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1. INTRODUCCION
La explotación sexual de niñas y niños es
un fenómeno muy complejo que involucra una serie de intereses,
en el que, no tenemos ninguna duda, participa también la
delincuencia organizada. La explotación sexual comercial
de la niñez abarca actividades la prostitución,
la pornografía y el turismo sexual y por supuesto la trata
o tráfico de personas.
Este fenómeno no es nuevo en la Ciudad de México
y según datos proporcionados por la Comisión de
Grupos Vulnerables de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal,
I Legislatura, existen cerca de 12,000 niñas y niños
víctimas de este tipo de explotación en la Ciudad
de México, aunque en la publicación de su estudio,
"Infancia Robada: Niñas y Niños Víctimas
de Explotación Sexual en México", la Dra. Elena
Azaola calcula que en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México
2,500 niñas, niños y adolescentes son víctimas
de explotación sexual, lo cierto es que por su condición
de actividad clandestina, es difícil poder medir con exactitud
su magnitud.
Las cifras internacionales nos hablan de que más de un
millón de mujeres y niñas de todo el mundo son vendidas
por traficantes a personas u organizaciones que las obligan a
prostituirse y que un 35% de esas víctimas son menores
de los dieciséis años.
Es alarmante ver cómo cada día se utiliza a niñas
y niños más jóvenes, ya que los pedastras
o pedófilos consideran que mientras más chica es
la niña o el niño menor riesgo tienen de contagiarse
de VIH-SIDA.
2. ¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS?
La trata de personas consiste en transportar ilegalmente seres
humanos de un lugar a otro, de un país a otro, o de un
continente a otro, con el propósito de venderlos o entregarlos
a cambio de dinero u otra forma de compensación. Esta actividad
ha sido declarada ilegal desde hace mucho tiempo por la mayoría
de las naciones y convenciones internacionales de derechos humanos.
Nosotros consideramos que la trata de niñas, niños
y adolescentes como el tráfico ilícito más
grave. Esta moderna forma de esclavitud sigue practicándose
en la Ciudad de México e involucra y ofende a mujeres,
niñas, niños y adolescentes y niñas, niños
y adolescentes de la calle.
Hemos detectado que muchas niñas, niños y adolescentes
víctimas de explotación sexual comercial en la Ciudad
de México son traídos de comunidades rurales de
Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz y Tlaxcala. Mención
especial se merece el tráfico de niñas, niños
y adolescentes que se registra en Tapachula, Chiapas, en donde
el fenómeno se ha incrementado alarmantemente en los últimos
años, por lo que no se dudaría que se está
comercializando con niñas y niños centroamericanos.
El tráfico de seres humanos puede realizarse en pequeña
escala y en forma no estructurada o puede tratarse de una operación
en gran escala y bien organizada. En el plano nacional e internacional,
a menudo está bajo el control de asociaciones ilícitas
que cuentan con los recursos, los contactos y la experiencia necesarios
para coordinar el desplazamiento ilegal y clandestino de personas
a través de fronteras. Los responsables de estos delitos
apelan al soborno y el secuestro, las identidades ficticias y
los documentos falsos, los matrimonios y las adopciones falsas,
y la violencia y el trato en condiciones de esclavitud. En algunos
países participan en la trata de niñas y niños
con propósitos sexuales las fuerzas armadas, ya que cuentan
con la tecnología apropiada y la libertad de movimiento
necesarios. La trata de niñas y niños se debe a
una amplia gama de factores e influencias. En muchos países
y regiones, los efectos de la pobreza y las crisis sociales y
económicas de los últimos veinte años han
desestabilizado a las comunidades y agravado las disparidades
en materia de ingresos.
Es precisamente en las familias víctimas de mayor pobreza
en donde las más amenazadas son las niñas. En ocasiones
son vendidas a los tratantes o traficantes de niñas y niños
o las pueden poner en situaciones de vulnerabilidad enviándolas
a los grandes centros urbanos para que trabajen como empleadas
domésticas y por su condición de niñas, o
bien por sus condiciones étnicas, son blancos fáciles
de la explotación de los traficantes.
