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Es importante contextualizar que, históricamente,
la objeción de conciencia ha sido vista como una postura
de jóvenes que se niegan a realizar el servicio militar
obligatorio, por principios filosóficos, religiosos o políticos.
Sin embargo, consideramos que la negación a ser parte de
las fuerzas militares debe ir más allá de la opción
libre de realizar o no el servicio militar: debe ser un rechazo
y una manera de debilitar una institución que se sustenta
en valores cuestionables como la obediencia ciega, el espíritu
de cuerpo (que en muchos de los casos se convierte en impunidad),
la jerarquía y el autoritarismo.
Los jóvenes que se enrollan en las fuerzas
militares vienen a formar parte de una institución que
se enmarca en la lógica de una institución total.
Erving Goffman(1) describe a una institución
total como un lugar de residencia y trabajo, donde un elevado
número de individuos en igual situación, aislados
de la sociedad por un período apreciable de tiempo, comparten
en su reclusión una rutina diaria, administrada formalmente.
Esta situación se repite y se recrea periódicamente
en espacios como los cuarteles, que se convierten en un espacio
de relacionamiento sui generis entre los internos, la institución
y lo exterior.
El sociólogo estadounidense caracteriza
las instituciones totales como una ruptura de las barreras que
separan los ámbitos de dormir, jugar y trabajar:
- Todos los aspectos de la vida se desarrollan
en el mismo lugar y bajo la misma autoridad.
- Cada etapa de la vida diaria de un miembro
de estas instituciones se lleva a acabo en compañía
de un gran número de otros, con el mismo trato y para
hacer juntos las mismas cosas.
- Todas las actividades de la vida diaria están
estrictamente programadas, en una secuencia que se impone desde
arriba por normas explícitas y por un cuerpo de funcionarios(2).
- Las diversas actividades obligatorias se integran
en un solo plan racional, para los objetivos de la institución.
En un espacio militar -no importa si es cuartel,
hospital o centro educativo- la obediencia y el orden (mal llamado
disciplina) son fundamentales para que los que participen de esta
institución se vayan amoldando a la lógica de funcionamiento
de todo el aparato militar.
Los jóvenes reclutas son apartados de su
entorno familiar y social más cercano, e introducidos a
una institución que organiza todos los aspectos de su vida:
dónde y cuándo duerman, qué y a qué
hora comen, cuándo descansan, y hasta quién debe
ser su amigo o "buddy". Su existencia está supeditada
a la voluntad de un superior. En este proceso van cambiando las
relaciones entre el interno, la institución y la sociedad,
de la cual ya no es parte. Se produce un desfase entre ambos mundos.
Un aspecto que señala Goffman con mucho
detalle es el de las agresiones al yo, cómo se mortifica
habitualmente y por distintos procedimientos la identidad subjetiva
del interno: anulación del rol social, obediencia ciega,
humillaciones en el trato con los superiores, desposeimiento de
posesiones u objetos personales, uniformización, imperativos
de confesar la vida privada en público, control de movimientos
(inmovilización, celdas especiales), violaciones de la
intimidad, castigos y amenazas, malos tratos, etc. Goffman analiza
los efectos devastadores que todos estos rituales de agresión
tienen sobre el yo. Obviamente, estas estrategias no pueden ser
beneficiosas para la salud mental, sino todo lo contrario(3).
El rol fundamental de una institución total
es el de ejercer un control absoluto sobre los internos. Una de
los mecanismos de control es la jerarquía responsable de
establecer las actividades que los internos tendrán que
repetir periódicamente, por el tiempo y periodicidad que
disponga su superior, el cual detenta un poder y una autoridad
que no pueden ser cuestionados por nadie. La escala de autoridad
permite que las órdenes sean repetidas y controladas por
varios filtros, dando roles determinados a quienes obedecen y
a quienes ordenan. Se da una división básica entre
internados (la gran mayoría) y supervisores. Los primeros
tienen limitado el contacto con el exterior, y se sienten inferiores,
débiles, culpables, etc., mientras que los superiores,
como su nombre indica, se sienten por encima, dominando a los
reclusos. La información sobre éstos está
también restringida y controlada por una minoría(4).
