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La comunidad ecuménica de Fundalatin (Fundación
Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social),
considera su deber alertar a la gente de buena voluntad del mundo
sobre la importancia histórica del cambio profundo que
intenta Venezuela en paz y libertad, mediante un proceso constituyente
democrático, el cual se pretende equiparar a regímenes
totalitarios.
El proceso que vive Venezuela es la respuesta de un pueblo de
profunda vocación democrática que, con aciertos
y errores en la transición, quiere reorientar un sistema
político que lo llevó a la mayor crisis de este
siglo.
Luego de la bonanza petrolera, deuda corrupta, crisis bancaria,
fuga de divisas a cuentas privadas, privatizaciones fraudulentas,
ajustes económicos, corrupción judicial..., la dirigencia
política llevó a un país con ingentes recursos
a niveles de empobrecimiento y desigualdad intolerables. En los
últimos 20 años consumió 300 mil millones
de dólares, 10 veces el Plan Marshall, y se desbordó
el lujo con la pobreza y la delincuencia.
El actual proceso popular, en alianza con sectores militares,
lejos de plantearse un reforzamiento de autócratas como
en regímenes elitescos anteriores, busca legitimar la institución
democrática con una revisión a fondo de sus bases
deterioradas.
Estamos atentos para evitar un desvío. El respaldo mayoritario
del pueblo no legitima poderes absolutos. Hay que pasar de una
legalidad cuestionada a una legalidad legítima. La transformación
honda del país supone un cambio cultural y político;
no una mera rotación de personas. La participación
militar no puede derivar en una militarización del régimen.
Venezuela ha tomado una nueva vía, no fácil de comprender
con imágenes y frases fuera de contexto. En medio del natural
conflicto, nadie con honestidad puede negar que se está
intentando un cambio en paz y libertad, para construir el país
en democracia y resguardar los derechos que estaban formalmente
reconocidos y estructuralmente violados.
Fundalatin, asumiendo el espíritu profético histórico
venezolano, acompaña el proceso con sentido ético
crítico, para corregir los errores que se presentan en
defensa de la dignidad, los derechos humanos, la solidaridad,
la paz y la integridad de la creación. Así también,
para defender el proceso de ataques distorsionantes que intentan
frustrar una legítima esperanza. En tal sentido, hacemos
un llamado a la solidaridad internacional para que haga sentir
su apoyo a la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano que abre
un camino inédito en el Continente de la Esperanza.
Caracas, 11 de Septiembre de 1999
Por la comunidad ecuménica de Fundalatin: Pbro. Juan Vives,
Rev. Tomás Vargas (pastor presbiteriano), Casilda Ramirez,
Hna. Petra Bello, Diocelis Aponte, Gladys Castro, Pbro. Anselmo
Cerró, Gustavo González, Ferlia Toro, Rosa Osuna,
Alexander Villalobos, Arelis Zapata, José L. García
de Ceca, Maruja Cabanes, Juan Navarrete, Luis Fernández,
María Clemencia López, Zelmira López, Edgar
Figuera, Miguel Henríquez, Elizabeth Sánchez, Avigail
Avila, Pbro. Abilio López, Coromoto Hernández, Hna.
Luz Marina Materano, Obdulio Araujo, Deyanira Vallenilla, Guido
Zuleta.
* FUNDALATIN, Fundación Latinoamericana
por los derechos humanos y el desarrollo Social. Se fundó
en Caracas (1978) en defensa de los DDHH ante un continente bajo
dictaduras militares. Obtuvo el premio "Mensajero de la paz"
de las Naciones Unidas 1987.
Fuente: www.fortunecity.com/meltingpot/statuepark/

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