"Como todo objeto contiene la vida de quién
lo ha creado, es peligroso poseer un bien que no ha fabricado
uno mismo: se corre el peligro de tener más de lo que
se debe, de romper el equilibrio cósmico, de hacerse
atacar por las cosas. No devolverlas podría ser peligroso
y mortal. Aceptar un objeto de alguien que lo ha fabricado es
correr el riesgo de ser desestabilizado y poseído por
él. Dar es desafiar. Tomar es arriesgar la vida. Cuando
se ha tomado una cosa que no se puede devolver, su fuerza, que
es la del acreedor crea dificultades al prestatario; según
muchas leyes antiguas, ser cortado en varios pedazos para repartirlos
entre los acreedores. Por eso el miedo a una mala muerte, lo
que más se teme, es la clave de la relación porque
basta para hacer respetar las propiedades".
Attali Jacques: Historia de la propiedad. p, 57,58,60 y 126
El texto es extraordinariamente sugerente por las posibilidades
que brinda para reflexionar acerca del tema propuesto y, generalmente,
oculto en la discusión respecto a la situación del
país vinculada a su endeudamiento. Horizonte proclive a
un discurso con matices distintos sobre la realidad nacional que
incita a develar, como punto de partida, la naturaleza conceptual
e institucional de las relaciones crediticias en la producción
mercantil.
Afortunadamente, el itinerario no es largo.
1. La asimetría como regularidad
En el volumen 10 de la colección Dialogando con los líderes
ecuatorianos del siglo XXI, editada por ESPOL, podemos leer:
"Mientras banqueros y acreedores inescrupulosos, junto
a funcionarios y gobernantes insensibles y entreguistas o subordinados
a sus intereses, intentan desde los centros de poder diversos
esquemas de pago o de financiamiento, soluciones a la crisis,
los pobres -víctimas de la crisis y de las políticas
que de ella emanan- desde los recónditos lugares de la
ciudad y el campo la encaran y la pagan, exigidos por el ajuste
fondo monetarista, en un marco de angustia, donde los indicadores
de las condiciones de vida muestran una sociedad deshumanizada
y cruel....".(1)
El autor percibe la existencia de relaciones asimétricas
y la presencia de una organización, o institucionalidad
económica orientada a la coacción para gestar esa
asimetría en los vínculos sociales entre los individuos.
Una descripción así no es aislada; examinemos otra:
"El FMI es un supraorganismo que explota a los pueblos
libres y como tal debe ser suprimido. Sus recetas corresponden
a las conveniencias políticas y no de los pueblos. El
FMI pretende ser un banco central de los bancos centrales internacionales.
Su política pretende financiar las aventuras socialistas
de los países llamados del tercer mundo. Provoca permanentes
desestabilizaciones de la moneda y genera las llamadas crisis
económicas que por error se le atribuyen al capitalismo.
El FMI responde al interés político de sus creadores,
autoridades, de los grandes bancos y otros grupos económicos...
Digo que la política del FMI es socialista porque es
la política del Robin Hood: quitarle a los ricos para
darle a los pobres. Expolia al contribuyente norteamericano
y a los individuos productivos del mundo entero para darle ese
dinero a los gobiernos irresponsables del mal llamado tercer
mundo y hoy más que nunca a los rusos, que destruyeron
su país después de más de 70 años
de comunismo desenfrenado...".(2)
Para Vicuña el Norte explota al Sur. Y para Boragina el
Sur explota al Norte. Hay un sentido divergente para una misma
dirección física, la relación Norte - Sur,
desde la cual ambos autores reconocen, pese a sus diferencias,
la existencia de una misma cualidad: la explotación como
esencial principio organizador de la institucionalidad económica
entre los individuos de la especie Homo.
Lo básico aquí, como fenomenología, radica
en el consenso implícito en sus divergencias.
El escenario - sin embargo - es mucho más amplio; otro
ejemplo:
"El pobre es indispensable para la conquista del poder,
la propaganda, la recolección de fondos y fructíferas
carreras personales; o en todo caso para la comodidad intelectual
y moral. Suprimir eficazmente la pobreza sería a largo
plazo destruir una materia prima irreemplazable...".(3)
¿Otro modo de reconocer lo asimétrico?
¿Puede interesar realmente a la política suprimir
la asimetría en que ella se sustenta como discurso ideológico
por la igualdad?
No tiene sentido pensar, moralmente, respecto al carácter
asimétrico de las relaciones humanas.(4) Lo tiene, y mucho,
bosquejar lo asimétrico como forma de gestión y
evolución histórica real y como finalidad esencial
de la acción individual.
Un economista clásico dijo al respecto:
"Quien pretenda afirmar, como lo han hecho algunos adversarios
sentimentales de Ricardo, que la producción como tal
no constituye un fin, olvida que la producción por la
producción misma no significa sino el desarrollo de las
fuerzas humanas productivas y, por tanto, el desarrollo de la
riqueza de naturaleza humana, como fin en sí. Quiénes,
como Sismondi, contraponen a este fin el bienestar de la persona
individual, afirman en verdad que se debe frenar el desarrollo
de la especie para asegurar el desarrollo del individuo; que
por ejemplo, no se debiera admitir ninguna guerra, ya que en
todas las guerras perece - indefectiblemente - una serie de
individuos. Sismondi tiene razón solamente en lo que
se refiere a los economistas que pretenden paliar o negar este
antagonismo. Pero no se comprende que este desarrollo de las
capacidades del hombre en general, aunque por el momento se
realice a costa de la mayoría de los individuos y de
ciertas clases humanas, acaba por romper el antagonismo y coincide,
en último término, con el desarrollo del hombre
individual; que, por tanto, el superior desarrollo de la individualidad
humana sólo puede lograrse a través de un proceso
histórico en que se sacrifica al individuo...".(5)
¿Una tesis sobrecogedora? ¿El progreso, que es
movimiento, sólo puede ser asimétrico?(6) ¿Lo
verdadera e históricamente moral es forjar asimetrías?
Karl Marx escribe en El Capital:
"Las hilanderías mecánicas suministraban
el hilo con tal baratura y en tal abundancia que, al principio,
los tejedores manuales podrían seguir trabajando todo
el tiempo sin efectuar mayores desembolsos. Esto aumentó
sus rentas y determinó una gran afluencia de personal
al ramo de los tejidos de algodón hasta que, por último,
el telar a vapor vino a azotar a los 800.000 tejedores de algodón
que en Inglaterra habían congregado la Jenny, la Throstle
y la Mule. Otro tanto acontece con la industria de la confección.