Igualmente, esta minoría sólo comparte
los espacios donde es necesario controlar, más no los de
vivencia, como la alimentación o recreación. Y mientras
los internos o los que obedecen viven permanentemente en la institución,
los que controlan tienen la posibilidad de salir y cumplir horarios
determinados. Los controladores tienen la responsabilidad de fortalecer
una comunicación fluida desde los superiores hacia los
internos, más no en sentido contrario, ya que para el poder
es importante mantener los internos en el desconocimiento.
Las consecuencias de este adiestramiento permanente
se manifiestan cuando los reclutas salen de la institución
y ya no se sienten parte de la vida civil. Cuando intentan reproducir
lo aprendido, no encuentran respuestas satisfactorias. En este
proceso no hay personas que se responsabilizaran de la aclimatización
de los ex-internos, la relación con los santiguos superiores
desaparece abruptamente, por lo menos de forma física.
Pero en realidad, la relación antagónica
entre superior e inferior no desaparece. Sólo cambia de
forma, siendo su principal expresión la contradicción
de clase, la cual es asumida como algo normal. En este contexto
es importante señalar que los jóvenes que se enrollan
en las filas de los militares por lo general pertenecen a sectores
de escasos recursos económicos, que ven en el cuartel una
posibilidad de mejoramiento de su nivel de vida.
Después del reclutamiento, estos jóvenes
no utilizan el diálogo para la resolución de conflictos
sino máximo como un método de persuasión,
ya que lo que busca es ganar más, y no resolver el conflicto
o llegar acuerdos.
En este marco, la objeción de conciencia
no puede ni debe reducirse a una opción de realizar o no
de un servicio civil comunitario, y mucho menos entenderlo a este
como una obligación de servicio a la comunidad, dejando
de lado la posibilidad individual y conciente de aporte a la sociedad.
La objeción de conciencia es una propuesta
que desde la noviolencia(5) aporta a combatir
los nudos de tensión que atraviesan a la sociedad, "que
se revierten en situaciones asimétricas, entre ellos están
los conflictos de género, que se expresan en la inequidad
en las relaciones hombre mujer, los de generación producidos
por una concepción adultocéntrica que irrespeta
los derechos de los jóvenes y niños, los de etnia,
donde se desconoce la diversidad y la pluriculturalidad, los de
clase, donde se fomenta una polarización de la distribución
de la riqueza, finalmente aquellos que produce la contradicción
y el desarrollo centrado en el ser humano y de la defensa de la
vida"(6).
El entender que hay contradicciones permanentes
las cuales deben ser discutidas y transformadas para el mejoramiento
de la calidad de vida, pasa por que el sujeto sienta, piense y
actúe para cambiar estas relaciones, y significa llegar
a un proceso de objeción que llegue a la conciencia. Para
que esto no suceda, la sociedad ha construido mecanismos de control
constituyendo una gran institución total conformada por
pequeñas células totales, las cuales vigilan el
"normal" cumplimiento de los roles de cada persona,
disminuyendo la posibilidad de insurgencia social.
Para que el sujeto asuma su rol de inferior o
de necesitado de dirección, debe participar en un proceso
en el cual se vaya amoldando su relación con la sociedad.
Este proceso somete su vida a un chantaje permanente de premio/castigo,
que busca fortalecer la disciplina(7) en el sujeto.
En este proceso juegan un rol importante la escuela, el cuartel,
la familia como espacios tanto formadores como represores. Por
ejemplo, la familia da elementos y roles específicos a
cada uno de sus miembros: El hombre es el responsable de la manutención;
la mujer de las actividades domésticas; los hijos -dependiendo
del orden en el cual nacen y al genero que pertenezcan- tendrán
responsabilidades específicas y conocimiento concreto necesario
para su funcionamiento.
Cuando el niño o joven sale del hogar y
va a la escuela, entra a un mundo concebido desde una visión
adulta. En este mundo existen mecanismos de control que le llevan
sistemáticamente a asumir una autoridad adulta responsable
de castigar o premiar, dependiendo del caso. Si las actividades
se las desarrolla como el guardia (profesor, padre, madre, cuartelero,
general, etc.) lo estipula, se premia al interno (hijo, alumno,
conscripto etc.). En el caso contrario, lo más seguro es
que se ejercerá un castigo sobre el desobediente.
