| Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno*,
o nuestros representantes, reunidos en la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación por invitación de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación,
reafirmamos el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos
sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación
apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer
hambre.
Prometemos consagrar nuestra voluntad política y nuestra
dedicación común y nacional a conseguir la seguridad
alimentaria para todos y a realizar un esfuerzo constante para
erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo
inmediato de reducir el número de personas desnutridas
a la mitad de su nivel actual no más tarde del año
2015.
Consideramos intolerable que más de 800 millones de personas
de todo el mundo, y en particular de los países en desarrollo,
no dispongan de alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades
nutricionales básicas. Esta situación es inaceptable.
Los suministros de alimentos han aumentado considerablemente,
pero los factores que obstaculizan el acceso a ellos y la continua
insuficiencia de los ingresos familiares y nacionales para comprarlos,
así como la inestabilidad de la oferta y la demanda y las
catástrofes naturales y de origen humano, impiden satisfacer
las necesidades alimentarias básicas. Los problemas del
hambre y la inseguridad alimentaria tienen dimensiones mundiales,
y es probable que persistan e incluso se agraven dramáticamente
en algunas regiones si no se adopta con urgencia una acción
decidida y concertada, dado el incremento de la población
mundial previsto y la tensión a que están sometidos
los recursos naturales.
Reafirmamos que un entorno político, social y económico
pacífico, estable y propicio constituye la base fundamental
que permitirá a los estados atribuir la debida prioridad
a la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.
La democracia, la promoción y protección de todos
los derechos humanos y libertades fundamentales, inclusive el
derecho al desarrollo, y la participación plena y equitativa
de hombres y mujeres son indispensables a fin de alcanzar la seguridad
alimentaria sostenible para todos.
La pobreza es una causa importante de la inseguridad alimentaria,
y el progreso sostenible en su erradicación es fundamental
para mejorar el acceso a los alimentos. Los conflictos, el terrorismo,
la corrupción y la degradación del medio ambiente
contribuyen también considerablemente a la inseguridad
alimentaria. Hay que esforzarse por conseguir una mayor producción
de alimentos, incluidos los alimentos básicos. Esto debe
realizarse dentro del marco de la ordenación sostenible
de los recursos naturales, la eliminación de modelos de
consumo y producción no sostenibles, particularmente en
los países industrializados, y la pronta estabilización
de la población mundial. Reconocemos la aportación
fundamental de las mujeres a la seguridad alimentaria, sobre todo
en las zonas rurales de los países en desarrollo, y la
necesidad de garantizar la igualdad entre el hombre y la mujer.
Para reforzar la estabilidad social y contribuir a corregir la
excesiva tasa de migración del campo a las ciudades con
que se enfrentan muchos países, habrá que considerar
también prioritaria la revitalización de las zonas
rurales.
Hacemos hincapié en la urgencia de adoptar medidas ahora
para cumplir con nuestro cometido de alcanzar la seguridad alimentaria
para las generaciones presentes y futuras. Lograr la seguridad
alimentaria es una tarea compleja que incumbe en primer lugar
a los gobiernos. Estos han de crear un entorno favorable y aplicar
políticas que garanticen la paz, así como la estabilidad
social, política y económica, y la equidad y la
igualdad entre los sexos. Expresamos nuestra profunda preocupación
por la persistencia del hambre que, en tal escala, constituye
una amenaza para las sociedades nacionales y, por distintas vías
para la estabilidad de la propia comunidad internacional. En el
ámbito mundial, los gobiernos deberían asimismo
cooperar activamente entre sí y con las organizaciones
del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones financieras,
las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y
los sectores público y privado en programas encaminados
a alcanzar la seguridad alimentaria para todos.
Los alimentos no deberían utilizarse como instrumento
de presión política y económica. Reafirmamos
la importancia de la cooperación y la solidaridad internacionales,
así como la necesidad de abstenerse de aplicar medidas
unilaterales que no estén en consonancia con el derecho
internacional y con la Carta de las Naciones Unidas y pongan en
peligro la seguridad alimentaria.
Reconocemos la necesidad de adoptar políticas favorables
a la inversión en el desarrollo de los recursos humanos,
en la investigación y en infraestructura para conseguir
la seguridad alimentaria. Debemos impulsar la generación
de empleo e ingresos y promover un acceso equitativo a los recursos
productivos y financieros. Convenimos en que el comercio constituye
un elemento fundamental para alcanzar la seguridad alimentaria.
