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En esta ponencia desarrollo varios puntos de reflexión
que considero neurálgicos en la construcción del
discurso de derechos sexuales, por las tensiones, contradicciones
y relaciones que suponen. Así, la tensión entre
placer/riesgo; la atadura sexualidad/reproducción; la dicotomía
público/privado; la disputa por el reconocimiento como
sujetos de derechos sexuales.
| La tensión
entre placer y peligro |
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La tensión entre placer y peligro ha atravesado, sin duda,
el tratamiento de la sexualidad, particularmente en el caso de
las mujeres. De otra parte, la aparición del VIH Sida colocó
nuevamente esta tensión en el centro del debate ampliando
el espectro de los llamados sujetos en riesgo.
Hasta hoy ha prevalecido una mirada al ámbito de la sexualidad
como un campo minado y propicio para causar diversos daños
como la violencia sexual, los embarazos no deseados, la transmisión
de enfermedades e infecciones sexuales, el contagio del VIH Sida,
la mortalidad materna por abortos clandestinos, y una larga lista
de etcéteras. Mientras tanto, el placer ha sido visto como
el pariente pobre, aquel que no es invitado al debate, aquel que
es visto con sospecha, aquel que es excluido.
No en pocas ocasiones se ha identificado a estos riesgos como
la consecuencia lógica de comportamientos anormales, inadecuados,
censurables desde la visión dominante.
Yo no voy a lanzar la teoría de que el sida es un castigo
de Dios por haberse salido del cauce natural, pero algo tiene
de eso, igual que el chuchaqui es la consecuencia de la borrachera,
algo tiene que haber también de eso en esa pandemia horrorosa.
(2)
En el Ecuador la entrada más frecuente en el tratamiento
de la sexualidad ha sido desde el campo de la salud con un enfoque
biomédico que enfatiza en la prevención de diversos
riesgos y la violencia sexual particularmente contra las mujeres,
centrada en su visibilización, denuncia y criminalización.
El balance es para la violencia, yo creo que es más
fácil vender un discurso de violencia que un discurso
de placer, eso es evidente... el placer está deslegitimado
para las mujeres...(3)
Para mi la peor forma de violencia en las mujeres es que nos
negaron la posibilidad de sentir placer. Entonces consideramos
absolutamente natural el hecho de que nos tomen, nos posean
[...] muchas de las veces cuando hablas con mujeres ni siquiera
se plantean la posibilidad de sentir placer [....] además
ellas dicen esa es una obligación que yo asumí
cuando me casé; el famoso débito conyugal que
sigue vigente y que las mujeres dicen "podemos estar moribundas
pero si el marido quiere tenemos que darle. (4)
El placer no sólo está deslegitimado para las mujeres
sino además para quienes lo viven y sienten en espacios,
tiempos, con cuerpos, con deseos censurados por la cultura hegemónica.
En efecto, el espacio generalmente aceptado y legitimado para
el despliegue de la sexualidad es el matrimonio heterosexual.
Esta visión ha sido fuertemente posicionada por la Iglesia
Católica, definiendo también qué y quiénes
quedan por fuera. Así el autoerotismo o la masturbación,
las relaciones homosexuales/bisexuales, las relaciones sexuales
entre adolescentes. El silencio respecto de la sexualidad en la
niñez y la tercera edad, es otra forma de exclusión.
El siguiente caso ejemplifica de qué manera en la cotidianidad
se reafirma el matrimonio como espacio privilegiado del ejercicio
de la sexualidad. Cualquier trasgresión, por mínima
que sea, acarrea sanciones (inconstitucionales sin duda).
Aquí en Portoviejo tuvimos específicamente un
caso en un colegio del Cantón Rumichinche [....] lo estuvimos
denunciando porque el rector del colegio había separado
a dos chicos, un chico y una chica, porque se habían
ido a vivir juntos. Entonces por ese motivo ellos tenían
alrededor de tres meses fuera del colegio expulsados y el rector
no los dejaba entrar hasta que ellos no se casaran. (5)
En todo caso, la deslegitimación de todo lo que queda
por fuera del matrimonio heterosexual, tiene una relación
muy directa con otro punto neurálgico, que trataré
en el siguiente acápite: la visión de la sexualidad
atada a la reproducción.
Retomando el asunto del placer, vale señalar que si bien
varias organizaciones de mujeres subrayan el derecho al placer
como fundamental, en el enfoque de trabajo prevalece todavía
el énfasis en la violencia, el riesgo.
... esta todavía el saldo de una historia de ver la
sexualidad ligada a los problemas, a la patología y el
riesgo y no la sexualidad como una vivencia para el desarrollo
y por lo tanto como una vivencia placentera, como una vivencia
gratificante, libre. Por ahí esta la clave.(6)
Pero además, estos planteamientos refuerzan estereotipos
de género.(7)
... concentrarse en la protección ha tendido a oscurecer
el aspecto libertario de los derechos sexuales - por buenas
razones en un mundo sexista y racista-. Sin embargo, también
ha reinscrito a las mujeres como personas en permanente necesidad
de protección y no de placer; y a los hombres como descontrolados
perennes que necesitan se los restrinja por la fuerza. (8)
Ahora bien, hay una corriente minoritaria aún que busca
posicionar de manera central el placer como un derecho, es reciente
y ha sido impulsada con mayor fuerza por grupos de jóvenes
especialmente.
El eslogan utilizado en afiches, camisetas, volantes, por la
Coordinadora Política Juvenil (CPJ) es directo. "Jóvenes!
