curiosamente,
y como bien lo dijo don Rodolfo, la libertad de expresión
aparece invisibilizada, o un poco opaca en esta Carta Democrática,
en donde se habla por ejemplo de libertad de prensa, que es uno
de sus componentes pero evidentemente no es el único.
El artículo cuarto, por ejemplo, habla de derechos sociales
en el caso de los derechos que deben estar incluidos para que
la vinculación entre democracia y derechos humanos efectivamente
funcione, pero no habla de derechos económicos. Vean ustedes
que habla de desarrollo económico y social pero no habla
de derechos económicos, y el Sistema Interamericano, como
los Sistemas Internacionales de derechos humanos, conoce de derechos
económicos, sociales y culturales y aquí, por alguna
extraña razón, aparecieron los sociales y desaparecieron
los otros. Entonces si queremos ser integrales en nuestra visión
de derechos humanos también deberíamos trasladarlo
a esta visión de la vinculación entre democracia
y derechos humanos.
Seguimos con las críticas a la Carta, entonces el mismo
arranque del proyecto que ahora analizamos, parece querer vincular
democracia y derechos humanos, pero tiene un serio problema en
su planteamiento cuando dice que los pueblos de América
tienen derechos a la democracia, ¿Que quiere decir eso?
Fíjense ustedes que en derecho internacional público
hay un concepto que es el concepto de pueblo diferente del de
Estado, ¿quiere decir que nosotros le estamos reconociendo
el derecho de la democracia a los pueblos o a los Estados?, y
si son los pueblos, ¿cuáles son los pueblos? Queremos
con esto decir que las poblaciones indígenas o poblaciones
autóctonas tienen un derecho a la democracia diferente.
Es decir, tenemos que definir los términos de los que estamos
hablando; además, ¿qué quiere decir un derecho
a la democracia? No parecería mejor decir que los países
de América reconocen la necesidad de vivir en democracia
y de defender la integridad de la democracia, o como decía
don Rodolfo, reconocer que la democracia ha sido el fruto de una
lucha de los países americanos por formar un sistema que
realmente lo represente. De modo que, por ahí tendríamos
algún tema que trabajar con respecto a refinar esa vinculación
entre democracia y derechos humanos para hacerla más precisa,
de nuevo los artículos 8 y 9 reiteran la importancia de
los derechos humanos, pero con toda franqueza, son declaraciones
que no agregan nada a los instrumentos vigentes en el Sistema
Interamericano, ni a sus mecanismos de protección. Si ustedes
los observan, lo único que dice es que los hombres y las
mujeres de América tienen los derechos consagrados en los
instrumentos, entonces ¿para qué hacemos esa declaración
si ya de todas maneras los tienen según esos instrumentos?
De hecho, más bien, fíjense que en el numeral 9,
se refiere exclusivamente a violaciones de derechos civiles y
políticos. Fíjense de nuevo en ese tema, y excluye
totalmente los derechos económicos, sociales y culturales,
que como sabemos tienen ciertas dificultades de exigibilidad para
entrar en el Sistema Interamericano, pero no es lógico,
que este proyecto de carta los excluya, como si los hombres y
mujeres de América no pudieran reclamar también
violaciones a sus derechos económicos, sociales y culturales
y ese es un tema fundamental, porque por la vía de estas
exclusiones puede terminar minándose la poca exigibilidad
que de todas maneras estos derechos tienen.
De acuerdo también con que el mecanismo previsto para
la defensa de la institucionalidad democrática está
por lo menos impreciso, sobre todo los casos en que pareciera
que el que un Estado acuda a pedir ayuda en el caso de una amenaza
a la institucionalidad democrática; es una hipótesis
relativamente remota porque generalmente la amenaza viene del
propio poder público en la mayor parte de los países,
que es a lo que se refiere el siguiente artículo, pero
entonces por tratar de mezclar las dos hipótesis se terminó
debilitando la que debería haber concentrado mayor atención.
Interesante, una reflexión, porque sé que estoy
prácticamente excedido del tiempo, que el proyecto de carta
en examen subraya que las obligaciones en el tema de derechos
humanos no se suspenderán si llega a suspenderse al Estado
por quebrantamiento del orden democrático. Les digo que
interesante es la reflexión porque esta ha sido la argumentación
con que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
ha seguido juzgando la evolución del caso cubano a pesar
de que Cuba no está activa dentro de los órganos
del Sistema Interamericano.
Por lo que toca a los temas restantes, misiones de observación,
promoción de la democracia, honradamente agregan poco a
lo que sucede en la realidad, porque estos son temas que existen.
La OEA organiza misiones de observación electoral y tiene
programas de promoción de los valores democráticos,
de hecho, yo diría que casi que debilitan algunas de las
potestades, porque repiten conceptos tan poco afortunados como
el de elecciones libres y justas en lugar de las características
que comentamos más atrás y en cambio no elaboran
sobre los principios: ¿Qué significa promoción?,
¿A qué se comprometen los Estados?, si los Estados
efectivamente reconocen el valor de la educación para promover
y profundizar la democracia, ¿Qué quiere decir esto?;
de tal manera que yo, pueden sonar unas críticas muy contundentes
y abundantes, pero créanme que las formulo con el mejor
ánimo de que de estos trabajos y de otros más adelante,
pueda surgir un instrumento más preciso, más eficaz,
más útil precisamente en la defensa de la democracia
en esta parte del mundo que es lo que ha todos nos interesa.
Muchas gracias.
Fuente:
Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IIDH, Costa Rica
http://www.iidh.ed.cr/aplicaciones/sitio_web/act2001/panel_joset.htm

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