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En momentos en que el país se debate en una
ambiente de violencia por la decisión gubernamental de
acallar por la fuerza los reclamos de la población, las
organizaciones indígenas y campesinas de Santa Cruz y tierras
bajas, luego de una profunda reflexión conjunta, expresamos
al Gobierno y a la opinión pública general nuestras
conclusiones.
Las acciones de hecho en que sucesivamente incurrimos los sectores
sociales rurales son determinadas por la actitud intransigente
y excluyente de los gobiernos de turno, en dirección a
garantizar los privilegios de unas cuantas familias dominantes
y repartirse las riquezas que nos pertenecen a todos los bolivianos.
Las instituciones estatales, cuoteadas siempre entre los partidos
de gobierno, niegan en la práctica los derechos establecidos
para campesinos, indígenas y originarios.
El reconocimiento de nuestros derechos nunca ha sido producto
de un diálogo espontáneo ni de una política
de Estado, pues siempre hemos tenido que recurrir a medidas de
presión. Los campesinos y originarios del altiplano y los
valles tuvieron que levantarse en la Revolución de 1952
para acabar la servidumbre, conquistar su derecho a la tierra
y revertir el latifundio. Pero mientras esto se hacía en
las tierras altas, las tierras bajas fueron repartidas a las familias
y amigos de las sucesivas dictaduras y gobiernos. La alta concentración
de tierras y el origen corrupto de los latifundios tuvieron que
ser reconocidos recientemente por el propio INRA, pero en los
6 años de vigencia de la Ley que ordena revertirlos, esta
institución y los poderes del Estado han hecho todo lo
posible para que no sean revertidos: Convenios con los empresarios,
normas técnicas, proyectos de Ley, decretos supremos y
fallos judiciales. Y a nuestra demanda de reinstitucionalizar
el INRA para que se pongan límites a su actuación
prebendaria y corrupta, la respuesta que hoy estamos recibiendo
es el traspaso de todos los cargos al partido de Gobierno.
Las marchas indígenas del 90 y del 96 obligaron al reconocimiento
de las Tierras Comunitarias de Origen, pero hasta ahora sólo
se ha titulado una mínima parte de las mismas, a pesar
de los millones de dólares donados por la Cooperación
Internacional para este fin, y a los campesinos no se les ha titulado
nada. Y cuando indígenas y campesinos reclamamos las tierras
a que tenemos derecho, la respuesta es la violencia de manos de
los terratenientes o de la represión oficial. Así,
además de la extrema pobreza y la falta de tierras, cargamos
con las muertes, las amenazas, las torturas y las detenciones
arbitrarias, mientras para los asesinos y traficantes de tierras
no hay Gobierno ni poder judicial que los detenga, como se ha
visto con la masacre de Pananty.
Nuestras manifestaciones pacíficas como las marchas del
2000 y 2002 y muchas otras movilizaciones sociales reclamando
participación y la vigencia de derechos, no son atendidas
porque los partidos políticos que alternativamente ocupan
el poder, se niegan a cualquier reclamación que pueda afectar
sus intereses o permitir una verdadera democracia. La demanda
de una inmensa mayoría para que se incorpore la participación
social en una Asamblea Constituyente no sujeta al monopolio de
los partidos políticos, es un buen ejemplo: A tan sólo
un mes de que los partidos suscribieran un acuerdo con nuestras
organizaciones para acordar el proyecto de reforma constitucional,
a instancias del actual Gobierno, se aprobó una Ley de
Necesidad que constitucionaliza la exclusión, esta vez
de los representantes sociales en el Parlamento. A más
de 35 parlamentarios indígenas, campesinos y originarios
elegidos por el voto popular se les deja por fuera de las decisiones
con el rodillo de los partidos de Gobierno, que ni siquiera escuchan
sus propuestas.
En esta democracia no se dialoga con los sectores sociales si
no es bajo medidas de presión. La propia marcha de los
ancianos jubilados fue primero reprimida y tuvo que correr la
sangre de 9 de ellos en el accidente de tránsito a que
los sometió el Gobierno, para que éste escuchara
sus demandas. Igual pasó hace dos años con la reclamación
por el agua de sectores rurales y urbanos de Cochabamba. En esta
democracia la tierra, el gas, los bosques y hasta las aguas, que
nos pertenecen a todos, los reparten y negocian unos cuantos a
espaldas del país, dejando a la mayoría de la población
en el desamparo.
Es por eso que una vez más nos vemos obligados a salir
a las calles, caminos y carreteras a recordarle al Gobierno y
al país entero que las movilizaciones no son por siglas
político partidarias ni por el capricho de convulsionar
el país, sino para que se resuelvan nuestros problemas
más esenciales. Para esto nos movilizamos y para exigir
que paren la represión, las balas, las detenciones arbitrarias
y la exclusión.
Las organizaciones abajo firmantes, proponemos:
1. GRAN DEBATE NACIONAL. Previa concertación de
las condiciones debe realizarse un debate nacional, abierto y
transparente, televisado en directo, sobre GAS e HIDROCARBUROS,
CAPITALIZACIÓN y ALCA.
