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Actualidad
La
problemática indígena y la nueva izquierda
latinoamericana.
Una aproximación desde el análisis del discurso(1)
Pablo
Biderbost*
Introducción
En los últimos años,
acontece en América Latina un retorno al poder y
a la gestión gubernamental de partidos políticos
de izquierda o de sectores, al interior de grandes agrupaciones
partidarias de masas, que se autodefinen como progresistas
y explicitan su crítica respecto a la matriz político-económica
vigente en el subcontinente durante los años posteriores
a la aparición del llamado "Consenso de Washington"(2)
(Paramio 2006). Sus propuestas, según entienden diversos
autores, apuntan a la ejecución de reformas en las
áreas que resultaron más perjudicadas en el
contexto de las reformas neoliberales (Vilas 2005) (Lozano
2005) (3).
Asimismo, la nueva izquierda, por
un lado, procura reintroducir expectativas de cambio democrático
y progreso social y, por el otro, renovar el discurso de
respeto a los derechos humanos (Vilas 2005) (Lozano 2005).
Lo último, dependiendo del caso puntual, se expresa
a través de la aplicación de dos vías
que pueden o no presentarse simultáneamente en el
programa gubernamental: la recuperación de la memoria
histórica en relación a episodios estructurales
de violación de las libertades individuales (como
lo testimonian las políticas públicas desplegadas
por los gobiernos de Néstor Kirchner, Tabaré
Vázquez y de la Concertación de Partidos por
la Democracia en Chile), y el reconocimiento de los derechos,
conculcados históricamente, pertenecientes a minorías
étnicas y demográficas (fundamentalmente de
origen indígena) al interior de los Estados latinoamericanos.
Este último proceso se enmarca en las transformaciones
acaecidas en el plano constitucional y legislativo durante
el pasado decenio (Assies, Van der Haar y Hoekema 1999)
(Lee Van Cott 2004) (Irigoyen 2000)(4).
Esta estrategia contrasta con lo que había sido la
conducta arquetípica de la izquierda latinoamericana,
la cual entendía la problemática indígena
como una causa que eventualmente sería atendida (y
resuelta) una vez que se superasen los problemas vinculados
a la situación de la clase obrera (Stavenhagen 2002).
En tal sentido, el objetivo del presente
artículo, en el marco de una investigación
más amplia sobre rasgos propios de la nueva izquierda
política latinoamericana, es responder el interrogante
que se plantea en torno a la presencia real y efectiva de
la problemática de los pueblos indígenas en
el discurso de aquélla. A tal fin, se han tomado
como momentos discursivos de referencia las alocuciones
inaugurales de los presidentes actualmente en funciones
que, según los supuestos de investigación
definidos, pueden ser incorporados en el grupo sometido
a análisis. Mediante la aplicación de este
recurso, se procuró observar cómo se enuncia
la cuestión en vistas a descubrir su prioridad o
no en la agenda gubernamental inicial de los gobiernos de
izquierda. En los casos en los que los discursos de asunción
presidencial no mencionen la temática, se procede
a describir el modo de acercamiento a la misma en otras
instancias discursivas a cargo también de los primeros
mandatarios. La hipótesis desde la cual se asumió
la labor de investigación sostiene que habría
presencia (cuando no central, al menos marginal) de la situación
de los pueblos originarios en las expresiones presidenciales
de líderes de izquierda.
Los datos necesarios para su elaboración
fueron obtenidos a partir de la información disponible
en las páginas web oficiales de las presidencias
de los estados referidos, de otras dependencias gubernamentales
y de agencias digitales alternativas (5).
El texto se estructura en tres secciones: la primera de
ellas caracteriza y analiza la presencia (o ausencia) de
la problemática indígena en el discurso de
la nueva izquierda latinoamericana. Luego, se recuerdan
los factores que han propiciado la inclusión o exclusión
del issue indígena en las diversas expresiones de
izquierda latinoamericana. En el último apartado,
se hará mención, a modo de conclusiones, de
los nuevos desafíos que le plantea a la izquierda
latinoamericana la problemática propia de las llamadas
comunidades preexistentes.
La presencia de la problemática
indígena en el discurso de la nueva izquierda latinoamericana
En el presente apartado, se procede
a describir la naturaleza de las menciones, con relación
a la cuestión indígena, que se evidencia en
los discursos presidenciales de la nueva izquierda latinoamericana
(6). Como fue precisado previamente, en
los casos en los que las alocuciones inaugurales omitan
la temática objeto de estudio, se expondrá
cómo es entendida la misma en otros discursos. La
secuencia discursiva respetará un orden cronológico,
es decir, el análisis será realizado en función
de la fecha de asunción presidencial: Hugo Chávez
(1999), Lula Da Silva (2002), Néstor Kirchner (2003),
Evo Morales (2005) y Michelle Bachelet (2006) (7).
Hugo Chávez accede a la presidencia
de Venezuela el 02 de febrero de 1999 en un escenario caracterizado
por la desinstitucionalización de su sistema tradicional
de partidos políticos y la exhibición de indicadores
de exclusión socio-económica alarmantes (Mainwaring
y Scully 1995) (Freidenberg y Alcántara 2005) (Guerra
y Ponce de Moreno 2005). Chávez llega a Miraflores
como candidato de la agrupación partidaria ad hoc
"Movimiento Quinta República (MVR)" y en
coalición con otros partidos políticos de
izquierda, alianza que llevó el rótulo electoral
de "Polo Patriótico" (8).
Previamente, en el año 1992, lideró un intento
de golpe de Estado que tenía por objeto resquebrajar
las bases del acuerdo puntofijista (9)
e instaurar un gobierno que propiciase la aplicación
de políticas reformistas en lo social y económico.