Foucault señala algunos métodos
además de los anteriores para ejercer disciplina, entre
ellos el control de la actividad, que significa controlar el tiempo,
en el cual se determina los ritmos, las ocupaciones y los momentos
en los cuales se repite(8).
Estos procesos disciplinarios son regulados y
sostenidos por un sistema que busca la construcción del
pensamiento único, con el mercado como regulador de las
relaciones y necesidades de las personas. Pero para que este sistema
funcione, es necesario que los diferentes actores cumplan con
sus roles tanto de obediencia como de orden.
Este proceso totalitario no reconoce el diferente
e intenta eliminarlo, porque no entra en su lógica de funcionamiento,
descompone su visión. Los diferentes pueden no responder
al accionar conjunto de un motor gigantesco en el que cada uno
juega un papel fundamental; y no se puede dar la posibilidad que
algunos tornillos 'dañados' pongan en riesgo el conjunto
del sistema. De esta manera, este motor va creando nuevas formas
de control, donde las actividades deben ser correctamente vigiladas.
Para ello, los guardias deben ser permanentemente fortalecidos
y capacitados.
| La
objeción de conciencia: una opción de resistencia |
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Es importante señalar que la objeción
de conciencia parte del reconocimiento de que el ser humano es
un ser particular, no hay un ser humano 'en general', ya que éste
se construye en lugares sociales particulares y estructurales(9).
Este elemento es fundamental para la construcción de una
contracultura que reconozca en la desobediencia una herramienta
importante que se oponga a un sistema totalitario.
La objeción de conciencia no se queda en
una posición personal. Al contrario, busca un accionar
colectivo, que transforme una situación de injusticia.
En esta medida, es un verdadero antídoto para regímenes
autoritarios.
Al mismo tiempo, al negarse a participar en una
situación específica donde se violenta a una persona
o un conjunto de personas, el joven niño o adulto se está
convirtiendo en un sujeto político con capacidad de razonar
y tomar una posición, que le hace diferente a los demás.
Esta toma de conciencia nace de la libertad de cada persona, la
cual se alimenta de procesos y oportunidades(10).
Empero, en un país como el Ecuador con procesos de empobrecimiento
y exclusión acelerados, el escenario social y político
obstaculizan el ejercicio pleno de la libertad.
La posibilidad que tenemos en decir que sí
o no, nace de un conocimiento o análisis previo de las
repercusiones que traerá esta decisión. Esto puede
ser complicado en espacios en los cuales los individuos carecen
de oportunidades reales de adquirir dicho conocimiento.
En este punto tomaremos nuevamente a la militarización
y sus estrategias, para analizar las oportunidades que tienen
las personas para decidir. Para el efecto, señalaremos
dos escenarios diferente sen las que las libertades son ejercidas
de forma distinta con consecuencias diferentes. Por un lado, tenemos
a un sector de la población con un conocimiento -aunque
sea básico- de las consecuencias(11)
de la realización o no realización del servicio
militar. Los miembros de este sector se deciden por una de las
dos opciones bajo su cuenta y riesgo, pero no llegan al punto
de criticarlo o cuestionarlo. En algunos casos, incluso pueden
ver en el servicio militar una opción válida, no
para ellos pero sí para otros. Estos últimos, por
no tener las posibilidades económicas de 'comprarse' la
libreta militar se ven en la obligación de servir a la
patria (12), posibilitando, de cierta manera,
que los primeros puedan ejercer su libertad en plenitud.
En el segundo escenario, los jóvenes y
pobladores en general que viven en la frontera o junto a bases
militares (13), ven en la militarización
un perjuicio para su comunidad y se oponen a su presencia. Para
este grupo el solo hecho de la existencia de un aparato militar
constituye un riesgo y una amenaza al cumplimiento de su libertad.
Los dos grupos tienen un conocimiento previo de
los impactos que el militarismo tiene en su libertad. Pero mientras
para el uno el ejercicio de su libertad depende de las circunstancias
sociales y económicas para ejercerla, para el otro es el
resultado de un proceso que vive su comunidad. Estos dos grupos
deberían fusionarse y, de esta manera, obtener más
elementos de análisis y, sobre todo, mayor efectividad
en el cumplimiento de sus derechos.
