Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Actualidad


 

La problemática indígena y la nueva izquierda latinoamericana.
Una aproximación desde el análisis del discurso
(1)

 

Pablo Biderbost*

 



Introducción

En los últimos años, acontece en América Latina un retorno al poder y a la gestión gubernamental de partidos políticos de izquierda o de sectores, al interior de grandes agrupaciones partidarias de masas, que se autodefinen como progresistas y explicitan su crítica respecto a la matriz político-económica vigente en el subcontinente durante los años posteriores a la aparición del llamado "Consenso de Washington"(2) (Paramio 2006). Sus propuestas, según entienden diversos autores, apuntan a la ejecución de reformas en las áreas que resultaron más perjudicadas en el contexto de las reformas neoliberales (Vilas 2005) (Lozano 2005) (3).

Asimismo, la nueva izquierda, por un lado, procura reintroducir expectativas de cambio democrático y progreso social y, por el otro, renovar el discurso de respeto a los derechos humanos (Vilas 2005) (Lozano 2005). Lo último, dependiendo del caso puntual, se expresa a través de la aplicación de dos vías que pueden o no presentarse simultáneamente en el programa gubernamental: la recuperación de la memoria histórica en relación a episodios estructurales de violación de las libertades individuales (como lo testimonian las políticas públicas desplegadas por los gobiernos de Néstor Kirchner, Tabaré Vázquez y de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile), y el reconocimiento de los derechos, conculcados históricamente, pertenecientes a minorías étnicas y demográficas (fundamentalmente de origen indígena) al interior de los Estados latinoamericanos. Este último proceso se enmarca en las transformaciones acaecidas en el plano constitucional y legislativo durante el pasado decenio (Assies, Van der Haar y Hoekema 1999) (Lee Van Cott 2004) (Irigoyen 2000)(4). Esta estrategia contrasta con lo que había sido la conducta arquetípica de la izquierda latinoamericana, la cual entendía la problemática indígena como una causa que eventualmente sería atendida (y resuelta) una vez que se superasen los problemas vinculados a la situación de la clase obrera (Stavenhagen 2002).

En tal sentido, el objetivo del presente artículo, en el marco de una investigación más amplia sobre rasgos propios de la nueva izquierda política latinoamericana, es responder el interrogante que se plantea en torno a la presencia real y efectiva de la problemática de los pueblos indígenas en el discurso de aquélla. A tal fin, se han tomado como momentos discursivos de referencia las alocuciones inaugurales de los presidentes actualmente en funciones que, según los supuestos de investigación definidos, pueden ser incorporados en el grupo sometido a análisis. Mediante la aplicación de este recurso, se procuró observar cómo se enuncia la cuestión en vistas a descubrir su prioridad o no en la agenda gubernamental inicial de los gobiernos de izquierda. En los casos en los que los discursos de asunción presidencial no mencionen la temática, se procede a describir el modo de acercamiento a la misma en otras instancias discursivas a cargo también de los primeros mandatarios. La hipótesis desde la cual se asumió la labor de investigación sostiene que habría presencia (cuando no central, al menos marginal) de la situación de los pueblos originarios en las expresiones presidenciales de líderes de izquierda.

Los datos necesarios para su elaboración fueron obtenidos a partir de la información disponible en las páginas web oficiales de las presidencias de los estados referidos, de otras dependencias gubernamentales y de agencias digitales alternativas (5). El texto se estructura en tres secciones: la primera de ellas caracteriza y analiza la presencia (o ausencia) de la problemática indígena en el discurso de la nueva izquierda latinoamericana. Luego, se recuerdan los factores que han propiciado la inclusión o exclusión del issue indígena en las diversas expresiones de izquierda latinoamericana. En el último apartado, se hará mención, a modo de conclusiones, de los nuevos desafíos que le plantea a la izquierda latinoamericana la problemática propia de las llamadas comunidades preexistentes.

La presencia de la problemática indígena en el discurso de la nueva izquierda latinoamericana

En el presente apartado, se procede a describir la naturaleza de las menciones, con relación a la cuestión indígena, que se evidencia en los discursos presidenciales de la nueva izquierda latinoamericana (6). Como fue precisado previamente, en los casos en los que las alocuciones inaugurales omitan la temática objeto de estudio, se expondrá cómo es entendida la misma en otros discursos. La secuencia discursiva respetará un orden cronológico, es decir, el análisis será realizado en función de la fecha de asunción presidencial: Hugo Chávez (1999), Lula Da Silva (2002), Néstor Kirchner (2003), Evo Morales (2005) y Michelle Bachelet (2006) (7).

Hugo Chávez accede a la presidencia de Venezuela el 02 de febrero de 1999 en un escenario caracterizado por la desinstitucionalización de su sistema tradicional de partidos políticos y la exhibición de indicadores de exclusión socio-económica alarmantes (Mainwaring y Scully 1995) (Freidenberg y Alcántara 2005) (Guerra y Ponce de Moreno 2005). Chávez llega a Miraflores como candidato de la agrupación partidaria ad hoc "Movimiento Quinta República (MVR)" y en coalición con otros partidos políticos de izquierda, alianza que llevó el rótulo electoral de "Polo Patriótico" (8). Previamente, en el año 1992, lideró un intento de golpe de Estado que tenía por objeto resquebrajar las bases del acuerdo puntofijista (9) e instaurar un gobierno que propiciase la aplicación de políticas reformistas en lo social y económico.

