Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Documentos internacionales y andinos sobre derechos sexuales y derechos reproductivos

 

El "libre comercio" y los derechos sexuales y reproductivos

IV Cumbre de las Américas y III Cumbre de los Pueblos
Mar del Plata noviembre 2005

Un documento de posición del Grupo de Trabajo
"Derechos Sexuales y Reproductivos" de CLADEM

 

El "libre comercio" y los derechos sexuales y reproductivos

"Crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer la Democracia"

CLADEM (Comité Latinoamericano y del Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) www.cladem.org es una red regional que tiene por objeto contribuir desde una perspectiva feminista a la construcción de democracias reales con justicia social, libres de discriminación, con ejercicio pleno de los derechos humanos, desde una perspectiva étnico racial. En el campo socio jurídico trabajamos en la promoción, vigilancia y defensa de los derechos humanos interdependientes e integrales de las mujeres.

Derechos vs. imposiciones

CLADEM sostiene que es imposible "crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer la democracia" sin tomar en cuenta los condicionamientos que las personas, en particular las mujeres, sufren como consecuencia de su vida sexual y reproductiva en el campo laboral, del ingreso económico y de la participación política. Es sabido que la maternidad vista como destino, el riesgo de ser considerada como objeto sexual y sufrir violencia o acoso, la división sexual del trabajo, la doble jornada laboral y el trabajo doméstico no remunerado como un "don" que entregan a sus familias, condicionan los modos de inserción de las mujeres en el área laboral y en la sociedad en general. Entre otras consecuencias, vemos la brecha salarial y la segregación vertical y horizontal por sexo/género. Por eso, no podrá crearse trabajo digno sin respetar los derechos sexuales y los derechos reproductivos de todas las personas, tomando la perspectiva de género.

Se trata de una larga historia en la que la cultura patriarcal predominante en las sociedades de nuestra región determinó serias limitaciones en la sexualidad y la reproducción de mujeres, homosexuales y personas transexuales o transgénero; así como las pertenecientes a estratos bajo línea de pobreza. Estas personas siguen sufriendo discriminación, control e intromisiones de todo tipo, por acción o por omisión, sobre su vida sexual y reproductiva.

Hoy, la creciente presencia del mercado, la consecuente debilitación de los estados y la globalización de mercados, comunicaciones y valores genera efectos complejos que es necesario visibilizar. Por un lado, muchos estados desarrollados se alarman por la baja fecundidad de sus mujeres debido a que los trabajadores activos no alcanzan a sostener a los pasivos. Ven en los vientres de las mujeres una forma de balancear desequilibrios fiscales. Las políticas demográficas como cuestión de estado siguen presentes, con su sesgo de considerar a las mujeres como objeto de sus propósitos.

Por otro, asistimos al aumento de los fundamentalismos. No solamente los religiosos, sino también los políticos, que en nombre de una supuesta moral única se empeñan en establecer cuáles son los comportamientos aceptados y cuáles los intolerables. Por ejemplo, el gobierno de la mayor potencia mundial ha tomado como uno de los ejes de su política una orientación que recorta la libre opción de personas y parejas en el área de la sexualidad y la reproducción.

Finalmente, uno de los principales resultados del mercado globalizado es la creciente medicalización de los cuerpos, la privatización de la salud y la predominancia del modelo biomédico que incluye la sexualidad y la reproducción dentro de las áreas de enfermedad en lugar de considerarlo dentro del campo de la promoción de la salud.

Frente a ello reivindicamos los principios éticos de los Derechos Humanos entendidos como universales, interdependientes e indivisibles, y en particular los instrumentos del sistema que se refieren a la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

Los mercados globales y los cuerpos

La expresión "libre comercio" es engañosa. La mayor parte del comercio mundial es operada centralmente por medio de contratos entre grandes empresas transnacionales. El resultado del modelo neoliberal se patentiza en un nítido deterioro de los índices macroeconómicos en el mundo entero (tasas de crecimiento, productividad, inversión, etc.), además de una creciente desigualdad social . Como es obvio, esto recorta todo goce de los derechos humanos y de los derechos sexuales y reproductivos para los sectores empobrecidos, la mitad de la población de nuestra región. Por eso se trata de un tema de JUSTICIA SOCIAL.