Todos los bolivianos tenemos derecho a conocer y opinar sobre
lo que ha pasado y se proyecta para el futuro con las riquezas
que nos pertenecen a todos los bolivianos. Las decisiones sobre
los recursos estratégicos no pueden seguir siendo adoptadas
por unos cuantos políticos que sin importarles las condiciones
de pobreza y marginación en que nos encontramos la inmensa
mayoría, se lucran con grandes negociados vaciando nuestras
riquezas. El país tiene que conocer también las
condiciones del posible ingreso al Tratado de Libre Comercio,
y las repercusiones que esto traería para la economía
y la soberanía nacional antes de que se tome cualquier
decisión.
2. MESA DE CONCERTACIÓN NACIONAL. Bajo la mediación
de la Iglesia, instalar una Mesa de Concertación para llegar
a acuerdos sobre los siguientes temas:
a. ASAMBLEA CONSTITUYENTE. No solo no se ha atendido el reclamo
de la masiva movilización de mayo y junio pasados y el
acuerdo suscrito, sino que la Ley de Necesidad aprobada consolida
la exclusión de los sectores indígenas, campesinos
y originarios que en diferentes partidos lograron ingresar al
escenario político.
b. TIERRA Y TERRITORIO: Es necesario resolver de una vez la reversión
de los latifundios y la dotación de tierras a indígenas
y campesinos, antes de consolidar concesiones y repartir más
tierras a los traficantes, madereros y barraqueros por vía
de normas técnicas y resoluciones administrativas. La despolitización
del INRA es urgente para que pueda sanearse la corrupción
que ha acompañado durante los últimos 50 años
la distribución de tierras. También tiene que empezarse
a aplicar el derecho que tenemos a la consulta, participación
y concertación de las decisiones que nos afectan, de acuerdo
con el Convenio 169 de la OIT.
c. POLÍTICAS ECONÓMICAS Y SOCIALES. Las medidas
que dice tener el Gobierno para la reactivación económica
deben ser concertadas con todos porque a todos nos afectan y deben
incorporar la promoción del desarrollo productivo y la
economía campesina. También debemos hablar sobre
la Estrategia de Reducción de la Pobreza porque no puede
ser que mientras ésta se ejecuta con gran publicidad, la
pobreza siga creciendo en cifras alarmantes, como lo demuestra
el informe de Naciones Unidas.
d. JUSTICIA. No puede ser que la justicia sólo opere para
servir a los partidos y sectores dominantes y para garantizar
la impunidad de las injusticias que se comenten contra nuestros
pueblos, comunidades y ciudadanos. El Poder Judicial tiene que
ser despolitizado para garantizar su independencia, eliminar la
corrupción y lograr un mínimo de imparcialidad.
e. COCA. El problema de los cocaleros, aunque el Gobierno quiera
ocultarlo bajo argumentos de lucha política o de narcotráfico,
es un problema real de los sectores campesinos y del país,
y como tal debe ser resuelto en un diálogo abierto, bajo
criterios de dignidad y soberanía nacional.
f. ERRADICACIÓN DE LACORRUPCIÓN. La corrupción
es el peor mal que afecta a nuestro país y se vive en todas
las instancias del Estado, en la definición de las políticas
y de las normas. Una real estrategia contra la corrupción
debe partir de la despolitización de las instituciones
del Estado y no de su ocupación por el partido de Gobierno,
lo que justamente está sucediendo ahora con el INRA.
ANUNCIAMOS QUE EN LOS PRÓXIMOS DÍAS INICIAMOS MOVILIZACIONES
DESDE NUESTRAS COMUNIDADES Y REGIONES
EXIGIMOS RESPETO POR LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y LAS GARANTÍAS
CONSTITUCIONALES DE TODOS LOS CIUDADANOS, Y QUE CESE LA REPRESIÓN
Santa Cruz de la Sierra, 24 de enero de 2003
Firman:
COORDINADORA DE PUEBLOS ETNICOS DE SANTA CRUZ (CPESC), CENTRAL
DE PUEBLOS ETNICOS MOJEÑOS (CPEM-BENI), FEDERACIÓN
DE MUJERES CAMPESINAS - BARTOLINA SISA - SANTA CRUZ, FEDERACIÓN
SINDICAL UNICA DE TRABAJADORES CAMPESINOS DE SANTA CRUZ; CENTRAL
DEPARTAMENTAL DE TRABAJADORES ASALARIADOS DEL CAMPO - SANTA CRUZ,
FEDERACIÓN SINDICAL UNICA DE TRABAJADORES CAMPESINOS DE
PANDO; FEDERACIÓN DE TRABAJADORES CAMPESINOS DE LAS CUATRO
PROVINCIAS DEL NORTE DE SANTA CRUZ, MOVIMIENTO SIN TIERRA - SANTA
CRUZ, CENTRAL INDÍGENA DE LA REGIÓN AMAZÓNICA
DE BOLIVIA.
Fuente: Econoticiasbolivia.com
Tomado de: Rebelión, 28 de enero de 2003
http://www.rebelion.org/bolivia/comunic280103.htm

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