En su discurso de asunción presidencial, de manera opuesta a lo previsto, sólo se hace mención una vez a los pueblos aborígenes (10). Ello acontece en oportunidad de estar desarrollando la idea de los grandes hechos que caracterizan el final de siglo XX para Venezuela. Por aquello momentos, la Corte Suprema de Justicia allanaba de obstáculos jurídicos la vía hacia la reforma constitucional que era promovida desde el seno de la alianza que facultó el ascenso de Chávez al poder. En este momento de su arenga, el líder recuerda que, en la configuración de la personalidad de lo venezolano, hay presencia cierta e indubitable de lo aborigen. Nombra a los pueblos indígenas en compañía de otros grupos poblacionales que, ocasionalmente, son considerados también como minorías en situación de desventaja: …"hagamos honor a eso, hagamos honor al espíritu de nuestro aborígenes….de nuestras mujeres, de nuestra juventud en La Victoria, todo eso lo tenemos nosotros en las venas y en el barro con que fuimos hechos, demostrémoslo, es el momento de demostrarlo…" (11).

Luiz Inácio Lula da Silva se convierte en presidente de Brasil el 1º de enero de 2003 luego de tres intentos fallidos. Su candidatura fue promovida en el seno del Partidos Dos Trabalhadores (PT) y sumó el apoyo de otras agrupaciones partidarias de centro-izquierda. El PT inicia su trayectoria, en tiempos de la prolongada dictadura brasilera (1964-1985), de la mano de la lucha sindical y del trabajo desarrollado al interior de las comunidades eclesiales de base. Su candidatura y posterior victoria fueron altamente resistidas por sectores empresarios y conservadores que veían en Lula da Silva a un eventual aliado estratégico del por entonces recién conformado eje Castro-Chávez (12). Durante la campaña electoral, su plataforma, coincidente con lo que había sido el planteo tradicional del PT, sostenía que se trabajaría para la mejora en los estándares de vida de los grupos poblacionales más desfavorecidos (CIDOB 2006).

Al igual que en el caso del presidente venezolano, Lula sólo nombra en una única oportunidad, durante su discurso de asunción, a los pueblos indígenas. Admite que los pueblos indígenas (conjuntamente con la población afrodescendiente) han sido quienes han estado expuestos, en mayor medida, a discriminación, desigualdad, dolor y crueldad durante el proceso en el que se ha construido la nacionalidad brasilera, la cual es caracterizada como plural, diversa y fuertemente contradictoria. Rescata, a su vez, la presencia del mestizaje y el sincretismo como elementos constitutivos de lo brasilero: "…el Brasil es grande. A pesar de todas las crueldades y discriminaciones, especialmente contra las comunidades indígenas y negras, y de todas las desigualdades y dolores que no debemos olvidar jamás, el pueblo brasileño realizó una obra de resistencia y construcción nacional admirable. Construyó, a lo largo del siglo, una nación plural, diversificada, contradictoria incluso, pero que se entiende de una punta a otra del Territorio… esta es una nación que habla la misma lengua, imparte los mismos valores fundamentales, se siente que es brasileña. Donde el mestizaje y el sincretismo se impusieron, dando una contribución original al mundo…".

En la Argentina, Néstor Kirchner, antiguo gobernador de la austral provincia de Santa Cruz, se transforma en presidente el 25 de mayo de 2003 luego de la renuncia de Carlos Menem a su participación en la segunda vuelta electoral, en la que, según reflejaban las encuestas, hubiese obtenido una derrota rotunda. Kirchner, aliado en aquel entonces de Eduardo Duhalde, presidente durante la transición luego de la salida anticipada del gobierno de Fernando De la Rúa, militó durante su juventud en el ala progresista del Partidos Justicialista (peronismo), agrupación partidaria de masas que impulsó, durante la gestión menemista, el proceso de transformaciones estructurales contra el cual embiste permanentemente en su discurso el actual primer mandatario rioplatense.

En su discurso de inauguración, que no registró mención alguna a la situación de la población indígena argentina, Kirchner realizó una vehemente defensa del Estado como articulador social de la función económica del mercado y convocó a extender la seguridad jurídica a todos los argentinos con independencia de su estatus socioeconómico. En tal sentido, la noción de población excluida no fue vinculada a categorías étnicas o antropológicas sino tan sólo fue aplicada a los vastos sectores de la población que habían sufrido los embates de la crisis socio-económica. A lo largo de su alocución, fue evidente su rechazo al modelo neoliberal llevado a cabo durante el periodo de gobierno menemista-aliancista (1989-2001) (Cieza y González 2005) (CIDOB 2006).

Como se había anticipado en el apartado introductorio, al no haber mención alguna de la problemática indígena en el discurso de asunción, se ha procedido a seleccionar dos alocuciones en las que si existe tratamiento sobre la cuestión con el objeto de describir qué aproximación a la misma existe. Para ello, se han tomado los discursos que Kirchner ha pronunciado, ante la Asamblea Legislativa (conjunto de diputados y senadores reunidos en pleno), en la inauguración de los períodos de sesiones ordinarias de los años 2005 y 2006.