Se han llegado inclusive a promocionar viajes en el extranjero
tanto en Europa como en Estados Unidos a través del Internet,
ofreciendo sexo con niñas y niños en la Ciudad de
México, lo que se llama Turismo Sexual con Niñas
y Niños, donde se ofertan paquetes turísticos que
incluyen el servicios sexual.
3. ¿QUÉ ES LA PROSTITUCION INFANTIL?
Se estima que anualmente en todo el mundo se suman alrededor
de un millón de niñas y niños al mercado
sexual, que no sólo tiene carácter ilegal, sino
que genera beneficios multimillonarios. Muchas criaturas lo hacen
bajo coacción o por que son secuestradas, vendidas, engañadas
o se trafica con ellas de diversas maneras con el propósito
de obligarlas a mantener relaciones sexuales. Otras son empujadas
a la prostitución por las circunstancias que las rodean
para poder sobrevivir en las calles, para poder ayudar a sus familias
o para comprar ropa y bienes.
Los peligros que representa la prostitución infantil son
muchos. La prostitución infantil atenta contra la dignidad
la identidad y la autoestima de la niña o niño y
menoscaba su confianza en los demás. Esa forma de explotación
pone en peligro la salud física y emocional de las niñas
y los niños, viola sus derechos y amenaza su futuro. Esta
forma de explotación también priva a las niñas,
niños y adolescentes de un desarrollo sexual normal. Para
las víctimas, la violencia, la desconfianza, la vergüenza
y el rechazo pueden convertirse en norma y las niñas y
niños pueden depender de sus explotadores en cuanto a su
estabilidad emocional y apoyo. Otras y otros menos afortunados
son inducidos a la drogadicción como una forma de control
más.
Las niñas y los niños son mucho más vulnerables
al VIH-SIDA, ya que sus organismos no están maduros para
la actividad sexual y a que carecen de poder para negarse a prácticas
sexuales sin protección o de riesgo y a mantener relaciones
con varios clientes.
La prostitución infantil tiene causas diversas, entre
ellas la injusticia económica y las disparidades entre
ricos y pobres, la migración y la urbanización en
gran escala, el maltrato infantil, el abuso sexual infantil y
la desintegración de la familia. Otra causa son los valores
culturales que discriminan a las niñas y mujeres, así
como el deterioro de las estructuras tradicionales de respaldo.
También la ignorancia y el consumismo son factores que
influyen y agravan el problema.
En la Ciudad de México se ha detectado este fenómeno
en la Zona de la Merced, en Garibaldi, en la zona Rosa, en la
Zona del Metro Tacuba y alrededor o en las proximidades del Campo
Militar Número Uno, alrededor del Toreo de Cuatro Caminos,
además de los hoteles llamados de paso, algunas estéticas
y masajes y las terminales de autobuses.
Existen también algunos centros nocturnos de los llamados
de alto impacto, donde además de ofrecer show sexual en
vivo con niñas y niños, ofrecen el servicio de cuartos.
Los niveles de prostitución infantil son inmensos y cuentan
con un grado inaudito de impunidad para poder continuar operando
frente a toda la sociedad indiferente.
Emigran desde sus lugares de origen a la ciudad en busca de mejores
condiciones de vida y que son grupos que se encuentran en condiciones
económicas, familiares y sociales que los hacen fácil
presa de este tipo de explotación.
Los datos que han arrojado las investigaciones indican que las
niñas, niños y adolescentes son originarios de comunidades
con extrema pobreza, de familias desintegradas, que han padecido
maltrato y abuso sexual, tienen baja autoestima y/o son adictos
a drogas y alcohol, que han sido abandonados o viven en la calle.