Con la plétora de tejidos fabricados a máquina
crece el número de sastres, modistas y costureras, hasta
que aparece la máquina de coser...".(7)
¿Lo mismo en la especie humana que en los reinos animal
y vegetal lo que beneficia a la especie se impone siempre a costa
de lo que beneficia al individuo?
La referencia no es aislada.
Schumpeter se refirió a ella bajo el concepto de destrucción
creativa y aquí sólo ejemplificamos.
"¿Qué harán los grandes exportadores
de los géneros que necesitaban las industrias del siglo
XIX? ¿Quién recuerda las islas de las especias
y sus exportaciones de pimienta a Portugal y las Antillas y
sus envíos de azúcar a Francia, Gran Bretaña
o a Sudamérica y sus exportaciones de algodón
a las Islas británicas? El nordeste de Brasil, increíblemente
pobre hoy, era una región próspera hace unas décadas
cuando exportaba grandes cantidades de azúcar a Europa
y Egipto recuerda los tiempos en que era uno de los grandes
exportadores algodoneros del mundo...".(8)
Lo indudable es que las relaciones económicas están
ligadas a la variabilidad de la utilidad de las producciones como
expresión de asimetría e inestabilidad en la historia
económica entre las naciones.
Thurow escribe al respecto:
"Las industrias de recursos naturales eran fundamentalmente
un derecho de nacimiento. Uno había nacido en una nación
con una gran cantidad de recursos naturales. Las industrias
basadas en la capacidad intelectual no son un derecho de nacimiento...
(Y por ello) ...los precios de los recursos naturales, una vez
corregidos por la inflación, han caído casi en
un 60% desde los mediados de los años 70 a mediados de
los años 80 y se presume otra caída del 60% para
los próximos 25 años...El mundo está al
borde de una revolución científica que producirá
materiales inventados a pedido. La biotecnología va a
acelerar la revolución verde en la agricultura. Pocos
llegarán a ser ricos en el siglo XXI respaldándose
solamente en la posesión de materias primas...".(9)
¿Hay asimetría en la historia porque el progreso
es, necesariamente, desigual?
Si la explotación presupone, efectivamente, relaciones
asimétricas en la historia, lo asimétrico, no se
reduce a la existencia de situaciones de explotación.
Lo fundamental consiste en que la variabilidad histórica
de la utilidad de la producción muestra límites
reales a la validación de la ley de Say puesto que no necesariamente,
o siempre, toda oferta es capaz de crear su propia demanda.
Y si explotación y asimetría convergen no lo hacen
como expresión de relaciones mercantiles sino como nexos
extraeconómicos entre los individuos aunque con repercusiones
reales sobre la producción.(10)
Respecto al Estado, Bastiat lo expresó de la siguiente
forma:
"El hombre repugna de la pena, del sufrimiento. Y, sin
embargo, está condenado por la Naturaleza al sufrimiento
de la privación sino acepta la pena del trabajo.
No tiene luego más que la elección entre estos
dos males. ¿Cómo hacer para evitar los dos? Hasta
aquí, se responde, el individuo no ha encontrado ni encontrará
otro medio que no sea el disfrutar del trabajo de otro; hacer
de suerte que la pena y la satisfacción no incurren a
cada uno según la proporción natural, sino que
todas las penas sean para unos y todas las satisfacciones para
los otros. De allí la esclavitud, de allí la expoliación,
en cualquier forma que tome: guerras, imposturas, violencias,
restricciones, fraudes; monstruosos abusos pero consecuentes
con el pensamiento que les ha dado nacimiento. Se debe odiar
y combatir a los opresores pero no se puede decir que sean absurdos.
Cuando los soldados victoriosos reducen a los vencidos a esclavitud
han sido bárbaros, pero no han sido absurdos. De ahí
la posibilidad de que el Estado pueda significar o representar...
la gran ficción a través de la cual todo el mundo
se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo. De ahí
la posibilidad de que la ley ponga la fuerza colectiva, que
representa al Estado, a disposición de los malvados que
desean, sin riesgo, explotar la persona, la libertad y la propiedad
de otros. La posibilidad de que convierta el saqueo en un derecho
para proteger el saqueo y que convierta la defensa legal en
un crimen para castigar la defensa legal auténtica...
La posibilidad de que trate a la víctima como criminal...".(11)
Hablamos de la posibilidad de que existan relaciones de poder
sustentadas en vínculos asimétricos del tipo descrito.
También de que la asimetría es, a partir de la variabilidad
histórica de la producción, la expresión
organizativa más alta de las relaciones humanas. Y que
enfrentar una relación asimétrica sólo es
factible formando otra para construir toda tendencia a la igualdad
o al equilibrio de fuerzas en el sentido que postuló Newton.(12)
2. Naturaleza asimétrica del crédito
Y el crédito, nuestro objeto central de reflexión,
como relación específicamente humana, no puede ser
sino profunda y necesariamente asimétrico.
Lo es por el desafío individual implícito en su
estructuración, tal como lo deja entrever, antropológica
e históricamente Attali, derivado del hecho de ser, sobre
todo, una relación ligada al futuro y, en consecuencia
-en términos de Jevons(13) -, sometida a la mutación
en la manifestación histórica de la ley de variación
de la utilidad,(14) reconocida por Schumpeter en su teoría
del desenvolvimiento económico como el fenómeno
fundamental.
El carácter asimétrico de las relaciones crediticias
exige establecer algunas precisiones a fin de develar globalmente
sus regularidades o determinaciones.
Hay dos situaciones básicas que, respecto al crédito,
es preciso distinguir y que se ocultan por su entrelazamiento.
La primera atañe al crédito como relación
social que forma o crea al dinero y, la segunda, alude al crédito
como nexo social basado en el dinero ya creado y expresada necesariamente
en la producción real; único modo de introducir
en los vínculos crediticios las restricciones -finalmente
físicas- derivadas de la organización de la naturaleza.(15)
Diferencia crucial a considerar por la existencia de relaciones
crediticias internacionales desarrolladas en la inexistencia del
patrón oro a principios de los años 70.
Cuestión que inicia la formación del escenario que
haga factible desarrollar un sucinto examen del significado de
las relaciones crediticias para -desde ahí- poder evaluar
la situación general de Ecuador.
Escenario que completamos con las tesis siguientes:
3. El mercado como sistema organizador de la producción
Toda economía nacional, como expresión de la producción
mercantil, es impensable fuera de la división social del
trabajo y de los conocimientos.
Los intercambios responden a esa base y sustentan un sistema de
producción y cambio indirectos, como fenómeno de
cooperación y de integración, cuyo sentido de la
propiedad individual, ligada al empleo de las capacidades productivas,
descansa en el disfrute individual de la diversidad de la producción
ajena a partir del trabajo especializado. En sentido antropológico
significa una estructura institucional para individualmente tener
lo que no se ha hecho. Algo que Marx denominó como formación
de valores de uso sociales.