En oportunidad del inicio de las sesiones correspondientes al año 2005, el discurso presidencial, respecto a la problemática aborigen, se centra en la presentación de las políticas públicas implementadas hasta el momento que han favorecido a las comunidades originarias. Según el relato, estas acciones han consistido en la devolución y reconocimiento de la titularidad de tierras a los miembros de los pueblos indígenas, la puesta en marcha de un sistema de becas que facilitan a jóvenes aborígenes el cursado del nivel medio y la financiación de proyectos tendientes a mejorar las condiciones productivas, de hábitat y vivienda de quienes forman parte del colectivo indígena argentino. Sumado a ello, las palabras presidenciales delatan cierta intencionalidad de proceder al empoderamiento y la generación de oportunidades para aquellos individuos que se encuentran en situación de desventaja como mecanismo que efectivice el concepto de justicia social. El Estado argentino debe erigirse, de acuerdo a lo esbozado en el discurso, en entidad verdaderamente representativa de los intereses y demanda de la totalidad de los habitantes y no meramente de un número acotado de ciudadanos privilegiados:

… el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, en el corriente año, ha devuelto y entregado el título comunitario de aproximadamente 300.000 hectáreas de tierra a comunidades originarias. Se otorgaron 6000 becas a estudiantes pertenecientes a dichas comunidades del nivel medio. También se benefició directamente a 56.000 personas e integrantes de las comunidades originarias, financiando proyectos tendientes a mejorar la producción tradicional y sus condiciones de vivienda y hábitat…nuestro objetivo como Estado es ayudar para que otros puedan. Estamos convencidos de que es necesario trabajar por la generación de igualdad de oportunidades para poder efectivizar la justicia social…queremos un Estado para todos y no sólo para unos pocos. Un Estado representativo, ético, conciente de su lugar y responsable de sus funciones, fruto de los valores, no sólo enunciados, que intentamos llevar permanentemente a la práctica….

Como es posible apreciar, la consideración de la situación de los indígenas argentinos resulta puntual (no hay alusión a la temática desde una perspectiva integral) y se vincula, fundamentalmente, a la enumeración de políticas socio-económicas encaradas desde el gobierno federal. No habría, aparentemente, un proyecto sistemático que vincule al Estado argentino con estas comunidades.

En marzo de 2006, durante el mensaje dirigido a los legisladores, Néstor Kirchner, en relación a la temática analizada, alude a la aplicación de un programa educativo que tiene por objeto favorecer la protección de los rasgos culturales propios de los ámbitos de pertenencia de los estudiantes en el nivel primario. En igual sentido, se refiere a las rondas de consultas que se han mantenido con referentes de las comunidades indígenas con el propósito de que éstos participen, desde el aporte de propuestas, demandas y opiniones, en la configuración de los métodos que tendrán por objeto salvaguardar su diversidad e identidad cultural y el reconocimiento de sus derechos: "…con el mismo espíritu se implementó un programa en escuelas primarias que conecta a los niños y sus comunidades con las expresiones culturales fundamentales de su ámbito de pertenencia y se consultó a referentes de los pueblos indígenas para que manifestasen sus propuestas, demandas y opiniones acerca de las políticas para la preservación de la diversidad cultural, el reconocimiento de los derechos y el fortalecimiento de las identidades…". Aquí, el énfasis discursivo se traslada al resguardo de la cultura de los pueblos preexistentes (13) pero tampoco se alcanza a percibir la ejecución de una política integral concentrada en la realidad aborigen argentina.

Evo Morales, como candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) (14), alcanza el sillón presidencial en las elecciones celebradas en diciembre de 2005 al obtener el 53,74% de los votos. Por primera vez en la historia boliviana, un indígena accedía al poder mediante el sufragio. Se convirtió, a su vez, en el segundo mandatario boliviano en ser elegido por mayoría absoluta de votos. En enero de 2006, Morales concurre a un ceremonia religiosa en las antiguas ruinas de Tiahuanaco en la que fue coronado Apu Mallku (líder supremo) de los pueblos indígenas de la región andina y recibe regalos de representantes de comunidades aborígenes procedentes de América Latina y del resto del mundo. Luego de la coronación de Tupac Amaru, es el primero en recibir esta dignidad de origen aborigen. El 22 de enero de 2006, Evo Morales recibe la transferencia de mando y toma posesión del cargo de presidente constitucional (CIDOB 2006).

Durante su discurso de asunción, las referencias a la cuestión indígena son el eje que vertebra su alocución y cubren un amplio espectro de problemáticas. Es el único de los presidentes incorporados en este estudio que agradece, de manera explícita, el acompañamiento recibido por parte de los miembros de los pueblos aborígenes, a quienes les dice deber el hecho de haber sido elegido primer mandatario boliviano. Luego de las palabras iniciales, Morales recuerda que la población indígena es mayoritaria en su país y que ha recibido un trato por parte de otros sectores poblacionales que se asemeja, sin expresarlo abiertamente, al recibido por la población negra en tiempos en los que primaba la política del apartheid en Sudáfrica. De acuerdo a sus expresiones, lo conseguido por los indígenas bolivianos ha sido fruto de sus luchas y no una concesión externa: "… Bolivia parece Sudáfrica. Amenazados, condenados al exterminio estamos acá, estamos presentes. Quiero decirles que todavía hay resabios de esa gente que es enemiga de los pueblos indígenas, queremos vivir en igualdad de condiciones con ellos, y por eso estamos acá para cambiar nuestra historia, este movimiento indígena originario no es concesión de nadie; nadie nos ha regalado, es la conciencia de mi pueblo, de nuestro pueblo…".

Más adelante, afirma que la gesta llevada a cabo por los indígenas bolivianos significa un triunfo para todos los aborígenes americanos. A su vez, advierte respecto a que el movimiento indígena no posee un carácter excluyente, sumando a otros estamentos de la sociedad, y aclara que el mismo dispone de aliados internacionales, tanto a nivel gubernamental como no gubernamental. Añade que los pueblos indígenas deben ser considerados como parte intrínseca del orgullo nacional ya que en ellos reposa la reserva moral de la humanidad (15).