Derecho a la libertad y al placer sexual". De igual manera
varios materiales de difusión de la Red por los derechos
sexuales y reproductivos de los y las jóvenes acentúan
en el derecho a vivir el placer en general y el pacer sexual de
manera particular.
Resulta sumamente complicado, no obstante, el contrarrestar la
corriente dominante, pues el riesgo, el peligro y el temor son
referentes ideológicos de gran efectividad.
Al revisar la Agenda Juvenil Derecho sexuales y reproductivos
de l@s jóvenes con enfoque de género publicada por
la CPJ como resultado de una serie de talleres con jóvenes
a nivel provincial, podemos visualizar el mayor peso que todavía
tiene el peligro.
Si bien las mujeres enfatizan en la independencia y la autonomía,
la necesidad de liberarse del miedo es reiterativa.
Nos gustaría ser mujeres felices
.Dueñas
de nosotras mismas, sin dependencias, sin miedo al que dirán,
sin miedo al acoso, sin miedo a la agresión, sin cargas
emocionales, sin culpas, sin renuncias. (9)
Ciertamente esto no es casual y tiene que ver con una realidad
de control y violencia que es parte de la vida cotidiana de las
mujeres. En cambio los testimonios de hombres recogidos en la
agenda sí mencionan el placer.
Con la pareja en quien confiemos, para ir conociendo y sintiendo
tu cuerpo y mi cuerpo, para sentir placer los dos, para sentirnos
felices y tranquilos, para querernos y aprender a amarnos (10)
Ahora bien, al parecer, en el caso de las mujeres, hablar de
placer resulta más difícil sin antes lograr exorcisar
el miedo a la violencia, el abuso, la humillación.
Cabe denotar que tanto en hombres como mujeres hay una tendencia
a referirse más a lo que no quieren vivir en el despliegue
de su sexualidad (violencia, abuso, humillación, culpa,
temor, coerción) antes que expresar sus deseos y expectativas
(respeto, acuerdo, placer.)
Llama la atención que en la mayor parte de entrevistas
realizadas a integrantes de organizaciones de lesbianas, gays
y travestis, el tema del placer no es nombrado. Quizá esto
responda a un recelo de abordarlo con una persona heterosexual.
O talvez esto tiene que ver con una necesidad estratégica
de priorizar el reconocimiento de su humanidad y por consiguiente
su condición de sujetos de derechos, soslayando plantear
el placer sexual por el previsible rechazo desde la posición
hegemónica. Es un punto que podría ser profundizado
en futuras investigaciones.
En todo caso, no se trata de olvidar que en el ámbito
de la sexualidad existen ciertamente riesgos y peligros a nivel
de la salud, la seguridad personal y las relaciones sociales,
que tienen que ver con situaciones asimétricas de poder
que se manifiestan en un orden patriarcal, sexista, heterosexista,
homofóbico, racista y adultocéntrico. Se trata de
abrir los ojos también al placer, a la satisfacción,
al crecimiento, al respeto y valoración de si misma y los
otros, se trata de iluminar la hasta ahora cara oculta de la sexualidad.
En este sentido, comparto completamente el planteamiento de Vance,
Los movimientos sociales, incluido el feminismo, se mueven
hacia una visión; no pueden actuar sólo sobre
el miedo. No basta con alejar a las mujeres (11)
del peligro y la opresión; es necesario moverse hacia
algo: hacia el placer, la acción, la autodefinición.
El feminismo debe aumentar el placer y la alegría de
las mujeres, no sólo disminuir nuestra desgracia. (12)
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La sexualidad y la reproducción: ¿Una unión
indisoluble? |
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Existe por parte de sectores conservadores un interés
manifiesto por consolidar la visión de una sexualidad siempre
atada a la reproducción.
Sí, una antropología errada es aquella que entiende
el sexo como una fuente de satisfacción personal individual
sin mucho tejido alrededor y separada de lo que es natural en
el sexo que es la procreación. Es decir, convertir el
sexo en un objeto de consumo que no tiene su vinculación
ni con el bienestar de otra persona, que es la contraparte,
ni con el fruto que naturalmente sigue que es una descendencia,
entonces esa concepción de la persona es absolutamente
destructiva de la personalidad y la sociedad... la sexualidad
en una antropología realmente certera, no puede ser separada
de su significado procreador, no puede ser, digamos destrozado
el factor procreador, en favor del otro factor que podríamos
llamarlo unitivo sino que ambos tienen una necesaria complementación
y armonía entre si.(13)
En el Ecuador, este planteamiento se ve reforzado por la posición
oficial de la Iglesia Católica que se opone al uso de métodos
anticonceptivos a excepción del método del ritmo
denominado también método natural
(14). Quizá es precisamente en este punto en el que
las contradicciones se hacen presentes entre la jerarquía
y las bases. En efecto, voluntarias laicas, quienes realizan un
trabajo pastoral con la población, ven la necesidad de
levantar la prohibición del uso de anticonceptivos, particularmente
el preservativo, como forma de prevenir diversos riesgos. No obstante,
coinciden en promover prácticas como la abstinencia sexual
(en el caso de quienes no están casados) y la fidelidad
(entre cónyuges) como respuestas adecuadas para la prevención
del VIH Sida, los embarazos no deseados, entre otros. (15)
El acento que pone la Iglesia Católica en la unión
indisoluble entre sexualidad y reproducción tiene efectos
evidentes en la delimitación de los espacios, tiempos,
cuerpos y propósitos de una sexualidad natural y legitimada.