Estructura de interdependencia inherentemente inestable, primero,
porque su organización responde a la evolución social
del saber y de la producción.(16) Y, segundo, por los riesgos
que toda mutación del conocimiento forma para conservar
la utilidad de las ofertas y poder gestar, cualitativa y cuantitativamente,
bienestar individual y esperanza de vida.
El sentido de la vida que, en términos de la biología
y de la historia, alude a la capacidad individual para diferir
la muerte, y finalidad básica de la propiedad privada,
se traduce aquí en la capacidad individual para formar
ofertas útiles y tener intercambios.
No podemos elegir no tener relaciones alimentarias por estar sujetos
a la Naturaleza y no podemos escoger no tener intercambios por
estar adscritos a la producción mercantil.
Biología e historia se entrelazan en la división
social del trabajo y de los conocimientos.
La resultante, inherente a la regularidad descrita, es una estructura
de relaciones asociada a un proceso inacabado de modificaciones
en los conocimientos que constituye diferentes grados de liquidez
de la producción social y que, históricamente, exige
y logra transformaciones cruciales en ella cuando la liquidez
creada en los intercambios no forma el poder adquisitivo suficiente
que sostenga el crecimiento económico y/o el progreso social.
Desde aquí precisamos cuatro teoremas:
a. La única forma social de legitimación del consumo
personal de la producción ajena es el intercambio mercantil.
b. El objetivo de toda relación está ligado al poder
- o capacidad - para entablar nexos sociales con los demás
y el intercambio mercantil no es la excepción a esta regla.
c. La transformación social del saber y las fallas en la
distribución global del trabajo social es compatible con
la incertidumbre de los intercambios y de sus precios.
d. La producción social, en el intercambio, puede discriminarse
por la desigualdad en su facilidad de venta como indicador de
su grado de liquidez.
El intercambio forma una estructura que interrelaciona los teoremas
descritos para desarrollarse como un sistema inestable a consecuencia
del tercer teorema o por la violación de ellos.
Sistema del que es posible derivar otras tres regularidades:
a. Sólo la producción útil compra producción.
b. Únicamente es posible comprar después de haber
producido y vendido.
c. La producción compra cuando vale y vale lo que compra.
Siete regularidades que estructuran, en su conjunto, un campo
unificado desde el cual es factible desarrollar el significado
global e histórico de las relaciones crediticias.
Examinamos más de cerca el alcance de los siete teoremas
con la finalidad de exponer los criterios para evaluar, más
adelante, la situación del país.
4. Sentido básico del intercambio
El primer teorema alude al hecho de que el intercambio, auténticamente
considerado, excluye el pillaje(17) y exige la paz para su desarrollo.
Attali lo refiere, en momentos distintos, de la siguiente manera:
"Como en el intercambio de seres vivos,(18) dar un objeto
por otro es intercambiar unas vidas. Es preciso estar seguro
de que se gana tanto como se da y de que la negociación
no va a derivar hacia la guerra. Todo objeto intercambiado por
otro es exactamente igual a un rehén cambiado por otro,
al que no hay que soltar hasta el último segundo, bajo
la vigilancia de las armas. El intercambio de objetos es un
momento peligroso en que las personas pasan de un campo a otro;
tan peligroso para los objetos y los testigos como para los
actores... Para que el intercambio no sea peligroso es preciso
que se puedan intercambiar dos objetos idénticos. Imposible
utopía, porque 2 objetos, como 2 personas, no son nunca
absolutamente idénticos. De todos modos, ¿para
qué intercambiar unos gemelos perfectos? Los hombres
deben mezclarse lo menos posible en el regateo del cambio y
dejar a los objetos la tarea de intercambiarse ellos mismos
y de fijar entre ellos su valor relativo. Es como si los objetos
hablasen por boca de su poseedor... como si ellos mismos se
entendían sobre su intercambio...por la prohibición
del uso de la palabra... se cambia sin decir nada...como si
hablar fuese inevitablemente un riesgo de injuriarse, de disputar,
de desafiarse... En un lugar exterior ajeno a toda vida, en
el lindero de un bosque o a orillas de un río o de la
mar, se dibuja un círculo o una figura geométrica
concreta en cuyo interior el que quiere cambiar un bien que
posee viene a depositarlo; después se retira un poco
más lejos y observa. Otro, que también ha venido
para el cambio, deposita allí lo que cree ser la justa
contrapartida. Cada uno de los dos sólo puede entrar
desarmado en la figura del cambio. Esta está lo bastante
vigilada para que no se pueda coger lo que está depositado
en ella sin proponer algo como contrapartida. El primero vuelve,
y, si los términos del intercambio le satisfacen, toma
lo que ha sido depositado por el otro; si no, para indicar su
negativa, se retira de nuevo con o sin una partida de lo que
había sido depositado; el otro vuelve entonces para hacer
una nueva oferta o para recoger su bien. Y así hasta
retirar todos los bienes de la figura del intercambio, que significa
reconocimiento de la mutación de los derechos de propiedad...".(19)
El cambio es una forma de aproximarse al intercambio de gemelos
de ahí que este sea, primero, una relación por la
diversidad y, segundo, un proceso por la igualdad de la diversidad
para hacer factible el consumo pacífico de la producción
ajena.(20)
5. Educar es hacer economía
El segundo teorema expresa que el intercambio, para existir,
demanda formar capacidades individuales que generen la posibilidad
de poder estructurar relaciones sociales de producción
con los demás. Marshall en una parte de sus Principios,
dedicado a la fundamentación de la educación como
inversión nacional, se refiere a este teorema de la siguiente
forma:
"Podemos concluir que la conveniencia de invertir fondos
públicos y privados en la educación no debe medirse
sólo por sus frutos directos. Esa inversión será
provechosa como tal para dar a las masas del pueblo mayores
oportunidades que aquellas de que disponen generalmente, pues
por ese medio muchos que de otro modo habrían muerto
sin darse a conocer pueden conseguir el punto de partida necesario
para dar a conocer sus aptitudes innatas...".
Hay en Marshall un sentido claro por la educación, hacer
del conocimiento una expresión de democracia favorable
al desarrollo de la producción social. Y, al hacerlo, caracteriza
sus requisitos para describir la naturaleza de su resultante:
"No hay nada más perjudicial al aumento de la riqueza
nacional que esta negligencia culpable que deja que un genio
nacido en humilde posición social se malgaste en trabajos
de inferior categoría. Nada sería más conducente
a un rápido aumento de la riqueza material que el mejoramiento
de nuestras escuelas, y, especialmente, de los grados medios,
con tal de que vayan unidos a un extenso sistema de becas que
permitan al hijo capacitado de un trabajador elevarse gradualmente,
de escuela a escuela, hasta recibir la mejor educación
teórica y práctica que la época pueda ofrecerle...