En párrafos posteriores, Morales afirma que ha sido el movimiento indígena quien ha triunfado en las recientes elecciones y son sus razones, adicionadas a las de otros sectores también excluidos de la sociedad, las que deben marcar el sendero gubernamental. Luego, recupera lo que ha sido un ingrediente característico de la lucha indígena boliviana: la insistencia en la necesidad de la obtención de la autodeterminación para los pueblos originarios. Recuerda que su principal demanda, junto a la del resto del movimiento popular, es la concretización de una Asamblea Constituyente que propicie la refundación boliviana. A posteriori, realiza una aclaración que no resulta en absoluto desdeñable tomando en cuenta que su reconocimiento público es consecuente de su liderazgo en la lucha social. De acuerdo a sus declaraciones, si la nueva legislatura no se erige en ejército de la liberación nacional, serán los movimientos sociales (entre ellos el de ascendencia indígena) los que continuarán marcando el ritmo de la historia del antiguo Alto Perú: …"si este nuevo parlamento que es producto de las luchas sociales responde al pueblo boliviano, este parlamento será el ejército de la liberación nacional; este parlamento será el ejército de la lucha por la segunda independencia. Por eso tienen una grande responsabilidad de garantizar las profundas transformaciones, y si no pueden acá, seguirán siendo los movimientos sociales, el movimiento indígena que siga luchando por esa segunda independencia de nuestro país…".

Transcurrida la primera mitad de su alocución, Evo Morales nombra, nuevamente, al movimiento indígena originario para exponer un tópico de permanente actualidad en la agenda política boliviana: la propiedad de los recursos naturales. Concluye, al respecto, que el sueño antiquísimo de los pueblos indígenas es recuperar sus territorios expoliados y tal reclamo incluye la devolución de los recursos naturales a manos del pueblo y Estado boliviano:"…el movimiento indígena originario, así como nuestros antepasados soñaron recuperar el territorio y cuando estamos hablando de recuperar el territorio estamos hablando de que todos los recursos naturales pasen a manos del pueblo bolivianos, a manos del Estado boliviano…". Más tarde, cita cierto rasgo de la cultura movimientista indígena para referirse al criterio, en cuestiones de política exterior, que será aplicado en las relaciones bilaterales con Chile, enemigo regional histórico de la nación altoperuana. Así como los movimientos indígenas practican la reciprocidad, asevera que el gobierno boliviano, en sus relaciones diplomáticas con Chile, obrará según similares principios: "…El movimiento indígena practica la reciprocidad. Frente a la invitación del presidente de Chile para la transmisión de mando en Chile, estaremos allá presentes, no tenemos ningún miedo, qué el mejor deseo que vamos a pedir es que les vaya bien a los chilenos, fortalecer los lazos de amistad, fortalecer temas comerciales, de esta manera ir resolviendo problemas históricos…".

La última mención respecto a los pueblos indígenas se realiza en ocasión de hablar sobre la posición que asumirá el nuevo gobierno en relación a la deuda externa. Sostiene que los indígenas no han sido ni responsables ni beneficiarios de la política, asumida por gobiernos previos, de endeudamiento externo, lo que no implica, en su parecer, el desconocimiento de las obligaciones que de ello derivan: "…quiero pedirle a la comunidad internacional sobre la deuda externa. Con seguridad los pueblos indígenas no somos responsables de semejante endeudamiento y sin resultados para los pueblos indígenas, eso no significa desconocer esa deuda externa, pero es importante que también la comunidad internacional vea con responsabilidad con seriedad, y pedimos con todo respeto, condonar esa deuda externa que ha hecho tanto daño y causado dependencia a nuestro país…".

Michelle Bachelet, de filiación socialista, ocupa el cuarto lugar de las presidencias consecutivas, que forman parte de la llamada Concertación de Partidos por la Democracia. Durante el inmediatamente previo gobierno de Ricardo Lagos, desempeñó funciones como encargada de las carteras de Salud y Defensa sucesivamente y, conforme acontecía el paso del tiempo, se transformó en la candidata favorita en las encuestas para continuar la labor del presidente en funciones. Concurre a las elecciones presidenciales sin necesidad de participar en comicios primarios por la renuncia a la pre-candidatura presidencial de Soledad Alvear, militante democristiana y antigua canciller también bajo la dirección de Lagos. Es elegida, en ballotage, primera mandataria el 15 de enero de 2006, siendo investida el 11 de marzo del mismo año (CIDOB 2006) (16).

Sorpresivamente, a pesar de habitar suelo chileno casi un millón de indígenas, a lo largo de su discurso de asunción sólo hubo una mínima mención a su situación (Toledo Llancaqueo 2006) . Bachelet asegura que las fuerzas de su gobierno estarán junto a los grupos vulnerables de la sociedad, entre los que incorpora a los pueblos originarios:

…nuestros afanes estarán en nuestros viejos queridos, en nuestros adultos mayores…en todos aquellos que aspiran a un trabajo… esos jóvenes llenos de talento que quieren ir a la universidad o al instituto, que quieren emprender, que quieren forjar su propio destino… las mujeres, porque las mujeres así lo merecemos. Estarán también con los pueblos originarios de nuestro país. Estarán también nuestras fuerzas con las personas que poseen alguna discapacidad. El Estado debe estar al servicio de quienes sufren la amargura de la indefensión y al lado de los que quieren surgir. En Chile no habrá ciudadanos olvidados…".