El avance de la tecnología al servicio de la salud está modificando los sentidos de vivir y morir. Desde mediados del siglo XX, la intervención de la tecnología médico-farmacéutica sobre los cuerpos de las mujeres se ha incrementado enormemente. Eventos que anteriormente eran manejados por el saber ancestral de las mujeres, son objeto de estudios e intervenciones permanentes, medicación "preventiva" y prácticas biomédicas de todo tipo, en ocasiones sin el debido consentimiento informado. La anticoncepción es cada vez más sofisticada, pero sigue dirigiéndose casi exclusivamente al cuerpo femenino. También personas con identidades y opciones sexuales "diferentes" (no hegemónicas) deben sufrir mecanismos de intervención que resultan iatrogénicos. Todas estas prácticas generan enormes ganancias para el mercado globalizado. Por eso se trata de un tema de lucha por el sentido de lo que consideramos bienestar para tod@s y tod@s

El caso de la industria farmacéutica es paradigmático de los mercados globales que deterioran los derechos humanos, incidiendo directamente en el no goce de los derechos sexuales y reproductivos. Ella regula el (no) acceso a medicamentos e insumos para preservar la salud y curar enfermedades. Mueve anualmente no menos de US$ 350.000 millones, cuya mayor parte es captada por un puñado de megacorporaciones multinacionales, cuyas enormes ganancias son producto del monopolio de los precios de las medicinas. A su vez, estas fueron desarrolladas con una sustancial contribución del sector público, es decir, de la población. Debido a ello, las negociaciones sobre Derechos de Propiedad Intelectual son un terreno de disputa. Por eso se trata de un tema de desarrollo equitativo y sustentable entre los países.

En este sentido, deseamos señalar que la declaración de Doha fue firmada en noviembre de 2001 por todos los miembros de la OMC incluyendo a los EEUU. Confirma la primacía de la salud sobre las patentes y reafirma los derechos de los países de usar todas las salvaguardas de interés público contenidas en el ADPIC incluyendo, entre otras, las licencias obligatorias y la importación paralela.

Por eso, rechazamos todo "tratado de Libre Comercio" que no respete los principios de Derechos Humanos en el tema de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, establecidos en una serie de tratados internacionales y regionales que la gran mayoría de los países de la región han suscripto.

Exigimos a los Estados:

Ser críticos con aquellos convenios comerciales que violan los derechos a la salud integral de todas las personas, en particular de las mujeres.

Comprender la sexualidad y la reproducción como ámbitos integrales vinculados a la preservación de la salud, entendido como un estado de bienestar que integra las dimensiones corporal, emocional, psicológica, comunitaria y ciudadana.

Defender y respetar lo establecido sobre el tema en los tratados internacionales y regionales que protegen los derechos sexuales y reproductivos, adecuando su legislación interna y gestionando políticas públicas adecuadas para su cumplimiento. Entre ellos, los documentos finales de las Conferencias de Viena (1993) Copenhague (1994) Cairo (1994) y Beijing, y sus seguimientos periódicos, como el Consenso de Santiago, la declaración de México y de Lima, y las Convenciones CEDAW y de Belem do Para, entre otros;

Aceptar que el pleno goce de los derechos sexuales y reproductivos es un prerrequisito para que todas las personas puedan trabajar, combatir la pobreza y fortalecer la democracia, gozar plenamente del más alto standard de bienestar.

Que el eje central de estos derechos es que las personas manejen su sexualidad y tomen decisiones sobre su vida reproductiva, libres de violencias e intromisiones del Estado o de la sociedad.

Que para ello es necesario que los Estados provean servicios de salud adecuados, integrales, accesibles, de buena calidad, con perspectiva de género, integrados a las áreas de atención primaria;

Que el personal de salud en todos los niveles debe ser capacitado y sensibilizado para dejar de lado prejuicios y enfoques biomédicos que no respetan la autonomía de decisión y las perspectivas de las personas, en particular de las mujeres;

Que la gama de anticonceptivos ofrecidos debe ser la más amplia disponible en cada país, y su distribución debe ser gratuita;

Que tanto el parto como el aborto en curso debe ser atendido de manera humanitaria y sin criminalizaciones;

Que la interrupción voluntaria del embarazo consentido por la mujer, deje de estar incluida en el código penal de los países de la región;

Que los servicios de prevención y tratamiento de cáncer genital y mamario; y de las ITS sean universalmente accesibles e integrados al resto de los servicios de salud sexual y reproductiva;

Que los y las adolescentes y jóvenes, así como las personas de tercera edad, reciban atención especializada y adecuada a sus necesidades particulares:

Que sean castigadas de manera efectiva todas las formas de violencia sexual, entre ellas la violación, el acoso, el abuso sexual infantil y sobre todo la explotación sexual y la trata de personas con estos fines;

Que el sistema de educación formal debe estar libre de estereotipos discriminatorios por sexo/género asegurando una educación sexual amplia, pluralista y desde el nivel inicial.

Que garanticen mecanismos de seguimiento y monitoreo del cumplimiento de los compromisos asumidos con participación activa de la sociedad civil.

Mar del Plata, noviembre 2005

Tomado de http://www.cladem.org/espanol/regionales/ddssddrr/Documentos/INDEX.ASP

 

 


Unión Europea
Programa Andino de Derechos Humanos y Democracia
2002-2005
 
Derechos reservados PADH-UASB