(de ahí sentencia que)... el valor económico de
un gran genio industrial es suficiente para cubrir los gastos
de educación de una ciudad, ya que basta una idea nueva,
tal como la principal invención de Bessemer, para aumentar
tanto la potencia productiva de Inglaterra como el trabajo de
100.000 hombres. Menos directa, pero no menos importante es
la ayuda proporcionada a la producción por los descubrimientos
médicos, tales como los de Jenner o Pasteur que aumentan
nuestra salud y capacidad para el trabajo, y también
por los trabajos científicos, como los de los matemáticos
y biólogos, aunque puedan pasar varias generaciones antes
de que produzcan frutos que se hagan visibles en un mayor bienestar
material. Todo lo invertido durante varios años en proporcionar
a las masas una mejor educación quedaría bien
compensado si se lograra producir un solo Newton o Darwin, Shakespeare
o Beethoven...".(21)
Sin educación no es factible establecer relaciones económicas
para formar progreso es la tesis de Marshall.
Tesis que, en lenguaje contemporáneo, significa que la
verdadera expresión de la política económica
está en la política social, principalmente como
política educativa, de salud y de seguridad alimentaria.(22)
6. Las ventajas de la inestabilidad
El tercer teorema hace referencia a la dinámica terrible
y sublime de las innovaciones, derivada de las transformaciones
de los conocimientos, y a las dificultades inherentes a la producción
mercantil respecto a la distribución proporcionada de la
producción social.
Sobre lo primero -Joseph Schumpeter- al preguntarse sobre si puede
sobrevivir el capitalismo, escribe: (23)
"El capitalismo es, por naturaleza, una forma o método
de transformación económica y no solamente no
es jamás estacionario, sino que no puede serlo nunca...
(de ahí que)... el impulso fundamental que pone y mantiene
en movimiento a la máquina capitalista procede de los
nuevos bienes de consumo, de los nuevos métodos de producción
y de transporte, de los nuevos mercados, de las nuevas formas
de organización industrial que crea la empresa capitalista...
(creando)... un proceso de mutación industrial que revoluciona
incesantemente la estructura económica desde adentro,
destruyendo ininterrumpidamente lo antiguo y creando elementos
nuevos continuamente. Este proceso de destrucción creativa
constituye el dato de hecho esencial del capitalismo. En ella
consiste en definitiva el capitalismo y toda empresa tiene que
amoldarse a ella para vivir... (de ahí que)... el problema
que usualmente se toma en consideración, el de cómo
administra el capitalismo las estructuras existentes... (es
un error ya que) lo relevante es descubrir cómo las crea
y cómo las destruye. Mientras no tenga conciencia de
esto el investigador realiza una labor que carece de sentido;
pero en cuanto lo reconozca, su visión de la práctica
capitalista y sus consecuencias sociales se modificarán
considerablemente...". (24)
Hay un sentido de inestabilidad(25) como ventaja mercantil que
no es posible pasar por alto para el intercambio y menos aún
respecto a las relaciones crediticias. Sobre lo segundo Marx escribe:
"Cada niño sabe que cualquier nación morirá
de hambre, y no digo en un año sino en semanas, si dejara
de trabajar. Del mismo modo, todo el mundo reconoce que las
masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades,
exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de
la totalidad del trabajo social. Es self evident que
esta necesidad de la distribución del trabajo social
en determinadas proporciones no puede de ningún modo
ser destruido por una determinada forma de producción
social; únicamente puede cambiar la forma de su manifestación.
Las leyes de la naturaleza jamás pueden ser destruidas.
Y sólo puede cambiar, en dependencia de las distintas
condiciones históricas, la forma en la que estas leyes
se manifiestan. Y la forma en la que esta distribución
proporcional del trabajo se manifiesta en una sociedad en la
que la interconexión del trabajo social se presenta como
cambio privado de los productos individuales del trabajo, es
precisamente el valor de cambio de estos productos...".(26)
En Marx, es su modo de decir que en la producción mercantil
nadie realiza ni regula concientemente la distribución
del trabajo social entre las diversas ramas industriales, puesto
que la gestión de los productores individuales de mercancías,
basadas en decisiones autónomas en la administración
de la producción, hace imposible toda repetición
y reproducción exacta de un proceso dado de la producción
social, por lo cual no es factible una expansión proporcional
de él.(27)
Proporcionalidad entre las diferentes ramas de la producción
que no es fija y que se rectifica, constantemente, en un mar de
movimientos fluctuantes de los volúmenes de la producción
y de sus precios como expresión de la adaptación
continua a las modificaciones de la demanda social.
Marx procesa la inestabilidad, al igual que Schumpeter, como expresión
de organización y progreso. La resultante, respecto a su
teoría del valor, es inequívoca al configurar el
comportamiento del mercado. Al respecto, Marx anota en El Capital:
"La forma precio envuelve ya de suyo la posibilidad de
una incongruencia cuantitativa entre el precio y la magnitud
de valor, es decir, la posibilidad de una desviación
entre el primero y la segunda. Y ello no supone un defecto de
esta forma; por el contrario, es eso precisamente lo que la
capacita para ser la forma adecuada de un régimen de
producción en que la norma sólo puede imponerse
como un ciego promedio de toda ausencia de normas...".(28)
Es lo que está en la base de su tesis del salto mortal
de la mercancía, plenamente compatible con el fenómeno
fundamental -o destrucción creativa- de Schumpeter, y también
con la referencia -estadística- a un ciego promedio de
los precios que no corresponde a los movimientos reales de ellos
en los mercados, pero que los explican.
De ahí, reconoce Marx, que una fase de la distribución
del trabajo social reemplaza a otra sólo a través
de la fluctuación de los precios del mercado y bajo su
presión.
Se entiende que tal reemplazo jamás ocurriría si
los precios y las magnitudes de los valores coincidieran. También
se comprende que es preciso que ocurra. Y se postula que tal ocurrencia
no es incompatible con la valoración subjetiva propuesta
por el Marginalismo ya que tal tipo de valoración no puede
escapar de ese mar de movimientos fluctuantes.(29)
7. La producción como fuente de poder
El cuarto teorema reconoce al dinero, por su sentido histórico,
como la mercancía de mayor facilidad de venta que soporta
al sistema de producción indirecta y que, social e institucionalmente,
legitima toda tenencia individual de lo no hecho por uno.