La omisión de la problemática indígena, en el discurso de la socialista chilena, llama poderosamente la atención por lo que han sido los compromisos que personalmente asumió en enero de 2006 con representantes de estas comunidades, en los que, a cambio del apoyo a su candidatura en la segunda vuelta comicial, promete propulsar el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, la ratificación por parte de Chile del Convenio 169 de la OIT (17)y una plena y efectiva participación indígena en los asuntos públicos, legislativos y administrativos, en todos los niveles estaduales, que les incumban por la especial naturaleza de los mismos (Ministerio de Planificación 2006)

Factores propiciantes de la inclusión y/o exclusión de la problemática indígena en el discurso de la nueva izquierda latinoamericana

En el presente apartado, se procederá a la presentación de argumentos tendientes a explicar los motivos que facilitaron o dificultaron la inclusión de alusiones a la problemática indígena en los discursos presidenciales de la nueva izquierda latinoamericana. La bibliografía sobre la temática acuerda en que, a nivel general, la renovada consideración respecto a la situación de los pueblos originarios se enraíza en una serie de fenómenos, algunos de ellos de larga data. Donna Lee Van Cott (2004) identifica como factores que han coadyuvado en la conformación del actual escenario, de cierta afinidad discursiva con lo indígena, a la pérdida del respaldo popular hacia los partidos políticos tradicionales y la fragmentación de los sistemas nacionales de partido.

Brysk (2000) señala también, en relación al fenómeno, la relevancia de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América y el modo en el que ello influyó positivamente en la transferencia de ingentes fondos de dinero provenientes de la cooperación internacional, cuyo destino, supeditado por los donantes, se hallaba dirigido a mejorar las condiciones de vida de los miembros de las comunidades indígenas. El efecto diluyente (o contagio), según palabras de Lee Van Cott (2004), percibido en la multiplicación de la protesta indígena canalizada por los movimientos sociales del sector, también ha sido un vector que ha promovido el actual estado de cosas. Todo ello ha contribuido a generar una estructura de oportunidad política que las organizaciones indígenas aprovecharon estratégicamente para que se procediese a la consideración de sus demandas (Tarrow 1996) (Martí I Puig 2004). Por último, la búsqueda de opciones políticas más inclusivas, luego de la puesta en marcha de las reformas neoliberales, condujo naturalmente hacia un estadio socio-político en el que las demandas y reclamos de sectores históricamente postergados no podían ser desconocidos (Barrera 2002). Los factores descritos, junto a otros, permitieron que la izquierda latinoamericana agregase, a su agenda temática, la problemática indígena en franco contraste con la que había sido su prédica y comportamiento político al respecto (Stavenhagen 2002) (18).

A nivel de cada Estado en particular, otros factores pueden ser también identificados como facilitadores o no del reconocimiento de la problemática indígena. En el caso venezolano, la estrategia chavista, tendiente a la unificación bajo su bandera política, de todos aquellos sectores olvidados por el puntofijismo, permitió también el acercamiento con la población indígena venezolana. Los antecedentes de éxito, electoral en el caso del partido Pueblo Unido de Multiétnico de Amazonas (PUAMA) y organizativo en el caso del Consejo Indio de Venezuela (CONIVE) deben ser considerados al momento de someter a estudio los vínculos entre el Movimiento V República y los pueblos indígenas. Sin embargo, no deja de resultar sorpresivo, fundamentalmente por las posteriores reformas constitucionales satisfactoras de los reclamos indígenas, que en el discurso de asunción presidencial chavista las menciones respecto a la cuestión hayan sido mínimas (Lee Van Cott 2003).

Para la situación brasilera, en relación a la también acotada consideración de la situación aborigen, deben tomarse en cuenta un par de factores. En primer lugar, la población brasilera es fundamentalmente mestiza o parda y los indígenas son, sobre un total de 180 millones de habitantes, sólo 550 mil personas (Instituto Brasilero de Geografía y Estadística 2006). En segundo lugar, a diferencia de lo que acontece con sus pares en los países andinos, la mayoría indígena brasilera reside en la Amazonia, territorio dificultosamente conectado al resto de la superficie del gigante sudamericano y que conserva aún estilos de vida no turbados por la influencia de la cultura occidental (19). En este país como en otros referidos en el presente trabajo, a partir de lo que puede concluirse en función del objeto de estudio elegido, no habría intencionalidad política (traducible en la formulación de políticas públicas sostenibles temporalmente) de preservar la cultura material y formal de los pueblos indígenas. En tal sentido, parecería primar un criterio de ponderación cuantitativo-poblacional en detrimento del reconocimiento de los aportes que como colectivo social estos habitantes realizan a la sociedad en la que se encuentran inmersos. Tomando en cuenta las presentaciones realizadas ante el gobierno federal brasilero luego de la asunción del antiguo sindicalista por Amnistía Internacional y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, aparentemente, Lula no habría llegado al poder con un plan sistemático para la atención de las necesidades de la población indígena (20).

En el caso del discurso inaugural del primer mandatario argentino, Néstor Kirchner, la inexistencia de recordatorio respecto a la situación de los indígenas puede ser producto de varios fenómenos concurrentes: la situación de urgencia socio-económica por la que atravesaba el país en el momento de su asunción, lo que obligaba a la ponderación de otros issues en la agenda gubernamental; la impronta, aún decisiva, de la idea de la Argentina como Estado cuyo componente racial fundamental es el caucásico en detrimento de otros herencias genéticas; el estilo clientelar de contacto político con los dirigentes indígenas tanto por parte de las autoridades nacionales como provinciales y la escasa capacidad organizativa y mediática del movimiento indígena argentino (Godoi 2006) (21). Si bien la ausencia de la problemática indígena en el discurso inicial de su gestión es salvada a partir de su consideración marginal en las ulteriores alocuciones analizadas, éstas, como ya se ha dicho, no delatan la existencia de un proyecto integral tendiente a formalizar la relación entre el Estado nacional y las comunidades originarias argentinas sino la puesta en marcha de políticas públicas aisladas que, a pesar de no formar parte de una planificación a largo plazo, no dejan de representar cierto viraje positivo respecto al prisma que filtraba, en los despachos gubernamentales, la problemática indígena en el pasado.

