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Los venezolanos, y en forma especial, los periodistas,
vivimos, desde hace más de un año, en condiciones
de extrema tensión y de permanente confrontación
que amenazan seriamente la normalidad de nuestras vidas, nuestros
trabajos y nuestra salud mental.
Reconocemos que los acontecimientos políticos
que han tenido lugar en el país constituyen el origen de
ese preocupante estado de cosas. Sin embargo, consideramos que
la intensidad de comportamientos agresivos en nuestra mutua relación
social, su extensión a amplias capas de la población
y las manifestaciones de intolerancia fuera de todo control son
producto directo de la acción de los medios de comunicación
social.
Defendemos el derecho de los ciudadanos a asumir la defensa de
sus posiciones políticas e ideológicas como también
su derecho a desarrollar una acción proselitista acorde
con sus convicciones, siempre en el marco de las normas que rigen
en un sistema democrático.
Los medios de comunicación social, los
periodistas y los colaboradores tienen el derecho de expresar
sus creencias políticas en los espacios reservados a los
contenidos de opinión, respetando las reglas de tolerancia
y los valores humanos que defiende la sociedad venezolana. Asimismo,
tantos los periodistas como los editores de los medios están
obligados a cumplir con el derecho constitucional de los receptores
a obtener una información imparcial, oportuna y plural.
Nada de eso ha sido respetado por la mayoría
de los medios venezolanos durante más de un año.
Con diferentes grados de intensidad, la orientación informativa
y opinática de esos medios, de algunos periodistas y articulistas
se ha dirigido a exacerbar las actitudes de intolerancia de la
población a extremos nunca vistos en el país. La
manipulación de los medios ha llevado a grandes grupos
de ciudadanos a perder la capacidad de percibir en su justa medida
los acontecimientos nacionales y los está impulsando a
asumir comportamientos que atentan tanto contra su propio equlibrio
psicológico como contra la seguridad de otros ciudadanos.
Al repetir con insistencia mensajes en el sentido
de un inminente cambio de gobierno, sin analizar honestamente
las condiciones objetivas, los medios han ido creando, en ciertos
estratos de la población, una profunda sensación
de frustración al no cumplirse la predicción mediática
en tiempo prometido, lo que los impulsa a adoptar comportamientos
desesperados, agresivos y de manifiesta intolerancia.
Los reporteros, quienes enfrentan condiciones
de trabajo en extremo peligrosas, son víctimas de rechazo
y de agresión por parte de ambos polos de la división
política imperante. Aún en condiciones de trabajo
que no tienen la misma peligrosidad de enfrentamientos armados,
como sucedió durante los acontecimientos del pasado mes
de abril, estos periodistas arriesgan su seguridad personal al
ser identificados como voceros de determinado grupo de medios.
Al asumir actitudes exacerbadas y descontroladas los grupos de
activistas políticos no están en condiciones psicológicas
para percibir a los periodistas en su condición de trabajadores
ni a respetar su labor profesional.
El Observatorio Global de Medios, Capítulo
Venezuela, tiene como función el seguimiento sistemático
de las informaciones que sobre los hechos de trascendencia nacional
publican los medios impresos y difunden los medios radiales y
audiovisuales. En las mediciones y análisis realizados
hasta ahora aparecen las siguientes constantes: la tergiversación
de los hechos, ocultamiento de datos y referencias, manipulación
de las declaraciones, desbalance en la escogencia de las fuentes
y una permanente tendencia a presentar el desarrollo de los acontecimientos
desde una perspectiva tendenciosamente apocalíptica. Esto
es más evidente en la forma de titulación, donde
a menudo se tergiversa la información presente en el texto.
Muchos periodistas han planteado ante el Observatorio su preocupación
por las condiciones de trabajo imperantes en los medios. Consideran
que, en ocasiones, se ven enfrentados al dilema de conservar su
fuente de trabajo a expensas de la ética profesional.
En los editoriales, columnas y artículos
de opinión se recurre a calificativos que atentan contra
la dignidad de la persona humana y que genera, por una parte,
la indignación del grupo societario que se siente aludido,
y por la otra, modela o refuerza los prejuicios y los estereotipos
en el otro sector de la población. En estos espacios de
opinión, esta actitud de los editores se manifiesta también
en la cada vez más notoria tendencia a eliminar aquellos
colaboradores que no concuerdan con su política editorial.
De forma que la pluralidad de opiniones, una de las condiciones
que requiere el sistema democrático para su funcionamiento,
ha sido prácticamente eliminada.
En unas condiciones de extrema división
política y social como las que se viven en Venezuela, este
comportamiento de los medios masivos implica que se está
buscando generar una matriz de opinión y de comportamientos
proclives a aceptar como válidas las más peligrosas
decisiones políticas cuyas consecuencias, para la preservación
de la paz social y la convivencia ciudadana, son impredecibles.
Los responsables directos de esta actitud de
los medios de comunicación social parecen ignorar, frente
al futuro del país, la responsabilidad que les corresponde,
como órganos llamados a cumplir una función social,
al generar ese proceso de manipulación de las mentes y
de las voluntades de los venezolanos.
Tampoco pareciera preocuparles la suerte de los
periodistas que están a su servicio. Todo lo contrario:
el sentido profesional de nuestros reporteros es aprovechado por
los directivos de los medios en sentido perverso: mientras mayores
sean los peligros y más evidentes las agresiones que sufran
los reporteros, mayores serán las ganancias para sus fines
proselitistas.
El Observatorio Global de los Medios se solidariza
con los periodistas, sin distinción del medio para el cual
trabajan, que hayan sido o puedan ser víctimas de las agresiones
en el desempeño de su labor como reporteros y rechaza todas
las actitudes que atentan contra su seguridad como personas y
como profesionales. Asimismo, ponemos nuestra organización
a su servicio.
Hacemos un llamado a todas aquellas personas
e instituciones preocupados por la situación generada por
los medios masivos - a los periodistas, a sus organismos gremiales,
a todos los Colegios profesionales, a las ONG vinculadas a la
defensa de los derechos humanos, a las Iglesias, a las Escuelas
de Comunicación Social, sus profesores y estudiantes, a
las organizaciones de los usuarios de los medios, a los profesionales
de la salud mental - para formar un bloque de opinión que
pueda influir en las instancias decisorias de los medios de comunicación
social, tanto públicos como privados, para que modifiquen
su tendencia proselitista y cumplan con su deber de informar imparcialmente
con el fin de evitar las confrontaciones, preservar la salud mental
de los venezolanos y lograr la seguridad y el respeto para nuestros
reporteros
Por el Observatorio Global de los Medios, capítulo
Venezuela
Rafaela Cusati
Coordinadora General
E-mail: rafaelacusaticusati@cantv.net
Caracas, 21 de noviembre 2002

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