... la sexualidad no surge, para ser una fuente de gratificación
personal o compartida, no es esa la finalidad de la sexualidad...
usted lo ha leído en los primeros capítulos de
la Biblia, al mismo tiempo que Dios le da la mujer al hombre,
una persona de igual dignidad que el hombre, para que el hombre
tenga alguien semejante a él, mutuamente, que se ayuden
y se complementen, les da también el mandato de multiplicarse.
Entonces una sexualidad que se niegue por definición
y de una forma artificiosa, bloquee la consecuencia natural
que es la vida, es una sexualidad que no es propiamente humana,
es una mutilación de la sexualidad.(16)
Y aunque desde otra posición se destaque que el amor,
el respeto y la valoración del otro son la base para relaciones
sexuales que brinden satisfacción, gusto e integración
(17), sin embargo existe una plena coincidencia
en cuanto a las credenciales que según la Iglesia Católica
legitiman las relaciones sexuales: el matrimonio entre hombre
y mujer.
Ahora bien, también al interior de las organizaciones
de mujeres existe una gran dificultad en evidenciar los espacios
de independencia entre la sexualidad y la reproducción
y consecuentemente entre los derechos sexuales y los derechos
reproductivos. Obviamente, no se puede negar que existen amplias
zonas de interrelación, sin embargo en la práctica
la tendencia generalizada ha sido la de subsumir la sexualidad/derechos
sexuales en la reproducción/derechos reproductivos.
Al parecer el hecho mismo de que prevalezca en el discurso hegemónico
una visión de la identidad femenina atada a la maternidad,
ha llevado a que las mujeres se concentren mucho en el derecho
reproductivo de decidir tener o no hijos contando con la información
adecuada y el acceso oportuno a métodos anticonceptivos.
En suma lograr posicionar que la maternidad es una opción
y no un destino. Es a partir de ahí donde cobra importancia
el luchar por derechos sexuales desde una concepción amplia
y abierta de la sexualidad de las mujeres.
El hecho mismo de haber sido identificadas ancestralmente como
madres y no como mujeres y haber reducido nuestra sexualidad
a la maternidad y no a un concepto más amplio e integrador
da razón de porqué hablar de derechos sexuales
desde las mujeres, y porque sí cotidianamente están
allí violentados.(18)
En el caso de las organizaciones de LGBT la separación
entre sexualidad y procreación es clara, y desde ahí,
se identifican como sujetos de derechos sexuales. En cambio no
se menciona en absoluto los derechos reproductivos, como derechos
que les interese reclamar. Cabría indagar más si
es que este silencio tiene que ver con un desinterés total,
si no es un tema prioritario o si es una definición estratégica
que busca evitar mayores resistencias a sus demandas.(19)
En mi criterio han sido organizaciones de jóvenes las
que han desarrollado de manera más prolija - aunque aún
incipiente - el ejercicio de mirar las especificidades de los
derechos sexuales separados de los derechos reproductivos, sin
dejar de ubicar sus interrelaciones.
| La
dicotomía público/privado: Reafirmaciones y
rupturas |
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El imaginario moderno escinde la sociedad en dos ámbitos:
la sociedad política (El Estado como expresión de
los intereses públicos) y la sociedad civil (ámbito
de los intereses particulares). La primera constituye la esfera
de lo público, del poder; la segunda la esfera de lo privado,
de la libertad. Uno de los principales aportes del feminismo ha
sido cuestionar la tajante separación de la esfera de lo
público y lo privado en la conformación de los Estados
modernos, demostrando de una parte que se trata de una división
ficticia pues en la práctica estos espacios se encuentran
interconectados, evidenciando que en la esfera de lo privado se
ejercen relaciones de poder/dominación que han subordinado
de manera particular a las mujeres. Asumir que los espacios privados
como la familia, las relaciones de pareja, no estaban atravesadas
por relaciones de poder sino que eran los espacios del ejercicio
de la libertad que no debía ser perturbada por el Estado
trajo como corolario el que se consideren irrelevantes políticamente
hablando. Esta es otra ficción ideológica más.
De hecho la violencia intrafamiliar una de las formas más
sistemáticas de violación de los derechos humanos
de las mujeres permaneció hasta hace una década
en el silencio, la impunidad y la completa desprotección,
por considerarse un asunto privado irrelevante políticamente.
En este sentido, las motivaciones para luchar a favor de los
derechos sexuales están muy vinculadas con el propósito
de democratizar los espacios cotidianos, considerados usualmente
privados/íntimos (las relaciones de pareja, la familia,
las amistades), desestabilizar las relaciones de poder asimétricas
y lograr la transferencia de poder tal como lo plantea Helio Gallardo.
Al respecto Giddens remarca el potencial revolucionario de la
democratización del dominio interpersonal.
La intimidad implica una absoluta democratización del
dominio interpersonal, en una forma en todo homologable con
la democracia en la esfera pública. [...] La transformación
de la intimidad puede tener una influencia subversiva sobre
las instituciones modernas consideradas como un todo. La esfera
social, en la que la realización emocional sustituye
a la meta del crecimiento económico, sería muy
diferente de lo que hemos conocido hasta el presente. Los cambios
que afectan ahora a la sexualidad son revolucionarios, no en
la superficie sino en la profundidad.(20)
Un punto central que cuestiona la dicotomía público/privado
es el debate alrededor del cuerpo como territorio de construcción
de autonomía. Está en juego el conocimiento, valoración
y reapropiación del cuerpo, el cual ha sido históricamente
expropiado a mujeres, jóvenes, personas LGBT, particularmente.