Dentro de los casos sometidos a revisión, el boliviano resulta paradigmático. El proceso a través del cual Evo Morales logró ser elegido presidente se vincula estrechamente a la movilización indígena. Morales, líder sindical cocalero desde mediados de la década de los ochenta, fue el referente más relevante en los que fue la célebre marcha indígena desde Beni hasta La Paz en 1990, punto de inflexión en la historia político-social de la nación andina. Posteriormente, a pesar de no haber logrado reconocimientos de una profundidad semejante a la advertida en los casos colombiano, ecuatoriano y venezolano, el movimiento indígena boliviano obtuvo en la última reforma constitucional (1994) la definición del carácter multiétnico y pluricultural del país y la introducción de avances substanciales en materia de respeto por la aplicación de su derecho consuetudinario, implementación de sistemas educativos bilingües y tratamiento diferencial en cuestiones relativas a la propiedad colectiva de sus tierras.

Luego de cierto clima de enrarecimiento en la relaciones intergrupales al interior del movimiento indígena, el derrocamiento del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (2003) y la consecución del retiro del proyecto para la provisión de gas natural a Estados Unidos y México fortalecieron el poder decisivo indígena y prepararon el camino hacia la presidencia de Morales como representante con mayor proyección política del sector. No debe olvidarse la exitosa performance electoral del MAS, agrupación partidaria que sostuvo la candidatura de Morales, en los sufragios nacionales de 2002, en los que consiguió el segundo lugar en cantidad de votos (22) (Lee Van Cott 2004). Por todo lo expuesto, el triunfo de Evo Morales ha implicado, en Bolivia, el traslado del movimiento indígena desde la acción colectiva en las calles al poder gubernamental, lo que permite dilucidar los motivos por los cuales las problemáticas indígenas son el eje transversal de su discurso.

Abordando ya el último caso, la mención casi anecdótica de la situación de los pueblos indígenas en Chile puede obedecer a varios factores. El primero de ellos se vincula a la insistencia, durante la campaña electoral, sobre cuestiones vinculadas a la necesidad de aplicación en el futuro gobierno de criterios de democracia paritaria, los cuales rescatan la postergación sufrida por motivos de género en detrimento de otros grupos en situación de desventaja. Otro razón puede ser hallada, al igual que en el caso argentino, en el proceso de ocultamiento de lo indígena en Chile a favor de su consideración como nación blanca. Ello puede aún traslucirse, sin ser pretendido abiertamente, en la formulación de políticas públicas de diverso orden. Un tercer ingrediente podría ser encontrado en los reclamos por usurpación de tierras que el movimiento indígena chileno reivindica y que causan profundo malestar entre los grandes propietarios nacionales y extranjeros, situación que eventualmente influiría en el silencio al respecto apreciado. Como cierre, puede hacerse también mención, como sostiene cierta intelectualidad chilena, de la existencia de relativa continuidad gubernamental en el modo de tratamiento de la temática, lo que no permitiría diferenciar la política indígena de la actual gestión de la practicada por las previas administraciones de la Concertación de Partidos por la Democracia (Toledo Llancaqueo 2006).

Conclusiones. La problemática indígena y los desafíos planteados a la nueva izquierda latinoamericana

En estos párrafos finales, se procura identificar, por un lado, cuáles son las lecturas que pueden ser realizadas a partir del análisis de los discursos propuestos y, por el otro, se ensaya probables desafíos que deberá enfrentar la nueva izquierda latinoamericana en relación la problemática indígena. Respecto a lo primero, luego de la observación detenida de las alocuciones en las instancias inaugurales de mandatos presidenciales, ha sido posible clasificarlas según tres tipos distintivos: a) discursos en los que la cuestión indígena se erige en columna vertebral del mensaje presidencial (Bolivia) b) discursos en los que las alusiones realizadas a la población indígenas tienden a reconocer su pertenencia a un conjunto social-nacional más amplio (Venezuela, Brasil y Chile) y c) discursos que omiten por completo la problemática, obligando a la búsqueda de otras pronunciaciones que se refieran a la cuestión (Argentina). La tendencia decreciente percibida (en relación a la ponderación de lo indígena) podría vincularse con la presencia demográfica del componente indígena al interior de cada uno de los estados involucrados en cada categoría. Se observa que, en consecuencia, la hipótesis inicial puede ser verificada sólo parcialmente. A los fines de otorgar mayor validez a lo descrito, sería conveniente continuar con la estrategia analítica asumida y someter a revisión otros discursos aquí no estudiados.

Para desentrañar los desafíos a los que debe enfrentarse la nueva izquierda latinoamericana, respecto a la problemática indígena, resulta relevante concentrar la mirada en cada proceso en particular. En el caso boliviano (equiparable también a la situación ecuatoriana en relación a lo que ha sido la presencia simultánea en distintos momentos históricos de representantes de los intereses indígenas tanto en las oficinas gubernamentales como en la protesta social), el mayor reto reside en lograr la compatibilidad entre la tradicional conducta política de los movimientos indígenas (la lucha callejera) con la nueva responsabilidad asumida respecto a la administración gubernamental (Lee Van Cott 2004). Adicionado a ello, la izquierda indígena en el poder debe incurrir en la construcción de nuevos marcos simbólico-normativos que creen puentes dialógicos con otras posiciones progresistas en el contexto de sus respectivas sociedades y, de tal manera, legitimar su práctica política y asegurar la consecución de apoyos (Gamson y Meyer 1999) (Ibarra 2005).

