Programa Andino
de Derechos Humanos

 

En defensa del Derecho al Desarrollo


Explotación sexual de niñas y niños en la Ciudad de México

Teresa C. Ulloa Ziaurriz*

La explotación sexual de niñas y niños abarca actividades de prostitución, pornografía, turismo sexual y tráfico de personas. Luchar contra ello exige poner a las mujeres, las niñas y niños en el centro de los objetivos del desarrollo económico sustentable impedir que la pobreza extrema los siga expulsando a la industria del sexo.

Contenido
1. Introducción
2. ¿Qué es la trata de personas?
3. ¿Qué es la prostitución infantil?
4. ¿Qué es la pornografía infantil?


1. INTRODUCCION

La explotación sexual de niñas y niños es un fenómeno muy complejo que involucra una serie de intereses, en el que, no tenemos ninguna duda, participa también la delincuencia organizada. La explotación sexual comercial de la niñez abarca actividades la prostitución, la pornografía y el turismo sexual y por supuesto la trata o tráfico de personas.

Este fenómeno no es nuevo en la Ciudad de México y según datos proporcionados por la Comisión de Grupos Vulnerables de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, I Legislatura, existen cerca de 12,000 niñas y niños víctimas de este tipo de explotación en la Ciudad de México, aunque en la publicación de su estudio, "Infancia Robada: Niñas y Niños Víctimas de Explotación Sexual en México", la Dra. Elena Azaola calcula que en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México 2,500 niñas, niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual, lo cierto es que por su condición de actividad clandestina, es difícil poder medir con exactitud su magnitud.

Las cifras internacionales nos hablan de que más de un millón de mujeres y niñas de todo el mundo son vendidas por traficantes a personas u organizaciones que las obligan a prostituirse y que un 35% de esas víctimas son menores de los dieciséis años.

Es alarmante ver cómo cada día se utiliza a niñas y niños más jóvenes, ya que los pedastras o pedófilos consideran que mientras más chica es la niña o el niño menor riesgo tienen de contagiarse de VIH-SIDA.

2. ¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS?

La trata de personas consiste en transportar ilegalmente seres humanos de un lugar a otro, de un país a otro, o de un continente a otro, con el propósito de venderlos o entregarlos a cambio de dinero u otra forma de compensación. Esta actividad ha sido declarada ilegal desde hace mucho tiempo por la mayoría de las naciones y convenciones internacionales de derechos humanos. Nosotros consideramos que la trata de niñas, niños y adolescentes como el tráfico ilícito más grave. Esta moderna forma de esclavitud sigue practicándose en la Ciudad de México e involucra y ofende a mujeres, niñas, niños y adolescentes y niñas, niños y adolescentes de la calle.

Hemos detectado que muchas niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación sexual comercial en la Ciudad de México son traídos de comunidades rurales de Chiapas, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz y Tlaxcala. Mención especial se merece el tráfico de niñas, niños y adolescentes que se registra en Tapachula, Chiapas, en donde el fenómeno se ha incrementado alarmantemente en los últimos años, por lo que no se dudaría que se está comercializando con niñas y niños centroamericanos.

El tráfico de seres humanos puede realizarse en pequeña escala y en forma no estructurada o puede tratarse de una operación en gran escala y bien organizada. En el plano nacional e internacional, a menudo está bajo el control de asociaciones ilícitas que cuentan con los recursos, los contactos y la experiencia necesarios para coordinar el desplazamiento ilegal y clandestino de personas a través de fronteras. Los responsables de estos delitos apelan al soborno y el secuestro, las identidades ficticias y los documentos falsos, los matrimonios y las adopciones falsas, y la violencia y el trato en condiciones de esclavitud. En algunos países participan en la trata de niñas y niños con propósitos sexuales las fuerzas armadas, ya que cuentan con la tecnología apropiada y la libertad de movimiento necesarios. La trata de niñas y niños se debe a una amplia gama de factores e influencias. En muchos países y regiones, los efectos de la pobreza y las crisis sociales y económicas de los últimos veinte años han desestabilizado a las comunidades y agravado las disparidades en materia de ingresos.

