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Convocada por la Asamblea General en su resolución 3180
(XXVIII) de 17 de diciembre de 1973; y que hizo suya la Asamblea
General en su resolución 3348 (XXIX) de 17 de diciembre
de 1974
La Conferencia Mundial de la Alimentación,
Convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y a
la que se ha encomendado la elaboración de medios y arbitrios
con los cuales la comunidad internacional en su conjunto pueda
actuar de una manera concreta para resolver el problema alimentario
mundial en el marco más amplio del desarrollo y de la cooperación
económica internacional,
Aprueba la siguiente Declaración:
Declaración universal sobre la erradicación
del hambre y la malnutrición.
Reconociendo que:
a) La grave crisis alimentaria que afecta a las poblaciones de
los países en desarrollo, en los que vive la mayoría
de las personas hambrientas y malnutridas del mundo y donde más
de dos tercios de la población mundial producen alrededor
de un tercio de los alimentos del mundo -- desequilibrio que amenaza
aumentar en los diez próximos años -- no sólo
tiene graves repercusiones económicas y sociales, sino
que compromete gravemente la realización de los principios
y valores más fundamentales asociados con el derecho a
la vida y la dignidad humana, incorporados en la Declaración
Universal de Derechos Humanos;
b) La eliminación del hambre y la malnutrición,
que es uno de los objetivos de la Declaración de las Naciones
Unidas sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social, y la eliminación
de las causas que determinan esta situación, son objetivos
comunes de todas las naciones;
c) La situación de los pueblos que sufren de hambre y
malnutrición se origina en circunstancias históricas,
especialmente en las desigualdades sociales, incluyendo en muchos
casos la dominación extranjera y colonial, la ocupación
extranjera, la discriminación racial, el apartheid y el
neocolonialismo en todas sus formas, que siguen constituyendo
uno de los mayores obstáculos para la plena emancipación
y el progreso de los países en desarrollo y de todos los
pueblos involucrados;
d) Esta situación se ha visto agravada desde hace unos
años por una serie de crisis por las que ha atravesado
la economía mundial, como el deterioramiento del sistema
monetario internacional, el aumento inflacionista de los costos
de importación, la pesada carga impuesta por la deuda exterior
a la balanza de pagos de muchos países en desarrollo, el
aumento de la demanda de alimentos, debido en parte a la presión
demográfica, la especulación y la escasez y el aumento
de los costos de medios esenciales de producción agrícola;
e) Estos fenómenos deben considerarse dentro del marco
de las actuales negociaciones sobre la Carta de Derechos y Deberes
Económicos de los Estados y debe instarse a la Asamblea
General de las Naciones Unidas a que acuerde por unanimidad y
adopte una Carta que sea instrumento eficaz para la creación
de nuevas relaciones económicas internacionales basadas
en principios de equidad y justicia;
f) Todos los países, pequeños o grandes, ricos
o pobres, son iguales. Todos los países tienen pleno derecho
a participar en las decisiones relativas al problema alimentario;
g) El bienestar de todos los pueblos del mundo depende en buena
parte de la producción y distribución adecuadas
de los alimentos tanto como del establecimiento de un sistema
mundial de seguridad alimentaria que asegure la disponibilidad
suficiente de alimentos a precios razonables en todo momento,
independientemente de las fluctuaciones y caprichos periódicos
del clima y sin ninguna presión política ni económica,
y facilite así, entre otras cosas, el proceso de desarrollo
de los países en vías de alcanzarlo;
h) La paz y la justicia entrañan una dimensión
económica que ayuda a resolver los problemas económicos
mundiales y a liquidar el subdesarrollo, que ofrece una solución
duradera y definitiva del problema alimentario de todos los pueblos
y que garantiza a todos los países el derecho de llevar
a la práctica, de manera libre y efectiva, sus problemas
de desarrollo. Con este fin es necesario eliminar las amenazas
y el recurso a la fuerza y promover la cooperación pacífica
entre los Estados en la máxima medida posible, aplicar
los principios de no injerencia en los asuntos internos de otros
Estados, plena igualdad de derechos y respeto de la independencia
y soberanía nacionales, y alentar la cooperación
pacífica entre todos los Estados cualesquiera que sean
sus sistemas políticos, sociales y económicos. El
mejoramiento continuo de las relaciones internacionales creará
condiciones más favorables para la cooperación en
todos los sectores, lo que hará posible, sin duda, que
se usen grandes recursos financieros y materiales entre otras
cosas para aumentar la producción agrícola y mejorar
substancialmente la seguridad alimentaria mundial;
i) Para lograr una solución duradera del problema alimentario
deberán hacerse todos los esfuerzos posibles por eliminar
la brecha cada vez mayor que hoy separa a los países desarrollados
de los países en desarrollo y por lograr un nuevo orden
económico internacional. Todos los países deberían
estar en condiciones de participar de manera activa y eficaz en
las nuevas relaciones económicas internacionales mediante
el establecimiento de sistemas internacionales adecuados, donde
proceda, capaces de poner en marcha una acción apropiada,
a fin de establecer relaciones justas y equitativas en la cooperación
económica internacional;
j) Los países en desarrollo reafirman su convicción
de que es a ellos a quienes incumbe ante todo la responsabilidad
de asegurar su rápido desarrollo. Por tanto, se declaran
dispuestos a seguir intensificando sus esfuerzos individuales
y colectivos para aumentar su cooperación mutua en el sector
del desarrollo agrícola y la producción de alimentos,
incluida la erradicación del hambre y la malnutrición;
k) Dado que, por diversas razones, muchos países en desarrollo
no están todavía en condiciones de satisfacer sus
necesidades de alimentos, es necesario emprender una acción
internacional urgente y eficaz y exenta de presiones políticas
para ayudarlos.