En su discurso de asunción
presidencial, de manera opuesta a lo previsto, sólo
se hace mención una vez a los pueblos aborígenes
(10). Ello acontece en oportunidad de
estar desarrollando la idea de los grandes hechos que caracterizan
el final de siglo XX para Venezuela. Por aquello momentos,
la Corte Suprema de Justicia allanaba de obstáculos
jurídicos la vía hacia la reforma constitucional
que era promovida desde el seno de la alianza que facultó
el ascenso de Chávez al poder. En este momento de
su arenga, el líder recuerda que, en la configuración
de la personalidad de lo venezolano, hay presencia cierta
e indubitable de lo aborigen. Nombra a los pueblos indígenas
en compañía de otros grupos poblacionales
que, ocasionalmente, son considerados también como
minorías en situación de desventaja:
"hagamos
honor a eso, hagamos honor al espíritu de nuestro
aborígenes
.de nuestras mujeres, de nuestra
juventud en La Victoria, todo eso lo tenemos nosotros en
las venas y en el barro con que fuimos hechos, demostrémoslo,
es el momento de demostrarlo
" (11).
Luiz Inácio Lula da Silva
se convierte en presidente de Brasil el 1º de enero
de 2003 luego de tres intentos fallidos. Su candidatura
fue promovida en el seno del Partidos Dos Trabalhadores
(PT) y sumó el apoyo de otras agrupaciones partidarias
de centro-izquierda. El PT inicia su trayectoria, en tiempos
de la prolongada dictadura brasilera (1964-1985), de la
mano de la lucha sindical y del trabajo desarrollado al
interior de las comunidades eclesiales de base. Su candidatura
y posterior victoria fueron altamente resistidas por sectores
empresarios y conservadores que veían en Lula da
Silva a un eventual aliado estratégico del por entonces
recién conformado eje Castro-Chávez (12).
Durante la campaña electoral, su plataforma, coincidente
con lo que había sido el planteo tradicional del
PT, sostenía que se trabajaría para la mejora
en los estándares de vida de los grupos poblacionales
más desfavorecidos (CIDOB 2006).
Al igual que en el caso del presidente
venezolano, Lula sólo nombra en una única
oportunidad, durante su discurso de asunción, a los
pueblos indígenas. Admite que los pueblos indígenas
(conjuntamente con la población afrodescendiente)
han sido quienes han estado expuestos, en mayor medida,
a discriminación, desigualdad, dolor y crueldad durante
el proceso en el que se ha construido la nacionalidad brasilera,
la cual es caracterizada como plural, diversa y fuertemente
contradictoria. Rescata, a su vez, la presencia del mestizaje
y el sincretismo como elementos constitutivos de lo brasilero:
"
el Brasil es grande. A pesar de todas las
crueldades y discriminaciones, especialmente contra las
comunidades indígenas y negras, y de todas las desigualdades
y dolores que no debemos olvidar jamás, el pueblo
brasileño realizó una obra de resistencia
y construcción nacional admirable. Construyó,
a lo largo del siglo, una nación plural, diversificada,
contradictoria incluso, pero que se entiende de una punta
a otra del Territorio
esta es una nación que
habla la misma lengua, imparte los mismos valores fundamentales,
se siente que es brasileña. Donde el mestizaje y
el sincretismo se impusieron, dando una contribución
original al mundo
".
En la Argentina, Néstor Kirchner,
antiguo gobernador de la austral provincia de Santa Cruz,
se transforma en presidente el 25 de mayo de 2003 luego
de la renuncia de Carlos Menem a su participación
en la segunda vuelta electoral, en la que, según
reflejaban las encuestas, hubiese obtenido una derrota rotunda.
Kirchner, aliado en aquel entonces de Eduardo Duhalde, presidente
durante la transición luego de la salida anticipada
del gobierno de Fernando De la Rúa, militó
durante su juventud en el ala progresista del Partidos Justicialista
(peronismo), agrupación partidaria de masas que impulsó,
durante la gestión menemista, el proceso de transformaciones
estructurales contra el cual embiste permanentemente en
su discurso el actual primer mandatario rioplatense.
En su discurso de inauguración,
que no registró mención alguna a la situación
de la población indígena argentina, Kirchner
realizó una vehemente defensa del Estado como articulador
social de la función económica del mercado
y convocó a extender la seguridad jurídica
a todos los argentinos con independencia de su estatus socioeconómico.
En tal sentido, la noción de población excluida
no fue vinculada a categorías étnicas o antropológicas
sino tan sólo fue aplicada a los vastos sectores
de la población que habían sufrido los embates
de la crisis socio-económica. A lo largo de su alocución,
fue evidente su rechazo al modelo neoliberal llevado a cabo
durante el periodo de gobierno menemista-aliancista (1989-2001)
(Cieza y González 2005) (CIDOB 2006).
Como se había anticipado en
el apartado introductorio, al no haber mención alguna
de la problemática indígena en el discurso
de asunción, se ha procedido a seleccionar dos alocuciones
en las que si existe tratamiento sobre la cuestión
con el objeto de describir qué aproximación
a la misma existe. Para ello, se han tomado los discursos
que Kirchner ha pronunciado, ante la Asamblea Legislativa
(conjunto de diputados y senadores reunidos en pleno), en
la inauguración de los períodos de sesiones
ordinarias de los años 2005 y 2006.
En oportunidad del inicio de las
sesiones correspondientes al año 2005, el discurso
presidencial, respecto a la problemática aborigen,
se centra en la presentación de las políticas
públicas implementadas hasta el momento que han favorecido
a las comunidades originarias. Según el relato, estas
acciones han consistido en la devolución y reconocimiento
de la titularidad de tierras a los miembros de los pueblos
indígenas, la puesta en marcha de un sistema de becas
que facilitan a jóvenes aborígenes el cursado
del nivel medio y la financiación de proyectos tendientes
a mejorar las condiciones productivas, de hábitat
y vivienda de quienes forman parte del colectivo indígena
argentino. Sumado a ello, las palabras presidenciales delatan
cierta intencionalidad de proceder al empoderamiento y la
generación de oportunidades para aquellos individuos
que se encuentran en situación de desventaja como
mecanismo que efectivice el concepto de justicia social.