Precisamente el cuerpo es lo más propio, lo más
íntimo, lo más privado que tenemos, y a la vez lo
más expuesto, lo más público. Muchas veces
es el territorio compartido con otro/a o invadido por otro/a ya
sea que consintamos en ello o seamos forzados a hacerlo. Entonces
los límites entre lo público/privado se tornan cada
vez más difusos al momento de pensar el ejercicio de los
derechos en el ámbito de la sexualidad, y en el territorio
del cuerpo que es un espacio tanto privado como público.
¿Si no somos capaces de decidir sobre nuestros cuerpos
en la vida cotidiana de qué autonomía estamos hablando?
fue como ir dándonos cuenta de ese tipo de cosas,
estamos trabajando liderazgo, estamos trabajando participación
ciudadana, estamos trabajando la participación política
pero qué con lo nuestro o sea qué con nuestras
vidas personales
como podemos hablar de liderazgo si nuestras
vidas personales siguen manteniéndose en esos esquemas
de poder por un lado y de pronto de los amigos, de los padres
de familia, que eso es impresionante! O sea como los chicos
de las organizaciones se meten en las organizaciones pero en
la casa siguen siendo controlados hasta decir basta. (21)
Es clara la resitencia a separar el trabajo de la organización
juvenil y la vida personal de las y los jóvenes que son
parte de ella. Es visto como un contrasentido la autonomía
en el espacio público frente a la sumisión y el
miedo en el espacio privado.
Los derechos sexuales son fundamentales y vitales, literalmente
hablando. Guardan estrecha relación con el ejercicio del
poder (que obviamente no se circunscribe únicamente a la
esfera pública) y por lo mismo son, a no dudar, políticos.
... realmente son derechos fundamentales de las mujeres, porque
a través de esos derechos sexuales, para mi criterio
está cruzado directamente el tema del poder ¿no
es cierto? Si nosotras no vamos a tener todavía la suficiente
capacidad de decidir sobre nuestras opciones sobre nuestro cuerpo
no vamos a estar al cien por cien tomando decisiones y tomando
el poder...(22)
... la parte más dura de expresión, de exclusión,
de apropiación del poder de decisión que podrían
tener los seres humanos, en este caso las mujeres, está
sobre la apropiación del cuerpo definitivamente y eso
tiene consecuencias terribles en todo el desarrollo de la vida
de las mujeres. Nos parece la forma más horrorosa de
ejercer la violencia... la apropiación del cuerpo de
otro... (23)
Hay una relación muy cercana entre placer, autonomía
y cuerpo. Entonces creo que ninguno de estos tres debe estar
por separado, lo que es fundamental es el tema del placer. Sin
embargo, este placer no puede ser vivido, no puede ser ejercido,
si primero no hay una posibilidad de autonomía.(24)
Las orientaciones sexuales no hegemónicas constituyen
ciertamente concreciones de trasgresión política,
cuando traspasan la esfera privada y se muestran en la pública.
Son varias las instituciones que se sienten amenazadas por estas
presencias, el patriarcado (25), la heterosexualidad
compulsiva, la reproducción como destino único de
la sexualidad, la familia nuclear como horma obligatoria.
... a mi como homosexual la sociedad no me persigue por el
hecho de que yo sea homosexual es porque estoy atentando contra
dos instituciones fundamentales, la familia nuclear y contra
la reproducción como tal. Esa es la fuente por la cuál
los homosexuales y las lesbianas son perseguidos y han sido
asesinados históricamente. (26)
Uno de los principales rasgos de la homofobia es que hay un
terrible miedo a perder el status heterosexual, a perder el
espacio público [...] Por qué un hombre o una
mujer se sienten mal cuando ven una pareja de gays o lesbianas
tomadas de la mano? ¿Qué es lo que está
provocando ese odio o ese miedo? ¿Qué está
amenazando? Desestabiliza el sistema, obviamente. Ese solo hecho
es político y desestabiliza el sistema... Decir, listo
soy maricón y me encanta ser maricón! Desestabilizas
todo, le mueves el piso.(27)
... el poder es uno de los ingredientes más fuertes
para una fobia. Porque aquel hombre que es homofóbico
me está diciendo a mi, cuando me pega o me agrede, o
cuando se burla de mi, es que él está molesto
conmigo porque yo he desdicho del poder que me ha dado la sociedad.
Porque para ellos el poder está en aquel que penetra.
El que tiene el falo tiene el poder, y el que se deja penetrar
desdice del poder que la sociedad le ha dado como tal. Entonces
en ese desdecir del poder como tal [...] transgredimos ese poder,
esa visión machista... Y muchas violaciones de mujeres
lesbianas están dadas desde ese nivel de poder. Ahí
está, hay que enseñarle a ser mujer. "A esta
verán que yo la cojo y le demuestro que esto es ser mujer".
(28)
Existe una tensión permanente respecto del despliegue
de la sexualidad (no restringida únicamente a las relaciones
sexuales/genitales), entre lo privado y lo público, entre
la intimidad y la libre expresión, así como entre
la privacidad y el debate público.
Y esto se torna evidente en el caso de las prácticas sexuales
no hegemónicas y las normas sociales.