Es precisamente en las familias víctimas de mayor pobreza en donde las más amenazadas son las niñas. En ocasiones son vendidas a los tratantes o traficantes de niñas y niños o las pueden poner en situaciones de vulnerabilidad enviándolas a los grandes centros urbanos para que trabajen como empleadas domésticas y por su condición de niñas, o bien por sus condiciones étnicas, son blancos fáciles de la explotación de los traficantes.

Se han llegado inclusive a promocionar viajes en el extranjero tanto en Europa como en Estados Unidos a través del Internet, ofreciendo sexo con niñas y niños en la Ciudad de México, lo que se llama Turismo Sexual con Niñas y Niños, donde se ofertan paquetes turísticos que incluyen el servicios sexual.

3. ¿QUÉ ES LA PROSTITUCION INFANTIL?

Se estima que anualmente en todo el mundo se suman alrededor de un millón de niñas y niños al mercado sexual, que no sólo tiene carácter ilegal, sino que genera beneficios multimillonarios. Muchas criaturas lo hacen bajo coacción o por que son secuestradas, vendidas, engañadas o se trafica con ellas de diversas maneras con el propósito de obligarlas a mantener relaciones sexuales. Otras son empujadas a la prostitución por las circunstancias que las rodean para poder sobrevivir en las calles, para poder ayudar a sus familias o para comprar ropa y bienes.

Los peligros que representa la prostitución infantil son muchos. La prostitución infantil atenta contra la dignidad la identidad y la autoestima de la niña o niño y menoscaba su confianza en los demás. Esa forma de explotación pone en peligro la salud física y emocional de las niñas y los niños, viola sus derechos y amenaza su futuro. Esta forma de explotación también priva a las niñas, niños y adolescentes de un desarrollo sexual normal. Para las víctimas, la violencia, la desconfianza, la vergüenza y el rechazo pueden convertirse en norma y las niñas y niños pueden depender de sus explotadores en cuanto a su estabilidad emocional y apoyo. Otras y otros menos afortunados son inducidos a la drogadicción como una forma de control más.

Las niñas y los niños son mucho más vulnerables al VIH-SIDA, ya que sus organismos no están maduros para la actividad sexual y a que carecen de poder para negarse a prácticas sexuales sin protección o de riesgo y a mantener relaciones con varios clientes.

La prostitución infantil tiene causas diversas, entre ellas la injusticia económica y las disparidades entre ricos y pobres, la migración y la urbanización en gran escala, el maltrato infantil, el abuso sexual infantil y la desintegración de la familia. Otra causa son los valores culturales que discriminan a las niñas y mujeres, así como el deterioro de las estructuras tradicionales de respaldo. También la ignorancia y el consumismo son factores que influyen y agravan el problema.

En la Ciudad de México se ha detectado este fenómeno en la Zona de la Merced, en Garibaldi, en la zona Rosa, en la Zona del Metro Tacuba y alrededor o en las proximidades del Campo Militar Número Uno, alrededor del Toreo de Cuatro Caminos, además de los hoteles llamados de paso, algunas estéticas y masajes y las terminales de autobuses.

Existen también algunos centros nocturnos de los llamados de alto impacto, donde además de ofrecer show sexual en vivo con niñas y niños, ofrecen el servicio de cuartos. Los niveles de prostitución infantil son inmensos y cuentan con un grado inaudito de impunidad para poder continuar operando frente a toda la sociedad indiferente.

Emigran desde sus lugares de origen a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida y que son grupos que se encuentran en condiciones económicas, familiares y sociales que los hacen fácil presa de este tipo de explotación.