El primer grupo, el de quienes están en
capacidad de pagar el ejercicio de su libertad (14),
podría estar en un proceso de objeción al que llamamos
objeción crítica. Llega un momento en el que el
joven, el niño, el adulto se sienten cuestionados o sensibilizado
ante la injusticia, el autoritarismo o la contradicción
social. De ser así, toma la decisión libre de no
ser parte de este fenómeno. Pero su nivel de análisis
no ha llegado a un proceso de búsqueda de otra gente crítica
que le permita tener más elementos de análisis y
hacer propuestas de resistencia para cambiar esta situación.
Quienes se unen y se oponen ante una situación
determinada, ya sea porque la afectación es visible (15)o
invisible (16), ejercen su libertad de forma
completa. Sus principios, valores y valoraciones humanos los motivan
a realizar acciones y tomar decisiones que les permitan cambiar
o modificar una situación determinada.
El reto que tenemos en el proceso de la construcción
de una sociedad objetora consiste en desarrollar la libertad de
las personas, pero de una forma integral, donde no se tengamos
que canjear ciertos derechos a cambio de otros.
El ejercicio pleno de nuestra objeción
debe estar encaminado al ejercicio de libertades (17),
lo cual depende directamente del conocimiento que tengamos cada
uno de nosotros para dar valoración a las actividades de
nuestra vida.
En un sistema donde el tener está por encima
del saber, se intenta ejercer la libertad desde el consumo. Bajo
esta lógica se defiende y se vende el discurso de libertad
de mercado. En realidad, no son los consumidores lo que determinan
qué es valioso y qué no lo es, sino los que venden
los productos de consumo. Sólo desde este punto de vista
se puede entender el deterioro del medio ambiente, la comercialización
de las personas y la existencia de estrategias comerciales y militares
que promuevan un pensamiento unitario dentro de instituciones
totales.
La objeción de conciencia nos permite asumir
una propuesta de construcción de un movimiento que cree
en las personas y que valoriza la realización de sus derechos.
Fortalece conocimientos y crea oportunidades para que todos puedan
ejercer su libertad. Su búsqueda por mejorar la calidad
de vida está íntimamente ligada con el mejoramiento
de las relaciones entre las personas y entre éstas y el
ambiente.
Esta propuesta no es algo circunstancial, sino
un proceso permanente donde el círculo 'reflexión-acción-evaluación-reflexión'
alimenta permanentemente los procesos de resistencia , y donde
la fuerza central está en la persona y la capacidad de
relacionarse con el otro. De esta manera, se fortalece la construcción
de un movimiento que deja de lado los mal llamados liderazgos
y que considera a cada uno de sus miembros como una pieza importante.
A las estructuras totalitarias, verticales, autoritarias e individualistas
contrapone estructuras democráticas, horizontales, respetuosas
y solidarias.
El ejercicio de la noviolencia es el resultado
del respeto al otro y al medio, es ver al contrario no como un
enemigo. En este escenario, las relaciones jerárquicas
pierden su piso. La noviolencia tiene como herramienta principal
a las acciones directas, que tienen dos grandes objetivos:
1. El objetivo educativo se alimenta de la participación
directa o indirecta de las personas en ellas. Todos juegan un
rol importante, no hay espectadores, ya que todos están
involucrados en un proceso de transformación. La diferencia
está en la libertad de decisión que tiene cada uno,
dependiendo de las oportunidades y valoraciones que haga en su
vida.
2. El objetivo concreto de cambiar una relación
de fuerza, para cambiar una situación determinada Para
ello, se confronta a las partes que están en desacuerdo,
dejando en evidencia la inconformidad, y desobedeciendo a la autoridad
de forma conciente y organizada.
La acción directa es un resultado del ejercicio de objetar
por conciencia, no puede ser a la inversa, de caso contrario se
convertiría en una actividad vacía de contenido
que busca modificar las relaciones más no cambiarlas. Es
un redescubrir permanente, no es una receta, ni una formula mágica.
Se crea y recrea por parte de los que participan en ella y su
forma de expresarse también varia según los procesos
sociales que se están viviendo. Pero, sobre todo, depende
del desarrollo de la libertad que tiene cada persona.
"Nadie
se nos montará encima
si no doblamos la espalda"
Martin Luther King
- En su obra "Internados,
Ensayos sobre la situación de los enfermos mentales",
citada en "Pensando en la Baja", de Elías,
Walter y Yuste Carlos, 1999, SERPAJ - Paraguay.
