Programa Andino
de Derechos Humanos

 

Derechos Humanos y Corte Penal Internacional
después del 11-S


Los Derechos Humanos no pueden resquebrajarse

Mensaje de Roberto Cuellar, Director Ejecutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), en la dolorosa conmemoración del 11 de septiembre 2001.


Los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, por la dimensión del sufrimiento humano involucrado y la magnitud de sus implicaciones políticas, significaron un trágico y drástico giro en las relaciones internacionales. Las graves consecuencias para los derechos humanos, en la pérdida de miles de vidas inocentes, despertaron en todo el mundo innumerables manifestaciones de solidaridad y de apoyo a la persecución del terrorismo internacional.

Lo que ocurrió el 11 de septiembre del 2001 fue una de las peores tragedias en tiempos de paz, no solamente por la cantidad de muertes civiles en los distintos puntos de Estados Unidos en donde se consumaron los cobardes ataques, sino también porque tendió una sombra de temor e incertidumbre de alcance internacional.

De ahí en adelante se inició la primera guerra internacional del siglo XXI y la coalición configurada al efecto emprendió la lucha contra el terrorismo.

Cabe anotar, sin embargo, que para que el uso de la fuerza sea legítimo internacionalmente no puede estar en una sola mano, ni su decisión en un sólo centro de poder, ni sus miembros armados pueden considerarse excluidos de cualquier responsabilidad internacional. En aquellos países con democracias consolidadas es inaudito prejuiciar el alcance de la justicia internacional.

Tampoco sería válido postergar el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos en el desarrollo de esta lucha o de cualquier otra, de alcance internacional o en un conflicto interno. Esa es precisamente, una de las características esenciales de la democracia como la conocemos y que queremos defender y preservar.

Es preciso, pues, sopesar y valorar esa lucha en los marcos de la legitimidad democrática internacional y así tener un mayor respaldo. Precisamente, es la juridicidad internacional la que le da sentido y donde tienen respaldo la acción preventiva, y de negociación de conflictos en que se han empeñado la ONU y la OEA en el ámbito interamericano.

Los derechos humanos no pueden resquebrajarse. El levantamiento del progreso alcanzado hasta hoy en los sistemas internacionales: el universal y el interamericano de derechos humanos, muestra que están preparados para enfrentar las graves amenazas a la democracia, en la actualidad, que van más allá de la agenda de la seguridad internacional. Recientemente, la Asamblea General de la OEA en Barbados (6 junio 2002), preocupada por la grave amenaza del terrorismo contra la paz, la democracia y la seguridad internacional, adoptó la Convención Interamericana contra el Terrorismo.

Este Convenio Regional contiene medidas y mecanismos para eliminar el terrorismo, sin menoscabo de las obligaciones en derechos humanos (art. 15). Esta nueva Convención es aún mas extensiva que su antecedente aprobada el 2 de mayo del 1971 por la OEA (Convención para Prevenir y Sancionar los Actos de Terrorismo Configurados en Delitos contra las Personas y la Extorsión cuando estos tengas trascendencia internacional). En este mismo sentido, invocando los principios de derechos humanos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió al gobierno de Estados Unidos, el 13 de febrero del 2002 que adopte las medidas necesarias para que los detenidos en la lucha contra el terrorismo tengan un estatus legal determinado por un tribunal competente.

Al cumplirse un año de los atentados de New York y Washington, en esta ocasión, el IIDH hace patente su mensaje de solidaridad al pueblo estadounidense y en especial a quienes perdieron a sus seres queridos, víctimas a consecuencia de estos actos violatorios de los derechos humanos.

Así mismo, el IIDH recuerda que la doctrina y práctica de los derechos humanos da sentido, enmarca y da legitimidad a cualquier acción internacional, que sea plenamente respetuosa de sus mandatos e implicaciones, en el concierto de la comunidad de naciones. Al aceptar la Convención Interamericana contra el Terrorismo, los treinta y un Estados Americanos firmantes se han unido para adoptar medidas urgentes a fin de eliminar el terrorismo. Estos mecanismos deben ser efectivos y se deben llevar a cabo con la plena observancia de los derechos humanos, del Estado de Derecho y en defensa de los principios de la democracia, según lo establecido en la Convención.

Roberto Cuéllar M.
Director Ejecutivo

Fuente: http://www.iidh.ed.cr

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