Nuestro problema no tiene que ver con nuestras orientaciones
sexuales, con nuestro sexo, tiene que ver con el espacio público,
tiene que ver con el acceder al matrimonio, a la adopción
de hijos, a la librería, a la casa, a la familia [...]
tener las mismas posibilidades, sentirme tan cómodo yendo
al Ocho y Medio como yendo al CCI...(29)
El tema de las identidades sexuales es complejo. Para algunas
personas LGBT se presentan diversas formas de visibilizarse no
únicamente como dirigentes, sino reafirmando la apropiación
de la identidad personal a través del vestuario, la música,
los espacios de entretenimiento. El uso de banderas con el símbolo
del arco iris y distintos íconos gays en espacios públicos
son otras formas de visibilidad. (30)
Sin embargo, no existe un interés generalizado de gays
y lesbianas de visibilizarse, de salir del closet y exponer su
identidad sexual públicamente. En mi opinión esto
tiene que ver fundamentalmente con la dificultad personal de asumir
una identidad degradada, deslegitimada socialmente, aunque sea
lo políticamente correcto. Hacer pública la identidad
sexual puede significar literalmente el exponerse al rechazo,
la discriminación, la agresión. El espacio de lo
privado, lo íntimo, en estos casos se vuelve un refugio.
...empecé a separar, a decir nosotros somos pareja pero
no lo evidenciemos. Porque estamos como tentando, es una cuestión
no se como decirlo, como exponerte, o sea para que te expones
si tu sabes que la sociedad no está todavía sensibilizada,
para qué hacerlo si puedes recibir agresiones y también
un poco no tienes porque andar por la vida como demostrando
lo que tu eres, lo que tu sientes. Está bien que lo hagas
pero respetando siempre la línea divisoria de mi derecho
acaba donde empieza el tuyo. Si yo sé que todavía
la sociedad no está preparada para eso yo no me voy a
dar un beso con mi pareja en la calle porque simplemente no
me parece que está bien, igual que no me parece que está
bien demostraciones demasiado explícitas en parejas heterosexuales,
es decir la intimidad de la pareja está bien para la
pareja pero para el resto no.(31)
A mi modo de ver este testimonio evidencia los efectos más
sutiles que un discurso heterosexista y homofóbico inscribe
en el cuerpo y la cotidianidad de las personas cuya identidad
sexual sale de los cauces de lo considerado natural y digno de
protección. Porque de hecho, si una pareja heterosexual
se toma la mano o abraza en un lugar público, esto es asumido
como natural y no se problematiza, mientras que si lo hace una
pareja de lesbianas por ejemplo, esto es reprobado por antinatural.
La permanencia dentro del ámbito de lo privado/íntimo
de lo abyecto, lo repudiado, lo arrojado fuera del contorno de
lo natural, es la consigna del discurso que sostiene la matriz
heterosexual. Su explicitación, exposición, en el
espacio público constituye la verdadera amenaza, en palabras
de Butler el retorno perturbador que desestabiliza. Entonces el
derecho a la intimidad se torna en una especie de barrera protectora,
además en nombre de la libertad, para evitar la expresión
en el espacio público. Se recluye así a lo no natural,
lo inmoral al ámbito de la intimidad, de lo privado de
lo que no trasciende políticamente.
Ya pudimos constatar, al analizar la resolución del TC
sobre la inconstitucionalidad de la norma que tipificaba como
delito las relaciones sexuales consentidas, de qué manera
el discurso jurídico reafirma los espacios permitidos (privados)
de aquellos censurados (públicos) de las identidades sexuales
no hegemónicas. Entonces este tipo de tolerancia (en palabras
de Monseñor Arregui el soportar lo que está mal)
supone un retorno obligado al closet, a lo clandestino, a lo privado
(escondido entre cuatro paredes).
La siguiente cita evidencia los límites entre acogida/respeto
en el espacio privado y el rechazo categórico a la exhibición
pública de las orientaciones sexuales no hegemónicas.
... lo natural es la relación varón mujer, heterosexual,
pero si se dan casos y múltiples de lo otro, yo creo
que hay que detenerse tratándolos pastoralmente, hay
que detenerse para conocer cada caso y ver en realidad lo que
acontece. Yo creo haber tenido una gran experiencia en esa materia,
respetándoles, siempre tratándoles siempre bien
, nunca mal... lo que sí les he dicho y algunas veces
hasta con ira de varón , no se exhiban tanto, porque
la mayor parte de los problemas nace de que el homosexual quiere,
bueno ahora también la lesbiana quieren que aparezca
su relación como tan normal como la otra, y nadie acepta
eso, aunque seas muy generosa y no te importe llevarte con esa
clase de gente, pero no lo aceptas como normal, como natural,
siempre lo estás viendo como extraño, pero ellos
sí se empeñan ... No exhiban tanto, no exhiban
tanto y no reclamen tanto, por su naturalidad porque ese reclamo
que tan exigente es de ustedes, es lo que revela que ustedes
mismos no creen en lo normal de su problema. (32)
Pero el discurso hegemónico - en este caso de tipo religioso
- también es amenazado por expresiones públicas
de sexualidades juveniles, por ejemplo.
Es por eso que manifestaciones públicas en las que los
jóvenes se nombran como sujetos de derechos, en las que
exhiben sostenes, calzonarios, calzoncillos (conocidos como prendas
íntimas) mezclados con consignas de exigencia de sus derechos
sexuales en el Parque de El Arbolito (33) constituyen
a mi modo de ver, expresiones reales de trasgresión política.
