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Tras un recorrido realizado por los territorios de la comunidad
Cofán, junto a sus dirigentes se pudo constatar la brutal
penetración de los técnicos pertenecientes a la
compañía colombiana GAPS, quienes tras la primera
fase de su investigación (levantamiento topográfico),
para determinar si hay o no petróleo, dejan a su paso destrucción
y los primeros vestigios de contaminación.
Toribio Aguinda, presidente de la Comunidad Cofán, junto
a 11 personas, donde se incluyen nativos, periodistas y ecologistas,
con GPS en mano, para que no haya ninguna duda, recorrieron la
zona violentada por la compañía colombiana, de los
cuales sus técnicos dejaron estacas clavadas en la tierra
con datos donde consta la medición realizada.
Aguinda asegura que la compañía petrolera no les
pidió permiso para realizar los estudios. "Se converso
con los técnicos y hubo muchos ofrecimientos que nunca
se cumplieron", afirma, al tiempo de insistir que no permitirán
la explotación petrolera.
El recorrido sobre territorio Cofán, ubicado a 45 minutos
río a bajo por el Aguarico en canoa a motor fuera de borda
desde Dureno, parroquia perteneciente a Lago Agrio, se observó
la creación de cuatro líneas construidas por la
petrolera GAPS, según asegura Aguinda.
Los Cofanes dentro de la evaluación realizada, a más
del GPS contaron con un catálogo completo de más
de cuatro mil plantas medicinales que aproximadamente tienen en
esta parte de la Amazonía. La primera línea trazada
por los petroleros tenía una distancia de 250 metros, la
segunda 350, la tercera de 500 y la cuarta de 1 035 metros. Luego
de contar las plantas destruidas, el saldo era lamentable y doloroso
para quienes mejor entienden al mundo, hoy, lamentablemente semi
salvaje.
En la primera línea se advirtió la presencia de
41 tipos de plantas, de las cuales 65 fueron destruidas; la cuarta
línea, la más extensa también fue evaluada.
Encontraron 70 plantas distintas y un total de 122 de ellas destruidas.
Pese a la penetración cultural, científica y técnica
que sufren las diferentes etnias de la región amazónica,
aún existen comunidades que se resisten a las costumbres
y las consecuencias que va dejando la "civilización"
occidental. Tanto es así, que hay miles de denuncias hechas
en contra de las compañías petroleras. Dos están
en las Cortes de los Estados Unidos de Norteamérica: Texaco
y Dyncorp.
Como es de conocimiento público, varios indígenas
orientales, con Cristóbal Bonifás a la cabeza mantienen
un litigio legal con la compañía Texaco, debido
a dos décadas de depredación de la naturaleza en
territorios pertenecientes a varias nacionalidades indígenas.
La Segunda, por el grado de contaminación que está
sufriendo la frontera Norte y Nororiental del país a causa
de las fumigaciones que lleva adelante la compañía,
también estadounidense, Dyncorp. A todo ésto se
debe sumar el robo de las plantas medicinales por parte de científicos
extranjeros que sistemáticamente acuden hasta la Amazonía
ecuatoriana.
Pero, al parecer, las compañías petroleras, en su
intento por conseguir más yacimientos emprenden tareas
de investigación con o sin el permiso de quienes por milenios
han sido los dueños de una de las regiones más ricas
del mundo, tanto en fauna como en flora, sin dejar de lado el
conocimiento cultural que guardan sus habitantes.
1. La historia no se olvida
Oswaldo Albornoz Peralta, nos recuerda que sólo hasta
finales del siglo XIX en Ecuador se iniciaron los primeros trabajos
petroleros bajo la modalidad de arrendamiento, y las explotaciones
como tal comenzaron en 1925 a cargo de la compañía
Anglo & Carolina Oil Company, con una modesta producción
de 130.305 barriles diarios en la península de Santa Elena
(Región Litoral). Esta cifra no aseguraba un futuro promisorio,
por lo que se abrieron prospecciones sísmicas en otras
cuencas sedimentarias, destacándose la del Oriente ecuatoriano
a cargo de la compañía Shell.
Desde ese momento, y por primera vez, se presta atención
a una región que ocupa la mitad del territorio ecuatoriano
y que alberga más de diez comunidades indígenas
y de colonos. Desde entonces se registraron los primeros conflictos
entre las compañías petroleras y las comunidades
allí asentadas. Diferencias que fueron una de las causas
para que en 1948 la Shell manifestara que en el Oriente ecuatoriano
no existía petróleo y decidiera retirarse.