Otras reflexiones se suscitan a partir de los procesos argentino, brasilero y chileno. Si bien la incorporación de los conceptos de Estados multiculturales y poliétnico se encuentra retrasada en todo el espacio latinoamericano, en estos países, en particular, la izquierda en el gobierno podría realizar aportes significativos en la materia (Kymlicka 1995). La introducción del criterio de la multiculturalidad requiere de transformaciones que, trascendiendo lo meramente constitucional-legal, prosigan en los terrenos económico, educativo, sanitario e incluso medioambiental. También, en estos Estados, las fuerzas políticas de izquierda, como consecuencia de las modificaciones estructurales producidas por la globalización y el estilo de gestión neoliberal (elevadas tasas de desempleo, crecimiento de la economía informal, descenso en los niveles de sindicalización obrera), han visto menguado su carácter representativo y se ven compelidas a hacer suyas causas externas, reelaborándolas y adecuándolas. La cuestión indígena posee al respecto un potencial que los partidos políticos de izquierda no pueden desconocer (IIDH 2000) (23).

A modo de corolario, cabe decir que, bajo las actuales administraciones de izquierda latinoamericanas, existe una oportunidad histórica para que la postergación y marginación a las que se han visto sometidos los pueblos originarios puedan ser, en primer lugar, sinceradas y, luego, modificadas positivamente. El presente trabajo ha pretendido ser, a partir de un diagnóstico centrado en el marco discursivo de la nueva izquierda latinoamericana, un minúsculo aporte que eventualmente puede iluminar el tránsito hacia la elaboración de ulteriores propuestas partidarias y gubernamentales que, basadas en presupuestos de inclusión y tolerancia, atiendan las necesidades e intereses ancestralmente olvidados de las poblaciones indígenas del subcontinente.


Bibliografía

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Fundación CIDOB (www.cidob.org)
Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (www.ibge.gov.br)
Instituto Nacional de Estadística de Chile (www.ine.cl)
La Fogata (www.lafogata.org)
Llacta (http://www.llacta.org/)
Ministerio de Planificación de Chile (www.mideplan.cl)
Presidencia de Argentina (www.presidencia.gov.ar)
Presidencia de Bolivia (www.presidencia.gov.bo)
Presidencia de Brasil (www.planalto.gov.br)
Presidencia de Chile (www.presidencia.cl)
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Rebelión (www.rebelion.org)
Red Académica Uruguaya (www.rau.edu.uy)
Red Global Indymedia (www.indymedia.org/es/)
Servindi (www.servindi.org/)