El Estado argentino debe erigirse, de acuerdo a lo esbozado
en el discurso, en entidad verdaderamente representativa
de los intereses y demanda de la totalidad de los habitantes
y no meramente de un número acotado de ciudadanos
privilegiados:
el
Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, en el corriente
año, ha devuelto y entregado el título comunitario
de aproximadamente 300.000 hectáreas de tierra a
comunidades originarias. Se otorgaron 6000 becas a estudiantes
pertenecientes a dichas comunidades del nivel medio. También
se benefició directamente a 56.000 personas e integrantes
de las comunidades originarias, financiando proyectos tendientes
a mejorar la producción tradicional y sus condiciones
de vivienda y hábitat
nuestro objetivo como
Estado es ayudar para que otros puedan. Estamos convencidos
de que es necesario trabajar por la generación de
igualdad de oportunidades para poder efectivizar la justicia
social
queremos un Estado para todos y no sólo
para unos pocos. Un Estado representativo, ético,
conciente de su lugar y responsable de sus funciones, fruto
de los valores, no sólo enunciados, que intentamos
llevar permanentemente a la práctica
.
Como es posible apreciar, la consideración
de la situación de los indígenas argentinos
resulta puntual (no hay alusión a la temática
desde una perspectiva integral) y se vincula, fundamentalmente,
a la enumeración de políticas socio-económicas
encaradas desde el gobierno federal. No habría, aparentemente,
un proyecto sistemático que vincule al Estado argentino
con estas comunidades.
En marzo de 2006, durante el mensaje dirigido a los legisladores,
Néstor Kirchner, en relación a la temática
analizada, alude a la aplicación de un programa educativo
que tiene por objeto favorecer la protección de los
rasgos culturales propios de los ámbitos de pertenencia
de los estudiantes en el nivel primario. En igual sentido,
se refiere a las rondas de consultas que se han mantenido
con referentes de las comunidades indígenas con el
propósito de que éstos participen, desde el
aporte de propuestas, demandas y opiniones, en la configuración
de los métodos que tendrán por objeto salvaguardar
su diversidad e identidad cultural y el reconocimiento de
sus derechos: "
con el mismo espíritu
se implementó un programa en escuelas primarias que
conecta a los niños y sus comunidades con las expresiones
culturales fundamentales de su ámbito de pertenencia
y se consultó a referentes de los pueblos indígenas
para que manifestasen sus propuestas, demandas y opiniones
acerca de las políticas para la preservación
de la diversidad cultural, el reconocimiento de los derechos
y el fortalecimiento de las identidades
".
Aquí, el énfasis discursivo se traslada al
resguardo de la cultura de los pueblos preexistentes (13)
pero tampoco se alcanza a percibir la ejecución de
una política integral concentrada en la realidad
aborigen argentina.
Evo Morales, como candidato del Movimiento
al Socialismo (MAS) (14), alcanza el sillón
presidencial en las elecciones celebradas en diciembre de
2005 al obtener el 53,74% de los votos. Por primera vez
en la historia boliviana, un indígena accedía
al poder mediante el sufragio. Se convirtió, a su
vez, en el segundo mandatario boliviano en ser elegido por
mayoría absoluta de votos. En enero de 2006, Morales
concurre a un ceremonia religiosa en las antiguas ruinas
de Tiahuanaco en la que fue coronado Apu Mallku
(líder supremo) de los pueblos indígenas de
la región andina y recibe regalos de representantes
de comunidades aborígenes procedentes de América
Latina y del resto del mundo. Luego de la coronación
de Tupac Amaru, es el primero en recibir esta dignidad de
origen aborigen. El 22 de enero de 2006, Evo Morales recibe
la transferencia de mando y toma posesión del cargo
de presidente constitucional (CIDOB 2006).
Durante su discurso de asunción,
las referencias a la cuestión indígena son
el eje que vertebra su alocución y cubren un amplio
espectro de problemáticas. Es el único de
los presidentes incorporados en este estudio que agradece,
de manera explícita, el acompañamiento recibido
por parte de los miembros de los pueblos aborígenes,
a quienes les dice deber el hecho de haber sido elegido
primer mandatario boliviano. Luego de las palabras iniciales,
Morales recuerda que la población indígena
es mayoritaria en su país y que ha recibido un trato
por parte de otros sectores poblacionales que se asemeja,
sin expresarlo abiertamente, al recibido por la población
negra en tiempos en los que primaba la política del
apartheid en Sudáfrica. De acuerdo a sus expresiones,
lo conseguido por los indígenas bolivianos ha sido
fruto de sus luchas y no una concesión externa: "
Bolivia parece Sudáfrica. Amenazados, condenados
al exterminio estamos acá, estamos presentes. Quiero
decirles que todavía hay resabios de esa gente que
es enemiga de los pueblos indígenas, queremos vivir
en igualdad de condiciones con ellos, y por eso estamos
acá para cambiar nuestra historia, este movimiento
indígena originario no es concesión de nadie;
nadie nos ha regalado, es la conciencia de mi pueblo, de
nuestro pueblo
".
Más adelante, afirma que la
gesta llevada a cabo por los indígenas bolivianos
significa un triunfo para todos los aborígenes americanos.
A su vez, advierte respecto a que el movimiento indígena
no posee un carácter excluyente, sumando a otros
estamentos de la sociedad, y aclara que el mismo dispone
de aliados internacionales, tanto a nivel gubernamental
como no gubernamental. Añade que los pueblos indígenas
deben ser considerados como parte intrínseca del
orgullo nacional ya que en ellos reposa la reserva moral
de la humanidad (15).
En párrafos posteriores, Morales
afirma que ha sido el movimiento indígena quien ha
triunfado en las recientes elecciones y son sus razones,
adicionadas a las de otros sectores también excluidos
de la sociedad, las que deben marcar el sendero gubernamental.