En palabras de Carl Menger:
"La teoría del dinero necesariamente presupone
una teoría de la liquidez de los bienes. Si logramos
aprehender esto podemos entender cómo la suprema liquidez
del dinero es sólo un caso especial -que únicamente
presenta una diferencia de matiz- de un fenómeno genérico
de la vida económica relativo a la diferencia en la liquidez
de las mercancías en general... (ello explica que) ...cuando
alguien ha traído al mercado productos que no son altamente
líquidos la idea más importante que tiene en mente
es la de intercambiarlos, no sólo por aquellos que por
casualidad necesite sino, si esto no puede realizarse directamente,
por otros productos que, aunque no tenga necesidad de ellos,
son, de todas maneras más líquidos que los suyos...
(en consecuencia) ...es el interés económico de
cada individuo que comercia cambiar productos menos líquidos
por otros más líquidos... (Por eso) ...solo podemos
entender el origen del dinero si aprendemos a considerar el
establecimiento del procedimiento social... (relativo a la distinta
facilidad de venta de las mercancías) ...como un resultado
espontáneo, como la consecuencia no prevista de los esfuerzos
individuales y especiales de los miembros de una sociedad que
poco a poco fue hallando su camino hacia una discriminación
de los diferentes grados de liquidez de los productos...".(30)
Menger reconoce al dinero como la forma específica de
producción social con la cual es históricamente
posible establecer los trueques constituyentes del sistema de
intercambio indirecto e inherentes a la producción mercantil
basada en la división social del trabajo.
Primero, la mercancía de mayor dificultad de venta por
la de menor dificultad de venta y, luego, la mercancía
de mayor facilidad de venta por la de menor facilidad de venta.
El primer trueque es difícil (31) y el segundo no lo es.
Vender no es fácil. Comprar si lo es. La venta es el primer
trueque, al cual se refiere Marx con la expresión: el salto
mortal de la mercancía. Y la expresión soberanía
del consumidor, claramente, se refiere al segundo.
Al intercambiar mercancía por dinero, el primer trueque
directo, se vuelve posible intercambiar dinero por mercancía,
el segundo trueque directo.
La mercancía de mayor facilidad de venta cumple aquí
una función mediadora para obtener, como resultante, el
intercambio entre dos mercancías que recíprocamente
tienen menor liquidez que ella.
Es lo que forma la base del sistema de intercambio o de producción
indirecta sustentado en la división social del trabajo
y de los conocimientos.
El quinto teorema, por su implicación en el intercambio,
establece que la producción útil -y toda la estructura
institucional capaz de organizarla- es la verdadera fuente de
poder adquisitivo y de legitimidad social y política, no
sólo económica.
8. Tiempo y variabilidad del valor: ¿regularidad para
lo moral?
El sexto teorema establece, simplemente, la secuencia lógica
de los requerimientos del intercambio indirecto para desprender
desde ahí como su estructura expresa la dirección
o flecha del tiempo.(32)
El séptimo teorema establece la imposibilidad de garantizar
el poder adquisitivo de la producción como resultante de
la misma evolución social de los conocimientos y de la
producción, inherentes al teorema tres y a la violación
política de todos ellos, imposibilidad de garantía
que se extiende también al valor de la mercancía
con mayor facilidad de venta y que hace las funciones de dinero.(33)
Siete regularidades que en su interrelación forman un sentido
moral y ético derivado de la historia de la producción.
No estamos ante estructuras arbitrarias sino frente a formas de
expresar las determinaciones históricas de la organización
de la producción. Nada escapa al escenario que tales regularidades
forman y el crédito como regularidad es impensable al margen
de esas estructuras.
La situación actual de Ecuador, en lo institucional, puede
estructurarse como su desviación, mayor o menor, de las
regularidades que forman el intercambio y del grado en que sus
relaciones crediticias están o no sometidas a esas regularidades.(34)
9. Crédito e intercambio
Empezamos con una pregunta necesaria para iniciar la conclusión
de estas reflexiones. ¿Qué es el crédito?
El crédito, relación social estructurada entre individuos
sujetos a la división social del trabajo y de los conocimientos,
y a los intercambios, describe específicamente la segunda
forma de disponer de la producción ajena en la economía
mercantil,(35) férreamente subordinada a la siguiente condición:
prestar para devolver, como base de su sustentación y legitimación.
Tal premisa modifica el modo de expresión de las regularidades
del intercambio.
Algo que puede advertirse fácilmente a partir de los nexos
entre crédito y producción.
¿Cuál es el punto?
Del teorema quinto se deduce que si únicamente la producción
útil compra producción, entonces, sólo la
producción útil forma y extingue relaciones crediticias.
El crédito, al igual que el intercambio, está sometido
a la utilidad de la producción(36) y, como él, está
subordinado a la variabilidad histórica en la utilidad
de la producción social.
Es lo que forma el sentido del riesgo inherente a las relaciones
crediticias y relativo al hecho de no poder formar producción
útil como expresión de la capacidad de pago.
El peligro de formar una producción inútil y no
poder pagar o comprar, no sólo ilustra el modo en que crédito
e intercambio difieren entre sí, pese a que ambos están
ligados a la utilidad de la producción, sino que evidencia
también la manera en que el crédito está
adscrito a él.
Sobre esa base, el dinero puede devenir directamente medio de
pago porque ya antes la producción útil devino directamente
medio de compra de dinero.
De esa forma el sexto teorema, transitoriamente abolido por las
relaciones crediticias, es finalmente respetado por ellas.
El crédito hace posible consumir sin antes haber producido
y vendido. Bajo este prisma la estructura temporal es profundamente
alterada. Y el significado de tal subversión es una disposición
de la producción ajena no legitimada aún por el
intercambio pero que necesariamente debe serlo.
De ahí que toda relación crediticia esté
formalmente constreñida a crear producción útil
para el intercambio como expresión de toda capacidad real
de pago.
Ello explica que el dinero, desde las relaciones crediticias,
no pueda retornar a su función de medio de intercambio
sino atraviesa antes una fase como medio de pago. La necesidad
de esta transformación aparece ya en el origen de la relación
porque el dinero para surgir como medio de intercambio, desde
las relaciones crediticias, tuvo que devenir antes en medio de
préstamo.
Se restablece así la condición general de que es
el intercambio la única premisa de legitimación
de todo consumo individual de la producción ajena.
Al final se ha producido, vendido y consumido.
Hablamos aquí de relaciones crediticias sustentadas en
el dinero ya constituido(37) y expresado en la materialidad de
la producción útil que lo representa y que físicamente
limita la magnitud de las relaciones crediticias.
10. Lo posible en las relaciones crediticias
La expresión de las restricciones es doble: Teorema octavo,
no es posible prestar producción o servicios, útiles,
no constituidos o inexistentes. Y, teorema noveno, no es factible
prestar producción o servicios útiles, existentes,
sin la voluntad explícita de su propietario.