Desde la otra perspectiva, el perfil de los clientes o, pedófilos
es: hombres de 40 a 60 años, turistas masculinos, abusadores
de poder, también con baja autoestima y escolaridad, adictos
y de ocupación soldados, policías, taxistas y albañiles
en su mayoría.
4. ¿QUÉ ES LA PORNOGRAFIA INFANTIL?
La pornografía infantil es un componente de la explotación
sexual comercial de la niñez, que abarca un segmento específico
y lucrativo del creciente mercado de la pornografía mundial.
Este tipo de pornografía -definida por el psicólogo
Kenneth V. Lanning como la representación sexualmente explícita
de imágenes de niñas, niños y adolescentes,
es una violación de sus derechos humanos y una forma de
abuso que tiene graves consecuencias físicas y emocionales
para las víctimas. Entre esas consecuencias, figuran el
detrimento del desarrollo psicosocial de la niña, niño
o adolescente, el retraimiento emocional, el comportamiento antisocial,
los cambios súbitos en el estado de ánimo, la depresión,
los temores, la ansiedad, la enfermedad y las lesiones. Se trata
sin embargo, de una cuestión compleja que comprende grados
variables de abuso.
La producción de materiales pornográficos infantiles
suele ser una actividad clandestina y aislada que se lleva a cabo
en una atmósfera de vergüenza y secreto.
Las niñas, niños y adolescentes a los que se atrae
u obliga a participar en ella pueden sufrir un efecto de profunda
confusión, desorientación o alienación. Se
ha comprobado la existencia de un efecto "modelador"
en las niñas, niños y adolescentes afectados que
en muchos casos aprenden a relacionar la actividad sexual con
la violencia y el uso de la fuerza y que los lleva a identificarse
y a establecer vínculos de dependencia emocional con sus
explotadores. Las niñas y niños también corren
peligro de llegar a perpetrar ellos mismos actos semejantes y
de someter a abusos a otras niñas, niños o adolescentes.
Muchos de los factores que llevan a las niñas, niños
y adolescentes a participar en la pornografía son los mismos
que los empujan a la prostitución. Las criaturas más
vulnerables a la combinación de coacción, seducción
y fuerza física que se emplea para reclutarlos, son las
niñas, niños y adolescentes que provienen de hogares
pobres y fracturados o de familias en las que se les somete a
tratos abusivos, humillantes o degradantes.
Basándose en la experiencia de los organismos policiales
que han puesto en práctica una amplia gama de leyes contra
la pornografía, el Grupo Permanente de Trabajo de Delitos
contra Niñas, Niños y Adolescentes de la INTERPOL
recomienda que los países miembros aprueben normas jurídicas
que penalicen la producción, distribución o posesión
de pornografía infantil en su forma actual y en sus formas
futuras.
Las nuevas leyes, o la ejecución más severa de
las ya existentes y la correspondiente acción judicial,
han logrado que en algunos países se haya reducido la producción
de pornografía infantil, aunque ésta tiende a reaparecer
en otros sitios.
A fines del decenio de 1970-19980 una avalancha de leyes y medidas
enérgicas impulsó a muchos productores a alejarse
de Dinamarca y Suecia e instalarse en países excomunistas
de Europa Central y Oriental.
En su veloz avance, la tecnología ofrece nuevas oportunidades
a los productores, distribuidores y usuarios de pornografía
infantil. Los cambios más radicales han sido los que hicieron
posible las computadoras personales y el Internet. Las y los legisladores,
las y los trabajadores sociales, la policía deben resolver
ahora cuestiones complejas y enfrentar desafíos desalentadores.
El Internet -que usan casi 30 millones de personas-pone la pornografía
al alcance de cualquier persona que cuente con una computadora
y un modem. Las computadoras pueden captar y archivar imágenes
y pasajes de videos, y trasmitirlos casi instantáneamente
por correo electrónico. La transmisión electrónica
oculta la identidad del remitente y garantiza su anonimato además
de hacer posible que los materiales sean enviados a cualquier
parte del mundo. Mediante el empleo de programas de codificación
de bajo costo y fácil manejo se obstaculizan y demoran
los intentos de la policía por descubrir el contenido de
las transmisiones.