Luego, recupera lo que ha sido un ingrediente característico
de la lucha indígena boliviana: la insistencia en
la necesidad de la obtención de la autodeterminación
para los pueblos originarios. Recuerda que su principal
demanda, junto a la del resto del movimiento popular, es
la concretización de una Asamblea Constituyente que
propicie la refundación boliviana. A posteriori,
realiza una aclaración que no resulta en absoluto
desdeñable tomando en cuenta que su reconocimiento
público es consecuente de su liderazgo en la lucha
social. De acuerdo a sus declaraciones, si la nueva legislatura
no se erige en ejército de la liberación nacional,
serán los movimientos sociales (entre ellos el de
ascendencia indígena) los que continuarán
marcando el ritmo de la historia del antiguo Alto Perú:
"si este nuevo parlamento que es producto
de las luchas sociales responde al pueblo boliviano, este
parlamento será el ejército de la liberación
nacional; este parlamento será el ejército
de la lucha por la segunda independencia. Por eso tienen
una grande responsabilidad de garantizar las profundas transformaciones,
y si no pueden acá, seguirán siendo los movimientos
sociales, el movimiento indígena que siga luchando
por esa segunda independencia de nuestro país
".
Transcurrida la primera mitad de
su alocución, Evo Morales nombra, nuevamente, al
movimiento indígena originario para exponer un tópico
de permanente actualidad en la agenda política boliviana:
la propiedad de los recursos naturales. Concluye, al respecto,
que el sueño antiquísimo de los pueblos indígenas
es recuperar sus territorios expoliados y tal reclamo incluye
la devolución de los recursos naturales a manos del
pueblo y Estado boliviano:"
el movimiento indígena
originario, así como nuestros antepasados soñaron
recuperar el territorio y cuando estamos hablando de recuperar
el territorio estamos hablando de que todos los recursos
naturales pasen a manos del pueblo bolivianos, a manos del
Estado boliviano
". Más tarde, cita
cierto rasgo de la cultura movimientista indígena
para referirse al criterio, en cuestiones de política
exterior, que será aplicado en las relaciones bilaterales
con Chile, enemigo regional histórico de la nación
altoperuana. Así como los movimientos indígenas
practican la reciprocidad, asevera que el gobierno boliviano,
en sus relaciones diplomáticas con Chile, obrará
según similares principios: "
El movimiento
indígena practica la reciprocidad. Frente a la invitación
del presidente de Chile para la transmisión de mando
en Chile, estaremos allá presentes, no tenemos ningún
miedo, qué el mejor deseo que vamos a pedir es que
les vaya bien a los chilenos, fortalecer los lazos de amistad,
fortalecer temas comerciales, de esta manera ir resolviendo
problemas históricos
".
La última mención respecto
a los pueblos indígenas se realiza en ocasión
de hablar sobre la posición que asumirá el
nuevo gobierno en relación a la deuda externa. Sostiene
que los indígenas no han sido ni responsables ni
beneficiarios de la política, asumida por gobiernos
previos, de endeudamiento externo, lo que no implica, en
su parecer, el desconocimiento de las obligaciones que de
ello derivan: "
quiero pedirle a la comunidad
internacional sobre la deuda externa. Con seguridad los
pueblos indígenas no somos responsables de semejante
endeudamiento y sin resultados para los pueblos indígenas,
eso no significa desconocer esa deuda externa, pero es importante
que también la comunidad internacional vea con responsabilidad
con seriedad, y pedimos con todo respeto, condonar esa deuda
externa que ha hecho tanto daño y causado dependencia
a nuestro país
".
Michelle Bachelet, de filiación
socialista, ocupa el cuarto lugar de las presidencias consecutivas,
que forman parte de la llamada Concertación de Partidos
por la Democracia. Durante el inmediatamente previo gobierno
de Ricardo Lagos, desempeñó funciones como
encargada de las carteras de Salud y Defensa sucesivamente
y, conforme acontecía el paso del tiempo, se transformó
en la candidata favorita en las encuestas para continuar
la labor del presidente en funciones. Concurre a las elecciones
presidenciales sin necesidad de participar en comicios primarios
por la renuncia a la pre-candidatura presidencial de Soledad
Alvear, militante democristiana y antigua canciller también
bajo la dirección de Lagos. Es elegida, en ballotage,
primera mandataria el 15 de enero de 2006, siendo investida
el 11 de marzo del mismo año (CIDOB 2006) (16).
Sorpresivamente, a pesar de habitar
suelo chileno casi un millón de indígenas,
a lo largo de su discurso de asunción sólo
hubo una mínima mención a su situación
(Toledo Llancaqueo 2006) . Bachelet asegura que las fuerzas
de su gobierno estarán junto a los grupos vulnerables
de la sociedad, entre los que incorpora a los pueblos originarios:
nuestros
afanes estarán en nuestros viejos queridos, en nuestros
adultos mayores
en todos aquellos que aspiran a un
trabajo
esos jóvenes llenos de talento que
quieren ir a la universidad o al instituto, que quieren
emprender, que quieren forjar su propio destino
las
mujeres, porque las mujeres así lo merecemos. Estarán
también con los pueblos originarios de nuestro país.
Estarán también nuestras fuerzas con las personas
que poseen alguna discapacidad. El Estado debe estar al
servicio de quienes sufren la amargura de la indefensión
y al lado de los que quieren surgir. En Chile no habrá
ciudadanos olvidados
".
La omisión de la problemática
indígena, en el discurso de la socialista chilena,
llama poderosamente la atención por lo que han sido
los compromisos que personalmente asumió en enero
de 2006 con representantes de estas comunidades, en los
que, a cambio del apoyo a su candidatura en la segunda vuelta
comicial, promete propulsar el reconocimiento constitucional
de los pueblos originarios, la ratificación por parte
de Chile del Convenio 169 de la OIT (17)y
una plena y efectiva participación indígena
en los asuntos públicos, legislativos y administrativos,
en todos los niveles estaduales, que les incumban por la
especial naturaleza de los mismos (Ministerio de Planificación
2006)
Factores propiciantes de la inclusión
y/o exclusión de la problemática indígena
en el discurso de la nueva izquierda latinoamericana
En el presente apartado, se procederá
a la presentación de argumentos tendientes a explicar
los motivos que facilitaron o dificultaron la inclusión
de alusiones a la problemática indígena en
los discursos presidenciales de la nueva izquierda latinoamericana.
