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La campaña contra el terrorismo liderada por Estados Unidos
está inspirando ataques oportunistas contra las libertades
civiles en todo el mundo, advirtió Human Rights Watch en
su informe global anual.
Al mismo tiempo, la campaña ofrece una oportunidad de
concentrar la atención en la negativa del disfrute de los
derechos humanos y la democracia en Oriente Medio y Asia Central,
donde los gobiernos autoritarios han dejado a millones de personas
con una elección entre políticas extremistas o ninguna
política.
En el informe de 670 páginas se incluyen resúmenes
de acontecimientos relacionados con los derechos humanos ocurridos
en 66 países, así como un análisis de la
política exterior de Estados Unidos y de Europa Occidental,
y asuntos relacionados con los refugiados, la justicia internacional,
la responsabilidad social de las empresas y el comercio de armas.
Algunos países, tales como Rusia, Uzbekistán y
Egipto están empleando la Guerra contra el terrorismo para
justificar campañas militares abusivas o la represión
de la oposición política interna. En Estados Unidos
y Europa Occidental, las medidas destinadas a combatir el terrorismo
están amenazando antiguos principios de derechos humanos.
"Los terroristas creen que todo vale en nombre de su causa,"
dijo Kenneth Roth, Director Ejecutivo de Human Rights Watch. "La
lucha contra el terrorismo no debe apoyar esa lógica. Los
principios de derechos humanos no deben comprometerse en nombre
de ninguna causa."
Tres de los grupos que aparecen en lista de organizaciones terroristas
del Departamento de Estado de Estados Unidos operan en Colombia,
un país cuya crisis de derechos humanos empeoró
durante el año pasado. Aunque el Presidente de Colombia
Andrés Pastrana deploró públicamente las
atrocidades, no adoptó medidas efectivas para establecer
un control de las fuerzas de seguridad del país y romper
sus vínculos persistentes con los paramilitares. Human
Rights Watch ha recopilado pruebas convincentes que demuestran
que, en 2001, ciertas unidades militares y destacamentos de la
policía continuaron promoviendo, apoyando y tolerando a
los grupos paramilitares -- organizaciones que Estados Unidos
calificó de terroristas el 10 de septiembre -- colaborando
con ellos y beneficiándose de ellos. Los dos principales
grupos guerrilleros del país-que también están
en la lista del Departamento de Estado-cometieron violaciones
graves tales como ejecuciones extrajudic iales, secuestros en
masa y desplazamiento forzado.
La campaña antiterrorista no logrará su objetivo
si se convierte simplemente en un combate contra una serie de
criminales especialmente despiadados, dijo Roth. La derrota de
la amoralidad fundamental del terrorismo requiere un firme asentamiento
en los principios internacionales de derechos humanos.
"La lucha contra el terrorismo debe reafirmar el principio
de que ningún civil debe ser nunca asesinado o abusado
deliberadamente," dijo Roth. "Pero para demasiados países,
la consigna antiterrorista ha ofrecido una nueva razón
para ignorar los derechos humanos."
Con respecto a Afganistán, Roth dijo que la desaparición
del régimen talibán creó una oportunidad
para el cambio positivo. Pero instó a que la comunidad
internacional dedique recursos reales para llevar ante la justicia
a los responsables de crímenes del pasado. El establecimiento
del Estado de Derecho será esencial para poner fin al ciclo
de atrocidades en Afganistán.
Roth dijo que Human Rights Watch no ha realizado todavía
una investigación sobre el terreno de las muertes de civiles
durante los bombardeos estadounidenses en Afganistán, pero
que las informaciones sobre bajas civiles han planteado serias
preguntas.
Human Rights Watch no adopta generalmente una posición
sobre la necesidad de una guerra concreta, pero sí exhorta
al respeto estricto del derecho internacional humanitario en cualquier
guerra. Human Rights Watch instó a las fuerzas armadas
de Estados Unidos a que fueran más comunicativas sobre
las bajas civiles en Afganistán.
Roth dijo también que las nuevas restricciones sobre las
libertades civiles en Estados Unidos, tales como las comisiones
militares propuestas, podrían comprometer la capacidad
del gobierno estadounidense de criticar las violaciones a los
derechos humanos en otros países.
"Imagínese cuando Estados Unidos condena los tribunales
militares establecidos por un tirano de poca monta para deshacerse
de sus enemigos políticos," dijo Roth. "Este
tipo de críticas puede tener una fuerza real. Pero ahora
sonaría hipócrita-si el Pentágono no concreta
la orden del Presidente Bush sobre las comisiones militares con
directrices adecuadas." La legislación antiterrorista
de muchos países de Europa Occidental tendrá el
mismo efecto sobre su capacidad de liderazgo internacional en
materia de derechos humanos, dijo Roth.
"La lucha contra el terrorismo no es solo una cuestión
de seguridad," dijo Roth. "Es una cuestión de
valores."
La voluntad de la mayoría de los gobiernos occidentales
de tolerar los abusos cometidos por gobiernos amigos en Oriente
Medio y el Norte de África ha ido minando la expansión
de una cultura de derechos humanos en la región, señaló
Roth. Entre los problemas de la zona se encuentran el hecho de
Occidente no haya refrenado los abusos de Israel contra los palestinos
y su aparente indiferencia ante los graves sufrimientos que padecen
los civiles a causa de las sanciones contra Irak.
"En las sociedades en las que florecen las libertades fundamentales,
los ciudadanos pueden presionar a su gobierno para que responda
a las quejas," dijo Roth. "Pero en Arabia Saudita y
en otros países en los que Osama Bin Landen despierta el
resentimiento, los gobiernos prohíben el debate público.
Al cerrarse la opción del cambio político pacífico,
las voces de la disidencia no violenta suelen verse eclipsadas
por los defensores de la oposición violenta."
Publicado por Human Rights Watch, Washington,
D.C., 16 de enero de 2002,
http://www.hrw.org/spanish/press/2002/informe_anual.html

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