En la Ciudad de México, es muy fácil acceder a
material que contiene pornografía infantil en mercados
sobre ruedas, en Tepito, en Pericoapa, en la Merced, en Plaza
Meave, en puestos ambulantes en muchas esquinas. Niñas,
niños y adolescentes reportados como robados en la Ciudad
de México y otros lugares de la República Mexicana
han aparecidos en Nueva York o Canadá siendo víctimas
de Pornografía Infantil.
La explotación sexual infantil es una de sus formas, donde
la posibilidad de optar es mínima y en la mayoría
de los casos inexistente. No se puede hablar de prostitución
libre o de decisión cuando se trata de niñas y niños
y jóvenes privadas de necesidades básicas: materiales,
sociales y afectivas. La familia juega un rol preponderante en
el proceso que lleva a las y los niños a prostituirse,
la mayoría tiene episodios de violencia sexual en la infancia.
Con respecto al número de sexoservidoras, la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal ha calculado que aproximadamente
50 mil mujeres se desempeñan como sexoservidoras en la
ciudad de México. Se estima que el 79.9% de ellas se inicia
en la actividad entre los 12 y los 18 años de edad y el
3.3% lo hace antes de los 12 años y el 75% son traídas
de otros estados de la República, de zonas en extrema pobreza
como Puebla, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz, y Tlaxcala.
Las zonas de la ciudad de México que destacan por ser
lugares en donde son "enganchadas" las jovencitas para
ser inducidas al sexoservicio, la pornografía y el turismo
sexual se encuentran en Chapultepec, el centro del Distrito Federal
(la Alameda), la Villa y las terminales de autobuses, puntos de
muy alto riesgo, ya que en ellos existe una amplia red de personas
ligadas al negocio de la prostitución, dedicadas a engancharlas.
Sin embargo, y para concluir, si quisiera mencionar que en nuestro
país no existe una cultura de castigo al consumidor del
servicio o del material pornográfico y que en la medida
en que no se castigue la demanda, no se podrá abatir la
oferta, por lo que desde mi punto de vista, es necesaria una reforma
jurídica integral seria y con mayor congruencia sobre el
tema.
Es necesario combatir la explotación sexual infantil (prostitución,
pornografía, tráfico y turismo sexual) y, para lograrlo,
se requiere de un análisis y de acciones que permitan modificar
el sistema económico, social, cultural y político,
ya que esa es la única manera de enfrentar la industria
del sexo. Debemos comprometernos a combatir la violencia y la
explotación a todos los niveles y perseguir a los padrotes
y las madames, a los que trafican, a los dueños de burdeles
y prostíbulos, tanto como a los consumidores locales y
extranjeros, turistas sexuales quienes compran sexo con niñas
y niños y crean la demanda, estamos hablando de castigar
a los pedófilos.
Necesitamos, también, comprometernos a poner a las mujeres,
las niñas y niños en el centro de los objetivos
del desarrollo económico sustentable, para evitar que la
pobreza y la pobreza extrema continúen expulsando a las
mujeres, a las y los adolescentes y a las niñas y niños
a la industria del sexo. Sé bien que esta es una solución
a largo plazo, desde un enfoque sistémico, que no resuelve
el problema de manera inmediata, pero firmemente creo, que es
la forma en que algún día se podrá construir
una realidad más justa para todas y todos sin este detestable
crimen.
No construiremos nunca la Ciudad de la Esperanza, si no se hace
nada para prevenir, sancionar y erradicar la explotación
sexual de niñas, niños y adolescentes en la Ciudad
de México.
"Estar en posición de saber y evitar saber te hace
directamente responsable de las consecuencias..."
*Teresa C. Ulloa Ziaurriz. Coordinadora
General de Defensoras Populares, A.C. (DPAC) de México.

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