- Ver Diccionario Crítico
de Ciencias Sociales, www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/I/internamiento_
psiquiatrico.htm (acceso 01/09/2006)
- Ibíd.
- Ibíd.
- La palabra noviolencia proviene
de la traducción del término hindú "ahimsa".
Los movimientos noviolentos europeos siempre han utilizado el
término noviolencia como una sola palabra. La razón
principal es la de explicitar con total claridad que la opción
noviolenta no supone una mera negación de la violencia
directa, sino un proyecto positivo de transformación
radical de la sociedad y de nosotros y nosotras mismas. El objetivo
fundamental será acabar con la denominada violencia estructural
haciendo de la coherencia entre fines y medios uno de sus elementos
fundamentales (Paco Cascón, www.noviolencia.org/)
- "La Objeción de
conciencia una propuesta de vida", Jhonny Jiménez,
SERPAJ - Ecuador, artículo no publicado.
- Entendiendo a este termino
desde el concepto utilizado por Foucault: "coerción
ininterrumpida, constante, que vela sobre los procesos de la
actividad más que sobre su resultado y se ejerce según
una codificación que reticula con la mayor aproximación
el tiempo, el espacio y los movimientos. A estos métodos
que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo,
que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y
les imponen una relación de docilidad - utilidad, son
a los que se puede llamar las disciplinas"
- Ver "Pensando en la Baja"
de Elías, Walter y Yuste, 1999, SERPAJ - Paraguay.
- Notas tomadas en el taller
de construcción de sujetos sociales, dictado por Helio
Gallardo en la ciudad de Quito, 1.999, Citado por Jhonny Jiménez
en su texto Objeción de Conciencia una propuesta de vida
- Según lo manifiesta
Amartya Sen, en su libro "Desarrollo y Libertad",
la libertad "entraña tanto los procesos que hacen
posible la libertad de acción y de decisión como
las oportunidades reales que tienen los individuos".
- Los jóvenes que no
realizan el servicio militar en muchos de los casos lo hacen
porque no quieren perder clases y sus padres cuentan con el
dinero necesario para pagar la multa.
- Sin embargo, muchos jóvenes
de estratos empobrecidos ven en el servicio militar una posibilidad
de salir de su crisis, aprendiendo carreras técnicas,
en los que las fuerzas armadas en el último tiempo han
puesto mucho énfasis.
- Un ejemplo son las victimas
de una política militarista en la frontera con Colombia,
donde se efectúan combates y fumigaciones del aire que
redundan en un aumento de violencia que afecta directamente
a la población civil. Otro ejemplo es la expropiación
de tierras campesinas para agrandar bases militares, específicamente
la de Manta, por encima de las necesidades de la comunidad.
- Aquel joven que cuenta con
un escenario social y económico, que por un lado, le
ayuda a tener elementos de valoración, que le hace decidir
de manera libre y voluntaria la no realización del servicio
militar obligatorio; por otro lado, este mismo escenario muchas
veces le impide ver más allá y formar parte de
un movimiento de desmilitarización que no sólo
le aleje a él del servicio militar sino a todos los jóvenes.
- Estar en edad de realizar
el servicio militar, o vivir cerca de bases militares o presencia
militar.
- Vivir en un sistema patriarcal
y jerárquico que en muchos de los casos no lo aceptamos
o reconocemos porque somos parte de él o no llegamos
a tener el conocimiento suficiente para discutirlo.
- Amartya Sen, en su libreo
"Desarrollo y Libertad", señala que hay varios
tipos de libertad, siendo una libertad elemental la capacidad
para sobrevivir y no sucumbir a una muerte prematura.
- Entendemos la resistencia
con el investigador social chileno Helio Gallardo como una práctica
individual y colectiva de rechazo a algo con lo que no se está
de acuerdo que conlleva la presentación de una o varias
alternativas. Es un rechazo que tiene propuesta, que tiene horizonte
de esperanza, que se sustenta en la idea de conseguir la dignificación
de los sujetos (ver "Modulo de Ecuación para la
Paz", SERPAJ-Ecuador).
* Miembro del Servicio Paz y Justicia
del Ecuador y del Grupo de Objeción de Conciencia.

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