La bibliografía sobre la temática acuerda
en que, a nivel general, la renovada consideración
respecto a la situación de los pueblos originarios
se enraíza en una serie de fenómenos, algunos
de ellos de larga data. Donna Lee Van Cott (2004) identifica
como factores que han coadyuvado en la conformación
del actual escenario, de cierta afinidad discursiva con
lo indígena, a la pérdida del respaldo popular
hacia los partidos políticos tradicionales y la fragmentación
de los sistemas nacionales de partido.
Brysk (2000) señala también,
en relación al fenómeno, la relevancia de
la celebración del quinto centenario del descubrimiento
de América y el modo en el que ello influyó
positivamente en la transferencia de ingentes fondos de
dinero provenientes de la cooperación internacional,
cuyo destino, supeditado por los donantes, se hallaba dirigido
a mejorar las condiciones de vida de los miembros de las
comunidades indígenas. El efecto diluyente (o contagio),
según palabras de Lee Van Cott (2004), percibido
en la multiplicación de la protesta indígena
canalizada por los movimientos sociales del sector, también
ha sido un vector que ha promovido el actual estado de cosas.
Todo ello ha contribuido a generar una estructura de oportunidad
política que las organizaciones indígenas
aprovecharon estratégicamente para que se procediese
a la consideración de sus demandas (Tarrow 1996)
(Martí I Puig 2004). Por último, la búsqueda
de opciones políticas más inclusivas, luego
de la puesta en marcha de las reformas neoliberales, condujo
naturalmente hacia un estadio socio-político en el
que las demandas y reclamos de sectores históricamente
postergados no podían ser desconocidos (Barrera 2002).
Los factores descritos, junto a otros, permitieron que la
izquierda latinoamericana agregase, a su agenda temática,
la problemática indígena en franco contraste
con la que había sido su prédica y comportamiento
político al respecto (Stavenhagen 2002) (18).
A nivel de cada Estado en particular,
otros factores pueden ser también identificados como
facilitadores o no del reconocimiento de la problemática
indígena. En el caso venezolano, la estrategia chavista,
tendiente a la unificación bajo su bandera política,
de todos aquellos sectores olvidados por el puntofijismo,
permitió también el acercamiento con la población
indígena venezolana. Los antecedentes de éxito,
electoral en el caso del partido Pueblo Unido de Multiétnico
de Amazonas (PUAMA) y organizativo en el caso del Consejo
Indio de Venezuela (CONIVE) deben ser considerados al momento
de someter a estudio los vínculos entre el Movimiento
V República y los pueblos indígenas. Sin embargo,
no deja de resultar sorpresivo, fundamentalmente por las
posteriores reformas constitucionales satisfactoras de los
reclamos indígenas, que en el discurso de asunción
presidencial chavista las menciones respecto a la cuestión
hayan sido mínimas (Lee Van Cott 2003).
Para la situación brasilera,
en relación a la también acotada consideración
de la situación aborigen, deben tomarse en cuenta
un par de factores. En primer lugar, la población
brasilera es fundamentalmente mestiza o parda y los indígenas
son, sobre un total de 180 millones de habitantes, sólo
550 mil personas (Instituto Brasilero de Geografía
y Estadística 2006). En segundo lugar, a diferencia
de lo que acontece con sus pares en los países andinos,
la mayoría indígena brasilera reside en la
Amazonia, territorio dificultosamente conectado al resto
de la superficie del gigante sudamericano y que conserva
aún estilos de vida no turbados por la influencia
de la cultura occidental (19). En este
país como en otros referidos en el presente trabajo,
a partir de lo que puede concluirse en función del
objeto de estudio elegido, no habría intencionalidad
política (traducible en la formulación de
políticas públicas sostenibles temporalmente)
de preservar la cultura material y formal de los pueblos
indígenas. En tal sentido, parecería primar
un criterio de ponderación cuantitativo-poblacional
en detrimento del reconocimiento de los aportes que como
colectivo social estos habitantes realizan a la sociedad
en la que se encuentran inmersos. Tomando en cuenta las
presentaciones realizadas ante el gobierno federal brasilero
luego de la asunción del antiguo sindicalista por
Amnistía Internacional y otras organizaciones defensoras
de los derechos humanos, aparentemente, Lula no habría
llegado al poder con un plan sistemático para la
atención de las necesidades de la población
indígena (20).
En el caso del discurso inaugural
del primer mandatario argentino, Néstor Kirchner,
la inexistencia de recordatorio respecto a la situación
de los indígenas puede ser producto de varios fenómenos
concurrentes: la situación de urgencia socio-económica
por la que atravesaba el país en el momento de su
asunción, lo que obligaba a la ponderación
de otros issues en la agenda gubernamental; la impronta,
aún decisiva, de la idea de la Argentina como Estado
cuyo componente racial fundamental es el caucásico
en detrimento de otros herencias genéticas; el estilo
clientelar de contacto político con los dirigentes
indígenas tanto por parte de las autoridades nacionales
como provinciales y la escasa capacidad organizativa y mediática
del movimiento indígena argentino (Godoi 2006) (21).
Si bien la ausencia de la problemática indígena
en el discurso inicial de su gestión es salvada a
partir de su consideración marginal en las ulteriores
alocuciones analizadas, éstas, como ya se ha dicho,
no delatan la existencia de un proyecto integral tendiente
a formalizar la relación entre el Estado nacional
y las comunidades originarias argentinas sino la puesta
en marcha de políticas públicas aisladas que,
a pesar de no formar parte de una planificación a
largo plazo, no dejan de representar cierto viraje positivo
respecto al prisma que filtraba, en los despachos gubernamentales,
la problemática indígena en el pasado.