Pero con los resultados positivos del campo Orito, al sur de Colombia,
la atención se centró de nuevo en el Oriente, esta
vez por parte de otras petroleras a nivel mundial. En el año
de 1964 se conforma el consorcio Texaco-Gulf, al que se le adjudica
una concesión de 1.431.450 hectáreas y que diera
resultados positivos cuando se perforó el pozo Lago Agrio-1,
obteniendo una producción de 2.640 barriles por día
de un petróleo de 29.3 grados API.
En 1972 Ecuador se convirtió en el tercer país exportador
de crudo en Latinoamérica, después de Venezuela
y México, y pasó de tener una economía agro
- exportadora a una agro - minero - exportadora. Ese mismo año
nace la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana, que
cinco años más tarde adquiere las acciones de la
compañía Gulf y conforma el consorcio CEPE - Texaco,
con un 62.5 por ciento de acciones.
El primero fue el impacto social, destacándose el de la
comunidad Huaorani, conformada por 1 300 miembros y ubicada entre
los ríos Napo y Curaray. Al Norte del territorio de esta
comunidad fue donde se hicieron los hallazgos de hidrocarburos.
En la tarea para persuadirlos, reubicarlos y dar vía libre
a las exploraciones participó el Instituto Lingüístico
de Verano, ILV. La apertura de trabajos fue un capítulo
difícil en la historia petrolera del país, ya que
ese puñado de indios nómadas enfrentó con
lanzas y cerbatanas a los empleados de la petrolera, causando
bajas que atemorizaron a la compañía. Sin embargo,
ésta no desistió de sus proyectos, abrigada por
políticas gubernamentales que promovían la colonización
de la región oriental.
A la postre los Huaoranis no resistieron y la gran mayoría
fueron reubicados lejos de sus territorio, salvo un pequeño
grupo, los Tagaeri, que huyeron selva adentro resistiendo al ILV.
El punto final de este conflicto fue la construcción de
la carretera en la cabecera del río Tiputini, con la cual
se abrieron las puertas a una gran colonización.
Pero no solamente fueron estos indígenas los afectados.
Se calcula en 30.000 el número total de quienes entablaron
una demanda contra la Texaco en las cortes norteamericanas, ya
que, según ellos, las acciones de la petrolera fueron emanadas
desde su casa matriz en los Estados Unidos. Nació así
el juicio Aguinda Vs Texaco, que no ha llegado a su fin.
2. El segundo conflicto fue el ambiental
Como Ecuador no contaba con una legislación en este campo,
toleró, por omisión, las incipientes condiciones
de seguridad y protección del medio planteadas en un comienzo
por la petrolera. Al respecto abundan los argumentos entre los
conocedores del tema: la tecnología usada no era de punta
y los daños al sistema no se hicieron esperar; las piscinas
no estaban técnicamente diseñadas ni impermeabilizadas
y escurrían con la lluvia haciendo rebosar el crudo; el
proceso de separación de agua y petróleo no era
el más indicado y el agua, con cargas no tolerables de
aceite, era vertida a ríos y demás corrientes. Además
de la deforestación y la caza indiscriminada por parte
de algunos trabajadores, los derrames de crudo fueron el pan de
cada día. Según los informes aquí citados,
en los últimos 18 años se derramaron más
de 16.8 millones de galones de petróleo, cifra superior
al peor derrame de crudo en la historia, el del buque Exxon Valdez
en Alaska, con 10.8 millones de galones.
3. La historia enseña
En 1992 culminó, después de 20 años, el
contrato con la Texaco y las actividades petroleras pasaron a
manos de Petróleos del Ecuador, que reemplazó a
la CEPE y que heredó serios problemas ambientales que pusieron
en el ojo del huracán a una actividad que representa cerca
del 40 por ciento del PIB ecuatoriano, a decir de Carlos Gómez,
conocedor del tema.
Pero la historia actual, parece no cambiar en nada. Carlos Terán
Puente, morador de Lago Agrio, conocida como la capital petrolera
del Ecuador, desgarra su desesperación e impotencia en
un artículo escrito en el Internet, tras la decisión
gubernamental de construir contra viento y marea, el oleoducto
de Crudos Pesados, OCP, con la compañía transnacional
OCP Limited y por el nivel de vida que mantiene su población.