Los límites así esbozados configuran lo posible
de las relaciones crediticias y, necesariamente, a una parte de
la producción o servicios útiles físicamente
existentes.(38)
Examinemos la cuestión en detalle.
El alcance del teorema octavo es inviolable y está sujeto
a las redefiniciones que imponen los cambios en la producción
social descritos por el tercer teorema.
La complejo está en el noveno teorema, como expresión
de las relaciones crediticias y de sus restricciones.
Hablamos de relaciones crediticias que no se forman entre consanguíneos(39)
y que se revelan esencialmente como nexos asimétricos bajo
los que adquieren sentido su alcance como límites físicos.
No es posible vivir sin consumir,(40) teorema décimo.
Y, sin embargo, el crédito expresa una capacidad individual
de tener sin consumir y, en consecuencia, de poder esperar sin
arriesgar la vida(41) que lo define como relación asimétrica
Un tiempo de espera adscrito, en primer lugar, a la cantidad de
vida individual que la sociedad forma por su progreso productivo
y, en segundo lugar, al tiempo de vida inherente a la especie
cuyo límite se expresa en la muerte por envejecimiento.
Los plazos de las relaciones crediticias no deben rebasar esos
límites.(42)
No tiene sentido ahorrar para no consumir, teorema undécimo.
11. Cuando se consume sin producir
Los dos últimos teoremas explican toda preferencia temporal
de los individuos por el consumo en el presente. Y de ambos se
deduce el teorema duodécimo: A igualdad de circunstancias,
los bienes presentes se prefieren a los bienes futuros.
Si el consumo no fuere un hecho necesario para sostener la vida
individual no hubiera necesidad de una preferencia temporal por
él y todo podría ahorrarse sin dificultad. Sin embargo,
no es así. Un mundo sin preferencia temporal no es posible.
Si fuere factible jamás habría consumo y la civilización
desaparecería.
La preferencia temporal, sustentada en las regularidades biológicas
y físicas de la vida, restringe la capacidad de esperar
y, en consecuencia, limita el ahorro y la inversión.
Desde esta perspectiva podemos preguntar: ¿Por qué
sería factible la existencia del crédito, como relación
entre no consanguíneos, sujeta a la inevitable preferencia
temporal y a los límites históricos y biológicos
de la vida individual?
Sólo sería posible, según el teorema duodécimo,
por la desigualdad de las circunstancias. Es el fundamento esencial
de la existencia de la tasa de interés.
Así las relaciones crediticias son doblemente asimétricas.
La capacidad de espera, primera expresión de asimetría,
tiene en la tasa de interés, segunda asimetría,
al motivo individual para resistir la preferencia temporal.
Reconocemos aquí que las relaciones crediticias deben sustentarse
en las regularidades biológicas y físicas que organizan
la vida individual. Deben ser, en última instancia, físicamente
factibles.
La preferencia temporal forma el límite de las relaciones
crediticias, teorema décimo tercero.
Mathieu ilustra la cuestión al describir el Sistema del
Potlach que practican entre si los indios canadienses que habitan
junto al océano Pacífico; él escribe:
"Con ocasión de una fiesta los "próceres"distribuyen
gratuitamente, como señal de potencia, un gran número
de mantas de caballo. El que las recibe se encuentra obligado
a restituir el don al cabo de un año junto con los intereses
calculados al 100%. El resultado es que todos trabajan febrilmente
haciendo mantas: los unos, para acrecentar el propio ascendiente
social, los otros, para hacer frente a las deudas...".(43)
Debemos advertir, a partir del ejemplo, que las relaciones crediticias
no deben sustentarse sin considerar la preferencia temporal del
deudor. No es práctico entregar las mantas a una sola persona,
porque ella está sometida a la preferencia temporal y ésta
al tiempo.
No hay consumo sin tiempo para el consumo. Pero, el tiempo para
el consumo disminuye el tiempo para el trabajo.
Y, además, los tiempos requeridos por la organización
biológica del organismo humano acentúan la existencia
del tiempo como restricción física.
De ahí la distribución de las mantas entre varias
personas como expresión del interés individual del
acreedor que respeta la preferencia temporal del deudor para conservar
su capacidad productiva y su posibilidad física real como
acreedor de recibir, efectivamente, los intereses pactados.
No debe existir relación crediticia al margen de ello.
La existencia de la tasa de interés define otras regularidades.
El crédito, que es ahorro, en su uso debe reproducir el
ahorro para poder devolverlo.
En consecuencia, dada la existencia de la preferencia temporal,
que es su restricción y posibilidad, la relación
crediticia existe para formar más ahorro del representado
en ella. Ahorro a devolver como ahorro mayor. Marx lo expresa,
lógica y simbólicamente, así: D-D'.
El crédito atañe a relaciones formadoras de ahorro,
teorema décimo cuarto. Y, por lo mismo, sus nexos con los
teoremas dos y tres son fundamentales.
En ello reside toda posibilidad de que cualquier relación
crediticia signifique, realmente, la creación de un endeudamiento
económico si es formador de ahorro.(44) En ello también
existe la posibilidad de que no lo sea si la producción
deviene inútil.
Carencia de mercados que forma quiebras y compensaciones por redistribución
de la propiedad, teorema décimo cuarto.
12. ¿Prestar a espaldas de la preferencia temporal?
No es todo. Es preciso pensar el crédito como vínculo
social formador de dinero y advertir la posible existencia de
relaciones crediticias basadas en un dinero ficticio.
Es partir de la posibilidad de transgredir el teorema noveno.
Lo primero está determinado por la posibilidad de fusión
entre crédito y dinero. Y, lo segundo, desde lo primero,
surge asociado al aparecimiento del papel moneda como signo de
producción.
Lo primero está referido a la existencia de un crédito
reconocido que persiste en el tiempo, garantizado por la capacidad
productiva del deudor, que circula generando nuevos intercambios
y sin que nadie le exija su efectivo pago.
El dinero que se expresa en la mercancía de mayor liquidez
deviene aquí en un crédito en circulación
garantizado por la capacidad económica del deudor, efectivamente
reconocida, que crea la confianza general en su pago, pero que
jamás se cobra, justamente, ya que su empleo para saldar
deudas por el intercambio lo hace innecesario.
Condición estrictamente privada, no estatal, que abre la
posibilidad de la circulación de mercancías sin
intervención de moneda nacional alguna.
Un fenómeno así se revela hoy en la conocida gestación
de dineros alternativos. Proceso que requiere limites físicos
para no crear créditos por encima de la capacidad real,
o física, de pago de este deudor privilegiado.