Sin duda es desafiante la puesta en escena y me parece que logra
representar fielmente el slogan feminista de los años sesenta
"lo personal es político". Los derechos sexuales
de jóvenes salen del silencio, la negación, la clandestinidad
a la arena pública, a la calle, al parque, a la plaza,
a los sitios que representan acción política. De
manera simbólica están evidenciando que aquello
que es considerado más privado tiene trascendencia política.
Sin embargo, estas puestas en escena políticas contrastan
con experiencias cotidianas de jóvenes que niegan su titularidad
de derechos sexuales, "el no poder acceder a un condón
en una farmacia y el que el profesor te discrimine porque eres
gay o porque tienes un arete o tienes una forma de vestir diferente
a la de otros..." (34)
Negar que la sexualidad tiene trascendencia política es
desconocer que desde la política, la forma de sexualidad
hegemónica es alentada y protegida mientras que el resto
son excluidas y relegadas. Así lo expresa Vance:
Las formas privilegiadas de la sexualidad, por ejemplo, la
heterosexualidad, el matrimonio y la procreación son
protegidas y recompensadas por el Estado y se subvencionan mediante
incentivos sociales y económicos. Los que participan
en los actos privilegiados o fingen hacerlo, disfrutan de buena
reputación y buena fortuna. Las formas privilegiadas
de la sexualidad se regulan y se prohíben a través
del Estado, la religión, la medicina y la opinión
pública. Los que practican formas menos privilegiadas
de la sexualidad - a los que Rubin denomina miembros de las
"clases bajas" sexuales - sufren el estigma y la invisibilidad,
aunque también ofrecen resistencia. (35)
| El
reconocimiento como sujetos de derechos sexuales en disputa |
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De manera estereotípica, el paradigma de titular de derechos
sexuales - siempre vinculados a los derechos reproductivos - es
la mujer heterosexual en edad reproductiva. Se imagina a una mujer
caracterizada por la vulnerabilidad y en riesgo permanente. Los
hombres adultos están invisibilizados. Es como si se asumiera
que ellos ya gozan de autonomía en el ejercicio de su sexualidad,
no tienen riesgo de ser violentados y por tanto no hace falta
que peleen por derechos de los que ya disfrutan. Cuando son nombrados,
los hombres adultos lo son como potenciales violadores de los
derechos sexuales de las mujeres. Tampoco se menciona a los hombres
como titulares de derechos reproductivos.(36)
La edad marca límites rígidos entre aquellas personas
consideradas como titulares de derechos sexuales. Niños
y niñas son únicamente mencionados como posibles
víctimas de violencia sexual, nunca como sujetos de derechos
sexuales. El silencio también define la exclusión
de hombres y mujeres de la tercera edad como sujetos de derechos
sexuales. Nuevamente es la atadura de lo sexual y lo reproductivo
lo que incide en la construcción del referente de titular
de derechos sexuales.
Los jóvenes están disputando el reconocimiento
como sujetos de derechos sexuales más allá de lo
normativo/formal, como hemos evidenciado en párrafos anteriores.
En el caso de las personas LGBT, existe un primer y enorme escollo
para alcanzar la titularidad de derechos sexuales. Esta población
aún está peleando el reconocimiento de su humanidad,
puerta de entrada a su vez para su reconocimiento como sujetos
de derechos humanos en general. Su humanidad en el discurso hegemónico
está aún en entredicho. El énfasis en la
anormalidad, la enfermedad, la antinaturalidad, la patología,
la depravación, colocan a las personas LGBT en el ámbito
de los excluidos de la noción de lo humano, con consecuencias
nefastas a nivel moral, político y jurídico.
Entonces ¿quién puede sentirse mal descalificando
a otro ser humano cuando ese otro ser humano no es considerado
ser humano? Entonces dices: yo sigo haciendo la burla, la payasada.
En los medio de comunicación social, aparecen personajes
de ficción que comienzan a estereotipar a los homosexuales
y a las lesbianas como tales. Entonces es la burla y esa burla
se traslada a la sociedad y la sociedad seguirá aumentando
el estigma hacia esta comunidad. Entonces, cómo puedes
salir de ese círculo si tienes refuerzos permanentes
de todos lados: la iglesia te dice que es antinatural... que
es pecado, la escuela te dice que es antinatural. Somos un circo
permanente para ellos. ¿Cómo puedes levantar derechos
desde esa dimensión? (37)
En la realidad, si bien desde el componente formal/normativo
existe un reconocimiento de toda persona como titular de derechos
humanos y desde el componente estructural se concretó la
despenalización de la homosexualidad consentida, existe
un abismo enorme con las creencias generalizadas, los mensajes
más frecuentes, los chistes, los insultos (38)
(componente político/cultural) de la cultura homofóbica
que impera reafirmando en el mejor de los casos la inferioridad
de las orientaciones sexuales no heterosexuales, cuando no negando
su humanidad.
Gallardo expone este punto de manera esclarecedora:
... el procedimiento de sustancialización excluyente
es sencillo: se exterioriza o proyecta un modelo de comportamiento
humano; se designa la proyección resultante como Humanidad
constitutiva y se juzga (y condena) a quienes no encajan en
esa representación/valor como no humanos y antihumanos....El
procedimiento sirve tanto para entregarse efectiva identidad
humana... como para negársela a quienes se ha construido
como los otros... Un corolario de esta lógica que hace
de una Humanidad abstractamente determinada el canon de la humanidad
de los individuos, es decir que se representa a los seres humanos
con independencia de sus relaciones sociales, es que permite
reivindicar la humanidad genérica (inexistente) de los
individuos, pero no su opción sexual o comunista, o su
realidad de género.(39)
Sigue de este análisis una confirmación de que
a pesar del generalizado reconocimiento de derechos humanos en
la normativa internacional y nacional prevalece una idea de que
los derechos deben ser respetados siempre que se cumplan ciertos
parámetros que inscriben a la persona en el colectivo que
merece protección, de lo contrario simplemente está
excluida.