En consonancia con los fines y objetivos de la Declaración
sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional
y el Programa de Acción aprobados por la Asamblea General
en su sexto período extraordinario de sesiones,
La Conferencia proclama solemnemente en consecuencia:
1. Todos los hombres, mujeres y niños tienen el derecho
inalienable a no padecer de hambre y malnutrición a fin
de poder desarrollarse plenamente y conservar sus capacidades
físicas y mentales. La sociedad posee en la actualidad
recursos, capacidad organizadora y tecnología suficientes
y, por tanto, la capacidad para alcanzar esta finalidad. En consecuencia,
la erradicación del hambre es objetivo común de
todos los países que integran la comunidad internacional,
en especial de los países desarrollados y otros que se
encuentran en condiciones de prestar ayuda.
2. Los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de colaborar
entre sí para conseguir una mayor producción alimentaria
y una distribución más equitativa y eficaz de alimentos
entre los países y dentro de ellos. Los gobiernos deberían
iniciar inmediatamente una lucha concertada más intensa
contra la malnutrición crónica y las enfermedades
por carencia que afectan a los grupos vulnerables y de ingresos
más bajos. A fin de asegurar una adecuada nutrición
para todos, los gobiernos deberían formular las políticas
de alimentos y de nutrición adecuadas, integrándolas
en planes de desarrollo socioeconómico y agrícola
de carácter general, que se basen en un conocimiento adecuado
tanto de los recursos disponibles para la producción de
alimentos como de los potenciales. A este respecto debería
subrayarse la importancia de la leche humana desde el punto de
vista de la nutrición.
3. Los problemas alimentarios deben abordarse durante la preparación
y ejecución de planes y programas nacionales de desarrollo
económico y social, haciéndose hincapié en
sus aspectos humanitarios.
4. Incumbe a cada Estado interesado, de conformidad con sus decisiones
soberanas y su legislación interna, eliminar los obstáculos
que dificultan la producción de alimentos y conceder incentivos
adecuados a los productores agrícolas. Para la consecución
de estos objetivos, es de importancia fundamental adoptar medidas
efectivas de transformación socioeconómica, mediante
la reforma agraria, de la tributación, del crédito
y de la política de inversiones, así como de organización
de las estructuras rurales, por ejemplo: la reforma de las condiciones
de propiedad, el fomento de las cooperativas de productores y
de consumidores, la movilización de todo el potencial de
recursos humanos, tanto de hombres como de mujeres, en los países
en desarrollo para un desarrollo rural integrado, y la participación
de los pequeños agricultores, los pescadores y los trabajadores
sin tierras en los esfuerzos por alcanzar los objetivos necesarios
de producción alimentaria y de empleo. Además, es
necesario reconocer el papel central que desempeña la mujer
en la producción agrícola y en la economía
rural de muchos países, y asegurar a las mujeres, en pie
de igualdad con los hombres, una educación adecuada, programas
de divulgación y facilidades financieras.
5. Hoy más que nunca, la utilización de los recursos
marinos y de las aguas interiores cobra importancia, como nueva
fuente de alimentos y de bienestar económico. Por lo tanto,
se deben tomar medidas para promover una explotación racional
de estos recursos, preferiblemente para consumo humano directo,
con objeto de contribuir a satisfacer las necesidades de alimentos
de todos los pueblos.
6. Los esfuerzos encaminados a aumentar la producción
de alimentos deberán ir acompañados del mayor empeño
posible por evitar el desperdicio de alimentos en cualesquiera
de sus formas.