No es, por tanto, una casualidad ni el surgimiento ni la defunción
del patrón-oro. Y no lo es tampoco el que Milton Friedman,
al hablar de la Política Monetaria en el mundo del papel
moneda, se exprese de la siguiente manera:
"El desafío principal que ahora nos plantea la
reforma de nuestras instituciones monetarias y fiscales consiste
en hallar un sustituto de la convertibilidad en especie que
cumpla esa misma función: la de presionar sobre la autoridad
para que ésta se abstenga de recurrir a la inflación
como fuente de ingresos. O, dicho de otra manera: el nivel de
precios debe hallar un anclaje nominal capaz de hacer las veces
de limitación física que ofrecía el patrón
tangible...".(45)
¿Un evidente alegato por el retorno al patrón -
oro?
La restricción a que alude Friedman es válida tanto
para limitar la magnitud de formación de dineros alternativos
como para evitar toda posibilidad de existencia de relaciones
crediticias basadas en la circulación de dinero falso.
Ello respondería a una emisión de moneda sin correspondencia
con la producción y/o a toda gestación de crédito
bancario sustentado en el sistema de reserva fraccionaria.
13. Un concepto de deuda mala
Es lo que completa el significado de un endeudamiento antieconómico.
Primero como créditos que, aunque sean legítimamente
emitidos, no forman ahorro al irrespetar las regularidades del
intercambio inherentes al segundo y tercer teoremas. Segundo,
como emisión inorgánica de moneda para formar consumos.
Y, tercero, como generación de créditos por encima
de lo efectivamente ahorrado con esa finalidad.
Tres posibilidades que violan las restricciones formadas por la
existencia de la preferencia temporal.
14. Ecuador: institucionalidad sin política económica
Ello completa el escenario para evaluar la situación general
de Ecuador. Y, para abreviar, es factible desarrollar un listado
corto y significativo con ejemplos inherentes a los últimos
treinta años.
Una expansión de la deuda externa a un ritmo, finalmente,
más rápido que el incremento de la producción
y de la capacidad real de pago del país.
Transformación de las deudas privadas en deuda pública.
Existencia de intercambios sin contrapartida revelada, por ejemplo,
en la fragilidad institucional de la organización estatal
que exigió la formación de la Comisión de
Control Cívico de la Corrupción y en la creación
del bono de la pobreza.
Sucretización y formación de la Agencia de Garantía
de Depósitos, AGD.
Riesgo de participar de manera cruenta en el conflicto político
- militar de Colombia.
Pérdida paulatina de la capacidad de gasto presupuestario
del Estado Nacional derivada de la expansión de la deuda
pública.
Contracción del gasto presupuestario en educación.
Revalorización automática de activos fijos y casi
inexistente capacidad en la formación de patentes en el
país.
Paro de productores exigiendo precios no de mercado y carencia
de organización contra la incertidumbre ante todo movimiento
adverso de precios.
Restricciones generales del consumo que no forman un potencial
de ahorro.
Incapacidad de mantener el poder adquisitivo de los ahorros en
el largo plazo expresada dramáticamente en la presión
de los jubilados por mejores pensiones y en la desorganización
general del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS.
Gestión bancaria que pone en riesgo la cadena de pagos
sin sujetarse a los límites de la preferencia temporal
y que forma gastos de consumo por disminución sistemática
de la garantía de depósitos.
Impedimentos de quiebra por política estatal.
Inexistencia de moneda nacional.
Respaldo a la circulación internacional de los dólares
norteamericanos desplazados por el euro con la producción
del país para el mercado interno. ¿Una finalidad
real para la dolarización del continente?
Quiebra de las finanzas públicas expresada en la venta
de las empresas estatales con precios amenazados con riesgos de
valoración. Exportaciones sustentadas en descensos de sus
precios. Organización de la política económica
para no prescindir de los servicios del FMI. Hoy estamos próximos
a la primera docena de renegociaciones.
Listado corto y ¿significativo?
15. Epílogo
Ecuador se parece al cliente de un restaurante que le ordena al
camarero, parecido al FMI, que le traiga la cuenta y el dinero
porque quiere pagar.
¿Acaso es ilógico que el camarero consulte al dueño
del restaurante sobre la mejor forma en que el gerente del local
pueda satisfacer los deseos del soberano consumidor?
Hay riesgos de quejas inútiles que ocultan, en rigor, que
la organización de Ecuador está sustentada en la
violación de las leyes económicas.
¿Acaso Ecuador está diseñado para ser destruido?
Es urgente y necesario una reestructuración de la institucionalidad
económica del país y ella se inicia en la transformación
de su organización financiera para hacer del uso de las
relaciones crediticias un factor real de progreso.
Necesidad que obliga a reconocer, y es el objetivo de estas reflexiones,
sobre qué leyes descansa la naturaleza económica
del crédito para diferenciarlo adecuadamente.
Todo crédito antieconómico viola los derechos ciudadanos,
es el último teorema.
* Carlos León González.
Profesor de la Facultad de Economía y miembro del Instituto
de Investigaciones Económicas de la Universidad de Guayaquil,
veedor de la Deuda Pública.
NOTAS
1. Vicuña Izquierdo, Leonardo: Política Económica
del Ecuador. 2 décadas perdidas: los años 80 - 90.
De la presentación, p. 1
2. Boragina, Gabriel: ¿Hay capitalismo en el mundo de nuestros
días? Consultar: http:// www. paisvirtual.com/política/libertad/Hayek/index
3. Paternot, J y Veraldi, G: ¿Está Dios contra la
economía? p. 54
4. "Los conceptos de anormalidad o perversidad carecen de
vigencia en el terreno económico. La Economía no
puede estimar perverso a quién prefiera lo desagradable,
lo dañino o lo doloroso a lo agradable, lo benéfico
o lo placentero. La Economía, acerca de tal sujeto, sólo
predica que es distinto a los demás; que le gusta lo que
los otros detestan; que persigue lo que los otros rehuyen; que
goza en soportar el dolor mientras los demás prefieren
evitarlo...". Von Mises, Ludwig: La acción humana,
p. 158.
5. Ricardo, David: Principios de Economía Política
y tributación. De la presentación, p. 8
6. Lo asimétrico aquí no excluye el equilibrio tal
como ocurre en los fenómenos naturales y, por lo mismo,
no es un movimiento hacia el equilibrio. La lluvia es desequilibrio
térmico asociado al equilibrio entre las aguas que se evaporan
con las que se condensan. Ejemplo para la teoría del carácter
integrador de la Naturaleza.
7. Marx, Carl: El Capital. Tomo I, p. 355.
8. Nussbaum, B: El Mundo tras la era del petróleo, p. 164
9. Thurow, Lester; El futuro del capitalismo. p, 85 y 81
10. Una expresión típica de una situación
así la encontramos en el fenómeno inflacionario.