Convenimos en aplicar políticas de comercio alimentario
y de comercio en general que alienten a nuestros productores y
consumidores a utilizar de modo sostenible y económicamente
sólido los recursos a su disposición. Reconocemos
la importancia que tienen para la seguridad alimentaria la agricultura,
la pesca, la silvicultura y el desarrollo rural sostenibles en
las zonas tanto de alto como de bajo potencial. Reconocemos el
papel fundamental de los agricultores, los pescadores, los silvicultores,
las poblaciones indígenas y sus comunidades, y todas las
demás personas que intervienen en el sector alimentario
y sus organizaciones, con el apoyo de una labor eficaz de investigación
y extensión, en la consecución de la seguridad alimentaria.
Nuestras políticas de desarrollo sostenible promoverán
la plena participación y la habilitación de la población,
especialmente de las mujeres, una distribución equitativa
de los ingresos, el acceso a la atención sanitaria y la
educación y las oportunidades para los jóvenes.
Se deberá prestar particular atención a quienes
no pueden producir o procurarse alimentos suficientes para una
nutrición adecuada, incluidas las personas afectadas por
guerras, disturbios civiles, catástrofes naturales o cambios
ecológicos relacionados con el clima. Somos conscientes
de la necesidad de tomar medidas urgentes para combatir las plagas,
la sequía y la degradación de los recursos naturales,
incluidas la desertificación, la sobrepesca y la erosión
de la diversidad biológica.
Estamos resueltos a desplegar esfuerzos para movilizar y aprovechar
al máximo la asignación y utilización de
los recursos técnicos y financieros de todas las procedencias,
incluido el alivio de la deuda externa para los países
en desarrollo, con vistas a reforzar las acciones nacionales para
aplicar políticas en pro de una seguridad alimentaria sostenible.
Convencidos de que el carácter polifacético de
la seguridad alimentaria hace necesaria una acción nacional
concertada, junto con iniciativas internacionales eficaces para
complementar y reforzar la acción nacional, asumimos los
siguientes compromisos:
o garantizaremos un entorno político, social y económico
propicio, destinado a crear las mejores condiciones posibles para
la erradicación de la pobreza y para la paz duradera, sobre
la base de una participación plena y equitativa de las
mujeres y los hombres, que favorezca al máximo la consecución
de una seguridad alimentaria sostenible para todos;
o aplicaremos políticas que tengan por objeto erradicar
la pobreza y la desigualdad y mejorar el acceso físico
y económico de todos en todo momento a alimentos suficientes,
nutricionalmente adecuados e inocuos, y su utilización
efectiva;
o nos esforzaremos por adoptar políticas y prácticas
participativas y sostenibles de desarrollo alimentario, agrícola,
pesquero, forestal y rural, en zonas de alto y bajo potencial,
que sean fundamentales para asegurar un suministro de alimentos
suficiente y fiable a nivel familiar, nacional, regional y mundial
y que combatan las plagas, la sequía y la desertificación,
considerando el carácter multifuncional de la agricultura;
o nos esforzaremos por asegurar que las políticas de comercio
alimentario y agrícola y de comercio en general contribuyan
a fomentar la seguridad alimentaria para todos a través
de un sistema de comercio mundial leal y orientado al mercado;
o nos esforzaremos por prevenir y estar preparados para afrontar
las catástrofes naturales y emergencias de origen humano,
y por atender las necesidades transitorias y urgentes de alimentos
de maneras que fomenten la recuperación, la rehabilitación,
el desarrollo y la capacidad para satisfacer las necesidades futuras;
o promoveremos la asignación y utilización óptimas
de las inversiones públicas y privadas para fortalecer
los recursos humanos, los sistemas alimentarios, agrícolas,
pesqueros y forestales sostenibles y el desarrollo rural en zonas
de alto y de bajo potencial;
o aplicaremos, vigilaremos y daremos seguimiento a este Plan
de Acción a todos los niveles en cooperación con
la comunidad internacional.
o os comprometemos a adoptar las medidas y prestar el apoyo necesario
para aplicar el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación.
Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
1. La Declaración de Roma sobre la seguridad alimentaria
mundial y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación establecen las bases de diversas trayectorias
hacia un objetivo común: la seguridad alimentaria a nivel
individual, familiar, nacional, regional y mundial. Existe seguridad
alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso
físico y económico a suficientes alimentos inocuos
y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus
preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida
activa y sana. A este respecto, es necesaria una acción
concertada a todos los niveles. Cada país deberá
adoptar una estrategia en consonancia con sus recursos y capacidades
para alcanzar sus objetivos propios y, al mismo tiempo, cooperar
en el plano regional e internacional para dar soluciones colectivas
a los problemas mundiales de la seguridad alimentaria. En un mundo
de instituciones, sociedades y economías cada vez más
entrelazadas, es imprescindible coordinar los esfuerzos y compartir
las responsabilidades.
2. Para mejorar el acceso a los alimentos es imprescindible erradicar
la pobreza. La gran mayoría de las personas desnutridas,
bien no pueden producir alimentos suficientes o bien no pueden
permitirse comprarlos. No tienen suficiente acceso a medios de
producción como la tierra, el agua, los insumos, las semillas
y las plantas mejoradas, la tecnología adecuada y el crédito
agrícola. Además, las guerras, los conflictos civiles,
las catástrofes naturales, los cambios ecológicos
relacionados con el clima y la degradación del medio ambiente
han tenido efectos negativos sobre millones de personas. Aunque
se puede facilitar ayuda alimentaria para aliviar su difícil
situación, ello no resuelve a largo plazo las causas básicas
de la inseguridad alimentaria. Es importante que la comunidad
internacional mantenga una capacidad suficiente para prestar ayuda
alimentaria, siempre que sea necesario, en respuesta a las situaciones
de emergencia. Debe asegurarse el acceso equitativo a unos suministros
estables de alimentos.
3. La existencia de un entorno pacífico y estable en todos
los países constituye una condición básica
para conseguir una seguridad alimentaria sostenible. Corresponde
a los gobiernos crear un entorno propicio para que en las iniciativas
privadas y colectivas se dediquen los conocimientos, esfuerzos
y recursos, y sobre todo las inversiones, al objetivo común
de asegurar alimentos para todos. Este objetivo deberá
alcanzarse con la cooperación y participación de
todos los miembros de la sociedad. Los agricultores, los pescadores,
los silvicultores y otros productores y proveedores de alimentos
desempeñan una función decisiva en la consecución
de la seguridad alimentaria, y su participación y habilitación
plenas son fundamentales para el éxito de la empresa.
4. La pobreza, el hambre y la malnutrición son algunas
de las principales causas de la migración acelerada de
las zonas rurales a las urbanas en los países en desarrollo.
Actualmente se está produciendo el mayor desplazamiento
de la población de todos los tiempos. A menos que estos
problemas se aborden de forma adecuada y oportuna, puede resultar
gravemente afectada la estabilidad política, económica
y social de muchos países y regiones y quedar comprometida
quizás incluso la paz mundial. Es necesario determinar
qué poblaciones y zonas están sufriendo más
el hambre y la malnutrición, e identificar las causas y
adoptar medidas que ayuden a mejorar la situación. La disponibilidad
de una fuente de información más completa y de fácil
manejo a todos los niveles permitiría realizar esta labor.
5. La disponibilidad de alimentos suficientes para todos es un
objetivo alcanzable. Los 5 800 millones de personas que viven
hoy en el mundo disponen, como promedio, de un 15 por ciento más
de alimentos per cápita que los 4 000 millones que integraban
la población mundial hace 20 años. No obstante,
son necesarios nuevos e importantes aumentos de la producción
mundial de alimentos, por medio de la ordenación sostenible
de los recursos naturales, para hacer frente al crecimiento demográfico
y mejorar la alimentación. El aumento de la producción,
incluidos los cultivos tradicionales y sus productos, en combinación
eficiente con las importaciones, las reservas y el comercio internacional
de alimentos, puede fortalecer la seguridad alimentaria y corregir
las disparidades regionales. La ayuda alimentaria es uno de los
muchos instrumentos que pueden ayudar a promover la seguridad
alimentaria. Es esencial la inversión a largo plazo en
la investigación y en la catalogación y conservación
de los recursos genéticos, sobre todo a nivel nacional.