Los datos que han arrojado las investigaciones indican que las niñas, niños y adolescentes son originarios de comunidades con extrema pobreza, de familias desintegradas, que han padecido maltrato y abuso sexual, tienen baja autoestima y/o son adictos a drogas y alcohol, que han sido abandonados o viven en la calle. Desde la otra perspectiva, el perfil de los clientes o, pedófilos es: hombres de 40 a 60 años, turistas masculinos, abusadores de poder, también con baja autoestima y escolaridad, adictos y de ocupación soldados, policías, taxistas y albañiles en su mayoría.

4. ¿QUÉ ES LA PORNOGRAFIA INFANTIL?

La pornografía infantil es un componente de la explotación sexual comercial de la niñez, que abarca un segmento específico y lucrativo del creciente mercado de la pornografía mundial.

Este tipo de pornografía -definida por el psicólogo Kenneth V. Lanning como la representación sexualmente explícita de imágenes de niñas, niños y adolescentes, es una violación de sus derechos humanos y una forma de abuso que tiene graves consecuencias físicas y emocionales para las víctimas. Entre esas consecuencias, figuran el detrimento del desarrollo psicosocial de la niña, niño o adolescente, el retraimiento emocional, el comportamiento antisocial, los cambios súbitos en el estado de ánimo, la depresión, los temores, la ansiedad, la enfermedad y las lesiones. Se trata sin embargo, de una cuestión compleja que comprende grados variables de abuso.

La producción de materiales pornográficos infantiles suele ser una actividad clandestina y aislada que se lleva a cabo en una atmósfera de vergüenza y secreto.

Las niñas, niños y adolescentes a los que se atrae u obliga a participar en ella pueden sufrir un efecto de profunda confusión, desorientación o alienación. Se ha comprobado la existencia de un efecto "modelador" en las niñas, niños y adolescentes afectados que en muchos casos aprenden a relacionar la actividad sexual con la violencia y el uso de la fuerza y que los lleva a identificarse y a establecer vínculos de dependencia emocional con sus explotadores. Las niñas y niños también corren peligro de llegar a perpetrar ellos mismos actos semejantes y de someter a abusos a otras niñas, niños o adolescentes.

Muchos de los factores que llevan a las niñas, niños y adolescentes a participar en la pornografía son los mismos que los empujan a la prostitución. Las criaturas más vulnerables a la combinación de coacción, seducción y fuerza física que se emplea para reclutarlos, son las niñas, niños y adolescentes que provienen de hogares pobres y fracturados o de familias en las que se les somete a tratos abusivos, humillantes o degradantes.

Basándose en la experiencia de los organismos policiales que han puesto en práctica una amplia gama de leyes contra la pornografía, el Grupo Permanente de Trabajo de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes de la INTERPOL recomienda que los países miembros aprueben normas jurídicas que penalicen la producción, distribución o posesión de pornografía infantil en su forma actual y en sus formas futuras.

Las nuevas leyes, o la ejecución más severa de las ya existentes y la correspondiente acción judicial, han logrado que en algunos países se haya reducido la producción de pornografía infantil, aunque ésta tiende a reaparecer en otros sitios.

A fines del decenio de 1970-19980 una avalancha de leyes y medidas enérgicas impulsó a muchos productores a alejarse de Dinamarca y Suecia e instalarse en países excomunistas de Europa Central y Oriental.

En su veloz avance, la tecnología ofrece nuevas oportunidades a los productores, distribuidores y usuarios de pornografía infantil. Los cambios más radicales han sido los que hicieron posible las computadoras personales y el Internet. Las y los legisladores, las y los trabajadores sociales, la policía deben resolver ahora cuestiones complejas y enfrentar desafíos desalentadores.