11. Bastiat, Fréderick: El Estado: http:// bastiat. org/
12. Para toda acción hay una reacción de igual intensidad
pero en sentido opuesto.
13. Uno de los fundadores del marginalismo.
14. El sentido inherente a la expresión corresponde al
valor de uso de la producción. No se refiere a utilidad
como sinónimo de beneficio. Es utilidad de los valores
de uso.
15. La razón para verlo así radica en que la producción,
como hecho social y humano, es impensable e imposible fuera de
las regularidades inherentes a la biología y, sobre todo,
de la física.
16. Ello responde a toda idea básica del futuro como expresión
de incertidumbre explícitamente reconocida por Jevons y
Schumpeter tal como ya referimos y también por Carl Menger
que fue otro de los descubridores del marginalismo.
17. La esclavitud y los robos, en todas sus formas, representan,
institucionalmente, estructuras sociales ajenas a la producción
mercantil.
18. Attali alude aquí al intercambio de rehenes.
19. Attali, obra citada: p. 66, 68 y 69.
20. Por eso hablamos de producción indirecta.
21. Marshall, Alfred: Principios, p. 176, 180 y 183.
22. El sentido moderno de esta propuesta, por sus relaciones de
causalidad, puede describirse así: Para ser competitivo
hay que educarse, para educarse hay que estar sano, para estarlo
hay que nutrirse bien, cualitativa y cuantitativamente, para hacerlo
debe existir producción agropecuaria suficiente y accesible
y para que tal accesibilidad exista es preciso formar empleos
e ingresos suficientes en base a la gestación de individuos
educados. Una circularidad que no es vacía.
23. Schumpeter, J: Capitalismo, Socialismo y Democracia, p. 120
y siguientes.
24. Insistiendo en el punto al hablar de cómo debe concebirse
la competencia , agrega: "Tan pronto como la competencia
de las calidades y el esfuerzo por vender son admitidos en el
recinto sagrado de la teoría, la variable precio es expulsada
de su posición dominante. Sin embargo, lo que prácticamente
monopoliza la atención del teórico sigue siendo
la competencia dentro de un molde rígido de condiciones,
especialmente de métodos de producción y formas
de organización industrial, que no sufren variación.
Pero en la realidad capitalista, en contraposición a la
imagen que dan de ella los libros de texto, no es esta especie
de competencia la que cuenta, sino la que lleva consigo la aparición
de artículos nuevos, de una técnica nueva, de fuentes
de abastecimiento nuevas, de un nuevo tipo de organización,
la unidad de dirección en gran escala, por ejemplo; es
decir, la competencia que da lugar a una superioridad decisiva
en el costo o en la calidad y que ataca no ya a los márgenes
de los beneficios y de la producción de las empresas existentes,
sino a sus cimientos y a su misma existencia...".
25. A ella nos referimos antes como expresión de asimetría.
26. Marx, Karl: Carta a Kugelman de julio 11 de 1868
27. Curiosamente esta tesis está fuertemente ligada a los
fundamentos planteados por Hayek respecto a la imposibilidad del
conocimiento perfecto como derivación del progreso humano,
reconocibles también desde las limitaciones físicas
que organizan lo biológico y que Von Mises lo consideró
para deducir su teorema de la imposibilidad del socialismo.
28. Marx, Carl: El Capital. Tomo I, p. 63
29. Hay una dimensión objetiva de la subjetividad y viceversa
que hoy es fácilmente reconocible como organización
de la producción desde la demanda.
30. Menger, Carl: El origen del dinero, p. 4, 8, 9 y 10.
31. No olvidar el sentido del tercer teorema ya descrito.
32. Esto es parecido a la expresión de la segunda ley de
la termodinámica en la organización de la biología.
33. No es por demás reconocer que el valor viene del futuro
y que está determinado, esencialmente, por los cambios
en el conocimiento. No es raro, por ejemplo, encontrar en la historia
del dinero que el Estado podía garantizar -como moneda-
únicamente el material de dinero: autenticidad, peso y
calidad de él pero jamás su valor.
34. Tesis que fundamenta el título de estas reflexiones
35. La primera, como ya se anotó, responde al intercambio
de mercancías.
36. Significa decir que las relaciones crediticias no escapan
a los efectos del tercer teorema.
37. Desde la expresión del teorema quinto es preciso reconocer
que la producción útil como expresión de
la capacidad de comprar y fuente de poder adquisitivo significa
dinero. Y, por lo mismo, desde esta perspectiva dinero y producción
útil son sinónimos.
38. Aquí hacemos referencia a producción y servicios
útiles como objetos distintos. Y, en efecto lo son. Sin
embargo, el objeto que representa una producción útil
lleva en su elaboración la capacidad o servicios útiles
que lo formaron. En consecuencia, hay una relación de causalidad
en la cual la utilidad de la acción individual precede
al acto mismo de la producción y de su resultado. Así,
la producción es su manifestación. Y, por ello,
podemos reconocerlos como sinónimos cuando no sea necesario
distinguir los nexos de causalidad entre ambos.
39. No negamos aquí la posibilidad de relaciones crediticias
entre consanguíneos pero ello no es económicamente
importante. Lo fundamental son las relaciones entre desconocidos
que incitó, desde el intercambio, al surgimiento de la
moneda y, desde las relaciones crediticias, a la formación
de la Banca cuyo fundamento descansa en la disociación
entre ahorro e inversión de manera tal que, desde el plano
individual, es posible ahorrar sin invertir y viceversa.
40. En lo biológico se reconoce ello con facilidad como
producción para el inmediato consumo claramente visible
en las relaciones alimentarias.
41. No vamos aquí a describir la forma en que históricamente
se creó tal capacidad aunque ella, en el fondo, surge con
la invención del trabajo a partir de la domesticación
de animales y plantas, especialmente está última
porque la fecundidad de la vida vegetal es mayor que la vida animal.
Un proceso de reproducción ampliada ligado a la captura
de los excedentes formados por la Naturaleza.
42. A ello responde el invento de la persona jurídica como
creación de seres inmortales, en la expresión de
Alvin Toffler, no sujetos tan rigurosamente a los tiempos biológicos
y sociales de los individuos
43. Mathieu, Vittorio: Filosofía del Dinero, p. 90.
44. De ahí que lo fundamental sea el desarrollo de relaciones
crediticias ligadas al cambio tecnológico y reconocibles
en la introducción de procesos productivos de mayor duración
sí, y sólo sí, elevan el rendimiento o, por
lo menos, arrojan un resultado de mayor valor.
45. Friedman, Milton: Paradojas del Dinero, p. 298.

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