"
Todos los días, desde hace dos meses, hay racionamiento
de energía eléctrica en toda la provincia, desde
las tres de la madrugada hasta las ocho de la mañana. Además,
por zonas, se suspende la electricidad desde las seis hasta las
diez de la noche, tres veces por semana. Es un amanecer en Lago
Agrio, capital petrolera del Ecuador desde hace tres décadas
y algo mas. Desde la Texaco hasta la City, la MAXUS y las demás.
Es Lago Agrio, capital de Sucumbíos, provincia amazónica,
frontera con Colombia y expuesta al filo del "plan Colombia"
por decisión e imposición de los planes de Estados
Unidos y de los que le secundan. Es Sucumbíos, una de las
provincias con los índices mas altos de empobrecimiento
de la gente, de los colonos e indígenas de las varias nacionalidades
que la selva ha cobijado.
Es una de las provincias con las mas altas tasas de rendimiento
del capital y donde las empresas petroleras obtuvieron, obtienen
y obtendrán las mayores tajadas. Lo hicieron con el viejo
oleoducto y lo harán con el nuevo. Los hicieron por telex
y por fax, lo harán por la fibra óptica siguiendo
el curso del nuevo oleoducto de crudos pesados.
Sucumbíos, mezcla de instalaciones petroleras con oficinas
de aire acondicionado. Mezcla de casuchas amontonadas y campamentos
petroleros que disponen de escuadrones de seguridad que revelan
el temor que les invade. Sucumbíos, mezcla de niños
que piden comida a los turistas en los hoteles y de niñas
que son explotadas sexualmente, mientras en los campamentos petroleros
se ofrece comida a la carta, bebida suficiente y salones de diversión.
Mientras los campamentos petroleros tienen calles asfaltadas,
los caminos que cruzan la provincia levantan polvo embarrado de
crudo que enferma a los niños campesinos y a las niñas
indias que van en busca del agua o van y vienen de una destartalada
escuela. Cuando se enferma un petrolero, es atendido en dispensario
exclusivo y, si necesita, podrá ser llevado a Quito en
avión de inmediato. Los enfermos y enfermas del pueblo,
con la miseria entre las manos y con la esperanza casi agotada,
acudirán al pobre hospital publico que no es gratuito porque
le falta insumos materiales y elementos no materiales.
Cerca de la ventana, en el guayabo retorcido y cargado de redondas
frutas, se ha instalado un garrapatero que chilla y menea su larga
cola negra. Mientras miro el sol que pinta la Amazonía
de rojo, recuerdo que en las madrugadas, en cualquier rincón
de esta tierra, se escucha un tableteo de ametralladora... que
los vuelos militares se ha multiplicado en el aeropuerto local
y que, ahora, hay patrullas militares circulando por la capital
provincial... Son como avisos de una guerra en ciernes...Es un
amanecer tardío en Lago Agrio, capital petrolera del Ecuador.
Por ahora, tengo que esperar que sea las ocho de la mañana
para sintonizar noticias en la radio si, por suerte, no se alarga
el horario de corte".
4. Nuestra Amazonía
La Amazonía ecuatoriana, se extiende sobre un área
de 120 000 km2 (1) de variada vegetación propia de los
bosques húmedos tropicales, considerada una de las zonas
de mayor diversidad biológica y faunística del planeta,
sin dejar de lado la milenaria cultura que mantienen los nativos
y que en muchos casos, aún en el siglo XXI, se desconoce
las mil y un leyendas y mitologías que permanecen en las
entrañas de esta selva, donde también los mestizos,
como parte del mundo diverso buscan reivindicar el derecho a vivir
con dignidad.
La Cordillera Oriental de los Andes forma el límite occidental
de esta región, mientras que Perú y Colombia son
el límite meridional y oriental respectivamente.
Los ríos amazónicos nacen en los Andes y arrastran
consigo una gran cantidad de materiales, formando suelos aluviales
y terrazas que se utilizan para la agricultura.
La temperatura anual promedio oscila entre los 24 y 25 grados
centígrados. Pese a que los meses de diciembre a febrero
son los mas secos, a lo largo del año se distribuyen uniformemente
de 300 y 400 cm3. de lluvia.
La principal atracción de los bosques altos es la vegetación
en general, y en particular los árboles, algunos de los
cuales sobrepasan los 45m. de altura. Especies frecuentes en la
región son la canela, el árbol de seda, el jacarandá
y varias plantas leguminosas. Las llanuras aluviales se ubican
en las terrazas de los ríos principales y tiene grandes
concentraciones de palma.