Este obstáculo cultural a la efectiva vigencia de los
derechos humanos de toda persona es criticado con claridad en
la siguiente cita:
....tienes derechos siempre que te hayas ganado esos derechos,
o sea no es que naciste con derechos, no es que eres un ser
humano y por lo tanto tienes derechos. Es que si eres buena
madre te has ganado los derechos, si eres, no sé, una
trabajadora sexual difícilmente es vista como un sujeto
de derechos, un travesti es difícilmente visto como un
sujeto de derechos. El que se parece a mí, bueno ya,
puede tener algunos derechos, el que no, no puede tener derechos...
(40)
Otro factor que cabe resaltar en la lucha por el reconocimiento
como sujetos de derechos, es que casi siempre la entrada que enfatiza
en la victimización de una persona, en la violación
de sus derechos tiene mayor acogida para reconocer la titularidad
de derechos tanto en el componente normativo como en el estructural
y el político cultural. Por el contrario, la entrada desde
la autoestima, la autonomía, desde la capacidad de decidir,
de optar, de ejercer poder es poco efectiva para lograr reconocimiento
de derechos en cualquiera de los componentes. Esta lógica
se acentúa más todavía en el caso de los
derechos sexuales. Pero esta entrada efectiva tiene un alto costo
como lo sostiene Miller:
Estratégicamente, el énfasis en la violación
de derechos parece haber contribuido a superar las resistencias
para abordar el controvertido y explosivo universo de la sexualidad
y la diversidad de identidades y prácticas sexuales en
los espacios conservadores en los que se establecen las normas
y mecanismos de monitoreo a nivel internacional. Sin embargo,
estos éxitos tienen un precio: la imposibilidad de abordar
un espectro más amplio de necesidades más allá
de la protección contra la violencia y una visión
parcial de la sexualidad que, básicamente, abarca un
rango limitado de prácticas e identidades que han sido
objeto de violación de derechos y discriminación.
(41)
Esta afirmación tiene plena aplicación en el caso
ecuatoriano. Sin duda, el enfatizar en la victimización
y vulnerabilidad de las mujeres abrió la posibilidad de
que varios derechos sexuales y derechos reproductivos fueran finalmente
reconocidos constitucionalmente. Así también el
evidenciar la violencia y la discriminación que sufren
las personas de la comunidad LGBT fue uno de los mecanismos utilizados
para exigir el reconocimiento del derecho a la igualdad y no discriminación
por orientación sexual.
Evidentemente, constituye todo un reto la construcción
de un enfoque emancipatorio que sin dejar de lado la denuncia
de las violaciones de derechos y la protección a las víctimas
ponga en el debate las condiciones para un ejercicio efectivo
de los derechos sexuales y enfatice en la construcción
de sujetos de derecho, sin exclusiones.
Me parece que un punto crucial que atraviesa la construcción
de sujetos de derechos en general es la autoestima íntimamente
ligada a la autonomía. La valoración de lo que somos,
cada quien con sus diferencias, (algunas de ellas inferiorizadas
y degradadas culturalmente) y la valoración de los otros
(como legítimamente diferentes) constituye la base de tal
construcción de relaciones equitativas. Así lo entiende
también Gallardo.(42) Y lo describe perfectamente
una joven manabita.
...los derechos a ti te dan libertad, bacán! Y es cierto
los derechos nos dan libertad a nosotros. Pero a mi no me parece
que sean solamente los derechos, sino es el autoestima. Y que
los derechos son como el puntito que nos ayuda, nada más
que eso. Es como el respaldo nada más para poder ser
lo que nosotros queramos ser. (43)
- Este análisis corresponde al Capítulo
4 de mi tesis titulada "Los derechos sexuales en el Ecuador"
elaborada dentro del Programa de Maestría de Estudios
Latinoamericanos con mención en Derechos Humanos de la
Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador,
septiembre de 2005.
- Entrevista a Monseñor Antonio Arregui,
Arzobispo de Guayaquil. 1 de julio de 2005.
- Entrevista a Virginia Gómez de la Torre,
Centro de Promoción y Acción de la Mujer, CEPAM-Quito.
15 de junio de 2005.
- Entrevista a Zaida Crespo, SENDAS. Cuenca,
14 de julio de 2005.
- Grupo focal con integrantes varones del grupo
juvenil "Ponte Once", Portoviejo, 10 de junio de 2005.
- Entrevista a Tatiana Ortiz, Centro de Promoción
y Acción de la Mujer, CEPAM- Guayaquil. 27 de junio de
2005.
- Según Ester Barberá los estereotipos
son un sistema de creencias acerca de las características,
atributos y comportamientos que se piensan que son propios,
esperables y adecuados para determinados grupos. En el caso
particular del género, dichas creencias van referidas
a los varones y las mujeres como bloques monolíticos
y claramente diferenciados entre sí. Los estereotipos
se caracterizan por admitir una escasa variabilidad individual,
lo que le convierte fácilmente en elemento peligroso
y discriminatorio. Ester Barberá, "Estereotipos
de género: construcción de las imágenes
de las mujeres y los varones", en Juan Fernández
(coord.), Género y Sociedad, Madrid, Ediciones Pirámide,
1998, pp. 177-179.