Dentro de los casos sometidos a revisión,
el boliviano resulta paradigmático. El proceso a
través del cual Evo Morales logró ser elegido
presidente se vincula estrechamente a la movilización
indígena. Morales, líder sindical cocalero
desde mediados de la década de los ochenta, fue el
referente más relevante en los que fue la célebre
marcha indígena desde Beni hasta La Paz en 1990,
punto de inflexión en la historia político-social
de la nación andina. Posteriormente, a pesar de no
haber logrado reconocimientos de una profundidad semejante
a la advertida en los casos colombiano, ecuatoriano y venezolano,
el movimiento indígena boliviano obtuvo en la última
reforma constitucional (1994) la definición del carácter
multiétnico y pluricultural del país y la
introducción de avances substanciales en materia
de respeto por la aplicación de su derecho consuetudinario,
implementación de sistemas educativos bilingües
y tratamiento diferencial en cuestiones relativas a la propiedad
colectiva de sus tierras.
Luego de cierto clima de enrarecimiento
en la relaciones intergrupales al interior del movimiento
indígena, el derrocamiento del presidente Gonzalo
Sánchez de Lozada (2003) y la consecución
del retiro del proyecto para la provisión de gas
natural a Estados Unidos y México fortalecieron el
poder decisivo indígena y prepararon el camino hacia
la presidencia de Morales como representante con mayor proyección
política del sector. No debe olvidarse la exitosa
performance electoral del MAS, agrupación partidaria
que sostuvo la candidatura de Morales, en los sufragios
nacionales de 2002, en los que consiguió el segundo
lugar en cantidad de votos (22) (Lee Van
Cott 2004). Por todo lo expuesto, el triunfo de Evo Morales
ha implicado, en Bolivia, el traslado del movimiento indígena
desde la acción colectiva en las calles al poder
gubernamental, lo que permite dilucidar los motivos por
los cuales las problemáticas indígenas son
el eje transversal de su discurso.
Abordando ya el último caso,
la mención casi anecdótica de la situación
de los pueblos indígenas en Chile puede obedecer
a varios factores. El primero de ellos se vincula a la insistencia,
durante la campaña electoral, sobre cuestiones vinculadas
a la necesidad de aplicación en el futuro gobierno
de criterios de democracia paritaria, los cuales rescatan
la postergación sufrida por motivos de género
en detrimento de otros grupos en situación de desventaja.
Otro razón puede ser hallada, al igual que en el
caso argentino, en el proceso de ocultamiento de lo indígena
en Chile a favor de su consideración como nación
blanca. Ello puede aún traslucirse, sin ser pretendido
abiertamente, en la formulación de políticas
públicas de diverso orden. Un tercer ingrediente
podría ser encontrado en los reclamos por usurpación
de tierras que el movimiento indígena chileno reivindica
y que causan profundo malestar entre los grandes propietarios
nacionales y extranjeros, situación que eventualmente
influiría en el silencio al respecto apreciado. Como
cierre, puede hacerse también mención, como
sostiene cierta intelectualidad chilena, de la existencia
de relativa continuidad gubernamental en el modo de tratamiento
de la temática, lo que no permitiría diferenciar
la política indígena de la actual gestión
de la practicada por las previas administraciones de la
Concertación de Partidos por la Democracia (Toledo
Llancaqueo 2006).
Conclusiones. La problemática indígena y los
desafíos planteados a la nueva izquierda latinoamericana
En estos párrafos finales,
se procura identificar, por un lado, cuáles son las
lecturas que pueden ser realizadas a partir del análisis
de los discursos propuestos y, por el otro, se ensaya probables
desafíos que deberá enfrentar la nueva izquierda
latinoamericana en relación la problemática
indígena. Respecto a lo primero, luego de la observación
detenida de las alocuciones en las instancias inaugurales
de mandatos presidenciales, ha sido posible clasificarlas
según tres tipos distintivos: a) discursos en los
que la cuestión indígena se erige en columna
vertebral del mensaje presidencial (Bolivia) b) discursos
en los que las alusiones realizadas a la población
indígenas tienden a reconocer su pertenencia a un
conjunto social-nacional más amplio (Venezuela, Brasil
y Chile) y c) discursos que omiten por completo la problemática,
obligando a la búsqueda de otras pronunciaciones
que se refieran a la cuestión (Argentina). La tendencia
decreciente percibida (en relación a la ponderación
de lo indígena) podría vincularse con la presencia
demográfica del componente indígena al interior
de cada uno de los estados involucrados en cada categoría.
Se observa que, en consecuencia, la hipótesis inicial
puede ser verificada sólo parcialmente. A los fines
de otorgar mayor validez a lo descrito, sería conveniente
continuar con la estrategia analítica asumida y someter
a revisión otros discursos aquí no estudiados.
Para desentrañar los desafíos
a los que debe enfrentarse la nueva izquierda latinoamericana,
respecto a la problemática indígena, resulta
relevante concentrar la mirada en cada proceso en particular.
En el caso boliviano (equiparable también a la situación
ecuatoriana en relación a lo que ha sido la presencia
simultánea en distintos momentos históricos
de representantes de los intereses indígenas tanto
en las oficinas gubernamentales como en la protesta social),
el mayor reto reside en lograr la compatibilidad entre la
tradicional conducta política de los movimientos
indígenas (la lucha callejera) con la nueva responsabilidad
asumida respecto a la administración gubernamental
(Lee Van Cott 2004). Adicionado a ello, la izquierda indígena
en el poder debe incurrir en la construcción de nuevos
marcos simbólico-normativos que creen puentes dialógicos
con otras posiciones progresistas en el contexto de sus
respectivas sociedades y, de tal manera, legitimar su práctica
política y asegurar la consecución de apoyos
(Gamson y Meyer 1999) (Ibarra 2005).