Notas

  1. Se agradecen las sugerencias y comentarios recibidos por parte de la Lic. Cristina Zeledón (Instituto Interamericano de Derechos Humanos) y por los evaluadores anónimos de la Revista Aportes Andinos para la elaboración de este artículo.
  2. Se entiende por Consenso de Washington al acuerdo entre economistas, que adscribían a diversos paradigmas al interior de la disciplina, que tenía por objeto establecer la mejor respuesta a la crisis por la que atravesaban las economías latinoamericanas. Para un mayor detalle respecto a su influencia en las políticas económicas latinoamericanas, ver ALCANTARA, Manuel y otros. (2006): 1980-2005. El retorno a la democracia. Síntesis. Madrid. Vol. 6.
  3. Para un mayor detalle respecto a las clasificaciones al interior de lo que se ha dado en llamar nueva izquierda latinoamericana y a la discusión teórico-académica que en función de ello viene desarrollándose , ver BOERSNER, Demetrio (2005): Gobiernos de izquierda en América Latina, Revista Nueva Sociedad, Nro. 197, Mayo-Junio, pp. 100-113 y PETKOFF, Teodoro (2005): Las dos izquierdas, Revista Nueva Sociedad, Nro. 197, Mayo-Junio, pp. 114-128. A los fines del presente artículo, se considera, en el marco de la nueva izquierda latinoamericana, a aquellos primeros mandatarios que, según sus plataformas electorales, han procurado priorizar estratégicamente las necesidades y demandas de diversos colectivos poblacionales que, independientemente de los motivos que han conducido a ello, se hallaban desatendidas por las gestiones gubernamentales precedentes.
  4. Entre las transformaciones a las que se hace referencia, debe hacerse mención de los reconocimientos constitucionales a la existencia de comunidades originarias, la ratificación del Convenio 169 de la OIT por parte de ciertos Estados y la creación de espacios institucionales destinados a atender los requerimientos específicos de los miembros de los grupos étnicos minoritarios.
  5. Las páginas web de agencias digitales alternativas son: ALAI (http://alainet.org/), Servindi (http://www.servindi.org/), Altercom (http://www.altercom.org/), Red Global Indymedia (http://www.indymedia.org/es/), Rebelión (http://www.rebelion.org), Actualidad Étnica (http://www.etnicasdecolombia.info/), Llacta (http://www.llacta.org/) y Argenpress (http://www.argenpress.info/).
  6. Cabe aclarar que sólo se analizarán los discursos de los presidentes de izquierda que se encuentren en la actualidad en desempeño de funciones.
  7. No se incluyen en el análisis los discursos del presidente uruguayo Tabaré Vázquez ya que la República Oriental del Uruguay carece de población indígena luego del exterminio perpetrado por parte del poder político en el S. XIX (Red Académica Uruguaya 2006). Sin embargo, hay pronunciamientos académicos y estadísticos en contrario. Jordán Pando (1990) concluye que la presencia indígena actual en el Uruguay (de aproximadamente 400 personas) ha sido resultado de la migración y posterior asentamiento en su territorio de ava-guaraníes procedentes del Paraguay. Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística uruguayo ha afirmado en un informe de 1998 que alrededor de 0.4% de su población puede ser descrita como indígena.
  8. El Polo Patriótico estuvo integrado por cerca de nueve partidos, entre ellos el Movimiento V República, el Movimiento al Socialismo (MAS), Patria para Todos (PPT), el Partido Comunista, el Movimiento Electoral del Pueblo y el Nuevo Régimen Democrático.
  9. Acuerdo por el cual los grandes partidos políticos venezolanos (Acción Democrática, COPEI y Unión Republicana Democrática) decidieron su alternancia en el ejercicio del poder y el reparto de la gestión y administración de distintas entidades gubernamentales.
  10. Lo descubierto se opone a lo que ha sido la política ejecutada por el gobierno chavista en el área, la cual ha sido catalogada como una de las más avanzadas en la región.
  11. La Victoria es el espacio geográfico venezolano en donde acaeció una de las batallas épicas en tiempos de la lucha por la independencia contra las fuerzas realistas españolas.
  12. A su vez, sectores progresistas veían con agrado su triunfo electoral y lo consideraban decisivo para avanzar en la construcción de un nuevo mapa político latinoamericano en el que predominasen propuestas gubernamentales que condenasen, a través de sus políticas, lo que habían sido la práctica neoliberal imperante en la década de los años noventa.
  13. La Constitución Argentina (1994) en su artículo 75 (atribuciones del Congreso), inciso 17 reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos
  14. El antecedente del MAS es el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (ISSP), partido fundado por Evo Morales en 1998 y se ha valido del registro en vigor de la primera agrupación para posibilitar su participación en procesos electorales (Lee Van Cott 2004).
  15. Al hacer mención de cuán orgulloso, como primer mandatario, se siente de los distintos estamentos que componen la sociedad boliviana, define a la población indígena como reservorio moral de la humanidad: "… Muchas gracias, yo me siento orgulloso de ellos, de nuestra clase media, intelectual, profesional, hasta empresarial, pero también les invito a ustedes que se sientan orgullosos de los pueblos indígenas que es la reserva moral de la humanidad…".
  16. Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, en el último censo (2002), las personas que se autodefinieron como indígenas alcanzan una suma inferior a la presentada por Llancaqueo. Los miembros de pueblos originarios serían alrededor de 692.192 individuos, es decir, el 4.6% de la población total (INE 2006).
  17. El Convenio 169 es un acuerdo internacional creado en el marco de la Organización Internacional del Trabajo. Es el único instrumento regulador internacional que reconoce a los pueblos indígenas el derecho a su territorio propio, a la preservación de su cultura e idioma y que compromete a los Estados firmantes a respetar unos estándares mínimos en la ejecución de estos derechos (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica 2006).
  18. Otros procesos que han poseído influencia directa o indirecta sobre lo analizado han sido: la culminación de la Guerra Fría, la estabilidad democrática, la globalización económica y mediática, las consecuencias sufridas por los pueblos indígenas en el contexto de las guerras civiles latinoamericanas y el surgimiento de la intelligentsia indígena (Stavenhagen 2002).
  19. A pesar del exiguo número de miembros de pueblos originarios en Brasil, debe recordarse que, como producto de la presencia extendida y en constante crecimiento de la industria maderera y la agricultura comercial en la región, aquellos han padecido la destrucción de su hábitat natural y, como represalias por el despliegue de acción colectiva cuyo propósito es la reversión de este proceso, han sufrido masacres y violación de derechos de diversa índole.
  20. De acuerdo a lo expuesto en el documento "Extranjero en nuestro propio país" (Marzo 2005) elaborado por Amnistía Internacional, el gobierno de Lula exhibe como tarea pendiente: a) Determinar políticas claras y estrategias específicas para proteger los derechos de los indígenas.
    b) Cumplir con sus obligaciones internacionales y constitucionales en las demandas de tierras indígenas.
    c) Investigar los casos de ataques violentos y otros abusos hacia los indígenas y castigar a los culpables.
  21. Un ejemplo que delata el carácter residual que aún poseen las temáticas indígenas, en el contexto político argentino, ha sido el nombramiento por parte del gobierno de Kirchner al frente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas de un funcionario afín a intereses de los grandes terratenientes del norte argentino, enemigos históricos de las reivindicaciones territoriales indígenas (La Fogata 2004).
  22. En los comicios de 2002, el MAS registró el 20.94 % de apoyo electoral lo que le permitió poseer ocho senadores y 27 diputados, terminar segundo en la carrera presidencial y constituirse en el principal bloque opositor (Lee Van Cott 2004).
  23. El nacimiento del Convenio 169 en el seno de la OIT responde a la estrategia descripta: la búsqueda, por parte de los actores sindicales, de nuevas causas y, en consecuencia, nuevos aliados estratégicos (IIDH 2000).

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* Doctorando en Procesos Políticos Contemporáneos, Universidad de Salamanca (Becario Santander). Maestrando en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Salamanca (Becario Carolina de Fundación Carolina). Postgrado en Gestión y Control de Políticas Públicas, FLACSO-Argentina. Becario Líder 2004, Fundación Carolina. Licenciado en Ciencia Política, Universidad Católica de Córdoba (UCC). Premio Universidad Católica de Córdoba. Profesor de la Universidad Católica de Córdoba y de la Universidad Católica de Salta. Ha trabajado para el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, el Banco Mundial y el Instituto de Investigación y Análisis Político de la UCC. Director Ejecutivo de "Iberoamérica soy yo: relatos de migración", Universidad de Salamanca. Miembro del Consejo de Redacción de "América Latina Hoy", publicación del Instituto Interuniversitario de Estudios de Iberoamérica y Portugal, Universidad de Salamanca.
E-mail: pablobiderbost@hotmail.com,
pablobid@yahoo.com


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