En la selva del Alto Amazonas se han identificado 100 especies
de árboles por acre. Para asimilar la verdadera magnitud
de esta cifra, pensemos que los bosques centroamericanos más
densamente ricos incluyen apenas 40 especies por acre.
"Los bosques templados de América del Norte y Europa
raras veces contienen más de 20 especies por acre",
según el informe turístico presentado por el Ministerio
de Turismo del Ecuador, (1998).
Las principales rutas turísticas son los ríos Napo,
Coca, Aguarico, San Miguel y Putumayo, convirtiéndose en
los afluentes principales del Gran Amazonas. El río Napo
tiene una longitud de 1.400 km., y su ancho varía de uno
a cinco kilómetros, convirtiéndose en el más
grande de todos. Como resultado de la dinámica fluvial,
el Napo riega 130 islas cubiertas de bosques jóvenes que
son el lugar de refugio y anidamiento de una extensa variedad
de pájaros.
A lo largo del Río Napo los nativos y los colonos han establecido
comunidades, en algunos casos junto a pequeños hoteles
y casas de hospedaje. La mayoría de las playas están
cubiertas de bosques tropicales. Con el pasar de miles de años
se han formado hermosos lagos, a partir de los lechos fluviales.
Entre tanto, los ríos que avanzan cerca a la frontera Nororiental,
como son: Coca, San Miguel y Putumayo (provincias de Sucumbíos
y Orellana), son habitados en sus orillas, en su mayoría
por colonos; en el Aguarico (provincia de Sucumbíos), en
cambio todavía se mantiene la presencia de nativos, principalmente
de Cofanes y Quichuas.
Los ríos, lagos, corrientes y pantanos de la Amazonía
son el hogar de 600 especies de peces y más de 250 especies
de anfibios y reptiles. Dos especies de caimanes alcanzan más
de cuatro metros de largo en los lagos que existen en las cuencas
del Napo y el Aguarico.
En la región amazónicas ecuatoriana viven mamíferos
típicos de Sudamérica, entre los cuales se hallan
armadillos, osos melíferos y perezosos. Los murciélagos
del Amazonas forman un grupo de cosmopolita compuesto por más
de 60 especies. Otros mamíferos del bosque lluvioso tropical
son los tapires, los monos y los ocelotes o jaguares. Una caminata
a través del bosque permitirá al turista observar
monos, osos y grandes roedores, además de manatíes
y caimanes en los lagos.
Las aves son el grupo más numeroso de vertebrados amazónicos,
llegando aproximadamente a las mil especies, repartidas en bosques,
lagunas y áreas abiertas. Todos los ecosistemas amazónicos
están habitados por aves multicolores. Comúnmente
se ven en tierra y agua loros, guacamayos y tánagras. En
toda la Amazonía vive un sinnúmero de garzas y gaviotas.
El extenso sistema de parques nacionales del Ecuador junto con
las estaciones científicas y las áreas protegidas
cubren cerca de 3'035.250 Ha. Para conservar y proteger estar
áreas únicas y ubérrimas, el Ecuador ha creado,
entre otros, la Reserva Bioférica del Parque Nacional Yasuní,
la Reserva Ecológica de Limoncocha y la Reserva Faunística
de Cuyabeno. Las cuencas del Napo y el Aguarico ofrecen numerosas
oportunidades de observar complejos ecosistemas, llanuras aluviales,
pantanos y áreas inundadas, todas habitadas por una gran
variedad de especies. Los ríos Yuturi, Yasuní, Tiputini,
Tivacuno y Cononaco están totalmente rodeados de bosques
vírgenes.
Las etnias más importantes de la Amazonía ecuatoriana
son: los Siona - Secoya, lo Cofanes, los Huaorani, los Quichuas
del Oriente, los Shuar y los Achuar y los Taegaris (el último
bastión autóctono "salvaje" de la Amazonía
ecuatoriana).
NOTA
1. El libro: "Sucumbíos Mi Tierra Natal" de Leonardo
Rojas Marín (1998) habla de una extensión de 130.760
km2., sin embargo la mayoría de obras y fuentes consultadas,
entre ellas la proporcionada por el Ministerio de Turismo con
fecha 1997 establece el dato que se recoge en este artículo
bajo el criterio de que no debe constar los aproximadamente 17
kilómetros cercenados en el Alto Cenepa tras la guerra
no declarada entre Perú y Ecuador en 1995.
*Fuente. http://www.consuladoecuadornj.com/regiones_geográficas_del_ecuador.htm

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