Otras reflexiones se suscitan a partir
de los procesos argentino, brasilero y chileno. Si bien
la incorporación de los conceptos de Estados multiculturales
y poliétnico se encuentra retrasada en todo el espacio
latinoamericano, en estos países, en particular,
la izquierda en el gobierno podría realizar aportes
significativos en la materia (Kymlicka 1995). La introducción
del criterio de la multiculturalidad requiere de transformaciones
que, trascendiendo lo meramente constitucional-legal, prosigan
en los terrenos económico, educativo, sanitario e
incluso medioambiental. También, en estos Estados,
las fuerzas políticas de izquierda, como consecuencia
de las modificaciones estructurales producidas por la globalización
y el estilo de gestión neoliberal (elevadas tasas
de desempleo, crecimiento de la economía informal,
descenso en los niveles de sindicalización obrera),
han visto menguado su carácter representativo y se
ven compelidas a hacer suyas causas externas, reelaborándolas
y adecuándolas. La cuestión indígena
posee al respecto un potencial que los partidos políticos
de izquierda no pueden desconocer (IIDH 2000) (23).
A modo de corolario, cabe decir que,
bajo las actuales administraciones de izquierda latinoamericanas,
existe una oportunidad histórica para que la postergación
y marginación a las que se han visto sometidos los
pueblos originarios puedan ser, en primer lugar, sinceradas
y, luego, modificadas positivamente. El presente trabajo
ha pretendido ser, a partir de un diagnóstico centrado
en el marco discursivo de la nueva izquierda latinoamericana,
un minúsculo aporte que eventualmente puede iluminar
el tránsito hacia la elaboración de ulteriores
propuestas partidarias y gubernamentales que, basadas en
presupuestos de inclusión y tolerancia, atiendan
las necesidades e intereses ancestralmente olvidados de
las poblaciones indígenas del subcontinente.
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Red Académica Uruguaya (www.rau.edu.uy)
Red Global Indymedia (www.indymedia.org/es/)
Servindi (www.servindi.org/)
Notas
-
Se agradecen
las sugerencias y comentarios recibidos por parte de la
Lic. Cristina Zeledón (Instituto Interamericano
de Derechos Humanos) y por los evaluadores anónimos
de la Revista Aportes Andinos para la elaboración
de este artículo.
-
Se
entiende por Consenso de Washington al acuerdo entre economistas,
que adscribían a diversos paradigmas al interior
de la disciplina, que tenía por objeto establecer
la mejor respuesta a la crisis por la que atravesaban
las economías latinoamericanas. Para un mayor detalle
respecto a su influencia en las políticas económicas
latinoamericanas, ver ALCANTARA, Manuel y otros. (2006):
1980-2005. El retorno a la democracia. Síntesis.
Madrid. Vol. 6.
-
Para un
mayor detalle respecto a las clasificaciones al interior
de lo que se ha dado en llamar nueva izquierda latinoamericana
y a la discusión teórico-académica
que en función de ello viene desarrollándose
, ver BOERSNER, Demetrio (2005): Gobiernos de izquierda
en América Latina, Revista Nueva Sociedad, Nro.
197, Mayo-Junio, pp. 100-113 y PETKOFF, Teodoro (2005):
Las dos izquierdas, Revista Nueva Sociedad, Nro. 197,
Mayo-Junio, pp. 114-128. A los fines del presente artículo,
se considera, en el marco de la nueva izquierda latinoamericana,
a aquellos primeros mandatarios que, según sus
plataformas electorales, han procurado priorizar estratégicamente
las necesidades y demandas de diversos colectivos poblacionales
que, independientemente de los motivos que han conducido
a ello, se hallaban desatendidas por las gestiones gubernamentales
precedentes.
-
Entre las
transformaciones a las que se hace referencia, debe hacerse
mención de los reconocimientos constitucionales
a la existencia de comunidades originarias, la ratificación
del Convenio 169 de la OIT por parte de ciertos Estados
y la creación de espacios institucionales destinados
a atender los requerimientos específicos de los
miembros de los grupos étnicos minoritarios.
-
Las páginas
web de agencias digitales alternativas son: ALAI (http://alainet.org/),
Servindi (http://www.servindi.org/), Altercom (http://www.altercom.org/),
Red Global Indymedia (http://www.indymedia.org/es/), Rebelión
(http://www.rebelion.org), Actualidad Étnica (http://www.etnicasdecolombia.info/),
Llacta (http://www.llacta.org/) y Argenpress (http://www.argenpress.info/).
-
Cabe
aclarar que sólo se analizarán los discursos
de los presidentes de izquierda que se encuentren en la
actualidad en desempeño de funciones.
-
No
se incluyen en el análisis los discursos del presidente
uruguayo Tabaré Vázquez ya que la República
Oriental del Uruguay carece de población indígena
luego del exterminio perpetrado por parte del poder político
en el S. XIX (Red Académica Uruguaya 2006). Sin
embargo, hay pronunciamientos académicos y estadísticos
en contrario. Jordán Pando (1990) concluye que
la presencia indígena actual en el Uruguay (de
aproximadamente 400 personas) ha sido resultado de la
migración y posterior asentamiento en su territorio
de ava-guaraníes procedentes del Paraguay. Por
otro lado, el Instituto Nacional de Estadística
uruguayo ha afirmado en un informe de 1998 que alrededor
de 0.4% de su población puede ser descrita como
indígena.
-
El Polo
Patriótico estuvo integrado por cerca de nueve
partidos, entre ellos el Movimiento V República,
el Movimiento al Socialismo (MAS), Patria para Todos (PPT),
el Partido Comunista, el Movimiento Electoral del Pueblo
y el Nuevo Régimen Democrático.