- Miller, Ob. Cit, p. 130.
- Agenda Juvenil Derecho sexuales y reproductivos
de l@s jóvenes con enfoque de género, CPJ, Quito,
enero e 2004, pp. 26.
- Ibid, pp. 26 y 27.
- Yo añadiría a todos aquellos
que no entran en el espacio, tiempo y subjetividad legitimida
por el discurso hegemónico.
- Carole S. Vance, "El placer y el peligro:
hacia una política de la sexualidad" en Placer y
peligro. Explorando la sexualidad femenina, compilado por Carole
S. Vance, Madrid, Editorial Revolución, 1989, p. 48.
- Entrevista a Monseñor Antonio Arregui,
Arzobispo de Guayaquil. 1 de julio de 2005.
- Que consiste en la abstinencia sexual los
días en que de acuerdo al ciclo menstrual de la mujer,
ésta se encuentra fértil.
- Entrevista a Ruth Bermeo y Elvira Alvarado,
Vicaría de la Pastoral Social de Guayaquil. 1 de julio
de 2005.
- Entrevista a Monseñor Antonio Arregui,
Arzobispo de Guayaquil. 1 de julio de 2005.
- Entrevista a Monseñor Alberto Luna,
Arzobispo Emérito de Cuenca. 14 de julio de 2005.
- Entrevista a Tatiana Ortiz, Centro de Promoción
y Acción de la Mujer, CEPAM- Guayaquil. 27 de junio de
2005.
- Sin duda, no sólo en el Ecuador sino
en el resto de países el derecho de parejas homosexuales
de adoptar hijos genera mucha resistencia aún en los
pocos países en los que este derecho ha sido reconocido.
- Anthony Giddens, La transformación
de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades
modernas , Madrid, Ediciones Cátedra, 2000, p. 13.
- Entrevista a Pamela Quishpe, Coordinadora
Política Juvenil. Quito, 13 de abril de 2004.
- Entrevista a Liliana Durán, Foro de
la Mujer Ecuatoriana. Quito, 7 de julio de 2005.
- Entrevista a Eulalia Pozo, SENDAS. Cuenca,
14 de julio de 2005.
- Entrevista a Patricio Brabomalo, CAUSANA.
Quito, 29 de agosto de 2004.
- Entendido como un orden basado en la subordinación,
opresión y desvalorización de lo femenino y la
dominación, y exaltación de lo masculino.
- Entrevista a Orlando Montoya, Fundación
Equidad, Quito, 20 de junio de 2005
- Entrevista a Patricio Brabomalo, CAUSANA.
Quito, 29 de agosto de 2004.
- Entrevista a Neptalí Arias, FAMIVIDA,
Amigos por la vida, Guayaquil, 1 de julio de 2005.
- Entrevista a Patricio Brabomalo, CAUSANA.
Quito, 29 de agosto de 2004. El Ocho y Medio es un espacio de
cine que se presenta como una alternativa al cine comercial.
El CCI es el Centro Comercial Iñaquito que aloja a los
Multicines.
- Entrevista a Patricio Brabomalo, CAUSANA.
Quito, 29 de agosto de 2004.
- Entrevista a Sandra Álvarez, Organización
Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas. Quito, 28 de junio de 2005.
- Entrevista a Monseñor Alberto Luna,
Arzobispo Emérito de Cuenca, 14 de julio de 2005.
- Parque en la ciudad de Quito que se ha convertido
en los últimos años en emblemático punto
de encuentro para marchas, protestas, eventos culturales, etc.
- Entrevista a Pamela Quishpe, Coordinadora
Política Juvenil. Quito, 13 de abril de 2004.
- Entrevista a Juan Pablo Zúñiga,
Pájara Pinta. Cuenca, 14 de julio de 2005.
Carol S. Vance, Ob. Cit, p. 40.
- Esta constatación amerita una investigación
profunda que por el alcance de este trabajo no ha podido desarrollarse
a pesar de lo interesante que resulta la temática desde
un enfoque de género y de construcción de masculinidades.
- Entrevista a Neptalí Arias, FAMIVIDA,
Amigos por la vida. Guayaquil, 1 de julio de 2005.
- En los estadios de fútbol, por ejemplo,
se puede constatar que las barras de los diferentes equipos
tienen al "maricón" como el insulto más
ofensivo y degradante. Obviamente se trata de insultos dirigidos
a hombres, entonces el cuestionamiento de su virilidad, su hombría
es vista como lo peor.
- Helio Gallardo, Política y transformación
social. Discusión sobre Derechos Humanos, Quito, Editorial
Tierra Nueva, 2000, pp. 50-51.
- Entrevista a Ana Cordero, Pájara Pinta.
Cuenca, 13 de julio de 2005.
- Alice M. Miller, "Sexual no reproductivo:
Explorando la conjunción y disyunción de los derechos
sexuales y reproductivos", en Derechos sexuales y reproductivos.
Aportes y diálogos contemporáneos, Sofía
Gruskin (Editora), Lima, Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán,
p. 108.
- Gallardo, Ob. Cit, p. 8 y p109 .
- Grupo focal con integrantes mujeres del grupo
juvenil "Ponte Once", Portoviejo, 10 de junio de 2005.
*Judith Salgado.
Doctora en Jurisprudencia. Magíster en Estudios Latinoamericanos
con mención en Derechos Humanos. Coordinadora Nacional
del Programa Andino de Derechos Humanos de la Universidad Andina
Simón Bolívar, sede Ecuador.
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