7. Para impulsar la producción de alimentos en los países
en desarrollo, y en particular en los menos desarrollados y más
seriamente afectados entre ellos, los países desarrollados
y otros países que estén en condiciones de hacerlo
deberán adoptar medidas internacionales urgentes y efectivas
para proporcionarles en forma sostenida más asistencia
técnica y financiera en condiciones favorables y en volumen
suficiente para sus necesidades, por conducto de acuerdos bilaterales
y multilaterales. Esta asistencia no deberá ir unida a
condiciones que atenten contra la soberanía de los Estados
beneficiarios.
8. Todos los países, y en especial los altamente industrializados,
deberán promover el adelanto de la tecnología de
producción de alimentos y realizar todos los esfuerzos
posibles para promover la transmisión, adaptación
y difusión de una tecnología adecuada para la producción
de alimentos en beneficio de los países en desarrollo y
para ello deberán, entre otras cosas, esforzarse por comunicar
los resultados de sus investigaciones a los gobiernos e instituciones
científicas de los países en desarrollo a fin de
que puedan promover un desarrollo agrícola sostenido.
9. A fin de asegurar una adecuada conservación de los
recursos naturales que se utilizan o podrían utilizarse
para la producción de alimentos, todos los países
deben colaborar a fin de facilitar la conservación del
medio ambiente, inclusive el medio marino.
10. Todos los países desarrollados, y aquellos que estén
en condiciones de hacerlo, deberán colaborar técnica
y financieramente con los países en desarrollo en sus esfuerzos
por ampliar los recursos de tierra y agua para la producción
agrícola, y para asegurar un rápido aumento de la
disponibilidad, a costo razonable, de insumos agrícolas,
como fertilizantes y otros productos químicos, semillas
de alta calidad, crédito y tecnología. A este respecto,
es también importante la cooperación entre los países
en desarrollo.
11. Todos los Estados deberán esforzarse al máximo
para reajustar, cuando proceda, sus políticas agrícolas
para dar prioridad a la producción alimentaria, reconociendo
a este respecto la correlación existente entre el problema
alimentario mundial y el comercio internacional. Al determinar
sus actitudes ante los programas de sostenimiento de la agricultura
para la producción alimentaria nacional, los países
desarrollados deberían tener en cuenta, en lo posible,
los intereses de los países en desarrollo exportadores
de productos alimenticios, a fin de evitar efectos perjudiciales
a las exportaciones de estos últimos. Además, todos
los países deberían cooperar para arbitrar medidas
eficaces a fin de afrontar el problema de la estabilización
de los mercados mundiales y promover unos precios equitativos
y remuneradores, cuando convenga mediante acuerdos internacionales,
para mejorar el acceso a los mercados reduciendo o suprimiendo
las barreras arancelarias y no arancelarias contra los productos
que interesan a los países en desarrollo, aumentar sustancialmente
los ingresos por concepto de exportación de estos países,
contribuir a la diversificación de sus exportaciones y
aplicarles en las negociaciones comerciales multilaterales los
principios convenidos en la Declaración de Tokio, incluido
el concepto de no reciprocidad y de trato más favorable.
12. Siendo responsabilidad común de toda la comunidad
internacional garantizar en todo momento un adecuado suministro
mundial de alimentos básicos mediante reservas convenientes,
incluidas reservas para casos de emergencia, todos los países
deberán cooperar en el establecimiento de un sistema eficaz
de seguridad alimentaria mundial: Aportando su participación
y su apoyo al funcionamiento del Sistema Mundial de Alerta e Información
en materia de agricultura y alimentación; Adhiriéndose
a los objetivos, políticas y directrices del propuesto
Compromiso Internacional sobre Seguridad Alimentaria Mundial refrendado
por la Conferencia Mundial de la Alimentación; Asignando,
cuando sea posible, existencias o fondos para satisfacer las necesidades
alimentarias internacionales de urgencia según se prevé
en el propuesto Compromiso Internacional sobre Seguridad Alimentaria
Mundial y elaborando directrices internacionales para proveer
a la coordinación y utilización de esas existencias;
Cooperando en el suministro de ayuda alimentaria para cubrir necesidades
nutricionales y de urgencia, así como para fomentar el
empleo rural mediante proyectos de desarrollo.
Todos los países donantes deberían aceptar y aplicar
el concepto de la planificación anticipada de la ayuda
alimentaria y no ahorrar esfuerzos para proporcionar los productos
básicos y la asistencia económica que garanticen
cantidades suficientes de cereales y otros productos alimenticios.
Escasea el tiempo. Es vital actuar con urgencia y constancia.
Por tanto, la Conferencia pide a todos los pueblos que expresen,
individualmente y por medio de sus gobiernos y organizaciones
no gubernamentales, su voluntad de cooperar para poner fin al
antiquísimo flagelo del hambre.
La Conferencia afirma:
La determinación de los Estados participantes de hacer
pleno uso del sistema de las Naciones Unidas para la ejecución
de esta declaración y de otras decisiones que apruebe esta
Conferencia.

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