El Internet -que usan casi 30 millones de personas-pone la pornografía al alcance de cualquier persona que cuente con una computadora y un modem. Las computadoras pueden captar y archivar imágenes y pasajes de videos, y trasmitirlos casi instantáneamente por correo electrónico. La transmisión electrónica oculta la identidad del remitente y garantiza su anonimato además de hacer posible que los materiales sean enviados a cualquier parte del mundo. Mediante el empleo de programas de codificación de bajo costo y fácil manejo se obstaculizan y demoran los intentos de la policía por descubrir el contenido de las transmisiones.

En la Ciudad de México, es muy fácil acceder a material que contiene pornografía infantil en mercados sobre ruedas, en Tepito, en Pericoapa, en la Merced, en Plaza Meave, en puestos ambulantes en muchas esquinas. Niñas, niños y adolescentes reportados como robados en la Ciudad de México y otros lugares de la República Mexicana han aparecidos en Nueva York o Canadá siendo víctimas de Pornografía Infantil.

La explotación sexual infantil es una de sus formas, donde la posibilidad de optar es mínima y en la mayoría de los casos inexistente. No se puede hablar de prostitución libre o de decisión cuando se trata de niñas y niños y jóvenes privadas de necesidades básicas: materiales, sociales y afectivas. La familia juega un rol preponderante en el proceso que lleva a las y los niños a prostituirse, la mayoría tiene episodios de violencia sexual en la infancia.

Con respecto al número de sexoservidoras, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal ha calculado que aproximadamente 50 mil mujeres se desempeñan como sexoservidoras en la ciudad de México. Se estima que el 79.9% de ellas se inicia en la actividad entre los 12 y los 18 años de edad y el 3.3% lo hace antes de los 12 años y el 75% son traídas de otros estados de la República, de zonas en extrema pobreza como Puebla, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz, y Tlaxcala.

Las zonas de la ciudad de México que destacan por ser lugares en donde son "enganchadas" las jovencitas para ser inducidas al sexoservicio, la pornografía y el turismo sexual se encuentran en Chapultepec, el centro del Distrito Federal (la Alameda), la Villa y las terminales de autobuses, puntos de muy alto riesgo, ya que en ellos existe una amplia red de personas ligadas al negocio de la prostitución, dedicadas a engancharlas.

Sin embargo, y para concluir, si quisiera mencionar que en nuestro país no existe una cultura de castigo al consumidor del servicio o del material pornográfico y que en la medida en que no se castigue la demanda, no se podrá abatir la oferta, por lo que desde mi punto de vista, es necesaria una reforma jurídica integral seria y con mayor congruencia sobre el tema.

Es necesario combatir la explotación sexual infantil (prostitución, pornografía, tráfico y turismo sexual) y, para lograrlo, se requiere de un análisis y de acciones que permitan modificar el sistema económico, social, cultural y político, ya que esa es la única manera de enfrentar la industria del sexo. Debemos comprometernos a combatir la violencia y la explotación a todos los niveles y perseguir a los padrotes y las madames, a los que trafican, a los dueños de burdeles y prostíbulos, tanto como a los consumidores locales y extranjeros, turistas sexuales quienes compran sexo con niñas y niños y crean la demanda, estamos hablando de castigar a los pedófilos.

Necesitamos, también, comprometernos a poner a las mujeres, las niñas y niños en el centro de los objetivos del desarrollo económico sustentable, para evitar que la pobreza y la pobreza extrema continúen expulsando a las mujeres, a las y los adolescentes y a las niñas y niños a la industria del sexo. Sé bien que esta es una solución a largo plazo, desde un enfoque sistémico, que no resuelve el problema de manera inmediata, pero firmemente creo, que es la forma en que algún día se podrá construir una realidad más justa para todas y todos sin este detestable crimen.

No construiremos nunca la Ciudad de la Esperanza, si no se hace nada para prevenir, sancionar y erradicar la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en la Ciudad de México.

"Estar en posición de saber y evitar saber te hace directamente responsable de las consecuencias..."

*Teresa C. Ulloa Ziaurriz. Coordinadora General de Defensoras Populares, A.C. (DPAC) de México.

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