Debe asegurarse el vínculo entre unos suministros alimentarios
suficientes y la seguridad alimentaria en los hogares.
6. La perjudicial inestabilidad estacional e interanual de los
suministros de alimentos puede reducirse. Los progresos deberán
orientarse a reducir al mínimo la vulnerabilidad a las
fluctuaciones del clima y a las plagas y enfermedades y sus efectos.
Para efectuar transferencias oportunas de suministros a las zonas
deficitarias y para conservar y utilizar de manera sostenible
la diversidad biológica, deberá hacerse uso, en
combinación eficiente, de los sistemas de previsión
temprana de las variaciones climáticas, la transferencia
y utilización de tecnologías agrícolas2,
pesqueras y forestales adecuadas, la producción y mecanismos
fiables de comercio, almacenamiento y financiación. Las
catástrofes naturales y de origen humano pueden a menudo
preverse o incluso prevenirse, y la respuesta debe ser oportuna
y eficaz y contribuir a la recuperación.
7. A menos que los gobiernos nacionales y la comunidad internacional
se ocupen de las múltiples causas de la inseguridad alimentaria,
el número de personas hambrientas y malnutridas seguirá
siendo muy elevado en los países en desarrollo, sobre todo
en el África al sur del Sahara, y no se podrá alcanzar
la seguridad alimentaria sostenible. Esta situación es
inaceptable. El presente Plan de Acción prevé un
esfuerzo continuo para erradicar el hambre en todos los países,
con la finalidad inmediata de reducir el número de personas
desnutridas a la mitad del nivel actual no más tarde del
año 2015, y efectuar un examen a mitad de período
con el fin de determinar si es posible alcanzar esa meta para
el año 2010.
8. Los recursos necesarios para la inversión se obtendrán
en su mayor parte de fuentes internas, privadas y públicas.
La comunidad internacional ha de desempeñar una función
decisiva en el apoyo a la adopción de políticas
nacionales apropiadas y, cuando sea necesario y oportuno, en la
prestación de asistencia técnica y financiera para
ayudar a los países en desarrollo y los países con
economía en transición en el fomento de la seguridad
alimentaria.
9. El carácter multidimensional del seguimiento de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación comprende medidas
a nivel nacional, intergubernamental e interinstitucional. La
comunidad internacional y el sistema de las Naciones Unidas, incluida
la FAO, así como otros organismos y órganos, con
arreglo a su mandato, tienen que contribuir de manera importante
a la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación. El Comité de Seguridad
Alimentaria Mundial (CSA) de la FAO tiene la responsabilidad de
vigilar por la aplicación del Plan de Acción.
10. Alcanzar una seguridad alimentaria mundial sostenible forma
parte de los objetivos de desarrollo social, económico,
ambiental y humano convenidos en las últimas conferencias
internacionales. El Plan de Acción de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación se funda en el consenso alcanzado
en esos foros y se basa en la convicción de que, si bien
el mundo se enfrenta con graves situaciones de inseguridad alimentaria,
existen soluciones a esos problemas. Si todas las partes interesadas
a nivel local, nacional, regional e internacional realizan esfuerzos
decididos y constantes, podrá conseguirse el objetivo general
de asegurar la disponibilidad en todo momento de alimentos para
todos.
11. El Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
se halla en conformidad con las finalidades y principios de la
Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, y tiene
por objeto consolidar los resultados de otras conferencias de
las Naciones Unidas celebradas desde 1990 sobre temas que influyen
en la seguridad alimentaria.
12. La aplicación de las recomendaciones contenidas en
este Plan de Acción es el derecho soberano y responsabilidad
de cada Estado, mediante la legislación nacional y la formulación
de estrategias, políticas, programas y prioridades de desarrollo,
de conformidad con todos los derechos humanos y libertades fundamentales,
inclusive el derecho al desarrollo, y con el significado y pleno
respeto de los distintos valores religiosos y éticos, orígenes
culturales y convicciones filosóficas de las personas y
sus comunidades, y deberá contribuir a que todos disfruten
plenamente de sus derechos humanos a fin de alcanzar el objetivo
de la seguridad alimentaria.
* Por "gobiernos" se entiende también
la Comunidad Europea en sus esferas de competencia. Ver en:1

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