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Hasta el presente, Bolivia es uno de los pocos países
de América Latina que no ha incorporado la temática
del medio ambiente en la Constitución Política del
Estado. En la mayoría de constituciones de los países
vecinos, por ejemplo, el derecho a un medio ambiente saludable
y libre de contaminación, ha sido incluido como un derecho
fundamental.
Además, países como Brasil, Argentina, Ecuador,
Colombia y Paraguay incluyen un capítulo con normas ambientales
especificas. Asimismo algunas de estas constituciones, en varias
partes del texto han insertado temas ambientales de forma transversalizada.
En Bolivia, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (LIDEMA) y
las 30 instituciones que la componen, desde el 2004 han venido
trabajando, de forma participativa, una propuesta para incorporar
los derechos y deberes ambientales, la sostenibilidad del desarrollo
y un régimen ambiental en la futura Constitución
Política del Estado.
Los derechos ambientales, como el derecho a vivir en un ambiente
saludable y seguro, es un derecho básico para gozar de
buena salud, ya que es precisamente en los ambientes insalubres
y a las aguas contaminadas que se producen muchas enfermedades
que son una amenaza para la salud pública. Asimismo el
derecho al agua segura y a una alimentación suficiente,
se consideran derechos básicos en las nuevos ordenamientos
constitucionales.
El incorporar en la nueva Constitución un Régimen
Ambiental será un elemento clave para normar el uso sostenible
de los recursos naturales y de los ecosistemas. Siendo Bolivia
uno de los 15 países más ricos en biodiversidad
del mundo, debe contar con lineamientos constitucionales para
la protección de estos recursos que forman una parte muy
importante del patrimonio natural de la nación.
Respecto a la tierra, LIDEMA propone que ésta debe usarse
de acuerdo a su vocación productiva y de acuerdo a una
planificación de uso u ordenamiento territorial y en base
de planes de uso del suelo. Ya que si la tierra no se utiliza
de forma sostenible, se produce una erosión creciente de
los suelos que es uno de los problemas más extendidos del
país. La erosión de los suelos, a su vez, tiene
repercusiones importantes sociales, ya que por ejemplo, buena
parte de los campesinos cuenta con tierras muy erosionadas que
no les permiten satisfacer sus elementales necesidades de alimentación.
La propuesta de LIDEMA también incluye el acceso a la
información, la participación y la justicia en materia
ambiental, ya que solo una población que esté bien
informada y que pueda acceder a la toma de decisiones sobre el
ambiente en que vive, podrá mejorar sus condiciones de
vida. La justicia ambiental implica asimismo, un acceso justo
a los recursos naturales y a compensaciones cuando es víctima
de daños ambientales.
Lo más importante es que contemos con una Constitución
que propicie un desarrollo equilibrado, sostenible y verdaderamente
incluyente en beneficio de la gran diversidad de culturas que
habitan en país.
Entre las varias actividades que LIDEMA ha venido desarrollando
para la Asamblea Constituyente que se instalará en agosto
de este año, están la publicación de dos
libros: Deberes y Derechos Ambientales y Desarrollo Sostenible
y Asamblea Constituyente: Propuestas.
* Teresa Flores Bedregal es Master en Política
Ambiental y trabaja como coordinadora del la red internacional
Observatorio de la Sostenibilidad, cuyo punto focal en Bolivia
es LIDEMA.

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