-
Acuerdo
por el cual los grandes partidos políticos venezolanos
(Acción Democrática, COPEI y Unión
Republicana Democrática) decidieron su alternancia
en el ejercicio del poder y el reparto de la gestión
y administración de distintas entidades gubernamentales.
-
Lo
descubierto se opone a lo que ha sido la política
ejecutada por el gobierno chavista en el área,
la cual ha sido catalogada como una de las más
avanzadas en la región.
-
La Victoria
es el espacio geográfico venezolano en donde acaeció
una de las batallas épicas en tiempos de la lucha
por la independencia contra las fuerzas realistas españolas.
-
A su vez,
sectores progresistas veían con agrado su triunfo
electoral y lo consideraban decisivo para avanzar en la
construcción de un nuevo mapa político latinoamericano
en el que predominasen propuestas gubernamentales que
condenasen, a través de sus políticas, lo
que habían sido la práctica neoliberal imperante
en la década de los años noventa.
-
La
Constitución Argentina (1994) en su artículo
75 (atribuciones del Congreso), inciso 17 reconoce la
preexistencia étnica y cultural de los pueblos
indígenas argentinos
-
El
antecedente del MAS es el Instrumento Político
por la Soberanía de los Pueblos (ISSP), partido
fundado por Evo Morales en 1998 y se ha valido del registro
en vigor de la primera agrupación para posibilitar
su participación en procesos electorales (Lee Van
Cott 2004).
-
Al
hacer mención de cuán orgulloso, como primer
mandatario, se siente de los distintos estamentos que
componen la sociedad boliviana, define a la población
indígena como reservorio moral de la humanidad:
"
Muchas gracias, yo me siento orgulloso de
ellos, de nuestra clase media, intelectual, profesional,
hasta empresarial, pero también les invito a ustedes
que se sientan orgullosos de los pueblos indígenas
que es la reserva moral de la humanidad
".
-
Sin embargo,
según el Instituto Nacional de Estadísticas
de Chile, en el último censo (2002), las personas
que se autodefinieron como indígenas alcanzan una
suma inferior a la presentada por Llancaqueo. Los miembros
de pueblos originarios serían alrededor de 692.192
individuos, es decir, el 4.6% de la población total
(INE 2006).
-
El Convenio
169 es un acuerdo internacional creado en el marco de
la Organización Internacional del Trabajo. Es el
único instrumento regulador internacional que reconoce
a los pueblos indígenas el derecho a su territorio
propio, a la preservación de su cultura e idioma
y que compromete a los Estados firmantes a respetar unos
estándares mínimos en la ejecución
de estos derechos (Coordinadora de las Organizaciones
Indígenas de la Cuenca Amazónica 2006).
-
Otros procesos
que han poseído influencia directa o indirecta
sobre lo analizado han sido: la culminación de
la Guerra Fría, la estabilidad democrática,
la globalización económica y mediática,
las consecuencias sufridas por los pueblos indígenas
en el contexto de las guerras civiles latinoamericanas
y el surgimiento de la intelligentsia indígena
(Stavenhagen 2002).
-
A
pesar del exiguo número de miembros de pueblos
originarios en Brasil, debe recordarse que, como producto
de la presencia extendida y en constante crecimiento de
la industria maderera y la agricultura comercial en la
región, aquellos han padecido la destrucción
de su hábitat natural y, como represalias por el
despliegue de acción colectiva cuyo propósito
es la reversión de este proceso, han sufrido masacres
y violación de derechos de diversa índole.
-
De acuerdo
a lo expuesto en el documento "Extranjero en nuestro
propio país" (Marzo 2005) elaborado por Amnistía
Internacional, el gobierno de Lula exhibe como tarea pendiente:
a) Determinar políticas claras y estrategias específicas
para proteger los derechos de los indígenas.
b) Cumplir con sus obligaciones internacionales y constitucionales
en las demandas de tierras indígenas.
c) Investigar los casos de ataques violentos y otros abusos
hacia los indígenas y castigar a los culpables.
-
Un
ejemplo que delata el carácter residual que aún
poseen las temáticas indígenas, en el contexto
político argentino, ha sido el nombramiento por
parte del gobierno de Kirchner al frente del Instituto
Nacional de Asuntos Indígenas de un funcionario
afín a intereses de los grandes terratenientes
del norte argentino, enemigos históricos de las
reivindicaciones territoriales indígenas (La Fogata
2004).
-
En los
comicios de 2002, el MAS registró el 20.94 % de
apoyo electoral lo que le permitió poseer ocho
senadores y 27 diputados, terminar segundo en la carrera
presidencial y constituirse en el principal bloque opositor
(Lee Van Cott 2004).
-
El nacimiento
del Convenio 169 en el seno de la OIT responde a la estrategia
descripta: la búsqueda, por parte de los actores
sindicales, de nuevas causas y, en consecuencia, nuevos
aliados estratégicos (IIDH 2000).

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* Doctorando en
Procesos Políticos Contemporáneos, Universidad de
Salamanca (Becario Santander). Maestrando en Estudios Latinoamericanos,
Universidad de Salamanca (Becario Carolina de Fundación
Carolina). Postgrado en Gestión y Control de Políticas
Públicas, FLACSO-Argentina. Becario Líder 2004,
Fundación Carolina. Licenciado en Ciencia Política,
Universidad Católica de Córdoba (UCC). Premio Universidad
Católica de Córdoba. Profesor de la Universidad
Católica de Córdoba y de la Universidad Católica
de Salta. Ha trabajado para el Instituto Interamericano de Derechos
Humanos, el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria,
el Banco Mundial y el Instituto de Investigación y Análisis
Político de la UCC. Director Ejecutivo de "Iberoamérica
soy yo: relatos de migración", Universidad de Salamanca.
Miembro del Consejo de Redacción de "América
Latina Hoy", publicación del Instituto Interuniversitario
de Estudios de Iberoamérica y Portugal, Universidad de
Salamanca.
E-mail: pablobiderbost@hotmail.com,
pablobid@yahoo.com
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